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jueves, 22 de septiembre de 2022

La lectura y sus consecuencias... Reading and its consequences ... La lecture et ses conséquences...

 He leído bastante... no sé si decir mucho pues todo es relativo... creo que mis hijos han leído mucho, pues empezaron a leer prácticamente desde que eran bebés: sus primeros regalos fueron libros impermeables y casi desde los tres años desarrollaron -con ayuda de la computadora- esa competencia.

Pero sí, he leído... casi desde la primaria cargaba a mano una selecciones o -si tenía suerte- un libro... incluso en salidas de la escuela, mientras otros hacían deporte o alguna actividad grupal generalmente prefería sumergirme en la lectura... o evadirme, quizá.

Y he tenido tiempos en los cuales no leo, la mayor parte de veces puedo conectarlo con algún malestar emocional o a veces incluso con la falta de sentido que muchas veces encontramos en las actividades que se realizan de manera cotidiana.

Hace unos años -bastantes- incluso creía que podía encontrar respuestas (o la respuesta) a la mayor parte de mis problemas; como socializar, resolver conflictos internos y externos, superar dificultades económicas o incluso encontrar el sentido de la vida... afortunadamente ya pasó esa etapa.

Ahora leo -la mayor parte de veces- nomás porque me gusta.

Pero incluso Rb me comentó hace unas semanas -muy de vez en cuando le comento sobre el libro actual- que sigue sorprendiéndose de la forma en la que me afectan los libros: usualmente al terminar de leer un libro mi estado de ánimo se pone a tono con el tema del mismo.

Y sí, me ha pasado muchas veces... por ejemplo con A Little Life... pero también he encontrado solaz en libros como Maybe You Should Talk to Someone o incluso la colección de The Wimpy Kid o alguno de los libros de escritoras humoristas que he estado leyendo los últimos años: Let's pretend this never happened o We are never meeting in Real Life o I've Still Got It... I Just Can't remember where I Put It.

Y hay otros libros que me permiten echar una mirada -por supuesto, desde el punto de vista del escritor- de ciertas afecciones... quizá La Soledad de los números primos, o El Dios de las Pequeñas Cosas o El Rastro Brillante del Caracol... o el de esta semana: The Curious Incident of the Dog in the Nighttime... autismo o algo parecido.

Este último no era muy extenso y lo terminé en tres o cuatro días -afortunadamente el trabajo ha estado bastante tranquilo- mientras tengo aún a medias el último de Jenny Lawson: Broken (in the best possible way); y sin habler completado aún el de Kamo.

También leí la semana pasada The Last Thing He Told Me y la semana anterior Never de Ken Follet; el primero porque me pareció interesante la portada -y la historia no estuvo tan mal- y el segundo porque Ken Follet... no pude dejarlo.

Ahora he empezado The Code Book que se supone que es de criptografía -algo a lo que podría dedicarme en el futuro- y volví a bajar Curiosidad: Por qué todo nos interesa; este último recuerdo que lo había empezado a leer hace algunos años y no logro recordar por qué lo dejé de lado.

Del libro de Yuval Noah Harari leí casi la mitad y luego nomás leí un par de capítulos sobre dios y la religión y los dos últimos: el penúltimo era sobre el sentido de la vida y el último sobre meditación... específicamente meditación Vipasanna.

Con lo que recordé que aún tengo pendiente -desde hace casi 15 años- la asistencia a un retiro de eso... en fin.

Durante tres sábados seguidos me he estado levantando a las 5:00 de la mañana para acompañar a Rb a una veterinaria que está del otro lado de la ciudad y al que lleva a su perra mas anciana a que le traten la vista: por la edad ya no produce lágrimas y debe estar medicada.

Debido a eso cancelé mis desayunos con mi único amigo de la facultad y con uno de mis últimos contactos de mi voluntariado más extenso; afortunadamente el auto no ha presentado ninguna complicación... hasta este domingo pasado.

El auto no arrancó cuando me preparaba para llevar a Rb a despedir a su hermana -quien regresaba al día siguiente al país vecino del norte- y tampoco logramos arrancarlo con ayuda de otro auto y cables para pasar corriente... aunque creo que lo que falló fue la forma en lo que lo hicimos.

Luego estuve viendo unos videos de Youtube y veo que aún debo mejorar en mi manejo de la situación de descarga de baterías... total que la vecina nos prestó uno de sus automóviles y llevé a Rb a la estación del Transmetro.

Dos o tres horas depués retornó con la hermana en cuestión y su hermano; que venían a dejarla y a ver el auto... el hermano de Rb quitó la batería de su auto, la instaló en el de Rb y lo arrancó, luego las intercambió y lo dejamos media hora encendido para que se cargara.

Por la tarde -para comprobar la situación- fuimos en auto a un gran supermercado a comprar unos cables para pasar corriente -pues ni eso teníamos hasta ese día- y no tunivmos ningún inconveniente... como este sábado había planeado desayunar con mi amigo asiático debo intentar arrancar mañana el auto y de no conseguirlo nomás llamaremos aun servicio de baterías a domicilio para adquirir una nueva.

Esta semana me llamaron mis padres para contarme que estaban recibiendo el material para la terraza de la casa del puerto y les transfería una suma bastante alta -el doble que el mes pasado- para el pago del material y una parte de la mano de obra... creo que en Octubre iré a ver cómo avanza la obra, aunque me enviaron fotos de la preparación.

Mi hijo menor me escribió al final antes de que acudiera a su casa a comprobar si estaba vivo o necesitaba algo de mi parte... me comentó que había tenido una semana bastante pesada y por eso no había dado señales de vida.

Fuí a su habitación hace un par de sábados; estaba lloviendo bastante fuerte, me tocó conducir con una visibilidad bastante limitada y nos costó un poco encontrar una pizzería, pero en general pasamos una tarde tranquila.

Mi hija mayor me escribió la semana pasada -primero había intentado llamarme- para contarme que tenía una entrevista para trabajar como maestra en una academia de inglés que se especializa en la preparación para call centers.

Dos o tres días después me volvió a escribir para contarme que estaba por empezar a trabajar en el lugar el lunes de esta semana... la verdad espero que le dure el trabajo aunque su estabilidad laboral no ha sido la mejor... igual mi estabilidad laboral -en general- nunca fue la mejor, hasta ahora que acabo de cumplir ocho años en mi actual empleo.

Y eso...

miércoles, 31 de agosto de 2022

El final de la (otra) historia... The end of the (other) story... La fin de l'(autre) histoire

En el 2013 (viernes, 25 de octubre) escribí un post sobre los hijos de dos escritores cuyos libros me habían afectado (El hijo del escritor y la hija de la poeta) y la diferencia de ambos casos: el hijo de Paul Auster (Daniel) estaba en libertad condicional por estar implicado en un asesinato; la hija de Clara Janés (Adriana) era una escultora.

Le comentaba sobre el post a mi hija mayor este sábado que cenábamos en un Subway y le contaba que me había enterado a principios de año que Daniel seguía en problemas… hace unos meses se había publicado que estaba siendo llevado a juicio por la muerte de su pequeña hija, una bebé de menos de un año de edad.

Al parecer la niña había muerto por una sobredosis mientras estaba bajo su cuidado; él decía que había consumido heroína y se durmió y que al despertarse vio que la niña no se movía; llamó a los servicios de emergencias y la niña fue llevada a un hospital, en donde fue declarada muerta.

Lo que no sabía hasta el momento de esta conversación es que la historia de Daniel realmente había llegado a su fin: en Subway googleé la noticia y entre los primeros artículos encontré un par de publicaciones que anunciaban su muerte.

Hoy que estuve buscando con un poco más de detenimiento tengo más detalles: luego de salir bajo fianza, a la espera de un juicio por homicidio involuntario, Daniel fue encontrado inconsciente en una estación del metro.

Según la noticia de The New York Times se trataba de una sobredosis de drogas y fue trasladado a un hospital en donde estuvo en coma durante seis días; luego de este tiempo se le retiró el soporte vital y se le declaró muerto; al parecer se había dedicado a la fotografía y a ser DJ.

Por otro lado, Adriana Veyrat Janés sigue trabajando como escultora y fotógrafa y a menudo realiza exhibiciones en museos de España y Europa además de haber publicado algunos libros de fotografía, uno en conjunto con su madre.

Uno muere, la otra vive… uno se sumió en la vida libertina y las drogas, la otra se licenció en Artes en una universidad española… uno tuvo una relación tórrida con sus padres y su madrastra, la otra incluso ha publicado trabajos en conjunto…

Pero últimamente, ¿cuál es la diferencia? Al final todos nos vamos a morir… tengamos o no tengamos, amemos u odiemos, suframos o disfrutemos… a todos nos espera el mismo final, o como dice el autómata al final de Blade Runner: 

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá del hombro de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Hora de morir.

Me había propuesto no meterme mucho en la vida de mis hijos -o al menos en la de la mayor y el menor, pues no puedo meterme mucho en la de la segunda: por ahora anda en Japón- por lo que no los contacté, luego de nuestro almuerzo de la primera semana, durante este mes.

Había planeado un desayuno con uno de mis últimos contactos de mi antiguo voluntariado con quien ya nos habíamos reunido en un par de ocasiones a principios de año; quedamos de reunirnos a las 7:30 en el Mc de costumbre.

Pero, el sábado temprano el automóvil se negó a arrancar; y la verdad no debía haberme sorprendido: el lunes o martes por la noche acompañé a Rb a comprar un termómetro digital pues su perro rompió el de mercurio que tenía desde hace muchos años.

La farmacia está bastante cerca -tres o cuatro calles- y me había ofrecido a ir a pie pero Rb se negó pues ya era un poco tarde y además, estaba lloviendo un poco; mi ánimo no estaba de la mejor forma: ese día le había enviado a mi madre mil dólares para iniciar la terraza de la casa del puerto y a mis casi cincuenta años aún me afecta negativamente realizar gastos mayores.

Total que hubo un connato de discusión en el auto pues yo iba repitiendo una frase sin sentido y Rb pensó que me refería a la salida, o a su constante búsqueda de respuestas sobre sus dolencias o a cualquier otro tema que la afectara. 

Al regresar me estacioné bastante abruptamente y salí del auto bastante rápido, y vi que la pantalla del radio -que ni usamos- aún brillaba, me quedé con la duda de por qué no se apagaba, pero como había visto que a veces se quedaba una luz en el estárter no le di mucha importancia.

Hasta el sábado que no arrancó… entonces, luego de escribirle a mi amigo sobre el retraso, llamé a un Uber y me enteré que siempre sí, también tenemos servicios de motocicleta a través de esta app en la ciudad.

Llegué al desayuno con 20 minutos de retraso -lo que me fastidia- pero no hubo mucho drama con mi amigo, desayunamos -interesante que él insistió en cubrir el costo en esta ocasión- y nos pusimos un poco al día.

Lo que me llamó la atención, sin embargo, fue que no tuve la misma paciencia que en las ocasiones anteriores, o sea, ya sabía que era antivacunas, ya sabía que era algo homofóbico y ya sabía que en general hace de menos cualquier opinión que no se alinea a las suyas (como yo, como muchos).

Pero ahora si sentí que no tenía mucha paciencia… en fin… luego de un poco más de una hora de tertulia me despedí con la justificación de la clase de lengua de señas y pedí otra motocicleta en la app de Uber, media hora después estaba pagándole al conductor en la garita cuando vi que Rb venía en el auto.

Y lo que pasó fue que como a medio desayuno Rb me llamó para preguntarme sobre el automóvil, pues no me vio y sí el auto estacionado; le comenté sobre la batería y lo que había observado la última vez que lo utilizamos y me comentó que iba a esperar a que viniera para ver quién nos pasaba carga.

Pero, al final decidió que vería si lo podía solucionar antes que yo viniera -pues le había comentado el día anterior que tenía planeado ir a cenar con mi hija mayor: ella me había escrito a principios de la semana- y fue con una de sus vecinas a pedir corriente.

La persona que la ayudó le recomendó que lo mantuviera funcionando al menos quince minutos y estaba regresando de conducir una vuelta cuando me vio apeándome de la motocicleta… fuimos a dar otra vuelta para asegurarnos que se cargara la batería y luego venimos a tomar la clase de lengua de señas.

Había quedado con mi hija mayor de reunirnos a las 5:00 por lo que a las 4:30 me despedí de Rb, tomé el auto y me dirigí a su habitación… llegué con un poco más de diez minutos de antelación, estacioné el auto y esperé hasta la hora acordada.

Se veía bastante movimiento en su casa, unos jóvenes entrando y saliendo y en una casa vecina un grupo de jóvenes adultos embriagándose; entré a tocar su puerta y luego nos dirigimos al Subway de costumbre.

En el camino le pregunté sobre sus días de descanso -creía que estaba descansando sábado y otro día- y me comentó que había renunciado al trabajo: una semana y media antes o algo así se había hartado y le había dicho a su supervisor que se retiraba.

Con lo que se le cierran completamente las puertas al segundo mejor call center de la ciudad; por haberse retirado a mitad de su turno de trabajo y sin ningún aviso previo creo que su expediente queda con una nota de ‘not for re hiring’ .

Me terminó de contar esto mientras cenábamos y traté de restarle dramatismo al asunto: al final todo se termina, hay que ver siempre que se puede hacer y así… para variar no me di cuenta que nomás estaba empeorando las cosas; durante un momento se retiró al baño a llorar.

Me disculpé por mi insensibilidad en el viaje de vuelta a su habitación a donde regresamos luego de la cena, a su sugerencia, y traté de cambiar el ambiente pero la verdad es que no soy muy bueno en lo que a relaciones sociales se refiere, ni siquiera con mis hijos.

Total que anda bastante deprimida, no sabe qué hacer, no sabe si seguir trabajando en call centers o en alguna otra cosa, de hecho no sabe -según ella- si quiere seguir trabajando o viviendo… en fin.

Y mi hijo menor… está -espero que aún esté- trabajando en el mismo call center, a donde entró luego de dos o tres meses de no trabajar luego de haber renunciado del mismo seis o siete meses antes; supuestamente estaba integrándose bien (a diferencia de mi hija mayor que debía acudir al sitio él estaba completamente desde su habitación).

Y ha estado siendo responsable: al iniciar a trabajar acá y no tener dinero me había pedido ayuda monetaria; le facilité el dinero, pero le indiqué que lo esperaba de vuelta -por aquello de la adultez y las responsabilidades- por lo que se comprometió a un plan de pago de seis meses.

El plan lo ha estado cumpliendo efectivamente y ya iría a la mitad del saldo de su deuda pero, desde hace un par de semanas no tengo noticias suyas… ni ha publicado nada en las redes sociales -al menos en las que lo puedo ver- ni ha respondido a una propuesta de reunirnos en un par de semanas que le envié por whatsapp hace cuatro días.

Si no se manifiesta en el resto de la semana acudiré a su habitación el sábado para confirmar que sigue vivo o si me necesita de alguna forma…

Del resto no hay mucho cambio… el domingo pasado fui a Cemaco a comprar un marco para el diploma del máster y ahora cuelga espléndidamente en una pared de la habitación en la que duermo, a noventa grados de mi título de ingeniero.

En el trabajo las cosas siguen casi igual… algunos días el trabajo está bastante intenso pero en general paso mucho mucho mucho tiempo simplemente esperando a que liberen alguna parte de las aplicaciones para aplicar el proceso de QA.

Empecé a leer 21 lessons for the 21st Century, del mismo autor de Sapiens y Homo Deus, aunque aún tengo a medias Midlife A Philosophical Guide; ambos autores judíos… terminé de leer Los Ritos del Agua y aún me falta el último capítulo de L’Evasion de Kamo.

También bajé Better Small talk, pero creo que este libro ya lo había descargado en alguna ocasión; igual he leído un par de capítulos y realmente no le encuentro sentido -o quizá nomás lo veo inalcanzable- a tener conversaciones verdaderas.

Y una semana de la unidad 8 (de 10) del nivel 4 (de 5) de Francés en Duolingo y de vez en cuando hago un poco de malabares y casi todos los días juego ajedrez contra mi Tablet -me gana el 75% del tiempo- y casi todos los días juego una versión de Scrable en línea (aunque trato de no hacerlo mucho pues suele ponerse bastante intenso).

Y hoy es el último día del octavo mes del 2022… mañana empieza el último cuarto del año… ¿qué nos traerá aún el fin de este período?


sábado, 4 de diciembre de 2021

Hijos, libros, vida... Kids, books, life... les enfants, les livres, la vie...

Y bueno, el título lo escribí sin consultar ningún diccionario o traductor... de algo me sirve llevar más de siete años trabajando en inglés y casi un año de estar aprendiendo francés en Duolingo... :)

Hace unas semanas fui a ver a mi hija mayor y la encontré mejor que la última vez; parece que su trabajo se ha estabilizado un poco y aunque tiene aún conflictos con el administrador del edificio en el que vive al menos la encontré de un mejor humor que la última vez que nos vimos.

Incluso observé que se había comprado un nuevo par de zapatos tenis; fue la segunda vez que la visito después de su última crisis; en la ocasión anterior, y debido a la lluvia, nos quedamos en su casa, pedimos una pizza y conversamos un tiempo; luego nos dirigimos a un parque que está dentro de su colonia.

Esta vez, que no estaba lloviendo y que vimos al administrador haciendo limpieza frente al edificio, salimos a una Domino's que queda cerca de su casa, almorzamos en un parquecito frente al negocio y luego nos dirigimos a la Universidad en donde le obsequié unas pelotas de tenis para que pueda practicar un poco de malabarismo; estas dos veces pasamos casi toda la tarde del sábado juntos.

A mi hija segunda le escribí hace unas semanas para ver cómo andaba y para informarme sobre sus planes a mediano plazo: si el viaje a Japón se confirma estoy dispuesto a financiarcelo; me comentó que todo iba normal y que aún no se sabía nada del tema de Japón debido a la situación con la pandemia que aún no da señales de acabarse.

A mi hijo menor no lo había contactado en varios meses, nomás para depositarle el dinero con el que estaba apoyándolo para que continuara en la facultad; mi hija mayor me había comentado que se comunicaban esporádicamente pero que no le había respondido directamente cuando le había preguntado sobre su progreso en los estudios.

Al final le escribí esta semana, antes de depositarle, y para pedirle una certificación de estudios; no quería presionarlo pero pensé que debíamos hablar para ver cual era su situación y sus planes en el corto y mediano plazo.

Y lo que resulta es que no le fue bien en el semestre y -otra vez- ha dejado la facultad; al menos entendí que completó el semestre pero me comentó que está trabajando desde hace unas semanas en un call center; no con el teléfono en esta ocasión sino por medio de chat.

Según él, no me había contado sus últimas novedades porque no sabía cómo iniciar la conversación; conversamos un poco ese día -ambos estábamos trabajando- y quedamos de conversar al día siguiente; pero justo a esa hora mi PM empezó a contactarme y finalmente abrió una llamada; por fin completamos una conversación la noche del miércoles y quedamos en seguir comunicándonos de una mejor forma.

Incluso programé una reunión para los tres para la semana antes de Navidad; creé un grupo en Whatsapp y les he estado escribiendo desde hace un par de días para que nos reunamos a almorzar -como hacíamos cuando eran niños- y quedamos en vernos en un par de sábados.

Las dos últimas ocasiones en que he ido a visitar a mi hija mayor -y debido a que la app de las motocicletas ya no me funcionó- he tomado el autobús -después de más de un año- pues el auto había estado en el mecánico durante más de un mes.

La experiencia en el bus no fue mala pues se mantiene una distancia adecuada y los horarios son convenientes, y la verdad prefiero usar el transporte público que manejar; desde que reinicié mi periodo de vivir solo me propuse no adquirir un automóvil -u otras posesiones superfluas- y me gustaría continuar de la misma forma.

Pero el asunto del automóvil es un poco complicado con Rb pues a ella le es útil para llevar a sus perros al veterinario, o para realizar algunas compras masivas -como la comida para sus perros-; el auto se lo regaló su jefa hace como ocho años y al parecer la reparación se le complicó al mecánico pues por ser un modelo de más de veinte años es difícil conseguir algunos repuestos.

La semana pasada el mecánico vino a dejarle una tarjeta de un supermercado a Rb y estuvieron conversando sobre la situación del auto; al final acordaron una compra/venta -casi un regalo de parte de la primera- y el mecánico le dió una referencia para la compra de otro auto de uno de sus clientes, este con una edad como de 15 años.

Estuvimos hablando con el propietario de este otro auto y acordamos la compra; pero cuando se iba a realizar la entrega nos llamó para comentarnos que no encontraba el título de propiedad y que debia tramitar su reposición; total que supuestamente se hará la transacción a mediados de este mes.

El valor de la compra es bajo -alrededor de dos mil dólares- y el modelo no es tan exótico como el del auto anterior por lo que esperamos que haya menos dificultades a la hora de realizar el servicio o las reparaciones que nunca faltan.

Hace un par de semanas me contactaron -otra vez- del lugar en el que había surgido una oportunidad laboral hace unos meses; en esta ocasión me entrevistó directamente la gerente de contratación del proyecto y todo fue bien; luego me entrevisté con el equipo (eran como seis personas) y ya no fue tan bien; y decidí bajar mi cuenta de LinkedIn por un buen tiempo pues la verdad no quiero -mientras no me despidan de mi trabajo actual- que me sigan contactando de otras empresas.

Lo interesante es que más o menos por los mismos días me llamó un ex compañero de una empresa en la que trabajé hace como 10 años; quería referencia de una persona que realizara las funciones que he desempeñado durante los últimos años -y en esa otra empresa-.

Acordamos que lo apoyaría pero que mi involucramiento no requerirá más de dos horas diarias, con una retribución bastante módica, y de acuerdo a las horas que invierta en el desarrollo del proyecto; incluso vino hace una semana para confirmar la aceptación de los términos por medio de la lectura de los procedimientos de operación de su empresa; a ver cómo va eso.

Porque la verdad no quiero renunciar a mi trabajo actual, aunque el proyecto que estoy liderando se ha ido complicando con el paso de las semanas y aunque teníamos como fecha límite entregarlo a mediados de este mes el equipo de gestión ya está realizando los trámites para que la fecha de entrega se alargue hasta el fin del año.

Después de terminar la serie Mortalis me quedé nuevamente sin mucho material de lectura; o al menos material de lectura deseable; estuve leyendo un par de libros sobre KanBan pero dejé a medias el primero y el segundo en las primeras páginas; es un tema que debo mejorar pero aún debo forzarme a completar ambos libros.

Al menos terminé de leer Cuentos filosóficos; pero no terminé -me faltaron como tres o cuatro capítulos- 50 cosas que hay que saber sobre política; empecé a leer One Last Stop que es de la misma autora de otro libro LGBT que leí a principios del año pasado -o de este año, no recuerdo- pero lo dejé a medias pues me pareció menos interesante que el anterior.

Entonces empecé a buscar libros de no ficción o de ciencia ficción; leí Atomka, de un autor español -o francés- y Cartas a una joven matemática, de Ian Stewart; además, Armas de Destrucción matemática de una científica de datos -con conciencia social- estadounidense.

Leí más o menos la mitad de Spin Nulo -de otros autores españoles- pero más o menos ví por dónde iba el argumento y no me atrajo completarlo; luego leí La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero; había leído hace como diez años de esta misma autora La hija del canibal y la verdad me gusta su estilo.

La ridícula idea de no volver a verte trata sobre Marie Curié -y sobre la muerte del esposo de la autora- y me pareció muy bueno; o quizá muy adecuado para mi actual estado de ánimo; pues hace unas semanas me encontré buscando en Google el texto 'y si mejor me muero?'.

Google me llevó a un sitio de una escritora española de novelas con temas lésbicos y en una entrevista a esta autora indicaba que estaba por leer el último libro de Carmen Mola, aunque ya se había difundido que el seudónimo -que ganó el premio Planeta de este año- son en realidad tres escritores de ese mismo país.

Bajé este libro de Carmen Mola -se llama La bestia y según leí en la contraportada se sitúa hace más de un siglo o algo así- pero me llamó la atención su trilogía anterior: La novia gitana, La red púrpura y La nena: novela negra total; bajé los tres libros y los leí en menos de una semana; aún tengo pendiente leer La bestia.

Después de leer Novela Negra quise leer algo más serio y empecé a leer A thousand Brains y La música de los números primos; ambos se ven bastante interesante pero los dejé en pausa pues conseguí otro libro del mismo autor de las biografías de Steve Jobs y Leonardo Da Vinci que leí hace unos años.

El libro se llama The Code Breaker y está super interesante: se centra en las premios nobel de medicina del año pasado y de los laboratorios e investigadores que estuvieron involucrados en el desarrollo de la tecnología CRISPR.

Espero terminar el libro de CRISPR y empezar a completar los libros que he ido dejando en pausa, desde los de matemáticas hasta los de KanBan; y a ver cómo va eso...




 

lunes, 13 de septiembre de 2021

Leer, llorar... reading, crying... lire, pleurer...

Luego de publicar la entrada anterior me dí cuenta que no había mencionado nada sobre libros... Antes había afirmado que me encuentro, por alguna razón, en uno de mis periodos de baja lectura.

Ayer terminé A Good Neighborhood y creo que me tardé tanto en leerlo -realmente es un libro que se lee en una tarde o un par de días- porque desde el principio sabía que era una tragedia.

Creo que la misma escritora lo dice en las primeras páginas; o el narrador lo dice al inicio: un adolescente de padre blanco y madre negra terminará mal al final de la historia; y al igual que en Crónica de una muerte anunciada, se tratará nomás de ir descubriendo cómo se ha desarrollado todo.

Y sí, al final es una tragedia -spoiler alert-; se relaciona con la vecina blanca de al lado a cuyo padrastro su madre demanda por haber dañado un árbol; también hay un poco de incesto y al final la clásica lucha de clases, o de razas, o de ideas; total que termina suicidándose.

Y lloré al final del libro como he llorado con tantos otros; el viejo y el mar, por ejemplo; la escena que me conmovió fue cuando la chica llega al funeral e intercambian algunas palabras con la mamá; en fin, soy un romántico irremediable.

Luego de concluir este libro sopesé cómo continuar; y no es que tenga taanto tiempo para leer por estos días; el proyecto en mi trabajo no va por el mejor de los caminos y creo que se vienen semanas pesadas debido a que -para variar- tratarán de subsanar los errores de gestión con el sobretrabajo del equipo.

Al menos ya no tendré las clases de francés los sábados por la mañana; nomás lenguaje de señas, francés en Duolingo, PHP los martes y jueves y -empezando en tres semanas- WordPress los martes.

Tengo en mi tablet varios libros: Count Zero de William Gibson; hace unos años leí la precuela de este; también Johny Mnemonic, del mismo autor; y Parakeet, que empecé a leer hace como un mes pero que luego lo dejé completamente; como que no ando con mucho humor de leer a una blanca judía quejándose de las vicisitudes de su vida.

Igual hace unos años bajé la autobiografía de uno de mis pocos héroes y tampoco lo pude continuar después de un 20 o 25%; o sea, Mandela es un ícono para mi pero hay libros que no se me dan.

Creo que tampoco terminé de leer How We Die, el libro que bajé despué de terminar de leer When Breath Becomes Air; no sé si es la época del año pero quiero decantarme por temas un poco más luminosos.

En fin, ayer bajé -y empecé a leer- 50 Cosas que hay que saber de política; he leído otro par de libros de la misma serie -no estoy seguro si del mismo autor- sobre matemáticas, física y filosofía.

Son pequeños capítulos donde se exploran diversos conceptos sobre el tema del título; en este caso empiezan con libertad y justicia; creo que luego viene igualdad y similares; no es un tema muy fácil debido a la corrupción campante y el endeble sistema de justicia de esta parte del mundo; pero bueno, a veces es bueno soñar.

También bajé -y empecé a leer- un libro de una autora española que tengo la idea de haber querido leer desde hace tiempo: Julia Navarro; el libro se llama De Ninguna Parte y trata -creo- sobre el conflicto judío/palestino; que es otro tema que tampoco me emociona mucho.

Porque tengo muy buenos amigos judíos pero considero ese conflicto especialmente bizarro; o sea, crearon el país -según yo- como una forma de compensarlos por todo lo sufrido en la segunda guerra mundial -o en toda la historia según otros- y ahora ellos están tratando a los palestinos de una forma bastante parecida; en fin, el vencedor y el vencido están siempre intercambiando papeles.

Bajé el libro porque se lee como un thriller; no sé de qué lado se pone la escritora -sospecho que del mismo que la mayor parte del mundo occidental- pero habrá qué ver si la historia se desarrolla tan bien como la comenzó: presentando a un adolescente palestino desterrado y viviendo en París y un judío francés viviendo en Israel.

También bajé Dune; no estoy seguro si es solo el primer libro o la primera parte de la saga; creo que son más de setecientas páginas por lo que sospecho que se trata del segundo caso; desde hace un tiempo -y más por la película que se viene- he querido leer un poco de esta saga.

Aún no he comenzado el tercer libro pero creo que iré intercalándo la lectura de los tres durante los siguientes meses; eso si no cambia mi estado actual en el aspecto habitacional/laboral; nunca se sabe qué puede cambiar de un día a otro, o de un momento a otro... a ver cómo va eso.

martes, 24 de agosto de 2021

La segunda dósis, el séptimo nivel... The second shot, the seventh level... La deuxième dose, le septième niveau

El miércoles pasado fui por la segunda dósis de la vacuna contra el COVID 19; como Rb había ido el lunes y había logrado vacunarse (aunque tuvo que esperar más de cuatro horas) le había avisado a mi jefa que me iba a ausentar temprano el miércoles.

El martes Rb estuvo en comunicación con una amiga que estaba vacunándose y luego de consultar sobre disponibilidades y condiciones resultaba que sí podía ir a vacunarme ese mismo día a mediodía; tomamos el auto y nos dirigimos a la mega iglesia que está funcionando como centro de vacunación.

Todo se complicó cuando llegamos al punto donde usualmente se produce un embotellamiento; por alguna razón había más autos que de costumbre y estuvimos sin movernos más de 10 minutos; y el auto se sobrecalentó; y tuvimos que meternos a una gasolinera pues el líquido del radiador empezó a salirse.

Total que dejé allí a Rb con el auto y caminé el medio kilómetro que faltaba; resulta que para la segunda dósis debía esperar a que se juntaran las 14 personas que se necesitaban para la utilización del lote y en eso estuve esperando más de una hora; cuando llegué a la mesa de inyecciones no encontraron mis datos y al final me dijeron que tenía que regresar al día siguiente, que aún no me tocaba; o sea, teléfono descompuesto entre las personas de información, la amiga de Rb y nosotros.

Regresé caminando al auto -Rb me había llevado las llaves mientras estaba esperando-, llené el radiador con líquido refrigerante y retorné a casa; y eso me lleva a lo que sucedió dos semanas atrás: por primera vez utilicé una grúa en el país.

Dos semanas después de recibir la primera dósis de la vacuna fui a ver a mis papá (tenía como dos años de no verlos); decidí irme temprano para evitar el tráfico de la ciudad y retornar al mediodía pues programé mi visita para un domingo y no quería retornar a trabajar agotado al día siguiente.

El domingo en cuestión me levanté de madrugada, preparé café y unos emparedados y me dirigí al puerto; el día anterior habíamos ido al otro lado de la ciudad con -Rb y su perra más vieja porque le tocaba consulta con el veterinario- y habíamos llenado el tanque de gasolina.

El viaje de ida no tuvo ninguna complicación y en un poco más de una hora estaba llegando al pueblo donde viven mis papás; eso sí, no recordaba bien cómo llegar y me tocó que llamarlos para que salieran a buscarme a un punto en el que anteriormente nos reuníamos.

Mis papás están ya bastante grandes y tuvieron quebrantos de salud últimamente; y mi madre volvió a insistir en que legalizáramos la propiedad de una casa -o una parte de una casa realmente- que han construido en los últimos años y que quieren dividir entre sus cuatro hijos; al final creo que solo resta que vuelva a visitarlos para firmar algunos documentos.

Un poco antes de mediodía me despedí de mis padres y -luego de revisar los líquidos del motor- comencé el retorno a la ciudad; el día estaba bastante caluroso pero no encontré ningún tráfico; sin embargo, un poco antes de salir del tramo de autopista el auto se murió por completo; como hizo un ruido extraño y sacó humo por todas partes -sin indicar ningun calentamiento en el tablero- asumí que había fundido el motor -o la caja de velocidades- y cuando una persona de la autopista se acercó a ofrecerme el servicio de grúa acepté que me trajeran a casa.

Me comuniqué con Rb; pues habíamos quedado de que ese día iríamos a un restaurante de comida rápida; y un poco más de una hora más tarde la grúa estaba bajando el auto en su lugar tradicional de estacionamiento; total que me costó setenta dólares extras la visita a mis papás.

Al día siguiente vino el mecánico que lo ha estado viendo últimamente -dos o tres semanas antes se le había hecho servicio de motor y caja automática- y resultó que nomás había sido un sobrecalentamiento debido al trayecto; o eso dijo el mecánico; cuando lo encendimos resultó que el radiador tenía una fuga; se lo llevó a soldar, luego le cambió líquidos y no lo usamos hasta el martes de la vacuna.

Dos días después de que se había sobrecalentado nuevamente volvió a venir el mecánico y al realizar una revisión más minuciosa resultó que unas mangueras que conectan el depósito de agua con el motor estaban obstruidas; además al parecer unos tubos metálicos tambien se habían corroído por el uso; total que desarmó el motor, se llevó los tubos que están dañados y aún estamos esperando que venga a terminar la reparación.

El domingo alcancé el séptimo checkpoint en francés en Duolingo; mi meta al inicio de año fue obtener el búho de oro (completar los nueve checkpoints de este idioma) y luego evaluar mi nivel aplicando a un call center en francés; al inicio había esperado completar todos los niveles del árbol pero luego de que mi trabajo se puso intenso bajé mis expectativas a un cuarenta por ciento; es decir, en vez de completar los cinco grados de cada lección completar sólo dos.

Así he estado usando la app los últimos cuatro o cinco meses y había estimado completar el noveno checkpoint (y alcanzar el búho de oro) a finales de Octubre; pero, resulta que ahora para alcanzar le búho de oro deberé de pasar esperar al menos otro mes ya que agregaron un nuevo checkpoint; ahora son nueve en lugar de diez; igual mi meta continúa siendo obtener el búho de oro este año; a ver si no agregan un nivel adicional antes de que lo logre.

El curso de PHP al que me anoté en la institución técnica más grande del país ha resultado un poco mas decepcionante de lo que esperé: sabía que el nivel era bajo pues es un técnico, pero al menos esperaba que se tratara de PHP y no de HTML, CSS y Javascript -como hasta ahora-; igual ya no estoy entrando a las tres horas de clase dos días a la semana sino que pido el video al día siguiente y lo veo a una velocidad de 8x o 16x y presento las tareas -super fáciles-, o sea, una media hora al día.

También me anoté -en esta misma institución- a un curso de Wordpress; empieza hoy y es un día a la semana, espero que esté un poco mejor que el anterior; además aún estoy en el curso de conversación en francés los sábados; es bastante básico pero me permite practicar un poco en un medio más o menos real; y ya vamos casi a medias con el primer curso de nivel intermedio de Lengua de Señas.

Hace dos o tres semanas me contactaron de la editorial para ver cuál era el estado de cuenta: aún me debían como cuatrocientos dólares pero como, afortunadamente, mi situación financiera es bastante holgada no me he preocupado de la fecha de pago; el contacto fue también para que los ayudara con una revisión de las respuestas al libro de física fundamental que escribí el año pasado; realicé la revisión durante la mañana del penúltimo sábado y, coincidentemente, esta semana completaron el monto que me debían; se supone que a finales de año tendré más trabajo editorial -redacción y/o revisión de textos-.

No he estado leyendo mucho; la verdad creo que estoy en un período de baja lectura -he tenido varios a lo largo de mi vida-; dejé a medias los libros de ciencia ficción y nomás avancé un poco con un libro que empecé a leer hace un par de años: The girls; esto durante el tiempo que me tocó esperar el martes y miércoles pasado mientras esperaba por la vacuna.

Hace unas tres semanas ví un artículo sobre qué estaban leyendo los profesores de una universidad -no recuerdo cual- y me llamó la atención A good neighborhood; lo bajé y es libro que más seriamente he estado leyendo; lo llevo como a la mitad y está muy bueno, pero no he avanzado diariamente sino más bien de cuando en cuando; igual con los malabares; creo que ya domino bastante bien los malabares con tres pelotas pero me falta aún bastante práctica con cuatro a la vez.

No me he comunicado con mi hijo -más que para enviarle el dinero mensual- y hace unas semanas me escribió comentándome que estaba por vacunarse; estoy esperando a que termine el semestre para evaluar cuáles son mis siguientes opciones con respecto a nuestros acuerdos; mi hija mayor me escribió la semana pasada (bien tarde) desde una nueva cuenta de Facebook; no sé la razón de que dejara la última; tampoco he escuchado nada de mi hija segunda; mi mejor deseo es que puedan funcionar como adultos, sea lo que sea que eso signifique.

El trabajo ha estado intenso -el sábado trabajé como cuatro horas y el domingo otro par adicional- y se están dando unas condiciones adecuadas para un desastre: PM nuevo, Devs que no conocen el producto y representantes que salen de vacaciones en el momento crítico; la verdad no tengo muy buenas expectativas del proyecto pero estoy tratando de enfocarme en lo que está dentro de mi circulo de control; la próxima semana cumplo siete años pero veo difícil que pueda extender mucho más mi estabilidad laboral.

Al menos mi estabilidad laboral principal pues en estos días también me he dado cuenta que he tenido -por lo menos- otro trabajo durante los últimos cuatro o cinco años -el editorial-; aunque este ha sido bastante esporádico.  

No he querido aplicar a otros trabajos a pesar de las actuales condiciones ya que renunciar implicaría decir adiós a un salario por cada año que he trabajado; entonces, debo seguir laborando lo mejor que pueda hasta que un proyecto  sea tan desastroso que me despidan, o de que venga una reorganización -que ha pasado ya varias veces- y me despidan; luego entraré en la nueva aventura: conseguir trabajo a los cincuenta años... y a ver cómo va eso...





lunes, 28 de junio de 2021

Medio año de francés… Half a year of French ... Une demi-année de français...

 Ayer alcancé los ciento ochenta días ininterrumpidos de estar aprendiendo francés en Duolingo; los primeros noventa fueron intensos: algunas semanas completé casi treinta horas en la aplicación pero luego empecé a liderar el último proyecto fallido en mi trabajo y tuve que bajarle; ahora algunos días apenas supero el mínimo objetivo diario.

Además me inscribí en un curso de conversación en la institución técnica más grande del país y he asistido –online- tres sábados; este curso es bien básico y muchos de los que lo atienden no tienen ningún conocimiento del idioma; también la maestra tiene –a mi parecer- un enfoque muy infantil.

Por último, el curso fue anunciado con una duración de una hora cada sábado durante tres meses pero desde la primera reunión la maestra –que es belga- nos comentó que la duración cada sábado es de tres horas, y francamente no soporto más de hora y media escuchándola; trataré de terminarlo pero no espero obtener un diploma del mismo; igual, mi prueba final será a principios del año próximo cuando vaya a un call center en francés a aplicar a un trabajo.

Hace dos sábados fui a ver a mi hijo pequeño a la habitación que está alquilando cerca de la universidad; el sitio es el típico de estudiantes superiores que vienen del interior y le ha costado adaptarse pues siempre vivió en un espacio más amplio y –y esta es mi opinión- su madre lo consintió más que a sus hermanas mayores.

Lo más duro para mi peque es –creo- la soledad pues su hermana mayor vive en una zona en el mismo call center donde trabaja; su hermana segunda vive en el imperio del norte y su madre se fue hace unas semanas al departamento más grande del país a tratar de obtener un trabajo con la ayuda de uno de sus hermanos; total mi hijo ha estado viviendo casi seis meses en casi total aislamiento, empeorado por la pandemia pero también agudizado por no querer trabajar: luego de un mes en el segundo o tercer mejor call center del país simplemente renunció.

Con mi hijo estuvimos conversando sobre las ventajas y desventajas de vivir solo; de lo raro que es el tiempo actual para todos y de que quizá hasta final de año pueda yo adquirir una propiedad y podemos intentar vivir juntos; la verdad no sé qué pasará pero creo que también es una oportunidad para que vea que no puede estar siempre dependiendo –física o emocionalmente- de su familia cercana; no sé si persistirá en la facultad –está tratando de recuperar una clase del año pasado- pero creo que entre este y el otro año debe decidir qué hacer.

Hace un par de días terminamos con Rb el segundo –de seis- curso de lenguaje de señas local; como somos bastante responsables con el 5% del examen final alcanzábamos la nota para pasar al siguiente nivel; el examen estuvo interesante; la primera parte consistió en reconocer noventa expresiones interpretadas por dos de nuestras maestras y para la segunda parte teníamos que grabarnos traduciendo diez oraciones a lenguaje de señas; con Rb sacamos el 83% correcto de la primera parte (algunas de las que sacamos malas no coincidían) y luego subimos el video a la plataforma de aprendizaje.

Se supone que el siguiente sábado será la clausura del curso de lenguaje de señas y aún debemos de interpretar una canción (o un poema) pero creo que ya superamos los primeros dos niveles de forma aceptable; además acordamos con Rb tratar de practicar al menos media hora diariamente a partir del siguiente nivel pues nuestro objetivo es luego desempeñarnos como intérpretes voluntarios para personas con dificultades en la comunicación.

El trabajo ha estado bastante tranquilo: después de la puesta on hold del proyecto que estaba liderando –incluso pusieron en pausa la transferencia de conocimiento que estábamos ejecutando con otro equipo asiático- se supone que nomás debemos esperar a que nos envíen los requerimiento para otro proyecto.

En el ínterin he estado trabajando unos requerimientos de cambio para el proyecto en el que trabajé hace dos años –y un poco durante la última parte del año pasado-; los cambios son mínimos y afortunadamente cuando desarrollamos el proyecto me involucré incluso en la escritura de algunos requerimientos por lo que las tareas asignadas no me han tomado más de una o dos horas –a veces menos- cada día.

Hoy es un día de asueto nacional y desde el viernes le avisé a mi jefa que no iba a trabajar; se supone que hace un par de días pasaron a producción el cambio que estuve probando la semana pasada y no hubo problemas; además se supone que a partir de mañana estaré trabajando en otro pequeño cambio mientras espero a que se inicie el trabajo con la nueva asignación; a ver cómo nos va con el nuevo proyecto.

Este día empecé un five days of coding challenge; es de una institución que se especializa en capacitar a desarrolladores web y este pequeño challenge es para evaluar la capacidad de las personas en las habilidades de programación; es un reto bastante sencillo en el que se enseñan cuestiones muy básicas de HTML, Javascript y CSS; aun así espero completarlo pues esta es una probable área que me tocará explorar cuando me despidan de mi trabajo actual.

Hace un par de semanas me escribió mi editor de los libros de texto –no nos habíamos comunicado en varios meses- para consultarme sobre el saldo que aún me adeuda la editorial; le envié el monto en cuestión –un poco más de cuatrocientos dólares- y no he vuelo a escuchar de ellos; no creo que me den más trabajo de escritura/revisión durante este año debido a la situación actual con el COVID pero creo que debo mantener abiertas las puertas para continuar con este tipo de labor.

Hace un par de semanas murió uno de mis primos lejanos –primos de sangre de mis hermanos menores- y me enteré porque varios familiares publicaron sendos homenajes en las redes sociales; la última vez que lo había visto tenía él como tres años y ahora que murió tenía cuarenta; se había graduado de un nivel medio de agronomía en la escuela militar local y al parecer era bastante apreciado en su comunidad.

Aprovechando la ocasión hablé con mi hermana menor y me comentó que mis padres habían estado con padecimientos de salud; los llamé una semana más tarde o así y escuché a mi padre bastante afectado aún; luego conversé un poco con mi madre y me preocupó que me sugiriera que indagara sobre las opciones de jubilación para mi padre; no sé qué puedo esperar en el corto o mediano plazo.

Hace un par de semanas o así intercambié un par de mensajes con mi hija mayor y parece que todo va normal en su vida; sigue trabajando –creo- como traductora médica.  Mi hija segunda, por otro lado, no podrá viajar a Japón este año debido a las restricciones impuestas por el COVID; a ver si puede realizar el viaje el próximo año.

Hace unas semanas empecé a leer un libro clásico de ciencia ficción: stranger in a stranger land; leí casi todo el primer capítulo pero por alguna razón no lo continué; también empecé el tercer libro de la escritora japonesa de novelas negras pero tampoco pude avanzar luego de los primeros capítulos; no he continuado con el libro de Administración de Servidores Debian ni con The Tangled Web; la verdad me encuentro en uno de mis periodos bajos de lectura; hace un par de días –luego de ver The Equalizer 2- también empecé a leer Between the world and Me pero aún lo tengo en pausa.

Una de las razones por las que Rb ha estado estudiando más de dos años francés en Duolingo es porque habíamos planeado un viaje a Europa el año pasado; hace un par de noches le comentaba que la verdad yo no tengo intenciones de salir del país en mucho tiempo, no importando la mejora o empeoramiento del COVID; y la verdad no tengo muchas expectativas: espero seguir trabajando donde mismo hasta que me liquiden y luego explorar el trabajo en francés y/o en otra área de IT.

Ah! y finalmente comprar una propiedad... A ver cómo va eso…


viernes, 26 de marzo de 2021

El final del camino... The end of the way... La fin du chemin...

Y bueno, tanto como del camino no es el final; eso será hasta cuando coloquen la lápida, o creo que esa era una de las frases de un filósofo griego -un hombre felíz se encuentra en el cementerio-, aunque no logro encontrar la cita ahora con Google... es nomás el final de mi challenge (este año) de 70 días; ayer fue el día setenta y ahorita estoy ordenando un pastel de chocolate para celebrar su conclusión.

Y también hoy acabó -al menos en actividades- el master que inicié hace casi un año; entré casi un mes tarde y me tocó que ponerme al día con un módulo pero en general estuvo interesante, aprendí un montón sobre metodologías de ciberseguridad y además, me permite alcanzar el siguiente nivel de educación formal: hace unos años me había planteado alcanzarlo antes de los cincuenta.

Tenía más de dos años de no utilizar mi traje formal -aunque por ser una videoconferencia nomás fue el saco con un pantalóno vaquero-; nos conectamos a la sesión con mis otros dos compañeros a las siete de la mañana -dos de la tarde en la madre patria- y presentamos unas diapositivas de nuestro trabajo final; el evaluador fue uno de nuestros maestros del último año -la verdad el que mejor me cayó pues por enseñarnos criptografía le dediqué más atencion que a los otros módulos- y aunque señaló un par de deficiencias en nuestro trabajo nos felicitó por el tema y el desarrollo.

Ahora, de acuerdo a mi compañera- nomás es de esperar todo el trámite burocrático para la emisión del título; quien sabe si aún lo veré este año; en todo caso -o para fines prácticos- ya es un tema concluido y nomás es de esperar; ahora me tocará buscar algún otro programa para mejorar mi currículum o ampliar mis conocimientos.

Con respecto a los cuatro objetivos del challenge tampoco puedo quejarme; no me costó limitar mi consumo de material audiovisual durante setenta días pues las otras tres actividades me mantuvieron bastante ocupado; creo que seguiré con los mismos 250XP diarios en Duolingo hasta alcanzar el buho de oro; pero creo que ya no continuaré religiosamente con dos prácticas al día de malabares sino que estaré utilizando cualquier tiempo suelto para mejorar mi coordinación: el trabajo sigue poniéndose pesado.

Y en Javascript llevo ahora 16 días desde que me salté uno escribiendo código diariamente; con este creo que seguiré igual al menos hasta fin de año pues al final decidí no ingresar al bootcamp online viendo que el proyecto que estoy liderando está -o nació realmente- bastante complicado.

Esta semana concluí el tercer libro infantil en francés y durante dos noches no he leído nada en este idioma pues se me olvidó pasar el último de estos libros a la tablet; ya pasé de la mitad de La Cuchara Menguante y acabo de llegar a la tercera -y última, creo- parte de The Dark Forest; creo que continuaré con el mismo ritmo (y los últimos dos libros) hasta medio año.

Por lo demás creo que me tomaré un par de días libres de todo (menos del trabajo, porque obvio) y luego empezaré a pensar sobre lo que puedo (o debo, o quiero) hacer durante el resto del año; y a ver cómo va eso...



viernes, 19 de marzo de 2021

La vuelta al mundo en ochenta días... Around the World in eigthy Days... Le Tour du monde en quatre-vingts jours

Cuando estaba apenas entrando en la adolescencia -creo- mi padre se hizo asiduo cliente de una venta de material educativo que distribuía libros de Soperna, Bruguera y similares; allí fue donde empecé a leer de misterios y conspiraciones, un poco de inglés, un poco de ciencia y un montón de libros clásicos: una colección juvenil que incluía a Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain y muchos otros similares.

Nunca compró -me imagino que era carísima- la enciclopedia Nuevo Tesoro de la Juventud, por ejemplo; recuerdo que unos primos o amigos tenían esta colección y era buenísima; los clásicos que leí estaban versionados para lectores jóvenes sin mucha práctica, creo, pues más tarde pude acercarme a mejores (más extendidas) versiones de algunos de estos y la diferencia era bastante perceptible.

No sé si por eso es que me cuesta leer a los griegos clásicos; y dejé La Divina Comedia como en la página 2 o 3; en fin, he leído más autores contemporáneos pero por allí (y con las selecciones) fue por donde empezó mi gusto por la lectura; con la vuelta al mundo en ochenta días.

Según Duolingo llevo una cadena de 80 días de practicar francés diariamente; muchas semanas alcancé diariamente más de 500 XP -10 veces la meta diaria de la app- pero ahora lo rebajé a la mitad por cuestiones laborales -anoche incluso me costó llegar a este nuevo número-; creo que la próxima semana estaré pasando el checkpoint 4, aunque también he ido dejando abiertos la mayor parte de lecciones (únicamente llegado a la mitad de cada una) desde que rebajé mi meta personal diaria.

Según HabitBull llevo 63 días en cadena de Duolingo, de no entrar a sitios de videos para adultos y de practicar malabarismo con cuatro pelotas al menos tres veces al día; y 9 días sin parar de escribir código en JavaScript; lo segundo no me ha costado mucho por la variedad de actividades que estoy trackeando y con malabares sigo mejorando poco a poco cada día; o sea, no tener buena coordinación no es una excusa para dejar de aprender malabares, nomás se necesita mucha práctica y mucha paciencia.

JavaScript me gusta, esta semana incluso intenté escribir una pequeña aplicación para analizar uno de los archivos de mi trabajo -frecuentemente lo hago con Visual Basic sobre Excel pero no me estaba funcionando- al final sí escribí el código -con ayuda de un video de Youtube- pero no realicé todo el proceso con el mismo -sentí que me estaba atrasando mucho- sino completé la tarea con las herramientas tradicionales; pero sigo cada día un poco de JavaScript.

En tres días se cumple el período que HabitBull recomienda para establecer un hábito y en 7 días el límite que me puse a mi mismo como el período mínimo para trackear diariamente mi comportamiento en estos cuatro aspectos; luego compraré un pastel de chocolate para celebrar la finalización y me replantearé el futuro para los próximos meses.

Y es que la verdad el trabajo se puso super pesado y las dos personas del país sudasiático que me asignarno no brillan por su performance: durante estos días que estamos 100% dedicados al proyecto yo debo de entrar al doble de reuniones que ellos y aún así he hecho más trabajo funcional que ambos combinados; me he reunido un par de veces para ver cómo mejorar pero me preocupa las diferencias culturales a la hora de afrontar las responsabilidades; casi cada día le digo a Rb que lo más seguro es que me despidan en el transcurso de este proyecto; a ver cómo va eso.

Hoy mi hijo menor cumple 19 años, y desde este mes se ha emancipado por completo; dejó la facultad y está trabajando en un call center; con él se terminó mi etapa de responsabilidad paterna directa y no sé aún cómo sentirme; o sea, durante mucho tiempo aporté casi el 75% de mi salario a la manutención de mis peques; nunca me quejé por lo mismo sino que lo tomé como una responsabilidad que me alegraba cumplir.

Eso me mantuvo en alerta constante de tener suficiente dinero para cumplir con mis obligaciones por lo que conservar un trabajo siempre estuvo hasta arriba de mis responsabilidades; también eso me hizo limitarme en mi búsqueda de compañía femenina; durante estos 12 años solo tuve dos o tres relaciones esporádicas hasta que conocía a Rb, con quien llevamos más de 7.

Y tampoco quise más descendencia -igual, luego de que mi tercer hijo naciera me realicé una vasectomía-; creo que tres hijos estuvo bien, mi hija mayor y mi hijo menor no quisieron estudios superiores y trabajan en la industria bilingüe y mi hija mediana está a mediados de una carrera de arte en una universidad del imperio del norte; creo que puedo darme por satisfecho.

Hasta este mes el 25% de mi salario se lo asignaba a mis responsabilidades familiares y la verdad es que entre vivienda, alimentación, educación y el resto de gastos no alcanzo a cosumir más del otro 40 o 50% por lo que mi situación financiera está bastante bien y si me tocara empezar a buscar otro trabajo incluso puedo aceptar un salario menor al actual; no sé realmente cómo va a ser buscar trabajo a los cincuenta años pero tampoco me hago muchas ilusiones.

Esta semana me reuní con mi grupo del master en ciberseguridad para practicar nuestra presentación final y esta noche tendremos nuestro segundo ensayo; sólo faltará luego la presentación en vivo y habré completado este programa que duró un poco más de un año; el otro curso de ciberseguridad -de solo un mes de duración- finalizó hoy, aunque creo que de este último no tendré un comprobante -o uno que valga la pena-.

Y la otra actividad que no había considerado cuando hace unos días estaba pensando que no debo morder más de lo que puedo masticar es la escritura de libros; y esto porque luego de completar el libro de física el año pasado ya no me dieron más trabajo serio; nomás un par de capítulos de matemáticas para ayudar a otro autor y la revisión de varios capítulos de otro par de libros de matemáticas y estadística.

Hace un par de días me contactó el editor para pedirme que revisara un ejercicio que se me había pasado por alto en capítulo de ecuaciones que revisé el año pasado; la verdad es que se me pasaron un par de errores garrafales en el mismo por lo que me pasé un par de horas analizando y corrigiendo el texto -ayer me dormí casi a la una de la madrugada-.

En su mismo mensaje el editor incluía una parte de un nuevo capítulo de matemáticas que debo revisar, lo cual no es mucho pero, no está mal ganarse 100 dólares en el tiempo suelto de un par de días; y también es mejor que no haya mucho de ese trabajo por ahora pues mi trabajo principal está super complicado y creo que continuará en el mismo estado por un par de meses o así.

Sigo aún con La cuchara menguante -ahora hablando de los aspectos bizarros de la familia Curie, de la cual había leído en algún otro libro antes-; sigo con un capítulo diario del libro infantil en francés -excepto un par de noches que tuve que trabajar en lo de la editorial o realizar alguna otra tarea- y avanzando -muy lentamente- con The Dark Forest; pero es que la verdad la lectura no es una obligación sino un placer -y un desestresante usualmente-.

Y los días siguen contando...

sábado, 13 de marzo de 2021

Incertidumbre... Uncertainty... Incertitude...

Cuando estaba iniciando a trabajar en el proyecto más grande (y más demandante y más frustrate) en el que he colaborado en mi actual trabajo recuerdo que le dije a mi anterior jefa que tenía problemas con la incertidumbre; digo, no tener toda la información que creo necesitar me provoca bastante incomodidad, lo que no me permite desempeñarme de la mejor forma.

Pero al final es una cuestión conceptual; la incertidumbre es parte de la experiencia vital y la certeza, creo, es únicamente una ilusión; sabemos (más o menos, los que nacimos hace mucho) cuando nacimos, en dónde y algunos otros datos con bastante exactitud; todo lo demás está influenciado por tantos factores que predecir el final de nuestro día es bastante osado.

Pero claro, no podríamos funcionar si no asumieramos la mayor parte de nuestra vida como estable; nos levantamos en la misma casa un día tras otro, trabajamos (cuando tenemos suerte) diariamente y al final del día nos retiramos a descansar al mismo lugar en donde inició nuestro día; me imagino que -como la mayor parte de cosas- el problema es la perspectiva y dónde definimos el punto de balance.

Y es que vamos otra vez en el trabajo con un nuevo proyecto y siento que -aunque acabo de iniciar de lleno en el mismo- ya voy atrasado; hace como un mes elaboré (o simplemente agregué un poco de información a uno genérico) la primera versión del plan y esta semana que lo revisé con mi jefa y mi futura jefa temporal encontré que tenía bastantes deficiencias; hace un par de noches invertí como tres horas en actualizarlo y planeo trabajar hoy y mañana (fin de semana) en afinarlo.

Y es un rollo porque el plan que tomé de base es de un proyecto similar que ha estado ya en marcha durante casi seis meses y el nivel de deficiencias es casi similar; o sea, como que no es taaan necesario un documento preciso, pero creo que debo trabajar más en su corrección; además mi jefa me confirmó al mismo tercer recurso y debo empezar la ingrata tarea de distribuir y supervisar tareas; también vamos atrasados con eso.

Esta semana contacté a mi excompañero del voluntariado que me ayudó a finales del año pasado a realizar el pago del préstamo por el que estaban embargando una parte del salario mensual de mi padre; como todos los trámites de este tipo es super fácil que te penalicen pero super difícil que se termine: pagamos todo el dinero en diciembre pero los descuentos siguen ocurriendo.

En enero mi amigo fue a la oficina a obtener un finiquito, en febrero le informaron que aún faltaba un trámite y ayer le dieron una carta confirmando que la deuda estaba saldada pero le comentaron que debía realizarse otro trámite en otra oficina; total que contacté a esta última oficina y me dijeron que el proceso de elaboración de los documentos legales estaba en trámite pero que ¡se demora alrededor de 120 días hábiles!  o sea, si el tiempo cuenta desde febrero seguirán descontando como el 20% de del salario hasta julio o agosto, en fin.

Se supone que esos descuentos deberán ser reintegrados luego pues la deuda ya fue saldada desde diciembre, pero viendo cómo van funcionando las cosas, la verdad no sé si es dinero que mi padre perderá en el proceso; y hablando de reintegros; Google Voice dejará de funcionar y están reintegrando el saldo a los clientes.

Ayer recibí un correo donde Google me informa que no han podido iniciar el proceso de reintegro pues la tarjeta de crédito con la que cargué 25 dólares al servicio de llamadas telefónicas caducó hace mucho tiempo; esos 25 dólares los cargué hace como 10 años pues en esa época usaba bastante google voice para llamar a mis amigos en Estados Unidos; lo raro es que luego las llamadas a ese país y Canadá eran gratis.

Creo que gasté  diez dólares llamando un par de veces a Marruecos pues contacté personalmente a un cliente de la oficina de microfinanzas; en otra ocasión llamé a una amiga en Argentina y me parece que también utilicé el servicio para llamar a mi hija cuando estaba estudiando en el college a dos países al sur de acá; ah, y una vez le presté mi cuenta a un haitiano que vino a la oficina de microfinanzas para que estuviera comunicándose con su familia (creo que ese fue el gasto más grande).

En fin, ayer actualicé la información de mi tarjeta de crédito actual y espero recibir los 15 dólares pronto; pero tampoco estoy seguro de eso porque este banco tiene un servicio raro: cuando mi hija segunda pagó la cita para la embajada del imperio del norte hace más de dos años utilizó su tarjeta prepago para abonar los ciento sesenta dólares que cuesta el trámite; el pago fue rechazado (y lo pagué con la tarjeta de RB) pero el dinero sigue aún en reserva y aunque los he contactado en un par de ocasiones ni ellos ni la oficina que realiza el cobro me han dado razones de cómo acceder a ese monto.

Hace un par de noches hablé con mi hijo y, como casi lo esperaba, me informó que no está estudiando como es debido -culpa a la modalidad online- y que a partir de este mes se retira de la facultad y empieza a trabajar en el segundo call center más grande de la ciudad -al mismo al que traté de ingresar hace tres años-; se mostró compungido por no continuar pero le indiqué que, a pesar de que mi sueño era que los tres se graduaran de la universidad, no esperaba vivir a través de ellos y que como adultos deben tomar sus propias decisiones.

Además, le recordé -otra vez-, que la Universidad para mí fue especial porque mi papá apenas se había graduado del nivel medio un par de años antes que yo y que mi madre lo hizo un año después de que yo iniciara los estudios superiores; o sea que en mi caso la barra no estaba muy alta y quizá por eso para mí era un verdadero reto completar mi formación universitaria; ahora creo que únicamente mi hija segunda será quien complete una carrera universitaria, y en artes.

Total que ya no seguirá en la Universidad pero espera tomar algún programa de formación en ese lugar de trabajo; ojalá encuentre cierta estabilidad en este lugar; me contó que está leyendo, otra vez, The Subtle Art of Not Giving a F*ck (creo que lo encontró hace unos años en una de mis computadoras) y que, como yo le había dicho en una ocasión, allí dicen que el trabajo es el trabajo y no necesariamente una fuente de realización; a ver cómo le va.

No sé si fue casualidad pero unas horas después -a las dos de la mañana, aunque el mensaje lo leí a las 8- mi hija mayor me envió un par de mensajes por whatsapp: agradeciéndome porque les había enseñado inglés y disculpándose por haber sido una difícil adolescente -y para decirme que estaba bien-; le respondí luego agradeciéndole el contacto y haciéndole saber que me gustaba saber de ellos.

Según HabitBull llevo 57 días sin parar de hacer más de 500 XP diariamente en Duolingo (aunque anoche apenas lo logré), de no ingresar a sitios de videos y de practicar tres veces al día al menos 10 minutos de malabares; también 56 días de escribir Javascript aunque con esto último nomás llevo una cadena de 3.

Y creo que a partir de este fin de semana modificaré mis hábitos pues me toca entrar con fuerza al trabajo por el que me pagan quincenalmente y estos últimos tres días he estado corriendo tanto que ni siquiera he leído nada al finalizar el día, ni inglés, ni español, ni francés; aunque también deberé bajarle el ritmo a eso.

Así que a partir de hoy -creo- bajaré a la mitad los XP que alcanzo diariamente en Duolingo (creo que también cambiaré mi estrategia de ir completando los cinco niveles de cada lección a únicamente los primeros dos niveles en cada una y luego iré retornando a completar los tres restantes); creo que eso extenderá de seis meses a quizá el resto del año el objetivo del Buho de Oro pero al final el trabajo es lo que me facilita realizar todo lo demás y es en lo que debo invertir más horas al día.

También bajaré de 3 a 2 el número de veces que practico malabares con cuatro pelotas, y quizá de 15 minutos retornaré a 10 minutos en cada ocasión; creo que ya domino el movimiento -en algunas ocasiones logro secuencias de 10 lanzamientos o así- y nomás me toca seguir practicando, así como lo hice cuando aprendí a malabarear con tres pelotas.

Lo de limitar mi consumo de media para mayores de edad ha estado bien, durante los 57 días no he entrado -ni he tenido el deseo de hacerlo- a ningún sitio de reproducción de este tipo de material; en un par de ocasiones he visto -y borrado- una parte de algún video que mis excompañeros del bachillerato mandan al grupo de whatsapp... la verdad aún no sé porqué no me he retirado de este grupo porque realmente no existe un vínculo con el 99% de ellos y puede ser porque me molesta pensar que continúo con mi comportamiento de anacoreta.

La verdad es que es bien complicado mantener una abstención total de consumo multimedia para adultos; por ejemplo, anoche estaba revisando mi correo de gmail y bajo una pregunta de Quora (casi no lo utilizo aunque a veces hay información bastante útil) una señora (auto, creo) respondía a una pregunta de si le gustaba tomar el sol con ropa o sin ella con un par de párrafos y una fotografía sin ropa en la playa (no era una modelo y era una señora de edad media); por supuesto que borré el correo pero me sorprende (un poco, aún) por dónde llega información que uno no quiere ni necesita ver; y lo complicado no es ver, sino cortar por lo sano sin entrar a un ciclo indeseado; en fin, no sé aún qué decidiré sobre esto cuando complete el challenge actual.

Porque sigo -aún cuando rompí la cadena con Javascript y estoy rebajando Duolingo y malabares- con el challenge, al menos hasta el día 70 (este es el día 57); quiero completar los siguientes trece días, llegar al final de la meta establecida, celebrar (Rb me envió unas fotos de un pastel de chocolate hace unos días) y luego decidir qué quiero hacer durante el resto del año.

Y es que hemos ido sumando actividades; en el caso de Rb, además de su trabajo está el curso de ilustración infantil digital que aún continúa por tres o cuatro semana, y el curso de señas, que continuaremos por dos o tres años más (ah, y lleva Duolingo bastante tranquilamente); pero en mi caso está un poco más complicadillo.

Además de mi trabajo -que pasa de 10% a 120% del horario laboral intempestivamente- practico malabares, utilizo Duolingo, leo en inglés, español y francés, estoy en un curso de seguridad digital con una universidad popular del sur (ya solo faltan un par de semanas); estoy en las semanas finales del máster en ciberseguridad (ayer fue la prueba técnica para la defensa del trabajo final y en una semanas debo -junto con mis dos compañeros- realizar la presentación); además escribo -un poco- Javascript diariamente y estoy en el curso de lenguaje de señas.

Y el día tiene solo 24 horas, y -me imagino que por mi edad- ya me es difícil dormir únicamente entre seis y siete horas que ha sido siempre mi aspiración -me ha estado costando levantarme y no paso de buen humor el día si duermo menos de siete u ocho horas por la noche-; así que debo tener cuidado y no morder más de lo que pueda masticar; por lo pronto estoy reajustando Duolingo y malabares (Javascript no me consume tanto tiempo) para no descuidar la lectura y dedicarme (al menos durante los próximos dos meses) a encaminar el nuevo proyecto en mi trabajo por una buena ruta; comenzar -usualmente- es lo que me cuesta pero luego todo se vuelve un poco más sencillo, a ver cómo va eso.

jueves, 11 de marzo de 2021

Rompiendo la cadena... breaking the streak... briser la séquence...

Según Duolingo llevo setenta y dos días consecutivos de alcanzar más de 500 XP en su árbol de francés; según HabitBull llevo 56; pero eso es porque bajé la aplicación un par de semanas después de que empecé el aprendizaje de mi tercer idioma (o cuarto, si se cuenta el Lenguaje de Señas local); además, según esta última aplicación llevo 55 días de practicar malabares con cuatro pelotas tres veces al día por diez minutos.

Aunque lo de los malabares fue un poco más complicado al inicio pues entre que practicaba con tres, o con una pelota en cada mano, o que aumentaba o disminuía el tiempo de práctica; o que encontraba una buena rutina para alcanzar mi meta de malabarear con cuatro pelotas los primeros días fueron bastante confusos.

Tampoco he visitado ningún sitio de videos durante esos cincuenta y cinco días, lo que no ha sido tan difícil pues la verdad mantener una variedad de actividades diarias (además de mi trabajo) me ha mantenido bastante ocupado; han habido bastantes noches en que he tenido dificultad para dormirme pero he acudido a la vieja práctica de la meditación -o algo parecido-.

La cadena que rompí completamente -y de una forma bastante burda- fue la de escribir código cada día; según HabitBull para hoy llevo una secuencia de únicamente un día; y es que antier olvidé por completo mi práctica diaria de escribir JavaScript; y no fue un día demasiado ocupado; simplemente me pasé el día sin abrir el curso y por la noche, al irme a dormir me puse a leer en francés, español e inglés, en lugar de escribir un poco de código, como casi siempre hago.

Y la cadena se rompió; lo interesante es que es el hábito activo -el cuarto es de evitar una práctica- que menos tiempo me lleva: En Duolingo estoy invirtiendo 26 o 27 horas a la semana, lo que se traduce en tres o cuatro horas al día; para los malabares ocupo entre 45 y 60 minutos al día; y para escribir código no me llevo más de media hora entre ver el video y completar el ejercicio diario.

En fin, fallé con ese objetivo: me había propuesto mantenerlo durante 70 días -como los otros tres- pero llegué únicamente al día 54; aún así todavía planeo comprarme un pastel de chocolate en dos semanas cuando llegue a completar los otros tres; y es que al final este challenge lo concebí para aprender tres cosas (y desaprender una) y creo que de una u otra forma lo estoy logrando.

Por supuesto que lo primero que hice ayer temprano fue completar el objetivo de escribir código; luego pensé en que podía hacer el doble de lo habitual pero antes -como casi siempre- me puse a buscar en google sobre la mejor forma de enfrentarse a un tropiezo de este tipo; y claro, uno de los consejos más comunes es evitar compensar, simplemente seguir, y es lo que estoy haciendo.

Las cosas en mi trabajo van -como muchas veces- complicándose; he tenido un par de reuniones con mi jefa y mi futura nueva jefa y esta última se ha mostrado interesada en ayudarme a actualizar mi computadora -que ya está bastante viejita-; pero no creo que sea tan sencillo; el proyecto que estoy iniciando ha tenido varias complicaciones y aún no hemos entrado de lleno en él; y de los dos colaboradores que me asignaron -del gran país asiático- uno, el más nuevo y que mejor me caía, ya fue transferido a otro proyecto.

El segundo compañero, el más antiguo, es uno de mis menos preferidos -lo cual no es nunca una sorpresa- y aunque he tenido ya una reunión de trabajo con él no logro encontrar la forma en que nos comuniquemos bien, salvando las distancias del idioma creo que nunca nos hemos caído bien y la verdad no tengo unas grandes esperanzas de que completemos el trabajo como se debe; o al menos de que lo completemos sin tantas complicaciones; sospecho que me tocará realizar la mayor parte del trabajo por mí mismo; en fin.

No he sabido nada de mis hijas pero mi hijo menor me escribió anoche -nuestro único medio de contacto por estos días es el messenger de Facebook- para pedirme que hablemos este día por la noche; en su mensaje dice que quiere que hablemos sobre la Universidad y sospecho que planea dejarla; la verdad es que son tiempos raros y siento que le haya tocado la pandemia en su ingreso a los estudios superiores, pero tampoco es que completar una carrera universitaria (al menos una carrera complicada) haya sido una de sus prioridades; a ver cómo va la reunión de esta noche.

Mañana debo realizar una conexión con la universidad española en la que pronto espero terminar el programa de master; la verdad no creí que se complicara tanto la finalización del mismo pero no había tomado en cuenta un trabajo final, muchos programas no cuentan con este último paso para concluir la carrera; con los otros dos compañeros (uno fue eliminado del grupo por irresponsable) hemos invertido más de dos meses en preparar un documento final y tendremos que defenderlo en dos semanas; a ver cómo va eso.

El otro curso de seguridad digital que estoy tomando en una universidad popular del cono sur está bastante ligerito; tanto en contenido como en dedicación; o quizá lo siento ligerito porque desde el año pasado empecé a explorar la ciberseguridad; este termina en un par de semanas y no creo que haya tantas complicaciones para su finalización.

Y eso, sigo aún con los mismos tres libros, tratando de consumir menos contenido audiovisual -trato de no ver más de un par de series al día con Rb-, y jugando un poco de ajedrez al día; y manteniendo los objetivos (al menos otras dos semanas) y durar en mi trabajo, esperando que no se rompa otra cadena.

lunes, 8 de marzo de 2021

Otra cuenta de los días... Another count of the days... Un autre décompte des jours

Y terminé en segundo lugar en mi primera semana en la última Liga de Duolingo, tal como se había perfilado desde el primer día de la semana; la verdad no me esforcé mucho más de lo debido, en parte porque ví que la persona en el primer lugar llevaba una ventaja de más de 1,000 XP desde el primer día y en parte porque realmente debo trabajar, especialmente ahora que mi jefa está dejando el departamento.

Además, eventualmente espero ganar la insignia del primer lugar en la liga diamante ya que no hay más para donde avanzar y es un poco difícil que baje; las ligas son asignadas, supuestamente, de una manera aleatoria y en la que RB estaba participando el primer lugar alcanzó como 1,500 XP en toda la semana (yo llegué a más del doble y el primer lugar casi el triple en la que estábamos asignados).

Como me cuesta bastante escribir en mi teléfono actual -es un LG que me ha salido muy bueno-: bromeo con mis conocidos con que tengo dedos de salchicha y por eso cometo tantas faltas al escribir, estuve considerando durante varias semanas adquirir una tablet para completar Duolingo; Rb me recomendó que comprara una de marca y creo que debí hacerle caso porque el jueves pasado adquirí una genérica -me costó como 115 dólares- pero la antena de wifi es muy débil y la versión de Android que corre es bastante limitante.

O sea, invirtiendo unos 20 o 30 dólares más hubiera adquirido una mejor tablet -de la misma marca de mi teléfono, por ejemplo- y hubiera tenido una buena opción para seguir practicando Duolingo en una forma más cómoda; en esta tablet no puedo activar el micrófono con lo que no puedo realizar los ejercicios de repetición -que tanto necesito-; al final nomás trasladé a esta tablet -tiene un teclado físico bien atractivo- la app de mi seguro médico, el ajedrez y mi lector de libros: al menos estoy liberando de bastante espacio a mi celularcito -también estoy tratando de (al menos) hacer los ejercicios de lectura/listening en la tablet).

Estoy como a medio camino entre el tercer y el cuarto (de nueve) checkpoints de Duolingo; si lograra mantener el ritmo que llevo (o no bajarlo tanto) podría completar el programa completo (y obtener el tecolote de oro en francés) en unos cinco o seis meses pero la verdad me ha estado preocupando que no pueda mantener el ritmo; muchos días me cuesta levantarme y hoy, por ejemplo, había olvidado una reunión super temprano y super importante: la presentación del sustituto de mi jefa.

Mi jefa nos había convocado a esta reunión (una hora y media antes de la hora en la que usualmente empiezo a trabajar) para este día y me había asignado la presentaición de una pequeña demo de un programa que utilizamos para realizar ciertas partes de los proyectos (y en la cual he entrenado a bastantes miembros de otros equipos); había anotado la reunión en mi lista de pendientes pero la olvidé por completo; esta mañana estaba dormitando cuando leí un mensaje de mi jefa, con 15 minutos de retraso, comentándome sobre la reunión.

Y la verdad el futurno -laboralmente hablando- no se presenta tan atractivo; actualmente soy el último recurso en el país que le reporta directamente a mi jefa; hay cinco o seis otras personas con mi misma función en el gran país del norte que también le reportan de esta forma; las otras docenas de colaboradores se encuentran en el segundo país más poblado del planeta y tienen un administrador local.

Entré tarde a la reunión y escuché a un par de compañeros autopresentarse; luego mi jefa me cedió la palabra y creo que es la peor presentación laboral que he tenido -hablando de primeras impresiones-; uno de los compañeros del gran país del norte me contactó un par de horas más tarde para que le explicara un proceso y me comentó que el nuevo director es super estricto (han trabajado juntos) pero que nosotros estaremos ahora reportándole a una manager en el país que se encuentra justo debajo del imperio del norte; que dicho sea de paso, tampoco me cae bien (pero esto puede decirse del noventa porciento de las personas que conozco).

Estoy mejorando en los malabares con cuatro pelotas y usualmente no me limito a los quince minutos tres veces al día, extendiendo unos minutos mi práctica en cada ocasión; he llegado a hacer hasta cinco o seis lanzamientos exitosos: debo seguir practicando; también sigo escribiendo diariamente un poco de Javascript y ya bajé el próximo curso; también debo seguir practicando.

Me he mantenido sin ingresar a sitios de videos de contenido adulto pero creo que no es una sorpresa porque la verdad no he tenido tiempo ni siquiera de terminar una película de ciencia ficción que empecé a ver hace casi dos semanas: Space Sweepers; de hecho incluso mis lecturas se han resentido de mi dedicación a mis tres prácticas diarias; incluso Rb me comentó que no creía que estuviera leyendo mucho.

De hecho sigo leyendo diariamente un capítulo de un libro infantil en francés -a veces me cuesta entender algunas partes pero en general las historias son divertidas-; si, he avanzado muy poco con La Cuchara Menguante y voy poco a poco también con The Dark Forest; creo que llegaré a medio año con estos dos libros.

Mi hija mayor no me ha escrito y creo que eso es una buena señal pues a finales del año pasado y principios de este incrementó de una manera bastante notable su comunicación; generalmente para pedirme ayuda económica pues estaba entre trabajos -o iniciando su trabajo actual-, espero que esté mejorando su administración financiera personal.

Mi hija mediana tampoco ha dado señal luego de que me escribiera para conocer el saldo de su tarjeta de débito prepago; espero que sus estudios y trabajo se esten desarrollando de manera normal; si es que se puede aspirar a ese estado en estos tiempos; mi hijo menor tampoco se ha comunicado, pero eso es típico:  al menos por mi parte le envío mensualmente un aporte financiero y espero un reporte del avance de sus estudios; quien sabe cómo terminaremos el año.

lunes, 1 de marzo de 2021

La última puerta... The last gate... La dernière porte

Técnicamente no es la última puerta, en Duolingo, a la que llegué esta semana, es simplemente la última liga (Diamond); en la anterior, Obsidiana, creí que iba a quedar en segundo o tercer lugar pues había otros dos usuarios }que estuvieron cada día haciendo más puntos de los que yo conseguía diariamente; casi todos los días de la semana pasada empecé en el primer lugar pero terminaba en el tercero o (incluso un día) en cuarto lugar.

Pero sospecho que ninguno de mis dos contrincantes se documentó sobre la hora a la que se renuevan las ligas (00:00 horas UTC del lunes o 06:00 pm del domingo, en mi país); ayer amanecí en tercer lugar -creo- pero me dediqué a avanzar en historias (28 XP cada una) y completé mi cinco niveles diarios, con lo que logré quedar en el primer lugar de la penúltima liga.

Luego empecé a investigar sobre las condiciones de la última liga; es un poco raro porque después de esta no hay más, entonces solo hay dos opciones: permanecer o bajar a la anterior; lo raro es que al parecer los que están debajo de la posición número 27 son los que bajan; Rb ha estado en esta liga durante mucho tiempo y creo que ayer la sobrepasé en el nivel de lecciones alcanzadas en francés: ya pasé el tercer checkpoint, que es el último que ella ha alcanzado.

La semana pasada enviaron un link en un grupo de programadores al que fuí suscrito hace unos meses; de acuerdo a la nota Oracle está promocionando un certificado como programador profesional con un buen descuento pues están celebrando el 25 aniversario de Java -o algo así-; a pesar de llevar más de cuarenta días practicando Javascript consideré por un par de días dejarlo en pausa y estudiar durante un mes para este certificado; son solo 25 dólares y el examen debe tomarse antes de finales de abril.

El viernes y sábabado estuve viendo varios videos sobre Java (cuestiones básicas) y luego intenté realizar la configuración para ejecutar los primeros ejercicios; desafortunadamente (o quizá no) al parecer ya he creado en el pasado una cuenta con Oracle y no me permitió anotarme para un mes gratis de su plataforma en la nube; incluso intenté con otras cuentas de correo pero creo que las cuentas se conectan con la tarjeta de crédito.

Al final decidí declinar esa oferta y continuar enfocándome (al menos durante lo que resta de mi challenge) en Javascript; la verdad es que los certificados siempre son buenos para los curriculums pero también, a mis casi cincuenta años, creo que es un poco difícil que se me considere para una posición de programador junior o similar; en fin.

Otra de las razones por la que quizá no es tan desafortunado el incidente de no poder ponerme a estudiar Java estos días es que el proyecto que estaré liderando se está empezando a poner interesante; la semana pasada tuve reuniones casi todos los días (incluida la reunión en la que mi jefa me contó que se va) e incluso un día -miércoles, creo- estuve casi cinco horas en una reunión tras otra; y es que al final mi trabajo es mi prioridad y todo lo demás debo programarlo para que se adecúe al tiempo que me consume el mismo.

La semana pasada -o la anterior- también me anoté en una lista de espera para un bootcamp (online, por supuesto) de Javascript; es un evento que realiza un programador en Estados Unidos cada cierto tiempo y su duración es de 20 semanas; o sea, unos cinco meses; el costo me pareció bien -250 dólares- y creo que será una buena oportunidad para solidificar mis conocimientos de este lenguaje con miras a obtener algún certificado más tarde este año; igual, todo está condicionado al tiempo que me deje libre el proyecto que debo liderar en mi trabajo.

De los otros tres objetivos: sigo sin ingresar a sitios web específicos; sigo practicando tres veces al día malabares con cuatro pelotas -aunque ahora he aumentado el tiempo de 10 minutos en cada ocasión a 15 minutos- y voy mejorando poco a poco; y continúo escribiendo cada día un poco de código en Javascript.

En cuestión de lecturas; la semana pasada terminé el segundo libro infantil en francés, se me olvidó bajar al celular el tercero de este mismo autor y una noche leí un poco de otro libro más avanzado (de Arsene Lupin) y la verdad el nivel de dificultad de lectura aumenta bastante -ahora ya tengo el tercer libro infantil en mi celular-; sigo avanzando con The Dark Forrest y voy poco a poco con La Cuchara Menguante.

No he escuchado de mi hija segunda luego de que me contactara para consultar el saldo de su tarjeta prepago en dólares y cuando, unos dos o tres días más tarde, consulté el saldo me sorprendió que siguiera igual; o sea, no sé cómo pagó sus impuestos; tampoco he hablado con mi hija mayor luego de que me contactó para pedirme un poco de dinero para medicinas; espero que esté bien en su trabajo y que el curso de pintura digital que le patrociné no la estrese sobremanera.

Ayer o antier le escribí a mi hijo menor (luego de realizar la transferencia mensual) para comentarle que cuando yo estudiaba en la facultad tenía bien claro el pensum de estudios así como los créditos necesarios para los cursos y los prerrequisitos; y que esperaba que para el próximo mes me comente cuál es su situación en este aspecto; la verdad temo que ni siquiera haya estimado cuánto tiempo va a pasar en la facultad de seguir al ritmo que vá (prácticamente está repitiendo el segundo semestre y, según recuerdo, hay cursos que no los repiten en cada semestre por lo que realmente se estaría atrasando todo un año); no sé realmente qué va a hacer pero en tres semanas cumple 19 años y creo que debe tomar responsabilidad de su vida; a ver cómo va eso.

lunes, 22 de febrero de 2021

El tercer lugar... The third place... La troisieme place...

Justo ahora estoy en el tercer lugar de la penúltima liga de Francés en Duolingo: Obsidiana; no sé si subiré al segundo o primer lugar, permaneceré en el mismo, o seré relegado a alguno de los lugares inferiores; la semana pasada (creo que fue la tercera igual) terminé en el segundo lugar de la liga; mi punteo de cada día estuvo entre 600 y 700 XP.

Lo bueno es que tengo una meta específica diaria (+500XP), aunque la verdad he estado tratando de enforcarme en alcanzar al menos una vez al día el final de una de las secciones del nivel en el que me encuentro; de esa forma espero completar todo el programa de francés en unos seis meses; después de completar la sección actual me quedan dos más para el tercer (de nueve) checkpoint.

De acuerdo a Duolingo he estado estudiando francés sin parar durante cincuenta y cinco días; de acuerdo a HabitBull este es el día 38 de mi challenge de 66 días (aunque realmente quiero llegar al día 70).  Con respecto a los otros objetivos: no ingresar a sitios específicos no ha sido, al menos hasta ahora, tan difícil; ayer empecé a practicar malabares con cuatro pelotas -me está costando- y continúo con el segund curso de Javascript, practicando con objetos.

La gran interrogante, como casi siempre, es la intensidad del trabajo; o sea, si el proyecto que estoy empezando a liderar se pusiera pesado trabajar en el mismo siempre será la prioridad más alta y todo lo demás quedaría relegado; la semana pasada tuve un par de reuniones con mi jefa y el administrador principal del proyecto y en un par de horas tendré una reunión con el lider de un proyecto similar, previo a completar mi estimación temporal inicial.

El trabajo final del maestría también entró en su fase final, la semana pasada tuve un par de reuniones con la coordinadora y ya está finalizado el primer borrador del mismo; la mayor parte del trabajo lo hemos realizado con esta persona, con un poco de ayuda del compañero del paisito vecino y sin ningún aporte del compañero del final del istmo, creo que la coordinadora ya lo excluyó del grupo; esta noche nos reuniremos para darle los toques finales previo a enviarlo a la primera revisión.

No he hablado desde diciembre con mi hija segunda, creo que nos hemos escrito en un par de ocasiones en este tiempo -pero no estoy completamente seguro de esto último-; tampoco he conversado con mi hijo menor desde el final del mes pasado -le transfiero dinero los últimos días del mes- y mi hija mayor me escribió ayer temprano contándome que la habían promovido a traductora médica -también para solicitar mi ayuda económica pues debía comprar medicinas para un catarro-. [Un par de horas después de publicar esto mi hija segunda me escribió para consultar el saldo de su tarjeta de débido pues hoy estaba pagando sus impuestos]

El curso de lenguaje de señas está raro y creo que es lógico que si el maestro de este tipo de materia es hablante nativo las clases sean diferentes; y en el caso de una persona sorda comprendo que la percepción de la realidad sea diferente; pero creo que la improvisación no es una de las mejores estrategias en este caso; además, poner notas bajas no creo que sea la mejor estrategia para motivar el aprendizaje: saqué 60% en la primera tarea (igual RB); pero decidimos que sin importar la calidad de la enseñanza, nos aplicaremos para aprender todo lo posible -aún nos queda año y medio de esto-.

La cuchara menguante sigue explorando la forma -rara?- en la que fueron descubiertos la mayor parte de los elementos químicos y aunque lo había leído en varias otras ocasiones, me sigue sorprendiendo el efecto que las guerras han tenido en el desarrollo de la ciencia y la tecnología; o sea, los objetos en la programación se desarrollaron para minimizar los errores en los programas de defensa; y el proyecto Manhattan fue la base para el método Monte Carlo que fue la base de varios cursos de administración, proyectos y operaciones en la facultad.

The dark forrest continúa la historia de la futura invasión de la Tierra por parte de una raza extraterrestre con las peores intenciones; como el autor es ingeniero su enfoque para el desarrollo de la historia es bastante técnico -lo que me gusta- pero en su segundo libro de la saga hace bastante uso de la introspección -lo que no siempre me gusta-; creo que ya voy por el 25% de este libro y creo que va desarrollándose bien.

Le petit Nicolas et les copains es el segundo libro que leo de Sempé-Goscinny y es sumamente divertido; cuando mis hijos eran pequeños compramos un libro de esta serie -en español- y luego mis hijos me contaron que habían leído otros en alguna de las bibliotecas en las cuales crecieron; con cada capítulo de este libro -y cada lecció de Duolingo- se ha ido reduciendo el número de palabras que no reconozco.

Por último, en varias etapas -especialmente en los últimos años- he utilizado checklist diarios para asegurarme de realizar las actividades que me propongo -o debo- realizar pues no es raro que al finalizar un día me percate que he olvidado atender una reunión o realizar una tarea específica; durante un tiempo utilicé un pizarrón que compré cuando enseñaba programación a mis hijos -pero ahora no tengo marcadores-, otro tiempo realicé listas semanales en fichas de papel.

La semana pasada realicé una busqueda en internet de apps que pudiera utilizar como checklists; la idea era tener una especie de whiteboard que pudiera acceder desde diferentes dispositivos y consultar la misma información; finalmente me decidí por simplenote y la verdad me está ayudando a organizarme; estoy agregando dos secciones: tareas diarias y tareas puntuales.

Entre las primeras están la ejecución de mis tres objetivos diarios y el seguimiento al curso de lenguaje de señas; en la segunda están todas las demas actividades que van surgiendo día a día, especialmente las relacionadas con mi trabajo; y en el caso de las segundas voy agregando subtareas con el estilo breakdown de los proyectos; la ventaja es que puedo consultar mis pendientes actuales desde cualquiera de mis dispositivos.

Y eso; esta semana termina febrero, la vacuna aún no ha venido al país (y hay pocas esperanzas de que venga este año), mi hija segunda sigue en el imperio del norte, mi hija mayor sigue trabajando (y despilfarrando su dinero), mi hijo menor sigue (?) estudiando en la facultad, mi hermano menor sigue viviendo en el departamento más frío del país, mi hermana menor sigue trabajando de maestra de inglés, mi hermano mayor sigue viviendo en la casa de mis padres, mis padres siguen viviendo en la costa opuesta; yo sigo trabajando/malabareando/aprendiendo francés/ aprendiendo lenguaje de señas/aprendiendo Javascript/...