lunes, 24 de julio de 2023

Buscar y encontrar... Search and find... Chercher et trouver...

Estaba tratando de recordar cuándo fue la primera vez que escuché la expresión 'el que busca encuentra', que es uno de esos lugares tan comunes de nuestra sabiduría popular; pero debe haber sido cuando era muy pequeño pues no logro precisar un momento exacto... lo más seguro es que haya sido en un mensaje de púlpito o en un programa de televisión.

Y la frase viene a cuento porque luego de varios meses de contactar a organizaciones sin fines de lucro -o pedir referencias a amigos sobre las mismas- para aprovechar las semanas de vacaciones que me están obligando a tomar en mi trabajo, por fin tengo algo firme.

El lunes pasado me escribieron de una organización a la cual me refirió una amiga lejana y luego de estar conversando parte del día sobre las tareas que desempeñan y como se organizan hablé con mi supervisora y mi directora para que me autorizaran ocho días de vacaciones.

Afortunadamente tanto mi supervisora -¡se retira del trabajo esta semana!- como mi directora -¡ella andaba de vacaciones la semana pasada!- no pusieron ningún inconveniente para que me retire algunos días del trabajo; el voluntariado empieza este viernes y termina el siguiente.

Pero, como no me gusta andar corriendo ni los horarios muy ajustados, ingresé mi solicitud en el sistema administrativo para tener libres ocho días empezando este jueves -debo ir al Colegio de Ingenieros a pagar la anualidad- y retornando al trabajo dentro de mañana en quince días.

La persona que me contactó -la que administra las actividades del voluntariado- me agregó a un grupo de whatsapp en donde se coordina todo -somos dieciocho voluntarios en total- y de inmediato me percaté que la mayor parte del equipo son personas muy jovencitas.

Debo acudir este viernes al aeropuerto para encontrar al personal médico que viene del Imperio del Norte y de allí nos transportarán a uno de los municipios más alejados de la capital en donde estaremos laborando por una semana y un día, retornando a la ciudad el siguiente viernes...

Y a ver cómo va eso.

En la salida post labores del miércoles aproveché para comprar un repelente de zancudos pues en el lugar en donde pasaré una semana estaremos durmiendo en galpones y me imagino que por ser un área con bastante vegetación el número de insectos será mayor del que estoy acostumbrado.

Esta semana -por fin- tuve una respuesta directa de mi hija segunda: no había recibido una respuesta luego del último mensaje enviado -donde le comengaba la forma en la que nos organizamos con sus hermanos-; nomás verifiqué que el mensaje había sido entregado y leído.

Hace un par de semanas le escribí para que me confirmara que aún estaba utilizando la misma cuenta a donde le he enviado los regalos de su cumpleaños y navidad desde que está en el Imperio del Norte; por fín, un par de días antes de su cumpleaños me respondió con la confirmación -y excusándose con la carga estudiantil para responder tan tarde-.

En fin, ese día le escribí a mi amigo que vive en el Imperio del Norte y por medio de quien he estado enviándo a mi hija segunda dos veces al año los cien dólares que les brindo a cada uno para sus cumpleaños y navidad.

El viernes, que bajamos hasta el supermercado más cercano en dirección sur, aproveché para adquirir una magdalena pues desde hacía unas semanas había programado visitar al voluntario a quien le estoy enseñando a armar el cubo de Rubik en la casa que alquila en el otro extremo de la ciudad.

No me hacía ilusión conducir casi una hora pero tampoco quería cancelar el compromiso por lo que el sábado cargué en el automóvil lo necesario para la reunión que tenía más tarde e inicié el trayecto; mal pues saliendo de la colonia encontré un tráfico descomunal y me crucé el arriate central para entrar a la ciudad por la ruta del sur.

Pero también esa vía estaba congestionada; me tardé casi una hora -usualmente son diez minutos- para entrar a la ciudad y al final lo que estaba provocando el embotellamiento era que el ministerio público había cerrado completamente la vía -dos carriles- pues tenían acordonada un área casi en la entrada de la urbe.

Con mi amigo habíamos estado comunicándonos por whatsapp para encontrarnos a medio camino pero al final llegué directamente a su casa pues no seleccioné bien el destino en google maps -utilicé la navegación por vos para realizar el recorrido-.

Total que llegué casi a las diez y media a la casa de mi amigo y tuve que esperarlo aún un rato pues él estaba en un supermercado -esperándome- y al final estuvimos en su casa nomás como treinta o cuarenta y cinco minutos -eso sí, desayunamos- pues yo tenía que dirigirme luego a mi reunión quincental.

Como mi amigo y su esposa debían dirigirse a la casa de sus padres -en otra de las esquinas de la ciudad- aproveché para que me guiaran en el retorno al centro; tenía un margen de un poco más de una hora -aunque Google decía que se necesitaban 20 minutos- y al final estaba parqueándome a pocas calles del lugar de la reunión 10 minutos antes del límite.

El retorno a la ciudad no estuvo tan lento, a pesar de que había bastante tránsito seguí el vehículo de mi amigo por varias rutas secundarias y llegué al centro con bastante tiempo de antelación, pero, ese día era el desfile del orgullo por lo que para avanzar las últimas calles me consumí casi el mismo tiempo que para llegar al centro.

La reunión estuvo bastante tranquila: se suponía que discutiríamos sobre el mito del barco de Teseo y sobre Heráclito y el río; pero la conversación fue más amplia y las dos horas estuvieron -a mi parecer- bien aprovechadas; mi hija mayor llegó un poco después del inicio y mi hijo menor casi al final; y participaron otras cuatro personas -tres de ellos, creo que indigentes-.

A las tres empaqué la cafetera y los otros implementos y nos retiramos con mis hijos del lugar; luego nos fuimos a almorzar a un Carl's Junior en donde no había estado por varios años y estuvimos en el lugar más de una hora entre almuerzo y conversación.

Un poco después de las cinco pasé a dejarlos a sus respectivas habitaciones y retorné a mi casita; por cómo se había desarrollado el día -embotellamiento, reunión y reunión- me sentía completamente drenado de energía por lo que retornar a casa fue bastante reconfortante.

Por la noche -y todo el día de ayer- estuve consiguiendo documentos de identidad y llenando formularios para la inscripción del terreno en el que estoy construyendo en el puerto: mis papás me habían hablado y me habían dejado un mensaje con Rb pues, al parecer, el comité de vecinos del lugar está trabajando en la regularización de las propiedades.

Aunque creí que ayer Rb asistiría a la iglesia en la mañana -estaba preparado para conducirla en el auto- no sucedió y en la mañana nomás acudimos al supermercado a comprar un poco de fruta -y un poco de tiburón-; almorzamos las alitas de costumbre y por la tarde le pedí a Rb que me acompañara a imprimir uno de los formularios que debía firmar, escanear y enviar al puerto.

También me tocó que pagar el tercer mes -espero que únicamente de cuatro- de Super Duolingo; y espero repetir el mismo pago únicamente el siguiente mes pues el objetivo del mismo: completar el nivel legendario de los más de doscientos niveles, se ha quedado corto; creo que no he llegado ni a la cuarta parte de esa cantidad y creo que debo cambiar el enfoque.

He estado avanzando bastante con Los Astronautas -un capítulo luego de cada libro de mis líneas de lectura- por lo que ya casi estoy por concluirlo; creo que después leeré otro que la autora aconsejó en una entrevista: La historia de los vertebrados; también me falta un par de porciones de 2666.

El que estoy sopesando seriamente si completarlo -creo que ya pasé de la mitad- es Lean Your Loneliness Slowly Against me... y es que no es tanto de matemáticas como de romances tóxicos; aún estoy meditando si dejarlo a medias y empezar el siguiente de la misma línea: Black Cake; también, casi termino el de Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro.

Sigo avanzando en The Agile Samurai y en Bad Thoughts, leyendo dos capítulos de cada uno en cada iteración; además estoy entrando lentamente a Zen Training pero me preocupa que las instrucciones sean demasiado formales: estuve viendo algunas gráficas de la posición de Zazen y coloca la posición de rodillas como inadecuada.

Y a ver cómo sigue eso...

lunes, 17 de julio de 2023

Esas redes sociales... These social networks... Ces réseaux sociaux

Hace unos meses -o años- repasaba las redes sociales en las cuales tenía alguna presencia digital: en Facebook fui bastante activo durante los diez años o así que me desempeñé como voluntario en el grupo de risoterapia... hace más de una década abrí una cuenta de Twitter pero nunca he sido muy asiduo a esta red social: la encuentro demasiado intensa.

Nunca tuve una cuenta en Snapchat pero sí tuve -tengo- una en Tumblr; además Instagram lo tomé como una extensión de facebook por lo que a pesar de no usarla si 'tengo' una cuenta en la red que le está haciendo una competencia a Twitter por estos días.

Y es que aún encuentro difícil ver cómo se traslada lo digital a lo cotidiano... como en la primavera árabe o en las protestas de hace unos años en Hong Kong... o sea, usualmente en las redes sociales se presenta una relación bastante distorsionada de la vida personal o social; en esta ocasión la realidad de Twitter se reflejó fielmente en la primera vuelta de estas elecciones.

En todo caso encuentro sorprendente lo que está sucediendo por estos día en el país... empezando por el hecho de que dos candidatos de la 'social democracia' hayan quedado en los lugares más altos en el conteo de votos... y creo que incluso los sectores más conservadores -o radicales- quedaron igual de sorprendidos.

O sea, si hubieran previsto el escenario actual no hubiera permitido que el segundo candidato llegara tan lejos... ahora están tratando por todos los medios de que disponen -que no son pocos- de frenar su participación en la segunda vuelta o al menos desprestigiarlo de cualquier forma posible: que si es comunista -que no es-, que si trae la agenda LGBT -su hija es lesbiana, él es heterosexual-, que perderemos nuestras propiedades -¿cuáles?- y así...

Será un largo mes hasta la realización de la segunda vuelta de las elecciones -20 de agosto- y aún cuando lo elijamos en esa fecha -es casi casi casi seguro que tendrá una victoria apabullante- será un camino aún más largo hasta la transición presidencial el 14 de enero próximo...

Y a ver cómo va eso...

Mi rutina de la semana pasada reflejó de forma bastante fiel a la semana anterior, incluso llevé el control de lo que iba realizando diariamente en una matriz en Notepad++: levantarme a las 6:00 AM y  avanzar en el libro de dibujo utilizando el lado derecho del cerebro, luego meditar veinte minutos.

El lunes, miércoles y viernes empezar a trabajar a las siete y media -recibiendo training sobre automation de nuestros amigos del subcontinente asiático- y el martes y jueves a las ocho, con la reunión diaria del proyecto que está feneciendo por estos meses pero al cual aún debemos de brindarle soporte.

Luego, durante la mañana intercalar las tareas del trabajo con el dibujo en Indesign -esta semana terminé la primera ronda de los once dibujos que mi editora me dejó hace un par de semanas-, dibujo en Autocad -aunque llevo como tres semanas que no he hecho nada de esto-, leer y formación en Ciberseguridad -terminé el curso de Incibe hace más de una semana y empecé uno de ISC2-.

Continúo también con el ayuno intermitente -creo que lo he hecho todo el año-: de lunes a jueves tomo mi primera comida -desayuno- al mediodía: una taza de avena, un banano, un poco de mango y 22 gramos de gelatina; de viernes a domingo desayuno a las siete de la mañana.

El almuerzo, cuando estoy en casa lo tomo usualmente a la una de la tarde y de la misma forma un poco antes de las dos ayudo a Rb a pasear a su perra más pesada -damos dos vueltas a la cuadra; luego del trabajo, los lunes, miercoles y viernes, usualmente salimos a caminar: tenemos dos supermercados a distancias casi equidistantes en direcciones opuestas.

Martes y jueves ejercicios en casa: los martes tenemos una rutina de aeróbicos y kickboxing y los jueves una de aeróbicos y ejercicios abdominales; trato de cenar entre seis y siete de la tarde -generalmente, cuando caminamos, más cerca de las siete que de las seis- y luego leo un poco o completo mi cuota diaria de francés con Duolingo.

Rb es bastante asidua a las series de Netflix, Hulu, HBO y similares por lo que de siete a once generalmente pasamos el tiempo en su habitación -yo también veo algo como The Witcher o Jack Ryan, o alguna película de los mismos géneros- intercalando el tiempo de consumo de material audiovisual con Duolingo, Ajedrez o algo similar.

A las once usualmente me retiro a mi habitación en donde leo un poco más y trato de dormirme antes de medianoche; esta rutina varía generalmente los fines de semana pues trato de no contectarme a mi trabajo e intento salir un poco: los sábados a desayunar con algún conocido y/o a almorzar con uno de mis hijos y los domingos llevando a Rb a la iglesia y visitando a alguna de mis primas o algún viejo contacto de mi voluntariado de risoterapia.

Y así más o menos estuvo mi semana anterior... la variación de la rutina ocurrió el miércoles que le presté ciento cincuenta dólares a mi hija mayor para que adquiriera una máquina de coser -creo que, al igual que el tejido, le ayuda a mantenerse ocupada y -espero- rebajar su ansiedad-.

También: el viernes salí de mi trabajo con una hora de antelación pues acompañé a Rb a una reunión con su jefe: aunque es nativo de este país tiene varias décadas de vivir en el imperio del norte y es la segunda ocasión en la que nos reunimos los tres... y hasta ahorita me doy cuenta que no es necesario que participe en esas reuniones... en fin.

El sábado estuvo bastante raro: el señor que por muchos años ha provisto de frutas y verduras a la colonia acaba de abrir una tienda en una colonia aledaña y le habían pedido a Rb que compartiera su membrecía del supermercado en donde compramos provisiones al por mayor, por lo que habíamos acordado que su esposa nos acompañara en nuestra siguiente visita a este lugar.

Y yo ya tenía programado el almuerzo mensual con mi hijo menor... los perros de Rb usualmente desayunan a las nueve menos diez y luego de que terminaran de comer nos dirigimos a la tienda en la colonia vecina... la esposa del señor me entregó las llaves de su automóvil y nos dirigimos al supermercado.

Yo había estimado que tres horas serían suficientes para ir, comprar y retornar pero el viaje de ida estuvo bastante lento: usualmente no nos tardamos más de quince o veinte minutos en el trayecto pero en esta ocasión fue más de una hora.

Afortunadamente las compras -aunque se recorrieron todos los pasillos del supermercado- no fueron muy tardadas e iniciamos el viaje de retorno con buen tiempo... con mucho tráfico nuevamente; yo no llevaba teléfono y el reloj del tablero del automóvil estaba incorrecto: me estacioné frente a la tienda y le indiqué a Rb que me retiraría -porque, de acuerdo al automóvil, faltaba poco para la una de la tarde-.

Dejé a Rb en la tienda y retorné casi corriendo a mi casita -con las pocas compras que nosotros habíamos hecho-; encendí la computadora del trabajo y me conecté a Whatsapp para informarle a mi hijo que iba a llegar tarde y al ver la hora de la computadora me percaté que aún era mediodía por lo que procedí a bañarme con calma y a preparar mis mochilas -en una de ellas cargo implementos de té-.

Rb entró un poco más tarde y a las doce y veinticinco abordé el automóvil para dirigirme a la casa de mi hijo... como había visto que el acceso habitual a la ciudad estaba bastante congestionado -al parecer por la bonificación anual que la mayor parte de empleados recibe durante estas semanas- decidí entrar por la parte opuesta y a la una de la tarde llamé a mi hijo para que saliera.

Con mi hijo nos dirigimos a almorzar al Taco Bell de costumbre y estuvimos en el lugar un poco más de una hora entre comida y conversación... luego retornamos a su habitación en donde estuvimos revisando el sitio en donde podemos consultar la información de las acciones de su empresa que empezamos a adquirir hace un par de meses -están perdiendo bastante valor!!!!-.

Luego preparamos té y compartimos el tiramisú que compramos en el camino de regreso de Taco Bell; para terminar la tarde resolvimos un par de ejercicios de ajedrez del libro de Polgar y a las cinco y media nos despedimos y retorné a mi casita... un poco antes el hijo mayor de mi prima me había escrito por whatsapp para cancelar la reunión que habíamos acordado para las seis de la tarde.

La reunión cancelada -la excusa fue que la suegra estaba teniendo dificultades médicas y debía acompañar a su novia en la emergencia- la había programado un par de días antes a petición de mi prima favorita: su hijo mayor tiene casi treinta años y no quiere trabajar... me pareció interesante... en fin.

Ayer me levanté temprano y leí algo del libro de dibujo... pero no medité -al igual que el domingo anterior-; preparé mi desayuno y luego retorné a la cama -a la cama de Rb realmente- en donde estuve dormitando hasta un poco después de las nueve.

A las diez menos veinte llevé a Rb a su iglesia y cuando retorné estuve haciendo un poco de Duolingo e informándome en las redes sociales de los últimos eventos en la telenovela que están siendo las elecciones locales... al mediodía, luego de una llamada por Whatsapp, fui por Rb al supermercado de costumbre y venimos a preparar las alitas de pollo dominicales.

He estado tratando de programar reuniones los domingos por la tarde para evitar quedarme solo en casa pues Rb acude a su iglesia a recibir clases de teología: si me quedo solo y me pongo a leer o a ver algo en la computadora me baja el sueño y odio dormir en el día pues siento que altera mi ciclo circadiano.

Lo malo es que ya van varios domingos que las clases de Rb son canceladas -o las recibe online- y entonces debo ausentarme aunque no lo necesitara... como ayer, ya había programado una reunión con el voluntario que vive en la misma colonia en donde viví durante ocho años luego de mi retorno del imperio del norte, y cancelaron la clase de Rb.

A las tres y media empaqué en mi mochila un paquete de pan tostado que había adquirido en el supermercado y me dirigí a la casa de Yv -tenía más de cinco años de no verlo-... la reunión la habíamos acordado la semana anterior y en el camino estuve recordando todo el tiempo que pasé la década anterior en esa casa: era el luegar habitual de reunión del grupo informal que se encargaba de muchas funiones administrativas del voluntariado.

Y, por vivir a un par de calles y tener una estructura vital bastante similar (mi amigo es cinco años mayor y también ha vivido solo durante muchos años) generalmente nos reuníamos al menos una vez a la semana para cenar... además de compartir las visitas semanales a hospitales, orfanatos, asilos o similares con nuestra labor de risoterapia.

La visita estuvo bastante tranquila... la casa de mi amigo sigue bastante igual luego de cinco años y estuvimos poniéndonos al día de los acontecimientos del último lustro: ya la mayor parte de voluntarios de esa época han seguido con su vida cotidiana y mi amigo continúa -creo- bastante aislado de la sociedad.

Un poco después de las seis nos despedimos, acordando no dejar pasar tanto tiempo para la próxima reunión, y retorné a mi casita; aunque ya era tarde cuando estacioné el auto, aún había bastante claridad -creo que es esa época del año en que los días son más largos-; por la noche les escribí a mis hijos mayor y menor por whatsapp y les envié el libro How to Adult de Stephen Wildish. 

Llevo dos o tres ciclos de Lean your loneliness slowly against me y ya voy en la recta final de 2666 -creo que me quedan uno o dos ciclos-, además terminé de leer Invierta con poco e inicié con Los Astronautas; este último me parece muy interesante pues explora la dinámica de las familias rotas -como la mía-.

Estoy avanzando con Bad Thoughts -creo que ya pasé de la mitad- y con The Agile Samurai: estoy leyendo dos capítulos en cada ciclo pero los he sentido muy ligeros; el viernes -o sábado- terminé el úlitmo libro planeado de Análisis Transaccional y empecé con el primero de Meditación -Zen Training de Katsuki Sekida-.

Y pues... leer, dibujar a mano, dibujar en computadora, trabajar, jugar ajedrez, jugar de vez en cuando scrabble, aprender...

Y a ver cómo sigue eso.

lunes, 10 de julio de 2023

En pausa el partido... The match is in pause... Le match est en pause...

Y no es un juego deportivo... ayer nuestra selección perdió -después de quedar en el primer lugar en la ronda anterior- contra un equipo de afrodescendientes de una isla colonizada por ingleses... de donde proviene el reggae también... no vi el partido pero al parecer el futbol está mejorando un poco -al menos a esos niveles-.

Lo que está en pausa es el juego político local: el giro a la izquierda no puede completarse porque quienes tienen los medios de producción por acá -y bueno, la situación geopolítica es demasiado particular- están tomando una serie de acciones legales para que no se oficialicen los resultados de la primera vuelta... a ver cómo sigue eso.

Por lo pronto ya me anoté en un formulario del partido que surgió del movimiento anticurrupción de hace ocho años que convocaba a fiscales para la observación de la segunda vuelta, en caso se alcance; también me inscribí en un curso del mismo tema que imparte en línea nuestro organo estatal encargado de la realización de elecciones. 

Toda la semana pasada -con excepción del día de ayer- seguí la misma rutina antes de empezar a trabajar: leer o realizar los ejercicios del libro de dibujo -he hecho dos o tres dibujos con fondo de carboncillo- y meditar durante veinte minutos; esto último lo hago sin un objetivo particular, tratando de seguir las enseñanzas de mi antiguo templo zen.

El lunes, miércoles y viernes salimos a caminar con Rb luego del horario laboral: el lunes nomás nos proveímos de alitas de pollo y bananos, el miércoles compré los ingredientes para preparar hamburguesas para llevar en mi visita trimestral a mis padres: leche y embutidos.

El martes y el jueves realizamos, también luego del horario laboral, los ejercicios de kickboxing y abdominales respectivamente; además al final del miércoles tuve que llamar al mecánico pues no se apareció ese día, quedó de venir al día siguiente y efectivamente estuvo trabajando el jueves y el viernes -al final la fuga de refrigerante se debía a la bomba de agua- en el auto.

También nos dijo que debemos cambiarle los neumáticos delanteros pues el delantero de lado derecho está bastante gastado -el lado que él reparó la última vez-; en total pagamos como doscientos dólares entre el servicio del motor y el cambio de la bomba de agua acordando con Rb de cambiar los neumáticos la siguiente vez que vayamos al supermercado en donde compramos comestibles a granel.

El jueves era el cumpleaños de mi prima favorita y, continuando con mi esfuerzo en mejorar mis habilidades interpersonales, le escribí tempranito para felicitarla y al final de la tarde le envié una pizza vegetariana a su domicilio -aunque trabaja desde casa ese día casualmente la hicieron llegar a la oficina-.

El viernes un poco antes de medianoche -estaba por dormirme cuando ví el anuncio en facebook- encargué una mochila para -finalmente- sustituir la que he estado usando la última década -tiene ya rasgaduras y hace cuatro años o así ya la mandé a reparar por la misma razón- creo que fueron veinte dólares bien invertidos.

Toda la semana me estuve levantando entre seis y media y siete para lograr trabajar al menos una hora entre dibujo y meditación; el sábado me levanté a las cinco y media pues había acordado reunirme a desayunar a las siete con el tenor que fue antiguamente mi supervisor.

El desayuno estuvo muy bueno y se alargó hasta las diez de la mañana; en esta ocasión él insistió en pagar la cuenta y luego de acordar no dejar pasar otro año -justamente hace un año lo había invitado por primera vez- para repetirlo nos despedimos.

Me sentía un poco indispuesto del estómago por lo que pasé a un comercial cercano a utilizar los servicios y luego me dirigí al banco en el cual me pagan pues había planeado retirar quinientos dólares -parte de mi plan de seguridad financiera-; el banco estaba bastante lleno por lo que mejor me dirigí a una pastelería y adquirí un par de magdalenas para la visita del día siguiente.

Retorné a mi casita luego de pasar a llenar el tanque de gasolina del auto y el resto del día lo utilicé para dibujar en InDesign y leer; además empecé a ver una película basada en un libro de John Le Carré: es la última película en la que actuó Seymour Hoffman y ya la había visto hacía algunos años; por la tarde recibí la mochila que había encargado la noche anterior.

El domingo me levanté a las cuatro y media de la mañana y no dibujé ni medité; me dediqué a preparar las hamburguesas para la visita utilizando unas tortitas de cordero que teníamos en el congelador desde hacía algunos meses; luego me bañé y un poco antes de las cinco y media tomé el camino al puerto.

La concesión de la autopista -con el peaje- terminó hace un par de meses pero los trabajos para eliminar el peaje aún no han concluido por lo que el paso por el lugar está bastante lento: de ida me tocó nomás disminuir la velocidad pero en el retorno un tramo de un par de kilometros los recorrí como en veinte minutos.

El viaje de ida lo hice en una hora y cuarto y el de retorno en dos horas; encontré a mis papás bastante bien y me sorprendió que la terrasa del segundo nivel de la casa que estoy construyendo ya está terminada: el del primer nivel fue bastante oneroso y en este caso nomás me pidieron dos transferencias de mil dólares cada una.

Estuvimos desayunando y conversando con mis padres y luego, aprovechando que el clima estaba bastante fresco salimos a dar un recorrido por todo el lugar en donde viven: el área fue hace muchos años una refinería/almacenamiento de combustible y está rodeada por un muro de un par de metros; la mayor parte de casas son bastante humildes pero se ven algunas verdaderas mansiones.

Casi terminando el recorrido empezó una lluvia bastante torrencial por lo que retornamos un poco empapados y estuvimos esperando a que se calmara antes de realizar la otra acción que preví para mejorar mis relaciones interpersonales: pedirle a mi madre que me acompañara a saludar a la presidenta del comité de vecinos y entregarle una de las magdalenas que adquirí el día anterior.

La visita fue bastante breve -y buena-; ellos tienen un comedor justo en la entrada de la colonia -hay un enorme portón que servía en tiempos antiguos para controlar la entrada al área- y estaban en el lugar la señora, su esposo -a quién entregué un regalo similar hace tres meses- y la hija menor de ambos -con su respectiva hija de tres o cuatro años-.

Luego de retornar a la casa de mis papás empaqué mis utensilios -había llevado incluso una cafetera- y emprendí el viaje de vuelta; la carretera está -aún- en buenas condiciones y, salvo por el paso del peaje no hubo novedades en el trayecto; un poco después del mediodía estaba estacionándome frente a mi casita y luego ayudé a Rb con el almuerzo dominical: alitas de pollo.

Como había madrugado temí que me quedaría dormido si continuaba viendo la película de Seymour Hoffman y efectivamente estuve a punto de hacerlo pero me ayudó que Rb empezó a utilizar la computadora y aproveché para refaccionar; además estuve bajando algunos libros que el pastor de Rb le había pedido.

Por la noche nomás avancé un poco en el libro de Inversiones que estoy leyendo y me retiré a dormir un poco antes de la hora habitual; esta mañana me costó bastante levantarme -no cabe duda que ya no estoy para los viajes de un día al puerto- y no dibujé nada, nomás hice los veinte minutos de meditación que he estado realizando.

Además del libro de Inversiones escrito por una autora española estoy actualmente leyendo Lean your loneliness slowly against me -ficción, noruega, aún empezando-, 2666 -en español, ya por el setenta y cinco por ciento-, Bad thoughts -no ficción, pensamiento crítico, como a la mitad-, The Agile Samurai -Tecnología, aún empezando- y el último libro de Análisis Transaccional dentro de mis planes -ya tengo preparado el de Meditación con el que empezaré la siguiente línea de lectura-.

En el trabajo sigue la cosa más o menos igual: afortunadamente han habido algunas tareas mientras el curso que nos estaban impartiendo desde el subcontinente asiático continúa realizándose dos o tres veces a la semana -aunque ya no he estado haciendo las tareas-...

Y a ver cómo va eso...

       



lunes, 3 de julio de 2023

El día del glorioso... The day of the glorious... Le jour du glorieux...

Este día se celebra por acá el día del ejercito nacional... creo que en primaria enseñaban la razón de la celebración y me imagino que es más común de lo que me gustaría este tipo de celebraciones alrededor del mundo; total, los ejercitos y sus guerras son los que han -en muchos casos- propulsado los avances científicos y tecnológicos -si tu arma no funciona en el campo de batalla, te mueres-...

Al menos todos los miembros locales de mi actual equipo de trabajo tenemos hoy el día libre... mañana lo tendrán los que laboran desde el imperio del norte: es su día de independencia; por lo que creo que será una semana más bien corta; al menos en lo que se refiere a las labores...

En el trabajo la situación se ha mantenido más o menos estable: todo el equipo está dedicándose a unas pocas funcionalidades que se habían entregado a principios de año y que deben ser revisadas, mejoradas y probadas antes de continuar con cualquier otro proyecto... al menos hemos tenido un poco de acción en los últimos días.

Y las rutinas caseras siguen también un poco iguales: lunes salir a caminar -aprovechamos para comprar bananos y aguacates-, martes ejercicios de kickboxing, miércoles salir a caminar -aunque esta semana sí varió-, jueves ejercicios abdominales y viernes salir a caminar -compré el queso de mis cenas-.

El martes por la noche recibí la última de las clases de dibujo en InDesign que me ha estado proporcionando mi editora; revisamos los dibujos en los que estuve trabajando las dos últimas semanas y me asignó otra docena de nuevos dibujos... en este caso son sólidos tridimensionales que debo pasar a líneas; se supone que pasarán dos meses antes de que nos volvamos a reunir.

El miércoles la rutina cambió porque ese día mi primo me escribió en whatsapp para avisarme que ya tenía en su habitación el banquito que le había encargado a su padre un par de semanas atrás; un poco antes de la hora de salida -había entrado más temprano- tomé el auto y me dirigí a traer el banquito; también aproveché para imprimir un par de planos de autocad -aunque estos no salieron muy bien-.

Mi primo vive en una residencia estudiatil a una cuadra de la universidad nacional; la colonia es bastante tranquila y la casa es de tres niveles; me estacioné frente a su casa y nos dirigimos a imprimir los planos; luego compré unos panquecitos y -había llevado tazas y té- estuvimos en su habitación tomando té y conversando... un poco antes de las siete retorné a mi casita.

El jueves salimos a comprar frutas y huevos porque pasarán aún dos semanas antes de que vuelva a presentarse por acá el señor de las verduras; ese día también me escribió mi hijo para confirmar la fecha en la que almorzaremos este mes; además acordamos que ese día le transferiría los cien dólares para la compra de acciones de su empresa.

El viernes que salimos a caminar con Rb compré -además del queso para mis cenas- una caja de pastel de chocolate pues Rb planeaba hornear sus galletas y panes el domingo y queríamos aprovechar el tiempo de horno; además le escribí a mi hijo para pedirle que me comprara tres piedras de alumbre en una tienda química que queda a pocas calles de su casa; acordamos que me las entregaría en la reunión del día siguiente.

Debido al banquito mi rutina matutina se alteró desde el jueves; ya había estado dibujando antes de entrar a trabajar pero estos últimos días -con la excepción de hoy- me he estado levantando a las seis de la mañana; dibujo entre media y una hora y luego medito veinte minutos.

El sábado por la mañana preparé la mezcla para el pastel que debía hornearse más tarde -Rb ya estaba preparando sus galletas y sus pantes- y me dirigí a la reunión que había estado planeando las últimas semanas; al lugar acudieron siete u ocho personas -dos mujeres: mi hija y otra señora- y estuvimos conversando un par de horas sobre diálogo, filosofía y la búsqueda de la verdad.

Luego de la reunión nos dirigimos con mis hijos al Subway de la zona donde viven y estuvimos en el lugar otro par de horas entre almuerzo y conversación; un poco antes de las seis los pasé a dejar a sus habitaciones respectivas y retorné a mi casita.

Antes de ir a donde mi primo el miércoles y antes de salir ayer hacia el lugar de reunión he revisado el nivel del refrigerante, para evitar sorpresas desagradables; me parece que el miércoles el nivel estaba nuevamente cerca del límite interior por lo que la mañana del sábado le escribí al mecánico para que venga a hacerle el servicio de motor; nos confirmó que viene el miércoles.

Ayer me levanté también a las seis a dibujar y meditar pero luego del desayuno retorné a la cama a leer un poco y me bajó una somnolencia bastante pesada por lo que estuve dormitando por un poco más de una hora; a las nueve y media me levanté de nuevo porque debía llevar a Rb a su iglesia.

Cuando retorné de la iglesia me puse a hacer Duolingo y luego a dibujar en la computadora; se suponía que a mediodía debía ir por Rb al supermercado de costumbre pero un poco después de esa hora Rb retornó a casa: la noche anterior le había bajado el volúmen a mi teléfono y no ví que me había llamado un par de veces por lo que aceptó un aventón hasta la colonia.

Rb no tuvo clases de teología ayer; le avisaron el día anterior o el mismo día; pero, como ya había acordado con mi segunda prima favorita que pasaría por su casa me tocó que salir por la tarde: un poco después de las tres tomé el auto y, luego de pasar por una pizzería (había ofrecido una pizza), me dirigí a la casa de mi prima.

Usualmente el parqueo es complicado en la colonia de mi prima -hay que parquearse en otra calle o frente a una tienda del barrio- pero, en esta ocasión, no había ningún auto en la casa; por lo que pude parquearme enfrente sin ninguna complicación.

El otro par de ocasiones en que he estado en la casa de mi prima ha habido una multitud -o al menos siete u ocho personas-; en esta ocasión estaba únicamente mi prima y su hijo menor (veintiseis años); estuvimos un rato conversando con mi prima cuando se nos unió su hijo, a compartir la pizza.

En total estuve de visita como hora y media; nomás me comí la mitad de una porción de pizza pues no tenía nada de apetito y la mayor parte del tiempo fue ponerle atención a los trabajos de diseño gráfico que el hijo menor de mi prima ha estado desarrollando desde hace diez años.

Mi prima -enviudó hace seis meses- está en plena búsqueda de trabajo y al parecer -benditas conexiones- tiene una muy buena oportunidad en el gobierno que debería concretarse en dos semanas; según su hermana mayor -mi prima favorita- de los cuatro adultos que viven en esa casa: mi prima, sus dos hijos y la novia del menor; únicamente la última está trabajando actualmente.

Ambos hijos de mi prima han sido bien inestables laboralmente y el menor -a sus veintiseis años- nomás ha trabajado algunos meses en un par de ocasiones -en call centers, me parece-; mi prima además está estudiando inglés, pero si la oportunidad en el gobierno se materializa, creo que será suficiente para ella.

Al hijo de mi prima le animé a que me enviara su curriculum para distribuirlo en mis grupos de búsqueda de trabajo y le comenté más o menos cómo andaba la situación laboral actual como para que supiera a que puede atenerse; no me envió la información por lo que me imagino que aún está procesando la muerte de su padre.

Hoy sonó la alarma -como todos los días últimamente- a las seis de la mañana pero continué dormitando hasta un poco antes de las siete; me levanté a meditar y luego me puse a hacer el ejercicio de dibujo del libro: en un recuadro sombreado dibujar una mano asistido por el visor que construí la semana pasada.

El resultado fue -siento- bastante aceptable e incluso se lo mostré a Rb; después me puse a hacer la lección matutina de Duolingo y luego a dibujar la figura -me parece que la cuarta- que debo pasar de tres dimensiones a dos; es un tigre que sospecho me tomará tres o cuatro días.

El día ha estado bastante tranquilo -porque es asueto- y ni siquiera he querido meterme a la red laboral a ver el ejercicio que debo hacer de las clases que hemos estado recibiendo de nuestros compañeros del sudeste asiático; mañana creo que deberé ponerme al día.

La semana pasada terminé de leer Autonomus y -el mismo día- King Dork; aún debo ver qué toca en la primera línea de lectura -ficción- pero para la parte animada -King Dork- empecé a leer el siguiente libro del mismo autor: Andromeda Klein; me parece que leí la introducción y uno o dos capítulos pero no me agradó para nada por lo que me puse a revisar mi lista de libros.

Al final decidí -tiré una moneda al aire, creo- leer Black Cake en ficción e Invierte con Poco en la parte animada; ya voy casi a tres cuartas partes de 2666 y aumenté el número de capítulos de Bad Thoughts (a un par por ciclo) además terminé de leer Grokking Algorithms y bajé el siguiente: The Agile Samurai.

Me falta aún un poco del libro de Análisis Transaccional pero ya bajé el primero que leeré del tema con el que sustituiré esta línea: Zen Training: Methods and Philosophy; además decidí que cuando termine 2666 seguiré con El Mono Obeso; en No Ficción será The Song of the Cell y en ficción Lean Your Loneliness Slowly Against Mine...

Y a ver cómo va eso...