Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de julio de 2025

Libros... Books... Livres...

El lunes me pasó algo raro: terminé obteniendo -sin querer- un libro en papel; aunque creo que lo devolveré en el corto/mediano plazo; creo que es del segundo hijo del tío paterno con quien mejor me llevo.

No recuerdo cuando empezamos a llevarnos con el joven; cuando mis hijos estaban muy pequeños realicé un par de visitas a su casa; pero él también era un bebé en esa época; luego lo encontré algunas veces en la biblioteca de la universidad, cuando pasábamos las tardes allí con mis hijos.

Ha venido a quedarse una vez a la casa de Rb -cuando el transporte hacia su casa estaba en huelga- y luego lo invité una vez a cenar; creo que la última vez que lo ví fue el año pasado, para diciembre: realizamos una caminata bastante extensa buscando unos zapatos que él le quería regalar a su sobrina.

La cuestión es que llegué a la casa de mi tío el lunes por la mañana -un par de días antes me había auto invitado a desayunar en su casa-; cuando entré en el parqueo ví un mueble con muchos libros, uno de los mismos estaba fuera.

Tomé el libro y lo llevé conmigo a la mesa del comedor -cuando llegué mi tío estaba terminando de prepararse unos huevos revueltos-; y mientras desayunábamos (yo llevaba el café colombiano que me regalaron hace unas semanas y un poco de pan) comentámos algo del libro.

Al final de mi visita -un poco más de dos horas-, había dejado el libro en la mesa; mi tío lo tomó y me dijo 'es tuyo'; y no le aclaré que el libro lo había tomado de su propia librera; o sea, en ese momento pensé que me lo estaba regalando; hasta más tarde caí en la cuenta que -quizá- pensó que yo lo había llevado.

La verdad es que no estoy seguro; pero creo que el libro pertenece -realmente- a mi primo: hace unos años cerró auditoría en la universidad nacional; y, por alguna razón, le ha dado por leer libros serios; de filosofía y política; el libro en cuestión es de un autor indígena local, desaparecido durante el conflicto armado.

Le comenté la historia a Rb; y, curiosamente, ahora ella está leyendo el libro -son cuentos bastante interesantes que mezclan el conflicto social con la situación indígena en nuestro país-; pero debo devolver el libro; pronto le comentaré la historia a mi primo y  coordinaré la devolución.

Pero el título de este post tiene que ver más con los libros digitales: hace muchos años que casi no leo en papel -cuestiones de costos y disponibilidad de los títulos que me interesa leer-; desde hace unos años llevo una lista de libros por categoría, para no deprimirme por no leer lo que debo leer.

Leo en paralelo seis o siete libros, dividiéndolos en cinco o seis partes, de cada grupo diferente: en inglés: ficción, no ficción, tecnología y psicología/meditación; también español, francés y portugués; además de otro libro adicional en inglés que leo -leía- más rápido (en vez de leer una parte en cada vuelta leía una parte entre cada grupo).

Ahora este último grupo -desde el año pasado realmente- lo intercambié con la línea de francés: de este modo me aseguro de leer bastante francés; y portugués apenas voy por el primer libro; y lo he llevado bastante lento; es un libro epistolar y nomás leo un par de cartas en cada vuelta -creo que son como cien de estas-.

La cuestión es que el año pasado -o antepasado-, por alguna razón, encontré una lista de libros de ciencia ficción que me interesaron; y allí rompí -un poco- mis líneas de lectura; si no mal recuerdo, leí en paralelo dos o tres libros de ficción (ciencia ficción).

Y ahora me está sucediendo un poco lo mismo: después de terminar el último libro de inglés (All Fours: no me gustó tanto tanto) no me decidía por el siguiente; aunque había marcado hacía un tiempo Annie Bot, también me interesaba The AI Con y Readme.txt.

Estos dos últimos son -supuestamente- de la línea de No Ficción: el primero es de una divulgadora científica que intenta demostrar -yo también lo creo- que el ciclo actual de avances en la Inteligencia Artificial es nomás una estafa: un truco para hacer dinero. 

El otro libro lo escribió la persona -trans- que se hizo famosa hace unos años por compartir, por medio de Wikileaks, una gran cantidad de información clasificada sobre los desmanes que hizo el ejercito del imperio en las guerras de Irak y Afganistán.

También decidí realizar lo mismo, o casi, en la línea de español: empecé a leer Una mujer educada; que es ficción, pero con temas filosóficos; y También esto pasará; de la hija de una fundadora de una gran editorial española.

Y a ver cómo va eso.

El lunes me levanté veinte minutos antes de las seis: había quedado que llegaría a desayunar con mi tío -el hermano menor de mi papá biológico- a las ocho y media; estimaba que dos horas serían suficientes para el viaje.

Y es que, en ocasiones anteriores, había llegado muy temprano al lugar que fue la segunda -o tercera- ubicación de la capital de este reino durante el tiempo de la colonia española;  tan temprano que me había tenido que ir a la plaza central a esperar.

Después de meditar me bañé, luego entré a despedirme de Rb; salí de casa a las seis y dieciocho; caminé hasta el lugar en donde pasan los buses intermunicipales y abordé un busito hacia la ruta interamericana.

Luego de apearme crucé la pasarela y esperé un bus hacia la ciudad colonial; durante todo el camino me fui jugando ajedrez en el teléfono; por lo que no percibí el paso del tiempo; total que llegué a la terminal de buses después de las ocho.

Caminé a toda prisa hasta el lugar en donde he abordado el bus hasta mi destino final; y estaba a medio camino -ya pasaban de las ocho y media- cuando leí un mensaje en whatsapp de mi tío, preguntando si iba a llegar.

Le contesté que estaba entrando a la ciudad -aunque realmente me faltaban como diez minutos-; total que llegué a las nueve cincuenta a la casa que mis abuelos repartieron entre sus hijos, y donde mi tío ha vivido toda su vida.

Cuando entré pasé tomando el libro al que me referí al principio de este texto; desayunamos con mi tío -el café ya estaba preparado- y le entregué una docena de limones que Rb había recibido el día anterior de una de las vecinas a las que le hemos regalado bananos silvestres.

Más o menos a medio desayuno se nos unió la hija menor de mi tío; comentaron que estaba por finalizar la carrera de diseño gráfico en la universidad nacional; la felicité profusamente y, cómo no, me ofrecí a ser su padrino de graduación.

La visita tardó un par de horas; un poco después de las diez y media le comenté a mi tío que me retiraría, pues había ofrecido a Rb retornar antes de la hora del almuerzo (una de la tarde); pero antes de salir, mi tío insistió que saludara a su hija mayor.

Mi prima tiene dos o tres años más que mi hija mayor -ya andará por los treinta- y dió a luz a su segunda hija hace tres o cuatro meses; su esposo es un enfermero de diálisis que también ha sido una figura del ajedrez en su departamento.

La verdad es que, a pesar de verla en la casa en mi última visita el año pasado, no sabía que estaban viviendo en el mismo lugar; pero sí, construyeron un par de habitaciones al fondo del terreno que le fue cedido a su padre.

Mi prima salió de sus aposentos con su esposo y su bebé; los felicité por su nueva hija -la mayor tiene casi diez años- y le comenté al joven que retornaría algún día por algunas clases de ajedrez: aún no logro resolver el cierre dama contra torre.

Me despedí bastante rápido de mis primos -y mi tío- y caminé un par de cuadras para abordar el bus que me retornaría a la ciudad colonial; no tardó mucho en ponerse en marcha y un poco más tarde estaba apeándome en el lugar en donde se estacionan los buses que suben a la ciudad.

El viaje estuvo -a pesar de que ese día habían ocurrido bloqueos en las principales arterias de la ciudad- bastante veloz; un poco después del mediodía me estaba apeándo en el lugar más cercano a la entrada al municipio.

Allí abordé -casualmente- el mismo busito que me había transportado por la mañana; me apeé en el lugar en donde lo abordé más temprano y de allí caminé a buen ritmo hasta la casa de Rb; total que vine antes de la una de la tarde: el viaje estuvo mucho más corto que en el sentido contrario.

Por la tarde avancé en la finalización de All Fours y empecé a leer -en paralelo- los tres libros en inglés; en la noche ví una pequeña parte de la tercera película del gato de Studio Ghibli: From Up on Poppy Hill; la cual está preciosa; pero el servido en el cual la estaba viendo no funcionó muy bien.

El martes me levanté a las seis y media y me hice el firme propósito de no dormirme después de meditar: como era martes y tenía treinta minutos dobles en Duolingo, realicé varias lecciones en francés e italiano, desde portugués, algunas lecciones de portugués e italiano, desde francés; y, finalmente, algunas de inglés.

Cuando Rb se despertó acordamos dirigirnos al banco a las diez de la mañana: durante la caminata del domingo habíamos encontrado una tarjeta de débito del banco en el que recibo los depósitos de mi trabajo.

El mismo domingo Rb había llamado al banco para notificar que había encontrado la tarjeta; el operador le indicó que la iba a bloquear -un error: confirmar el nombre completo de la propietaria- y, cuando se le pregutó cómo proceder, le indicó  que la tarjeta debía ser devuelta en una agencia.

Yo no creía que fuera necesario, pero Rb insistió en que era lo mejor; iba a aprovechar para retirar dólares de mi cuenta -debo retirar una buena suma- pero, al final, dejé la libreta de ahorros; por lo que nomás entregamos la tarjeta -que fue cortada en el acto- y luego pasamos al supermercado, por unos bananos.

Por la tarde terminé el libro de español que llevaba -literalmente- a medias: Los besos en el pan; la verdad no me gustó tanto; o sea, es ficción, pero la verdad es que no me conmueve tanto lo que les pasa a las personas del primer mundo cuando sienten la pérdida de condiciones a las que en esta parte del mundo ni siquiera las conocemos.

Terminé de leer el libro un poco después de cenar; y empecé a leer Una mujer educada: una profesora de filosofía, divorciada y madre de un bebé ha sido diagnosticada con cáncer de páncreas -de lo que se murió Steve Jobs- y prepara un libro para cuando su hija crezca.

Nomás leí un capítulo de este libro -está muy bueno y son solo siete-; después empecé a leer el otro libro que decidí leer en paralelo: También esto pasará; que es sobre los conflictos de una mujer adinerada -e intelectual, entiendo-, al perder a su madre.  

Antes de la cena había puesto a bajar la última película de Superman (la calidad está pasable, pero no he logrado encontrar subtítulos en inglés confiablels) y la película de Studio Ghibli que estoy viendo.

Después de cenar ví un poco de la película de Superman; y, mientras Rb realizaba su lectura diaria de la biblia -a las diez de la noche- volví a ver el principio de la película japonesa; aprovechando la opción la estoy viendo con subtítulos en francés.

Y a ver cómo sigue eso... 

domingo, 13 de julio de 2025

Muerte... Death... Mort...

Hace mucho tiempo, y muy tarde en la noche, retornaba a mi casa caminando por una zona desolada de la ciudad; en el camino encontré a un par de personas que estaban al lado de un motorista accidentado: estaban esperando a los bomberos.

Y bueno, fue hace quince años exactamente; no estoy seguro si había visto antes un cadaver -o al menos fuera de una funeraria-; el año pasado estuve departiendo con un ex compañero del bachillerato, media hora antes de que muriera.

Y hace tres o cuatro años estuve con una de las perras de Rb antes de que dejara de respirar; creo que rememoro esto porque la situación doméstica está mera rara: el jueves debo llevar al perro de Rb a que le realicen una cirujía en un párpado, pero también detectaron problemas en la vesícula, por lo que la intervención es de pronóstico reservado.

A ver cómo se resuelve.

El miércoles venimos a casa antes del medio día; cómo ese día depositaron en mi cuenta monetaria el catorceavo salario que recibimos los que trabajamos dentro del régimen laboral más común, aproveché para pagar la cuota anual del colegio profesional, y el segundo semestre de impuesto a la propiedad, por el departamento; el resto de la tarde me la pasé viendo videos de Youtube.

El jueves tocaba ir al mercado del centro histórico, por las frutas de Rb; pero ella había decidido no ir, debido a que ya había adquirido las más numerosas el día anterior; además, habían anunciado bloqueos por una huelga magisterial.

Lo que hicimos fue ir a un centro comercial bastante lejano; en donde adquirimos un poco de bananos; y a una farmacia cerca del mismo, en donde Rb compró un par de las medicinas que le recetaron el día anterior a su perro.

Cuando regresamos Rb consultó su celular para ver el número de pasos que habíamos acumulado: más de diez mil; a las dos de la tarde me dirigí a la casa de mi prima favorita; el tránsito seguía estando bastante tranquilo.

Llegué al lugar sin ninguna novedad; incluso pasé a un McDonald's en el camino: mi prima me había escrito para que pasar a comprarle un menú a su hijo; aduciendo que no estaban aceptando tarjetas como medio de pago.

Estuve en la casa de mi prima por un poco más de dos horas; entre almuerzo -me tocó doble ese día- y café con magdalena de naranja; además puse chess.com en la televisión de la sala y jugamos un par de partidas con el hijo de mi prima.

Algo que me llamó la atención fue que, desde las conversaciones de whatsapp, mi prima había insinuado que no le había caido bien Rb -la visitamos en conjunto el año pasado-; y, mientras estábamos almorzando me lo confirmó; yo nomás agradecí por dejar claro el asunto.

Un poco después de las cinco le comenté a mi prima que me retiraba de su hogar y nos despedimos; el transito de vuelta no estuvo tan pesado y un poco más tarde estaba parqueando el auto frente a la casa de Rb; aún no eran las seis de la tarde.

Aprovechando que aún no había oscurecido le pedí a Rb que me acompañar a a la panadería; quería comprar un poco de pan para los desayunos del fin de semana; el viernes me levanté temprano a preparar el desayuno y, a dferencia de los días anteriores, no retorné a la cama.

Como tenía que salir por la tarde decidí realizar la limpieza de ese día por la mañana; además, acordamos con Rb hacer la rutina de ejercicios antes del mediodía; después almorzamos, lo mismo que el resto de la semana.

A las cuatro de la tarde salí al boulevard a esperar el busito; no tardó mucho en pasar, pero sí se tomó mucho tiempo para llegar a la carretera intermunicipal; y bastante también esperando pasajeros en el lugar.

Total que pasaban de las cinco cuando aún estaba en el centro histórico, esperando una unidad que me llevara hasta el Obelisco; llegué casi a las seis a este lugar y desde allí caminé las quince calles hasta el lugar en el que trabaja uno de los voluntarios de mi antiguo grupo.

Iba a medio camino -ya pasaban de las seis- cuando recibí una llamada de mi amigo, comentándome que aún estaba trabajando -me había dicho que salí entre seis y seis y media-; continué camnando y llegué al lugar como a las seis y veinte.

Mi amigo salió un poco más tarde y caminamos algunas calles hasta el lugar en el que estacionan los trabajadores de la empresa en la que trabaja; le comenté que podíamos pasar a algún lugar que le quedara en el camino, por un café; pero me ofreció que nos dirigiéramos a un lugar cercano a mi ruta.

Lo guié hasta la cafetería que se encuentra del otro lado del comercial en donde se estacionan los busitos; en el lugar compré un par de cappuccinos grandes y un par de porciones de pastel de chocolate.

Nos estuvimos en el lugar un poco más de una hora entre conversación y el consumo de las bebidas y el pastel; ya había pasado más de un año desde nuestra última reunión, y siempre tengo cuidado de que la conversación no derive hacia su postura antivacunas o alguna otra conspiración similar.

Un poco después de las ocho de la noche le indiqué que ya me retiraría; salimos al parqueo, nos despedimos y crucé la calle; comprobé que ya no habían busitos -el último sale usualmente a las siete y media- y abordé uno de los buses intermunicipales.

Me pude apear, afortunadamente, cerca del lugar en el que cruzo la carretera para tomar el boulevard hasta la casa de Rb; también bajó conmigo otro señor y una señora joven; a quien ofrecí acompañar, pues la calle estaba bastante desolada.

La señora se mostró aliviada de mi ofrecimiento; comentándome incluso que a su hijo adolescente lo habían asaltado hacía poco cerca del lugar; caminamos un poco menos de un kilómetro y nos despedimos en la entrada a su colonia; continué solo en el camino y entré a la calle en la que vivo sin ninguna novedad.

Aprovechando que ví la tienda de la esquina aún abierta, pasé a comprar un poco de pan y una bolsa de crema; era lo único que me faltaba para el desayuno del día siguiente: Rb me había confirmado en la tarde que había adquirido un par de tomates, un plátano y un chile pimiento.

El sábado me levanté a las seis menos veinte; mi amigo me había comentado que me confirmaría la hora en que vendría a las seis; medité y empecé a cocinar; a las seis y media recibí el mensaje: vendría a las ocho y veinte.

Puse en pausa la cocina -ya había sofreido el relleno de los omelettes-; hice Duolingo y los tres wordle (éxitos); después volví a la cocina a continuar con la preparación del desayuno.

A la hora indicada mi amigo estacionó su motocicleta frente al auto de Rb; salí a recibirlo -con los perros más grandes-; desayunamos y estuvimos conversando por un poco más de dos horas: acaba de obtener un puesto de supervisor en el call center en el que entró a finales del año pasado.

También sigue haciendo Uber, con lo que nomás logra dormir unas cuatro o cinco horas cada noche; su esposa, mientras tanto, trabaja ahora como editora del periódico digital de la universidad católica más antigua del país.

Le regalé las cinco libras -menos una taza- de harina que había adquirido la última vez que preparé un pastel; él me regaló una taza con filtro para preparar café -planeo regalarsela a alguien más-.

A las diez y media me indicó que se retiraría y salimos a despedirlo, con Rb; después me puse a lavar todo lo que había usado en el deasyuno; lo que había utilizado en la preparación ya estaba en el área de secado del lavatrastos.

El resto de la tarde me la pasé entre lectura -casi terminaba All Fours- y videos cortos de Facebook -realmente debo bajar mi consumo de esto último-; además, me parece que, dormité un rato.

Rb también ha estado bastante inmersa en un juego que ofrece Edge; es una versión de una antigua versión de juegos de granjas que antes ofrecía Facebook; no nos hemos estado comunicando muy bien, pero creo que es porque aún está procesando -guardando luto por anticipado, realmente- la situación de su perro. 

Este día me levanté a meditar a las seis y media; pero luego retorné a la cama; incluso desconecté todas las alarmas; total que me volví a levantar casi a las diez de la mañana; habíamos acordado con Rb en acudir al supermercado a las diez.

Pero, debido a lo tarde, me tomé un poco de tiempo preparando el desayuno de los fines de semana; y fuimos a los supermercados en dirección sur a las once de la mañana; en el más lejano llenamos la mochila/hielera con cuadriles de pollo.

En el otro supermercado compramos una buena cantidad de bananos, y una libra de papas; antes del mediodía terminé de leer All Fours; me quedé pensando si continuar con el libro de Chelsea Manning o con The AI Con; pero luego revisé mi lista de pendiente y decidí continuar con Annie Bot. 

Un poco después del almuerzo -las alitas dominicales de costumbre- me escribió una de las chicas de Cameroon con las que he estado conversando durante el último año -uno de mis más recientes esfuerzos en mejorar en francés-; estuvimos conversando un rato en inglés, español -su interés- y francés -el mío-.

También me envió el contacto de otra chica con las que estaba estudiando español -realmente, creo que obtuvieron su BA en lenguas la semana pasada-; la conversación fue bastante escueta, pero debo seguir encontrando oportunidades de producir en este idioma. 

Y a ver cómo va eso...

miércoles, 31 de agosto de 2022

El final de la (otra) historia... The end of the (other) story... La fin de l'(autre) histoire

En el 2013 (viernes, 25 de octubre) escribí un post sobre los hijos de dos escritores cuyos libros me habían afectado (El hijo del escritor y la hija de la poeta) y la diferencia de ambos casos: el hijo de Paul Auster (Daniel) estaba en libertad condicional por estar implicado en un asesinato; la hija de Clara Janés (Adriana) era una escultora.

Le comentaba sobre el post a mi hija mayor este sábado que cenábamos en un Subway y le contaba que me había enterado a principios de año que Daniel seguía en problemas… hace unos meses se había publicado que estaba siendo llevado a juicio por la muerte de su pequeña hija, una bebé de menos de un año de edad.

Al parecer la niña había muerto por una sobredosis mientras estaba bajo su cuidado; él decía que había consumido heroína y se durmió y que al despertarse vio que la niña no se movía; llamó a los servicios de emergencias y la niña fue llevada a un hospital, en donde fue declarada muerta.

Lo que no sabía hasta el momento de esta conversación es que la historia de Daniel realmente había llegado a su fin: en Subway googleé la noticia y entre los primeros artículos encontré un par de publicaciones que anunciaban su muerte.

Hoy que estuve buscando con un poco más de detenimiento tengo más detalles: luego de salir bajo fianza, a la espera de un juicio por homicidio involuntario, Daniel fue encontrado inconsciente en una estación del metro.

Según la noticia de The New York Times se trataba de una sobredosis de drogas y fue trasladado a un hospital en donde estuvo en coma durante seis días; luego de este tiempo se le retiró el soporte vital y se le declaró muerto; al parecer se había dedicado a la fotografía y a ser DJ.

Por otro lado, Adriana Veyrat Janés sigue trabajando como escultora y fotógrafa y a menudo realiza exhibiciones en museos de España y Europa además de haber publicado algunos libros de fotografía, uno en conjunto con su madre.

Uno muere, la otra vive… uno se sumió en la vida libertina y las drogas, la otra se licenció en Artes en una universidad española… uno tuvo una relación tórrida con sus padres y su madrastra, la otra incluso ha publicado trabajos en conjunto…

Pero últimamente, ¿cuál es la diferencia? Al final todos nos vamos a morir… tengamos o no tengamos, amemos u odiemos, suframos o disfrutemos… a todos nos espera el mismo final, o como dice el autómata al final de Blade Runner: 

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá del hombro de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Hora de morir.

Me había propuesto no meterme mucho en la vida de mis hijos -o al menos en la de la mayor y el menor, pues no puedo meterme mucho en la de la segunda: por ahora anda en Japón- por lo que no los contacté, luego de nuestro almuerzo de la primera semana, durante este mes.

Había planeado un desayuno con uno de mis últimos contactos de mi antiguo voluntariado con quien ya nos habíamos reunido en un par de ocasiones a principios de año; quedamos de reunirnos a las 7:30 en el Mc de costumbre.

Pero, el sábado temprano el automóvil se negó a arrancar; y la verdad no debía haberme sorprendido: el lunes o martes por la noche acompañé a Rb a comprar un termómetro digital pues su perro rompió el de mercurio que tenía desde hace muchos años.

La farmacia está bastante cerca -tres o cuatro calles- y me había ofrecido a ir a pie pero Rb se negó pues ya era un poco tarde y además, estaba lloviendo un poco; mi ánimo no estaba de la mejor forma: ese día le había enviado a mi madre mil dólares para iniciar la terraza de la casa del puerto y a mis casi cincuenta años aún me afecta negativamente realizar gastos mayores.

Total que hubo un connato de discusión en el auto pues yo iba repitiendo una frase sin sentido y Rb pensó que me refería a la salida, o a su constante búsqueda de respuestas sobre sus dolencias o a cualquier otro tema que la afectara. 

Al regresar me estacioné bastante abruptamente y salí del auto bastante rápido, y vi que la pantalla del radio -que ni usamos- aún brillaba, me quedé con la duda de por qué no se apagaba, pero como había visto que a veces se quedaba una luz en el estárter no le di mucha importancia.

Hasta el sábado que no arrancó… entonces, luego de escribirle a mi amigo sobre el retraso, llamé a un Uber y me enteré que siempre sí, también tenemos servicios de motocicleta a través de esta app en la ciudad.

Llegué al desayuno con 20 minutos de retraso -lo que me fastidia- pero no hubo mucho drama con mi amigo, desayunamos -interesante que él insistió en cubrir el costo en esta ocasión- y nos pusimos un poco al día.

Lo que me llamó la atención, sin embargo, fue que no tuve la misma paciencia que en las ocasiones anteriores, o sea, ya sabía que era antivacunas, ya sabía que era algo homofóbico y ya sabía que en general hace de menos cualquier opinión que no se alinea a las suyas (como yo, como muchos).

Pero ahora si sentí que no tenía mucha paciencia… en fin… luego de un poco más de una hora de tertulia me despedí con la justificación de la clase de lengua de señas y pedí otra motocicleta en la app de Uber, media hora después estaba pagándole al conductor en la garita cuando vi que Rb venía en el auto.

Y lo que pasó fue que como a medio desayuno Rb me llamó para preguntarme sobre el automóvil, pues no me vio y sí el auto estacionado; le comenté sobre la batería y lo que había observado la última vez que lo utilizamos y me comentó que iba a esperar a que viniera para ver quién nos pasaba carga.

Pero, al final decidió que vería si lo podía solucionar antes que yo viniera -pues le había comentado el día anterior que tenía planeado ir a cenar con mi hija mayor: ella me había escrito a principios de la semana- y fue con una de sus vecinas a pedir corriente.

La persona que la ayudó le recomendó que lo mantuviera funcionando al menos quince minutos y estaba regresando de conducir una vuelta cuando me vio apeándome de la motocicleta… fuimos a dar otra vuelta para asegurarnos que se cargara la batería y luego venimos a tomar la clase de lengua de señas.

Había quedado con mi hija mayor de reunirnos a las 5:00 por lo que a las 4:30 me despedí de Rb, tomé el auto y me dirigí a su habitación… llegué con un poco más de diez minutos de antelación, estacioné el auto y esperé hasta la hora acordada.

Se veía bastante movimiento en su casa, unos jóvenes entrando y saliendo y en una casa vecina un grupo de jóvenes adultos embriagándose; entré a tocar su puerta y luego nos dirigimos al Subway de costumbre.

En el camino le pregunté sobre sus días de descanso -creía que estaba descansando sábado y otro día- y me comentó que había renunciado al trabajo: una semana y media antes o algo así se había hartado y le había dicho a su supervisor que se retiraba.

Con lo que se le cierran completamente las puertas al segundo mejor call center de la ciudad; por haberse retirado a mitad de su turno de trabajo y sin ningún aviso previo creo que su expediente queda con una nota de ‘not for re hiring’ .

Me terminó de contar esto mientras cenábamos y traté de restarle dramatismo al asunto: al final todo se termina, hay que ver siempre que se puede hacer y así… para variar no me di cuenta que nomás estaba empeorando las cosas; durante un momento se retiró al baño a llorar.

Me disculpé por mi insensibilidad en el viaje de vuelta a su habitación a donde regresamos luego de la cena, a su sugerencia, y traté de cambiar el ambiente pero la verdad es que no soy muy bueno en lo que a relaciones sociales se refiere, ni siquiera con mis hijos.

Total que anda bastante deprimida, no sabe qué hacer, no sabe si seguir trabajando en call centers o en alguna otra cosa, de hecho no sabe -según ella- si quiere seguir trabajando o viviendo… en fin.

Y mi hijo menor… está -espero que aún esté- trabajando en el mismo call center, a donde entró luego de dos o tres meses de no trabajar luego de haber renunciado del mismo seis o siete meses antes; supuestamente estaba integrándose bien (a diferencia de mi hija mayor que debía acudir al sitio él estaba completamente desde su habitación).

Y ha estado siendo responsable: al iniciar a trabajar acá y no tener dinero me había pedido ayuda monetaria; le facilité el dinero, pero le indiqué que lo esperaba de vuelta -por aquello de la adultez y las responsabilidades- por lo que se comprometió a un plan de pago de seis meses.

El plan lo ha estado cumpliendo efectivamente y ya iría a la mitad del saldo de su deuda pero, desde hace un par de semanas no tengo noticias suyas… ni ha publicado nada en las redes sociales -al menos en las que lo puedo ver- ni ha respondido a una propuesta de reunirnos en un par de semanas que le envié por whatsapp hace cuatro días.

Si no se manifiesta en el resto de la semana acudiré a su habitación el sábado para confirmar que sigue vivo o si me necesita de alguna forma…

Del resto no hay mucho cambio… el domingo pasado fui a Cemaco a comprar un marco para el diploma del máster y ahora cuelga espléndidamente en una pared de la habitación en la que duermo, a noventa grados de mi título de ingeniero.

En el trabajo las cosas siguen casi igual… algunos días el trabajo está bastante intenso pero en general paso mucho mucho mucho tiempo simplemente esperando a que liberen alguna parte de las aplicaciones para aplicar el proceso de QA.

Empecé a leer 21 lessons for the 21st Century, del mismo autor de Sapiens y Homo Deus, aunque aún tengo a medias Midlife A Philosophical Guide; ambos autores judíos… terminé de leer Los Ritos del Agua y aún me falta el último capítulo de L’Evasion de Kamo.

También bajé Better Small talk, pero creo que este libro ya lo había descargado en alguna ocasión; igual he leído un par de capítulos y realmente no le encuentro sentido -o quizá nomás lo veo inalcanzable- a tener conversaciones verdaderas.

Y una semana de la unidad 8 (de 10) del nivel 4 (de 5) de Francés en Duolingo y de vez en cuando hago un poco de malabares y casi todos los días juego ajedrez contra mi Tablet -me gana el 75% del tiempo- y casi todos los días juego una versión de Scrable en línea (aunque trato de no hacerlo mucho pues suele ponerse bastante intenso).

Y hoy es el último día del octavo mes del 2022… mañana empieza el último cuarto del año… ¿qué nos traerá aún el fin de este período?


sábado, 20 de agosto de 2022

La contadora canadiense asiática, el policía budista tailandés y el master en ciberseguridad

Muchas muchas veces al leer un libro, especialmente de los que considero esenciales se me olvida que al final es la comunicación de una persona, sus puntos de vista sobre un tema o situación y todo su bagaje personal, incluyendo sus intereses económicos.

Trato de recordarme con frecuencia de este hecho pero eso no evita que muchos libros me afecten de formas que quizá no sean las más adecuadas, o normales, desde el punto de vista lector o incluso profesional.

Y no me refiero a únicamente libros de no ficción: Maybe you should talk to somebody se supone que es de no ficción pero aún así no está escrito en piedra que toda la información o historias que la autora transmite en sus páginas sea completamente real.

Y luego están los de ficción; por ejemplo A little life; un libro enorme, tanto en extensión como en la historia y los personajes; y que es ficción, y que no obstante, me costó completarlo y aún más superarlo... y al final, es nomás un libro... una historia hilvanada por una escritora estadounidense de ascendencia coreana y japonesa.

Y algo similar me estaba sucediendo las últimas semanas con la serie de libros de Ava Lee y Bangkok... la primera se compone de 8 o 10 libros (nomás leí los primeros tres) y trata sobre una contadora canadiense de ascendencia hongkonesa que se dedica a recuperar deudas.

El escritor es, por supuesto, un canadiense pero la descripción que hace de los personajes y lugares asiáticos llega (o fue mi caso) a hacer olvidar al lector que es el punto de vista de un occidental sobre la forma en la que los asiáticos realizan negocios -o practican la violencia-.

The Wet Rat of Wanchai lo encontramos con mis hijos hace cuatro o cinco años en un restaurante que incluye juegos de mesa; nos pasamos un par de horas en este lugar con mi hijos menores -era la época en que estaba completamente desconectado de mi hija mayor- y mi hija segunda empezó a leer el libro en el lugar.

Luego lo conseguí en formato digitaly lo completamos... y estuve buscando -sin éxito- por mucho tiempo la versión digital de la secuela: The Disciple of Las Vegas; hasta este año que se me ocurrió buscar al autor en el sitio de libros en donde he estado encontrando la mayor parte de mis últimas lecturas.

Al final leí The Disciple of Las Vegas y The Wild Beasts of Wuhan... los libros son acción pura, un poco como los de Dan Brown: en tres o cuatro páginas el autor va de un continente a otro, interactúa con una amplia gama de personajes y resuelve los conflictos de formas inesperadas.

Y la serie de Bangkok... el escritor es, en este caso, un abogado británico que practicó derecho en Hong Kong y luego se dedicó a la escritura... Había leído unas páginas de Bangkok Tatoo hace casi quince años y había luego -sin éxito- buscado la versión digital del mismo.

Hasta que, al mismo tiempo de conseguir los libros de Ava Lee se me ocurrió que quizá también podía conseguirlo en el mismo sitio... al final me enteré que Bangkok Tatoo es el segundo libro de una serie, el primero titulado Bangkok 8.

Total que leí Bangkok Tatoo, con todas su carga de prostitución, corrupción policial -aunque el autor se disculpa con la policía de Bangkok antes de iniciar cada libro- y su muy -o quizá no tanto- particular versión de budismo.

Luego de terminar este libro me sumergí en Bangkok 8 que trata además de los temas antes mencionados sobre transexuales y el proceso de reasignación de género... este tema se repite en el segundo libro pero de una forma un poco menos violenta.

La conclusión es que cinco libros sobre violencia asiática son suficientes... ahora me falta el último capítulo de L'Evasion de Kamo y acabo de bajar un libro -encontrado en Hacker News- sobre las crisis de la edad media... nomás seguiré leyendo en francés y un poco en inglés... y otro poco en español.

Y el master en Ciberseguridad... esta semana, por fin, y luego de más de dos años arribaron los diplomas de la universidad española que certifican que completé los requisitos del master en ciberseguridad... son dos diplomas, uno de la universidad y otro de la institución de enlace, además de copias de los mismos que certifican por parte de La Haya que son válidos en la mayor parte del mundo.

Pero, por otra parte, perdí la oportunidad en certificarme en AZ-204... había estado estudiando diariamente durante los últimos diez días o así, y me sentía medio confiado a medida que la fecha del examen se acercaba.

Sin embargo, el día del examen -el lunes pasado, que era día de asueto por acá-, luego de realizar el procedimiento de presentación pasé más de media hora tratando, sin éxito, que los examinadores accedieran a la cámara de mi portátil... no sé si se debió a que intenté utilizar la máquina de mi trabajo o al wifi.

Digo, había realizado todas las pruebas previas con la misma máquina y en la misma habitación, pero ese día simplemente no funcionó y, luego de media hora, bloquearon mi ingreso al lugar del examen... total que perdí el voucher (con valor de 165 dólares) para acceder al exámen.

Y ni modo, ahora nomás debo esperar que Platzi haga honor a su ofrecimiento del voucher para el AZ-900 (de un menor nivel que el anterior) para ver si puedo utilizar la computadora de Rb -y una conexión física- para acceder al menos a este exámen.

Hace un par de semanas almorcé con mi hijo menor y mi hija mayor... ambos están trabajando en la empresa de telecomunicaciones más grande de Canadá, ambos están trabajando como back office (por medio de chats) pero, mientras el menor trabaja desde su casa, la mayor debe ir todos los días al sitio... espero que les dure el trabajo.

Y mi hija segunda, el día de mañana está programado su vuelo hacia Tokio, en donde se supone va a estar hasta la primera semana de diciembre, pues su boleto de retorno está programado para el quinto día de ese mes... espero que aproveche su estadía en el lugar y que no tenga contratiempos retornando al imperio del norte para completar sus estudios.

Y la casa en el puerto... esta semana tuvimos un par de llamadas con mi progenitora; el lunes me llamó para confirmar el tipo de terraza que quería utilizar en la construcción... ya había decidido hace mucho tiempo que utilizaría prefabricados, pero, como el sábado pasado desayuné con mi amigo el dibujante en construcción, le pedí unos días para confirmar.

Estuve leyendo un poco sobre ambas opciones, o terraza prefabricada o terraza fundida; la primera opción es un poco más económica y los resultados no son, supuestamente, tan diferentes, por lo que al final llamé ayer a mis padres y le confirmé a mi mamá que me inclinaba por la opción prefabricada... se viene gastos fuertes en este renglón.

Y el trabajo... llevo un par de meses en la actual posición y la verdad algunos días es realmente incómodo participar nomás en una reunión de media hora y desconectarme practicamente el resto del día, pero, por otro lado, es la naturaleza del trabajo.

Han contratado a cuatro o cinco analistas adicionales... me parece que dos de ellos ya habían trabajado acá por lo que ya conocen de qué va el trabajo... los otros tres aún están aprendiendo; y esta semana me agruparon con dos de los nuevos para trabajar en un tema un poco laborioso.

Total que me ha tocado estar resolviendo dudas sobre temas que aún estoy conociendo, la mayor parte nomás trasladándolas hacia arriba y luego transmitiendo la información en el sentido contrario; al menos ayer si dediqué casi seis horas a las tareas asignadas y al final tuvimos una buena retroalimentación de los resultados presentados.

Y esta semana Rb tuvo una crisis sanitaria: le empezó a faltar el aliento y estuvo en consulta con su doctor de costumbre durante una buena parte del día -y de la noche, ese día casi no dormí-... al final acudió a una consulta a la mañana siguiente y le diagnosticaron una bronquitis... actualmente está en tratamiento.

Y eso, algunos días -muchos- siento que leer, jugar scrabble, jugar ajedrez, trabajar, ver una que otra serie o película no tienen ningun sentido... y sospecho que así es... pero bueno, al final, es lo que es.. o, ¿de qué sirve buscarle tres o cinco pies al gato?

domingo, 31 de julio de 2022

Libros a medias… half read books… livres inachevés…

Creo que es parte del orgullo de sentirse “buen lector” o “lector serio” el no dejar un libro a medias… o se trata más de una autopercibirse como alguien que no deja na tarea a medias… o sea, terminar correctamente lo que se ha iniciado.

El problema con leer –y no tener dinero- es que mucho del material debe consequirse, al menos en principio, a expensas de otros: o te prestan los libros o encuentras la forma de conseguirlos de alguna otra manera…

En la localidad donde crecí no había nada parecido a una biblioteca… o al menos no lo había hasta que casi estaba terminando mi educación primaria… pero para ese tiempo ya tenía en mi casa incluso mejor material que el par de bibliotecas locales –una era parroquial-.

Aunque nunca tuvimos en casa El Gran Tesoro de la Juventud… mi padre se encargó de proveernos con varias colecciones de ciencia y técnica… diccionarios, incluso bastante material para el auto-aprendizaje de inglés… creo que así fue como comencé a interesarme en el idioma.

Cuando estaba alrededor de la mitad de la escuela primaria la hermana menor de mi madre –ella estaba en la mitad de la veintena, creo- llegó a pasar algunos meses a casa y me inició en el consumo de Selecciones del Reader’s Digest, con tan buen éxito que hasta hace pocos años me he estado dando cuenta de que además de ser una alabanza al imperio del norte muchos de los artículos eran simplemente publicidad… en fin.

Pero creo que el primer libro que dejé a medias… o al menos del cual puedo recordar claramente que lo dejé a medias fue Cristo en las cárceles comunistas –o algo así- y sí, era mi época de creyente y ya alguien me había hablado sobre las atrocidades que contaba el libro –ahora aún espero leer algo similar de Guantánamo o del estado ilegítimo de medio oriente-…

Y no lo dejé a medias porque no me interesara; acompañé a una hermana de mi padre al caserío en el cuál había sido maestra por un par de años y estaba dejando irrevocablemente y nos hospedamos en la casa de los ministros de la iglesia local.

Creo que me dejaron durmiendo en la sala de la casa y en una de las estantería estaba el citado libro; empecé a leerlo pero cuando lo llevaba como a la mitad o así el señor se levantó a revisar que todas las luces estuvieran apagadas –creo- y fingí estar durmiendo cuando se acercó a apagar la luz de la sala…

En el primero –o segundo- de mis viajes a PDX empecé a leer un libro muy chicano ‘Transportes Gonzáles e hija’ o algo así… la historia estaba contada, creo, en primera persona por una residente de la cárcel de Tijuana y con el pretexto de un club de lectura contaba su historia mientras fingía leer cualquier libro.

Recuerdo que lo había dejado a medias pero lo terminé en mi siguiente –o siguiente- viaje… el libro se encontraba en la biblioteca del condado y era uno de los lugares en donde pasaba la mayor parte de mis fines de semana; o sea, dejé el libro a medias pero pude terminarlo uno o dos años después.

Y luego está Bangkok Tatoo… este libro estaba en otro de los lugares en donde pasaba bastante tiempo –algunas horas entre semana y varias el fin de semana-: donde aprendí a desarmar y rearmar computadoras y un poco de Linux.

Creo que no había leído mucho inglés por esa época… o al menos no libros no técnicos; leí algunas páginas y no recuerdo la razón por la que no lo continué… no estoy seguro si en parte fue porque por esa época estaba tratando de empaparme de Budismo Zen y en el libro el budismo se presentaba de una forma bastante diferente a la que estaba aprendiendo en el templo al cual asistía.

La cuestión es que leí dos o tres páginas del libro –recuerdo que lo encontré bastante confuso- pero siempre me quedé con la impresión de que debía completarlo… lo he buscado varias veces en internet pero incluso en papel era difícil compartirlo.

Hasta que empecé a conseguir libros en formato epub y encontré una biblioteca digital bastante completa: bajé el libro hace un par de semanas y empecé a leerlo hace dos o tres día –ya lo llevo por la mitad- y debo decir que no me ha decepcionado… de hecho estoy considerando leer su precuela: Bangkok 8.

Y a pesar de que aún me cuesta dejar libros a medias –con excepción de La Rebelión de Atlás… ese sí que literalmente lo tiré a la pared y luego lo devolví a la biblioteca de mi vieja universidad cuando lo llevaba como a la mitad: no libertarian appeal- de vez en cuando me encuentro aún con libros que se me caen de las manos –y que finalmente ya no completo-.

Split Tooth estoy casi por terminarlo, a pesar que había estado dudando de continuar con él… llevo a medias L’Évasion de Kamo y acabo de empezar a leer Los Ritos del Agua –el segundo de la Serie de la Ciudad Blanca-… tengo a medias Spam, aunque avanzo algunas páginas de vez en cuando y aunque también considero Periodic tales como ‘in progress’ tengo varias semanas de no avanzar en el mismo.


El Covid no me tardó más de una semana, de hecho había considerado ir a ver a mis hijos ayer pero justo el lunes –o martes- Rb empezó con molestias y pensé que era más prudente escribirles y proponerles que nos viéramos el siguiente sábado… no le hizo un gran favor a mi estado de ánimo general pero ni modo, es como es.

Les escribí el martes o miércoles y nomás mi hija mayor me respondió en el grupo de Whatsapp –según la aplicación ese mismo día mi hijo menor leyó el mensaje- y luego silencio total… hasta ayer por la tarde que mi hija mayor me llamó para interesarse por mi estado de salud… no se si sentirme orgulloso por que actúan en una forma bastante parecida a la mía.

Lo bueno es que, en mi caso, no hubo muchas complicaciones con esta variante del virus… o sea, un par de días sí estuvo bastante molesto: fiebre, dolor de cuerpo, cansancio general; pero en el caso de Rb –quizá por sus afecciones ‘normales’- le ha costado un poco más superarlo… igual nada realmente serio.

La semana pasada me escribieron –otra vez- de la universidad española para confirmar –otra vez- la dirección a la cual deben enviar el diploma del master en Ciberseguridad que completé hace casi dos años… al parecer ahora sí lo enviarán.

Esta semana, como cosa rara, en el grupo de la liga de Duolingo que me asignaron no se pusieron intensos… creo que desde el segundo día logré mantenerme en el primer lugar –aunque trato de que no me manipulen- y al parecer –luego de muchas semanas- volveré a estar en el primer lugar… aún me falta completar las unidades 8, 9 y 10 con el nivel 4.

Hace dos días tuve el último de los días  de vacaciones que había programado en muchos años… no espero volver a ausentarme del trabajo en mucho tiempo, aunque la verdad no ha sido tan desagradable desconectarme durante unas horas del mismo.

La verdad es que ha estado bastante raro el tema laboral; después de mi contratación ingresaron otros dos o tres analistas –uno de ellos parece que ya había estado trabajando en esta posición y regresó luego de unos meses fuera de la empresa- pero yo sigo trabajando al lado del analista más antiguo… espero que mejore mi nivel de involucramiento en el trabajo pero me cuesta ver cómo puedo hacer.

Y ya no pude entrar al sitio en el cual conseguía las preguntas parecidas a las del examen de certificación que planeo tomar en un par de semanas… aunque creo que había logrado pasar en limpio el 75 u 80% de las mismas no sé si será suficiente para obtener el mínimo.

Y a ver cómo va eso…

sábado, 23 de julio de 2022

y COVID... and COVID... et COVID...

Finalmente llegó la epidemia a casa... creo que el sábado pasado que desayuné con uno de mis antiguos compañeros de voluntariado me contagié; quién sabe si él era portador... me comentó que había sufrido con con la variante omicrón pero hacía meses... o el cajero, o la señora de las tortillas pues recuerdo que no llevé mascarilla a la tienda... en fin.

El domingo no salimos de casa porque habíamos estado planeando por varios meses cortar unas plantas que crecen en los meses lluviosos a un costado del muro lateral; estuvimos un poco más de una hora bajo un sol bastante intenso y por la tarde nomás estuvimos viendo series.

El lunes me empecé a sentir un poco mal: me ardía la garganta y me dolía un poco la cabeza; el martes creo que fue el peor día, me dolía todo el cuerpo y sentía mas molestias en la garganta además tenía un poco de secreción, también el dolor de cabeza fue más intenso y más constante; igual no tomé nada.

El martes me pasé casi todo el día durmiendo, ni siquiera quería comer; afortunadamente Rb se hizo cargo de la situación, me llevó desayuno a la cama y me preparó un almuerzo bastante líquido, además estuvo cada par de horas brindándome limonada caliente con miel.

El miércoles me sentía mucho mejor, incluso estuve trabajando un poco, aunque le comenté a mis compañeros que el día anterior me había sentido bastante mal y que apenas me estaba poniendo al día; además, por sentirme mejor por la tarde acompañé a Rb al supermercado (una caminata de un par de kilómetros) cuando el día anterior ni siquiera la acompañé a la caminata diaria de sus perros (un par de cuadras).

Al retornar de la caminata, sin embargo, me sentí otra vez mal y le comenté a Rb que ya dejaría de salir por al menos el resto de la semana; total que el jueves mis síntomas empeoraron -no al nivel del martes- y decidí empezar a tomar acetaminofén (500 miligramos por la mañana).

El viernes también tomé otros 500 miligramos de  acetaminofén y estuve la mayor parte del día con secreción nasal; no masiva pero si constante; por ser mi cuarto viernes libre (de cinco que solicité este mes) me pasé la mayor parte del día en cama.

Hoy ya me siento mejor; no he querido hacerme un hisopado porque no le veo sentido a pagar para confirmar o descartar un contagio con COVID, no a estas alturas; en nuestro país ha habido un repunte de más del 500% durante las últimas semanas pero al parecer la morbilidad del virus ya no es lo que era.

Los síntomas que tuve -espero que ya haya terminado- son: dolor de cabeza y cuerpo durante un día, debilidad general y ardor de garganta, un poco de secreción nasal; muy poca fiebre, no pérdida de gusto u olfato; en fin, nada -afortunadamente- más que incomodidades corporales.

Lo malo ahora es que Rb empezó a sentirse mal ayer -es alérgica a varias cosas por lo que la secreción nasal es bastante frecuente pero ayer fue un poco más intensa- y hoy ha estado teniendo dolor en el cuerpo; creo que empieza el ciclo con ella, espero que sea igual de corto que el mío...

El jueves también fue mi último día en mi antigua posición... o al menos fue el último día en la calendarización que mi gerente había eviado para mi transición; la verdad es que las últimas semanas he estado trabajando muy poco en ambos lados.

Poco en lo que estaba dejando porque ya había completado la transición de mis responsabilidades a mi mejor analista del país vecino del norte y nomás había estado apoyándolo con dudas puntuales de algunas funciones o pruebas muy específicas.

Poco en la posición que estoy empezando a desempeñarme porque el knowledge transfer ha sido bastante escueto -o raquítico se diría- y durante las últimas tres semanas o así he estado trabajando al lado -de forma virtual- del analista más antiguo pero mis acciones han sido bastante limitadas.

Pero, de acuerdo a lo que anuncié a mis compañeros del pasado, a partir de esta semana dejo de acudir a las reuniones de los dos proyectos en los que me involucré durante los últimos meses y también dejaré de reportar tiempo para los mismos.

Leí una gran parte de Agency (creo que más de la mitad), una de las últimas novelas de William Gibson pero no me apeteció avanzar en la misma; estuve leyendo en paralelo SPAM que describe de forma bastante interesante cómo esta parte de la informática ha crecido desde el mismo inicio de internet.

SPAM es un libro bastante denso y lo llevo apenas como a la mitad; aunque no sé si continuaré con este, al igual que con el anterior; empecé a leer The Echo Wife porque creí que era de ciencia ficción pero es más bien de fantasía; brujas adolescentes y cosas así.

También leí un poco de The This pero no le encontré mucho atractivo; The ministry for the future fue uno de los libros que Bill Gates recomendó este año entre sus selecciones anuales, leí los primeros tres capítulos del mismo y está bastante interesante... aún estoy considerando si lo continuaré.

El que sí leí -casi- completamente (evité los capítulos que se circunscribían al imperio del norte) fue Pond Foolish, que trata sobre la industria de las finanzas personales y todos sus gurús; no estuvo tan mal; y como estoy tratando de  mejorar un poco en francés empecé a buscar libros infantiles -o juveniles- en este idioma.

Empecé a leer Poil de Carotte pero me pareció bastante dark para ser un libro infantil -en general los libros infantiles de antes eran raros-; también leí como la mitad de Le Petit Prince y un par de capítulos de un par de libros de Short Stories in French.

Bajé y empecé a leer L'élégance du hérisson, que leí (y fue uno de mis libros favoritos) en español hace casi una década; estoy tratando de leer un capítulo de este libro de vez en cuando; también bajé los cuatro libros de una serie juvenil cuyo héroe se llama Kamo.

Estoy por terminar de leer el primero: Kamo l'idée du siécle y pienso completar los otros tres antes de moverme a libros un poco más serios; creo que podría ser una buena idea leer los de Julio Verne en su lengua original; también bajé un libro que empecé a leer hace como quince años y que siempre he querido terminar: Bangkok Tatto.

Pero, como he estado bien desmotivado en la lectura bajé el primer libro de una serie de novela negra: El silencio de la ciudad blanca; la historia está ambientada en el país vasco y versa sobre un asesino en serie que comete crímenes rituales en los sitios históricos de Vitoria... un clásico.

Lo terminé de leer el miércoles o jueves de madrugada, que estuve teniendo dificultades para dormir de noche debido a mi poco nivel de actividad física durante la semana; pero no pienso leerme los otros dos libros de la misma autora, creo que ha sido suficiente novela negra por ahora.

En Duolingo acabo de pasar el nivel cuatro de la unidad seis y se me está haciendo bastante cuesta arriba; me imagino qe nomás debo seguir practicando y practicando; por lo pronto la meta sería: cerrar el nivel 4 de las siguientes 4 unidades y luego retornar a la cinco para cerrar el nivel cinco en todas -hasta la diez-.

Aún no he decidido si luego de completar el nivel cinco de las 10 unidades de Duolingo continuaré profundizando mi conocimiento de este idioma con otros recursos -lectura, otros cursos- o empezaré a estudiar Alemán en Duolingo (empezando con un conocimiento nulo del mismo); la semana pasada hice una lección de la primera unidad y se ve bastante retante.

Por el nivel de contagios en el país -y que todavía andaba con síntomas- le escribí esta semana al ex compañero del vountariado con el que me iba a reunir hoy para cancelar nuestro desayuno; Rb me pidió que no salgamos durante un tiempo pero aún no he querido cancelar el almuerzo que había programado con mis chicos el próximo sábado.

Mi hija segunda me escribió la semana pasada con la información para comprar su pasaje a Japón, serán tres meses y el pasaje al final salió en mil ochocientos dólares; y bueno, creo que -aparte del pasaje de vuelta al país- será de los últimos gastos fuertes que cubriré.

Mi hijo menor ha estado siendo puntual en el plan de pagos que acordamos hace un par de meses -ya solo le quedarían cuatro meses- y mi hija mayor aceptó que le resguardara una parte de sus ingresos como una forma de ahorro; actualmente tengo en mis cuentas como un 15 por ciento de lo que gana en un mes, pero creo que ya es un principio.

Y eso... hace un par de semanas fui a la casa de mis papás a ver cómo estaban y a ver cómo iba la construcción; las paredes del primer nivel estan casi completas y la siguiente semana le envié a mi madre el dinero para que se empiece a trabajar en la terraza del primer nivel.

A pesar del atraso en la conducción por el agujero que se formó en la ruta al pacífico el viaje no estuvo tan mal y, por haber llevado comida preparada de acá, no tuve ningún inconveniente de salud; quien ha estado teniendo molestias de salud es mi padre, pero, a los setenta años, creo que ya el cuerpo se resiente.

Hace un mes me llamaron de la universidad española en donde completé el curso de master hace ya mas de un año para contarme que ya casi casi completan el envío del diploma; la verdad es que es una decepción total; afortunadamente no me metí a ese programa por necesidades laborales o estaría en una peor posición.

Creo que completé setenta diplomas o así en Platzi -aunque aún me quedan como 8 o nueve meses de acceso a su plataforma- creo que la mitad de los diplomas fueron sobre IT y la mitad sobre inglés o alguna soft skill; no he entrado a la plataforma en varias semanas pero creo que debo revisar nuevamente si hay algún tema que podría interesarme.

En tres semanas también tengo calendarizado el exámen para una certificación de Azure que podría darme un poco más de estabilidad laboral; estuve estudiando para la misma hace un par de semanas pero luego no avancé nada durante la última; debo ponerme a trabajar en esto... y a ver cómo va eso.

domingo, 19 de junio de 2022

Orgullo y prejuicio -y COVID-... Pride and Prejudice -and COVID-... Orgueil et Préjugés -et COVID-...

Este es el mes del orgullo gay, creo... o LGBT o alguna de las diferentes definiciones que se le dan actualmente a las orientaciones (espero que no sea ofensivo) sexuales o de género que actualmente son tan discutidas... incluso en esa nueva película de Disney, que porque un personaje tiene dos mamás...

Cuando era niño conocí a una persona que estaba fuera de la normativa; vivía a dos o tres cuadras de mi casa y no recuerdo que se usara la palabra homosexual, a pesar de ser un puerto y vivir cerca de una pequeña ciudad en donde los marinos bajaban a celebrar su estadía en tierra.

Hueco creo que era el término que se utilizaba; era una 'mala palabra' y como buen evangélico no se me permitía usarla; la palabra ha sido utilizada -hasta hoy- como una ofensa hacia la hombría tan común en nuestro medio; marica me parece que era más aceptable pero creo que lo más común era: afeminado.

Los adultos hablaban con 'pena' de esta persona que según los terminos actuales se etiquetaría como homosexual y drag queen: se vestía comu mujer a pesar de haber nacido hombre e insistía en que le dijeran 'colorina' por el personaje de una telenovela mejicana popular en la época. 

Nuestros padres, por supuesto, nos infundían temor hacia ese tipo de personas o comportamientos insinuando el infierno para cualquier acercamiento a la persona o hacia cualquiera de sus costumbres; Jaime, creo que era el nombre de esta persona y utilizábamos el nombre para ofender a nuestros amigos o compañeros.

Y con lo atrasados que éramos aún me sorprende 40 años después recordar que había un hombre transgénero en la comunidad: uno de los hermanos de mi mejor amigo se llamaba (o se llama, más bien) Tono y se dedicaba a trabajos temporales: pesca, albañilería y así; incluso escuché que aprendió a reparar aparatos electrónicos con deperdicios que encontraba en los basureros.

El caso es que Tono era 'realmente' una mujer; o ese era el rumor, incluso mi hermano mayor me comentó en alguna ocasión que algunos miembros de la iglesia a la que asistían se habían pronunciado en que era un pecado aceptarlo en la congregación sin 'ayudarle' a aceptar su condición natural (de mujer).

Y es que cuando estaba en la escuela primaria incluso se veía con malos ojos a las maestras que llegaban de la cabecera departamental y osaban vestir siempre pantalones: se rumoraba que eran marimachos, que sería el término actual para referirse a una lesbiana con actitudes masculinas.

Un gran porcentaje de los miembros de mi antiguo grupo de voluntariados se autoidentificaban como miembros de la comunidad LGBT; la verdad, o como yo lo veía, es que la mayor parte eran entre adolescentes y jóvenes adultos y creo que la mayoría nomás estaban en la etapa en la que aún investigaban sus preferencias.

Aunque claro que siempre hay de todo: había personas que durante toda su vida se habían identificado con una de las letras del espectro o que simplemente no se identificaban con ninguna pero actuaban de una forma que dejaba pocas dudas sobre su orientación sexual.

Hace un par de sábados fuímos con Rb a la oficina del notario a quien habíamos pagado para redactar el acta de matrimonio y la lectura de los artículos para legalizar nuestra vida en común: a los 49 puedo identificarme como una persona con estado civil casado.

Esa mañana me había reunido con el voluntario que me había ayudado con los primeros pasos del saldo de la deuda de mi papá hace casi un par de años; este voluntario es uno de los que se identifican (aunque no se viste ni se comporta de una forma particularment especial) como homosexual.

O al menos, era sabido que mantenía una relación de pareja con otro voluntario que sí se identificaba abiertamente como bisexual; el desayuno estuvo bien tranquilo y nomás nos pusimos un poco al día luego de no habernos visto por casi tres años.

Ayer también me reuní con un ex compañero de trabajo a quien no veía desde hace más de una década: CC me contrató en la oficina de consultoría a donde entré a trabajar luego de mi primer viaje a Portland; y justo en la época en la que mi familia se fue al carajo, afectando también mi vida laboral pues renuncié de forma casi intempestiva de este lugar.

Con CC no hablé durante mucho tiempo pero sí con su hermana menor, otra ingeniera que también estaba trabajando en la misma oficina por la misma época; esta chica fue muy amable por la época en la que regresé de mi tercer viaje a Portland casi dos años después.

La hermana de CC se casó unos años después de nuestro trabajo en común y se retiró del mundo laboral por unos años por lo que su situación laboral era más o menos la misma cuando yo estaba tratando de reinsertarmen en el mundo laboral local.

Creo que por ella me enteré que CC estaba viviendo en Chile, trabajando con el mismo ERP al cuál estuvimos dando soporte en la época en la que trabajábamos los tres juntos: CC era el consultor senior y su hermana, yo y otros tres o cuatro ingeniero eramos consultores nomás.

Por las rarezas de la vida, y lo pequeña que esta ciudad, resulta que la mejor amiga de la mamá de mis hijos estaba por esa época teniendo una relación con un hermano menor de CC y por alguna razón le comentó a la mamá de mis hijos que CC era homosexual.

A mí me daba lo mismo pero la mamá de mis hijos se mostró escandalizada con el dato; cuando supe que CC se había marchado a Chile me imaginé que una de las razones era encontrar un poco más de libertad de expresión: además de Ingeniero Químico CC es barítono.

Total que CC retornó al país hace un par de años o así, y fue tan amable de volver a ofrecerme empleo el año pasado o el anterior; en ese momento decliné cortesmente su oferta; primero porque me gusta mucho el trabajo que he estado haciendo últimamente y segundo porque no me llama la atención las funciones que debe realizar un consultor por acá: especialmente el trato con la gente.

Ahora que ya estoy saliendo de mi ostracismo social post pandemia lo invité a desayunar en uno de los lugares 'elegantes' de la ciudad y estuvimos un poco más de una hora poniéndonos al día de nuestras vidas: él regresó casado de Chile y creo que está viviendo una buena etapa de su vida al lado de su esposo.

Hace un par de semanas -o quizá un poco más- leí un artículo en el que entrevistaban y fotografiaban a la persona anteriormente conocida como Ellen Page: Elliot Page; creo que se pueden decir muchas cosas sobre su transformación, o reasignación o transición de mujer a hombre; quizá se puedan decir muchas mas cosas sobre los privilegios, pero bueno.

En el artículo se mencionaban cuatro o cinco libros que le habían parecido interesantes y fuí tomando nota de los mismos pues me parecieron atractivos sus títulos; luego de concluir el artículo empecé a sopesar en qué orden leerlos pues estaba a medias de Come as you are pero no me estaba apeteciendo continuarlo.

Al final decidí comenzar con Somebody's daughter que es una especie de autobiografía o memoria de una chica negra queer casada con un chico blanco heterosexual (o CIS creo que es como lo identifican); y es un muy buen libro: una chica cuyo padre fue enviado a prisión (por doble violación, nomás) cuando ella aún era muy pequeña y a quien ha visto dos o tres veces en su vida y que ahora saldrá de prisión.

Luego continué como How to write an autobiographical novel que es una serie de ensayos escritos por un estadounidense de padre koreano y madre blanca que creció entre el Pacífico y Nueva Inglaterra y que fue testigo del azote del HIV durante los 80s.

Me cuesta leer ensayos pues una de mis debilidades es tratar de encontrar un hilo en las historias; en un ensayo se plantea un punto de vista y se explora desde uno o más ángulos para presentar -creo- una conclusión personal sobre el tema.

Pero el libro es muy bueno, abordando la identidad sexual del autor: me parece que vive con su esposo en Nueva York; la identidad de los koreano americanos; y la dificultad de ser escritor de temas no tan mainstream.

Además, en uno de los ensayos casi del final, se menciona a la autora de uno de los libros que han sido recurrentes en mis conversaciones durante los últimos años: A little life; o como lo tradujeron al español, tan poca vida.

Y me impactó la mención del libro pues parece que la autora fue una de las primeras en interesarse en la novela debut de este autor: Edimburgo; que trata, también, sobre abuso sexual; además, no sé la razón por la cual había asumido que la autora de A little life era de ascendencia India.

En realidad Yanagihara es de ascendencia hawaiana/coreana/japonesa y ver su fotografía y compararla contra lo que había visualizado fue un momento bastante interesante: hablar de libros usualmente me emociona pero no siempre logro transmitir bien lo que intento decir.

Luego de completar el libro de Alexander Chee -o casi junto con los últimos ensayos- empecé a leer Split Tooth de una autora canadiense que también es cantante y activista social para el respeto de las tradiciones de su comunidad: los Inuk que viven en el círculo polar ártico.

El libro es bastante diferente a los dos anterioes; no es memoria ni ensayo sino una mezcla de ambos con bastante poesía; los temas que aborda son bastante crudos y hay -casi desde el inicio- un carga muy fuerte de temas sexuales.

Me parece que aún me quedan dos o tres libros de los que recomendaba Elliot en su árticulo pero creo que también buscaré algo un poco más 'ameno' para leer, quizá algo de ciencia ficción o acción o cibernética o realismo mágico.

El trabajo no ha cambiado mucho aún: sigo dedicando la mayor parte de mi tiempo diario a los dos proyectos en los cuales he estado trabajando estos últimos meses; con mi actual supervisor me he estado reuniendo una vez a la semana pero nomás hemos visto un par de herramientas que utilizaré en el futuro.

Espero que esto mejore un poco esta semana pues me reuniré con la novia de mi supervisor; con la que trabajé hace como siete años y quien es además catedrática en una de las universidades más caras por acá por lo que espero que la transmisión de conocimientos sea un poco mejor.

Además, a partir del miércoles pasado cambió mi designación oficial dentro de la empresa: ahora hay un automate antecediendo mi título y mi anterior jefa pasó a ser la jefe de mi supervisor actual; también mi salario se incrementó en 25%; lo cual no está nada mal, considerando que mi salario aumentó únicamente como el 20% en los últimos siete años.

Y el COVID... personalmente no me asusta el virus; quizá es un poco la parte estóica de mi vida -la que repite que al final todos nos vamos a morir- o a que no le había afectado -aparte de mi hermana menor- a nadie de mi -pequeño- círculo íntimo... hasta ayer.

Hace un par de noches me escribió mi hija mayor para comentarme que no iba a estar disponible para nuestra reunión del sábado -en realidad era en dos sábados- porque la habían diagnosticado con COVID y tenía que estar en aislamiento por 10 días.

Esa noche me costó conciliar el sueño pero al final no puedo hacer mucho... le indiqué que me mantuviera informado del progreso y de si necesitaba algo; se suponía que tenía que ir al Seguro Social que pagamos todos por acá y que fue el lugar en donde le practicaron el hisopado.

Al final no fue al Seguro, creo, ni a consultar a ningún doctor; según entendí ayer que le escribí la enfermera del trabajo le había recetado antiinflamatorios pero creo que aún no los había adquirido; me volví a poner a su disposición pero no quiero forzarla a actuar de la forma que yo esperaría que fuera la correcta.

Espero que su juventud sea un factor positivo en el desarrollo de la sintomatología y logre recuperarse sin muchos contratiempos; al final ante cualquier eventualidad creo que a mí me tocará actuar; pero no quiero actuar con la intransigencia que me caracteriza.

Como con la deuda de mi padre; al inicio Rb me comentó que cuando les hablé se me percibía como molesto y no era la actitud más aconsejable al tratar con ellos; y sí, estaba molesto porque acudían a mí como última instancia -y que fuera mi hermana menor quien me había contactado y no mis papás-.

Pero al final lo resolvimos: ayer me llamó mi papá preocupado porque había recibido un depósito de una cantidad bastante fuerte en su cuenta bancaria (creo que eran los dos mil dólares que le adeudaban); lo raro es que yo había hablado con la amiga que se estaba haciendo cargo del trámite y ella había pronosticado otro mes de espera; o sea, la burocracia en nuestro país funciona de forma casi mágica.

Total que mi hija mayor se contagió de COVID, y creo que le sucedió por haberse cambiado de lugar de trabajo -ahora trabaja en el mismo lugar que su hermano menor- pues había estado más de un año trabajando desde casa.

Hace un par de semanas me había escrito para que la ayudara a obtener sus antecedentes penales, antecedentes policíacos y boleto de ornato municipal; me habló un jueves en la noche y los necesitaba el viernes temprano.

Afortunadamente yo había realizado los mismo pasos unas semanas antes y esa misma noche pude enviarle el boleto de ornato y los antecedentes policíacos; los antecedentes penales fueron emitidos hasta las 8:30 de la mañana siguiente y luego de mandárselos evité preguntar si sus trámites habían sido exitosos.

Y parece que sí lo fueron pues el día que me comentó de su contagio entendí que había estado en el training del nuevo lugar del trabajo y que ellos la estaban guiando en los pasos que debía seguir luego de la confirmación de su diagnóstico.

Y ni siquiera quiero ponerme a meditar sobre las razones por las que estaba buscando cambiar de trabajo luego de un par de años de trabajar como intérprete médica: una mezcla entre el ruido que estaban provocando remodelaciones en la casa en donde vive y su hartazgo de traducir a madres que estaban aprovechando el overturning de Roe vs Wade en el imperio del norte... en fin.

Y no sé hasta que punto podré -o querré- hacerme cargo de las obligaciones financieras que implicarán sus padecimientos actuales; cuando mi hijo menor me habló hace un par de meses pidiéndome dinero, pues acababa de empezar a trabajar después de un par de meses en el paro, acordamos un pago de vuelta en un plan de seis meses.

Porque al final son adultos: él tiene 20, ella tiene 23; y yo puedo ser todo lo 'dadivoso' que soy pero tarde o temprano ya no estaré más y deben -creo- aprender a funcionar como adultos: aceptar las consecuencias de sus actos o de su inacción.

Y creo que estaremos ya llegando al mismo punto con mi hija segunda: hace un par de semanas me escribió -luego de un par de meses de silencio- para preguntar si aún estaba dispuesto a financiar su viaje a Japón; al parecer dos años depués de su primer intento ahora si viajará.

Y no serán cuatrocientos dólares como me había indicado hace un par de años sino entre mil quiniento y dos mil; y sí, claro que me haré cargo de este gasto; al final ella se independizó casi totalmente apenas cumplió los diecisiete, por lo que ese último año de su niñez nomás le proporcioné dos o tres mil dólares en lugar de los cuatro o cinco mil habituales.

Y por último, to my Jewish bff: thanks a lot for being there... I appreciate it. :D

domingo, 22 de mayo de 2022

Pérdidas (2022)... Losses(2022)... Pertes (2022)...

 Estoy casi seguro que ya había escrito una entrada sobre el mismo tema (y bueno, fue enero del año pasado), por lo cual le estoy colocando a este el año en curso... ayer perdí el gorro que mi hija mayor me tejió hace unos meses y del cual nunca me separaba al salir de casa -o al menos al salir utilizando el automóvil pues aún en nuestra latinoamérica unida llevar el cabello crespo hasta los hombros no envía un buen mensaje cuando eres bajito y morenito-... una vaina.

Ayer ví a mi hija mayor y a mi hijo menor... desde que hemos empezado a reencontrarnos (a finales del año pasado) había estado estimando verlos al menos una vez cada dos meses pues están empezando el camino de la veintena y no quiero inmiscuirme en sus vidas personales.

Nos vimos un par de veces a finales del año pasado y luego para mi cumpleaños, para el cumpleaños de mi hijo menor y una tercera vez en un sábado en medio de estos... aunque esa vez fue únicamente para almorzar; en general nos reunimos después de mi clase de lengua de señas, almorzamos y pasamos la tarde conversando, viendo videos o jugando algun board game -pero en las computadoras-.

Ayer había planeado que retornáramos a origami pues al final el arte de la conversación no es fuerte con ninguno de los tres y realizar una actividad manual nos ayuda en el desarrollo del diálogo; lastimosamente el papel que pasamos a comprar luego de almorzar en Taco no fue el mejor para la actividad: papel construcción.

Al comentar sobre la frecuencia de las reuniones también estuvieron de acuerdo en probar una el próximo mes; por lo que ahora sí planeo llevar las instrucciones claras para armar una pelota de futbol de origami (son dos grupos: 12 hexágonos y 30 pentágonos) y llevar un papel más adecuado para origami: papel ariel o papel arcoiris.

Empecé a leer Come as you are después de ver que lo mencionaban en un capítulo de The Good Doctor; igual con Rb no hemos tenido relaciones desde hace varios meses pues debido a su re acercamiento a su iglesia no se siente cómoda con las relaciones 'fuera del matrimonio'; en tres semanas iremos a la oficina de mi abogado y resolveremos esto último.

Llevo Come as you are como al 20% y lo dejé en pausa porque empecé a leer TakeDown, que es un thriller que explora la posibilidad de un segundo atentado en Nueva York cinco o seis años después del primero; el libro es como los de Dan Brown: acción pura, y lo encontré mientras buscaba otro con el mismo título.

Hace un par de semanas leí TakeDown de 1996; lo bajé porque lo mencionaban en un video de YouTube en donde hablaban de los hackers más peligrosos -o famosos, no recuerdo- en la historia de la informática: el libro está escrito por un japonés hijo de un premio nobel de química y dedicado a la seguridad informática al que le hackean (esto fue hace como 30 años) sus máquinas y le roban software.

La historia es muy buena y se desarrolla en la época en la cual yo estaba a la mitad de mis estudios universitarios; al inicio me puso un poco nostálgico al darme cuenta de lo lejos que siempre estuve de sumergirme en la informática en esa época; luego nomás lo leí como lo que era: una explicación de la forma en la que lograron detener a un black hat.

También leí El Mundo no es como crees; que es sobre los bulos que se difunden por internet -y aún antes de la era de la desinformación-; empecé El lado oscuro de Internet que más parece un panfleto de amenazas cibernéticas que un libro de ciberseguridad y The Everything Kids Learning French, que bajé de VK para continuar practicando francés.

Leí All the bright Places que se llevó varios premios del género de  Young Adult y del cual creo que hicieron una serie, pero aún no decido si veré la serie; casi no he estado consumiendo contenido audiovisual -aparte de los canales de difusión científica que sigo en Youtube-.

Además leí The Psycology of Money, que encontré buscando algunos libros de no ficción; este libro me dió bastante paz para aceptar mi situación actual y venidera; creo que nunca olvidaré lo que un escritor dijo que tenía que no poseía un billonario que estaba agasajándolos en su mansión: suficiente.

Empezando a explorar Platzi vi en la pila de libros detrás de una profesora The Atheist who didn't exist y empecé a leerlo pero lo dejé como al 30% porque me aburre la discusión sinfín de un pastor protestante tratando de invalidar las creencias -o no creencias- de los ateos.

Más o menos me pasó lo mismo con La Izquierda Feng Shui, aunque en este avancé hasta el 66%; el libro fue escrito por un divulgador científico y youtuber mexicano-español que básicamente critica cualquier posición liberal de esta generación; sentí que era nomás una repetición de lo mismo, aunque aún no he descartado terminarlo; a diferencia del anterior.

Rb me mostró el otro día un tweet donde uno de nuestros intelectuales locales mencionaba que estaba leyendo The Basic Laws of Human Stupidity; lo bajé del sitio en el cual he conseguido la mayor parte de mis lecturas de este año y me sorprendió por su cortedad: son un par de ensayos sobre el tema escritos por un historiador de economía italiano del siglo pasado.  Creo que lo leí en un par de horas, pero igual, tiene detalles bastante interesantes.

No me decido aún a leer 21 lessons for the 21st century; su autor -creo que es filósofo -no, historiador-, israelita y homosexual- se volvió superfamoso con su otro par de libros: Sapiens y Homo Deus; personalmente desconfío de los super ventas; pero creo que lo exploraré al terminar lo que tengo a medias.

El que sí creo que -finalmente- leeré es The Subtle Art of don't give a f*ck; lo he visto varias veces y mi hijo me comentó hace un tiempo que lo había -según su costumbre- entreleído varias veces; ayer que almorzamos me comentó que lo había completado en varias ocasiones y que pensaba volver a repasarlo un día de estos: creo que aborda de una forma 'interesante' la situación mundial actual.

La semana pasada revisé el estado de mi aplicación a una green card y el resultado fue el más probable: denegado; igual las probabilidades eran ínfimas, por lo que el plan A sigue su camino, en tres semanas firmaremos con Rb un documento que nos convertirá en una pareja unida legalmente; yo le he repetido varias veces -incluso tuvimos una conversación con bastante drama la semana pasada pues creo que repetí el tema una vez más de las recomendadas- que para mí no tiene ninguna importancia o cambia en algo mi percepción de la situación.

Yo no le he comunicado -aparte de a mi abogado- a nadie sobre mi cambio de estado civil legal -ni siquiera a mis padres o a mis hijos- pero creo que era irreal mi percepción de que para Rb también era únicamente un requisito legal: ella sí lo ha estado comunicando a cualquier persona con la que habla -sus hermanas, sobrinas, amigas, contactos, etc- e incluso su mejor amiga quería venir del imperio del norte para 'servir de testigo' en la ceremonia.

Pero no, no habrá ceremonia; y ya le había preguntado a mi abogado acerca de los testigos, su respuesta: no es necesaria la presencia de ningún testigo; así que seremos Rb, el abogado y yo... creo que la ley obliga a que sean leídas las cláusulas legales que afectan el contrato y luego deberemos firmar, y ya... aunque claro, usualmente las cosas no son tan sencillas como uno ve, o espera.

El trabajo sigue más o menos igual; hace un par de semanas me tocó -otra vez- amanecer; afortunadamente ya nos hicimos cargo con el equipo local de developers del segundo proyecto por lo que aun cuando el viernes pasado también tuvimos que instalar en producción -pasa prácticamente cada viernes- ya no empezamos tan de madrugada; me conecté a las seis de la mañana que es una hora más manejable que empezar a las 2 o las 3.

Mis analistas siguen también bastante igual: el primero de ellos muy comprometido con el trabajo y cumpliendo cabalmente con las tareas; el segundo tratando de trabajar lo menos posible y evadiéndose todo lo que puede; el viernes antepasado le hablé a mi jefa pues se ausentó al final de la tarde del trabajo sin ningún aviso; esta semana trabajó un poco mejor pero el viernes me 'pidió permiso' para ausentarse el lunes en la mañana pues debe procurar 'servicios' para una casa que acaba de adquirir.

Por otra parte, este miércoles me 'entrevistaron' para la posición a la que he querido pasarme desde finales del año pasado (o inicios de este); se suponía (o yo suponía, realmente) que me iba a entrevistar una persona de Recursos Humanos, pues fue quien programó la reunión; pero no, al entrar en la reunión era mi jefa (quien finalmente es la hiring manager) y mis dos excompañeros que ahora dirigen el área al cual quiero pasarme.

La entrevista fue bastante tranquila; inicié rapport recordando las veces que trabajamos en el pasado -él trabajaba en una área bien restringida pero nos dió apoyo en un par de ocasiones; ella fue mi vecina de cubículo por un par de años y me apoyó bastante cuando recién inicié en la empresa; luego empezaron a salir juntos- y luego contesté a las preguntas 'técnicas' que me formularon.

Luego de la entrevista le escribí a quién sería mi nuevo supervisor comentándole que no sabía que la entrevista sería con él y su novia y me comentó que por el momento todo iba bien, que nomás debía esperar a escuchar de Recursos Humanos sobre los siguientes pasos; y a ver cómo va eso, porque la verdad no me importa aumentar mis ingresos en un 20% -actualmente mis gastos 'normales' no superan el 50% de mis ingresos- pero sí me encantaría dejar de administrar personal; era algo de lo cual ya me había librado y no es una actividad que aprecie; igual, siempre hay diferentes variables que no están bajo mi control.

Este sábado desayunaré con mi amiga a la estoy pagando por resolver las gestiones para que le devuelvan los dos mil quinientos dólares que le descontaron a mi padre hace más de un año; la burocracia estatal funciona de formas muy misteriosas y lentas pero al menos esto es algo que decidí -luego de consultarlo con mis padres- subcontratarlo; sobre todo para evitar que mis padres tengan que estar viajando para visitar oficinas estatales en la ciudad.

Hace un mes o así en mi grupo antiguo de voluntarios anunciaron que estarían reiniciando actividades; por alguna razón no me generó nada de interés el volver a visitar con ellos; al menos por el momento, sin embargo, he estado en conversaciones con otro grupo de voluntarios y este miércoles (y el siguiente) estaré dictando una clase sobre cristales a unos niños del poblado que visitamos con mi hijo menor hace un par de años; esta podría ser la actividad que he estado echando de menos desde el inicio de la pandemia: ayudar.

El mes pasado mi madre me llamó para confirmar si estaba dispuesto a iniciar la construcción en el terreno que me cedieron en el puerto; como he estado escuchando que la inflación disminuirá el valor del dinero por la situación post pandemia -y no he logrado aún adquirir una casa en la ciudad- decidí empezar en el puerto: les envié las instrucciones -y un par de 'planos'- de construcción y cada mes les he enviado como 800 dólares para echar a andar el proyecto; espero ir en Julio a ver el avance y completarlo (unos ocho o nueve mil dólares, espero) para finales de año.

Y eso, sigo practicando de vez en cuando malabares con cuatro pelotitas -y enseñandole a mi hija mayor la cáscada con 3-; sigo jugando ajedrez esporádicamente en mi tablet; sigo diariamente con francés en Duolingo -el próximo lunes espero completar el tercer nivel (de cinco)- y sigo obteniendo diplomas de Platzi -digitales, porque aunque ya completé una de las 'rutas' al parecer mi tipo de cuenta no me dá opción a diplomas en papel-; además sigo esperando que me envíen el diploma de la maestría que completé el año pasado.

El otro mes creo que es el examen para obtener la certificación de Azzure por la cual me metí inicialmente a Platzi pero también me enteré que tengo las mismas opciones a obtenerla en mi trabajo; igual, será únicamente otra certificación más...

Y a ver cómo continúa esto...

jueves, 7 de abril de 2022

El Fin del Principio... The End of the Beginning... La fin du début...

Al menos del Challenge edición 2022...

Ayer le comentaba a Rb que haciendo un poco de aritmética acabo de darme cuenta que he pasado este año como treinta y tres horas haciendo malabares... y bueno, sería el mismo tiempo aproximadamente de estar leyendo, escribiendo Javascript u otro tipo de código y me he tomado como 50 litros de agua pura.

Ayer fue el día 100 de mi challenge... logré cumplir con los cinco puntos que me propuse practicar desde el principio de año: he mejorado un poco en realizar malabares con cuatro pelotitas -compré pelotas especiales para esta actividad-; a veces llegando hasta 70 lanzamientos sin interrupción -aunque muchas muchas veces solo logro dos o tres lanzamientos- 

En cuestión de programar pude explorar un poco de Programación Funcional y varios cursos para aprender un poco de Testing Automation con Cypress; espero avanzar más en este aspecto gracias a -otra vez- una beca que obtuve con la misma fundación local que me dió acceso a Coursera hace un par de años; esa vez completé 108 diplomas y ahora mi meta es completar un curso cada tres días; espero al menos obtener un certificado en papel.

En cuestión de lecturas he leído un poco más de No Ficción: además de Remember he avanzado con Periodic Tales, Counting y Tenían Ombligo Adán y Eva; actualmente estoy leyendo Cold Moon que es del mismo autor de El Coleccionista de Huesos y leí Los detectives salvajes, The Dispossessed y American Gods; eso en Ficcion.

Con mis hijos nos hemos visto un par de veces, además de mi cumpleaños también aprovechamos que tenía reunión otro sábado para vernos antes de reunirme con mi doctora; también nos reunimos para el cumpleaños de mi hijo menor.

En la reconexión con mis conocidos me he estado reuniendo una vez al mes con mi abogado (también fui a su oficina por la autenticación de un documento para mi papá); una vez con mi doctora, y una vez con un conocido del voluntariado; este sábado me reuniré con otro de mis conocidos del voluntariado; también entré tarde un día a mi trabajo por llevar a mi hermano mayor de la estación del bus del puerto donde vive hacia la estación de buses donde viven mis papás.

En el tema laboral no ha cambiado mucho la situación: mis dos analistas son ahora de nuestro país vecino del norte; el más antiguo ha sido muy bueno en su trabajo, el más nuevo es bien irresponsable; lo bueno es que esto nos convenció de aplicar Kanban; estamos en el camino de mejorar.

El nuevo proyecto en el que estamos trabajando está más desordenado que el anterior y se ha hecho más complejo por la irresponsabilidad del 50% de lo analistas, pero estamos trabajando para ordenarlo; además mi jefa comunicó que había una oportunidad para aplicar a Automation Tester; aprovechando el acceso a Platzi ya obtuve un par de diplomas con el que podría aplicar a la posición, igual no es algo que anhele con tanto entusiasmo.

También estoy tratando de planificar la construcción de una casa de dos niveles en el terreno que mis papás pasaron ya a mi nombre; fue una de las razones para la reunión con el primer conocido del voluntariado: además de trabajar en un call center ha trabajado como dibujante de planos de construcción.

Las opciones para el resto del año son: continuar -aunque no con tanta intensidad- malabares con cuatro pelotitas; continuar con Platzi: espero recibir al menos un diploma en papel y para esto necesito completar 20 o 25 cursos de un tema; además espero aprovechar la oportunidad para explorar más opciones en tecnología.

No creo que cambie mucho mi situación laboral pero no me preocupa tanto; si me despidieran por alguna razón tengo un buffer para autosostenerme por un par de años; si la situación no cambia continuaré aplicando Kanban con mi equipo y mejorando el proyecto actual y los que me asignen; si me cambio de posición estaré ganando como el 20% más, pero no me motiva tanto eso como trabajar en automatización.

En Mayo revisaré los resultados de la 'green card lottery' a la que me anoté al final del año pasado; si -la probabilidad es muy muy pequeña- saliera elegido me prepararía para moverme al imperio del norte en el término de 6 a 9 meses; lo más probable es que nomás siga viviendo acá y en junio legalice mi unión con Rb.

Y a ver cómo avanza el año...


 







martes, 15 de febrero de 2022

A mitad del camino... Half way... à moitié...

 Hoy es el día cincuenta de mi challenge anual... o bueno, he estado haciéndolo desde hace tres años pero no se sí lo continuaré haciendo durante los próximos años... de pronto encuentro una variación; en el 2020 hice tres challenges de 30 días cada uno -creo- de forma consecutiva; el año pasado aumenté los challenges a cuatro de forma paralela y a 64 días... este año me propuse cinco y a cien días; de pronto el próximo año hago un par de forma paralela por cincuenta días y realizo tres consecutivos... quién sabe.

La pandemia parece que empieza a remitir y a perfilarse como una endemia... al menos en el imperio del norte y usualmente los demás países seguimos sus pasos; o al menos en esta parte del mundo ha sido lo común durante las últimas décadas; lo último que leí es que cuatro o cinco estados están ya dejando los mandatos obligatorios de mascarilla.

Y previendo que ya las cosas deberían de empezar a 'normalizarse' hemos estado saliendo un poco más de casa: el sábado pasado fuimos por primera vez en dos años a la megapaca: de mis cuatro pantalones de lona tres ya estaban casi inservibles y Rb necesitaba unos tenis.

Y quería ropa nueva porque había programado una visita para el domingo: habíamos quedado con mi prima favorita que nos encontraríamos en la casa de su mamá el domingo por la tarde; además ese mismo domingo Rb volvió a su congregación luego de siete años de ausencia.

Pero el fin de semana empezó más temprano: el sábado me reuní con mi abogado (o al menos el abogado al que he acudido por necesidades notariales durante los últimos años) para ver las implicaciones legales de los matrimonios en nuestro país.

Y es que debido a todo lo que ha pasado con Rb desde el fin del año pasado quiere ponerse a cuentas con sus creencias y parte de eso es dejar de vivir como pareja sin un sustento legal; y lo que me comentó el abogado es que es bastante riesgoso pues casarse es sencillo pero divorciarse conlleva muchas dificultades, especialmente para la parte masculina.

Igual creo que a mis casi cincuenta años evitar legalizar la unión en la que he estado desde hace un buen tiempo nomás refleja una falta de madurez o una negación de las responsabilidades que como adulto debo afrontar; aunque Rb quería que lo hicieramos cuanto antes le indiqué que lo mejor es que nos esperáramos un tiempo y acordamos en Junio.

Y no sé qué va a pasar; personalmente creo que todo lo que inicia finaliza eventualmente o al menos, que nada es para siempre; no sé si su acercamiento religioso será algo que nos irá distanciando paulatinamente o alguna otra cuestión; al final todo se termina, lo que me molestaría es que las cosas se complicaran para una finalización, aunque creo que tampoco he sido nunca bueno con los finales.

Mañana viene la hermana de Rb del país vecino del norte; han estado conversando bastante desde que empezaron todas sus molestias de salud y creo que fue ella la que al sugirió el casamiento, o hacerlo de forma más o menos precipitada; no espero nada bueno de su visita y creo que dependerá de cuanto tiempo se quede por acá lo que marcará bastante el progreso de nuestra relación con Rb.

Y es que al final esta es su casa; aunque Rb haya vivido ininterrumpidamente acá como cuarenta años, ella fue la propietaria original de la casa, luego creo que estuvo a nombre del papá de ambas y luego de su muerte regresó a su nombre; y a mí me da igual: no tengo ninguna propiedad y no me interesa obtener una, más que por evitar la depreciación del dinero y/o dejarle algo a mis hijos.

La casa es de ella, Rb ha vivido acá como cuarenta años y yo he vivido más o menos regularmente como cuatro o cinco años -y ya de forma estable durante un poco más de un año- pero no tendría ningún inconveniente en retornar a vivir a una habitación; de hecho el día que me reuní con mis peques les coenté que de pronto necesitaba moverme y les pedí que averiguaran si habían espacios disponibles donde estaban viviendo.

Total que el sábado me levanté un poco más temprano que de costumbre y pase por H a las siete para ir a desayunar a un Mc Donald's; estuvimos hablando sobre las cuestiones legales con respecto al matrimonio, divorcio y adquisición de propiedades; lo pasé a dejar casi a las 9:30 a su casa.

Luego retorné a casa pues teníamos clase de Lengua de Señas de 10:30 a 12:30; por la tarde fuimos a la megapaca en donde adquirí un pantalón de lona y una pantaloneta Calvin Klein; el domingo por la mañana fui a dejar a Rb a la iglesia y al medio día fui por ella y pasamos por Subway para almorzar.

En la tarde me dirigí a la casa de mi tía en donde estuve un poco más de dos horas con ella, su esposo y mi primo favorito; fue un fin de semana bastante diferente a los que habíamos tenido durante más de dos años: saliendo varias veces cada día.

En el trabajo seguimos aún recibiendo training del mismo proyecto que debemos tomar a partir del próximo mes y empezamos a recibir otro training de un proyecto un poco más pequeño que también nos tocará estar viendo; además estamos preparandonos para el último release del actual proyecto que está programado para la madrugada de este viernes.

Terminé de leer Counting y dejé a medias Eloquent Javascript (sigo escribiendo Javascript por las noches pero me concentro en Cypress) y Periodic Tales; empecé a leer American Gods y espero terminarlo esta semana: el libro empieza muy bien -no me dí cuenta que el autor era el mismo de Good Omens hasta ayer o antier- pero luego se va a clichés y estereotipos; no creo que lea más del mismo autor al concluir este.

Y a ver cómo se viene la segunda mitad de mi challenge 2022...