Hoy es uno -otro- de esos días: me levanté a las seis y media, medité, resolví un par de wordles; y empecé a trabajar; y no le encuentro sentido a nada; o quizá es, más bien, que encuentro muchas dificultades en funcionar como un adulto.
A mis cincuenta y dos; debería estar trabajando en un par de asignaciones, con dos grupos diferentes de colegas (un grupo de tres y un grupo de cuatro); pero no logro encontrar la forma de empezar ninguna de la dos atribuciones.
Y hoy es uno de los días -al parecer- más significativos para los musulmanes: una de las chicas de Cameroon publicó algo sobre eso ayer y estuve buscando un poco de información sobre la celebración; creo que es algo que tiene que ver con el final del ramadán.
Pero sigo, a mi edad, sin gestionar como esperaría la incertidumbre; que al final es -creo- la única constante de esta realidad...
Y a ver cómo sigue eso.
El lunes pasado me levanté un poco antes de las seis y media; creo que había estado soñando algo bastante intenso; medité diecisiete minutos y luego intenté resolver los wordle en inglés y francés; no lo logré en inglés (angle) pero sí en francés (etant).
Luego entré a la reunión diaria del equipo; la cual estuvo un poco más extensa que de costumbre: al parecer la indicación de presentar estimaciones de horas para el proyecto está siendo general; un poco antes de las ocho la reunión terminó, pero me quedé en la cama; el compañero más joven del grupo había enviado una invitación para una reunión a las nueve y quería dormitar antes de entrar a la misma.
Finalmente me levanté a las ocho y veinticinco -Rb había entrado un poco antes a saludar-; me preparé el desayuno y luego esperé la reunión; la cual estuvo maratónica: empezamos a las nueve y terminamos casi al mediodía.
Y, realmente, la encontré -como la mayor parte de mi trabajo últimamente- bastante intrascendente: estuvimos estimando tiempos para la mayor parte de las funciones de la herramienta en la que trabajamos; pero la mayor parte es una gran interrogante para la mayor parte de los cuatro analistas en el equipo.
Pero no debería de sorprenderme: estuve en -casi- la misma situación siete u ocho años atrás, con el más grande -o más urgente- proyecto que he trabajado; al inicio el analista de negocios hizo un sinfín de estimaciones; que no tuvieron ningún impacto real -ahora trabaja en uno de nuestros antiguos proveedores-.
El compañero que había estado tomando notas en la reunión debía de enviar un correo a nuestro lider con los detalles de las estimaciones; al final de la tarde aún no lo había hecho por lo que le envié un mensaje como recordatorio.
Después del horario laboral hicimos los ejercicios de la rutina de los lunes con Rb; por la noche seguí viendo The Expanse, además de completar las lecciones de Duolingo y Busuu; además, continué jugando ajedrez en el nivel cinco.
El martes empezamos una serie de reuniones con dos compañeros dle Imperio del Norte; el día anterior, por la tarde, nos había convocado el lead del equipo, para asignarnos la preparación de cierta documentación.
La tarea se ve titánica: es un equipo que ha sido utilizado más de diez años y que aún no ha sido completamente probado; por lo que coincidimos en la necesidad de buscar todos los manuales existentes.
Después del horario laboral caminamos con Rb hasta el mercado más lejano en dirección sur; pero nomás dimos la vuelta en ese lugar; los bananos y un paquete de tamarindo lo compramos en el mercado que queda a mitad del camino; por la noche continué avanzando en la segunda temporada de The Expanse; además, corregí varios ejercicios en inglés para algunas personas que hablan portugués, en la aplicación de Busuu en el celular.
El miércoles continuamos con la nueva serie de reuniones con los compañeros en el Imperio del Norte; nos ha costado un poco empezar con la asignación: no existe mucha documentación del equipo en el cual estamos trabajando.
Al mediodía almorzamos el mismo caldo de pollo que el resto de la semana; luego sacamos a caminar a los perros, y, después de lavar los trastes, preparé una taza de té para Rb y una taza de café para mí.
Al finalizar la tarde, después del horario laboral, hicimos los ejercicios de la rutina de la mitad de la semana; por la noche continué con la segunda temporada de Duolingo, además, estuve jugando bastantes partidas -casi maníacamente- de ajedrez.
El jueves empezó -casi- igual que todos los días: la alarma sonó a las seis y media, medité diecisiete minutos, me metí a los sitios de wordle en inglés y francés en el celular; y entré a la reunión de la mañana.
Luego de la misma me reuní con mis compañeros en el imperio del norte: tratando de avanzar en la asignación en la que estamos colaborando; después me levanté a preparar el desayuno.
Rb estaba casi lista para salir a su visita semanal al mercado del centro histórico; yo debía salir a las diez y media, por lo que me quedé en el comedor, trabajando; un poco antes de la hora de salida me bañé y vestí.
Ví en waze la ruta hacia el restaurante en donde tendríamos nuestra primera reunión trimestral del año, con el equipo local; el tiempo estimado era de quince minutos, pero, usualmente, el tiempo real es casi el doble de lo que indican las aplicaciones.
Pero no me costó mucho llegar al lugar en el cual nos había convocado nuestra supervisora: uno de los mejores restaurantes de comida china de la ciudad; llegué un poco antes de las once y ya estaban casi todos los concurrentes.
En el grupo en el cual se había publicado la invitación había más de veinte personas; pero, como casi siempre, llegamos un poco más de la mitad; y, a diferencia de ocasiones anteriores, no me integré al grupo.
Estaban en círculo amplio en una sección apartada, y me quedé un momento a la par, jugando ajedrez en mi teléfono; al rato, cuando llegaron más personas, procedí a saludar a algunos compañeros -y a la supervisora-.
Ella llevaba una presentación bastante extensa: los objetivos anuales, algunos anuncios administrativos, algunos anuncios técnicos, y similares; creo que fue más de una hora de presentación; luego de la cual pasamos al almuerzo: entradas de camarón, un plato principal de arroz, y un postre de leche condensada -o algo parecido-; para finalizar café con leche; la verdad la comida estuvo muy buena.
Casi a las tres nos despedimos y empecé el viaje de retorno; el cual estuvo un poco complicado: mientras estaba en el almuerzo Rb me había estado enviando mensajes por whatsapp con las noticias de manifestaciones en la ciudad.
El periférico estaba lleno, pero no era por manifestaciones: justo en el punto en el que el tránsito de la ciudad pasa hacia el municipio había un camión repartidor de gas tirado; lo que reducía el flujo de vehículos a la mitad.
Pero no fue mucho el atraso; y, un poco más tarde, estaba estacionando el auto frente a la casa de Rb; entré a cambiarme de ropa y, un poco después, nos dirigimos a los supermercados en dirección sur; caminamos hasta la altura del más lejano; luego retornamos al que se encuentra a mitad del camino y nos proveímos de bananos para varios días; por la noche decidí que ya no seguiría con The Expanse; borré la segunda temporada de la computadora de Rb.
El viernes me pasé casi toda la mañana en reuniones; después de levantarme a las seis y media, resolver los wordles de inglés y francés, y entrar a la reunión diaria; me reuní con mis compañeros del Imperio del Norte; estuvimos revisando un par de documentos técnicos, sobre los cuales debemos basarnos para realizar una documentación; la cual es la mitad de mi trabajo durante estos días.
La otra mitad la debo realizar en conjunto con mis compañeros del equipo local; y con ellos me reuní a continuación; ambas reuniones fueron bastante informales; y no tengo muchas buenas expectativas de ninguna de ellas.
A media mañana salí a prepararme el desayuno de los viernes; luego estuve haciendo algunas lecciones de Duolingo; y recibí una llamada de la persona que vive en África; quien me presentó a otra amiga en una situación más o menos similar: estudiando español para ser traductora.
Al mediodía entré a otra reunión de capacitación de más de una hora: la tecnología con la que trabajamos es bastante amplia y ha sido documentada en diversos medios por diversas personas y no está unificada.
Almorzamos, como todos los viernes, pescado; luego sacamos a caminar a los perros y, después de lavar los trastos, preparé un par de tazas de té; el resto de la tarde estuvo bastante tranquilo; después del horario laboral hicimos la rutina de ejercicios de los viernes; estaba bastante caluroso el ambiente; luego de la ducha me puse a hacer algunas lecciones de Duolingo y Busuu y empecé a ver Back in Action: qué grande se ve Cameron Díaz -tiene mi edad-.
El sábado me levanté a las seis y media; medité y luego retorné a la cama a resolver los wordle de inglés y francés; después me puse a hacer lecciones de Duolingo y Busuu; luego dormité un rato; un poco después de las ocho escuché que Rb se estaba levantando por lo que decidí salir de la habitación y prepararme el desayuno; a continuación encendí mi máquina con Ubuntu para poner al día mi bitácora personal.
Después que Rb terminara de desayunar nos dirigimos a los supermercados en dirección norte: ella quería comprar un aspersor de líquidos; los gatos a los que está alimentando (uno de un vecino y uno feral) han estado siguiéndola y al parecer le produce alergia.
También pasamos a la ferretería más grande del país para ver si tenían molinos de café; al parecer quiere moler algunas de las frutas -o tubérculos- que deshidrata de esta forma -o reponer uno de sus otros molinos-.
Pero no había ningún nuevo modelo; o al menos, alguno que le atrajera; después de comprar el aspersor de líquidos retornamos a casa; a las once empecé a preparar el almuerzo que llevaría para la reunión mensual con mi hija mayor.
Preparé lo mismo que la semana anterior: burritos con arroz y embutidos, champiñones y chile pimiento -aunque olvidé agregar queso-; y una ensalada de tamaño mediano; un poco antes de las doce terminé de preparar todo y saqué a caminar a la perra más pesada de Rb; ella aprovechó para sacar al otro de sus perros grandes; después me bañé y tomé el auto para dirigirme a la casa de mis hijos.
El tránsito estaba bastante tranquilo y llegué al lugar quince minutos antes de la una; subí caminando al séptimo nivel y entré al departamento; como llevaba un par de frascos similares al que utilizo para almacenar la avena que consumo a diario, los llené con arroz y avena.
El saco de arroz se vació por completo por lo que lo coloqué en la gaveta de las bolsas de plástico; al de avena -ambos eran de una arroba- aún le quedó un poco y lo trasladé a uno de los compartimentos superiores de los gabinetes de cocina.
Luego me senté a esperar en el espacio de la sala; jugué un poco de ajedrez y confirmé que mi tío hubiera recibido el mensaje que envié antes de arrancar el automóvil: quería pasar a ver a mi tía por la tarde.
Un poco después de la una mi hija salió de la habitación y nos dirigimos al parque temático que queda a ocho calles de distancia; aún tiene bastantes dificultades para caminar; pero no tuvimos ningún inconveniente para llegar al lugar.
Nos dirigimos directamente al área de mesas; pero, como en otras ocasiones, estaba reservada para algún evento multitudinario; y la otra área de usos múltiples también estaba vacía de mesas y sillas: estaban preparando un concierto.
Buscamos un lugar bajo los árboles en una de las áreas verdes contiguas al zoológico y dimos buena cuenta de los burritos, los snacks, las ensaladas y las gaseosas que llevaba; luego nos quedamos un momento en el lugar, armando los cubos de Rubik de 4x4x4 y 5x5x5; un poco después de las tres le propuse que nos subiéramos a la rueda de Chicago más grande del parque -y del país, creo-.
Después retornamos al departamento; en el camino compré un zeppelin en la panadería del centro comercial a donde pasamos frecuentemente; también compré, en otra panadería, un poco de pan tostado, para la visita de más tarde.
Cuando retornamos al departamento le escribí a mi hijo menor, ofreciéndole un café; pero me respondió negativamente; no estoy seguro, pero creo que está resintiendo en mi insistencia en que complete debidamente el curso de finanzas personales que le puse como condición para prestarle tres mil dólares.
Y en este caso me mantendré firme: su plan de pagos propuesto es bastante agresivo -ciento veinte dólares al mes y la sumo total de los dos bonos que se reciben acá a medio año y al final del mismo: seiscientos cincuenta dólares-.
Mi temor es que si continúa sin administrar bien su dinero no será capaz de retornar el valor del préstamo y, lo peor, es que seguirá con el mismo desorden de sus finanzas personales; pero saber qué pasará; pero si no completa las tareas del curso, no habrá desembolso de dinero.
O sea, yo también tomé más de cien curso en Coursera; y me sé el truco: se puede completar cualquier curso simplemente ‘reproduciendo’ los videos; mientras se realiza cualquier otra actividad; pero yo siempre cumplí con las asignaciones; él hacía nomás lo primero cuando estaba por graduarse; en fin.
Con mi hija mayor preparamos un par de cafés instantáneos de Nescafé: son muy buenos, ya que tienen en el mismo paquete todos los ingredientes para un café con leche ya endulzado; y consumimos dos terceras partes del zeppelin.
A las cinco y media me despedí de mi hija y me dirigí a la casa de mi tía; llegué justo un minuto más tarde de lo previsto: a las seis menos cuarto; toqué el portón y una de las hijas menores -son gemelas- de mi primo inquirió sobre mi identidad.
Afortunadametne mi tía bajó del segundo nivel -viven, con su esposo, en un par de habitaciones que mi primo les ha cedido- a abrir el portón; y me pasé la siguiente hora casi de la misma forma que con mi amigo asiático.
O sea, nomás escuchando un largo discurso de su situación de salud; la situación de mis primas; las dificultades del país; las dificultades globales; y así; y en el primer tema tenía bastantes noticias: está yendo a consultas médicas pues le detectaron unas fisuras en el hombro izquierdo.
Un poco antes de las siete me despedí de mi tía y bajé del segundo nivel; la esposa de mi primo estaba al lado del portón y mi primo salió de la sala de su casa; nos saludamos efusivamente y luego me despedí, para iniciar el retorno a casa.
El tránsito estaba bastante tranquilo, por lo que, un poco más tarde, estaba estacionando el auto frente a la casa de Rb; por la noche hice las lecciones de Duolingo y Busuu; y terminé de ver la última película de Cameron Díaz.
El domingo me levanté a las seis y media; medité diecisiete minutos y luego retorné a la cama; iba a hacer un poco de Duolingo, o a leer un poco del libro en la línea de Inglés; pero nomás dormité un rato; pero me levanté cuando la alarma de las ocho y media sonó.
Preparé el desayuno de los domingos -tenía tortillas de maíz congeladas, que no había estado consumiendo durante varios meses- y, luego del desayuno, completé algunas lecciones de Duolingo; dejé la última lección a medias porque la alarma sonó: la había programado para cinco minutos antes de ir a dejar a Rb a la iglesia; durante la semana su pastor le había pedido que tradujera este y el domingo de mediados de Abril, a un misionero estadounidense.
El tránsito estaba algo pesado -toda la gente que va a la iglesia- pero llegamos a la calle en donde se encuentra la misma, a buena hora; luego de dejarla retorné a casa y estuve viendo algunos videos en francés e inglés; y conversando un poco con las dos chicas de Cameroon.
Un poco después del mediodía Rb me escribió por Whatsapp para que fuera por ella; el tránsito estaba más pesado que en la mañana; pero no tuve muchas idficultades en llegar a la calle de la iglesia; ni para retornar; en ambos caminos de ida y vuelta estuve escuchando uno de videos en francés que he estado bajando de Youtube; cuando venimos a casa preparé el par de ensaladas del almuerzo, mientras Rb preparaba las alitas de pollo.
Almorzamos y, un poco después, sacamos a caminar a los perros; el sol está bastante intenso por estos días; y al parecer a la perra más pesada ya se le está dificultando completar las dos vueltas a la calles que damos diariamente.
Después de retornar le escribí a mi primer ahijado profesional: habíamos quedado de reunirnos al día siguiente para tomar un café -el primero del año con él- pero Rb me recordó que los salubristas habían estado amenazando con realizar bloqueos durante toda la semana; pero quedamos en monitorear la situación al día siguiente.
Por la noche ví una película de acción que estrenaron el mes pasado: ambientada en Londrés y protagonizada por una chica y su hermano autista; también terminé de leer la sección de Tell me everything que llevaba a medias; me gusta mucho la forma en la que escribe la autora: presenta situaciones cotidianas con personajes bastante identificables y explora diferentes puntos de vista.
Después continué con el libro en francés: 101 experiences de philosophie quotidienne: no he realizado ninguno de los experimentos propuestos; algunos me parecen interesantes, algunos me parecen ridículos, pero, al final, mi objetivo es adquirir un poco más de conocimientos de francés.
Y a ver cómo sigue eso...