jueves, 19 de enero de 2023

La cuesta de enero…The slope of January… La pente de janvier…

Es un sentimiento clásico -para los padres de familia especialmente- que los primeros días de enero son una cuesta hacia arriba: retorno de los niños a los estudios, recuperación de los gastos de las fiestas de fin de año y así.

Yo ya no tengo responsabilidades paterno-filiales tan directas; de vez en cuando ayudo a mi hija mayor con sus gastos cotidianos o a mi hijo menor con sus gastos de tecnología; o a mi hija mediana con algunos gastos universitarios… y en esta ocasión incluso decidí no seguir con los desafíos personales para inaugurar el año.

Como había previsto viajar a visitar a mis papás el segundo sábado de enero -y debíamos llevar al perro de Rb al veterinario el primer sábado- llamé al mecánico el primer lunes del mes para que viniera a revisar el auto por qué al realizar ciertos giros emitía un pequeño repiqueteo.

El mecánico vino el jueves y diagnosticó una punta de flecha -sea lo que sea eso- defectuosa siendo el remedio un cambio de la pieza de ambos lados; al final gastamos ese día como 300 dólares pues tuvo que llevar la parte del lado derecho a un torno pues no podía extraer una pieza.

Luego de entregarme el auto el mecánico me comentó que había además engrasado el cojinete del lado derecho pues para extraer la pieza atorada habían tenido que calentar todo el mecanismo… de todos modos, me aseguró, no habría ningún inconveniente.

Pero sí lo hubo, el día sábado llevamos al perro de Rb a la veterinaria que queda al otro lado de la ciudad y cuando bajábamos una cuesta empezamos a escuchar un zumbido algo raro; y no pude identificar en qué lado se estaba produciendo.

Luego de retornar de la veterinaria me dirigí -por tercera vez- al banco en el que recibo mi salario para presentar una carta solicitando el traslado del saldo en dólares de la tarjeta que mi hija segunda usó durante casi cinco años hacia la nueva cuenta en dólares que había abierto recientemente.

Luego pasé por una ferretería a comprar poxipol pues el retrovisor del lado derecho del auto volvió a zafarse y la última vez el mismo mecánico lo había reparado con un adhesivo de este tipo; al menos el retrovisor quedó muy bien.

Había tratado de no darle importancia al zumbido que habíamos escuchado con Rb pues las piezas sustituidas eran nuevas -de hecho las anteriores eran las originales-; pero, el domingo que la llevé a la iglesia continuaba el ruido -en cierto momento creí que era una moto que nos quería rebasar- por lo que llamé al mecánico, quien quedó de venir a ver el auto al día siguiente.

El lunes por la tarde se presentó el mecánico y fuimos a dar una vuelta para que escuchara la vibración que se producía cuando el auto superaba los cuarenta kilómetros por hora; nos comentó que era el cojinete del lado derecho y que había que cambiarlo.

Total que gastamos otros sesenta dólares para el cambio pero además nos dijo que lo mejor era que se le realizara una alineación y balanceo porque de lo contrario, debido al cambio del cojinete, los neumáticos podían empezar a dañarse.

Como el sábado ya había previsto ir al puerto y creí que manejar doscientos kilómetros realmente podrían estropear las llantas busqué talleres con servicio de alineación y balanceo y al día siguiente aproveché el almuerzo para dirigirme a uno cercano.

El problema fue que tenía que esperar más de dos horas y, a pesar de que había avisado de mi ausencia en el trabajo, tenía que presentarme justo a mediodía a una reunión para la coordinación de ciertas tareas de mi trabajo que estoy empezando a desarrollar.

Como me molesta ausentarme de mis labores manejé de vuelta a mi casa y me resigné a ir al puerto en autobús: el trayecto en autobús tiene una duración aproximada de dos horas y media (más del doble del tiempo en auto) pero me preparé para el viaje: instalé Chess en mi celular y bajé varios audiolibros.

El sábado me levanté un poco antes de las seis de la mañana para bañarme y tener tiempo de hacer algunas lecciones de Francés en Duolingo antes de dirigirme a la para del bus local; me tomó un poco más de media hora -tuve que caminar casi medio kilómetro- para llegar al lugar en donde podía abordar el bus al puerto.

Esperé otra media hora y a las siete y media ya iba rumbo al puerto; a donde llegué a las 9:30; aunque a la casa de mis papás llegué una hora después pues el puente de acceso está en reparación por lo que el bus tuvo que tomar una gran desviación para ingresar al pueblo.

Encontré a mis papás bien; ahora tienen un perro además de los gatos que ya mantenían en sus casas -son tres pequeñas casas construidas en serie en el mismo terreno- y estuvimos un rato allí y luego otro rato revisando la construcción con la que me están apoyando: al segundo nivel le faltan las divisiones y la terraza.

Creo que la construcción va por buen camino y espero que la obra -menos los acabados- esté completa para el final de este año; quizá me lleve otro año los acabados -repello, plomería, electricidad, puertas y balcones- por lo que en dos años o así podría ya estar yendo a quedarme algunos fines de semana por mes.

Un poco después del mediodía nos dirigimos a una Domino’s Pizza y almorzamos en el lugar; y a las dos de la tarde mi padre se fue a una reunión de veteranos de la marina y mi madre me acompañó a la estación de buses; a las dos y media el bus inició el retorno; este viaje estuvo un poco más corto y a las 5 estaba entrando a mi casa.

El domingo volví a levantarme temprano pues había invitado a un amigo psicólogo -a quien no veía desde hacía más de diez años- a desayunar a las 8:00 en el Mc Donald’s de costumbre; pero, como el auto no estaba disponible debía irme en bus y transmetro.

Además quería hacer las lecciones de antes de mediodía de Duolingo; caminé un par de kilómetros para abordar un bus que me dejaría en el anillo periférico y al haber llegado temprano en lugar de abordar el transmetro me dirigí caminando al lugar; al cual llegué con un poco de tiempo de anticipación.

Estuve esperando en el lugar un buen tiempo pues mi amigo se retrasó y luego desayunamos y nos pusimos un poco al día con nuestras últimas novedades: él es analista de datos en una ONG y anda en la primera etapa -siete meses?- de relación con su novia.

Para retornar sí tomé el transmetro y el bus que me deja justo a la entrada de la colonia a donde llegué bastante temprano pues mi amigo tuvo que retirarse bastante rápido del desayuno.

Por la tarde fuimos con Rb a la MegaPaca en donde adquirí un par de tenis por 12 dólares: una mala compra pues no me dí cuenta que el material no es cuero y ya se ven dañados con un par de usadas; además la suela es un poco elevada y por haberlos usado para caminar el lunes y martes de esta semana me provocaron molestias en el talón derecho.

La semana pasada finalicé King Dork; es Young Fiction y el final es un poco raro pues no pude encontrar un cierre para el arco del personaje; no sé aún si leeré la continuación: King Dork Approximately; en esa línea empecé Turtles All The Way Down de John Green.

También terminé Critical Thinking in a Nutshell y empecé el siguiente de esa línea: Thinking from A to Z; este es una especie de diccionario de términos comunes en el área del pensamiento crítico; estoy tratando de leer 20 páginas en cada ciclo.

Estoy por terminar de leer Las madres, de Carmen Mola y estimo que seguiré con otro libro en español del mismo género (novela negra) y la misma nacionalidad que este; quizá el último libro de Dolores Redondo.

Aún llevo a medias What Do You Say After You Say Hello y tengo identificados tres o cuatro libros más sobre Análisis Transaccional; de hecho la reunión con mi amigo el domingo pasado era para explorar material de este tipo pero no nos dió tiempo de llegar al tema.

Además estoy en conversaciones -nuevamente- con una psiquiatra que conocí hace diez años para reunirnos a tomar un café y quiero aprovechar para explorar su conocimiento sobre terapias grupales disponibles localmente.

En el área de tecnología sigo con Clean Code; pero, además, estoy tratando de ver algunos cursos en la plataforma de Platzi (aún me quedan un par de meses de acceso) y adicionalmente, en el trabajo nos suscribieron por seis meses a otra plataforma en la que debo ver algunos cursos para terminar de completar el perfil de la posición en la cual he estado trabajando durante el último año.

Y bueno, este sábado espero -por fin- llevar el auto a la alineación y balanceo necesarios; luego será la primera clase del último módulo de lengua de señas; y por la tarde espero almorzar y pasar un rato con mi hijo menor -he decidido por esta época ver un sábado a mi hijo y un sábado a mi hija-.

También, mi hija segunda respondió -por fín- a mis mensajes sobre Facebook comentándome que está aplicando a Grad School -creo que es para un master- pero que hasta febrero le confirman; no sé qué toca ahora pero creo que llega el momento en que vuele -al igual que sus hermanos- en soledad.

Y mi papá quizá obtenga -por fin- este año el grado universitario de profesor de enseñanza media; de pronto será mi tercera ceremonia como padrino de graduación… y a ver cómo va eso.


martes, 3 de enero de 2023

Y aquí vamos de nuevo… and here we go again… Et c'est reparti…

 Hace tres días nuestro planeta completó otra vuelta alrededor del sol y la mayoría de sus habitantes empezaron a referirse a la etapa temporal como 2023… ya son un poco más de dos años de que iniciara la última gran pandemia.

Y aunque en los últimos tres o cuatro años he iniciado el año con challenges personales en esta ocasión estoy prefiriendo centrarme en algunos aspectos menos repetitivos y con efectos -quizá- un poco más duraderos: lo que anoté en mi cuaderno de cuadrícula en el pasado almuerzo con mis hijos.

Y es que la mayoría ya no se trata de iniciar a aprender o practicar algo sino de continuar con la práctica o el aprendizaje: Completar francés en Duolingo -espero terminarlo a medio año-, continuar practicando malabares, completar los cursos de lengua de señas, continuar las reuniones mensuales con mis hijos y trimestrales con mis padres, entre otros.

También tengo entre mis propósitos continuar con la construcción de la casa en el puerto, cuyo proceso es algo raro: ayer me llamó mi madre por primera vez en el año para pedir el envío de 700 dólares para continuar con las paredes del segundo nivel.

Otro propósito es terminar el año trabajando en el mismo lugar aunque esto es más un deseo que un propósito debido a todos los cambios que han estado ocurriendo últimamente en las empresas de tecnología.

Además, virando un poco mi atención hacia el cuerpo/mente, ayer compré unas limas de uñas con las que espero empezar a tratarme la uña del dedo gordo del pie derecho, la cual he tenido dañada (hongo?) durante casi tres décadas; el primer paso es tratarla de forma natural, con limas y ajo, de no haber resultado pasaré a lacas medicadas o similares.

Y con la mente; además de seguir leyendo sobre Análisis Transaccional este año, también quiero asistir a terapia grupal basada en este enfoque; al parecer no es muy común localmente pero creo que debo seguir preguntando sobre el tema a los psicólogos que tengo como contactos.

La última semana del año pasado estuvo bastante tranquila en el trabajo debido seguramente a que la mayor parte del equipo aprovechó para tomar días de vacaciones; por la poca actividad nos dedicamos a mejorar el conocimiento del sistema que estamos probando constantemente; incluso empecé a formarme en automation.

El último día del año pasado -de acuerdo a lo planificado- pasé por mi amigo de ascendencia asiática y nos fuimos a desayunar a un Pizza Hut completamente desolado a las siete y cuarto de la mañana.

El desayuno no estuvo tan bien como el usual de Mc Donald’s pero al menos exploramos una opción diferente; estuvimos en ese lugar un par de horas comentando las últimas novedades de los trabajos -creo que en estas reuniones yo escucho el 90% nomás-.

Como a media mañana nos retiramos del lugar y pasé a dejarlo a su casa… al menos en esta reunión me enteré de un grupo de voluntarios en psicología que realiza intervenciones en uno de los hospitales más grandes de la ciudad; estoy por escribirles para explorar oportunidades de retomar mi labor social.

Ese mismo día repetí algo que no hacía desde hace varios años: tomé las últimas 40 o 50 conversaciones de Whatsapp y empecé a enviar mensajes de bienvenida al año nuevo; obtuve respuesta de la mitad de estos y dos días después repetí el experimento deseando un feliz inicio de semana a mis contactos.

Entre los saludos de fin de año incluí a mis tres hijos (la mayor y el menor por whatsapp y la mediana por facebook); recibí respuesta por whatsapp pero no de Facebook; y ya me puse a pensar si mi hija está muy muy ocupada o simplemente ya no desea tener comunicación conmigo; lo interesante es que incluso para cortar la comunicación preferiría que hubiera comunicación… en fin.

La última hora del año traté de pasarla durmiendo pero se interpuso la cantidad de fuegos artificiales que fueron lanzados por los vecinos y citadinos en general: me acosté -y creo que logré dormirme- antes de la cohetería de medianoche pero luego tuve que leer un poco para conciliar el sueño.

El domingo había acordado con mi prima favorita y su hermana -recientemente enviudada- de vernos en la casa de la segunda y al mediodía -luego de pasar comprando una magdalena de chocolate- me dirigí al almuerzo familiar que repiten usualmente para navidad y año nuevo.

El almuerzo estuvo bastante tranquilo; una gran parte del tiempo lo pasé con el hijo menor de mi prima -que padece cierto retraso físico/mental- jugando ajedrez en su celular y otra parte conversando con otro par de jóvenes de la familia.

Un poco después del almuerzo -carne asada- llegó uno de mis tíos menos favoritos de los hermanos de mi papá; iba acompañado de su esposa y una de sus hijas y mientras mis dos tíos conversaban fuera de la casa; mis primas y las esposas de mis tíos conversaban en la sala de la casa por lo que mejor realicé un retiro temprano y retorné a mi casita.

Por haber sido un fin de semana normal -ya que no hubo ningún asueto para extenderlo- la vuelta al trabajo en el nuevo año se realizó sin muchos contratiempos; retomamos el trabajo en el punto dejado el viernes anterior y he continuado con el aprendizaje de automation.

Hoy terminé de leer The AntiSocial Network y ha sido bastante interesante el examen un poco más detallado del caso GameStop/RobinHood/Melvin… varios se hicieron millonarios, otros aumentaron sus millones y muchos otros perdieron dinero… como siempre.

Ahora voy a Critical Thinking in a Nutshell; este libro -junto con otro par del mismo grupo editorial- es bastante corto, creo que no llega ni a las 100 páginas por lo que estimo que leeré los tres en forma consecutiva.

Casi estoy por concluir The Pragmatic Programmer; me parece que me faltan uno o dos ciclos por lo que en un par de días o así empezaré el siguiente del área de tecnología: Clean Code; en Análisis Transaccional estoy avanzando en What do you say after you say hello; el cual me ha brindado otro par de títulos para agregar a esta lista.

Mientras, en ficción, estoy por llegar a la tercera parte de King Dork; y aunque hace unos años me había prometido no leer más Young Fiction, creo que completaré otro par de este género: King Dork Approximately y Andromeda Klein.

También -desde hace unos días- agregué ficción en español; aunque no creo que aumente a cinco la línea de lecturas que espero mantener durante el 2023; por el momento estoy leyendo, a la par de King Dork, Las madres de Carmen Mola: es novela negra bastante intensa.

Y eso, sigo practicando diariamente Francés con Duolingo; sigo practicando malabares algunas veces por semana; estoy esperando que reinicien las clases -early february?- de lengua de señas; este sábado debo acompañar a Rb a la veterinaria y luego iré a concluir el trámite para que trasladen 300 dólares de la tarjeta que usaba mi hija mediana hacia mi nueva cuenta en dólares.

Y el próximo sábado espero ir a ver a mis papás -y a ver cómo va avanzando la construcción de la casa- y al día siguiente espero reunirme con uno de los psicólogos que espero me refiera a un grupo de terapia grupal.

Y a ver cómo va eso…