El lugar en el que registro los sucesos que se van dando para resolver mi koan personal...
miércoles, 22 de noviembre de 2023
cincuenta y veinticinco... fifty and twenty five... cinquante et vingt cinq...
martes, 14 de noviembre de 2023
Setenta y un años y un título universitario... Seventy-one years and a university degree... Soixante et onze ans et un diplôme universitaire...
Mi padre cumplió setenta y un años el jueves pasado; estuve bastante informado del hecho porque desde la semana pasada -luego de la visita a mi tía- soy parte de un grupo que contiene a varias decenas de primos y tíos de esa rama de la familia.
Y ese día me llamó mi madre para pedirme que lo acompañara al día siguiente pues tenía que venir a la ciudad por su título universitario -se graduó (por fin) de Profesor de Educación Media-; mi madre se oía mal y me comentó que estaba con problemas de baja presión y había ido a consulta al instituto de seguridad social.
Le comenté a mi madre que me haría cargo de todo y que llamaría por la noche a mi padre para ponernos de acuerdo; y por la noche llamé a mi padre para coordinar el día siguiente; pero, al revisar mi calendario semanal me percaté que justo al medio día del viernes debía participar en dos reuniones de planificación.
Entonces decidí que aunque no podía acompañar a mi padre en las vueltas de ese día al menos me haría cargo de brindarle transporte (bendito Uber); para no complicar mucho la situación no le comenté sobre mi decisión y nomás le hice saber a Rb que, finalmente, no saldría al día siguiente.
El lunes, martes y miércoles de la semana pasada estuvieron bastante trabajosos: por fin empezamos a realizar las funciones para las que nos trasladaron al nuevo equipo; entre mi compañero más nuevo y yo nos dividimos la ejecución de tareas específicas de una nueva funcionalidad.
Debido a eso no pude avanzar casi nada en mis lecturas durante la primera parte de la semana; y es que en vez de llevar un libro entre lecturas ahora estoy leyendo uno de no ficción y dos de ciencia ficción; y el turno de las lecturas normales era para no ficción: How the world really works.
El martes por la noche ordené el cubo de espejo (al final pagué casi quince dólares entre el valor del cubo y el costo del envío); y aunque el monto gastado es más del doble de lo que hubiera gastado de haber comprado el que mi amigo me había mostrado, creo que el que adquirí es mucho más parecido al que perdí hace un par de meses (y que me había regalado mi hija mayor en la última navidad).
Ese mismo día llegué (por fin) a mi objetivo de Duolingo: alcanzar el nivel legendario en todos los niveles de Francés; y fue un evento bastante anticlimático pues no hubo ningun reconocimiento de la app por el logro; incluso empecé a explorar Alemán porque a partir de ese día ya nomás me queda trabajar en la lección que se renueva cada día y temí que necesitara Jewels para realizarlas.
El miércoles estuve a la espera de la entrega del cubo (incluso me llamaron la noche del martes para confirmar la compra pues era pago contra entrega) pero no recibí nada; incluso antes de salir a la caminata vespertina le dejé el dinero al guardia de la colonia por si la entrega se realizaba mientras estaba fuera.
El jueves temprano -estaba aún en cama- vinieron a dejarme el cubo de espejo con lo que ya no me queda -por el momento- ninguna reposición pendiente; además, ese día escribí al área de recursos humanos de mi empresa para reponer el carnet del parque de atracciones más grande dentro de la ciudad.
Ese día Rb salió a realizar sus compras semanales de fruta que realiza desde hace unos meses en uno de los mercados del centro histórico; al retornar me traía un par de brownies de nuestro lugar preferido de comida palestina como celebración por el logro de Duolingo.
El viernes le escribí por chat a un par de personas de recursos humanos y al final me refirieron con una analista que me envió el listado de requisitos para la reposición del carnet y luego me tocó que llenar, imprimir, firmar, escanear y enviar por correo el formulario, junto con una fotografía digital.
Se supone que el trámite se demora entre quince y treinta día hábiles por lo que no sé si lo obtendré a tiempo para acudir con Rb al parque de diversiones durante las dos semanas que tendré de vacaciones el próximo mes.
El viernes estuvo en comunicación constante con mi padre pues debido a las reuniones de trabajo no pude acompañarlo a la recepción de su título; el profesor que lo acompañó la última vez -es un operador político- me llamó a las siete para comentarme que lo iba a esperar en la estación de buses del puerto.
Esta persona había venido más temprano pues tenía una cita médica en uno de los hospitales nacionales más grandes del país y luego se había comprometido a acompañar a mi padre en el trámite; llamé a mi papá a la hora en la que había planeado salir del puerto (ocho de la mañana) para comentarle que ya lo esperaban y que les ordenaría un automóvil.
A las diez y media de la mañana recibí la llamada comunicándome que el bus estaba en la estación y ordené un Uber que por cinco dólares y en un poco más de media hora transportó a mi padre y a su acompañante al Museo de la Universidad -por alguna razón allí sería la ceremonia-.
A pesar de haber llegado con más de dos horas de anticipación -y a pesar de haber sugerido- mi padre y su acompañante prefierieron esperar en el lugar pues el primero andaba con molestias gastrointestinales y temían que ocurriera un incidente que estropeara el día.
Se suponía que el acto de entrega de títulos iba a ser de dos a cinco de la tarde por lo que en algún momento consideré que podía unirme al grupo luego de mi horario laboral; pero, por la situación precaria de salud en la que se encontraba mi padre, le entregaron el título a las dos de la tarde.
A las dos y media me avisaron que ya estaban libres y que querían retornar a la estación de buses por lo que les ordené otro Uber (este me costó un poco más de seis dólares) y en un poco menos de una hora estaban de vuelta en la estación.
Durante todo este período estuve en constante comunicación con mi papá (le había puesto internet para todo el día en su teléfono), con su acompañante y con mi hermana menor (también le había puesto internet a un teléfono que estaba usando) quien se había quedado acompañando a mi madre por su estado delicado de salud.
A las siete de la noche me comuniqué por última vez con mi padre ese día: me llamó cuando estaba ya entrando en su casa luego del viaje en autobús; al final no estuvo tan mal el día; a pesar de no haberlo podido acompañar en el evento pude hacerme cargo de su movilización en la ciudad.
Por los cambios de horarios -u otras razones- no había meditado desde el sábado hasta el jueves; el viernes, aprovechando que la primera llamada del día fue a las siete de la mañana retomé mi práctica de meditación y no la he dejado ni siquiera el domingo que usualmente tomaba como pausa.
El sábado me levanté un poco después de la siete y después de meditar, desayunar y hacer un poco de Duolingo me pasé el resto de la mañana leyendo un poco de no ficción y ciencia ficción; a las once y media alisté todo lo necesario (aunque olvidé los vasos de duroport!) para la reunión en la biblioteca.
Tenía el firme propósito de no llegar tan temprano al centro pues el parqueo es super caro y al final he pagado por casi cuatro horas de parqueo por las dos horas que dura la reunión; y sí, ese día pagué tres dólares de parqueo en lugar de los cuatro habituales.
La reunión estuvo bastante tranquila con dos de los asistentes habituales (además de mis dos hijos) y otro par de personas nuevas; un tipo mayor que vive en el mismo albergue que otros asistentes del pasado y un joven profesor de literatura que aportó el lado intelectual a la reunión.
Finalicé la reunión diez minutos antes que de costumbre e invité a mis hijos a almorzar al Subway de la zona en la que viven; estuvimos en el lugar casi una hora entre almuerzo -sub del día- y conversación y un poco después de las cuatro y media pasé a dejarlos a sus habitaciones.
Luego me dirigí a la casa de mi tía pues mi prima mayor me había invitado a la celebración de cumpleaños de su padre -era a las cuatro por lo que llegué con una hora de retraso-; la reunión fue bastante agradable, con tamales y pastel de dos tipos y estuve departiendo un poco más de una hora.
A las seis y media me despedí de todos pues debía pasar a un supermercado a comprar unas peras para Rb (me había llamado cuando estaba almorzando con mis hijos) y un poco después de las siete de la noche estaba estacionando el auto frente a la casa.
El domingo me volví a levantar temprano a meditar y luego de desayunar, practicar francés en Duolingo y leer un poco salí al patio frontal a quitar las malezas que se acumulan bajo el limonar; además ayudé a cosechar qüisquiles: bajé alrededor de veinte de la enredadera.
Por la tarde me dirigí a la casa de mi amigo voluntario con quien acostumbraba a cenar hace más de diez años y lo invité a un café y una dona en la tienda de donas más antigua de la zona; estuvimos en el lugar hasta que cerraron -casi a las cinco y media- y luego retorné a dejarlo a su lugar de habitación.
Ayer y hoy han estado bastante relajados en el tema laboral; se suponía que nos ibamos a reunir ayer a primera hora para ver la planificación de las próximas tres semanas (sería la segunda parte de la reunión del viernes) pero el administrador del proyecto cambió la reunión para este día.
Entre el Domingo y ayer completé los dos capítulos que me tocaban del libro de tecnología: Heads First Design Patterns; me cuesta mucho el tema pero estoy mentalizándome para completarlo y pasar luego a un tema un poco menos escabroso -pero no menos técnico- para continuar con esta línea.
Hoy a primera hora -afortunadamente pude meditar antes- realizamos la parte final de la reunión de planificación pero debo reconocer que no veo claro mi futuro en el equipo: de las cinco o seis tareas previstas ninguna estaba a mi nombre; en todo caso no quise resaltar el tema y seguiré -como hasta ahora- apoyando a mis dos compañeros en la realización de sus asignaciones...
Y a ver cómo va eso.
martes, 7 de noviembre de 2023
Días de trabajo... Workdays... Jours de travail...
Les he comentado en varias ocasiones a mis hijos -y a alguna otra persona con la que me relaciono- que mi trabajo es bien inestable: he trabajado varias veces sin parar por dos días seguidos -incluyendo noche y día- y he trabajado sin tomar un descanso por varias semanas -solo de día-; pero también ha habido días en que mi única labor en la jornada es una reunión de quince minutos al inicio del día.
Usualmente las personas se muestran deseosas de un trabajo así -porque primero cuento la parte final del párrafo anterior- y ya no tan deseosas cuando cuento sobre las otras características de mi trabajo; en fin, creo que debo ser más cuidadoso para hablar.
Y esta semana el trabajo está como la parte que no le gusta a la mayoría de las personas: ayer estuvo tan pesado que no hice mi lección de Duolingo de antes del mediodía; o sea, pasé toda la mañana entre reuniones y tareas y cuando me dí cuenta ya habían pasado las doce -hora límite para obtener un chest para puntuar doble en las lecciones-.
Y es que se vino fuerte -como siempre- las asignaciones de tareas y apenas pude ayudarle a Rb con el pelado y partido de papas para la preparación del pollo en crema -de almendras- que habíamos planificado para el almuerzo de ayer.
En fin...
El miércoles pasado fue el primer día del mes de noviembre y acá -creo que por toda latinoamérica- se celebra el día de los santos o el día de los muertos; y -al menos acá- se observa como día de asueto; había planeado ir a visitar a mi tía y, luego de acudir por la mañana a un supermercado, le propuse a Rb que me acompañara.
Después de que Rb le diera de comer a sus perros nos dirigimos a la zona colindante en donde ha vivido mi tía desde que se mudó a la ciudad -hace cincuenta y dos años, nos comentó-; yo llevaba la magdalena que había comprado por la mañana y Rb llevaba un recipiente con té, debido a que no ingiere nada que no ha preparado personalmente.
Estuvimos con mi tía -y mi tío- un poco más de una hora, entre conversación, café, té, magdalena y muchos recuerdos familiares; también Rb contó lo usual: sus viajes por los cinco continentes, los países que más le han gustado y así; luego retornamos a casa.
El jueves y viernes estuvieron más animados en el tema laboral ya que empezamos poco a poco a tomar más tareas en el nuevo equipo; además, nos asignaron a otro analista por lo que ahora el equipo se compone de cuatro -aunque el analista más antiguo está en una ausencia de un par de meses por apoyar otro proyecto-.
Por cuestiones de cambios de hora en el imperio del norte toda la semana pasada estuve entrando a trabajar a las siete de la mañana; y el jueves y viernes -para avanzar en un par de tareas- me levanté a las cinco de la mañana, realicé los veintiún minutos de meditación y luego me dediqué a mi trabajo.
El sábado me levanté a las cinco menos cuarto pues había planeado ir a la casa de mi amigo a quien le estoy enseñando a armar el cubo de Rubik y la última vez me había tardado un par de horas en el trayecto -vive justo al otro lado de la ciudad-.
En esta ocasión había planeado utilizar transporte público y Uber; un poco después de las cinco me dirigí a pié al lugar en el que pasan los buses intermunicipales y tomé una unidad hasta la estación más concurrida del Transmetro.
Abordé una unidad express -cobran el doble- y me dirigí al centro histórico; en donde abordé otra unidad hacia el Obelisco; en donde abordé otro bus intermunicipal que me llevó hasta Carretera a El Salvador.
En un gran centro comercial de este sector entré en un Mc Donalds y luego de utilizar sus servicios sanitarios ordené un Uber Moto; que finalmente me condujo hasta la calle en la que se encuentra la casa de mi amigo; el primer bus me cobró casi un dolar y el segundo un poco más de medio dolar; el viaje en Uber me salió en tres dólares; lo que no estuvo tan mal.
Le indiqué al conductor de la moto que me dejara en el inicio de la calle pues de allí a la casa de mi amigo son como cien metros en una cuesta a más de cincuenta grados de inclinación; faltaban como cinco minutos para la hora acordada (siete y media) cuando recibí una llamada de mi amigo; misma que casi no pude contestar pues estaba como a diez metros de distancia y ya no tenía aliento.
Luego de recuperar la respiración normal nos pusimos a cocinar; yo había llevado ingredientes para preparar un desayuno bastante típico: un omelette de media docena de huevos (al cual tuvimos que agregarle otro par) con relleno de jamón, salami, peperoni, chile pimiento y cebolla; plátanos fritos y frijoles colados.
Al terminar de preparar el desayuno mi amigo le bajó su porción a su esposa -quien aún estaba despertándose- y nosotros desayunamos en el comedor de la casa: la construcción es de madera y de un estilo bastante armónico.
Luego del desayuno estuvimos practicando los pasos cuatro y cinco de mi método para armar el cubo de rubik de 3x3x3 y a las diez que había planeado iniciar el retorno a mi casa mi amigo se ofreció a darme aventón pues debían salir con su esposa.
El viaje de vuelta estuvo más tranquilo e incluso pasamos a un gran centro comercial en donde había esperado reponer mi cubo de 3x3x3 de espejo pero, lastimosamente, el modelo que tenían en un kiosko del lugar era más pequeño que el que perdí hace un par de meses -creo que finalmente deberé comprarlo on line-.
Mi amigo pasó a dejarme a la misma estación del transmetro desde donde empecé mi recorrido en este medio más temprano y desde allí abordé una unidad hasta el comercial en donde se toman los buses que me dejan al otro lado de la calle frente a mi colonia.
Preparamos el almuerzo con Rb y luego de almorzar y de sacar a caminar a sus perros nos dirigimos al supermercado más cercano en dirección norte (a un par de kilómetros); luego nomás estuvimos viendo series y películas en la habitación de Rb.
El domingo habíamos planeado ir al supermercado en el que nos proveemos de artículos a granel por lo que luego de desayunar nos dirigimos al lugar; pero no encontramos un tipo de aceite que Rb utiliza para cocinar por lo que pasamos a otro supermercado más pequeño y luego a la sucursal local del mismo supermercado que visitamos más temprano.
En el tercer lugar encontramos por fin el aceite buscado y yo aproveché para comprar una magdalena pues había planeado visitar a mi prima que enviudó justo hace un año; luego del almuerzo (alitas) y de sacar a caminar a sus perros tomé el auto y me dirigí a la casa de mi prima.
Como mi prima creyó que llegaría con Rb (me comentó que) había hecho una limpieza bastante profunda -tienen como ocho perros-; estuvimos un poco más de una hora entre conversación, café magdalena y al final se nos unió su hijo menor; tiene veintiseis años y acaba de empezar -otra vez- a trabajar en el mismo call center que trabaja mi hijo menor.
A las cinco y media me despedí de mi prima y retorné a mi casita; ni el día anterior ni ese leí mucho; ya terminé de leer Why People Believe in Weird Things pero aún no he empezado el otro de Smil; y es que mientras estaba buscando qué leer de ficción empecé tres libros a la vez: Old Man's war, Locked in y Love Death & Robots.
El primero es sobre viajes interplanetarios -y personas de edad avanzada- el segundo sobre surrogates y el tercero es la colección de historias de ciencia ficción sobre las que se basó la primera temporada de la serie de Netflix del mismo nombre.
Los primeros dos están muy buenos y creo que los tomaré como lectura inter líneas (ambos) pero el tercero ya no muy me gustó; del tercero había empezado a leer una historia y luego ver el capítulo de Netflix, pero, la cuarta o quinta historia introduce vampiros y no me agrada la mezcla de fantasía con ciencia ficción.
Pero igual, por lo ocupado que he estado los últimos días mi rutina se ha estado descarrillando bastante; a pesar que a partir de ayer empecé con las reuniones a las 8:00 -o quizá debido a eso- no he meditado ni ayer ni hoy (ni lo había hecho el sábado y el domingo) y no he leído mucho desde el viernes...
Y a ver cómo sigue eso...