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viernes, 15 de enero de 2010

Capas...

Para tu información, un ogro tiene mucho más de lo que te imaginas.
- Un ejemplo.
- ¿Ejemplo? Está bien...
Los ogros son como las cebollas.
- ¿Ellos apestan? o ¿Te hacen llorar?
- ¡No!
-¿Las dejas al sol y se quedan cafés?

¡No! ¡Capas! Las cebollas tienen capas.
¡Los ogros tienen capas! Las cebollas tienen capas.
¿Comprendes?
Ambos tenemos capas.

¡Ohh! tienen capas. Bueno, no a todos les gustan las cebollas.


El aterior es un diálogo -versión mexicana, me parece- de Shrek (I). Estaba pensando sobre este diálogo ayer mientras me bañaba -las ideas más creativas se me ocurren en el baño matutino-. Creo que al final, las capas no le conciernen solo a los ogros. No se si a todos les pasará -temo que no-, pero, yo también, puedo contarme enter los que tenemos capas.

Y todo empezó en la niñez, creo, bastante espartana. Me portaba mal -no hacía lo que debía o decía algo indebido- y era disciplinado en forma muy fuerte, brutal quizá podría decirse. Y no era alguien que no me quisiera, o quisiera dañarme, era la persona que más me ha querido -y aún me quiere- quizá: mi madre. Creo que ya he escrito en otros posts sobre los castigos, así que no insistiré en eso.

Y bien, eso fué una capa, aprendí a ser el niño bien portado, el obediente, el serio, el comprensivo quizá. En la adolescencia fué la iglesia, y creo que esta la adopté en una forma un poco más conciente. Digo, la primera fue por supervivencia básica, la segunda fué quizá como de pertenencia a un grupo. Luego vino la universidad, y obtuve la capa profesional, de pareja, de padre...

Ahora, a mis treinta y seis, me gustaría librarme de esas capas. Algunos -quizá muchos- días aún soy el niño que trata de esconder sus errores, para evitar que lo castiguen. A mis padres los llamo cada mes o algo así y nuestros diálogos son como:

-Que tal?
-bien, y ud, que tal?
-bien,
-...
-Ok. Gusto de saludarlos, los llamo otro día y conversamos, se cuidan.

Hace unos tres años tuve una conversación extensísima con una dama estadounidense -por skype y en inglés- en donde analicé cada una de las razones por las cuales mi matrimonio no estaba funcionando y no funcionaría nunca. Al final, al mostrarme sorprendido de haberlo elaborado tan bien, la señora esta me dijo: No tienes la presión de ser juzgado.

Como se libera uno de las capas? Como reconoce uno su personalidad esencial?

Otra parte de mi koan.