sábado, 27 de marzo de 2010

Siguen los cambios...

A ver. Esta semana, típico de nuestros países latinos, y clásico en el mío dió inicio con una huelga de transportistas. Se armó en la madrugada un congestionamiento de película en las diferentes entradas a la ciudad. De cualquier forma llegué a Intecap, solo para enterarme que por causas de fuerza mayor la clase del día había sido suspendida. Aproveché la mañana para comprar un par de cosas para mi habitación que me estaban haciendo falta, como una canasta para la ropa sucia.
Martes, miercoles y jueves fueron días normales de clase, estamos construyendo redes virtuales, creando máquinas virtuales con diferentes sistemas operativos y compartiendo información entre las mismas.

El miercoles al final de la tarde me llamaron mis chicas, con la noticia que no habían completado sus tareas en nuestro domingo anterior. Tuve que imprimir algo sobre enfermedades endocrinas y el relieve de china y pasar a dejárselos por la noche.

El viernes en el horario de la reunión semanal de departamento nos citaron para una capacitación con nuestro Líder Supremo: El jefe de mi jefe. Usualmente estas reuniones conllevan anuncios de cambios a gran escala. La útima me parece que fué el anuncio que nuestra empresa había sido absorbida completamente por la casa matriz, pues, hasta ese momento gozábamos de cierta independencia.

La reunión sirvió para anunciarnos -a mi jefe y mis compañeros A, B y P- las nuevas políticas en el registro del tiempo que damos soporte a nuestros clientes -ahora internos- y ciertos nuevos formatos que debemos llenar cada vez que interactuemos con ellos. Lo de los tiempos lo he respetado bastante, creo que mi integridad ralla en el fanatismo en este caso: Mi jefe me llamó al final de mes para cuestionarme sobre ciertos huecos que veía en un par de días en mi horario y le dije sin empacho que esas horas no las había podido ocupar en atender a nuestros clientes y que no quería registrar actividades ficticias solo para justificar mi horario. Igual tenía como 15 horas adicionales por haber asistido a capacitaciones fuera de mi horario regular de trabajo.

Lo de los nuevos formatos no fué tomado muy bien por la mayoría -Gerentes incluídos- pues se pretende registrar cualquier pequeña acción, como por ejemplo: cinco minutos para leer el correo enviado por el cliente xyz, o algo así.

Además en la reunión nuestro Líder Máximo hizo enfasis en que se está en época de transformaciones, y que de hecho, ya habían empezado: El compañero P ha ido un par de meses a otro país de CA. El compañero B y el Compañero A están atendiendo en Sitio a nuestro cliente Local. O sea que solo Koan queda para asignaciones fuera de oficina, que pueden ser en la ciudad o en un país de centroamérica, el Caribe, África o Europa del Este.

Esta semana, el jueves me parece, me tocó capacitar a un nuevo programador en el tema que había expuesto a mis compañeros y al Líder Máximo en la ocasión en la que casi logro que me despidan. Debo decir que capacitando a esta persona me dí cuenta que me presentación realmente se merecía la calificación recibida: Estaba malísima. Por un lado, nos reímos al comentar lo ocurrido con la presentación, por otro lado me sentí -un poquíto- más cómodo con el programa al que le doy soporte.

La otra semana es Semana Santa por este continente -semana zangana dirían algunos- por lo que Miercoles, Jueves y Viernes estaré de guardia con la portátil. El año pasado para esta época no estaba trabajando por lo que la semana santa la pasé vegetando únicamente, deseando que pasará rápido para continuar con mi frenética búsqueda laboral. Había planeado pasar esta época en la misma forma que mis fines de semana: leyendo y viendo películas.

El jueves me llamó el único amigo que me queda de la infancia -luego de más de un año de silencio- animándome a viajar a mi hogar paterno para Semana Santa. Aún lo estoy pensando. Ayer me llamó Mv, invitándome a ir al puerto en la costa opuesta -más cerca y mejor compañía-.
He estado desde ayer cavilándo sobre lo que haré, pues debo tener la portátil los tres días de feriado y luego entregársela al compañero A, quien vive fuera de la ciudad en ninguna dirección a los puertos. Si me voy a la casa de mis padres podría viajar Miercoles y retornar Viernes e ir a dejarle la portátil al compañero A el Sábado temprano. Si viajo con Mv -aún no sé que días serían- temo que surja algo con algún cliente y no tenga acceso a internet para atenderlo, o como puedo entregarle la portátil al compañero A. Por otro lado, estoy asumiendo que sería un viaje de varios días con Mv y otra pareja, lo que nadie me ha asegurado -en unas horas me reuno con Mv y creo que aclararé esto-.

No elaboraré sobre Mv o la razón de invitarme al puerto. Nos conocimos hace un par de meses en mi grupo de voluntariado, hemos almorzado un par de veces y compartimos el gusto por la lectura. Siguen los cambios...

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