martes, 28 de noviembre de 2023

Las intermitencias de la muerte... Death with interruptions... L'intermittence de la mort

Leí este libro de Saramago hace muchos años; me parece que se lo habían dejado de tarea a una amiga del voluntariado que estudiaba -ahora ya se graduó- psicología; creo que me comentó que ella no lo había leído sino simplemente completado la tarea. 

El libro me pareció, como casi todolo que leí de este autor, supremo; en un país donde ya no ocurren fallecimientos la sociedad debe buscar nuevas formas de completar el ciclo e incluso los negocios alrededor del tema deben buscar nuevos horizontes.

Y claro, el amor; o las relaciones, o la soledad; hay en el libro la historia de un músico que empieza a tener una relación con un personaje que resulta ser la muerte; y me parece que es el tema central de los libros de Saramago: la pareja.

Hace dos viernes visité -luego de varios años- una capilla funeraria; un día antes Rb me había comentado que una persona con quien había estudiado teología acababa de fallecer: era alguien ya mayor y se sometió a un exámen cerebral del que ya no despertó.

Total que después de la última comida del día de sus perros nos ataviamos con ropa negra y nos dirigimos a las capillas de uno de los grandes funerales de la ciudad; como el tiempo ha estado fresco incluso portaba mi eterna chumpa de cuero negra.

En el lugar Rb saludó a la familia de la persona fallecida y a algunas amigas; yo me limité a acompañarla y a tomar un par de tazas de café con sus respectivos panes y muffins; también pasó a saludarnos el pastor y me invitó -como no- a acompañarlos en la iglesia.

Estuvimos un poco más de una hora en el lugar -llegamos justo a mitad del servicio religioso- y luego nos despedimos de los deudos y retornamos al parqueo al otro lado de la calle -existe un túnel para evitar cruzar la calzada- para dirigirnos finalmente a casita.

La segunda mitad de la semana pasada estuvo igual de tranquila en el trabajo: por ir rumbo al final del año la mayor parte de los proyectos bajan sus actividades pues una gran cantidad de personas aprovechan para solicitar vacaciones.

El miércoles al mediodía me dirigí al restaurante a donde nos habían convocado para el almuerzo de fin de año del equipo de trabajo; como había planeado llevé un recipiente hermético con botonetas y las repartí a -casi- todos los asistentes a la actividad.

La comida transcurrió sin grandes incidentes, en un ambiente festivo y conociendo un poco más a los miembros del equipo -era la tercera vez que nos reuníamos en tres años-; lo malo sucedió al final pues los gift cards con los que contábamos no habían sido activados.

Nuestra manager local se hizo cargo de la situación pero al final eso alargó nuestra estadía en el lugar por lo que el sello del parqueo del restaurante ya no fue válido y me tocó que pagar por ocho horas de parqueo -estuve un poco más de cuatro horas en el lugar-.

Total que el costo de la actividad fue de 3 dólares por la propina que no es cubierta por los organizadores y cinco dólares por el sobretiempo en el parqueo; pero en general creo que estuvo bien: a pesar de declinar la invitación para el baby shower de la manager más tarde, le entregué al inicio del almuerzo lo que le habíamos comprado con Rb.

El jueves se celebra el día de acción de gracias en el imperio por lo que nuestro project manager nos había indicado que iba a suspender la reunión; además, coincidentemente, la mayor parte del equipo local se quedó sin acceso a la red en la cual trabajamos.

Aprovechando la fecha le escribí a mi ex directora y a un par de contactos que viven en el imperio para congratularlos por el día; nomás la primera y un par de amigos de hace más de quince años respondieron al saludo y mantuvimos una pequeña conversación online.

El viernes también habíamos previsto que no habría reunión diaria pues la mayor parte del equipo iba a tomarlo como puente -black friday-; sin embargo encendí mi computadora un poco antes de las ocho y al ver que alguien había iniciado la reunión me uní a la misma.

Al final nomás estuvimos -de los más de quince- tres personas y la reunión duró menos de cinco minutos -usualmente tarda entre quince y treinta minutos-; luego me comuniqué con el project manager para ponerlo al tanto de la situación.

En la tarde me tocó que subir nuevamente al árbol de Ficus del patio delantero pues habíamos visto un par de güisquiles que ya estaban en el punto de cosecha; al final eran más de los que nos habíamos percatado y terminé bajando como veinte -y raspándome en varios lugares-.

De los güisquiles cosechados guardamos dos o tres y le resto los repartió Rb a los vecinos y unos pocos los regalamos cuando salimos a caminar luego de la jornada laboral -afortunadamente incluso alcanzaron para los guardias de la calle-.

El sábado por la mañana adelanté un poco en Duolingo: aprovechando la tranquilidad de la liga semanal estuve trabajando en quedar en los primeros lugares de la misma; al mediodía me dirigí a la habitación de mi hijo menor.

Con mi hijo estuvimos conversando -como con su hermana mayor la semana anterior- sobre últimas voluntades y testamentos; salimos a almorzar a Taco Bell y luego pasamos a la panadería que está a un par de calles de su casa por unos brazos gitanos.

Para finalizar la tarde estuvimos practicando con el cubo de Rubik de 4x4x4 y mi hijo estuvo armando el cubo de Rubik de 3x3x3 de espejo; además resolvimos un ejercicio de ajedrez un poco complicado y un poco antes de las cinco nos despedimos y retorné -bastante temprano- a mi casita.

El domingo me levanté super tarde; tan tarde que ya no medité -lo mismo había sucedido el viernes-, nomás tomé mi desayuno y luego me puse a hacer algunas lecciones en Duolingo; después fuimos con Rb a los supermercados del lado norte.

Al mediodía preparamos un buen almuerzo con pescado y por la tarde, para evitar dormirme, estructuré la tarde en ciclos de treinta minutos: freecodecamp, malabares con tres y cuatro pelotas, ajedrez, Duolingo, leer.

El domingo por la mañana había visto en un update de whatsapp que la suegra de mi amigo el gestor cultural había fallecido; estuve sopesando si ir o no al velorio pues no es que tengamos una relación tan cercana y a la señora -y su hija- la había visto únicamente en una ocasión.

Finalmente -al principio de la noche- decidí que iría al menos a saludar y le pedí el auto prestado a Rb, también había visto que la capilla funeraria se encontraba bastante cerca; apenas saliendo de los límites del municipio.

Esta funeraria es bastante pequeña y está bastante aislada -sin embargo me cobraron 3 dólares para ingresar al parqueo- y en el velorio había nomas cinco o seis personas; saludé a la esposa de mi amigo y luego estuve esperándolo pues no se encontraba en el lugar.

Me entretuve en la espera jugando un poco de ajedrez y cuando llevaba cuatro o cinco partidas mi amigo llegó al lugar; luego de saludarlo e inquirir sobre el desenlace me entretuve en el lugar un poco menos de una hora, conversando sobre diversos temas políticos y culturales; un poco después de las ocho me despedí y retorné ami casita.

Desde el jueves de la semana pasada he estado explorando -por haber visto un certificado del sitio en el linkedin de uno de los desarrolladores- freecodecamp; estoy interesado en al menos cuatro de los certificados que ofrecen.

El lunes terminé las lecciones para obtener el primero de los certificados -Csharp- y empecé a avanzar en los ejercicios del segundo: HTML; estuve casi todo el día en esto y llegué casi al final de la primera -de cinco- partes, las cuales espero completar esta semana.

Y a ver cómo va eso...


miércoles, 22 de noviembre de 2023

cincuenta y veinticinco... fifty and twenty five... cinquante et vingt cinq...

Mi hija mayor cumple veinticinco años mañana -que es el día en que celebran Thanksgiving este año en el imperio del norte- y teniendo la mitad de mi edad vive como vivía yo a los treinta y cinco: en una habitación sin ninún mueble -pero sin una carrera universitaria ni tres hijos-.

Cuando mi hija mayor nació yo estaba en mi segundo trabajo como profesional, empezando la tesis para graduarme de la universidad y ya llevaba un par de años de estar conviviendo con su madre; también creía -me parece- más fantasías que ahora.

O sea, creía en que el ser humano posee un alma y toda la mística judeo-cristiana; o que leyendo muchos libros podía aprender algo; o que si me portaba bien y me esforzaba mucho podía alcanzar el éxito en esta realidad... puras fantasías.

La semana pasada, a partir del miércoles, volvió a bajar de intensidad el trabajo: las tareas que habíamos planificado la semana anterior fueron diluyéndose y actualmente me encuentro nuevamente buscando qué más puedo hacer para continuar realizando las mismas funciones.

También tuve un par de llamadas que podría calificar como interesantes: mi madre me llamó en dos diferentes ocasiones para que habláramos sobre su última voluntad: quiere que me haga cargo de que un notario registre sus deseos sobre lo que sucederá con sus propiedades cuando ya no esté.

Y es que dice que la presión baja ha hecho que sienta que ya son sus últimos tiempos en el planeta; como no tengo prejuicios con respecto a la muerte me limité a escucharla, registrar sus ideas de cómo quiere que sus hijos hereden el par de casas que posee y afirmarle que morirse es la cosa más natural del mundo.

En la primera llamada también me solicitó ciento cincuenta dólares para finalizar la construcción del muro que da al callejón en la casa que he estado construyendo desde el año pasado en el terreno que me cedieron.

Lo interesante fue que el jueves -ya habíamos tenido un par de llamadas con mi madre- en el grupo de whatsapp de la familia de mi papá convocaron a todos sus hermanos -son once actualmente- y a la hija sobreviente de la única hermana ya fallecida a una reunión para tratar el mismo tema con respecto a la parcela y la casa de la abuela.

La señora tuvo trece hijos -mi papá era gemelo pero su hermana murió en la primera infancia- y actualmente sobreviven once de ellos; y a pesar de que mi abuela murió hace más de quince años es hasta ahora que están -con la ayuda de un primo abogado- tratando de aclarar la posesión -o repartición- de las dos propiedades.

Ese día llamé por la noche a mi padre para ofrecerme a ayudarle a atender la reunión a la que lo habían convocado pero nomás me dijo que se había excusado de asistir por razones de salud; y luego, el sábado, mi madre me llamó para comentarme que siempre sí había ido a la reunión: el tío que reside en el mismo departamento le había proporcionado transporte.

También el jueves mi prima favorita me escribió para solicitarme un préstamo adicional -me debería como trescientos dólares-; el día anterior me había estado escribiendo para contarme de sus dificultades financieras: debe hacerse cargo de su hijo menor quien tiene problemas neurológicos y su sueldo de mil dólares mensuales le queda corto.

Y la verdad es que su situación es rara: sus dos hijos mayores ya viven aparte pero siguen apoyándose en ella y su esposo tiene también otra pareja con quien comparte un apartamento en la ciudad; creo que a su vida le sobra drama; el jueves le transferí el préstamo solicitado.

El viernes mi hija me escribió para recordarme el pago de la segunda cuota -de seis- del curso de paramédico que está tomando con la esperanza de que le sirva para irse a trabajar a otro país; en total son como setecientos cincuenta dólares en seis meses y ha estado depositándome mensualmente setenta y cinco dólares.

Ese día, luego del horario laboral, acudimos con Rb a la tienda donde compro frecuentemente dulces y galletas pues habían convocado en la oficina a un almuerzo para este día y planeé llevar algún dulce a cada compañero.

También me escribieron del grupo que organiza jornadas médicas para proponerme una colaboración del cuatro al nueve de enero del próximo año; sin dudarlo mucho les confirmé mi asistencia y le escribí a mi supervisora para solicitarle cuatro días de vacaciones.

Y la verdad me sentí raro pues ya había solicitado diez días de vacaciones para el mes de diciembre; mi supervisora estuvo de acuerdo pero me indicó que debía enviar un correo dirigido al administrador del proyecto y a los encargados de la parte técnica y administrativa para que lo aprobaran.

El sábado almorcé con mi hija mayor; llegué a su casa a la una de la tarde y caminamos hacia el Mc Donald's que queda a tres o cuatro calles de distancia; estuvimos en el lugar un poco más de un ahora entre almuerzo y conversación y luego le pedí que me acompañara a un cajero automático pues no cargaba mucho efectivo.

El cajero no me permitió realizar la operación que necesitaba por lo que retornamos a su habitación para volver a intentar la transferencia pero nuevamente volvió a fallar; aprovechando la salida pasamos al café internet de la universidad pues había enviado un par de hojas de sticker para que me los imprimieran a color.

Luego le escribí a Rb para que me enviara una transferencia y esta sí fucionó; al final toda la operación era para el obsequio que les brindo a mis hijos en sus cumpleaños y navidad (cien dólares) y afortunadamente pude realizarlo; también compramos un pastel y retornamos a compartirlo con café.

El domingo por la mañana fuimos a la tienda de ropa usada estadounidense donde usualmente nos proveemos de vestimenta: Rb quería comprar un par pantalones y yo quería reponer un cincho que compre hace un par de meses y que se deterioró bastante rápido.

Rb compró dos o tres pantalones y yo encontré un cinco de lona que espero me dure más que el anterior; por la tarde -de acuerdo a lo previsto- no salí de casa y me dediqué a leer un poco -y a dormitar-.

Por la noche del domingo mi ex supervisora me envió un mensaje para invitarme al baby shower de mi actual supervisora; la fecha que indicaba era la misma para el almuerzo de la oficina -hoy- y a pesar de haberme propuesto mejorar en mis habilidades sociales decidí declinar la invitación.

Le envié, eso sí, al día siguiente el comprobante de los veinte dólares que deposité en su cuenta como contribución a la celebración y le indiqué que ya tenía apartado el horario; además, ayer le pedí a Rb que me ayudara a armar un pequeño paquete de regalo para mi supervisora, planeo entregárselo en el almuezo de hoy.

Ayer me escribió el joven que estuvo apoyando a mi papá en los trámites de graduación: su madre venía a la ciudad a una cita médica y me pidió que le ayudara con el transporte desde la estación de autobuses hasta el hospital en el centro histórico.

Como el bus venía hoy a las cinco de la madrugada le indiqué que me llamara a esa hora para que le ordenara un Uber; y hoy a las cinco y media me llamó y me escribió en Whatsapp para pedirme que procediera solicitar el viaje.

Fuí por mi computadora y estaba por confirmar el viaje cuando me volvió a escribir para cancelar su pedido: al parecer su cuñada era parte del viaje y ella se estaba haciendo cargo del transporte en taxi; además de que no se hablan o algo así.

Como ya estaba despierto aproveché para ponerme al día con mis correos, meditar, y empezar con las actividades de la jornada...

Y a ver cómo va eso...

martes, 14 de noviembre de 2023

Setenta y un años y un título universitario... Seventy-one years and a university degree... Soixante et onze ans et un diplôme universitaire...

Mi padre cumplió setenta y un años el jueves pasado; estuve bastante informado del hecho porque desde la semana pasada -luego de la visita a mi tía- soy parte de un grupo que contiene a varias decenas de primos y tíos de esa rama de la familia.

Y ese día me llamó mi madre para pedirme que lo acompañara al día siguiente pues tenía que venir a la ciudad por su título universitario -se graduó (por fin) de Profesor de Educación Media-; mi madre se oía mal y me comentó que estaba con problemas de baja presión y había ido a consulta al instituto de seguridad social.

Le comenté a mi madre que me haría cargo de todo y que llamaría por la noche a mi padre para ponernos de acuerdo; y por la noche llamé a mi padre para coordinar el día siguiente; pero, al revisar mi calendario semanal me percaté que justo al medio día del viernes debía participar en dos reuniones de planificación.

Entonces decidí que aunque no podía acompañar a mi padre en las vueltas de ese día al menos me haría cargo de brindarle transporte (bendito Uber); para no complicar mucho la situación no le comenté sobre mi decisión y nomás le hice saber a Rb que, finalmente, no saldría al día siguiente.

El lunes, martes y miércoles de la semana pasada estuvieron bastante trabajosos: por fin empezamos a realizar las funciones para las que nos trasladaron al nuevo equipo; entre mi compañero más nuevo y yo nos dividimos la ejecución de tareas específicas de una nueva funcionalidad.

Debido a eso no pude avanzar casi nada en mis lecturas durante la primera parte de la semana; y es que en vez de llevar un libro entre lecturas ahora estoy leyendo uno de no ficción y dos de ciencia ficción; y el turno de las lecturas normales era para no ficción: How the world really works.

El martes por la noche ordené el cubo de espejo (al final pagué casi quince dólares entre el valor del cubo y el costo del envío); y aunque el monto gastado es más del doble de lo que hubiera gastado de haber comprado el que mi amigo me había mostrado, creo que el que adquirí es mucho más parecido al que perdí hace un par de meses (y que me había regalado mi hija mayor en la última navidad).

Ese mismo día llegué (por fin) a mi objetivo de Duolingo: alcanzar el nivel legendario en todos los niveles de Francés; y fue un evento bastante anticlimático pues no hubo ningun reconocimiento de la app por el logro; incluso empecé a explorar Alemán porque a partir de ese día ya nomás me queda trabajar en la lección que se renueva cada día y temí que necesitara Jewels para realizarlas.

El miércoles estuve a la espera de la entrega del cubo (incluso me llamaron la noche del martes para confirmar la compra pues era pago contra entrega) pero no recibí nada; incluso antes de salir a la caminata vespertina le dejé el dinero al guardia de la colonia por si la entrega se realizaba mientras estaba fuera.

El jueves temprano -estaba aún en cama- vinieron a dejarme el cubo de espejo con lo que ya no me queda -por el momento- ninguna reposición pendiente; además, ese día escribí al área de recursos humanos de mi empresa para reponer el carnet del parque de atracciones más grande dentro de la ciudad.

Ese día Rb salió a realizar sus compras semanales de fruta que realiza desde hace unos meses en uno de los mercados del centro histórico; al retornar me traía un par de brownies de nuestro lugar preferido de comida palestina como celebración por el logro de Duolingo.

El viernes le escribí por chat a un par de personas de recursos humanos y al final me refirieron con una analista que me envió el listado de requisitos para la reposición del carnet y luego me tocó que llenar, imprimir, firmar, escanear y enviar por correo el formulario, junto con una fotografía digital.

Se supone que el trámite se demora entre quince y treinta día hábiles por lo que no sé si lo obtendré a tiempo para acudir con Rb al parque de diversiones durante las dos semanas que tendré de vacaciones el próximo mes.

El viernes estuvo en comunicación constante con mi padre pues debido a las reuniones de trabajo no pude acompañarlo a la recepción de su título; el profesor que lo acompañó la última vez -es un operador político- me llamó a las siete para comentarme que lo iba a esperar en la estación de buses del puerto.

Esta persona había venido más temprano pues tenía una cita médica en uno de los hospitales nacionales más grandes del país y luego se había comprometido a acompañar a mi padre en el trámite; llamé a mi papá a la hora en la que había planeado salir del puerto (ocho de la mañana) para comentarle que ya lo esperaban y que les ordenaría un automóvil.

A las diez y media de la mañana recibí la llamada comunicándome que el bus estaba en la estación y ordené un Uber que por cinco dólares y en un poco más de media hora transportó a mi padre y a su acompañante al Museo de la Universidad -por alguna razón allí sería la ceremonia-.

A pesar de haber llegado con más de dos horas de anticipación -y a pesar de haber sugerido- mi padre y su acompañante prefierieron esperar en el lugar pues el primero andaba con molestias gastrointestinales y temían que ocurriera un incidente que estropeara el día.

Se suponía que el acto de entrega de títulos iba a ser de dos a cinco de la tarde por lo que en algún momento consideré que podía unirme al grupo luego de mi horario laboral; pero, por la situación precaria de salud en la que se encontraba mi padre, le entregaron el título a las dos de la tarde.

A las dos y media me avisaron que ya estaban libres y que querían retornar a la estación de buses por lo que les ordené otro Uber (este me costó un poco más de seis dólares) y en un poco menos de una hora estaban de vuelta en la estación.

Durante todo este período estuve en constante comunicación con mi papá (le había puesto internet para todo el día en su teléfono), con su acompañante y con mi hermana menor (también le había puesto internet a un teléfono que estaba usando)  quien se había quedado acompañando a mi madre por su estado delicado de salud.

A las siete de la noche me comuniqué por última vez con mi padre ese día: me llamó cuando estaba ya entrando en su casa luego del viaje en autobús; al final no estuvo tan mal el día; a pesar de no haberlo podido acompañar en el evento pude hacerme cargo de su movilización en la ciudad.

Por los cambios de horarios -u otras razones- no había meditado desde el sábado hasta el jueves; el viernes, aprovechando que la primera llamada del día fue a las siete de la mañana retomé mi práctica de meditación y no la he dejado ni siquiera el domingo que usualmente tomaba como pausa.

El sábado me levanté un poco después de la siete y después de meditar, desayunar y hacer un poco de Duolingo me pasé el resto de la mañana leyendo un poco de no ficción y ciencia ficción; a las once y media alisté todo lo necesario (aunque olvidé los vasos de duroport!) para la reunión en la biblioteca.

Tenía el firme propósito de no llegar tan temprano al centro pues el parqueo es super caro y al final he pagado por casi cuatro horas de parqueo por las dos horas que dura la reunión; y sí, ese día pagué tres dólares de parqueo en lugar de los cuatro habituales.

La reunión estuvo bastante tranquila con dos de los asistentes habituales (además de mis dos hijos) y otro par de personas nuevas; un tipo mayor que vive en el mismo albergue que otros asistentes del pasado y un joven profesor de literatura que aportó el lado intelectual a la reunión.

Finalicé la reunión diez minutos antes que de costumbre e invité a mis hijos a almorzar al Subway de la zona en la que viven; estuvimos en el lugar casi una hora entre almuerzo -sub del día- y conversación y un poco después de las cuatro y media pasé a dejarlos a sus habitaciones.

Luego me dirigí a la casa de mi tía pues mi prima mayor me había invitado a la celebración de cumpleaños de su padre -era a las cuatro por lo que llegué con una hora de retraso-; la reunión fue bastante agradable, con tamales y pastel de dos tipos y estuve departiendo un poco más de una hora.

A las seis y media me despedí de todos pues debía pasar a un supermercado a comprar unas peras para Rb (me había llamado cuando estaba almorzando con mis hijos) y un poco después de las siete de la noche estaba estacionando el auto frente a la casa.

El domingo me volví a levantar temprano a meditar y luego de desayunar, practicar francés en Duolingo y leer un poco salí al patio frontal a quitar las malezas que se acumulan bajo el limonar; además ayudé a cosechar qüisquiles: bajé alrededor de veinte de la enredadera.

Por la tarde me dirigí a la casa de mi amigo voluntario con quien acostumbraba a cenar hace más de diez años y lo invité a un café y una dona en la tienda de donas más antigua de la zona; estuvimos en el lugar hasta que cerraron -casi a las cinco y media- y luego retorné a dejarlo a su lugar de habitación.

Ayer y hoy han estado bastante relajados en el tema laboral; se suponía que nos ibamos a reunir ayer a primera hora para ver la planificación de las próximas tres semanas (sería la segunda parte de la reunión del viernes) pero el administrador del proyecto cambió la reunión para este día.

Entre el Domingo y ayer completé los dos capítulos que me tocaban del libro de tecnología: Heads First Design Patterns; me cuesta mucho el tema pero estoy mentalizándome para completarlo y pasar luego a un tema un poco menos escabroso -pero no menos técnico- para continuar con esta línea.

Hoy a primera hora -afortunadamente pude meditar antes- realizamos la parte final de la reunión de planificación pero debo reconocer que no veo claro mi futuro en el equipo: de las cinco o seis tareas previstas ninguna estaba a mi nombre; en todo caso no quise resaltar el tema y seguiré -como hasta ahora- apoyando a mis dos compañeros en la realización de sus asignaciones...

Y a ver cómo va eso.




martes, 7 de noviembre de 2023

Días de trabajo... Workdays... Jours de travail...

Les he comentado en varias ocasiones a mis hijos -y a alguna otra persona con la que me relaciono- que mi trabajo es bien inestable: he trabajado varias veces sin parar por dos días seguidos -incluyendo noche y día- y he trabajado sin tomar un descanso por varias semanas -solo de día-; pero también ha habido días en que mi única labor en la jornada es una reunión de quince minutos al inicio del día.

Usualmente las personas se muestran deseosas de un trabajo así -porque primero cuento la parte final del párrafo anterior- y ya no tan deseosas cuando cuento sobre las otras características de mi trabajo; en fin, creo que debo ser más cuidadoso para hablar.

Y esta semana el trabajo está como la parte que no le gusta a la mayoría de las personas: ayer estuvo tan pesado que no hice mi lección de Duolingo de antes del mediodía; o sea, pasé toda la mañana entre reuniones y tareas y cuando me dí cuenta ya habían pasado las doce -hora límite para obtener un chest para puntuar doble en las lecciones-.

Y es que se vino fuerte -como siempre- las asignaciones de tareas y apenas pude ayudarle a Rb con el pelado y partido de papas para la preparación del pollo en crema -de almendras- que habíamos planificado para el almuerzo de ayer.

En fin...

El miércoles pasado fue el primer día del mes de noviembre y acá -creo que por toda latinoamérica- se celebra el día de los santos o el día de los muertos; y -al menos acá- se observa como día de asueto; había planeado ir a visitar a mi tía y, luego de acudir por la mañana a un supermercado, le propuse a Rb que me acompañara.

Después de que Rb le diera de comer a sus perros nos dirigimos a la zona colindante en donde ha vivido mi tía desde que se mudó a la ciudad -hace cincuenta y dos años, nos comentó-; yo llevaba la magdalena que había comprado por la mañana y Rb llevaba un recipiente con té, debido a que no ingiere nada que no ha preparado personalmente.

Estuvimos con mi tía -y mi tío- un poco más de una hora, entre conversación, café, té, magdalena y muchos recuerdos familiares; también Rb contó lo usual: sus viajes por los cinco continentes, los países que más le han gustado y así; luego retornamos a casa.

El jueves y viernes estuvieron más animados en el tema laboral ya que empezamos poco a poco a tomar más tareas en el nuevo equipo; además, nos asignaron a otro analista por lo que ahora el equipo se compone de cuatro -aunque el analista más antiguo está en una ausencia de un par de meses por apoyar otro proyecto-.

Por cuestiones de cambios de hora en el imperio del norte toda la semana pasada estuve entrando a trabajar a las siete de la mañana; y el jueves y viernes -para avanzar en un par de tareas- me levanté a las cinco de la mañana, realicé los veintiún minutos de meditación y luego me dediqué a mi trabajo.

El sábado me levanté a las cinco menos cuarto pues había planeado ir a la casa de  mi amigo a quien le estoy enseñando a armar el cubo de Rubik y la última vez me había tardado un par de horas en el trayecto -vive justo al otro lado de la ciudad-.

En esta ocasión había planeado utilizar transporte público y Uber; un poco después de las cinco me dirigí a pié al lugar en el que pasan los buses intermunicipales y tomé una unidad hasta la estación más concurrida del Transmetro.

Abordé una unidad express -cobran el doble- y me dirigí al centro histórico; en donde abordé otra unidad hacia el Obelisco; en donde abordé otro bus intermunicipal que me llevó hasta Carretera a El Salvador.

En un gran centro comercial de este sector entré en un Mc Donalds y luego de utilizar sus servicios sanitarios ordené un Uber Moto; que finalmente me condujo hasta la calle en la que se encuentra la casa de mi amigo; el primer bus me cobró casi un dolar y el segundo un poco más de medio dolar; el viaje en Uber me salió en tres dólares; lo que no estuvo tan mal.

Le indiqué al conductor de la moto que me dejara en el inicio de la calle pues de allí a la casa de mi amigo son como cien metros en una cuesta a más de cincuenta grados de inclinación; faltaban como cinco minutos para la hora acordada (siete y media) cuando recibí una llamada de mi amigo; misma que casi no pude contestar pues estaba como a diez metros de distancia y ya no tenía aliento.

Luego de recuperar la respiración normal nos pusimos a cocinar; yo había llevado ingredientes para preparar un desayuno bastante típico: un omelette de media docena de huevos (al cual tuvimos que agregarle otro par) con relleno de jamón, salami, peperoni, chile pimiento y cebolla; plátanos fritos y frijoles colados.

Al terminar de preparar el desayuno mi amigo le bajó su porción a su esposa -quien aún estaba despertándose- y nosotros desayunamos en el comedor de la casa: la construcción es de madera y de un estilo bastante armónico.

Luego del desayuno estuvimos practicando los pasos cuatro y cinco de mi método para armar el cubo de rubik de 3x3x3 y a las diez que había planeado iniciar el retorno a mi casa mi amigo se ofreció a darme aventón pues debían salir con su esposa.

El viaje de vuelta estuvo más tranquilo e incluso pasamos a un gran centro comercial en donde había esperado reponer mi cubo de 3x3x3 de espejo pero, lastimosamente, el modelo que tenían en un kiosko del lugar era más pequeño que el que perdí hace un par de meses -creo que finalmente deberé comprarlo on line-.

Mi amigo pasó a dejarme a la misma estación del transmetro desde donde empecé mi recorrido en este medio más temprano y desde allí abordé una unidad hasta el comercial en donde se toman los buses que me dejan al otro lado de la calle frente a mi colonia.

Preparamos el almuerzo con Rb y luego de almorzar y de sacar a caminar a sus perros nos dirigimos al supermercado más cercano en dirección norte (a un par de kilómetros);  luego nomás estuvimos viendo series y películas en la habitación de Rb.

El domingo habíamos planeado ir al supermercado en el que nos proveemos de artículos a granel por lo que luego de desayunar nos dirigimos al lugar; pero no encontramos un tipo de aceite que Rb utiliza para cocinar por lo que pasamos a otro supermercado más pequeño y luego a la sucursal local del mismo supermercado que visitamos más temprano.

En el tercer lugar encontramos por fin el aceite buscado y yo aproveché para comprar una magdalena pues había planeado visitar a mi prima que enviudó justo hace un año; luego del almuerzo (alitas) y de sacar a caminar a sus perros tomé el auto y me dirigí a la casa de mi prima.

Como mi prima creyó que llegaría con Rb (me comentó que) había hecho una limpieza bastante profunda -tienen como ocho perros-; estuvimos un poco más de una hora entre conversación, café magdalena y al final se nos unió su hijo menor; tiene veintiseis años y acaba de empezar -otra vez- a trabajar en el mismo call center que trabaja mi hijo menor.

A las cinco y media me despedí de mi prima y retorné a mi casita; ni el día anterior ni ese leí mucho; ya terminé de leer Why People Believe in Weird Things pero aún no he empezado el otro de Smil; y es que mientras estaba buscando qué leer de ficción empecé tres libros a la vez: Old Man's war, Locked in y Love Death & Robots.

El primero es sobre viajes interplanetarios -y personas de edad avanzada- el segundo sobre surrogates y el tercero es la colección de historias de ciencia ficción sobre las que se basó la primera temporada de la serie de Netflix del mismo nombre.

Los primeros dos están muy buenos y creo que los tomaré como lectura inter líneas (ambos) pero el tercero ya no muy me gustó; del tercero había empezado a leer una historia y luego ver el capítulo de Netflix, pero, la cuarta o quinta historia introduce vampiros y no me agrada la mezcla de fantasía con ciencia ficción.

Pero igual, por lo ocupado que he estado los últimos días mi rutina se ha estado descarrillando bastante; a pesar que a partir de ayer empecé con las reuniones a las 8:00 -o quizá debido a eso- no he meditado ni ayer ni hoy (ni lo había hecho el sábado y el domingo) y no he leído mucho desde el viernes...

Y a ver cómo sigue eso...