martes, 28 de febrero de 2023

La ciudad de quince minutos… the fifteen minutes city… la ville des quinze minutes

Este concepto urbanístico -al parecer- fue propuesto por un urbanista francés de origen colombiano (o colombiano radicado en Francia): que todos los servicios y destinos dentro de una ciudad no estén a más de quince minutos en un trayecto a pie o en bicicleta, de forma que se minimice el uso cotidiano del automóvil.

Y me parece grandiosa… de hecho de mis tres estadías en el imperio del norte únicamente en la primera conduje diariamente automóvil; en las otras dos nomás me moví en el transporte público y mayoritariamente en bicicleta… eso evitó -creo- que regresara con el doble de mi peso corporal; como le pasa a la mayor parte de mis compatriotas en esos lugares.

Pero, también, el mismo concepto ha sido propuesto in extremis como una forma de control social por medio del cual las clases dominantes -de Soros para abajo- buscan contener a la población en reducidos espacios que recuerdan a los getos judíos de Europa o a los famosos gulags soviéticos… en fin.

Y no sabía nada de esto hasta que hace un par de días uno de mis amigos de mi antiguo grupo de voluntariado me lo mencionó en una conversación de whatsapp… nuestro diálogo era para reprogramar una reunión para compartir un café pues su esposa ha estado padeciendo ciertas molestias de salud -que me recuerdan mucho a las de Rb- y que él atribuye a haber recibido la vacuna de la última pandemia.

La conversación avanzó de los síntomas que ha estado presentando su esposa, a los efectos adversos de las vacunas, a los recientes accidentes industriales en el imperio del norte, y finalmente a un comentario sobre las ciudades de quince minutos… aún debo mejorar mi comunicación con los creyentes.

Del lado del puerto del pacífico donde viven mis papás: me ha parecido extraño que luego del último requerimiento de dinero para continuar con la construcción la última semana de enero -y salvo por el saludo para mi cumpleaños la primera semana de febrero- no me han vuelto a contactar; siento que en enero el dinero requerido había sido bastante pero también me parece raro llegar al último día de febrero sin desembolsos en este rubro.

En el plano laboral no ha cambiado mucho la situación… sigo formándome en código para la automatización de las funciones que realizo, como parte de una estrategia de nuestra área para ir paulatinamente dejando las funciones manuales; por otro lado, luego de más de un año, volví a hacer un poco de freelance.

Aunque en esta ocasión no se trató de tareas relacionadas con los libros de texto sino de una página a la que me había suscrito hace más de ocho años; creo que fue cuando empecé en este trabajo que noté que varios de mis compañeros tenían cuenta en este sitio y decidí darme de alta.

Por la misma naturaleza del sitio; se trata de tareas a realizar en la computadora o el celular pero por ser de alcance mundial es muy difícil participar si no se tiene una presencia contínua en línea; nunca había trabajado con ellos: en dos o tres ocasiones me habían contactado y cuando probaba confirmar las posiciones ya habían sido completadas o las condiciones no se adecuaban a mi disponibilidad.

Hace un par de semanas me enviaron un proyecto y por fin pude completar algunas horas de trabajo: el pago es en tarjetas de Amazon y por las nueve horas me retribuyeron como setenta dólares; al final utilizaré este crédito para comprar unos audífonos con bloqueo de ruido exterior y aprovecharé que la mejor amiga de Rb viene del imperio del norte en Junio para traerlos al país.

Además las últimas dos semanas han estado bastante diferentes: hace un par de semanas Rb recibió en su casa a un huésped de Colombia que venía a realizar ciertos trabajos para el grupo en el cual ambos laboran; utilizó un taxi para recogerlo en el aeropuerto hace dos viernes pero el sábado tuvimos que llevarlo al otro lado de la ciudad a las 3 de la madrugada pues debía viajar a un departamento del interior.

Esa misma semana Rb fue por primera vez con un neumólogo que la remitió con laboratorios de radiografía y sangre y una alergóloga; la semana siguiente fue nuevamente con el neumólogo y por primera vez con una alergóloga de la misma clínica, y el día de mañana debe someterse a una serie de pruebas para determinar si alguno de los alimentos habituales está produciendo una reacción alérgica en sus sistemas respiratorio/gástrico.

Saliendo de su consulta con la alergóloga Rb encontró a su huésped en el centro histórico -allí es donde está la clínica- y ese día pernoctó acá; al día siguiente estuvo una parte de la mañana en casa y al mediodía acudió a una reunión laboral; por la tarde el mismo taxi de la semana anterior lo llevó a una iglesia a otro de los extremos de la ciudad, a donde tuvimos que ir por él casi a medianoche.

Al día siguiente -sábado- lo llevamos al aeropuerto a las cinco de la mañana… espero que no se repita pronto la experiencia de recibir huéspedes porque es realmente agotador; y a pesar que la relación con él fue bastante urbana -casualmente trabaja en funciones similares a las mías (aunque con veinte años menos)- no creo que tenga tanta tolerancia con otras personas.

La reunión que tenía programada justo a la mitad de este mes con el primero de mis ahijados profesionales se llevó a cabo sin tantos contratiempos; salí de trabajar cinco minutos antes de mi hora habitual y lo encontré a la hora indicada en el McCafé de un centro comercial bastante accesible.

Creo que por el momento es mi único conocido que practica el Islam pero creo que la versió local es bastante liberal -ni siquiera sé si es la rama Sunni o Chií-; nos tomamos un café y conversamos un poco de todo: está estudiando ahora psicología y tras ser despedido luego de veinte años en la empresa en la que laboro ahora tiene un emprendimiento comercial de ropa típica local.

Un poco después de las siete nos despedimos y retorné a mi casita; aunque en el camino pasé a un par de agencias bancarias y a una tienda de veinticuatro horas para verificar si una parte de las tareas que estaba realizando con el freelance podía ser completada; no se pudo.

Hace dos sábados almorcé con mi hijo menor; como había tenido la imprudencia de preguntarle a mi hija mayor sobre el significado de uñas pintadas de negro en chicos de veinte años mejor le pregunté directamente; su respuesta fue que nomás es una fashion decision; luego ví en un foro de internet que se les llama e-boys; y luego también leí a una feminista quejándose porque hacerlo es una forma de apoyo pero no suficiente… en fin.

Con mi hijo estuvimos reunidos hasta las 5:00 y luego me dirigí a un Mc Café al inicio del periférico en donde me reuní con mi amigo más antiguo de mi anterior voluntariado; con él estuvimos un par de horas durante las cuales empecé a enseñarle a armar el cubo de rubik de 3x3.

También ese mismo sábado -y antes de recibir la clase semanal de lengua de señas- me había dirigido a la agencia más cercana del banco local más grande para regularizar la situación de la cuenta con la cual le transfiero dinero a mis papás: por alguna razón -y luego de 10 años- se habían dado cuenta que mi documento de identificación registrado era aún el anterior.

Afortunadamente la persona a cargo de servicio al cliente -y contrario a la opinión general en redes sociales sobre esta empresa- fue bastante eficiente y luego de media hora o así ya había iniciado la transacción… media hora después ya podía realizar depósitos en la cuenta; lo que fue providencial pues a mediados de la siguiente semana el amigo con el que me reuní  el sábado me contactó para pedirme un pequeño préstamo.

Lo que me hizo preguntarme si realmente estoy administrando bien mis finanzas: además de mis hijos, que con cierta frecuencia solicitan mi apoyo financiero; y mis primas, cuando tienen alguna dificultad también este amigo me ha contactado últimamente por la misma razón; pero, creo que está todo bien, estos préstamos son de 15 o 20 dólares y el acuerdo interno que tengo es cortar cualquier flujo financiero de no haber retribución.

El sábado pasado almorcé con mi hija mayor; afortunadamente (?) su situación emocional está un poco mejor -o seo creo-; al menos no hubo llanto en ningún momento de la tarde; pero todo es relativo; almorzamos en un restaurante -incluyendo pastel y café- y luego pasamos un tiempo en su habitación.

Al parecer al inicio de año intentó ingresar en una academia local de moda/costura pero el exámen no fue como se lo habían dicho y no superó la prueba; me contó todo el episodio y la verdad qué duro ser joven y andar en búsqueda de una vía académica/profesional; volví a ofrecerle mi soporte financiero en caso quisiera explorar alguna alternativa.

Para el mismo día había intentado programar la repetición, luego de la visita con mi progenie, del café con alguno de mis amigos de mi antiguo voluntariado, pero no se pudo: con el psicólogo con quien desayuné el segundo sábado del año no pude ponerme de acuerdo y el amigo de las conspiraciones debía cuidar a su esposa enferma.

Ayer terminé de leer Esperando el Diluvio al final no es tan novela negra como Carmen Mola pero Dolores Redondo hilvana las historias de forma bastante interesante; estoy por iniciar Una Historia Insólita de la Neurología; creo que esta semana terminaré a flicker in the dark y quizá la siguiente How not to be Wrong; aún estoy en los inicios de The Inmates are running the Asylum y apenas voy avanzando en TA Today; aunque de este último estoy tratando de realizar los ejercicios indicados en el texto.

En un par de días planeo reunirme con un primo a quien no he visto por tres o cuatro años y estoy planeando ir a visitar a un tío en común -son vecinos- dentro de dos domingos: su hija mayor me contactó ayer para contarme que estaba pasando por una cirugía… 

Y a ver cómo va eso…


lunes, 13 de febrero de 2023

Políglota, polyglot, polyglotte…

Según el diccionario de la RAE “Dicho de una persona: Que habla varias lenguas.”... aunque en el pasado escuché que deben ser al menos cuatro; y creo que es más por conveniencia, ya que dos idiomas: bilingüe; tres idiomas: trilingüe; y más de tres: políglota; pero me imagino que las definiciones se utilizan de acuerdo a la conveniencia.

Técnicamente creo que puedo considerarme políglota (o medio políglota?); llevo casi nueve años trabajando en inglés, que -creo- me califica como bilingüe; llevo más de dos años estudiando diariamente francés (no me he saltado ni un solo día desde la última semana de 2020 en Duolingo).

Y además, estoy por completar tres años de estudiar lengua de señas: español, inglés, francés, lengua de señas; por supuesto que en el inglés no tengo la fluidez de mi lengua materna y mi pronunciación es muchas veces atroz.

Y no he tenido nunca una conversación ‘real’ en francés -pero sí leo bastante- y en lengua de señas ahora que la maestra del último curso es completamente sorda he tenido que concentrarme más en la comprensión pues es la única forma en que se comunica.

Y Swahili: como un regalo -muy especial- de cumpleaños mi mejor amiga -que vive en el imperio del norte- me regaló unas lecciones para empezar a aprender Swahili; ese idioma que es común en varios países del Este de África (más de catorce países de acuerdo a Naciones Unidas).

El regalo me cae un poco a despropósito pues el trabajo ha estado bastante pesadito estas últimas semanas; siguiendo con la naturaleza cíclica del mismo: en un ciclo de tres o cuatro semanas empieza suave; se pone recio y luego vuelve a bajar; aún así el viernes pasado me levanté una hora más temprano para recibir la primera lección de Swahili.

La logística fue un poco complicada pues en principio me pareció que lo que cobra por cada lección (mi amiga me obsequió tres) es como la quinta parte de un salario mínimo mensual en nuestro país; de hecho intenté disuadir a mi amiga, proponiéndole que le regalara dinero en vez de pagar por las lecciones; pero ella es muy correcta.

El profesor es un doctor -me imagino que en lengua- de Tanzania que ha escrito algún libro en inglés para la enseñanza del Swahili y nos reunimo por medio de Zoom para aprender nociones básicas del idioma (saludos y artículos); al parecer el servicio de internet de esa parte de África es más precario que acá pues la reunión se interrumpió bastante rápido y tuvimos que continuar en Whatsapp.

Y he estado pensando en qué hacer pues me gusta aprender y me gustan los idiomas; pero creo que tengo un enfoque bastante utilitarista: el inglés lo hablo porque me permite trabajar -y mantener mis mejores amistades-; el francés lo estudio desde que hablamos con Rb de ir a Europa -pasar un día entero en el Louvre- y la lengua de señas porque me gustaría ser voluntario en alguna institución local.

No le encuentro -hasta ahora- utilización o atractivo al Swahili; de hecho aún estoy sopesando cómo proceder al completar las 199 unidades de Francés en Duolingo: podría continuar estudios más formales del idioma acá -en la Alianza Francesa, por ejemplo; o en alguna otra aplicación (de pago)-; la otra opción es saltar a otro idioma; el italiano se parece bastante al español; y el portugués; incluso he tomado un par de lecciones de alemán y de mandarín en Duolingo… a ver qué pasa después de medio año en la línea de los idiomas.

También; la semana pasada ocurrió una escena un poco bizarra acá: un anciano que vive a un par de calles vino a tocar el timbre pero como estábamos trabajando con Rb no pudimos salir a atenderlo; un par de días después fui a visitarlo a su casa pero no lo encontré; y es que aún busco cómo hacer un poco de labor altruista y unas semanas o meses antes le había comentado que podía llegar a su casa a jugar ajedrez; y cuando él me indicó que no sabía incluso me ofrecí a enseñarle; pero es algo que aún tengo pendiente.

Y con los peques -que ya no están peques-: este sábado espero almorzar con mi hijo menor; y aún estoy pensando si es conveniente que le pregunte si el pintarse las uñas de negro tiene algún significado; porque cometí el error de preguntarle a mi hija mayor sobre su opinión de esta forma de comportamiento y ella dedujo facilmente que se trataba de su hermano menor y me comentó que en plena pandemia le había dicho algo sobre transicionar.

Pero me cuesta bastante hablar con mi hija mayor pues tiene inclinaciones bastante melancólicas; nos reunimos el sábado pasado pues me había invitado a una presentación de baile oriental, organizada para ayudar a la reconstrucción de una parte de la vivienda de su mejor amigo; al parecer durante las celebraciones de año nuevo el primer nivel de la casa había ardido en llamas.

Pasé por mi hija a las cinco y media y nos dirigimos a un centro cultural de la zona central; tuve que dejar el automóvil en un parqueo público a un par de calles y estuvimos en el evento de danza un poco más de dos horas: eran las actividades de clausura de la academia de baile y aprovecharon para realizar la colecta.

Las danzas fueron bastante básicas: basadas en tradiciones árabes e hindúes; y al final aún realizaron una rifa de un mouse inalámbrico; a beneficio de la misma causa; también vendían pizza, pasteles y refrescos; aunque como habíamos acordado pasar a cenar luego nomás compré un pastelito (y adquirí un par de boletos de la rifa) para contribuir.

Después de salir del evento pasamos por el automóvil y nos dirigimos a cenar al mismo Mc Donald’s en donde sostuve la mayor parte de mis reuniones de reencuentro social el año pasado; la pregunta del significado de las uñas pintadas de negro se la hice en general pero ella dedujo bastante acertadamente que se trataba de su hermano menor.

Además conversamos un poco de todo y terminó -otra vez- llorando; aunque en esta ocasión se puso a llorar después de que le enuncié uno de los principios de Análisis Transaccional: ‘Es permitido no continuar realizando las acciones que decidimos a una edad muy temprana de acuerdo a los mandatos paternos’.

La pasé a dejar a su habitación un poco después de las diez de la noche y no he vuelto a saber de ella; le envié un par de mensajes por Whatsapp -incluso uno ahorita para comentarle del acceso al curso de lengua de señas- pero al parecer ha permanecido desconectada desde esa noche.

Al día siguiente, Domingo, me levanté antes de las seis de la mañana pues había acordado con uno de mis últimos amigos de mi anterior voluntariado que nos reuniéramos a las siete en un restaurante que está un poco alejado.

La reunión aún es parte de mi campaña de reconexión social post pandemia y con esta persona fue con la única que tuvimos un par de videollamadas durante la misma; además había ofrecido enseñarle a resolver el cubo de Rubik de 3x3 -había adquirido un par de estos por medio de Rb un par de semanas antes-.

El desayuno estuvo bien, este restaurante es parte de la misma cadena en donde desayuné el sábado anterior con mi doctora, y le enseñé el primer paso -de siete- para la solución por medio de capas; además quedamos en que me acompañará en mi próximo viaje al puerto para echarle un ojo a la construcción de la casa.

A las diez nos despedimos y retorné a mi casita; en donde estuve leyendo un poco y completando la lección diaria de Duolingo; por la tarde llevé a Rb a su iglesia pues acaba de retomar sus cursos de teología -creo que así serán sus tardes de Domingo todo este año- y luego estuve cocinando un par de recetas para aprovechar leftovers: un pan de coco y cerdo frito con ajo y pimienta.

El pan de coco se me fragmentó y perdí como un cuarto del mismo en el suelo -aún pude aprovechar una buena parte e incluso le regalé una pequeña porción a nuestra vecina- y el cerdo lo dejé demasiado tiempo en el fuego -por alguna razón creí que el aceite se reduciría-; en fin, debo mejorar mis habilidades culinarias.

Este miércoles tengo programada una reunión con mi primer ahijado profesional -Licenciado en Administración de Empresas-; el café estaba programado para el miércoles pasado pero justo después del almuerzo, mientras sacaba a su perra más vieja a orinar en el jardín, Rb sufrió un pequeño accidente.

Al parecer la rama de un cafetal le azotó el rostro y una pequeña astilla quedó insertada en la esclerótica del ojo izquierdo; entró llorando a la cas y me pidió que la revisara; se veía un puntito negro y al no poder limpiarlo con una servilleta la llevé a la clínica médica de costumbre.

Habían como tres o cuatro personas en la sala de espera por lo que nos fuimos a otra clínica más grande -y más cara- pero la doctora atendiendo le indicó que lo más conveniente era que fuera a la emergencia del hospital oftalmológico más grande de la ciudad -y del país; y (según el otro doctor de Rb) el mejor de latinoamérica-.

Nos dirigimos al hospital y tuve que dejarla a un costado pues el acceso es un poco confuso y repetir un recorrido bastante extenso para acceder con el automóvil; en el ínterin realicé un viraje que no es permitido y aún estoy a la espera si me multarán por esto pues me percaté -tarde- que en esa calle hay una cámara de la municipalidad.

Afortunadamente no había muchas personas en la emergencia del hospital y la residente -mejicana- utilizó unas pinzas especiales para extraer la astilla de madera del ojo de Rb; también le recetó un lubricante y un antibiótico; afortunadamente tampoco se notó mi ausencia del trabajo -estuve afuera entre dos y tres horas-.

Un poco después de salir del hospital le escribí a mi ahijado profesional para comentarle que debido a una emergencia debíamos postergar la reunión y me indicó que no había inconveniente; por la noche me percaté que tenía una llamada perdida en whatsapp de mi antigua directora.

Con mi antigua directora -estaba como tres o cuatro niveles arriba en el organigrama- trabajamos muy cercanamente; y también me salvó -junto con otra compañera local- cuando despidieron a varios cientos de ingenieros de la rama local por estar moviendo nuestras funciones al subcontinente asiático.

Nos hicimos un poco más cercanos cuando murió su perro y luego conversaron incluso con Rb cuando falleció acá uno de los de ella; mi antigua directora me informó personalmente cuando cambió de posición hace un par de años y nos hablábamos de vez en cuando en el chat de la empresa; pero la comunicación había decaído bastante por lo que me pareció raro que me llamara por whatsapp.

El viernes me habló por el chat de la empresa y tuvimos una video llamada -incluyendo su nuevo perro, Rb y los 3 perros de Rb-; al final me contó que había renunciado y se estaba moviendo a otra empresa en su área -vive en uno de los estados más grandes del imperio del norte-; al parecer sus funciones había decaído bastante pero creo que lo que más la afectó fue que la dejaran bajo la dirección de una supervisora local; en fin, otro contacto más que se va de la empresa.

En cuestión de lecturas; llevo a medias a flicker in the dark y estoy casi terminando Esperando el Diluvio; también voy casi a medias con How to not be wrong; además, terminé -por fín- Clean Code y estoy por empezar a leer The inmates are running the asylum; por último, estoy en las conclusiones de What do you say after you say hello; y también he visto ya un par de videos del canal de este capítulo de Análisis Transaccional en donde espero certificarme.

Y a ver cómo va eso…

domingo, 5 de febrero de 2023

El medio siglo… The half century…. Le demi-siècle

Hace un par de días llegué a la cincuentena… Y como muchos hitos, es remarcable y es también común… es nomás otro año más en la cuenta de los días o un año menos hacia la expectativa de vida en nuestra mágica región… se supone que por acá es entre 69 y 70 años -hacia la baja si eres profesional universitario- por lo que aún hay unos veinte años para continuar leyendo, aprendiendo nuevos idiomas o lenguajes de programación, seguir apoyando a mis hijos… o así… a ver cómo sigue eso.

Hace un par de sábados llevé -por fín- el auto a alinear; se suponía que iba a ser alineación y balanceo en las cuatro ruedas, por lo que el costo iba a ser de unos 90 dólare; al final, de acuerdo a la señora del taller, las llantas ya están muy dañadas para ser balanceadas por lo que nomás fue la alineación -y la mitad del costo-.

Como también era el primer día del último módulo del curso de lengua de señas (ya estamos completando el tercer año) había planeado el día con bastante antelación: me levanté antes de las siete a hacer mi lección matutina de duolingo, desayuné y me marché al taller de alineación a donde llegué antes de las siete de la mañana.

Estuve en el lugar esperando una hora pues la hora de apertura era a las 8 de la mañana y no quería retrasarme; lo bueno es que llevaba mi celular anterior y me entretuve jugando ajedrez hasta que empezaron a atender.

Un poco antes de las diez regresé a casa para atender la primera clase del sexto módulo de Lengua de señas; es la primera vez que nos asignan a una maestra que no habla nada de nada; al parecer es una persona con sordera profunda y su forma de comunicación es completamente visual… definitivamente será un semestre retante.

Luego de la clase, que no terminó tan tarde, me dirigí a la habitación de mi hijo y nos dirigimos a almorzar al Taco cerca de su casa; mi hijo anda bastante peludo -no tanto como yo- y en esta ocasión noté que anda con las uñas de las manos pintadas de negro; no sé si tiene alguna significancia pero preferí obviar cualquier duda, comentario o inquisición.

Almorzamos en Taco, cubriendo dos partes de la cuenta con el cupón que me obsequiaron en el trabajo como regalo de Navidad, y nos estuvimos un buen rato en el lugar; de hecho incluso ayudamos a un promotor a evaluar un nuevo producto local: un chili con queso y nachos.

Luego nos dirigimos a la habitación de mi hijo en donde tuve que esperar como 15 minutos mientras realizaba la limpieza (mensual, creo); y debo decir que me pareció sorprendente que sacara dos bolsas negras de basura completamente llenas… en fin.

Estuve en la habitación de mi hijo hasta las cinco y media; viendo algunos videos de youtube (usualmente llevo una de mis compus) y conversando… al parecer aún ha estado teniendo conflictos con su madre y son de las cosas que me cuesta comprender pero es que cada relación es bien diferente.

El domingo la pasamos en casa con Rb, por la mañana estuvimos cortando café en algunas de las matas que cubren el cerco del patio y por la tarde nomás nos dirigimos al supermercado que queda a medio kilómetro a comprar bananos… las caminatas diarias han estado más constantes últimamente, invirtiendo entre 45 minutos y una hora.

Luego, el miércoles, recibí un mensaje de mi papá sobre Whatsapp y me pareció un poco raro, pues ya mi madre me había pedido 700 dólares el primer lunes del mes para la construcción de las divisiones del segundo nivel y la solicitud de dinero había sido siempre por ese medio… llamada de mi mamá… igual les envié otros 700 dólares y espero que eso baste hasta el inicio de la terraza.

Durante esa semana estuve en comunicación con la psiquiatra que conocí hace alrededor de diez años en uno de los talleres de narrativa al que asistí en el CCE; con Nona -es de la primera promoción de psiquiatras graduados en el país- conversábamos bastante esporádicamente en Facebook y siempre estábamos posponiendo una reunión.

Hasta ese mismo miércoles; nos reunimos en el Mc Café del centro comercial en donde se encuentran ubicadas las agencias de mis tres bancos: habíamos acordado en reunirnos a las 5:30 por lo que salí un poco antes de mi trabajo, tomé el auto y me dirigí al lugar; un poco después de la hora acordada me llamó para comentarme que se había confundido de cruce e iba a llegar tarde.

Fueron un par de horas muy buenas, conversando sobre la familia y mucho mucho sobre los libros que andábamos leyendo; ella es parte de un grupo de lectoras profesionales local y me comentó que se había sumergido recientemente en la novela negra, con Carmen Mola; luego de un par de horas nos despedimos y quedamos en volver a reunirnos luego de que pasara la boda de su hijo mayor.

Al regresar a casa le envié un par de libros sobre los cuales habíamos estado conversando: The Emperor of all maladies y When breath becomes air; luego le he estado escribiendo un poco más regularmente… creo que puede guiarme en la búsqueda de Análisis Transaccional.

El sábado pasado me reuní con mi hija mayor; les había comentado a mis dos hijos locales que iba a estar tratando de verlos una vez por mes y, por el momento, por separado; ambos estuvieron de acuerdo; con mi hija también almorzamos en el mismo Taco, aunque el menú fue un poco más limitado; además ella me dió mi primer -y único- regalo de cumpleaños: me tejió otro gorro, aunque este tiene más figura de boina que de gorro; me encantó.

Luego de Taco pasamos a comprar un pequeño pastel a la pastelería de costumbre y nos dirigimos a su habitación; en donde estuvimos un par de horas conversando y también me mostró otro par de técnicas de bordado que está aprendiendo por medio de videos de Youtube; a las cinco y media me despedí y retorné a mi casita.

El domingo llevé temprano a la iglesia a Rb y al mediodía nos reunimos en el comercial de costumbre pues luego del servicio pasó a comprar algunos comestibles; al día siguiente mi hija mayor me escribió por whatsapp comentándome que tenía un gasto inesperado(!) por una factura de luz por lo que su cuenta corriente aumentó en quince dólares.

La semana laboral estuvo bastante tranquila; aunque se han estado agregando nuevas funcionalidades a la aplicación que desarrollamos mi asignación se ha enfocado principalmente en confirmar que lo que funcionaba antes continúe sin ningún contratiempo; además he estado tratando de continuar formándome en el lenguaje en el cual escribimos las pruebas automatizadas.

El viernes Rb salió, como ha intentado repetir semanalmente, a comprar insumos para su dieta: requesón y pan sin muchos aditivos; regresó un poco antes del mediodía con un par de pasteles: un tres leches y un tiramisú de la misma pastelería a la que pasamos con mis hijos.

Al mediodía, de acuerdo a lo planeado, me dirigí al centro de emisión de licencias más cercano en donde, luego de un examen de la vista algo preocupante, renové mi permiso de conducir por el tiempo máximo permitido: cinco años; luego regresé a mi casita a almorzar con el pan que me había llevado pero no había tenido tiempo de consumir.

Aunque le había avisado a mi Lead que no iba a trabajar por la tarde igual me conecté y estuve dándole soporte a uno de los programadores locales; luego, de acuerdo a lo que habíamos planeado, un poco antes de las siete nos dirigimos al restaurante al que acudía hace unos años a autocelebrar mi cumpleaños en soledad.

Era la primera vez en mucho meses que no salíamos con Rb a un espacio cerrado para pasar un poco de tiempo fuera de casa; la cena estuvo bastante tranquila e incluyó también una porción de pastel Selva Negra -tres pasteles en un día!!!, el mejor cumpleaños en mucho tiempo- y un poco antes de las ocho retornamos a casita.

Ayer, por alguna razón, me desperté a las cinco y media y como no pude volver a dormirme me puse a completar lecciones de duolingo; un poco después de las siete me dirigí al desayuno que había programado con mi doctora… Habíamos acordado reunirnos a las ocho pues ella tenía que dar una capacitación bastante temprano y, debido a que el evento se alargó, llegó un poco tarde.

Igual estuvimos un poco más de una hora poniéndonos al día de los últimos tres o cuatro meses desde nuestra última reunión; luego retorné a mi casita a recibir la clase de Lengua de Señas; realizamos el primer ejercicio del semestre y realmente es bastante retante la comunicación con una persona sorda profunda -a pesar de nuestro nivel avanzado-.

Y hoy… la verdad es que el día estuvo bastante raro… había puesto la alarma para levantarme a las 7:30 pero al final me levanté casi a las ocho; preparé -como casi todos los domingos- panqueques y luego de desayunar me pasé casi toda la mañana dormitando en la cama de Rb; nomás leí un poco de Esperando el Diluvio y de How not to be wrong.

Al mediodía le ayudé a Rb a preparar alitas de pollo y papas fritas y luego del almuerzo retorné a la cama en donde estuve nuevamente dormitando; a media tarde nos dirigimos a PriceSmart para realizar nuestro supermercado bimensual y además compré el cuarto pastel de cumpleaño: otro tres leches; y un capuccino.

La semana pasada terminé de leer Turtles all the way down; creo que no hace falta mucho comentario más que decir que es otro libro del mismo autor que Bajo la misma estrella; ahora estoy leyendo A Flicker in the Dark… creo que también es young fiction.

Un poco antes había terminado de leer Las Madres y empecé con Esperando el Diluvio, el último de Dolores Redondo; en la línea de Non Fiction terminé Thinking from A to Z y empecé a leer How not to be wrong; no sé si es que he leído varios libros similares en el pasado pero he estado encontrando algunos pasajes en este último libro que me parece haberlos visto ya en otra parte; quizá en algun artículo.

Además, como sentía que estaba avanzando muy lentamente con tecnología y análisis transaccional adopté una nueva regla para todas mis lecturas: dosificar cada libro en ocho partes de forma que el avance en cada una de las cinco líneas -fiction, español, non fiction, tecnología y Análisis transaccional- sea más o menos parejo.

Y a ver cómo va eso