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sábado, 7 de junio de 2025

Murderbot —y la cejijunta—... Murderbot —and the bushy-eyebrowed one—... Murderbot —et la mono-sourcil—...

Hace cinco o seis años -o quizá un poco más- encontré el primer libro de la serie Murderbot; me gustó la idea de un bot humanoide especializado en la seguridad de grupos de investigación.

Que hackea su governor module pero en vez de dejar el trabajo para el cual fue construido se dedica a descargar muchas horas de dramas televisivos para verlos mientras está haciendo otra cosa. 

Ese fue el primer libro; luego entran temas como la independencia, la lealtad, la reparación de daños pasados; creo que he leído cuatro o cinco libros de la serie -incluyendo algunos muy cortos-.

Y además -bendita época de Internet- estuve, hace unos años, leyendo un poco más sobre la autora: al parecer tiene otra serie de libros de fantasía; pero fue con Murderbot con lo que ha alcanzado más éxito; creo que incluso uno o dos premios de ciencia ficción. 

Estuve leyendo su blog; me enteré que había tenido dificultades para completar una serie de giras que su editor organizó para promocionar los libros; también que le habían disgnosticado -y estaba en tratamiento- cáncer.

Y hace algunos meses me había enterado que Apple estaba preparando una adaptación de los libros; en general me gustan las producciones de esta compañía: creo que siguen el camino creativo que les inculcó Jobs.

Pero, la verdad, lo que he visto -los cinco capítulos que han publicado de la primera temprada- no me han gustado mucho: a pesar de que -se supone que- la autora está involucrada en la serie, la encuentro demasiado separada de los libros.

O sea, hay bastante acción -en los libros hay mucha- pero el tono que eligieron me parece demasiado ingénuo: o sea, el grupo de humanos con los que el bot tiene que tratar son -según el libro- un grupo de personas que creen en la libertad, pero la toman en serio.

En la serie -siento que- exageran mucho la parte hippie del grupo; presentándo al grupo como infantilizado; pero me imagino que es bastante complicado representar algo más serio dado el estado actual de la cultura global.

Y Frida Kahlo; la semana pasada me enteré -gracias a mi amigo autista de ascendencia asiática- que la embajada de nuestro gran vecino del sur estaba organizando una exposición de obras -copias, realmente- de Frida Kahlo y Diego Rivera.

No me gusta especialmente este tipo de pinturas -aunque en Les Yeux de Mona hablan sobre un cuadro de esta artista que está en uno de los museos principales de Paris- pero en nuestro país hay realmente muy pocos espacios culturales.

También estaba recordándome que cuando era niño, ví en algunas ocasiones un programa que repetían, en el canal de televisión del ejército, con obras de la artista, y una voz en off explicando sus orígenes: me pareció -era muy joven- bastante bizarro el estilo de collares de espinas y venas expuestas.

También ví -hace varias décadas- una película que narraba la complicada situación que tuvo el matrimonio: o sea, él era varias décadas mayor; y las infidelidades de ambos fueron bastante públicas.

No recuerdo si en la película -o en algún artículo- me enteré que el último acto rebelde de la pintora fue participar en una manifestación en la que se condenaba el derrocamiento del segundo presidente que intentaba que esta gran finca en la que vivimos cambiara un poco.

Total que mi amigo me comentó que había ido el sábado pasado; comentándome que estaba interesante la exposición; me había decidido a visitarla; pero aún no sabía si ir solo o con alguno de mis hijos.

Y entonces se me ocurrió pedirle a Rb que me acompañara; le pregunté si le gustaba ese tipo de arte -Rb es super creativa, y muy buena-; y me dijo que no especialmente; pero que si era para ir a la exposición -se había enterado por Twitter- que estaba dispuesta.

Esa conversación la tuvimos el jueves, me parece; ese día hicimos algo que es muy difícil que suceda: como se pasó lloviendo toda la tarde, para bajar a los supermercados en dirección sur, utilizamos el automóvil.

Y no fuimos a los de la dirección contraria porque el tránsito se pone mucho peor en cuanto empieza cualquier lluvia; total que fuimos al mercado más lejano; en donde compramos un par de latas de champiñones, pues esperaba que el sábado nos visitara nuestro amigo arquitecto.

Aprovechamos a pasar a la gasolinera, para reponer el combustible que consumí en la visita a mis padres el domingo anterior -esos fueron quince dólares-; y pasamos al otro supermercado por unos bananos; y lechugas para las ensaladas de la siguiente semana.

El miércoles había enviado, por correo electrónico, la factura por las horas que trabajé en el segundo proyecto el mes anterior: en total fueron ciento cincuenta y dos horas; o sea, nomas ocho menos de lo que hubiera sido un mes completo.

Y justo al día siguiente recibí el depósito de los dólares en la cuenta que había configurado para el efecto; como había quedado que un diez por ciento le reembolsaría a mi amigo por la referencia laboral, me comuniqué con el mismo y le deposité la cantidad -en la moneda local-.

Total que el jueves fue un día super ocupado: tuvimos una reunión extensa con nuestro lead, replicando un proceso para verificar su funcionamiento; y luego tuvimos otra reunión con nuestra supervisora local; en la que nos transmitió parte de la visión general de nuestra área.

El viernes nos reunimos -después de la reunión de primera hora- con los otros tres analistas; estuvimos más de una hora trabajando en lo que habíamos visto el día anterior, con nuestro lead; apenas después de que terminara esta reunión, preparé mi desayuno.

Y luego tuvimos otra reunión con todo el equipo local: la primera semana de julio tenemos que realizar una presentación sobre el proyecto en el que estamos trabajando; la reunión fue bastante extensa, pero creo que vamos avanzando en la asignación.

En la tarde recibí un mensaje de mi amigo arquitecto, cancelando nuestro desayuno del día siguiente; y entonces, pensé en que debe haber alguna forma para mejorar mi forma de cultivar amistades; o sea, que esta sea importante para ambas partes.

Decidí marcar a este amigo como al anterior que canceló nuestro último desayuno el mes pasado: en rojo, indicando que no haré un nuevo intento para un nuevo encuentro; pero eso me regresa -casi- a la casilla cero: ¿cómo cultivo amistades? 

 Le comenté a Rb que nuestro amigo había cancelado, y su primer comentario fue el mismo: no más; también se alegró porque no tendría que preparar unas tartaletas que había previsto.

Pero le comenté que podíamos aprovechar para ir a la exposición en la embajada -originalmente o habíamos previsto para el domingo-; estuvo de acuerdo y, por la noche, preparó una nueva receta que quería probar para el almuerzo del día siguiente: albóndigas de pollo.

Total que el sábado -en vez de levantarme a preparar el desayuno para compartir con alguien más- me levanté a la misma hora, resolví los wordle en inglés y francés, y luego preparé mi desayuno normal de los fines de semana.

Después retorné a la cama, a leer un poco de Le syndrome du spaguetti, un poco de A Lua de Joana, y a hacer algunas lecciones de Duolingo; también jugué algunas partidas de ajedrez -sigo mejorando, poco a poco-.

Luego, a las nueve, me vestí y salí de la habitación; Rb estaba desayunando, luego de darle de comer a sus perros; y un poco después de las diez nos dirigimos a la embajada; el tránsito estaba terrible: apenas a un par de calles empezaba el embotellamiento.

Pero logramos llegar a la embajada antes de las once -cinco minutos antes-; tuve que pagar tres dólares al señor que se mantiene 'cuidado' los autos en el lugar; y pedirle favor a los policías locales para acceder al recinto: primero nos habían dicho que ibamos a tener que esperar una hora, pues el grupo ya había ingresado.

Afortunadamente salió una señora con una lista de control de ingreso; en la que Rb anotó nuestros datos, previo a ingresar; la exposición estuvo interesante: básicamente fueron dos grandes salas con trabajos de los dos pintores.

En la primera sala, la mayor parte del espacio estaba dedicado a Frida Kahlo; varios cuadros con datos biográficos, y reproducciones varias de sus obras; en un espacio un poco más pequeño, lo mismo para Diego Rivera.

Luego, en otra sala del segundo nivel, y con una duración de una media hora; estan realizando una proyección inmersiva con todo el recorrido artístico de los dos pintores: son una serie de proyectores cubriendo la totalidad de las paredes, y el techo, me parece.

En general fue una muy buena experiencia; salimos del lugar casi al mediodía y, de acuerdo al o que le había comentado antes a Rb, nos dirigimos al Mc Donalds más cercano: quería probar un helado de Oreo que han estado promocionando últimamente.

Luego retornamos a casa; el tránsito seguía igual de pesado; pero, afortunadamente, antes de una hora más tarde, estaba estacionando el auto frente a la casa de Rb; y terminándome el helado.

En el almuerzo consumimos la mitad de las álbondigas que preparamos la noche anterior; acompañados de arroz; como habíamos sacado a caminar a los perros al retornar, Rb se retiró a su habitación y yo llamé a mi amigo que vivía en la ciudad en la que pasé un par de años en el Imperio del Norte.

Después me puse a bajar algunos libros en francés y portugués: del primer idioma he estado leyendo bastante desde el año pasado: una porción entre cada una de las líneas de lectura; del segundo estoy leyendo mi primer libro: unas pocas páginas entre cada línea de lectura.

Y a ver cómo sigue eso... 

 

miércoles, 4 de junio de 2025

Renunciar... Quitting... Abandonner...

Renunciar es algo que hecho muchas veces... creo que ha marcado el rumbo de mi vida: por ejemplo, después de diez años de convivir con la madre de mis hijos, dije 'no más'; o quizá nomás me rendí... algo complicado.

Pero también ocurrió en el tema laboral: renuncié a mi primer trabajo como ingeniero porque no estaba teniendo tiempo para prepararme para los trámites de graduación -perdí una vez el exámen privado-.

Y luego, cada vez que nacía uno de mis tres hijos, renunciaba al trabajo en cuestión; la mayor parte de personas me decían: qué vas a hacer; usuamente mi respuesta era: ya veremos; y generalmente tenía un tiempo bastante duro para conseguir otro empleo.

También me fuí del país un tiempo; he repetido muchas veces la historia que me fui con la intención de no volver; pero luego me tranquilicé y me dije que no estaba bien que mis hijos crecieran sin un padre -al menos cercano-.

Cuando retorné al país me costó bastante conseguir un empleo; a las pocas semanas de empezar a buscar, entré a la fase de entrenamiento de uno de los mejores call centers de la ciudad; renuncié a las tres semanas, pues conseguí un trabajo haciéndome cargo de un centro de impresión.

El trabajo tenía dos líneas de responsabilidad: la digital se centraba en gestionar la data que recibíamos de varias empresas de servicios para el procesamiento y envío; la de producción exigía que se exprimiera a los operarios.

Y renuncié cuando la administración empezó a exigirme que despidiera a los empleados que no se alineaban con el trabajo; y volví a entrar a la fase de entrenamiento en otro gran call center; aunque allí nomás fuí una mañana: por la tarde me confirmaron en una posición para dar soporte a una solución de microfinanzas.

Pero, después de ese trabajo, ya no lo había hecho de la misma forma: esa oficina fue adquirida por una gran corporación y despidieron a la mitad del personal -incluyéndome-; me costó conseguir otro trabajo, pero entré a una oficina gubernamental.

Allí renuncié porque no me gustó la burocracia; pero ya tenía asegurada una posición como auditor en un banco del sistema: iluso de mí; el mismo también tenía una parte gubernamental.

Renuncié de ese banco para aceptar el retorno a la solucińo de microfinanzas; y de esta renuncié porque mi anterior jefa -en venganza a mi jefa de ese momento- me refirió a otro banco, trabajando en proyectos.

De este banco me despidieron: no me esforcé en integrarme al equipo de trabajo -de hecho casi que hice todo lo contrario-; y me costó, otra vez, encontrar un nuevo empleo; que es en el que he estado los últimos once años.

Pero, cuando tenía menos de un año en el lugar actual, una supervisora del equipo de microfinanzas me ofreció un pequeño contrato, para realizar el mismo tipo de trabajo que estaba haciendo, y que me consumiría nomás unas cuantas horas por la noche.

Intenté realizarlo -había otro compañero, bastante joven, en la aventura-, pero no me sentí con ningún ánimo de hacer lo mismo que estaba haciendo durante el día; renuncié al día siguiente.

Luego estuvieron los libros: durante cuatro o cinco años, primero en colaboración con Rb, corregimos, editamos y redactamos varias decenas de libros para distintos niveles de la educación formal; allí no renuncié, simplemente se secó el pozo.

Y hace un mes había empezado otra aventura, similar a la de hace más o menos una década: estaba haciendo unas horas para otra empresa; pero no me sentí con nada de ánimos para realizar más de lo mismo.

O sea, me encanta mi trabajo: he estado haciendo, prácticamente, lo mismo por más de una década; pero el ritmo del mismo ha disminuido con los años; y ha estado bien; empezar un nuevo ciclo con otro proyecto -y en paralelo-, no me motivó para nada -aunque básicamente estaba duplicando mi salario-; por lo que lo volví a hacer -espero que por última vez-.

No sé qué pasará realmente; muchas veces he dicho -especialmente cuando empezaba en este trabajo- que mi ideal es morirme trabajando: no me interesa un retiro, 'gozar' de tiempo sin trabajar, o cuestiones similares.

Con algunos compañeros bromeaba que lo que quería es que, en un día cualquiera, alguien dijera, ya no se escuchó ningún sonido en el cubículo de Koan; y que comprobaran que simplemente había dejado de respirar.

Pero la vida -casi nunca- es tan sencilla; actuamente tengo cincuenta y dos años; se supone que dentro de ocho años podría retirarme de mi periodo laboral -recibiendo mensualmente menos de la mitad de mi salario actual-.

Si lograra trabajar por acá esos ocho años restantes, tendría el número de cuotas suficientes (doscientos cuarenta) que la seguridad social local exige para tramitar la jubilación -de hecho, mi padre anda por estos días, a sus setenta años, considerando su retiro-.

Lo del segundo proyecto lo había considerado como una salida a mi continua preocupación: ¿qué pasará cuando me despidan de este trabajo? al menos ahora ya tengo una respuesta; o al menos una no respuesta: trabajar doble no me funciona.

Y al menos me quedan dos lecciones: la primera, que es la mar de obvia, es que el networking es el camino mejor transitado hacia una nueva posición -casi que en cuaquier circunstancia-.

La segunda es que, por primera vez, conocí un proceso completamente en mi segundo idioma; o sea, me reuno diariamente con un equipo que no habla mi idioma materno; y la mayor parte del trabajo se realiza de esta forma.

Pero el proceso de contratación -hace más de diez años- fue en su mayor parte en español; nomás tuve una entrevista -un poco accidentada- con la jefa de mi jefa -quien luego sería mi jefa por más de cinco años-.

Y a ver cómo sigue eso. 

 

lunes, 9 de octubre de 2023

Un viaje de ida y vuelta(2) - la estadía... A round-trip(2) the stay... Un aller-retour(2) le séjour...

El viernes me levanté un poco antes de las siete de la mañana; me parece que había dejado la alarma a esa hora para iniciar a buena hora mis movimientos del día pues eran varias las reuniones que tenía planificadas; creo que dormí muy poco pues además de la novedad de estar fuera de mi lugar habitual de descanso el tránsito de motos y autos no se detiene y la casa está justo en la avenida principal.

Mi primera reunión del día era un desayuno con mi único amigo de la infancia; habíamos quedado en que llegaría a su casa a las nueve por lo que tenía un par de horas para verificar mis responsabilidades laborales; y pasar un rato con mi hermano, quien me brindó posada la noche anterior.

Mi hermano mayor me propuso hacer un recorrido a pie por la playa del lugar para lo cual sacó una de sus tres motos (una pequeña, de estilo passola); nos dirigimos a la playa y caminamos un par de kilómetros; en el ínterin me dí cuenta que había olvidado mi celular pues lo había puesto a cargar por la noche.

Luego de la caminata mi hermano nos condujo en su motocicleta a unas champas en las cuales se reunen muchos trabajadores del puerto antes de iniciar sus labores matutinas o luego de completar sus labores nocturnas, ya que el puerto funciona las veinticuatro horas.

En el lugar mi hermano ordenó un par de desayunos normales (huevos, frijoles, queso, crema, tortillas y café) y desayunamos en el lugar; yo me dije que una de las primeras cosas que debía realizar al retornar a la ciudad era ingerir desparasitantes, ya que no creo que la higiene fuera de las mejores en ese lugar.

En fin, desayunamos y luego retornamos a la casa de mi hermano; a medio camino la rueda trasera de la moto perdió el aire y nos tocó caminar un kilómetro para completar el retorno; justo cuando empezábamos la caminata encontramos al hermano menor del amigo de mi hermano que ahora vive en la ciudad del Imperio del Norte donde pasé un par de años.

Estuvimos conversando un rato con el joven y luego nos dirigimos a la casa de mi hermano; yo andaba un poco preocupado pues temía que se volviera a repetir con Rb una escena como la de la semana pasada cuando no pudo localizarme por un tiempo -ya eran más de las ocho y media y usualmente ella se levanta a las ocho-.

Afortunadamente no encontré ningún mensaje o llamada perdida en el celular por lo que nomás esperé a que fueran las nueve para enviarle un mensaje a mi amigo de que estaba en camino a su casa; y mi hermano mayor se auto invitó para realizar la visita.

Temía que pasara eso pues la verdad prefiero las visitas personales; pero tampoco podía ponerme con muchos escrúpulos ya que ellos también son amigos; de hecho quizá han tenido una amistad más estrecha durante las últimas décadas, debido a la cercanía geográfica.

Total que mi hermano sacó otra de sus motos -la tercera al parecer no tenía batería- y nos dirigimos a la casa de mi amigo; en donde no había estado desde hacía más de veinte años: estudiamos en la misma aula los últimos años de la escuela primaria y en el mismo instituto los tres años de la educación secundaria.

Lo encontramos ya desayunando en compañía de su hermano -hombre transexual- a quien hace unos años le amputaron una pierna por complicaciones con la diabetes; la mamá de mi amigo -creo que tiene más de ochenta años- se portó muy amable y nos sirvió desayuno a mi hermano mayor y a mí.

Y el desayuno consistió nuevamente de huevos y frijoles, acompañados de tortillas y café; mientras estaba desayunando conecté mi computadora para monitorear mi trabajo pero todo se veía en calma; además realicé una videollamada con Rb para mostrarle dónde andaba y que se saludaran con mi amigo y mi hermano.

Luego realicé una videollamada con el amigo de Pdx y mi hermano y él estuvieron conversando durante casi una hora; cuando cortaron la llamada le escribí -de acuerdo a lo planeado- a mi amigo de bachillerato que ha estado viniendo a la ciudad a tratar un cáncer.

Mi amigo me indicó que podía pasar por su oficina de trámites aduanales a las doce y que buscaríamos un lugar para almorzar; como le comenté que me encontraba en la casa de mi amigo de la infancia -y ambos también coincidieron en la educación básica- me sugirió que nos acompañara y que él correría con los gastos.

Le compartí la invitación a mi amigo de la infancia y un poco después de las once y media nos retiramos de su casa pues había estado recibiendo comunicación que la carretera había empezado a ser bloqueada en varios puntos; lo bueno es que mi amigo se transporta constantemente en motocicleta por lo que no previmos ningún problema para llegar a la oficina de trámites aduanales.

Mi amigo es prudente manejando motocicleta y nos tomó un poco menos de media hora recorrer los diez kilómetros que separan ambos puertos; lo bueno es que él esta bastante familiarizado con las rutas y llegamos a nuestro destino con diez minutos de antelación.

El sol estaba terrible y luego de guarecernos bajo un alero le escribí a mi amigo informándole que estábamos ya en el lugar; él nos invitó a pasar un momento a su oficina que -agradablemente- contaba con aire acondicionado; me llamó la atención que en el pequeño espacio aislado térmicamente tres diferentes negocios comparten el mismo ambiente: la oficina aduanera de mi amigo, una contadora pública y auditora y otro técnico en trámites aduanales.

Mi amigo se entretuvo unos minutos en atender una gestión que tenía a media y luego nos pidió que lo acompañaramos a una restaurante del lugar -creo que era uno de los más lujosos-; él también andaba en motocicleta por lo que no nos tomó más de cinco minutos recorrer las diez o doce calles que nos separaban del lugar.

Yo le había dicho a Rb que durante este viaje mi plan era 'desayunara tortillas de harina, almorzar tortillas de harina y cenar tortillas de harina'; pero el desayuno había sido normal y al preguntar en el lugar si vendían tortillas de harina -realmente eran cuatro restaurantes en el mismo edificio de tres niveles- me respondieron negativamente.

Al final pedí una porción de tres tacos de pulpo -esperaba algo estilo mejicano pero no fue así- y mis amigos pidieron una mezcla de pescado y pulpo fritos y almejas cocidas; estuvimos conversando un poco sobre la vida y familia de cada uno y aprovechamos para que una de las meseras nos tomara una foto grupal.

Al menos en este lugar vendían café frío por lo que acompañé el almuerzo -al final también tomé un poco de lo que habían ordenado ellos- con un frappe de caramelo; estuvimos en el lugar un poco más de una hora y luego de que mi amigo pagara la cuenta -realmente debe haber sido bien alta- nos despedimos.

Con mi amigo de la infancia retornamos al puerto en donde vive y en el camino le pedí que me dejara en la casa de la hermana de mi mamá a la que siempre paso a visitar cuando realizo este tipo de viajes; mi tía no estaba pero si estaba su hija mediana y me quedé conversando un rato en su negocio de venta de ropa.

Un poco más tarde apareció mi tía y aprovechamos para tomarnos una foto grupal -que espero compartir con mi madre cuando la visite este mes-; estuvimos un corto tiempo conversando los tres sobre la familia y luego me despedí y caminé el kilómetro que separa esta casa de la de mi hermano.

Como mi siguiente reunión era a las cinco de la tarde aproveché un momento para relajarme en la casa de mi hermano y un poco después de las cuatro le pedí que me retornara al otro puerto pues había quedado de reunirmo con mi amgio de bachillerato -el único que respondió a mis mensajes- en el Pollo Campero de la localidad.

Mi hermano maneja un poco más rápido que mi amigo de la infancia pero creo que salimos tarde de su casa pues llegamos unos minutos después de las cinco a mi destino; me despedí de mi hermano y entré a encontrarme con mi amigo del bachillerato.

Ordenamos un par de cafés y unas champurradas -fueron como cuatro dólares!- y estuvimos en el lugar un poco más de una hora entre reminiscencias de nuestra juventud -teníamos más de treinta años de no vernos- y las historias familiares; luego dimos -él también andaba en motocicleta- un recorrido por el malecón del lugar.

Un poco antes de las ocho le pedí que me  pasara a dejar a un lugar en donde pudiera tomar un taxi para regresar al otro puerto y nos despedimos; los taxis son de los medio más usados para moverse entre ambos puertos, el recorrido es de menos de media hora y el precio es de un dólar.

Llegué a la casa de mi hermano un poco después de las ocho y le comenté que me había puesto de acuerdo con mi amigo que había venido a inicios de año a la ciudad para que pasara -junto con su familia- por mí a las nueve y media.

También le comenté que el plan era que fueramos a cenar con su familia -su esposa y su hijo, que es cantante de música cristiana- y que luego abordaría el autobús para regresar a la ciudad; el pasaje lo había adquirido en la mañana mientras desayunábamos y había pasado por la tarde a la oficina local a imprimirlo.

Mi amigo pasó con su esposa un poco después de las nueve y media y nos dirigimos a un lugar en el que se estaba realizando una campaña evangelística y en la cual su hijo estaba participando en la amenización.

Nos tocó que esperar un momento a que su hijo se desocupara y luego nos dirigimos a un comedor -por fin tortillas de harina!- que se encuentra justo a la par de la estación en donde debía abordar el bus para el retorno a la ciudad.

Llegamos al lugar un poco después de las diez de la noche pero pudimos cenar en paz -mi amigo también ordenó unas tortillas extras para que puediera traer- un poco antes de las once mi amigo pagó la cuenta y caminamos a donde debía abordar el autobús.

Pero, llegaron las once de la noche y no se veía ninguna acción en el mismo; fuí a preguntar sobre la situación a la ventanilla de boletos y me indicaron que debido a los bloqueos aún no se decidía si el viaje se realizaría; que se vería entre once y media y once cuarenta y cinco.

Como no quería retener a mi amigo y su familia le indiqué que se retiraran y que les informaría de cualquier novedad; él mi hizo prometerle que le confirmaría cualquier resultado de la salida del bus; tanto si el viaje se realizaba como si no.

A medianoche anunciaron por los altavaoces que debido a un bloqueo en la carretera; justo al iniciar la ruta nacional, el viaje no se realizaría; que los boletos podían ser redimidos en cualquier otro día y hora; por lo que llamé a mi amigo y le pedí que llegara por mí para dirigirme a la casa de mi hermano.

Pero mi hermano tiene el sueño muy pesado; y duerme en una habitación muy interior de la casa; y tampoco quería causar un relajo a la una de la mañana; por lo que al ver que mi hermano no se levantaba le pedí a mi amigo que me dejara en una pensión que se encuentra a pocas calles de distancia.

Sorprendementemente -pues el rótulo dice Atención las 24 horas- nadie salió a atender el timbre por lo que le pedí que me llevara a otro hotel un poco más distante; en este lugar si atendieron el timbre y, luego despedirme de mi amigo, me registré en el mismo y procedí a intentar dormir unas pocas horas -fueron veinte dólares!-.

                                                                    ...---ooo000ooo---...

El martes pasado aproveché para comentarle a mi nueva manager oficial que había perdido la gorra que me había obsequiado el año pasado -por andar en Uber moto-; y amablemente me ofreció su reposición; luego conversé con una oficinista de Recursos Humanos y acordamos que llegaría el día lunes antes del medio día por mi nueva gorra.

El miércoles pasado estuvo bastante ocupado; o al menos más ocupado que las últimas semanas: de nueve a diez asistí a una reunión de planificación con todo el equipo y de diez a once asistí -al menos por momentos- a una reunión en la que mostraron parte de la tecnología con la que debemos trabajar en nuestra nueva asignación.

Y luego, de once a once y media, tuve la entrevista con la segunda organización con la que espero hacer trabajo voluntario como traductor; la reunión estuvo muy buena, el joven costarricense que me entrevistó tiene más de quince años de trabajar con la organización y además, veo acá procesos más estables.

O sea, en la primera de las organizaciones el contacto fue unos diez días antes del evento y no hubo ninguna entrevista; nomás la confirmación de que podía atender los diez días que duraba la jornada médica; en este caso no, la persona me contó sobre la organización y luego realizó una entrevista de reclutamiento bastante completa; incluyendo la evaluación de mi nivel de inglés.

Al final la persona me dijo que el resultado era un Sí y que nomás debía esperar al siguiente lunes por un link para ingresar mi información en su base de datos; la verdad me sentí bastante satisfactorio por la entrevista aunque luego -para variar- empecé a preocuparme por las fechas -primeras semanas de diciembre- y el estado general de mi empleo actual.

El miércoles también me volvió a escribir mi prima favorita quejándose de problemas financieros y pidiéndome un préstamo de cien dólares; como nunca se ha atrasado en sus re pagos le transferí el dinero a la cuenta de costumbre; por la tarde caminamos con Rb hasta el supermercado más alejado y nos abastecimos de pollo para los almuerzos y frutas para las refacciones y desayunos.

domingo, 8 de octubre de 2023

Un viaje de ida y vuelta(1) - la ida... A round-trip(1) the going... Un aller-retour(1) l'aller...

Había decidido ir al pueblo en el que crecí -y al que no había visitado en casi cuatro años- hace unas tres semanas o así: por casualidad hice una videollamada con mi único amigo de la infancia y me enteré que andaba con quebrantos de salud (algo relacionado con hemorroides hemorrágicas internas).

Entonces llamé a mi hermano mayor -vive en la antigua casa de mis papás- para pedirle que fuera por mí a la estación de autobuses y que me permitiera pernoctar en su casa; también le escribí a dos o tres ex compañeros del bachillerato y a mi conocido con quien me reencontré a principios de año -luego de más de veinte años-.

Al final logré ponerme de acuerdo con mi hermano mayor, dos de los ex compañeros de bachillerato nunca me contestaron pero uno de ellos sí me confirmó una reunión; además quise aprovechar el viaje para ver a otro de mis ex compañeros que ha estado viniendo a la ciudad para tratar un cáncer -ya está en la fase metastásica-.

Como me gusta hacer las cosas difíciles decidí que viajaría el jueves por la noche -después de mi horario laboral-, dormiría donde mi hermano y al día siguiente tendría varias reuniones: desayunaría con mi amigo de la infancia -en donde podría trabajar un rato-, almorzaría con mi amigo que está en tratamiento de cáncer, me tomaría un café con el único de los bachilleres que me confirmó y cenaría con el amigo con el que me reencontré a principios de año; luego retornaría a la ciudad.

Y aunque el plan conllevaba riesgos por la serie de manifestaciones populares que se han estado dando en el país debido a la ctual situación política -han habido bloqueos en muchas partes de la red vial-; decidí que podría resolver los imprevistos de una u otra forma.

Mi objetivo principal era visitar a mi amigo de la infancia pues es el único con quien hemos tenido una relación cordial durante más de cuarenta años y quien sabe cuál será el desenlace de sus padecimientos actuales; tampoco quería quedarme mucho tiempo pues no me atrae especialmente el ambiente caribeño: un calor bastante intenso y en genral unas costumbres con las que no comulgo mucho.

También tenía planificada la reunión mensual con mi hija mayor para ese sábado y la reunión mensual con mi amigo del voluntariado para el domingo; por lo que mi libertad de movimientos estaba muy limitada; por eso había decidido esa estructura: viajar jueves de noche, aprovechar el viernes para ver a varios personajes de mi pasado, retornar el sábado de madrugada a retomar mi rutina.

Como Rb se había mostrado preocupada de que cargara la computadora de mi trabajo, debido a las manifestaciones o al riesgo de pérdida, me llevé mi computadora con Ubuntu (y teclado externo) por lo que mi mochila iba bastante pesadita; el plan era estar pendiente durante la mañana y tarde del viernes por si se requería alguna intervención laboral directa.

Y aunque originalmente había planeado tomar un uber-moto para moverme el jueves por la tarde de mi casa a la estación de buses y el sábado por la mañana de la estación de buses a mi casa finalmente decidí -por cargar mi computadora personal- utilizar el transporte público para estos dos viajes.

Por lo que el jueves un poco antes de mi hora de salida empaqué, en la mochila que adquirí este año, la computadora junto con un par de playeras, una toalla, implementos para el aseo diario y un par de calcetines y salí a esperar el bus fuera de la colonia.

Y justo cuando iba a medio camino entre la casa y el lugar en donde espero el bus me recordé que no había empacado el cargador de la computadora; sopesé durante unos segundos continuar el viaje de esta forma -los tiempos estaban bastante ajustados- pero luego recordé que la carga de la batería de esa computadora tiene una duración muy corta por lo que me apresuré a retornar por el cargador.

Y quizá eso debería haberme prevenido de lo dificultuoso que sería el resto del viaje pero como quería seguir mi plan a rajatabla no me dió tiempo a meditarlo; nomás retorné a esperar el busito que me debía sacar de la colonia; usualmente hay dos tipos de estos buses: uno me lleva nomás a medio camino y el otro directo hasta la estación más cercana del transmetro.

En general prefiero abordar los del segundo tipo pues el valor del pasaje es el mismo: medio dolar; y el único inconveniente es que muchas veces hacen una pausa muy amplia a medio camino para intentar captar el mayor número de pasajeros que pueden.

La ventaja es que no hay que transbordar sino únicamente tener paciencia en la pausa de la mitad del camino, además de que el final del trayecto es justo al lado del comercial en donde está la estación más cercana del transporte de buses articulados de la ciudad.

En todo caso el flujo de busitos acá es bastante irregular, la duración de las esperas en cada punto de abordaje son completamente aleatorias pudiendo llegar a veces a ser de más de treinta minutos; y no hay un control del orden en el cual los buses son despachados: a veces vienen varios buses del mismo tipo consecutivamente e incluso a veces vienen buses en paralelo.

Total es que a pesar de haber decidido en irme en un bus en el que no debía transbordar, por haber retornado por el cargador de la computadora, abordé el primer bus que pasó, que era de los que llegan únicamente a la mitad del trayecto; y justo cuando estaba esperando el otro autobús llegó uno de los busitos directos.

Pero ya me había decidido a abordar el bus que desde ese punto me llevaba a la mitad del trayecto en el Transmetro -buses articulados- así que me esperé un poco en ese punto; al final pasó el segundo bus y me dirigí a una de las estaciones más concurridas del transmetro.

Me tocó correr un par de cuadras pues ya casi había pasado una hora desde que había salido de mi casa y había estimado en un par de horas el trayecto; lo bueno es que ya había adquirido de forma telefónica el boleto con el cual debía abordar el autobus que me llevaba al caribe y nomás debía imprimirlo antes de empezar el último viaje de ese día.

Llegué a la zona 1 de la ciudad -en donde se encuentra la oficina del monopolio del transporte de pasajeros hacia el atlántico- con veinte minutos de antelación y caminé con paso rápido las siete u ocho calles que me separaban de mi destino.

Al llegar al lugar me puse detrás de la única persona que estaba en la ventanilla de venta de boletos pero cuando el guardia vió que tenía mi celular en la mano me indicó una estación en donde nomás debía escanear el código de barras para imprimir el boleto.

Abordé -de acuerdo a lo planeado- el bus a las seis de la tarde e inicié el viaje que esperaba que durara entre cinco y seis horas: son trescientos kilómetros pero el bus se detiene a medio camino durante media hora para que los pasajeros puedan comprar algún refrigerio en otro de los negocios del mismo monopolio.

Desde el momento de abordar el primer bus del día me estuve comunicando continuamente con Rb indicándole cada uno de mis avances; cuando abordé el bus hacia el Atlántico también le envié mi ubicación y estuve continuamente consultando la duración del trayecto en la página de Waze; además llamé a mi hermano mayor para confirmarle que necesitaba transporte a media noche y hospedaje por un día.

El viaje más largo transcurrió sin incidentes, el conductor fue bastante profesional y el autobús contaba con wi fi por lo que me mantuve en comunicación constante con Rb; en la pausa del medio camino compré un pastel de tres leches y seis horas y cuando -según Waze- faltaban veinte minutos para llegar a la estación final llamé a mi hermano -de acuerdo a lo acordado- para que llegara a mi encuentro.

La comunicación con mi hermano mayor no es -creo- de las normales entre hermanos; con ningún miembro de mi familia realmente; nos saludamos y a pesar de haberle indicado que quería que -como hace cuatro años- pasáramos a algún lugar con atención las veinticuatro horas para tomar un café al final nomás nos dirigimos a la casa de mis papás.

Cuando llegamos al lugar nomás nos acomodamos en la sala de la casa a conversar largamente -casi dos horas- sobre la situación familiar en general y sobre los planes que tenía para para el siguiente día, incluyendo mi retorno a la capital a media noche.

Cerca de las tres de la mañana le indiqué que quería probar dormir un poco pues debía reunirme a las nueve de la mañana con mi único amigo de la niñez y, luego de lavarme los dientes, me retiré a la habitación que me había indicado que podía usar para descansar.

...---ooo000ooo---...

El lunes pasado empezó bastante temprano en esta casa: Rb tenía que estar antes de las siete de la mañana en la clínica en donde le realizarían un ecocardiograma y como el auto se había quedado sin batería el día anterior un vecino nos prestó uno para movilizarnos ese día.

La cita era para las siete de la mañana y para evitar el tránsito local -bastante pesado entre las cinco y las nueve de la mañana- salimos un poco después de las cinco: el trayecto -un par de kilómetros- nos tomó un poco más de media hora y antes de las seis nos encontrábamos ya haciendo fila para la realización del exámen.

A las siete abrieron la clínica y empezó a avanzar la cola; yo me retiré del lugar a esa hora pues debía empezar a las ocho mi turno laboral; además -de acuerdo a mi calendario anual- saqué a lavar toda mi ropa de cama; para las sábanas y la funda de la almohada utilizo la lavadora de Rb, los edredones los lavo a mano.

Rb retornó a media mañana luego de realizarse la ecografía y fue a devolver las llaves del auto que nos prestaron para ese día; además, de acuerdo a lo que había estado esperando durante cinco meses, envié mi postulación para apoyar a la otra de las organizaciones voluntarias a las que me refirieron pues me habían indicado que justo ese día empezaban con el ciclo Diciembre-Septiembre.

El correo con mi postulación fue respondido a media mañana con un link para calendarizar una entrevista e iniciar el proceso; ingresé al calendario de fechas y horarios y elegí el día siguiente a las nueve de la mañana; luego confirmé la invitación recibida para una google meeting de acuerdo a lo solicitado.

Además en la mañana de ese día nos reunimos con mi ex directora y nuestra manager -aunque ese día aún no lo era oficialmente- para explorar algunas alternativas para implementar nuestra función con el proceso al cual nos han estado adhiriendo durante las últimas semanas.

Al final de la tarde, luego del horario laboral, nos dirigimos con Rb al supermercado en el que adquirimos consumibles como bolsas herméticas e implementos de dibujo pues ya nos faltaban de las primeras.

El martes nos reunimos los tres analistas de mi actual equipo con la persona que nos asignaron como gerente local; la verdad es que muy poco cambia en ese sentido pues mi anterior supervisora me derivaba a ella en los últimos días de su estadía acá y esta reunión fue nomás para oficializar la estructura organizativa del equipo local.

La reunión se realizó a las diez de la mañana y estaba a la expectativa de la reunión que había planificado una hora antes para sumarme a la segunda organización voluntaria con la que quiero colaborar durante el tiempo de vacaciones que me están obligando a tomar este año.

Justo cuando entré a la reunión en Google Meets me dí cuenta que la persona que debía entrevistarme la había cancelado aduciendo compromisos previos para ese día; además pedía que propusiera otra fecha y hora para su realización; volví a entrar al calendario y programé la reunión para el día siguiente a las once ya que tenía otro par de reuniones más temprano.

Por la tarde nos reunimos con los otros dos analistas para iniciar el análisis de las tareas que nos habían asignado y acordar la mejor forma para abordar el inicio del trabajo con ambos; al finalizar la jornada laboral realizamos los ejercicios aeróbicos de los martes con Rb.

lunes, 2 de octubre de 2023

Días azules otra vez... Blue days again... Encore des jours bleus...

Ando, otra vez, de bajón... no sé cuántas veces he escrito de estas entradas durante los últimos diez o doce años pero estoy seguro que han sido bastantes: aún no he aprendido a sobrellevar esos días en los que no quiero hacer nada, ni ver a nadie, ni enterarme de nada...

Empezó ayer -o quizá había empezado antes pero no lo había notado- no recuerdo mucho lo que estuve soñando pero creo que fue algo que me dejó nostálgico o melancólico; creo, o vislumbro que tuvo que ver con el almuerzo que tuvimos con mis hijos mayor y menor el sábado... de pronto dejé de encontrarle sentido a todo... o al menos a todo lo que estoy haciendo.

No creo -o no sé, realmente- si tiene que ver que a Rb le diagnosticaron una afección cardiaca la semana pasada y ha estado desde ese día -miércoles, creo- nomás insistiendo en que su fin está cerca; incluso creando un documento con todas las instrucciones necesarias para hacerse cargo de sus perros.

Toda la semana pasada estuvo normal en la rutina post horario laboral; lo diferencia fue que por los cambios administrativos que estamos sobrellevando ahora ya no marco entrada y salida; nomás registro el número de horas que estoy laborando cada día.

El jueves pasado por la mañana uno de los programadores del equipo nos estuvo explicando de forma somera la forma en la que trabaja el sistema; por la tarde el analista más nuevo de mi equipo nos convocó (somos tres) a otra reunión para conversar sobre una propuesta de nuestra definición de equipo y su integración dentro de la nueva área.

El viernes también nos convocó el jefe de los programadores del país más poblado del mundo para explicarnos la extensión del sistema en el cual debemos empezar a familiarizarnos y por la tarde mi antigua directora programó una reunión para esta mañana para discutir el mismo tema del jueves por la tarde.

La reunión de la directora se llevó a cabo hoy por la mañana y la verdad es que nadie tiene claro todo el panorama de lo que debemos hacer -al parecer deberíamos definirlo primero- ni la mejor forma de encarar la situación... creo que por fín está empezando a afectarme esto.

Rb había estado con molestias en la caja toráxica desde la semana pasada y el miércoles acudió a la clínica más cercana de la liga del corazón; según ella no esperaba muchas novedades pero el cardiólogo le indicó que su condición era de pre infarto.

La noticia la afectó bastante y ha tenido varios periodos de llanto pero en general lo que empezó a hacer fue a comentárselo a las personas a las que frecuenta -vecinos y personas de sus redes sociales- y provocando incomodidad por su deseo aparente de morirse rápido.

La verdad no creo que sea para tanto, pero, por otra parte, yo tengo una actitud bastante estóica con respecto a la vida y la muerte: o sea, naces y algún día morirás; a todos les ha pasado y a todos nos pasará; si no te mata una cosa te mata otra... en fin.

El sábado acudí a la biblioteca municipal para conversar sobre la soledad; ese era el tema: la soledad según Schopenhauer y Thoureau; al final, como casi siempre, acabamos hablando de muchos otros temas, pero no es algo que me moleste.

Y esto porque mi interés principal es continuar la relación con mis hijos locales; pero, creo que esto fue lo que me empezó a deprimir ese día; fuimos a almorzar a un lugar con precios más altos de lo habitual y al final como que me empecé a cuestionar si tiene algún sentido algo de lo que hago.

Quizá tuvo que ver que andaba desvelado; y que la noche anterior había caido en un exceso que no visitaba desde hacía muchos años: la gula; y no fue intencional; o en principio intencional: hace diez años conocí a Rb en la fiesta de cumpleaños de un voluntario -él cumplía treinta años-.

Este mismo personaje estaba ahora celebrando sus cuarenta años y organizó una celebración en un lugar habitual para quienes gustan de las bebidas alcohólicas; personalmente no me gusta este tipo de celebraciones y como creí que no iba a haber comida formal nada más llegué ordené una hamburguesa bastante grande.

Eso fue un poco después de las siete de la noche; y resulta que sí había cena incluída: un pollo a la plancha con sopita y una gaseosa; o sea que tomé dos cenas bastante pesadas cuando usualmente lo que como por las noches son un par de onzas de papaya y una galleta soda.

Total que al día siguiente estaba sintiendome bastante mal; pero no tomé nada, me limité a no ingerir ningún alimento sólido durante todo el día; incluso en el almuerzo con mis hijos ellos ordenaron la opción más grande y yo nomás compré un vasito de helado.

Luego del almuerzo pasé a dejar a mi hija mayor a su habitación y le pedí a mi hijo menor que me acompañara al café internet de la universidad pues había enviado un par de archivos a imprimir: un plano de la casa del puerto y un ejercicio de dibujo.

Luego de recoger las impresiones pasé a dejar a mi hijo a su habitación y me dirigí al comercial en donde estacionamos el automóvil en la primera vuelta de las elecciones generales; como ese día se vencía el CDP de diez mil dólares que había adquirido tres años antes creí que ya podía trasladar el dinero a una de mis cuentas de ahorros.

Pero no, para que el trámite pudiera realizarse debía de esperar un día más; por lo que retorné a mi casita; había notado cierta pequeña diferencia al momento de arrancar el automóvil las últimas veces que lo saqué pero no creí que fuera nada grave.

Y sí era, el domingo temprano nos dirigimos con Rb a la tienda en la que adquirimos frecuentemente ropa y zapatos y cuando abordamos el automóvil para retirarnos el auto no encendió; afortunadamente tenemos cables para pasar corriente y afortunadamente Rb es bastante sociable por lo que no fue difícil arrancar el auto.

Conduje durante más de veinte minutos para darle tiempo a la batería para que se cargara; uno de los cables también estaba flojo por lo que pensamos que esa era la causa de la descarga; luego pasamos a un comercial a comprar el filtro de agua que debemos cambiar cada dos años y al banco a realizar el traslado.

Al retornar al automóvil nuevamente nos quedamos varados; habíamos pensado comprar en el mismo lugar una batería pero pasó un joven en un automóvil y amablemente nos pasó corriente; luego dejé el auto media hora encendido fuera de la casa para darle más tiempo de carga.

Por la tarde había planeado acudir a una feria asiática luego de llevar a Rb a la iglesia; pero, definitivamente la batería murió y no pude sacar el automóvil; Rb se dirigió en bus a su iglesia y yo pedí un uber-moto (3 dólares) para dirigirme al lugar de la feria asiática.

Cuando tenía hijos pequeños andaba constantemente en búsqueda de este tipo de actividades pero ahora que ya son adultos no me atraen para nada; excepto que en esta ocasión mi ex supervisora -que ahora trabaja en una empresa de outsorcing informático de Argentina- me había comentado que quizá nos mirábamos allí -ella llegaría con su novio; mi ex manager-.

La feria asiática era como una kermesse escolar, con muchos puestos de venta de baratijas de cultura japonesa y coreana; algunos puestos de comida de la misma región y un pequeño espacio en el que mi ex supervisora se había anotado para recibir una clase de dibujo de manga.

Llegué casi cuando empezaba su clase y nomás fuí a saludarla, luego me pasé la siguiente hora conversando con mi ex manager; quien tiene quince años menos que yo y percibe un salario como del doble; fue una hora interesante.

Luego de terminada la clase me despedí de ambos y me dirigí a tomar el Transmetro de la zona, luego el transmetro hasta donde tomo el busito de vuelta a casa; pero, por la hora -ya eran las seis y media- al parece ya no habían buses disponibles por lo que tomé otro bus que me dejá cerca de donde caminamos con Rb varias veces a la semana.

Cuando entré a la calle ví que tenía algunas llamadas perdidas pero no creí que fuera nada grave; sin embargo, cuando entré a la casa de Rb la encontré casi llorando y empezó a reclamarme por no responder a ninguna de las diez llamadas que había intentado.

Como no me gusta el drama me retiré a mi habitación y me estuve leyendo un rato antes de salir a cenar; al final estuve un rato acompañándola en su habitación y me retiré temprano pues hoy debíamos de acudir temprano a su cita para realizarse una ecografía.

Y a ver cómo sigue eso...


jueves, 7 de octubre de 2021

Las cosas de la vida -y la muerte-... The things of life and death... Les choses de la vie -et de la mort-...

Había pensado escribir sobre esto hace unos siete u ocho años; estaba iniciando mi relación con Rb y sucedió aquí frente a su casa un evento bastante inusual: la casa de Rb se ubica a pocos metros de un cañón bastante amplio y bastante profundo y el día en cuestión una perra se extravió en el fondo del mismo.

La casa en donde esta perra vivía se encuentra justo en la otra calle y el hijo menor del matrimonio -creo que andaba por la mitad de la veintena de años- bajó a buscar a la perra y luego de varias horas tuvieron que llamar a los bomberos pues no había retornado.

Con Rb estábamos en el inicio de nuestra relación y no recuerdo si por mensajes de texto o por el messenger de Facebook o por Whatsapp me fue contando el desarrollo de la historia, desde que el joven vino a preguntar por la perra (creo que todos saben que ella se desvive por sus mascotas rescatadas), por la mañana me parece, hasta que todo terminó, por la noche.

Y las notificaciones estuvieron llegando a mi teléfono más o menos a cada hora: el joven viniendo, luego retornando y bajando al cañón, un tiempo después los papás del joven viniendo a buscarlo, luego la llamada a los bomberos, los que pusieron un puesto de rescate frente a la casa de RB; al final, muy tarde los bomberos subieron con el cadáver del joven... unas horas después otro equipo de bomberos rescató a la perra... viva.

Y el corolario de la historia es que un par de meses más tarde la municipalidad envió a un equipo de trabajadores a que colocaran una malla justo al otro lado de la calle de Rb -y cubriendo casi dos calles- para evitar que niños o mascotas tuvieran un acceso demasiado fácil al área.

 Otro evento del que me recordé hace poco -creo que estábamos hablando con Rb sobre el colegio de donde se graduó su mejor amigo- fue de la época en la que fuí profesor de bachillerato: hace 25 años era común que los estudiantes universitarios se emplearan como profesores de colegio pues, al ser un empleo de medio tiempo, les permitía continuar con los estudios superiores.

Y fue la opción que busqué para los últimos dos años de mi carrera; y por una u otra razón terminé como profesor de informática en uno de los colegios de un sector bastante privilegiado pero con alumnos que habían sido expulsados de colegios del mismo sector económico pero con reglas de disciplina y estudio más estrictas.

Escuché historias un poco mágicas, como que unos años antes un profesor de educación física, graduado de la escuela militar nacional había proclamado -cuando lo despidieron- que él únicamente había llegado a este colegio a realizar investigaciones sobre tráfico de drogas -o algún asunto de la misma índole-.

Pero sí había personajes variados: hijos de finqueros con una actitud hacia el estdio bastante pobre; hijos de antropólogos hippies, hijos de diputados -ahora creo que los envían a estudiar al extranjero- y también estaba un estudiante con un nombre extranjero pero al que llamaré Mario.

Yo llegué a la mitad del ciclo escolar cuando Mario estaba cursando el cuarto bachillerato; con muy pocas excepciones el alumnado estaba en la fase difícil de la adolescencia y la rebeldía afloraba en su mayor parte con desgano hacia el estudio y en algunos casos con connato de violencia.

Mario era uno de los alumnos más tranquilos pero la razón era rara; aunque tenía a mi cargo el área informática durante ese semestre me encargué nomás de la parte teórica, bastante aburrida por cierto; pero recuerdo que Mario llegaba usualmente a dormirse al escritorio; y a ninguno de sus compañeros lo sorprendía.

También, a pesar de tener un rostro agraciado y un color de ojos bastante claro, su apariencia era usualmente desaseada: su camisa andaba siempre arrugada, los pantalones usualmente tenían alguna mancha y su cabello rizado se veía realmente mal.

Recuerdo que sus apellidos eran de origen francés -o suizo, no estoy seguro- y en alguna ocasión conversamos brevemente sobre su origen familiar; en general era bastante tranquilo pero no invitaba a confidencia; y así acabo el cuarto bachillerato.

La cosa no cambió mucho el siguiente año aunque alguno de los compañeros llevó un periódico en donde se daba cuenta de un desfile de moda en un gran centro de convenciones de la ciudad y la mayor parte de los alumnos se mostró sorprendida de ver que uno de los modelos era Mario; bromearon con que se había tenido que bañar para asistir al mismo.

Un corto tiempo después hubo un pequeño incidente cuando la directora -el colegio era dirigido por un matrimonio en su cincuentena- sacó con bastantes muestras de disgusto a un par de jóvenes que habían ingresado para visitar a algunos de sus amigos.

No recuerdo haber visto que Mario interactuara con este par de jóvenes pero se me quedó en la memoria uno de ellos: rubio, bajo y con el cabello recojido en una coleta; se veía una especie de playboy local y cuando llegó había sido rodeado por un grupo de alumnas a las que ya conocía, o eso me lo pareció.

Por alguna razón en esa época era bastante asiduo del periódico local de mayor circulación -allí fue donde conseguí la mayor parte de mis empleos durante más de la mitad de mi vida laboral- y un día encontré en la sección nacional una nota en la que relataban que habían encontrado en el baúl de un auto, y con señales de tortura, a dos personas: Mario y el joven de la coleta.

Unos días después comenté la noticia con uno de sus ex compañeros y su comentario fue bastante filosófico: e que al anda mal acaba... hace una década o así -cuando Internet entraba de lleno en la esfera privada- busqué información sobre Mario -tecleé sus cuatro nombres en Google- y encontré su lápida -hay un sitio que se dedic a recopilar este tipo de información-.

Creo que allí me enteré que su mamá -o abuela o tía- era antropóloga pero no me enteré de mucho más; hasta hace unos meses que volví a recordarme de tema y busqué nuevamente su nombre y ví que apareció en un informe de las naciones unidas -o una organización simiar- como víctima de ejecución extrajudicial y señalando como responsable a un mando medio de nuestra institución policíaca local... la verdad quién sabe como estuvo todo.

Y luego pienso en cómo nuestra ciudad es un pañueo -o todo está conectado con todo-: porque el mejor amigo de Rb, es como 10 años menor y lo ha conocido desde que asistían a la escuela dominical, se graduó de ese coegio; y también proclamaba que era básicamente el desagüe de los buenos colegios y en los últios años él mismo andaba en monkey business.

Y al inicio de esta semana Rb recibió una llamada bien triste de la esposa de su amigo: había ido en viaje de trabajo a uno de los puertos del pacífico de nuestro país y tenía tres días sin dar señales de vida; como Rb conoce muy bien los detalles de su vida su conclusión fue rápida: desaparecido.

Y hace un par de días publicaron en las noticias locales sobre un vehículo calcinado encontrado en un departamento aledaño a este puerto de pacífico: era la camioneta de lujo que manejaba el amigo de Rb; y eso... las cosas de la vida... y la muerte.

martes, 5 de febrero de 2019

Versión 4.6 (four more and is the half of a century around here)

El domingo pasado llegué a los 46.  Mi hija mayor tiene 20, la segunda 18 y el pequeño 16 (cumple 17 el próximo mes).  Crecí en un puerto, cerca de otro puerto.  De muy pequeño no me gustaba usar zapatos.  También recuerdo a mi papá y mi abuelo construyendo con sus manos nuestra primera casa.  A los 17 -casi 18- emigré a la ciudad para asistir a la universidad.  Ya nunca retorné.

En la casa de mis padres vive mi hermano mayor (dos años mayor).  Mis padres cambiaron de costa hace unos 15 años.  Primero mi papá y luego le siguió mi mamá.  Desde hace unos seis o siete años voy a verlos un par de veces al año.  Creo que pronto tendré que moverlos (o a uno de ellos) a vivir a mi lado.  Ya no me inquieta ese tipo de pensamientos.

Cuando terminé la universidad me fuí a vivir a un departamento aledaño para tomar mi primer trabajo como profesional.  También empecé a convivir con la que sería la madre de mis hijos.  Retornamos a la ciudad para completar mi graduación, para la ceremonia mi hija mayor tenía casi dos años y la segunda estaba en camino.

Dos o tres trabajos después, mi hijo menor ya de tres años viajé al imperio del norte para mejorar mis oportunidades laborales -o eso creí- ofreciendo un mejor nivel de inglés.  Fueron cinco meses pero fue un parteaguas en mi vida.  Ni mejoró mi estabilidad laboral y las brechas que siempre existieron en mi unión se abrieron completamente.  Viajé nueamente por nueve meses y luego de un tercer viaje de otros ocho meses me instalé definitivamente ne mi realidad de padre soltero.

Siempre me hice cargo económicamente -y también, en lo posible, presencialmente- de mis hijos.  Mi hija mayor se graduó de nivel medio, cumplió la mayoría de edad y se pasó a vivir conmigo.  Nos aguantamos un año.  La ví ayer, por segunda vez luego de nuestra separación definitiva.  La vez anterior fue para su cumpleaños, casi un año después de que empezara a vivir sola.  A sus 20 años se comporta como una adolescente, despilfarra el dinero que gana -es su derecho- y continúa -creo que ha incrementado- su autolesión en los antebrazos.  Creo que también fuma y se ha hecho algún tatuaje... en fín, es mayor de edad y tiene todo el derecho -como cualquier ciudadano- de hacer de su vida lo que le plazca.

Pasamos 10 años con mis tres hijos conviviendo un día a la semana.  Inicialmente sábado y luego por conveniencias de su madre los domingos.  Al inicio nos costó -me costó-, incluso un día no pude reprimir el llanto pues no podía lograr que nos pusieramos de acuerdo en algún asunto.  Traté de acercarme emocionalmente a los tres pero creo que ha sido -como el profesional- otro gran fracaso en mi vida.

Traté, con todas las limitaciones de tiempo, de darles estructura.  Usualmente visitábamos alguna exposición, pasamos mucho tiempo en la biblioteca de la universidad, vimos alguna serie -traté de limitar el tiempo de consumo de audiovisuales-, les enseñé a armar el cubo de Rubik, les enseñé a subtitular videos en inglés, leímos un montón, jugamos Scrabble, Life, Ajedrez, Dominó, entre otros.  Les enseñé un poco de Python, un poco de C#, un poco de HTML.

Mi hija mayor abandonó la universidad cuando dejó de vivir conmigo, el año pasado estuvo -creo- en algunos cursos de una universidad pública, este año iba a empezar a estudiar periodismo pero tuvo complicaciones para inscribirse.  Mi hija segunda se volcó a los estudios desde el nivel básico, para el nivel medio consiguió una beca en uno de los colegios más caros de la ciudad, luego consiguió otra beca para estudiar en un college en un país situado dos países al sur del nuestro.  

Mi hijo menor entró muy joven a estudiar.  Su madre quería 'hacer algo más', avanzó muy bien -o al menos aceptablemente- hasta la mitad de su ciclo básico.  Luego perdió un año.  Hubo -como cada asunto que me tocó que tratar con su madre- un gran conflicto para la continuación de su nivel básico y luego del bachillerato.  Este año debería de graduarse y quién sabe qué elegirá estudiar el otro año que le toca entrar a la universidad.

Traté de no influir en mis hijos -o de presionarlos más bien- al elegir una carrera universitaria.  Mi hija intentó un año estudiar en la facultad de la cual me gradué.  Al final lo rechazó y ahora se decanta por una carrera en letras.  Mi hija segunda, hasta hace un par de años estaba convencida de estudiar una carrera técnica/científica.  Ahora anda aplicando a varias universidades estadounidenses para estudiar artes.  Mi hijo dice que quiere estudiar algo de tecnología pero temo que, al igual que su hermana mayor, lo haga porque yo no valoro las carreras humanísticas.

Mi hermano menor (por cuatro años) vive ahora en uno de los departamento más fríos del país.  Hace un par de años fuí a verlo -luego de una ausencia de más de doce años-.  Tiene tres hijos y posee un taller de soldadura (como mi hermano mayor).  Mi hermano mayor se mantiene soltero, se dedica a su trabajo y a su iglesia y está convencido de que no hay mujer que lo aguante, ha adoptado la soledad.  Creo que tampoco va muy descaminado en su concepción, como que hay algo en nuestro ADN que nos predispone a la introspección y poca paciencia con otras personas.

Mi padre murió un mes antes de que yo naciera -muchas veces uso esto como excusa para mi fracaso como padre, pareja, profesional, amigo-. A lo lejos -estaría por cumplir dos años- recuerdo cuando mi papá -lo quiero como a mi padre biológico- empezaba a llegar a la casa donde vivíamos con mi abuelo, mi madre y mi hermano mayor.  Mi abuelo murió cuando estaba en tercero primaria.  Es -creo- por la unica persona fallecida que he llorado.  Creo que me afectó más ver el sufrimiento de mi mamá y mis tías que su muerte.  No creo que vuelva a llorar por la muerte de alguien más.

Cuando aún no me había unido a la madre de mis hijos, aunque ya salíamos, traté de ayudar a que mi hermana menor (por seis años) estudiara en la Universidad.  No nos soportamos, luego de unos meses se largó a la casa de sus abuelos paternos. Luego retornó a la casa de mis papás.  Fue durante muchos años maestra de inglés, tuvo un hijo con un alumno y ahora viven -el joven tendrá ya 12 años- en un departamento entre mis padres y mi hermano menor.

En mi época universitaria viví unos meses con la familia de un primo de mi mamá, unos meses con la familia de una hermana de mi papá -no nos llevábamos con mis primos y ahora nos tratamos como hermanos- y finalicé el año con otro hermano de mi papá.  Los siguientes cuatro años los viví solo en una pequeña habitación.  Los últimos dos años los trabajé como profesor de Computación.

He tenido más de diez trabajos, en manufactura, calidad, servicios, bancos y últimamente en tecnología.  Nunca había durado más de cuatro años en un mismo lugar, hasta ahora. En mi actual empleo llevo casi cinco años y medio.  Todo un record para mí mismo.  A partir de mi estadía en el imperio del norte empecé a valorar el trabajo voluntario.  Allí asistí a grupos de intercambio de idiomas en la biblioteca y a una non profit que reciclaba tecnología.  Aquí estuve -hasta que me echaron- visitando asiduamente hospitales, asilos y orfanatos con el grupo más grande de risoterapia del país.

Como todo lo que inicia termina sin remedio ahora he estado casi un año buscando dónde más puedo hacer trabajo voluntario.  El año pasado ayudé a un amigo a armar paquetes de útiles escolares para niños de comunidades rurales -me llevé a mi hijo en una ocasión-, en diciembre fui con otra amiga a celebrar la navidad con los niños de un orfanato -también me llevé a mi hijo- y con Rb (acabamos de cumplir también cinco años de relación) fuimos un par de veces a visitar el Hogar Ronald McDonalds con otro grupo más pequeño de risoterapia.  Hacer semanalmente trabajo voluntario me dió perspectiva durante más de ocho años.

Desde joven he tenido dificultades relacionándome con las personas, cuando estaba en el imperio del norte me enteré del Síndrome de Asperger y resonó bastante.  Tengo un amigo -nos hablamos cada varios años- de la niñez, un par de compañeros -nos hablamos cada varios meses- de la universidad y ninguno -casi- de los trabajos que he tenido.  En la primaria me ilusioné con una compañera pecosa a la que nunca me atreví a declararle mis sentimientos, eramos compañeros de clase y nuestra relación fue nomás escolar.  Creo que me hubiera podido acusar de stalker también.

En la universidad me dediqué a estudiar -y trabajar-, también asistí algún tiempo a la iglesia con la familia de mi tía.  En mi segundo o tercer año conocí a la madre de mis hijos, lógicamente no nos llevamos bien, la volvía encontrar cuando ya había terminado mi asistencia a clases y estaba en mi primer trabajo como profesional, y bueno, pasó lo que tenía que pasar.  Convivimos casi 12 años, creo.  Y ahora llevamos más de 10 años separados, jamás logramos comunicarnos abiertamente.  Pero era una relación intensa, recuerdo vívidamente una mañana -ya cerca del final- cuando antes de ir a trabajar empezamos a discutir y terminamos teniendo relaciones.

Nací  y crecí en un hogar protestante, aunque mi familia paterna era católica y me bautizaron.  Curiosamente a mí me tocó el nombre de mi papá, y no a mi hermano mayor.  Lo cual odiaba pues mis abuelos tenían en un altar –figurativamente- a mi papá pues había sido su hijo mayor y había muerto tan joven –creo que tenía 26-.  De niño me daban la lata con lo de ‘tu papá era así’, ‘a tu papá todo el mundo lo quería’, ‘para su funeral vino tanta gente que no cabía en el amplio patio de la casa’.  En fin.

Un poco antes de la ruptura familiar empecé a cuestionarme la existencia de Dios.  Sí, sé que ser ateo no es signo de inteligencia –o ser creyente es signo de idiotez-, de hecho me siento más agnóstico, o sea, no sé si hay o no hay y no creo que deba convencer a alguien de uno otro hecho.  Cuando estaba en el imperio del norte visité alguna iglesia bautista negra –los coros son muy buenos, también una iglesia menonita y una sinagoga.  Mis mejores amigos de allí son judíos.  

Los últimos seis o siete meses allí asistí a un templo Zen.  Budismo Zen Soto.  Parte del nombre de este blog.  El abad y su esposa eran norteamericanos.  Él había escrito un libro sobre la americanización del budismo Zen, ella había creado un programa para una especie de escuela dominical budista.  Asistí a un par de entrevistas privadas con ambos.  Asistí a un par de retiros de fin de semana.  Por la vuelta a mi país no pude tomar los preceptos, lo que me hubiera convertido en un practicante.  

Hace cinco o seis años me enteré –por Facebook, por supuesto- de la muerte del abad.  Hace unas dos o tres semanas me enteré que la abadesa se retiraría y ocupará el lugar de abad un residente que empezaba a dar las primeras conferencias cuando yo asistí al templo.  Me llama la atención que el Zen no tiene mucha cosmología, me gustan también los rituales de sus servicios.

Hace ocho años o así obtuve el primer lugar de la primera edición de un certamen de relatos breves –menos de 100 palabras- en la ciudad.  Hace tres o cuatro años empecé a ayudarle a Rb a revisar los libros que estaba escribiendo para una editorial cristiana.  Luego la ayudé en la redacción de varios libros y al final escribí un par –sobre matemáticas, por supuesto- para los últimos años de educación primaria.

Ha sido un viaje. Y seguro vamos ya en cuenta regresiva.  A ver hasta cuando aguanta el cuerpo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Temblores, sueño, presión...

El año pasado publiqué un post sobre temblores y la forma en la que reaccionábamos en mi oficina cuando ocurrían. Este día se volvieron a sentir temblores bastante fuertes en la ciudad, en dos ocasiones y de bastante duración, con una separaciń como de media hora. Mas que los temblores -que estuvieron fuertes-, me sorprendió el hecho que este día pasé casi una hora al inicio de mi jornada laboral intentando no dormirme frente a la computadora.

Había puesto el reloj para las 5:15 -me dormí un poco después de las nueve anoche- pero me levanté a las 6:00, planché mi ropa y entré a mi oficina como a las 7:30 AM. En el camino me comí unos panes y ya en mi lugar de trabajo me serví una taza de café. Sin embargo, me costó empezar a trabajar. Creo que influyó que las luces de mi cubículo estaban a media potencia.

Empezando el día mi jefe me comentó que temía que su jefe -quien hoy empezó su primer período vacacional- pudiera ser reemplazado en el interin. Luego me comentó que esta persona le mostró su preocupación por mi forma de reaccionar al ser amonestado: Bajón total.
No se si siempre he reaccionado así y no se si quiero reaccionar de otra forma. En fin, mi día fue bastante improductivo. Pasé la mayor parte del día documentando una actividad especial que el jefe del jefe de mi jefe -el máximo lider- ordenó que evaluaramos.

El jueves pasado fue feriado y, como mis chicos menores me indicaron que tenían que ir al colegio, me lo pasé casi completamente en mi habitación. Estuve releyendo Harry Potter y las reliquias de la muerte y solo salí al mediodía a comprar pollo frito y una zanahoria para almorzar. El viernes se sintió diferente el trabajo: como si fuera lunes. Salí como a las 6:30 y pasé a comprar un asado. Cené en mi habitación y mientras leía pasó Yv y otro voluntario y volví a cenar.

El sábado visité por la mañana un asilo en una de las zonas más acaudaladas de la ciudad. Eramos únicamente cinco sonriseros y eran como 15 o 18 ancianas. Es interesante observar la diferencia entre uno de estos asilos de gente pudiente y los del centro histórico, que son de asistencia social. En fin, fue una buena visita. Almorcé en el lugar de costumbre y por la tarde visité el área de pediatría del hospital más grande del centro histórico. Fue también una buena visita aunque en la retroalimentación -la reunión post visita- hubo un poco de tensión por haberle llamado la atención a un voluntario que no respeta las reglas del grupo.

Después de la visita uno de los voluntarios me dió jalón a la reunión que habíamos programado en la casa de Yv por el matrimonio de un par de amigos -ella es parte del grupo de voluntarios-. La cena estuvo buena y estuvimos -para variar- jugando Uno. La ceremonia religiosa es el otro sábado y aunque no acostumbro asistir a este tipo de eventos, creo que haré una excepción pues ellos habían considerado pedirme que fuera su padrino en la ceremonia civil, que coincidió justamente con mi inducción laboral.

Ayer me costó bastante levantarme. Hice la limpieza -casi toda- y fuí a traer a mis peques a las 9:30. Estuvimos en la mañana leyendo, viendo Phineas and Ferb y escuchando un poco de música clásica e himnos nacionales de algunos paises en Youtube. Al mediodía salimos a comprar unas pizzas personales y almorzamos en la universidad, luego pasamos un rato a la biblioteca. Tratamos de retirarnos de la biblioteca como a las cuatro pero estaba lloviznando, retornamos a leer un poco -mis hijos querían continuar más- y luego de una media hora nos venimos a mi habitación. Vimos el final de Kung Fu Panda 2 y a las 6:00 los fuí a dejar a su casa.

Retorné a mi habitación a leer un poco y a tratar de dormirme temprano. Hoy a la hora del almuerzo fuí al almacen en donde mis amigos eligieron sus regalos de boda y pagué por que les llevaran una vajilla. Aproveché a comprar un paraguas, el cual me sirvió para retornar a mi oficina, pues estaba lloviznando. No me dió tiempo de almorzar y pasé toda la tarde trabajando en la tarea especial que me asignaron por la mañana. Salí a las 6:30 y pasé a comprar un asado. Acabo de cenar. Por la tarde había llamado a mis chicos para ver como estaban -por lo de los temblores- y a mis padres, por la misma razón. Afortunadamente todo está bien.

Me he estado sintiendo un poco mal, no se si es la presión o algo similar. El sábado por la tarde le pedí a una de las enfermeras del hospital en el que estaba visitando que me tomara la presión y me dijo que estaba en un rango aceptable. Hoy me he sentido bastante indispuesto. Incluso he estado pensando en que tal vez mi fin está cerca. Desearía vivir al menos otros nueve años, por aquello de la responsabilidad paterna. Espero que mi deseo se cumpla. También pienso que cuando toca, toca.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Primera(s) entrevista(s)...

Estoy planeando, a partir del próximo Martes 01 de Marzo, postear una entrada diaria por acá para dejar constancia de lo que acontece entre un trabajo -el actual- y el siguiente -el que debo conseguir-.

Sin embargo, ayer recibí una llamada de una oficina de Recursos Humanos citándome para una entrevista hoy a las 8:10, el puesto: Ingeniero de Soporte. Ayer imprimí unos cuantos curriculums, en la noche dejé lustrados mis zapatos y planchado mi pantalón y camisa. Descolgué mi -único- saco, el cual tenía más de un año de estar intacto, y dejé todo preparado para este día.

Como la oficina queda bastante retirada de mi casa dejé el reloj para las 6:00 AM e intenté dormirme antes de medianoche. Este día me costó bastante levantarme -usualmente, al igual que los lunes, me levanto tarde los miercoles- pero saqué fuerzas de flaquezas y me dirigí a la oficina de selección.

Llegué con 15 o 20 minutos de anticipación y me entretuve leyendo uno de los libros que cargo esta semana -El Aprendiz Mágico-. La infaltable solicitud, al menos, no pedía muchos detalles y llevaba un curriculum impreso como recordatorio de lugares, fechas y teléfonos.

Al final la asesora me comentó que me habían referido de la oficina en donde estuvimos en el proceso de OutPlacement con mis compañeros. Esto me desanimó bastante pues no es que hubieran tenido interés en mi perfil y lo hubieran bajado de algunos de los sitios en donde tengo alojada mi información ni les había enviado yo directamente la información. Sin embargo traté de conservar una actitud positiva.

El trabajo se oye de lo mejor. Basicamente seguiría haciendo lo que he estado haciendo durante los dos últimos años pero con productos de Microsoft. Y esto es quizá un poco de lo dificultuoso de esta aplicación, a pesar de haber estado trabajando casi toda mi vida profesional con computadoras no tengo ninguna certificación, ni siquiera como operador de computadoras. Se me informó que alguna certificación en Exchange, VoIP o CCNA o CCNP me daría más posibilidades de ser aceptado.

Al final traté de venderme con toda la experiencia que he acumulado en los últimos años y mi facilidad de aprendizaje. Quedaron de llamarme la otra semana de estar la empresa contratante interesada en mi perfil. Para finalizar la reunión llené un par de evaluaciones de liderazgo y estilo laboral.

Más o menos a mitad de la entrevista recibí una llamada de otra oficina, esta vez si de Recursos Humanos de una empresa a la que había enviado mi curriculum ayer. La posición es para Ingeniero de Seguridad Industrial. No me emociona mucho el área pues francamente me encantaría continuar en tecnología pero tampoco quiero pasarme varios meses sin laborar. Me entrevistarán mañana a las 11:30.

Así que esas son las primeras dos entrevistas.

Espero que no hayan muchas antes de lograr una contratación.

viernes, 7 de enero de 2011

Esa época del año...

Cada parte del año trae consigo sus propios ritmos, sonidos, olores, sabores...o eso creo.

Diciembre con la navidad, febrero con San Valentín, mayo con el día de la madre -al menos en este país- y así. Enero es usualmente el retorno a clases, el recuento de los daños y las esperanzas del nuevo ciclo.

El año pasado recuerdo que posteaba por acá algo sobre la soledad -no era mi primer post sobre lo mismo-, este año me parece que el cambio que veo dentro de dos meses se ha llevado las palmas.

Y no es que mi condición de enero del año pasado para hoy haya cambiado, sigo viviendo en la misma habitación, trabajando por las tardes, viendo películas en una de mis portátiles y leyendo en casi todos mis ratos libres. La gran diferencia es el trabajo voluntario que he estado realizando desde el segundo semestre del año pasado.

Con mis amigas especiales -chicas con las que había onda según una de mis amigas argentinas- me he mantenido agrandando las distancias -con la primera más que con la segunda-, con otro gran prospecto -según yo- que había conocido en diciembre no logró cuajar nada. Y sigo en la misma situación. De hecho, estaba pensando una de estas mañana que uno de los objetivos para este año es aislarme un poco más -será posible?-.

En todo caso, a partir de marzo tendré que aumentar mis interacciones sociales, al menos laboralmente hablando. En mi grupo de voluntarios renuncié a buscar más responsabilidades o más involucramiento, las visitas son geniales y suficientes al menos en el corto o mediano plazo.

El lunes fue mi retorno al trabajo. El martes visité el hospital de oncología pediátrica. Este día me enteré que a mediados de abril tendrá lugar un retiro de diez días de meditación Vipasana -en silencio y aislamiento completos, no se puede llevar libros ni música ni nada- y envié mi solicitud. No tengo muchas esperanzas de asistir pues es resignarme a estar dos meses sin un esfuerzo real de búsqueda laboral.

El Miercoles terminé de leer el segundo de los libros que había prestado de la biblioteca, era sobre espías soviéticos en Inglaterra, como cambian los tiempos.

El jueves fuí, luego de casi siete años, al dentista para empezar a tratar mi descuidada dentadura. Será un largo y costoso camino pero creo que he dado el primer paso. Ese día pase a devolver los libros que me habían prestado en diciembre y a sacar otro par. La bibliotecaria además me invitó a participar en un taller de teatro-clowning para la última semana de enero.

Hoy estuve la mayor parte de mi turno completando información sobre cada uno de los casos de soporte en que me tocó trabajar durante el año pasado. Fue bastante tedioso y en algunos momentos gratificante ver por todo lo que me tocó pasar durante el año.

Mañana por la mañana visito el mismo lugar al que acudí en diciembre como encargado de grupo, por la tarde planeo acompañar a mi prima al aeropuerto. Vuelve a Madrid después de un poco más de un mes de estadía en el país.

El domingo, los chicos.

Life is going on...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Publicado... en papel... en un libro.

Hace un poco más de dos años leí un libro -en inglés- que se llamaba 'Como lograr que te publiquen antes de que te mueras' o algo así. Estaba escrito por una residente de Portland y en un estilo bastante irreverente daba un montón de guías y consejos sobre como lograr convertirse en un escritor publicado.

Hace dos días me llamó la misma anciana que hace unas semanas me contactó para publicar el cuento con el que gané el premio municipal de relato breve en un libro de texto para sexto grado de primaria. Quedamos en reunirnos este día en un centro comercial para firmar un documento donde le autorizo a publicar el cuento y entregarme un cheque -había entendido- con los honorarios respectivos.

Llegúe al comercial con diez minutos de antelación y debo reconocerle que fué muy puntual. Firmé el documento y me entregó un sobre. Esperaba que fuera un cheque para escanearlo y guardar un recuerdo del mismo. El sobre contenía efectivo. El efectivo casi llegaba a lo que gasté este día en el almuerzo de la reunión que tenemos cada semana en nuestro departamento de la oficina -ahora ya no son reuniones a media mañana con refacciones sino reuniones al medio día con almuerzo-. Nos turnamos para llevar almuerzo los tres Ingenieros de Soporte, nuestro jefe y Pb quien ahora está en Implementación pero sigue acompañandonos en las refacciones -ahora almuerzos- de los viernes. Hoy me tocó.

El libro saldrá a la venta -me comentó la señora editora- alrededor de Julio del próximo año y prometió enviarme una copia del mismo y una copia del documento que firmé hoy. Eso me quedará de recuerdo. Espero.

Me pareció interesante que el libro estará en las escuelas o colegios para el ciclo escolar del 2012. Ese año mi chico estará en Sexto grado. Me parece que en su clase de Idioma Español le tocará trabajar un ejercicio de comprensión lectora utilizando un cuento basado en él mismo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Veinticuatro horas en la oficina...

Cuantas horas seguidas es lo más que ha trabajado en un solo día?

Esa era una de las preguntas que usualmente hacía cuando contrataba personal en mis épocas de Producción/Calidad/Administración. El que daba cifras arriba de 10 o 15 tenía puntos extras en la entrevista.

Los lunes aprovecho para levantarme tarde. Antes me deprimía por dormir hasta tarde pero luego razoné que incluso sábados y domingos -especialmente estos dos días- no puedo dormir hasta tarde. Sábados por realizar visitas y domingos por mis peques. Ayer me levanté como a las 10:00, como tenía una montaña de ropa por lavar y mucho eran pantalones de lona preparé una bolsa y llevé una carga a una lavandería a pocas cuadras de mi casa. Lavé también la pila de trastos y mi bata pues hoy me tocaba visita. Desayuné, ordené mi habitación y leí un par de capítulos de Son de Mar. Muy buen libro. Como a medio día que estaba terminando de prepararme para ir a mi trabajo me llamó Mv. Volvimos a repetir lo de las conversaciones maratónicas. Estuvimos conversando durante el trayecto de mi habitación a mi oficina, casi 50 minutos. Según mis cálculos iba a entrar temprano a mi trabajo, me tocaba entrar a las 2:00 pm y llegué como a la 1:15. Lo primero que me dijo Pb cuando me vió fue que me había perdido la capacitación que había impartido de10 a mediodía y a la cual había convocado a todo el departamento hacía más de una seman. Mal inicio de semana.

Mi turno, sin embargo, mejoró bastante pues nuestro cliente del país vecino del norte no trabajaba este día y tenía conexión abierta a su base de datos, con lo que pude avanzar bastante en la búsqueda de unas diferencias contables que había estado posponiendo. Me entretuve en esto casi toda la tarde y envié un par de notificaciones sobre el avance en el tema. Como a las 7:00 pm me llamó Mv contandome que andaba cerca de mi oficina, le indiqué que tomaría mi hora de cena y que podíamos conversar un rato. Salí un poco más de media hora al patio de mi edificio y después de conversar un rato la acompañé a la estación del transmetro más cercana.

Al retornar a mi oficina -eran como las 9:15- me encontré con un correo de nuestro cliente en el vecino país del sur pidiendo bastante dramáticamente ayuda. Empecé a verificar la información y estaba bastante complicada la solución. De hecho, por segunda vez en el año me tocó activar el Hotline de Programación aunque en esta ocasión no pudieron ayudarme mucho pues el programador a cargo también estaba en la oficina trabajando a marchas forzadas sobre algo que debían entregar este día para nuestro cliente local.

Estuve trabajando en la base de datos del cliente hasta media noche, hora en la que al fin recibí la rutina de programación que estaba causando que la in formación se mostrara mal en una pantalla. Sin emargo, al ejecutar la rutina en la base de datos no retornaba la información que mostraba en la pantalla. Estuve un par de horas analizando la información y otro par de horas probando una solución alternativa. En el lado de nuestro cliente el Gerente de IT estaba apoyandome con los accesos a las tres diferentes agencias en las que estabamos trabajando remotamente. Por fin a las 4:30 -las agencias debian abrir a las 7:30- empecé a trabajar en una solución que, aunque tediosa, resolvía la situación presente. A las 6:00 que el compañero A estaba ingresando a su turno modifiqué el último de los 66 registros que debía reparar en la base de datos.

Como para este día también había convocado Pb a jornada de capacitación y había faltado el día anterior decidí quedarme. Los compañeros de Programación -un analista, un programador y el DBA- asi mismo pasaron toda la noche hasta casi media mañana en la oficina.

Como a las 6:30 llamé a Mv y estuvimos conversando alrededor de media hora. Estaba yo bastante alterado por el desvelo. Estuve trabajando un poco y leyendo otro poco entre 7:30 y 9:30 hora en que Pb empezó el entrenamiento. En algunos momentos de la capacitación -actividad muy pasiva- creo que tuve un par de microsueños pero en general no me afectó mucho quedarme hasta la 1:00 que terminó el entrenamiento.

Mi jefe me había ofrecido que retornara a mi casa a dormir en cuanto pudiera y que el Compañero B se quedara en soledad durante la tarde. Mi turno empezaría cuando el acabara con el suyo -entre 6:00 y 6:30-. Como a la 1:30 salí de mi oficina, pasé a un puesto callejero a comprar un hotdog y me lo almorcé en el trayecto en el Transmetro. Vine a mi casa como a las 2:30 y caí rendido en mi cama, puse la alarma para las 6:15, previendo 15 minutos de resucitación entre el despertar y el inicio de mi turno. A las 6:00 me llamó el Compañero B, pues yo le había dicho que me despertara con suficiente tiempo antes de que terminara su turno. El terminó su turno a las 6:30 y yo empecé a ver como estaban mis pendientes. Aunque mañana también tengo capacitación a las 10:00 en la oficina estoy animado pues conseguí que me dieran el Jueves a cuenta de vacaciones y planeo realizar una visita con mi grupo de voluntarios fuera de la ciudad ese día.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Semana completa o 'cuando toca, toca'...

El lunes pasado era feriado en mi país, día de todos los santos difuntos o algo así. Como me había tocado trabajar en los dos feriados anteriores era mi turno de descansar. Aprovechando que era Lunes y que acababa de hablar con mi madre me decidí a viajar -por fin- al puerto más cercano a la ciudad en donde viven ahora con mi papá.

Me fuí de la ciudad como a las 8:00 y llegué al lugar en donde quedamos de reunirnos alrededor de las 10:30. Fué un buen día al final. No conocí donde viven -supuestamente acaban de mudarse-. Nos tomamos un helado -que calor más terrible- y luego dimos una extensa caminata por la playa, poniendonos un poco al día de nuestras vidas. A mi papá lo había ido a ver hace como dos años y a mi mamá creo que la había visto por última vez como cuatro años atras. Aproveché para anotar las edades y fechas de cumpleaños de mis padres y hermanos pues es algo que a veces mis hijos me preguntan y nunca estoy seguro.

Me despedí de ellos como a las 5:00 y a las 7:00 ya estaba en mi casita. Esa noche estuve viendo la última de las películas que el compañero A me había prestado: Fighting y dejé ropa en remojo.

El martes había planeado lavar pero me levanté tardísimo, alrededor de las 11:30, casi que solo desayuné y me fuí al trabajo. En la noche terminé de leer La Hija del Canibal.

El miercoles me levanté menos tarde que el día anterior por lo que aproveché para lavar la ropa que tenía en remojo. Al ir a comprar el pan para mi desayuno recibí una llamada de una anciana que quiere incluir el cuento con el que gané el premio municipal en un libro de texto para sexto grado de primaria. El pago es más o menos la mitad de lo que gano en un día de trabajo en mi empleo actual, suerte que hasta ahora no me he propuesto vivir de la escritura.
En la noche pasó Mv por mi trabajo pues le había pedido que me prestara los negativos de las fotos de mis chicas, las que le regalé a mis padres en la visita del lunes. Estaba terminando el turno de trabajo en mi habitación cuando empecé a conversar en el chat de Facebook con Ary, al final me acosté tardísimo -alrededor de las 3:00- ayudándola con los recortes de una fotografías que necesitaba para un video que estaba editando para nuestro grupo de voluntarios.

El Jueves me levanté temprano -alrededor de las 8:00- y fuí al banco en el que me depositan,pues el sábado que había pasado no había visto ningun depósito en mi libreta de ahorros. Como mi libreta estaba casi llena aproveché para pedir una reposición y afortunadamente no hubo ningún contratiempo con el depósito, a pesar que no aparece registrado ninguno mi saldo es el correcto. Como lo había planeado fuí al Registro Nacional de las Personas y recogí mi Documento de Identificación Personal. Este día trabajé hasta las 10:30 en mi oficina y luego el asistente de Infraestructura pasó a dejarme a una de las estaciones del transmetro en donde abordé el último del día.

El viernes había planeado ir a la biblioteca de mi antigua universidad, donde no me he aparecido hace bastante tiempo. Estoy leyendo Socrates Café y me interesa continuar con la lectura sin embargo mientras estaba desayunando Ary me envió un mensaje a mi cel pidiendome ayuda con otras fotografías. Estuve hasta las 12:00 recortando otras cuatro fotografías. Me tocaba entrar a la 1:00 a mi trabajo pues este día debía finalizar en la base de datos de uno de nuestros clientes un trabajo que había estado realizando durante toda la semana. Había planeado salir como muy tarde a las 8:00 o 9:00 pues sabía que iban a haber complicaciones con la coordinación del trabajo con nuestro cliente: Era algo que su Departamento de Contabilidad debía verificar y aprobar. Al final salí a las 2:00 AM del sábado. Afortunadamente el proceso concluyó con éxito y recibimos un correo notificando los buenos resultados. Entré a mi habitación un poco después de las 3:00 AM.

El Sábado en la madrugada dormí como tres o cuatro horas pues a las 8:30 tenía que reunirme con mi grupo de voluntarios para realizar nuestra visita semanal. La visita estovo bien -cada visita es tan diferente y por lo mismo tan buena- y luego nos fuimos a almorzar al lugar de costumbre. Estuvimos toda la tarde entre comida y futbolito. Luego fuimos con Mv a ver Resident Evil 4. Muy buena película acción y violencia sin sentido al máximo. Nos despedimos luego, pues Mv tenía un compromiso social y me vine a mi habitación en donde por primera vez en muchos meses tomé mi cena de los sábados: Tamal, pan y té viendo la última película de Tom Cruise y Cameron Díaz: Knight and Day. Mv me llamó alrededor de las 9:30 para ver si podía prestarle unos globos pues tenía una actividad especial el domingo. Quedamos en que me llamaría para pasar a traerlos a mi casa.

El domingo me levanté como a las 8:30, aunque había planeado levantarme a las 7:30 las cinco alarmas de mi cel no me han funcionado últimamente, debo encontrar otra forma de saltar de mi cama cuando lo tengo planeado. Este día la red de celulares al cual pertenece mi número estaba en mantenimiento por lo que no podía realizar llamadas y recibir muy pocas. Estuve desde temprano tratando de llamar a Mv pero no me contestaba. Ella trató de llamarme de un par de teléfonos públicos por lo que asumí que había olvidado su celular -yo también la llamé desde un par de teléfonos públicos- al final no pudo llegar a mi casa. A las 11:30 como habíamos quedado con el compañero B, él y su esposa pasaron a traerme pues en la oficina habíamos planeado un pre convivio en la casa del compañero A. Con mis chicos compramos pan para hotdog y unos dobles litros de cola y nos preparamos para un día en el campo: El compañero A vive en San Lucas en un lugar casi en medio de la naturaleza. El día estuvo bien, comimos asado y los chicos hot dogs. Abrimos una botella de Flor de Caña -licor nicaragüense que el compañero P trajo de su último viaje a ese país-. Mis chicos no hicieron muy buenas migas con la hija del compañero A -tiene siete años pero ha sido bastante consentida- pero al final cuando llegó el Niño de la Oficina, él los organizó en una serie de juegos que luego ninguno de los pequeños quería parar. Como a las 6:30 nos despedimos del Compañero A y su familia y el compañero B y su esposa nos pasaron a dejar a mi casa.

Este día jugamos la tercera ronda de Scrabble que iniciamos hace varios meses con mis peques. Nos resta solo una y luego evaluaremos sus resultados para incrementar sus cuentas de ahorro.

Me sentía bastante cansado por lo que no fuí a la oficina -estaba atrasado nuevamente con mis tiempos- ni me dieron ánimos de trabajar remotamente. Me puse a ver Hot Tub Time Machine y me dormí como a las 10:00. Aún hablamos un rato con Mv antes de dormirme.