No se porqué marzo trae cambios usualmente a mi vida. Hace dos años estuve en un par de tórridas semanas con Al.
El fin de semana antepasado visitamos nuevamente el orfanato más grande de la ciudad y el área de maternidad del hospital más grande del centro histórico. Me acompañaron en la visita de la tarde dos voluntarios del grupo de la mañana. Uno de ellos es uno de los que mejor me cae pues se esfuerza en visitar a personas con necesidades a pesar de lo que lo cansa su prótesis -le falta la pierna izquierda desde la rodilla-.
Al final el voluntario de la prótesis me acompañó a la cena en la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Nos retiramos del lugar como a las 10:00. Me pasaron a dejar a mi habitación y me dormí un poco antes de medianoche. El domingo preparé un desayuno más o menos normal en la casa de mis chicos y fuimos al IRTRA, todo normal.
Durante la semana continúo casi la misma rutina de entradas antes de las ocho y salidas alrededor de las 7:00 pm. El martes por la mañana pasé a la casa de mis chicos pues era el cumpleaños de mi hijo menor y pasé a darle un abrazo.
Un par de días de la semana pasada me vine en Transmetro, otro día me dió aventón la compañera de mi jefa y el viernes el compañero que entró la misma semana que yo a la empresa me pasó a dejar a una estación del Transurbano. Ese día pasé a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia.
El sábado ya habían anunciado que no iban a haber visitas por lo que estaba dudando si irme a un círculo de lectura o a una reunion con mi clan oficial de visitas de la mañana de los sábados. Como también tenía que comprar el regalo de mi chico y quería ir a ver La Vía Dolorosa a la Frater mejor me fuí al círculo de lectura. Encontré -después de más de un año- a Engler quien me regaló una copia de su libro Postales. Estuvimos hablando -eramos como nueve o diez personas- sobre El Viejo y El Mar. El estilo, las historias, los personajes. Incluso llegó un noticiero de la televisión a cubrir la actividad.
Como al mediodía concluímos la actividad -el otro moderador del grupo me propuso involucrarme un poco más- y pasé a la venta de libros usados en donde compré El Poney Rojo de Steinceck, Pide Otra Pizza Por Favor! de Jesús Carazo y otro libro de un autor inglés. Pasé al supermercado a comprar un Lego que es también un juego de mesa y pasé a almorzar al Taco en el que usualmente nos reuníamos antes de realizar las visitas. Allí encontré a otros tres voluntarios y estuve con ellos casi una hora entre comida y conversación.
Luego me vine a mi casita. Un poco antes de salir de Taco me había llamado el voluntario que vive en la misma colonia para comentarme que no iríamos a ver La Vía Dolorosa como habíamos planeado pues el voluntario más grande de nuestro grupo de los sábados por la noche estaba teniendo una crísis familiar y habían planeado reunirnos para cenar e ir al cine como una muestra de apoyo.
Vine a mi habitación a leer un poco y me dormí. Como a las siete -luego de un par de llamadas- me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia y de allí nos fuímos a Miraflores en donde estaban dos voluntarias y el voluntario de la crisis familiar. Cenamos -tarde- comida china y entramos a ver Jack el Cazagigantes. Después de la película -terminó casi a medianoche- pasamos con el voluntario que vive en la misma colonia a una gasolinera por un capuchino y un pastel. Vine a mi casita a leer un poco aún y terminé durmiendome un poco después de la una de la mañana.
El domingo me levanté a lavar las camisas que había dejado en remojo el día anterior y pasé al supermercado a comprar un litro de yogurt. Preparé un desayuno a base de huevos, salchicas, yogurt, cereal de chocolate y banano. Venimos a mi habitación a leer un poco y jugar ajedrez. Luego fuimos a almorzar a Taco Bell y luego retornamos a jugar Scrabble, el Lego que mi hijo recibió de regalo y Clue. Después de ver un poco de El Dorado los fuí a dejar a su casa.
Retorné a mi habitación a cenar y a dejar un poco ordenado para empezar la semana bien. Ví también El Lado Luminoso de la vida. Me pareció aceptable. Me dormí un poco antes de las once de la noche.
Este día me levanté a las 5:30 y preparé los panes que estoy llevando los lunes a mi oficina, planché la camisa del día y me rasuré -barba de cinco días-. Llegué a mi oficina como a las siete y media -a partir del viernes que llegaron a registrar la huella ya puedo marcar entrada y salida-. Estuve en la mañana trabajando en un documento que debía revisar aunque me sentía bastante indispuesto -creo que me estaba molestando la presión-.
Mi jefa tuvo una reunión de emergencia con su jefa y el jefe de su jefa y me pidió que la cubriera en una reunión en el edificio principal de la empresa. Me dirigí a la reunión en compañía de dos ejecutivos que estaban organizándola y retorné como a la hora y media a la oficina. Que se veía vacía. La compañera de mi jefa que usualmente me dá aventón salió de su oficina y me indicó que debía entrar a la oficina de mi jefa pues habían reuniones grupales.
El rostro de mi jefa era bastante expresivo: Estaba en shock. En la reunión que acababan de tener se anunció que dividirían el área. Una pequeña parte quedará en donde está actualmente y el resto se irá a otra división. Personalmente no lo ví tan mal, igual acabo de entrar por lo que no creo que me cueste mucho integrarme a otra área. El ánimo en general de la oficina estuvo bastante bajo el resto del día. Traté de avanzar en otro par de tareas que tenía pendientes y como a media tarde me reuní con mi jefa para evaluar otra herramienta de gestión. Ella ya estaba un poco más calmada pero aún así me externó su preocupación por los cambios.
Salí al final como a las siete con la compañera de mi jefa -sospecho que será mi nueva jefa-. Esta señora es la que más tiempo tiene de las tres supervisoras y me comentó que mi jefa actual se quedará seguramente en el área con cinco personas -ahorita tiene a cuatro en su equipo- pero no seguramente con las que tiene actualmente. El resto se los dividirá entre ella y la otra supervisora y pasarán a la otra área. Eso si me preocupó un poco.
La compañera de mi jefa pasó a dejarme a un par de calles de mi habitación y vine a cambiarme de ropa -ha habido un calor bastante fuerte estos días-. Salí a comprar pan para la cena y salchicas para el almuerzo de mañana. Espero poder pasar dinero mañana de mi cuenta monetaria a mis cuentas de ahorro y la cuenta de mi ex esposa. Mañan -según mi posible nueva jefa- la jefa de mi jefa hará el anuncio oficial de la nueva organización. Veremos como va eso.
El lugar en el que registro los sucesos que se van dando para resolver mi koan personal...
lunes, 25 de marzo de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
Better...
Y bien, mi semana mejoró después del lunes de la semana pasada. El martes ya llegué un poco más tranquilo y me dediqué más a lo mío. También le comenté a mi jefa sobre lo que me había puesto de bajón unas semanas antes: La cantidad de impuestos que debo pagar -realmente estoy ganando bastante menos que en mi anterior trabajo- y el hecho de que -por ahora- no tenga opción a una maestría -de coordinadores para arriba-.
El miercoles y el jueves salí a almorzar con el compañero que me ha dado aventón algunas veces. El viernes llevé avena. Desde el martes hasta el viernes estuve esperando a la compañera de mi jefa para que me diera aventón a mi colonia.
A partir del martes se había hablado en mi área de celebrar el día de la mujer. Tocaba el vienres. A partir del miercoles nos pusimos de acuerdo con Di, Champ y Frid para comprar rosas, imprimir unas tarjetitas y repartir el viernes unos chocolates y pastel. El jueves Di cumplió ocho años de trabajar en la oficina -admirable, realmente- y había comprado unos pies de queso para celebrarlo. Sobró uno y ese utilizamos al día siguiente. El discurso fue por mi cuenta. Hice una pequeña remembranza de Esther, las hermanas Mirabal, Ada Lovelace y Marie Curie.
El miercoles en la noche dejé mis batas en remojo. Las lavé el jueves por la mañana. El jueves por la noche dejé mi ropa de cama en remojo -dormí con una sleeping bag-, el viernes por la mañana las dejé tendidas. Habíamos estado en conversaciones -msg, gmail y cel- con Al y había posibilidades de que viniera el sábado. Prefiero estar preparado. Al menos tendría sábanas frescas.
El viernes salimos un poco después de las siete de la oficina. La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y vine a descolgar la ropa de cama y a cambiarme de ropa para ir a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Al me envió un mensajes comentándome que el sábado tenía una cena con su familia y que no podría venir. Estuve viendo un poco de The Words, muy buena película.
El sábado me levanté temprano y pasé por el voluntario que vive en la misma colonia. Fuímos al orfanato más grande de la ciudad. Estuve jugando con el mismo niño -y otros seis o siete más- que la semana pasada. Después de la visita pasamos por los helados y sentí que eso fue parte de lo que me hizo daño la semana pasada. De todos modos comimos allí y luego me dirigí a la visita de la tarde. En el área de maternidad del hospital más grande del centro.
Después de la visita retorné a mi habitación y estaba viendo aún The Words. Me quedé dormido y me levanté a las 11:00 pm. Salí a dejar ropa en remojo y continué durmiendo hasta las siete dle sábado. Me levanté a lavar mis camisas y luego me fuí a la casa de mis peques. Preparé huevos duros con jamón frito y aguacate. Mi hija mayor me ayudó a pelar una papaya pero botó la mayor parte cuando pasaba de la cocina al comedor. Desayunamos y luego venimos a mi habitación.
Estoy tratando de cambiar el ritmo. En vez de que los tres se pongan a armar tres cubos de Rubik -me estoy quedando sin cubos- ahora estamos turnándonos para que uno de ellos use la compu, el otro arme cubos de rubik y el otro converse conmigo. Mi hija mayor me contó que un compañero con el que ha estudiado casi tres años entró intempestivamente a una clase en donde ella estaba y gritó a los cuatro vientos 'K te amo!!!'. Típicos adolescentes, creo. Le comenté que debía de tener cuidado y que creía que estaba aún muy joven para empezar con relaciones románticas.
Desde el viernes se me acabó el shampoo. Usualmente me tarda varios meses pues uso el cabello bien corto. En esta ocasión me había dejado crecer bastante el cabello, de hecho estuve utilizando gelatina durante un par de semanas. Lo curioso es que perdí el shampoo que había compardo hacía unas semanas previendo que estaba por acabárse el que estaba usando. El viernes y sábado me bañé sin shampoo. El domingo por la noche compré un sobrecito.
Con mis chicos fuímos a Internet después de la nueva rutina. Nos tocó que esperar un rato pues está bastante concurrido el café internet de costumbre. Mis chicos contestaron al hijo de mi amiga de Portland y luego estuvieron jugando el resto de la hora. Después de internet nos dirigimos a una pizzería y almorzamos en la universidad. Luego estuvimos un poco más de una hora en la biblioteca. Para terminar el día retornamos a mi habiación a ver unos cortos que había bajado durante la semana y a ver un rato de El Dorado. También jugamos una partida de Clue.
A las seis y media los fuí a dejar y retorné a mi habitación a cenar, té con pan tostado y luego me corté -por fin- el cabello. También compré ingredientes para mis almuerzos de lunes y martes. Me bañé para librarme de los residuos de cabello y luego lustré mis zapatos y estuve leyendo un poco de El Cementerio de Praga. Me dormí un poco antes de las 11:30.
Ayer me levanté a las seis, preparé unos panes con salami y aguacate y me fuí a la oficina un poco antes de las ocho. Llegué bastante temprano y estuve trabajando un poco en uno de los documentos que llevo entre manos antes de bajar a un área de la empresa en la que debía reunirme para diagramar un proceso. Estuve con el diagrama hasta la hora del almuerzo y luego me dirigí al parquecito de costumbre. Almorcé tranquilamente, leí un poco del libro de Sylvia Boorstein y luego estuve meditando -dormitando casi- un rato. Retorné a mi habitación a continuar con el trabajo de la mañana y salí un poco después de las siete, junto con las tres supervisoras y otra compañera.
La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y compré pan tostado para cenar. Había planeado dormirme temprano, incluos estuve dormitando un poco pero luego me levanté a revisar mis correos y terminé viendo El Legdo Bourne. Me dormí un poco después de las once y media.
Hoy me levanté igual que ayer y preparé mi almuerzo: sopa instantánea con aguadate, tomate y zanahoria. Me fuí temprano a la oficina y llegué bastante antes que la mayoría. En la mañana me tocó reunirme nuevamente con las personas de ayer y estuve trabajando en el programa de procesos que había dejado en pausa un par de días. Al mediodía salí con mi sopa al parquecito. Antes pasé a trasladar dinero de mi cuenta del trabajo actual a la cuenta que manejo con tarjeta de débito. Esta quincena sobrepasé por completo mi presupuesto -y no ha terminado- y mañana se supones que invitaremos con los otros dos compañeros al desayuno comunal.
Estuve nuevamente almorzando, leyendo y meditando en el parquecito y luego retorné a continuar con el documento del día anterior. Me reuní con la jefa del área en la que estoy diagramando el proceso y luego retorné a mi escritorio a darle los últimos toques al documento. También estuve trabajando un poco en Access -por fin lo instalaron -. A las siete me despedí de mi jefa y sus compañeras que estaban en animada conversación. La compañera de mi jefa me indicó que saldía pronto pero preferí venirme en transmetro pues había planeado pasar a compra shampoo y un desodorante al supermercado que queda más cerca de mi habitación.
Al final compré el shampoo pero no encontré el desodorante que uso. También compré unas galletas para este domingo y un poco de atún. Luego me vine caminando a mi casita. Cené té y panito tostado y salí a lavar los trastos que había acumulado en este par de días. Planeo no dormirme muy tarde pues mañana la cita para el desayuno es a las siete de la mañana. Veremos como va eso.
El miercoles y el jueves salí a almorzar con el compañero que me ha dado aventón algunas veces. El viernes llevé avena. Desde el martes hasta el viernes estuve esperando a la compañera de mi jefa para que me diera aventón a mi colonia.
A partir del martes se había hablado en mi área de celebrar el día de la mujer. Tocaba el vienres. A partir del miercoles nos pusimos de acuerdo con Di, Champ y Frid para comprar rosas, imprimir unas tarjetitas y repartir el viernes unos chocolates y pastel. El jueves Di cumplió ocho años de trabajar en la oficina -admirable, realmente- y había comprado unos pies de queso para celebrarlo. Sobró uno y ese utilizamos al día siguiente. El discurso fue por mi cuenta. Hice una pequeña remembranza de Esther, las hermanas Mirabal, Ada Lovelace y Marie Curie.
El miercoles en la noche dejé mis batas en remojo. Las lavé el jueves por la mañana. El jueves por la noche dejé mi ropa de cama en remojo -dormí con una sleeping bag-, el viernes por la mañana las dejé tendidas. Habíamos estado en conversaciones -msg, gmail y cel- con Al y había posibilidades de que viniera el sábado. Prefiero estar preparado. Al menos tendría sábanas frescas.
El viernes salimos un poco después de las siete de la oficina. La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y vine a descolgar la ropa de cama y a cambiarme de ropa para ir a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Al me envió un mensajes comentándome que el sábado tenía una cena con su familia y que no podría venir. Estuve viendo un poco de The Words, muy buena película.
El sábado me levanté temprano y pasé por el voluntario que vive en la misma colonia. Fuímos al orfanato más grande de la ciudad. Estuve jugando con el mismo niño -y otros seis o siete más- que la semana pasada. Después de la visita pasamos por los helados y sentí que eso fue parte de lo que me hizo daño la semana pasada. De todos modos comimos allí y luego me dirigí a la visita de la tarde. En el área de maternidad del hospital más grande del centro.
Después de la visita retorné a mi habitación y estaba viendo aún The Words. Me quedé dormido y me levanté a las 11:00 pm. Salí a dejar ropa en remojo y continué durmiendo hasta las siete dle sábado. Me levanté a lavar mis camisas y luego me fuí a la casa de mis peques. Preparé huevos duros con jamón frito y aguacate. Mi hija mayor me ayudó a pelar una papaya pero botó la mayor parte cuando pasaba de la cocina al comedor. Desayunamos y luego venimos a mi habitación.
Estoy tratando de cambiar el ritmo. En vez de que los tres se pongan a armar tres cubos de Rubik -me estoy quedando sin cubos- ahora estamos turnándonos para que uno de ellos use la compu, el otro arme cubos de rubik y el otro converse conmigo. Mi hija mayor me contó que un compañero con el que ha estudiado casi tres años entró intempestivamente a una clase en donde ella estaba y gritó a los cuatro vientos 'K te amo!!!'. Típicos adolescentes, creo. Le comenté que debía de tener cuidado y que creía que estaba aún muy joven para empezar con relaciones románticas.
Desde el viernes se me acabó el shampoo. Usualmente me tarda varios meses pues uso el cabello bien corto. En esta ocasión me había dejado crecer bastante el cabello, de hecho estuve utilizando gelatina durante un par de semanas. Lo curioso es que perdí el shampoo que había compardo hacía unas semanas previendo que estaba por acabárse el que estaba usando. El viernes y sábado me bañé sin shampoo. El domingo por la noche compré un sobrecito.
Con mis chicos fuímos a Internet después de la nueva rutina. Nos tocó que esperar un rato pues está bastante concurrido el café internet de costumbre. Mis chicos contestaron al hijo de mi amiga de Portland y luego estuvieron jugando el resto de la hora. Después de internet nos dirigimos a una pizzería y almorzamos en la universidad. Luego estuvimos un poco más de una hora en la biblioteca. Para terminar el día retornamos a mi habiación a ver unos cortos que había bajado durante la semana y a ver un rato de El Dorado. También jugamos una partida de Clue.
A las seis y media los fuí a dejar y retorné a mi habitación a cenar, té con pan tostado y luego me corté -por fin- el cabello. También compré ingredientes para mis almuerzos de lunes y martes. Me bañé para librarme de los residuos de cabello y luego lustré mis zapatos y estuve leyendo un poco de El Cementerio de Praga. Me dormí un poco antes de las 11:30.
Ayer me levanté a las seis, preparé unos panes con salami y aguacate y me fuí a la oficina un poco antes de las ocho. Llegué bastante temprano y estuve trabajando un poco en uno de los documentos que llevo entre manos antes de bajar a un área de la empresa en la que debía reunirme para diagramar un proceso. Estuve con el diagrama hasta la hora del almuerzo y luego me dirigí al parquecito de costumbre. Almorcé tranquilamente, leí un poco del libro de Sylvia Boorstein y luego estuve meditando -dormitando casi- un rato. Retorné a mi habitación a continuar con el trabajo de la mañana y salí un poco después de las siete, junto con las tres supervisoras y otra compañera.
La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y compré pan tostado para cenar. Había planeado dormirme temprano, incluos estuve dormitando un poco pero luego me levanté a revisar mis correos y terminé viendo El Legdo Bourne. Me dormí un poco después de las once y media.
Hoy me levanté igual que ayer y preparé mi almuerzo: sopa instantánea con aguadate, tomate y zanahoria. Me fuí temprano a la oficina y llegué bastante antes que la mayoría. En la mañana me tocó reunirme nuevamente con las personas de ayer y estuve trabajando en el programa de procesos que había dejado en pausa un par de días. Al mediodía salí con mi sopa al parquecito. Antes pasé a trasladar dinero de mi cuenta del trabajo actual a la cuenta que manejo con tarjeta de débito. Esta quincena sobrepasé por completo mi presupuesto -y no ha terminado- y mañana se supones que invitaremos con los otros dos compañeros al desayuno comunal.
Estuve nuevamente almorzando, leyendo y meditando en el parquecito y luego retorné a continuar con el documento del día anterior. Me reuní con la jefa del área en la que estoy diagramando el proceso y luego retorné a mi escritorio a darle los últimos toques al documento. También estuve trabajando un poco en Access -por fin lo instalaron -. A las siete me despedí de mi jefa y sus compañeras que estaban en animada conversación. La compañera de mi jefa me indicó que saldía pronto pero preferí venirme en transmetro pues había planeado pasar a compra shampoo y un desodorante al supermercado que queda más cerca de mi habitación.
Al final compré el shampoo pero no encontré el desodorante que uso. También compré unas galletas para este domingo y un poco de atún. Luego me vine caminando a mi casita. Cené té y panito tostado y salí a lavar los trastos que había acumulado en este par de días. Planeo no dormirme muy tarde pues mañana la cita para el desayuno es a las siete de la mañana. Veremos como va eso.
martes, 5 de marzo de 2013
Illness
Ayer me enfermé. O quizá fue el domingo. O quizá empezó el sábado. En fin, pasé ayer un día terrible en el trabajo. Casi durmiéndome en mi escritorio la mayor parte del día. No almorcé pues no tenía apetito aunque -después de haber leído un poco sobre indigestión- compré un yogurt y me lo fuí a tomar al parque al que acostumbro salir al mediodía.
La semana pasada estuvo -al igual que la mayoría en mi actual lugar- bastante pesadita.
El miercoles fuí al mediodía a depositar la mensualidad de mis peques. Y a pasar un poco de dinero a mis cuentas de ahorro. En el primer banco encontré a mi ex jefa -la amiga de mi actual jefa- y estuvimos conversando un poco. Quedé de enviarle un par de libros digitales que acabo de conseguir. Retorné a mi oficina a almorzar en mi escritorio.
El jueves salí a almorzar al parquecito de costumbre. No me terminé el almuerzo pues me sentí un poco indispuesto casi al final. Dejé casi la mitad de la ensalada de zanahoria y atún que había llevado. Casi todos los días me vine con la compañera de mi jefa.
Parte de lo que me había estado afectando el ánimo un par de semanas atrás fue descubrir que lo que mi jefa me había ofrecido -veladamente- como aliciente en el trabajo -cursos de maestría- es algo que la empresa les está ofreciendo únicamente a los de su nivel hacia arriba. O sea, todos ellos tienen desde el año pasado la opción -free of charge- de completar una maestría. Al resto de la concurrencia únicamente algunos cursos libre 'motivacionales'. En fin.
Estoy tratando de mentalizarme en el hecho de que debo permanecer algunos años y luego tratar de optar a estas prestaciones. Veremos como va eso. Una de las desventajas de trabajar alrededor de personas sin título universitario.
El viernes llevé avena y salí con eso a la hora del almuerzo al parquecito. No me sentía muy regular digestivamente hablando. Ese día, de acuerdo a lo planeado, salí a las 6:30 y le pedí aventón al compañero que entró una semana después que yo. Llegué a la casa del voluntario que vive en la misma colonia como a las siete y cenamos y estuvimos conversando hasta un poco después de las nueve de la noche. Luego me vine mi habitación.
Como ya había terminado de leer los libros de Isabel Allende terminé de ver Reality Bites y empecé a descargar 21 Jump Street. También bajé Viaje Alucinante II de Isaac Asimov -lo leí cuando estaba en la universidad- y otro libro de Umberto Eco.
El sábado me levanté bastante temprano. Me bañé, alisté y me fuí a la visita de la mañana, que era en un asilo gubernamental en las afueras de la ciudad. La visita estuvo bastante animada, con convivencia con adolescentes transgresores de la ley y niños huérfanos. Salimos casi al mediodía del lugar de visita y pasamos al pueblo aledaño a comprar unos helados. En la mañana había desayunado con un burrito de McDonalds.
El compañero con el que viajaba me pasó a dejar a un centro comercial céntrico y me dirigí a la visita de la tarde, en el área de maternidad del hospital general. En donde estuve la mayor parte de la visita con seis o siete señoras con sus recien nacidos. Salimos de la visita casi a las 5:00 y retorné a mi habitación. El voluntario que vive en la misma colonia me había enviado un mensaje para reunirnos con el grupo de la noche a la hora acostumbrada.
Pasé a mi habitación a dejar ropa en remojo y decidí cenar Pollo Pinulito. Luego me recosté un rato y un poco después de las siete -estaba dormitando- recibí la llamada de otro voluntario preguntándome sobre mi hora de llegada. Me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia en donde cené nuevamente -una porción de carne asada y un poco de una torta que alguién más compartió-. Me pasaron a dejar un poco después de las once de la noche.
El domingo me levanté a lavar la ropa que había dejado en remojo la noche anterior. Por increíble que parezca, el agua de la ropa en remojo estaba tan fría que me dolían los dedos al iniciar el lavado. Luego pasé al supermercado de la esquina y me fuí a la casa de mis peques a preparar el desayuno: Panqueques con miel de maple y jalea de fresa y huevos con salchicas. El desayuno estuvo bien aunque mi ex esposa está en el período de no querer compartir. Digo, nos acompañó al desayuno pero declinó participar en la conversación. A pesar de que se lo pedí abiertamente.
Después de desayunar venimos a mi habitación, mis chicos armaron tres cubos de rubik mientras yo revisaba sus diarios. Luego vimos unos videos en inglés sobre programación y animación con Legos. Después decidimos ir por la hora de internet. Que no pudo ser porque no había servicio en el café internet de costumbre. Fuimos a comprar comida china y nos dirigimos a la universidad a leer un poco a la biblioteca y luego a almorzar.
Antes de entrar a la biblioteca me puse bastante mal. Sentí un dolor ligero en el estómago y una presión inusual en el pecho, del lado del corazón. Me disculpé con mis peques por el inconveniente y les pedí un poco de paciencia en el día. Ellos se portaron todo lo dulce que son. Luego de leer un rato fuímos a almorzar, aunque yo no almorcé nada. Sólo un vaso de cola y un poquito de arroz que le sobró a mi pequeño. Después de almorzar retornamos a mi lugar en donde mis peques tuvieron un poco de computadora, lectura y Rubik.
Luego vimos un capítulo de The Big Bang Theory. A las 6:30 los fuí a dejar a su casa. Retorné a mi casa decidido a no cenar -no me sentía nada bien- pero quería leer un poco o ver 21 Jump Street. No me dí cuenta a que hora me quedé dormido, con la luz encendida. A las 11:30 pm me levanté a apagar la luz y continué durmiendo hasta las 5:30 del lunes. Me quedé en cama hasta las 6:15 y luego me fuí a trabajar.
Pasé un mal día. Incluso le indiqué a mi jefa que había considerado no llegar ese día. Trabajé poco y mal. Únicamente estuve revisando el documento principal del mayor proyecto que llevo entre manos. Casi no avancé. Al mediodía salí al supermercado más cercano a comprar yogurt y estuve leyendo un poco en el parquecito de costumbre. Por la tarde continué con el mismo documento y a las 6:30 me retiré. Le había pedido aventón al compañero de la semana pasada pero andaba sin auto. Me vine en transmetro y me tardé un poco más de una hora en retornar a mi habitación.
No tuve los suficientes ánimos para pnerme a mandar los mensajes semanales pero si cené. Pan tostado y café. Me dormí bastante temprano. Este día me levanté mejor -mucho mejor-, aunque no tanto como para levantarme antes de las 6:00. Me levanté como a las 6:30. Igual no tenía ánimos para utilizar alguno de los tres aguacates que había reservado desde el domingo para los almuerzos. De acuerdo al plan tocaba la celebración del cumpleaños de uno de los compañeros de oficina.
Llegué a la oficina como a las ocho menos diez y empecé a trabajar con mucho mejor ánimo que ayer. Y la mayoría lo notó. A las 8:30 nos convocaron a la sala de reuniones para la celebración en donde ingerimos pastel y tacos. Estuve poniendome al día con varias tareas que no había tocado ayer y le pedí a la compañera designada que ordenara un almuerzo a uno de los comedores que entregan a domicilio: Pollo frito con papas y ensalada de repollo.
Después de la celebración nos reunimos con mis tres compañeras y mi jefa. Di sigue igual. Horario de albañil, aunque dice que entre alrededor de las siete, he visto que llega temprano pero no veo que encienda su computadora hasta pasdas las ocho. Además una gran parte del día lo ocupa en gestionar sus asuntos domésticos, como ver la salud y estado emocional de su familia. Champ sigue tan excéntrica como siempre. Y la otra compañera, la llamaré Frid, tiene como veinte años de trabajar en la empresa y se negó a participar en la tradición de la oficina que consite en que los nuevos patrocinan una comida de toda la oficina. Pero cada una de las tres quiere ser la líder, eso sí. Especialmente las primeras dos.
Estoy tratando de darle todo el apoyo a mi jefa en la integración del equipo. Incluso trato de mentalizarme en trabajar como un buen miembro de equipo. Estamos haciendo -y esa fue mi sugerencia- una micro planeación estratégica. Vamos por los valores y el análisis FODA. Veremos como va eso.
Al mediodía salí al parquecito y estuve leyendo un poco de It's easier than you think. En el camino envié tres mensajes de texto: uno a una voluntaria con la que estuve conversando el sábado por la noche, uno a la hermana de un ex compañero de facultad, a la que reencontré en un hospital pediátrico el año pasado y uno a Al. La primeras dos me contestaron el mensaje en los mismos términos: muy buena vibra. Al me llamó y estuvimos conversando un poco. Se supone que vendrá el sábado y veremos una película.
Retorné a continuar con otra de las tareas que llevo entre manos, lo que me llevó casi toda la tarde. Al final de la tarde también estuve parametrizando el programa de procesos que estamos por arrancar. Un poco antes de las siete y media la compañera de mi jefa -y de hecho, las tres líderes- anunciaron su retiro y apagué mi computadora. Le he comentado a mi jefa que me frustra ver la pérdida de tiempo en mis compañeras pero la verdad es que aún con lo tarde que se retiran ellas, a veces me cuesta ver la verdadera utilización de su tiempo. Claro que yo no soy quien debe fiscalizarlas. Cosas veredes.
La compañera de mi jefa pasó a dejarme a mi colonia y vine a iniciar el envío de los mensajes semanales a mi grupo de visita -no oficial- y a llamar a quien me tocó en el sorteo. También subí a regalarle los tres aguacates que tenía al Nicaragüense que vive en el segundo nivel. Luego me puse a revisar mis correos y blogs. El hijo de mi amiga de Portland reapareció en el blog. Lo que me recuerda que el sábado en la reunión nocturna estuve conversando con una de las voluntarias que anda sufriendo los ataques del stress: Está en proceso de graduación, con dos trabajos temporales y estaba inciando una maestría, a la que renunció. Estuvimos conversando un rato y me comentó que va a New Jersey a finales de este mes. Veremos si logro enviarle dinero a alguno de mis amigos de Portland para que me envíen algunos libros con esta voluntaria. Veremos como va eso.
La semana pasada estuvo -al igual que la mayoría en mi actual lugar- bastante pesadita.
El miercoles fuí al mediodía a depositar la mensualidad de mis peques. Y a pasar un poco de dinero a mis cuentas de ahorro. En el primer banco encontré a mi ex jefa -la amiga de mi actual jefa- y estuvimos conversando un poco. Quedé de enviarle un par de libros digitales que acabo de conseguir. Retorné a mi oficina a almorzar en mi escritorio.
El jueves salí a almorzar al parquecito de costumbre. No me terminé el almuerzo pues me sentí un poco indispuesto casi al final. Dejé casi la mitad de la ensalada de zanahoria y atún que había llevado. Casi todos los días me vine con la compañera de mi jefa.
Parte de lo que me había estado afectando el ánimo un par de semanas atrás fue descubrir que lo que mi jefa me había ofrecido -veladamente- como aliciente en el trabajo -cursos de maestría- es algo que la empresa les está ofreciendo únicamente a los de su nivel hacia arriba. O sea, todos ellos tienen desde el año pasado la opción -free of charge- de completar una maestría. Al resto de la concurrencia únicamente algunos cursos libre 'motivacionales'. En fin.
Estoy tratando de mentalizarme en el hecho de que debo permanecer algunos años y luego tratar de optar a estas prestaciones. Veremos como va eso. Una de las desventajas de trabajar alrededor de personas sin título universitario.
El viernes llevé avena y salí con eso a la hora del almuerzo al parquecito. No me sentía muy regular digestivamente hablando. Ese día, de acuerdo a lo planeado, salí a las 6:30 y le pedí aventón al compañero que entró una semana después que yo. Llegué a la casa del voluntario que vive en la misma colonia como a las siete y cenamos y estuvimos conversando hasta un poco después de las nueve de la noche. Luego me vine mi habitación.
Como ya había terminado de leer los libros de Isabel Allende terminé de ver Reality Bites y empecé a descargar 21 Jump Street. También bajé Viaje Alucinante II de Isaac Asimov -lo leí cuando estaba en la universidad- y otro libro de Umberto Eco.
El sábado me levanté bastante temprano. Me bañé, alisté y me fuí a la visita de la mañana, que era en un asilo gubernamental en las afueras de la ciudad. La visita estuvo bastante animada, con convivencia con adolescentes transgresores de la ley y niños huérfanos. Salimos casi al mediodía del lugar de visita y pasamos al pueblo aledaño a comprar unos helados. En la mañana había desayunado con un burrito de McDonalds.
El compañero con el que viajaba me pasó a dejar a un centro comercial céntrico y me dirigí a la visita de la tarde, en el área de maternidad del hospital general. En donde estuve la mayor parte de la visita con seis o siete señoras con sus recien nacidos. Salimos de la visita casi a las 5:00 y retorné a mi habitación. El voluntario que vive en la misma colonia me había enviado un mensaje para reunirnos con el grupo de la noche a la hora acostumbrada.
Pasé a mi habitación a dejar ropa en remojo y decidí cenar Pollo Pinulito. Luego me recosté un rato y un poco después de las siete -estaba dormitando- recibí la llamada de otro voluntario preguntándome sobre mi hora de llegada. Me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia en donde cené nuevamente -una porción de carne asada y un poco de una torta que alguién más compartió-. Me pasaron a dejar un poco después de las once de la noche.
El domingo me levanté a lavar la ropa que había dejado en remojo la noche anterior. Por increíble que parezca, el agua de la ropa en remojo estaba tan fría que me dolían los dedos al iniciar el lavado. Luego pasé al supermercado de la esquina y me fuí a la casa de mis peques a preparar el desayuno: Panqueques con miel de maple y jalea de fresa y huevos con salchicas. El desayuno estuvo bien aunque mi ex esposa está en el período de no querer compartir. Digo, nos acompañó al desayuno pero declinó participar en la conversación. A pesar de que se lo pedí abiertamente.
Después de desayunar venimos a mi habitación, mis chicos armaron tres cubos de rubik mientras yo revisaba sus diarios. Luego vimos unos videos en inglés sobre programación y animación con Legos. Después decidimos ir por la hora de internet. Que no pudo ser porque no había servicio en el café internet de costumbre. Fuimos a comprar comida china y nos dirigimos a la universidad a leer un poco a la biblioteca y luego a almorzar.
Antes de entrar a la biblioteca me puse bastante mal. Sentí un dolor ligero en el estómago y una presión inusual en el pecho, del lado del corazón. Me disculpé con mis peques por el inconveniente y les pedí un poco de paciencia en el día. Ellos se portaron todo lo dulce que son. Luego de leer un rato fuímos a almorzar, aunque yo no almorcé nada. Sólo un vaso de cola y un poquito de arroz que le sobró a mi pequeño. Después de almorzar retornamos a mi lugar en donde mis peques tuvieron un poco de computadora, lectura y Rubik.
Luego vimos un capítulo de The Big Bang Theory. A las 6:30 los fuí a dejar a su casa. Retorné a mi casa decidido a no cenar -no me sentía nada bien- pero quería leer un poco o ver 21 Jump Street. No me dí cuenta a que hora me quedé dormido, con la luz encendida. A las 11:30 pm me levanté a apagar la luz y continué durmiendo hasta las 5:30 del lunes. Me quedé en cama hasta las 6:15 y luego me fuí a trabajar.
Pasé un mal día. Incluso le indiqué a mi jefa que había considerado no llegar ese día. Trabajé poco y mal. Únicamente estuve revisando el documento principal del mayor proyecto que llevo entre manos. Casi no avancé. Al mediodía salí al supermercado más cercano a comprar yogurt y estuve leyendo un poco en el parquecito de costumbre. Por la tarde continué con el mismo documento y a las 6:30 me retiré. Le había pedido aventón al compañero de la semana pasada pero andaba sin auto. Me vine en transmetro y me tardé un poco más de una hora en retornar a mi habitación.
No tuve los suficientes ánimos para pnerme a mandar los mensajes semanales pero si cené. Pan tostado y café. Me dormí bastante temprano. Este día me levanté mejor -mucho mejor-, aunque no tanto como para levantarme antes de las 6:00. Me levanté como a las 6:30. Igual no tenía ánimos para utilizar alguno de los tres aguacates que había reservado desde el domingo para los almuerzos. De acuerdo al plan tocaba la celebración del cumpleaños de uno de los compañeros de oficina.
Llegué a la oficina como a las ocho menos diez y empecé a trabajar con mucho mejor ánimo que ayer. Y la mayoría lo notó. A las 8:30 nos convocaron a la sala de reuniones para la celebración en donde ingerimos pastel y tacos. Estuve poniendome al día con varias tareas que no había tocado ayer y le pedí a la compañera designada que ordenara un almuerzo a uno de los comedores que entregan a domicilio: Pollo frito con papas y ensalada de repollo.
Después de la celebración nos reunimos con mis tres compañeras y mi jefa. Di sigue igual. Horario de albañil, aunque dice que entre alrededor de las siete, he visto que llega temprano pero no veo que encienda su computadora hasta pasdas las ocho. Además una gran parte del día lo ocupa en gestionar sus asuntos domésticos, como ver la salud y estado emocional de su familia. Champ sigue tan excéntrica como siempre. Y la otra compañera, la llamaré Frid, tiene como veinte años de trabajar en la empresa y se negó a participar en la tradición de la oficina que consite en que los nuevos patrocinan una comida de toda la oficina. Pero cada una de las tres quiere ser la líder, eso sí. Especialmente las primeras dos.
Estoy tratando de darle todo el apoyo a mi jefa en la integración del equipo. Incluso trato de mentalizarme en trabajar como un buen miembro de equipo. Estamos haciendo -y esa fue mi sugerencia- una micro planeación estratégica. Vamos por los valores y el análisis FODA. Veremos como va eso.
Al mediodía salí al parquecito y estuve leyendo un poco de It's easier than you think. En el camino envié tres mensajes de texto: uno a una voluntaria con la que estuve conversando el sábado por la noche, uno a la hermana de un ex compañero de facultad, a la que reencontré en un hospital pediátrico el año pasado y uno a Al. La primeras dos me contestaron el mensaje en los mismos términos: muy buena vibra. Al me llamó y estuvimos conversando un poco. Se supone que vendrá el sábado y veremos una película.
Retorné a continuar con otra de las tareas que llevo entre manos, lo que me llevó casi toda la tarde. Al final de la tarde también estuve parametrizando el programa de procesos que estamos por arrancar. Un poco antes de las siete y media la compañera de mi jefa -y de hecho, las tres líderes- anunciaron su retiro y apagué mi computadora. Le he comentado a mi jefa que me frustra ver la pérdida de tiempo en mis compañeras pero la verdad es que aún con lo tarde que se retiran ellas, a veces me cuesta ver la verdadera utilización de su tiempo. Claro que yo no soy quien debe fiscalizarlas. Cosas veredes.
La compañera de mi jefa pasó a dejarme a mi colonia y vine a iniciar el envío de los mensajes semanales a mi grupo de visita -no oficial- y a llamar a quien me tocó en el sorteo. También subí a regalarle los tres aguacates que tenía al Nicaragüense que vive en el segundo nivel. Luego me puse a revisar mis correos y blogs. El hijo de mi amiga de Portland reapareció en el blog. Lo que me recuerda que el sábado en la reunión nocturna estuve conversando con una de las voluntarias que anda sufriendo los ataques del stress: Está en proceso de graduación, con dos trabajos temporales y estaba inciando una maestría, a la que renunció. Estuvimos conversando un rato y me comentó que va a New Jersey a finales de este mes. Veremos si logro enviarle dinero a alguno de mis amigos de Portland para que me envíen algunos libros con esta voluntaria. Veremos como va eso.
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