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viernes, 18 de enero de 2013

That is it...

Esta semana pasó bastante lenta.  Me estuve el miercoles y jueves probando un módulo para nuestro cliente local.  La verdad reutilicé muchas de la documentación del último ciclo para esta ocasión.  El miercoles habíamos quedado con mi mejor amiga del voluntariado en almorzar.  Era su primer día de entrenamiento en su nuevo trabajo -El Museo de los Niños- y pasaría un poco antes de la una por el edifico en el que trabajo.  La llamé como a la una menos cinco y me comentó que ya se encontraba por el lugar.  La invité a almorzar en el comedor que queda del otro lado de la calle, a un costado del edificio en el que trabajo.  Comimos pollo y le entregué su botella de vino.  No quise recibir tampoco el valor de la botella de vino sino que le indiqué que en otra ocasión invitara ella al almuerzo y/o cine.

Luego retorné a continuar laborando.  En FB me enteré que el papá de la líder de mi grupo de visitas de los sábados por la tarde había fallecido y que estaba siendo velado en un funeral cerca de El Obelisco.  A las 5:30 salí de la oficina y me dirigí a la funeraria.  A donde llegué un poco antes de las siete.  En el lugar encontré a cinco o seis integrantes de nuestro grupo de la tarde y a varios voluntarios más, incluído uno de los fundadores del grupo con su madre y su novia.  Esta líder del grupo ha estado bastante inmersa en la administración del voluntariado.  Estuve en el lugar un poco más de una hora y a las 8:00 me retiré del lugar pues temía no encontrar autobús de regreso a mi habitación.

El bus tardó en pasar.  Transurbano.  Vine a mi habitación como a las 9:00 y como a la media hora me llamó una de las voluntarias del sábado por la noche comentándome que andaban por la funeraria.  Le indiqué que ya había acudido a presentar mis condolencias.  Me dormí un poco antes de la medianoche viendo una película hindú: Tres Idiotas.

Ayer terminé la última asignación que me había indicado mi jefe para la semana.  Al mediodía mi jefe me invitó a almorzar en una de las cafeterias del edificio y luego de esto pasé a trasladar un poco de dinero de mi cuenta de ahorros preferente a la cuenta monetaria en la que utilizo tarjeta de débito.  El banco último estaba atestado y terminé retornando a la oficina casi a las 3:00.  Al final salí un poco después de las seis y me vine directo a mi casita en donde estuve leyendo un poco y actualizando mis redes sociales y correos.  Me dormí un poco antes de medianoche con la continuación de la película Tres Idiotas.

Hoy me levanté bastante tarde, como a las siete menos veinte.  Al final sería el último viernes en que usaría la polo de mi trabajo: No tenía que planchar camisa.  Me fuí al trabajo casi a las 7 y cuarto, llevaba avena y pasé comprando pan a la panadería regular.  En la mañana me tocó dar una capacitación sobre nuestro proceso principal a nuestro cliente insular.  Dos horas de inglés.  Luego estuve actualizando la herramienta que usamos para dar seguimiento a los requerimientos.

Al mediodía me dirigí al banco en el cual la madre de la voluntaria de los cupcakes tiene una cuenta bancaria.  Me costó depositar pues el cajero automático de ese banco no funcionaba y me tocó caminar como cinco o seis cuadras hasta un centro comercial cercano.  En el camino encontré a un supervisor de calidad con el que trabajé hace como 12 años.  Quedamos de contactar por FB.  Al final pude depositar los 300 dolares prometidos y retorné a mi oficina.  Compré una doblada y helados para el equipo de soporte y subí a almorzar a mi escritorio.

Durante el resto de la tarde estuve tratando de avanzar en una asignación extra: Generar pruebas para los candidatos a ocupar mi posición  un poco antes de las cinco y media el jefe de mi jefe me llamó para desearme buena suerte e indicarme que tenía las puertas abiertas en la oficina.  En el correo leí, un poco más tarde, que el jefe del jefe de mi jefe también había renunciado y estaría hasta el último día de enero.  Un poco antes de las cinco y media mi jefe me llamó a una sala de reuniones y revisamos el listado del equipo que me habían entregado para trabajar.  Luego pasé con la persona de recursos humanos quien me entregó el cheque con mi liquidación:  Un poco más de un mes de salario en total.

Aún recibí un mensaje de mi jefe indicándome que lo esperara pues estaba en una reunión, pero me retiré un poco después de la hora de salida de la oficina.  Pasé al banco a depositar el cheque en mi cuenta de ahorros preferencial y luego pasé comprando pan a la panadería de costumbre.  Pasé al supermercado a comprar una caja de té y una bolsa de café instantaneo pero, al ver que la avena estaba rebajada, agregué una decena de bolsas de avena a mis compras.  Luego pasé a la casa del voluntario que vive en la misma colonia a cenar.  Carne asada.  Cuando estaba cenando, contándole las novedades de la semana recibí una llamada del compañero B y otra del supervisor de programación para ver como estaba.  Les indiqué que estaba bien.

Un poco antes de las nueve me despedí del voluntario que vive en la misma colonia y me vine a mi habitación.  Hay bastante frío y aún debo de dejar en remojo las camisas blancas que estaré usando a partir del lunes.  Estaba revisando mis redes sociales y correos cuando me llamó el maestro de ajedrez de la oficina.  Para ver como estaba.  Le indiqué que bien y estuvimos conversando un rato.  Espero no dormirme muy tarde pues mañana será el primer sábado del año con mis peques.  Espero que todo vaya bien en esta etapa.

martes, 8 de enero de 2013

Cambios, la única constante por acá...

El domingo me olvidé de poner la alarma en mi celular.  He estado ingresando facturas en el programa para la declaración de impuestos y luego viendo un poco de películas o Homeland.  El lunes me desperté con la claridad del día.  Eran las 7:05.  Corriendo me metí al baño después de planchar la camisa del día y me dirigí a la oficina.  Llegué aún alrededor de las 8:00.  Me puse a buscar la carta de renuncia que dejó mi antecesor en la computadora.  La había encontrado la semana anterior y me pareció interesante que la dirigiera al jefe de mi jefe y no a mi jefe. 

No pude encontrarla y como ya estaban cerca las 9:00, hora de entrada regular de mi jefe, busqué en Google una carta de renuncia, la bajé a Word, cambié lugar, fecha y destinatario y la imprimí.  Cuando mi jefe se apareció le comenté que necesitaba un momento de su tiempo.  Como iba a entrar a una reunión maratónica me indicó que lo acompañara a la sala de reuniones.  Aún no habían llegado los participantes de la reunión programada.  Mi jefe bromeó con que 'lo iba a dejar' cuando le alcancé la carta.  Luego la leyó y vió que no era broma.

Intentó convencerme de seguir, ofreciéndome más dinero, más personal y lo típico que ofrecen los administradores a su personal cuando no han sabido llevar su gestión adecuadamente.  Luego me indicó que no podía recibir mi renuncia.  Luego, que mejor esperara a que me despidiera para tener derecho a la indemnización -un salario por año-.  Le indiqué que el 21 de este mes viajaba fuera y que era imposible aceptar cualquier oferta.

Continuamos otro rato la reunión en una sala contigua y al final aceptó la realidad.  Le pedí discreción pues me molesta andar dando explicaciones a quien no me apetece y luego continué con mi jornada normal.  Estuvimos trabajando un poco en conjunto.  Al mediodía bajé a almorzar al comedor que está al otro lado de la calle, frente al edificio en el que trabajo. 

Después del almuerzo me pasé a la prueba de otra función.  Como a media tarde mi jefe me indicó que su jefe quería conversar conmigo.  Yo le había adelantado a mi jefe que estas entrevistas no surten efecto pues no se trata de dinero o condiciones laborales -la verdad si se trataba de lo último pero era insoluble-.  Casualmente ayer por la mañana habían enviado a mi grupo de libros los links para descargar la serie de Cincuenta Sombras de Grey.  El jefe de mi jefe nos había comentado que había leído el primero de estos en formato virtual y que planeaba comprar los otros dos.  Yo le ofrecí conseguirselos en PDF.

Empezando la reunión le copié el archivo con los dos pdf's y luego conversamos.  Él se resistió menos a la idea de mi salida pues ha pasado por una situación familiar más o menos similar a la mía.  Conversamos como media hora, él dándome su punto de vista de como debía proceder en cuestiones familiares y de desarrollo.  Luego le agradecí su tiempo y consejo y retorné a mi escritorio.  Iba a salir a las 5:30 pero mi jefe me pidió ayuda con una tarea de Sql Server que debía presentar este día,  me quedé explicándole el uso de Triggers, Stored procedures y Cursores hasta las 8:00.  Luego me dió aventón a mi habitación.

Como había almorzado muy bien decidí no cenar.  Continué ingresando facturas en el programa de los impuestos.  Creo que me falta, si mucho, un par de noches más de lo mismo.  Me dormí un poco antes de las 11:00 pues planeaba ir hoy temprano por mi certificación de carencia de antecedentes penales, puse el reloj para las 5:00 AM.

Hoy me desperté a las 5:00 pero continué dormitando.  Se suponía que la oficina en la que expiden las constancias de antecedentes penales la abren a las 8:00, previendo las colas y para no llegar muy tarde a mi trabajo había planeado llegar alrededor de las 7:00.  Me levanté como a las 5:30.  Me alisté y me dirigí a la oficina en cuestión.  Que queda bastante cerca del banco en el que trabajé el año pasado.  Llegué al lugar como a las siete menos diez y había una cola como de cien personas.

Afortunadamente están abriendo a las siete estos días.  El trámite es bastante rápido.  Paga uno cuatro dólares y medio, pasa a una estación -habían 10 de estas- y en un par de minutos tiene el certificado que declara que uno no tiene antecedentes penales.  Caminé cuatro o cinco cuadras y tomé el autobús hacia mi oficna.  Estaba tocando el timbre de la oficina a las 8:02.


El día estuvo un poco trabajoso.  Por la mañana me tocó preparar un par de documentos de rechazo y luego trabajar en otra prueba integral.  Al mediodía bajé a almorzar al tercer nivel.  Pizza.  Me tocó que salir a almorzar a las 12:00 ya que a las 14:00 tenía una reunión de entrenamiento con una de nuestras subsidiarias del sur.  Participaba también en esta reunión el maestro de ajedrez de la oficina -de hecho él era el principal actor- por lo que me tocó preparar el equipo para la conferencia.  Que duró hasta casi las cinco de la tarde.

Luego de preparar unos escenarios de prueba que tenía que enviar a la persona que había recibido la capacitación más temprano me retiré de la oficina.  Directamente a mi casita pues debo seguir avanzando en el ingreso de las facturas.  Planeaba ir mañana por los antecedentes policíacos pero mi mejor amiga del voluntariado -que anda buscando trabajo- me comentó que primero se debe pagar en un banco, antes de acudir a la oficina en cual expiden el documento.

domingo, 6 de enero de 2013

Primer domingo de 2013.

El jueves continué con la asignación que había estado trabajando desde el día anterior.  Aunque la verdad ya no pude avanzar mucho en la misma.  Se suponía que tenía que dar una capacitación ese día por la mañana pero al final hubo un cambio de planes de parte de nuestra subsidiaria involucrada.  Como a media mañana sentí hambre y me comí el tamal de papa que mi jefe me había regalado el día anterior.  Al mediodía bajé al tercer nivel con mi avena y State of Wonder.

Por la tarde continué con la misma asignación.  La verdad mi nivel de energía estuvo bastante bajo.  Salí un poco antes de las seis y me vine directo a mi casita.  Llamé a mi hija mayor y me comentó que su madre no había vuelto aún, al parecer el trabajo que consiguió es de tiempo completo por lo que mis chicos deben verselas por sí mismos durante el día.  Esto creo que me deprimió más.  Sé que es un cambio adecuado para todos pero esperaba que el trabajo de mi ex esposa fuera sólo de mediodía para que no les afectara su régimen.  Espero que todo funcione bien.

El viernes estuve un poco peor.  Por la mañana encontré a mi ex jefa en Skype y le comenté que ya iba adelante el proceso en el banco en donde estaba aplicando, que si no me llamaban ese día ni el lunes que llamaría el lunes por la tarde para verificar como iba el avance.

Había entrado a las 8:00.  El día anterior mi jefe no me había indicado nada acerca de reunirnos temprano.  Igual, llegó como a las 9:00 con la novedad que se le había descompuesto el automóvil el día anterior.

Antes del mediodía nos reunimos un rato y pusimos pausa a la reunión a la hora del almuerzo.  No tenía ánimos de bajar a comprar comida  y, como planeaba cenar esa noche con el voluntario que vive en la misma colonia no quería comprar algo muy voluminoso.  Iba a utilizar una moneda para decidir que hacer con respecto a la comida y luego recordé que había pensado en comprar fruta este día.

Bajé al supermercado que queda a pocas cuadras de mi trabajo y compré tres bananos y un plátano.  Retorné a almorzar a la sala en la que habíamos tenido la reunión con mi jefe.  Luego del almuerzo continuamos con la reunión.  Cuando teníamos como una hora o así recibí una llamada del área de RRHH del banco, confirmándome la contratación y solicitándome copia de algunos documentos extras para el expediente.

Me puse todo nervioso porque estaba justo frente a mi jefe pero me retiré a mi escritorio y anoté la lista de documentos que debo presentar.  Continuamos luego con la reunión y después trabajé en la preparación de una liberación.  Un poco más tarde me llamó mi nueva jefa, para comentarme lo de la contratación y solicitarme que tratara hacer la transición lo más rápido que pudiera.  Le indiqué que el lunes renunciaría y trataría de no demorarme mucho.

Un poco después de las 18:30 me retiré de la oficina.  Pasé a comprar pan a una panadería diferente a la diaria y me vine a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia.  El puesto de los asados estaba atestado y preferimos comprar Pollo Pinulito.  Cenamos y le conté sobre los cambios que se me venían.  Se suponía que al día siguiente no habría reunión en su casa.

Como había planeado durante el día anterior -y el anterior a éste- me levanté temprano a lavar una ropa que había dejado en remojo la noche anterior y me dirigí a la casa de una voluntaria que estaba teniendo problemas con su HP Pavillion.  El grupo de visita de mi mejor amiga había planeado ir a la pista de patinaje y no me llamaba la atención esta actividad.  Estuve en la casa de esta voluntaria hasta el mediodía y no pude rescatar su computadora.  Al parecer fue infectada por un virus que limpió la información del disco duro.  Windows seven.

Despué de despedirme de la voluntaria me dirigí al centro comercial en donde el grupo de visitas de mi mejor amiga del voluntariado se reuniría para almorzar.  Invité a almorzar a mi mejor amiga del voluntariado, la verdad su ayuda con mis documentos fiscales ha sido enorme.  Luego la invité -y a otra voluntaria que se nos pegó y que realmente no planeaba invitar- al cine, vimos El Demoledor.  Después del cine me despedí de ambas, compré un helado enorme y empecé a caminar de vuelta a mi casa.

Saliendo del comercial iba cuando uno de los voluntarios de los sábados por la noche me llamó ofreciéndome aventón a la casa del voluntario que vive en la misma colonia.  Estuvimos cenando, escuchando música y partiendo una torta de reyes hasta un poco después de las 10:30.  Una de las voluntarias me comentó que planea vender su Kindle y estoy considerando adquirirlo.  Le pedí aventón a una de las voluntarias y me vine a mi habitación a continuar ingresando facturas en el programa de los impuestos.  Han sido tres noches seguidas.

Anoche estuve soñando.  El frío ha estado intenso.  Esta mañana me desperté como a las siete pero seguí en cama hasta las 8:30.  Luego me levanté a ordenar mi habitación y fuí por mis chicos a las 9:30.  Entré a ver la computadora pues ha estado fallando la ejecución de la mayoría de programas, aleatoriamente finaliza la ejecución de los programas.  No pudimos avanzar mucho en la solución.  Venimos a mi habitación a planear un poco nuestro año ique está iniciando.

Fuímos al mercado por fruta y refaccionamos en el patio.  También me ayudaron a lavar unos trastos y la pila.  Jugamos Clue y vimos un par de capítulos de Phineas and Ferb y un poco después del mediodía nos fuimos por su hora mensual de internet.  Como ya era un poco tarde decidimos almorzar primero.  Pizza.  Después de almorzar pasamos a Internet y luego fuimos un rato a jugar frisbee a la universidad.  Retornamos como a las 5:15 y jugamos una partida de damas chinas.  Para finalizar el día vimos la parte final de Percy Jackson y el Ladrón del Trueno.

Los fuí a dejar un poco después de las seis.  Para apoyarlos un poco en estos días que estan solos en casa -mis chicas empiezan a estudiar el jueves y viernes de esta semana y el pequeño el hasta el otro martes- decidí prestarles el Scrabble, el Clue y las damas chinas, también todos los libros que pude encontrar.  Cargamos con todo y los llevé a su casa.  Hasta el otro domingo.



viernes, 28 de diciembre de 2012

Viernes, inocente palomita...

Ayer tenía que continuar con la asignación trabajosa por la que mi jefe me hizo asistir miercoles y jueves.  Nomás trabajé en la tarea asignada hasta las 11:00 aproximadamente.  De 11:00 a 13:00 y de 14 a 18, fue una 'reunión' para ver algunos documentos que teníamos que enviarle a uno de nuestras subsidiarias del sur.  Y, como mi jefe no llegaba hoy viernes, quería dejar 'adelantado' el trabajo.  Hasta las 11 estuve en mi escritorio y luego mi jefe me convocó a una sala de reuniones.  Perdimos totalmente el tiempo de 11:00 a 13:00 entre revisiones de asignaciones pasadas y vagos planes para el mes de enero.

A la una de la tarde bajé al banco en el que utilizo tarjeta de débito.  Había dejado como trescientos dólares en mi escritorio el día anterior y quería depositarlos.  Como a media mañana me había comido el último tamal de los tres que me regalaron mis peques.  El banco estaba nuevamente atestado. Como el jefe de programación me había indicado que bajaría a almorzar a esa hora, lo llamé y lo invité a almorzar.  Almorzamos chimichangas.  Le conté sobre los regalos que mis peques me habían obsequiado y lo creativos que habían sido preparándolos.

De dos a 17:30 continuamos con la reunión, corrigiendo un par de documentos y viendo las tareas para las primeras semanas de enero.  Un poco después de las 17:30 me retiré de la oficina.  Cuando iba pasando por Miraflores llamé a mi hija segunda y estuvimos conversando un momento.  Cuando venía como a un 25% del camino me dí cuenta que había olvidado mis llaves.  No quise regresar a la oficina sino que continué hasta la casa del voluntario que vive en la misma colonia y pasé a pedirle las copias que me custodia.

Vine a mi habitación a leer un poco de State of Wonder y de Come, Reza, Ama.  También a conversar sobre FB con mi mejor amiga del voluntariado, Eve y otra amiga voluntaria.  Un poco antes de medianoche me acosté.

Hoy me desperté como a las 5:30, mis vecinos aún no aprenden a cerrar bien la llave del sanitario y cuando se levantan de madrugada dejan el agua corriendo.  Usualmente me despierto.  Me levanté a cerrar bien la llave y me volví a acostar.  Hasta las 6:30.  El aliciente este día para llegar en paz a mi trabajo es que mi jefe había pedido un día de vacaciones.  Pasé en el camino a comprar el panito del desayuno.  Desde temprano fuí consciente que era el Día de los Inocentes y algunas personas hacen bromas realmente pesadas.

Casi todo el día estuve en reuniones.  La otra parte la ocupé en preparar los documentos que mi jefe había dejado en proceso.  A la una de la tarde bajé a almorzar un poco de avena que había dejado en mi escritorio la semana pasada.  Ví en la foto de un amigo de FB un título de un libro que me llamó la atención: La Mecánica del Corazón.  Lo busqué en la red y lo descargué.  Lo curioso es que lo había visto no hace mucho en papel en poder de una amiga del voluntariado.  Había olvidado eso.
Como broma general cambié el estado de mi perfil en Facebook de Soltero a 'En una relación', tres o cuatro amigos comentaron mi cambio de situación.

Como a las seis me retiré de la oficina.  Incluso me tocó llamar a mi jefe a media tarde pues mi supervisora favorita precisaba de una información que mi jefe había enviado a una subsidiaria sin dejarme copia.  Igual no la pude conseguir.  Vine a mi habitación por mi portátil pues había quedado de acuerdo con el voluntario que vive en la misma colonia que este día me conectaría en su casa para bajar la última versión de Ubuntu, para actualizar VirtualBox, para instalar el programa de impuestos, para preparar la declaración anual de impuestos.

Entrando estaba a mi habitación cuando me llamó Rx,  teníamos muchos meses de no hablar.  Incluso la última vez recuerdo que le corté la llamada.  Sin embargo, no lo hice este día.  Rx me sugirió que salieramos por un café y le comenté que me dirigía a la casa del voluntario que vive en la misma colonia, por si quería acompañaranos.  Aceptó.  Empaqué mi portátil más potente y me dirigí a donde ceno usualmente los viernes.  Dejé la mochila en la casa y fuimos con mi amigo al puesto de asados de costumbre.  Allí se nos unió Rx.  Quien ahora está conviviendo con su novio.  Al menos me pagó los doce dólares que le había prestado hacía casi un año atrás.

Rx nos acompañó en la cena y nos estuvo actualizando de su año en el trabajo y en su relación -están yendo a terapia de pareja-.  Luego se despidió y me puse a trabajar en mi portátil.  Esperaba que, gracias a que la conexión es por cable, la bajada del cd de instalación de Precise Pangolin fuera rápida pero el sistema indicaba que se tardaría por lo menos tres horas en descarga directa.  También recibí una llamada de mi jefe, quien se oía bien alterado porque no le había dejado la información en la forma en la que esperaba.  Me conecté a mi trabajo -puse en pausa la bajada del cd de instalación-, preparé la información que necesitaba y le envié un correo a mi jefe.  Ni siquiera me contestó.

Continué bajando lo necesario y grabando en una memoria usb todas las películas que cupieron en ocho gigabytes.  También contesté a un par de mensajes sobre fb de personas que querían una copia de La Mecánica del Corazón.  También recibí la notificación de una pastelería, en la cual me gané un pastel este miercoles al participar en una trivia, de que podía pasar por mi premio a partir de mañana.

Al final me retiré de la casa del voluntario que vive en la misma colonia un poco después de las diez.  Mi mochilita azul -la uso casi casi todos los días- ya tiene cuatro años de servirme fielmente. Antes tenía zipper doble, es decir, se podía cerrar en ambas direcciones, desde hace un par de años o así ya sólo se puede cerrar en una dirección.  Y desde hace un corto tiempo el zipper ha empezado a abrirse aleatoriamente.  Creo que es tiempo que la cambie por otra.  Creo que utilizaré el dinero que me pagó hoy Rx para reponer mi mochila.  Como mañana no hay visitas -hasta la segunda quincena de enero!!- planeo ir a un convivio con algunos compañeros de la oficina.



domingo, 23 de diciembre de 2012

Domingo, almuerzo...

El domingo nos quedó corto.  Me levanté como a las ocho y media para lavar el resto de la ropa que había dedjado en remojo -y mis dos batas-.  Fuí por mis peques a las nueve y media y nos venimos a mi habitación a ver un capítulo de Phineas and Ferb, el video Ben y Yo y un par de videos de animación que había descargado en la semana.  Estuvimos refaccionando con los pretzels y pastelitos que venían en la canasta navideña.  Luego jugamos una partida de Clue.

A las doce y media nos dirigimos a tomar el transurbano hacia la casa de mi jefe.  Nos tomó casi una hora llegar al lugar.  La hermana de mi jefe nos había llamado temprano para darnos las indicaciones y yo tenía unas notas que había tomado hacia unos meses cuando habíamos planeado un almuerzo en su casa.  Las instrucciones que tenía yo, de puño y letra de mi jefe, no eran muy precisas.

La casa de mi jefe es muy bonita.  El residencial es pequeño y la casa la tienen muy bien amueblada.  El almuerzo se atrazó. Mi jefe arregló las cosas para que me quedara conversando con su padre sobre las batallas de la contrarrevolución, mis chicos menores fueran a jugar con su sobrina de diez años y mi hija mayor le ayudara con una cebolla en la cocina.  Mi chica mayor tomó esto como una agresión.  No le gusta la cocina y le fastidió que sus hermanos pudieran ir a jugar y la dejaran a ella trabajando.  Estuve un poco de acuerdo.  También creo que está en la etapa en que estará en contra de todo y en la que empieza a ver la diferencia entre el mundo de los niños y el mundo de los adultos, aunque a mí a veces se me hace difícil ver esa diferencia.

Terminamos de almorzar como a las cuatro.  Los cuatro niños se fueron a jugar a un parquecito cercano y los mayores nos quedamos conversando otro rato en la mesa.  Como a las cuatro y media me despedí de todos y fuí por mis peques.  Los pequeños estaban molestos pues la sobrina de mi jefe había tratado de agredirlos -de hecho le dió un puñetazo a mi hijo en el rostro-.  Tomamos un autobús extraurbano y retornamos a mi habitación.  En el camino estuve conversando con mi hija mayor y me molesté en cierto punto, pues insistía en culparme por haberle permitido trabajar cuando sus hermanos jugaban.

Al final le indiqué que no esperaba ser el padre perfecto, que me equivocaba y equivocaría en muchas ocasiones pero que era responsable de mis decisiones.  Que mi decisión había sido esa y que tenía que vivir bajo mi autoridad hasta que tuviera la edad legal.  Creo que es una respuesta bastante paterna pero también conversamos en grupo y les aseguré que los quería mucho mucho y que esperaba que nuestra vida fuera tan libre de conflictos como se pudiera.  Vimos quince minutos de Percy Jackson y el Ladrón del Rayo y los fuí a dejar a su casa.

Como el lunes caía navidad y el martes también tengo libre, les había comentado a mis chicos que le pediría a su madre que me los dejara un rato el lunes por la noche, para venir por sus regalos y también el martes al mediodía.   Me despedí de mis chicos en la puerta de su casa y les pedí que le dijeran a su madre que saliera un momento.  Cuando mi ex esposa salí me preguntó directamente como había estado lo de la agresión a mi chico.  Mis peques se pelean por contarle a su madre un resumen de lo ocurrido en el día en cuanto entran a su casa los domingos por la noche.

Le conté un poco del almuerzo a mi ex esposa.  Estuvimos conversando en el frente de su casa pero me indicó que o entraba a conversar o íbamos a otro lugar pues no se sentía cómoda de llevar la conversación de esa forma.  Salimos a caminar un par de cuadras y le conté un poco más detalladamente lo ocurrido y mi apreciación del evento.  Me mostré más preocupado por lo ocurrido con mi hija mayor y le pedí que me dejara manejar la situación por mi lado.  Creo que fue la conversación más larga -y sin pelea- que hemos tenido en los cinco o seis años que llevamos separados.  Mi ex esposa estuvo de acuerdo en las salidas de lunes y martes.

Retorné a mi habitación a revisar mis correos, blogs y redes sociales y a intentar bajar un par de películas para la nochebuena.  Encontré Annapolis y Extracted.  Como había terminado de bajar Dragonfly un par de días antes empecé a verla y programé la computadora para que se apagara en una hora o así.  Me dormí sin ver mucho de la película.






sábado, 22 de diciembre de 2012

Sábado, visitas, visitas, visitas...

Ayer, como era de prever, estuvo bien lento el día.  Hubo un montón de bromas acerca de que no se había acabado el mundo, a pesar de todas las malas interpretaciones que se hicieron acerca del Baktún.  El día jueves mi jefe me indicó que tendríamos la reunión semanal a las siete pero, como era de prever,  llegó un poco después de las ocho a la oficina.  Esta vez, ni llamada ni mensaje indicando que no llegaría a la hora de la reunión.  Yo había entrado a las siete y había tratado de avanzar un poco en una asignación.

El día anterior le dejé preparada toda la información para que enviara un correo.  Durante la reunión me pidió que tomara la misma información y enviara el correo que debía haberse ido el día anterior.  La reunión la realizamos de 8 a 10 pero lejos de ver avances, programas o mejoras estuve escuchando una letanía de frustraciones y áreas de oportunidad personales.  En fin.

Al igual que el jueves, ayer llevé una zanahoria rallada.  A la hora del almuerzo bajé al tercer nivel con mi trasto de ensalada y los libros Cartas a Adriana y State of Wonder.  Terminé de leer Cartas a Adriana -me faltaban solo dos cartas- y empecé a leer un poco más seriamente State of Wonder.  Había planeado cruzar la calle e ir al comercial que está frente a nuestro edificio a comprar la arcilla que regalaré a mi hija segunda.

Terminando de almorzar estaba cuando me llamaron.  La persona se identificó como parte de una empresa de investigación que debía confirmar mi estabilidad socioeconómica para el trabajo al que estoy aplicando en el banco.  Me indicó que llegaría a mi casa antes de las cinco.  Como había dejado totalmente desordenada mi habitación le indiqué a la señorita que salía a las 5:30 de mi trabajo y que no podía estar en mi casa hasta las 6 y media o algo así.  Me comentó que la visita domiciliar se realizaría el sábado por la mañana.

Como había indicado a mi mejor amiga del voluntariado que visitaría con su grupo en la mañana del sábado la llamé para comentarle que me sería difícil llegar al hospital o que de llegar, sería más tarde de la hora a la que había convocado.  La tarde transcurrió lenta.  Los dos o tres compañeros que se iban retirando pasaron por todos los lugares deseando feliz navidad.  Como a media tarde me llamó la secretaria de la oficina para que firmara el recibo del pago que nos depositarán la otra semana.  También debía firmar el formulario por los dos días de vacaciones que mi jefe me había ofrecido la otra semana, pero en la mañana mi jefe había decidido que mejor llegara a trabajar.  Firmé por el mediodía del 24 y el mediodía del 31.

De la empresa de investigación me enviaron un formulario de cinco páginas que debía completar y devolver por la misma vía.  También debía imprimir el formulario y entregarlo durante la visita junto con la copia de varios documentos y las últimas tres constancias laborales.  A las cinco y media me retiré de la oficina.  Pasé a la librería a comprar la arcilla para mi hija segunda y luego retorné a mi habitación pues debía fotocopiar los documentos requeridos. Después de fotocopiar los documentos me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia, en donde estuve un par de horas entre cena y conversación.

Después de despedirme del sonrisero pasé a la tienda a comprar jabón en polvo y desinfectante líquido y vine a hacer la limpieza anual a mi habitación.  Terminé durmiendome un poco después de la una  y media de la mañana.  Estaba viendo el último capítulo de la segunda temporada de Homeland, pero viendo lo tarde que era y lo importante de la visita de la mañana programé la computadora para que se apagara en media hora y me dormí.

Este día me levanté a las 7:00.  Bastante descansado realmente.  Me bañé, cepille y rasuré y me puse a revisar mis correos.  Un poco antes de las 8:00 pasó el dueño de la casa.  Le pagué el mes de renta.  Un poco después de las ocho vino el investigador.  Bastante joven y en moto -traía guantes de lana-.  estuvimos conversando un poco en mi habitación, le entregué el formulario impreso y la fotocopia de los documentos y llené unas pruebas dactilográficas.  Luego pasamos a las entrevistas vecinales.  Como estaba por acá el segundo más antiguo de la casa fuí a tocar su puerta.  Anoche ví que andaba tomando pero esperaba que estuviera sobrio este día.  No lo estaba.

Le indiqué que como veía que estaba muy desvelado mejor conversaríamos con el tercero en orden de antigüedad.  Not my cup of tea.  Este individuo trabaja de cajero en un banco y algunos domingos ha puesto su música de Trash Metal demasiado alta.  Aún así, en un par de ocasiones he compartido la fruta que refaccionamos con mis peques algún domingo.  La entrevista fue bastante corta, su nombre, número de teléfono y su opinión personal sobre mí.

Luego pasamos a la casa del vecino con el que había conversado el entrevistador del otro banco el año pasado.  Esperaba que estuviera también su hermano pues el año pasado fueron ellos dos quienes dieron buenas referencias mías.  No estaba.  Pasamos a la siguiente casa y le pedí al dueño del taller de carpintería que funciona allí.  Muy amable el señor dió buenas referencias.  El investigador tomó varias fotos de mi habitación, el baño, el patio, mi persona y luego se despidió.  Llamé a mi mejor amiga para indicarle que iba al hospital y salí a tomar el Transurbano.

La visita, en el área pediátrica del hospital más grande del centro histórico, estuvo genial.  Apoyamos a una familia que desde el año pasado se organiza para llevarles dulces y regalos a los niños que están internados por estas fechas.  Anduvimos por dos niveles y varias salas.  Regalando dulces, repartiendo regalos, cantando y en general, tratando de darles un momento alegre a los pacientes y sus familiares.  Después de la visita nos fuímos a almorzar Pollo Pinulito con otros seis sonriseros, en el auto de uno de ellos.

Nos costó encontrar un lugar para almorzar al aire libre.  Estaba cerrado el Centro Universitario Metropolitano.  Terminamos comiendo en una parquecito al lado de una iglesia católica.  Como a las cuatro de la tarde el sonrisero que andaba en automóvil pasó a dejarnos a una calle cerca de mi lugar de trabajo en donde nos despedimos.  Planeaba ir a visitar a una amiga que conocí el año pasado en el voluntariado y que no había visto en varios meses.  Hace un par de semanas empezamos a conversar con cierta regularidad a través de Skype y ayer me comentó que la iban a operar esta mañana de la vesícula.

Como uno de los sonriseros se ofreció a acompañarme, tomamos un autobús y nos fuímos a la colonia en la que está el hospital que me indicó mi amiga.  Que era el mismo hospital en la que mi hija mayor estuvo internada hace como diez años a causa de una neumonía que se complicó con deshidratación.  La amiga estaba en muy malas condiciones.  La habían operado por la mañana pero no la habían dejado comer o beber agua desde el día de ayer.  Y no lo permitirán hasta el día de mañana.  Estuvimos con este sonrisero un poco menos de una hora tratando de conversar un poco y luego, como el dolor no amainaba y ella nos dijo que intentaría dormirse nos despedimos.

Tomamos el autobús de vuelta al Trebol, mi amigo sonrisero se apeó en el mismo lugar en donde habíamos tomado el autobús y yo me bajé un par de paradas más tarde.  Me vine caminando a mi habitación.  En el camino pasé a un supermercado a comprar una figura de acción, que es la última opción en la lista de sugerencias de mi chico pero era la opción más adecuada dado lo tarde que ando haciendo las compras.  Compré un Hombre Araña de Mattel.  Luego me vine a mi habitación.  Anoche dejé un baño de ropa en remojo -pues no quería tener ropa sucia al recibir la visita domiciliar- y planeo lavar aunque sea un poco hoy por la noche.  Luego dormirme temprano pues quiero tener un buen domingo con mis peques.


jueves, 20 de diciembre de 2012

Jueves, regalos, regalos...

Voy atrasado con los regalos.  Afortunadamente compré la semana pasada el teléfono que había planeado darle a mi hija mayor.  Antier estuve buscando un libro que mi chico escribió en su lista de sugerencias: Ben y Yo -o más bien Ben and Me-.  No encontré el libro en el país.  Una librería que creía bien cara tenía uno en inglés de Benjamín Franklin y coloqué el pedido online, me pareció un buen precio -como seis dólares-.  Adicionalmente pregunté si podían conseguirme el otro libro.  Este si lo consiguen pero cuesta como 10 dólares.  Ordené el primero que había visto y me confirmaron anoche que lo traen en tres o cuatro semanas.  Le daré una impresión del pedido a mi chico ya que a sus hermanas les estoy dando, además de los regalos un par de tarjetas telefónicas del valor más pequeño.

Ayer entré a trabajar un poco antes de las ocho.  Han estado un poco pesados los días pues no sólo me toca avanzar en mis pruebas sino apoyar en algunas tareas extras a mi jefe.  Por la mañana me escribió el amigo que vive en el centro histórico, contándome sobre locales, precios e incluso enviándome unas fotografías de los tableros de ajedrez que había visto el día anterior.

A la hora del almuerzo -salí como a las 1:30 a almorzar- me dirigí al Walmart que está a pocas cuadras de mi trabajo.  Compré un lego que habíamos visto con mis chicos el domingo y que mi hijo había dado como aceptable para regalo.  También compré un plátano, un par de bananos y un par de zanahorias.  Pagué la cuenta y retorné a mi oficina a almorzar la avena que llevé con la fruta comprada.

Continué trabajando en lo mismo por la tarde -realmente tratando de avanzar subrepticiamente en otro par de pruebas- y le avisé a mi jefe que me retiraría a las 5:30 pues debía ir a comprar regalos para mis hijos.  A las 17:35 me retiré de la oficina.  Al mediodía había sacado dinero de un cajero pero no tenía sencillo por lo que pasé a un café en donde trabajé hace unos seis o siete años para que pedir billetes más pequeños.  Llegué rápido al centro y compré el tablero de ajedrez -más dama- que había visto en las fotos que me envió mi amigo.  Luego tomé el transurbano para regresar a mi habitación.

Por la noche me llamaron mis papás.  Desde el año pasado -creo- tienen la costumbre de enviarles dinero a mis chicos para fechas especiales.  Esta navidad no es la excepción.  Estuvimos conversando un momento con mi papá y luego les dí el número de cuenta de cheques que tengo en el banco más grande del país.  Ví el capítulo 9 de Homeland segunda temporada y me dormí.

Hoy me costó un poco menos levantarme.  Dejé el reloj para las seis pues planeaba llevar la acostumbrada ensalada de zanahoria y atún.  Rallé una de las zanahorias que traje anoche pero no encontré atún.   Creía que aún tenía pues hace algunos meses ví que tenía un montón de latas.  Me llevé sólo la zanahoria rallada en uno de los trastes de comida china.

Entré a mi trabajo un poco antes de las ocho.  En el ascensor -desistí de las gradas hace como una semana- encontré a uno de los programadores nuevos.  Uno de los que estuvieron tomando fuertemente para el convivio.  Me contó un poco de cómo terminaron el convivio, llegaron al final entre tres y cuatro de la mañana a sus casas.  Continué por la mañana con las pruebas que estaba realizando por mi lado.

Al mediodía fuí a Juguetón, planeaba comprar un cubo de Rubik original para mi pequeño.  Otro de los items en su lista.  La sorpresa - o quizá no tanto - es que están agotados.  Desde la oficina llamé a otro par de lugares y tampoco encontré.  Supuestamente en una juguetería de la zona 10 tienen uno y, aunque estaba apartado, la dependienta me prometió que llamaría si no llegaban a recogerlo entre hoy y mañana.  Sino consigo el Rubik le compraré una figura de acción a mi chico.

Por la tarde estuve conversando con una dama que conocí en Facebook -pero que era parte de mi grupo de voluntarios-.  Es auditora -y un poco llenita- y el año pasado -o antepasado?- me comentó que tenía una relación un poco extraña con un mexicano que había venido a trabajar al país y luego había retornado a su país.  Ella incluso fue a verlo hace más de un año.  En fin.  Se supone que nos veremos la otra semana.  También le dí los 15 dólares a mi jefe para el almuerzo del domingo.

Casi al finalizar mi jornada laboral -durante la tarde estuve complementando una prueba antes de liberar una versión- estuve conversando con una amiga de tres o cuatro trabajos anteriores.  Le comenté que no me habían llamado del banco desde la semana pasada y que estaba pensando en llamar a la que sería mi jefa.  Estuvo de acuerdo.

Saliendo de mi trabajo llamé a mi chica mayor y estuvimos conversando un rato.  Estaban jugando Bancopoly.  Luego llamé a la persona que me entrevistó la semana pasada pero el cel sonó hasta enviarme al buzón de mensajes.  Como a medio camino me llamó mi papá, para comentarme que ya habían depositado en mi cuenta.  La verdad había revisado online y me había dado cuenta que les estan mandando bastante dinero a mis chicos -el doble de lo delaño pasado-.  Les agradecí por el detalle y les prometí hacer todo lo posible por llevar a mis chicos a principios del otro año.  En un local un poco después encontré a mi prima favorita y su hijo menor.  Me recordó que tengo que llegar a su casa para navidad, al almuerzo.


Había planeado pasar a comprar una torta para cenar -ya se está convirtiendo en habíto, también- y unas cuadras antes de llegar al lugar recibí otra llamada, esta vez de la persona que me entrevistó en el banco hace dos semanas.  Me comentó que ya tenían los resultados de las pruebas psicométricas y que su jefa había estado enferma.  Que ya enviaron mis datos a la empresa que realiza el estudio socio económico y que seguramente la otra semana me llamaban para entrevista, que casi 100% segura estaba que yo era el elegido.  Me emocioné.  Pasé a comprar la torta y una gaseosa y snack a una tienda y me vine a cenar.

martes, 18 de diciembre de 2012

Martes, libros...


Estoy tomando menos café.  Desde hace unos días -o semanas?- me ha aparecido una alergia en la pierna derecha.  Sospecho que es por el café.  Le bajé a una taza al día -usualmente eran tres o cuatro- desde la semana pasada.  Si no se me quita lo cortaré por completo.  Lo que es una vaina porque es lo que me despierta por las mañanas.

Durante la mañana me enteré de las escenas finales del convivio de la oficina.  Uno de los nuevos programadores tomó bastante y terminó abrazando y besando a medio mundo -me parece que hasta al jefe de mi jefe-.  Como disculpa, ayer les llevó a la mayoría un pastelito de Mc Donald's y un café o chocolate.  La gente.  El otro que mostró su verdadero rostro -o quizá ya lo había hecho antes- fue el cuarto integrante del club de lectura.  Aparentemente terminó, junto con los dos más fiesteros de la oficina, a las seis de la mañana en la casa de uno de ellos.

Ayer estuvo bastante trabajoso el día.  Hemos estado trabajando en conjunto con mi jefe las asignaciones surgidas de la reunión de la semana pasada.  El jefe de mi jefe anda de vacaciones esta semana, aunque este día se apareció con sus tres hijos por la oficina.  He estado -también- tratando de avanzar en un par de asignaciones paralelas.  Ayer bajé a almorzar -junto con la avena, que realmente espero que no sea lo de la alergia- una pizza al tercer nivel del edificio.

Salí bastante tarde.  Como a las siete.  Me vine caminando a mi habitación y pasé comprando jabón en polvo, ya que durante el fin de semana no lavé nada.  Dejé un poco de ropa en remojo y me estuve conversando con mi mejor amiga del voluntariado hasta casi las diez de la noche, por Facebook.  Luego vi un capítulo de Homeland, segunda temporada.  Me dormí un poco antes de medianoche.

Hoy me levanté un poco antes de las seis para lavar un poco de la ropa que había dejado en remojo ayer.  Me fuí a la oficina un poco antes de las siete.  En el camino grabé en la memoria de mi celular el teléfono de la persona que me ha contactado para el trabajo en el banco.  Accidentalmente le dí al botón de llamar pero aborté la llamada.  Era muy temprano.  Planeaba llamarla esta noche o mañana.  Creo que lo haré mañana.

Durante la mañana seguí con las pruebas del día de ayer.  También participé en un par de reuniones de avance.  Durante la hora del almuerzo pasé a un comercial cerca de mi trabajo a buscar un par de tablero de ajedrez.  Mis dos peques menores me pidieron eso para Navidad.  No lo he encontrado.  Por la tarde contacté a un amigo de Facebook que vive en el centro histórico para que pasara a ver a un local en la sexta avenida si aún venden de ese tipo allí.

Salí a las seis de la tarde.  De acuerdo a lo planeado, pasé a mi librería favorita -Artemis Edinter- a recoger el libro que me gané la semana pasada: State of Wonder.  Luego me vine directo a mi casita.  No tengo internet.  Descolgué la ropa que dejé secándose en la mañana y terminé de lavar lo que había dejado en remojo.  También salí a comprar cuatro tarjetas telefónicas para darle a mis chicas este fin de año.

Mi jefe me acaba de llamar para afinar los detalles del almuerzo que tendremos este domingo.  Se le ocurrió organizar en su casa, como actividad del área un almuerzo familiar.  Llevaré a mis chicos.  Estoy viendo el noveno capítulo de Homeland y planeo dormirme temprano, para empezar bien la cintura de la penúltima semana de este año.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Domingo, convivios, convivios...


El jueves fuí a la oficina de recursos humanos del banco en el que estoy aplicando.  La persona que me entrevistó hace dos semanas no me ha vuelto a llamar pero tomé como una buena señal el que me hayan citado para realizarme los examenes psicométricos y la entrevista inicial.  Me fuí de saco y corbata y un poco antes de las 8:00 llamé a mi jefe para avisarle que había tenido un contratiempo familiar y que llegaría lo antes posible.  No me respondió.  Le envié un sms y llamé a la oficina en donde uno de los compañeros de Soporte tomó el mensaje.

El proceso inició a las 8:00.  Había varias personas iniciando el mismo.  Básicamente llené una solicitud, entregué mi curriculum, pasé una entrevista inicial y me realizaron como 5 o 6 pruebas psicométricas, las cuales no me dejaron muy tranquilo.  Apenas pude llegar como a la mitad de las respuestas en los ejercicios de percepción y aritméticos.

Después de las pruebas me dirigí a mi oficina.  En el camino pasé a un supermercado en el que dejé mi mochila, en la cual había guardado mi saco y corbata, pues no me pareció adecuado llegar con un traje formal a la oficina.  Llegué un poco antes de las 12:00 a la oficina.  Mi jefe me preguntó cómo me había ido y me comentó que nos reuniríamos más tarde para hablar más tranquilamente del tema.  Luego trabajé como media hora antes de que me recordara que tenía que ir al almuerzo de celebración del cumpleaños del jefe de mi jefe.

Fuímos a un restaurante de comida italiana.  Caro.  Almorcé una pasta Alfredo con Pollo y compartí el gasto del almuerzo del jefe de mi jefe.  Retornamos un poco después de las dos y media a la oficina y estuve trabajando en la confección de un listado de prioridades que le habían pedido a mi jefe para una reunión.  Me retiré a la siete de la noche.  Caminé hasta el supermercado en donde había dejado mi mochila y cuando estba retornando ví a u par de tipos sospechosos justo en la esquina del restaurante en donde nos reunimos usualmente con mi grupo de voluntarios.

Decidí entrar al restaurante para ver si había algún conocido.  Encontré a una de las voluntarias de mi grupo de la mañana cenando en compañía de una amiga -otra voluntaria-.  Estuve compartiendo con ellas un poco más de una hora y luego retorné caminando a mi habitación en donde continué viendo Homeland en su segunda temporada.  Me dormí bastante tarde.

El viernes se suponía que entraría a las siete de la mañana por la reunión semanal de mi área.  Cuando ya iba de camino recibí un mensaje de mi jefe comentándome que había olvidado las llaves en la oficina.  Supuse que eso quería decir que llegaría tarde pero, como ya iba de camino, continué.  Entré a la oficina a las siete y mi jefe llegó un poco después de las ocho.  Estuve una parte de la mañana en una reunión viendo las prioridades y tratando de comprobar la solución de una funcionalidad.  Al mediodía nos reunimos con el jefe de mi jefe y los otros supervisores.  Terminamos la reunión casi a las una y media.

Bajé a almorzar un poco de avena que tenía en mi archivo.  El almuerzo lo hice con el jefe de programación, quien era a quien debía entregarle un regalo en el intercambio de esa noche.  Al final no envió ninguna sugerencia.  Después del mediodía me enteré que me había ganado un libro en inglés al contestar a una trivia, concurso convocado por mi librería favorita.  Por la tarde continué con las pruebas que me habían solicitado y salí un poco después de las siete, pues debía dejar enviado un correo a un cliente.  Al salir me dirigí al supermercado que queda cerca de la oficina a comprar un certificado de regalo.  Me costó bastante la transacción -casi una hora- debido a que era la primera vez que compraba una de estas tarjetas.

Al final llegué al restaurante en donde nos habían citado un poco después de las 8:00.  La cena estuvo bien, compramos una opción en la que podíamos comer todas las alas de bufalo o mini hamburguesas por un precio accesible.  En el intercambio de regalo, me tocó recibir del compañero que nos acompaña al club de lectura.  Me regaló un certificado de regalo del mismo supermercado por el valor mínimo que se había acordado para el intercambio.  Le entregué el certificado que había comprado al jefe de programación y estuve un par de horas más en el lugar.  Como a las 11:00 mi jefe me dió aventón hasta mi habitación.  Vine a ver un capítulo de Homeland y me dormí un poco antes de la una de la mañana.

El sábado me levanté a las 6:30 pues debía estar en el lugar de reunión de mi grupo de visita de la mañana antes de las ocho y no había hablado sobre aventón con el voluntario que vive en la misma colonia.  Llegué bastante temprano al lugar de reunión.  A la visita no llegaron muchos integrantes del grupo, aunque si bastantes de los otros grupos de visita.  La visita era para apoyar un convivio para pacientes hematooncológicos.

Al final tampoco llegaron muchos pacientes.  Estuvimos jugando con algunos niños, compartiendo con unos miembros de un coro y al final cantando un rato.  También nos dieron refacción: Refresco, pastel, ponche de frutas y un pan con pollo.

Después de la visita nos dirigimos con seis o siete voluntarios más a PeriRoosevelth, desde donde planeábamos tomar un bus hacia Antigua, pues esa tarde era el convivio del grupo de visita.  Estábamos en este lugar cuando nos llamó el voluntario que vive en la misma colonia.  Una media hora después pasó por nosotros y nos fuímos a la casa de la voluntaria que vive en Santa Lucía Milpas Altas, en donde planeábamos preparar un almuerzo sencillo.

Por cuestiones de tiempo, decidimos comprar comida china en lugar de preparar el almuerzo entre todos.  Llegamos como a las dos a la casa de la voluntaria, almorzamos arroz chino y chao mein y luego estuvimos jugando ping pong y futbol.  La casa de la voluntaria es preciosa,  al parecer el hobbie del papá es la arquitectura y ha decorado la casa casi como un museo.  Un poco antes de las seis, y después de haber compartido pastel y ponche nos retiramos.

Con mi jefe habíamos acordado de reunirnos el sábado a las 6:00 en el edificio en donde trabajamos para atender el convivio de la oficina, que se celebraba en un hotel en las afueras de la ciudad, en dirección completamente opuesta al lugar en el que yo tendría el convivio en la tarde.  Como mi convivio de la tarde se alargaba, un poco antes de las seis le envié un mensaje de que retornaría tarde a la ciudad y que prefería ver por mi lado como llegaba al hotel.  Me respondió con que nos reuniéramos mas tarde.  Finalmente después de un par de mensajes -y una llamada- extra, acordamos reunirnos a las 7:00 en el edificio de la oficina.

El voluntario que vive en la misma colonia pasó a dejarme al lugar como a las siete menos y diez y, como andaba con una playera y pantalón de lona, pasé a un almacén a comprar una camisa manga larga.  Mi jefe pasó por el lugar un poco después de las 7 y media, en compañía de la secretaria de la oficina y nos dirigimos al lugar del convivio.  Que estuvo poco concurrido.  Se suponía que habían hecho una reserva para 27 personas -somos un montón al final- y llegamos como 14.  Solo dos chicas.  El plan era cena con música bailable.

Al final las dos chicas estuvieron turnándose para bailar con varios compañeros de la oficina.  La cena estuvo buenísima y, contrario a lo que debí haber hecho -me había pasado todo el día comiendo- me serví dos veces.  Lo que provocó que la última parte de la velada sufriera los primeros síntomas de indigestión.  Un poco después de las once de la noche nos repartieron las canastas -este año fueron más pequeñas- y ayudé a la secretaria de la oficina a realizar la rifa de varios regalos -al final fueron uno para cada uno-.  Me gané una memoria de ocho gigabytes.  Un poco después de medianoche nos retiramos del lugar y mi jefe pasó a dejarme a mi casita.  Todavía vine a poner un capítulo de Homeland en la computadora pero me dormí antes de que avanzara mucho.

Hoy me levanté un poco después de las nueve y ordené un poco mi habitación, aún seguía con molestias estomacales por lo que decidí pasar este día en ayuno.  A las nueve y media fuí por mis chicos.  Estuvimos un rato en mi habitación viendo un video que había bajado esta semana.  Mis chicos menores traían su lista de sugerencias.  Bastante sencillas, por cierto.  Meditamos por cinco minutos.

Como a media mañana nos dirigimos a la cooperativa en la que tienen sus cuentas de ahorros.  En el camino pasamos al supermercado y compramos -con mi tarjeta de regalo- un Clue.  El precio estaba mucho menor que en la tienda que había consultado antes, aún me sobró un poco de dinero en la tarjeta.  Después fuímos a la cooperativa y mis chicos depositaron una parte del dinero que les habían enviado mis papás hace unos meses.  Se quedaron con una pequeña parte para gastarlos a discreción.

Después de la cooperativa nos dirigimos a almorzar al centro.  Almorzamos en el Mc Donald's de la Sexta Avenida, estaba atestado.  Nos costó encontrar un lugar para almorzar pero finalmente nos hicimos de un par de mesitas.  Luego del almuerzo retornamos a nuestra zona en el Transurbano.  En unas mesitas de la facultad de Odontología abrimos el Clue y jugamos un par de partidas.

Un poco antes de las cinco nos dirigimos de vuelta a mi habitación.  Mis chicos me ayudaron con un poco de trastes que tenía en el lavadero y luego vimos quince minutos de Percy Jackson y el Ladrón del Rayo.  A las 6:05 los retorné a dejar a su casa.  No he comido -casi- nada y decidí o, más bien la moneda decidió, no cenar.  Sólamente veré un capítulo de Homeland y trataré de dormirme temprano.  Quiero empezar la semana con el pie derecho.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Miercoles, disapointment and hope...

Ya van varios días desde la semana pasada en que me despierto un poco después de la 5:00, dejo el reloj para las 6:15 o 6:20 pero uno de mis vecinos sale a lavar un poco después de las cinco e inevitablemente me despierto, me quedo dormitando en la camita hasta las 6:00.

Para este día ya no tenía nada que llevar de almuerzo.  Me llevé una porción de avena.  Había planeado hablar temprano con mi jefe para avisarle que tenía que salir un ahora antes.  Hubo problema porque mi jefe también tenía que salir a las 4:00.  Al final permitió que saliera a las 4:30 y, nomás tenía que capacitar a la subsidiaria de uno de los países del sur.  Al final resultó que la capacitación la programaron para la 1:30.  Por lo que solo bajé a comprar una chimichanga y retorné a impartir el entrenamiento.  Se suponía que con eso estaba repuesta la hora que iba a salir temprano.

Después de la capacitación mi jefe me pidió que la acompañara a una reunión con los supervisores y el jefe de ellos.  Al final mi jefe no había preparado bien los puntos que debían ser analizados en la reunión y el jefe máximo pidió que se programara una nueva reunión.  Llegamos casi a las 4:30.  Salí y mi jefe me indicó que seguiríamos con la reunión de equipo en una de las salas.  Estuve esperando pero a las 4:30 le envié un correo indicándole que llegaría temprano mañana para empezar con la revisión de los puntos que su jefe nos había pedido.

Se supone que mañana participaremos en un almuerzo por el cumpleaños del jefe máximo.  Se supone que tomaríamos de 12:30 a 2:30 para esta celebración.  A las 4:30 bajé a la parada del autobús y abordé uno que me llevaría al obelisco.  Un poco antes de llegar a El Trebol recibí una llamada, era de la persona que me había entrevistado la semana pasada indicándome que su jefa había tenido una emergencia y que cancelaba la entrevista que me había programado para hoy a las 17:30.  Que me llamaría mañana para reprogramarla.

Aprovechando que estaba a medio camino me bajé en El Trebol y pasé a la caseta de SIGA a ver si podía desbloquear mi tarjeta de Transurbano, mi sobrino la había pasado varias veces en el sensor y ya no he podido utilizarla.  Al final no pudieron desbloquear el saldo que tenía pero si pude cargarle un nuevo saldo.  Después de eso caminé hasta el supermercado en el que usualmente compro las zanahorias para los almuerzos de jueves y viernes.

Estaba escogiendo un par de zanahorias cuando me acordé de que mañana almorzamos en grupo.  Me retiré del supermercado sin comprar nada.  Vine a mi casita bastante temprano, como a las 6:20.  Revisé mi correo y me dispuse a ver el tercer capítulo de la segunda temporada de Homeland.  Un poco después de las 6:45 recibí una llamada.  Era del área de Recursos Humanos del banco en el que estoy aplicando -y en el cual cancelaron este día la entrevista-.  La persona que llamó me indicó que debía presentarme a su oficina a iniciar el proceso formal de reclutamiento.

Al preguntarle si era necesario llevar algo me indicó que si podía, el curriculum, cartas de recomendación, constancias de estudios, fotografía, etc.  Me levanté a buscar toda la papelería y salí a la librería a fotocopiar los documentos que necesitaba.  Desafortunadamente no tenían folders y ganchos por lo que me tocó que caminar a una farmacia-supermercado a diez o doce cuadras de mi habitación para proveerme de esto.  Luego retorné a preparar la papelería para mañana.

La persona que me llamó me indicó que como mínimo será mediodía de evaluaciones y entrevistas.  Aún estoy pensando que excusa le daré a mi jefe para llegar tarde mañana al trabajo.

martes, 11 de diciembre de 2012

Martes, almuerzos, regalos y disapointment...


El domingo que fuí al mercado con mis chicos compramos cuatro aguacates.  En el almuerzo utilizamos sólo dos.  Guardé el otro par de aguacates para los almuerzos del Lunes y Martes.  El lunes pasé a comprar un par de salchichas a la tienda y llevé uno de los aguacates y una sopa que tenía desde hacía algunas semanas en mi habitación.

El día estuvo medio tranquilo.  Estuvimos trabajando con mi jefe en la prueba de la misma funcionalidad que trabajamos la semana pasada.  También estuvimos reunidos una parte de la tarde para verificar algunos tiempos de prueba que se debían planificar durante una reunión del martes por la mañana.  Al final salí un poco antes de las seis y me vine directo a mi casita.  Vine a ver los últimos dos capítulos de The Big Bang Theory que había bajado durante el fin de semana y el último capítulo de la primera temporada de Homeland.

Por la mañana había encontrado a mi ex jefa en Skype y le había agradecido la buena referencia que le había dado a su ex compañera de trabajo sobre mi rendimiento.  Al mediodía había preparado la sopa que llevé y había bajado a almorzar al tercer nivel.  Continué leyendo Cartas a Adriana.

Este día se suponía que tendríamos una reunión con el jefe de mi jefe a las 9 de la mañana.  Llegué un poco antes de las ocho y empecé a trabajar en la comprobación de una funcionalidad que teníamos pendientes con nuestro cliente en el país vecino del norte.   Además, como ayer antes de retirarme mi jefe me había pedido que le comprara un pastel y un café a su amigo secreto -mi supervisora favorita-, pasé antes de subir a Mc Donald's por el encargo.  Parte del café se me cayó subiendo las gradas.

La novedad este día era que ya varios compañeros habían enviado su listado de regalos sugeridos para el amigo secreto.  Yo había estado barajando algunas posibilidades los últimos días y al final envié como sugerencias: Un juego de Clue -en inglés o español-, un vale para una zapatería, un gadget o un vale de alguno de los almacenes más grandes de la ciudad.  El jefe de programación aún no ha enviado sus sugerencias.

Mi jefe llegó un poco antes de las 9:00 y me indicó que yo no entraría a la reunión que estaba planificada pues me había programado una reunión de capacitación con la subsidiaria en uno de nuestros vecinos del sur.   Al final no se dió la reunión, el maestro de ajedrez de la oficina era quien llevaría la voz cantante pero no pudo hacer que los convocados de la subsidiaria se presentaran a Skype.  Mientras esperábamos si se daba o no la reunión estuvimos conversando un poco sobre filosofía y relaciones.  El maestro de ajedrez de la oficina acude a un grupo gnóstico y practica meditación.

Aprovechando el aguacate sobrante esta mañana había comprado pan y jamón y preparado unos panitos, tres.  Me comí uno a media mañana y al medio día bajé con el resto y la avena a almorzar al tercer nivel, junto con Cartas a Adriana.  No tomé mucho tiempo de almuerzo pues había planeado empezar con las compras navideñas.  Acudí a una tienda de electrónicos a comprarle un celular a mi hija mayor, el que está usando está apagándose constantemente.

Después del almuerzo seguí trabajando en la misma asignación de la mañana y participé en una reunión a la que mi jefe no pudo acudir.  Un poco antes de salir de la oficina revisé mi correo de Outlook y me percaté que había una oferta -realmente era de ayer- para Analista de Procesos, cuando ví el correo me pareció conocida la dirección y al investigar un poco más en Google, encontré que era para la misma posición para la que me habían entrevistado la semana pasada.

Tuve un bajón de ánimo bastante fuerte.  La verdad estaba contando con esa oportunidad.  Por otra parte, he estado repitiéndome que debo seguir trabajando tan bien -o mejor- de como lo he estado haciendo durante este año, eso hasta que realmente tenga otra oportunidad, o de hecho, me toque renunciar.  Finalmente me puse a buscar un par de artículos para continuar avanzando a pesar de las decepciones.

Un poco después de las cinco y media recibí una llamada, la verdad casi no se escuchaba, ya que por la altura de la oficina la señal es muy irregular.  Le indiqué a quien me llamaba que le devolvería la llamada y entré a una pequeña sala de reuniones.  La que llamaba era la misma persona que la semana pasada.  Me llamaba para una entrevista con su jefa -el segundo paso- el día de mañana a las 5:30.  Así que mañana tengo que volver a pedir permiso en mi trabajo para salir una hora antes.

Un poco antes de esta escena le había enviado un mensaje por Facebook a mi mejor amigo en Portland, en Yahoo News había salido una encuesta con las carreras más satisfactorias y el Bombero Municipal estaba en la segunda posición.  Mi amigo andaba por Facebook y me contestó el mensaje, agradeciendo el mensaje que había dejado en el libro de visitas de la esquela de su abuelo el fin de semana.  Intercambiamos un par de mensajes más.

Un poco después de la hora de salida me retiré de mi oficina.  En el camino llamé a mis peques para verificar si estaban siguiendo el curso de inglés que les pasé el domingo.  Me recibió mi hija mayor con la novedad que habían comprado unas pericas australianas -el domingo me habían comentado algo-.  Hablé también con mi hija segunda y mi chico para que me pasen este domingo el listado de sugerencias para sus regalos esta navidad.  Ya solo me faltarían dos regalos.

Vine un poco antes de las siete a mi habitación a limpiar un poco el baño, previendo que si avanzo en el proceso del banco me tocará recibir una visita domiciliar.  También a ver los primeros capítulos de Homeland segunda temporada.  Este día el compañero A me pasó los últimos seis capítulos de los once que lleva ahorita la segunda temporada.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Viernes, la quema del diablo...


Hay una costumbre que está bastante arraigada en el país, más creo, en la ciudad capital: El siete de diciembre de cada año la mayoría de familias, especialmente católicas, sacan al frente de sus casas basura y papeles y preparan una fogata en la que 'queman al diablo'.

El viernes llegué un poco antes de las ocho a la oficina. Mi jefe me había enviado un mensaje la noche anterior cancelando la reunión semanal de las siete de la mañana y pude dormir un poco más. En el camino pasé comprando un chocolate para dejar en el escritorio del jefe de programación, quien me tocó en el sorteo para regalarle esta navidad. Cuando llegó el maestro de ajedrez de la oficina, quien usualmente está comprando la refacción general de la tarde: Pan tostado, le hice entrega de tres dólares como contribución a la refacción de ese día.

Empecé a trabajar en el documento final de la prueba que había realizado presencial y remotamente con nuestro cliente local y un poco antes de las 9, fuí convocado a una sala para la realización de la reunión semanal. Que no fue tal. Mi jefe no ha podido enfocarse en las prioridades. Traté de centrar la reunión en los puntos más importantes pero luego me dí por vencido.

Seguí nada más el curso de las divagaciones que estaba escuchando. Como había planeado, al mediodía salí al banco en el cual manteno mis ahorros y saqué un poco de dinero de la nueva cuenta que acabo de abrir. Una parte la deposité en la antigua cuenta de ahorros y otra parte -como el gasto personal de un mes- lo fuí a depositar a la cuenta que manejo con cheques y tarjeta de débito. Cuando retorné a mi lugar de trabajo el maestro de la oficina me notificó vía Skype que había algo a mi nombre en la caja de regalos: Un pastelito de Mc Donald's.

Por la tarde terminé de preparar el documento que llevaba en proceso y volví a estar una gran parte de la tarde en la reunión semanal. Salí un poco antes de las seis. Me había hecho el propósito de salir a mi hora de salida pues las fogatas son muy populares y no megusta andar caminando entre fuegos artificiales. Pasé a comprar pan dulce y cené con el voluntario que vive en lamisma colonia. En el camino también pasé al supermercado pues debía comprar una bolsa de nachos que es lo que se me había asignado para llevar al desayuno comunal del sábado y una taza de chocolates para el convivio del día siguiente de mi grupo del sábado por la noche.

Un poco después de las nueve me despedí de mi amigo y me vine a mi casita a ver un capítulo de Homeland. Me dormí un poco antes de la medianoche.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Jueves, evaluation...

Hoy, como preveía un día diferente, me levanté bastante temprano.  Había dejado el teléfono para que sonara a las 6:15 pero me levanté a las seis.  Otra vez me desperté bien temprano, me estuve dormitando y luego comprobé la hora: 5:59 AM.

Me alisté -rasurado incluído- y me fuí a mi trabajo un poco antes de las 7:00.  Preveía un día un poco cargadito pues la prueba en la que había estado apoyando a mi jefe finalmente me la estaba transmitiendo íntegra.  Llegué temprano a mi oficina y me puse a trabajar en la prueba remota que estoy aún realizando con nuestro cliente local.

Un poco antes de las 9:00 mi jefa me llamó por teléfono para que la acompañara a una sala de reuniones en la que estaríamos trabajando en la prueba en conjunto.  El jefe de programación nos estuvo apoyando.  Un poco después de la una salí a almorzar.  Al mismo comedor que ayer.  Me llevé el libro que estoy leyendo: Cartas a Adriana.  Cuando acababan de servirme llegó el jefe de programación y el jefe de análisis.  Almorzamos en grupo.

Por la tarde retorné a continuar con la prueba remota y mi jefe insistió en que le continuara apoyando con la otra prueba.  Además estuvo continuamente pidiéndome información sobre mi registro de tiempos de hace uno o dos meses pues al parecer estaba actualizando su propio registro de tiempos y tenia varias dudas sobre actividades de algunos días.  Afortunadamente me he mantenido constante en el registro de mis tiempos.

Tal como le había informado ayer a mi jefe, este día salí a las 4:30.  Como la entrevista/evaluación era en una oficina prácticamente en el lado opuesto de la ciudad estimé que me tomaría una hora llegar.  Tomé un autobús frente al edificio donde trabajo y luego abordé el transmetro en la estación más cercana del obelisco, pues hasta allí llega esa ruta de autobuses por la tarde.  El tiempo que calculé de viaje fue bastante exacto.  Estaba entrando a la oficina de la persona que me entrevistaría  a las 5:20.

La amiga de mi ex jefa me cayó muy bien.  Es muy simpática.  No es precisamente delgada y no tiene un rostro de modelo pero tiene un aire muy muy agradable.  Me estuvo entrevistando como media hora y luego, cuando le indiqué que me interesaba la posición ofrecida me realizó la evaluación de habilidades para el puesto.

La prueba tenía una parte teórica sobre administración y procesos y una parte práctica de diagramas de flujo.  Sentí que en la parte teórica me fue muy bien pero en la parte práctica me quedé corto.  Además me llevó casi hora y media la prueba en total.  Se supone que hay otros dos candidatos.  Se supone que el siguiente paso es una entrevista con la jefa de mi entrevistadora de este día -quien sería mi jefa- y luego todo el proceso de reclutamiento del banco.  Un par de semanas o algo así.

Al final, no sé.  El horario sería bastante similar al que tengo.  Mi jefa sería más agradable.  Las tareas serían una combinación de lo que hacía en el banco anterior y lo que hago ahora -procesos y control de calidad de software-.  Entre las desventajas -creo que la mayor- es que percibiría como el 2% menos de lo que estoy ganando ahorita, anualmente.  Creo que es un precio justo para cambiar de liderazgo.  Además, por ser un banco un poco grande tienen su propio programa de desarrollo.  Hay cursos universitarios patrocinados por el banco.  Igual, si conviene, conviene.  Espero que convenga.

Veremos como va eso.




miércoles, 5 de diciembre de 2012

Miercoles, esperanza -again-

Hoy me levanté temprano.  Había puesto el reloj para las 6:30 pero uno de mis vecinos salió a lavar muy temprano.  Me desperté un poco después de las 5:00 y estuve dormitando en mi camita hasta un poco después de las 6:00.  Alcancé mi celular y vi la hora, iba a seguir hasta las 6:30 pero un poco después de las 6:10 reuní el ánimo para levantarme.

Me alisté -se me olvidó preparar avena- y un poco antes de las siete salí caminando hacia mi trabajo.  Llegué relativamente temprano y me puse a trabajar en las asignaciones del día.  En la oficina volvieron a instituir la regla de hablar en inglés as much as we can y traté de no reirme mucho -por lo bajo- de las conversaciones en ese idioma.

Mi jefa llegó un poco después de las 9:00 y me pidió que la apoyara con una prueba que debía realizar en uno de los programas de nuestra subsidiaria en nuestro vecino del norte.  La prueba fue más bien corta y me tocó que enviar el documento y correo de rechazo.  A media mañana nos convocaron a reunión general -virtual- con el jefe del jefe de mi jefe.  Esta persona nos indicó que siempre no nos liquidarían al final de año sino que tendríamos que esperar hasta marzo o abril.

Cuando el jefe del jefe de mi jefe ya se había desconectado el jefe de mi jefe nos retuvo aún un poco en la sala de reuniones tratando de aclarar un poco la situación sobre el cambio de empresa y la forma en la que se manejaría.  Cuando estaba en medio de su discurso recibí una llamada en mi celular, iba a salir a contestar al pasillo pero decidí cortar la llamada.  Al salir de la reunión entré a una pequeña sala de reuniones y llamé al número del cual me habían llamado.

Era la amiga de mi ex jefa, a la que le envió mi curriculum la semana pasada.  La señora me indicó que acababa de enviarme un correo para que acudiera a una entrevista.  Le indiqué que me quedaba bien mañana al final del día y quedamos en que mañana llegaré a su oficina -que queda bastante retirada de mi lugar de trabajo- a las 5:30.

Después de la reunión continué con la prueba que había dejado pendiente el día de ayer con nuestro cliente local y un poco antes del mediodía mi jefa me convocó a reunión con su jefe.  Es un conflicto cuando trabajamos con el programador menos productivo -y más protestador- y el jefe de mi jefe insistió que debíamos documentar muy bien las pruebas pues de no hacerlo se generaba aún más conflicto.

Como no había llevado avena y el jefe de programación estuvo trabajando en mi estación un poco antes del almuerzo le propuse que almorzáramos en el comedor al lado de nuestro edificio.  Bajamos un poco después de la 1:30 y almorzamos viendo una parte de un partido de la liga europea.  Nos acompañó un amigo quien había llegado a pedirle dinero prestado.

Después del almuerzo estuve trabajando en mi escritorio tratando de terminar la prueba que tengo aún en proceso con nuestro cliente local.  Como a media tarde mi jefe me indicó que continuaríamos con la prueba de la mañana y nos reunimos en una de las salas con computadora.  Las dos horas siguientes estuvimos tratando de afinar detalles de la prueba y mi jefe me aclaró un poco la razón de su comportamiento en el club de lectura de la noche anterior.  Inmadurez, digo.

Al final terminamos de realizar la prueba un poco antes de las 6:00.  Aproveché la reunión para avisar que mañana tengo que retirarme a las 4:30.  Al final mi jefe me ofreció aventón y pasó a dejarme a la calzada principal más cercana a mi casa.  Mañana el plan es salir a las 4:30, dirigirme a la pre entrevista y luego ir al convivio navideño convocado por mi grupo de visita de los sábados por la tarde.  Lo bueno es que el lugar de reunión es bastante cercano a mi casa.  A ver como va eso.

Martes, Club de lectura -que no es de lectura-...

Ayer me tocó nuevamente ingresar a la oficina de nuestra subsidiaria local.  Llegué un poco antes de las 8:00 y el guardia me dijo que tenía que esperar hasta la hora de apertura normal.  Llamé al programador que está haciendose cargo de esta subsidiaria pero no me constestó.  Como a los diez minutos me devolvió la llamada y uno de sus compañeros bajó a franquearme la entrada.  Estuve trabajando con el mismo personal -y el jefe de contabilidad- hasta el mediodía y a la hora del almuerzo me despedí de todos.  Pasé a comprar un hotdog callejero y me dirigí a mi oficina.

Hace mucho tiempo nos estábamos reuniendo cada dos semanas.  Ahora es una vez al mes.  Al inicio intentamos leer un libro de Dale Carnegie.  Ahora desistimos de la lectura, al menos estructurada.  El jefe de mi jefe si es, al parecer, un lector consuetudinario.  Está leyendo por estos días Cincuenta sombras de Grey. Yo estoy leyendo Cartas a Adriana, de una periodista española y la semana pasada leí Querido Señor Henshaw de Barbara Cleary.

La reunión del club de 'lectura' de ayer fue en uno de los centros comerciales más caros de la ciudad.  De hecho yo propuse el lugar pues el lunes había recibido un correo de la tienda de juguetes en la cual mis chicos participaron en la competencia del cubo de Rubik informándome que ya tenían los diplomas disponibles pero que estaban en la sucursal de esa tienda de este comercial.  Yo había planeado que cenáramos allí pero me había asegurado que había un café no muy caro: Café Barista.

Como a media tarde el jefe de mi jefa pasó al lugar en el que trabajamos -mi escritorio está a la par del del cuarto miembro del grupo de lectura- y nos indicó que tenía que realizar unos trámites en el RENAP y que llegaría al lugar que decidiéramos.  Yo propuse este centro comercial pues le quedaba a él a la mano y yo podría pasar a traer los diplomas.  Un poco antes de las seis el otro compañero me indicó que teníamos que salir pues el jefe de mi jefa ya se encontraba en el lugar.

El tráfico estaba pesado.  Nos tardamos como cuarenta y cinco minutos para llegar al lugar y al final, alguien -no estoy seguro si fue el jefe de mi jefa- propuso que cenáramos en Nais Aquarium, que es el acuario más grande del país -creo-.  Había oído comentarios de que era bastante caro pero, me resigné al costo, pensando en que si no, quien sabe cuando iría por los diplomas de mis chicos.  Afortunadamente cargaba mi tarjeta de débito pues mi jefa me había pedido que le prestara dinero para cubrir la cena.  Un poco después de acomodarnos -y ordenar- indiqué que iba al baño y aproveché para recoger los diplomas de mis peques.

Estuvimos en el lugar un par de horas.  Hablando un poco de libros y mucho sobre películas. Y viendo los peces.  La comida es cara.  Gasté casi lo mismo que el mes anterior en Cayalá.  La comida fue miejor en el otro lugar, también.  Durante la parte final de la conversación el jefe de mi jefa bromeó con ella porque de pronto se había quedado callada.  Yo lo había notado, pero creí que tenía algo que la preocupaba, familiar o de la misma índole.  Igual, sé el grado de inmadurez que se maneja por lo que traté de no darle mucha importancia.

Un poco después de las nueve nos despedimos y el jefe de mi jefa pasó a dejarme a mi casa.  Ví la mayor parte de Taken 2 y me dormí un poco antes de la medianoche.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Lunes, out of office...

Había dejado el reloj para que sonara a las 6:00, pues hace mucho tiempo que no llegaba temprano a la zona en la que estan ubicadas las oficinas de nuestra subsidiaria local.  Al final me levanté a las 6:30.  Me bañé, me alisté y un poco después de las 7:00 salí a tomar el bus para dirigirme al trabajo.  Un poco antes de salir me recordé que el hijo de mi hermana había pasado muchas veces la tarjeta en el molinete del transmetro y éste me la había bloqueado.  Planeé pasar a cargar un poco de saldo para ver si así se desbloqueaba.  La tienda en la que regularmente recargo estaba cerrada.

Traté de abordar un Transurbano para la terminal pero el molinete no leyó la tarjeta.  Le hablé a un joven para que me vendiera un pasaje pero me repondió que no tenía saldo.  El conductor me preguntó sobre que iba a hacer pues ya había avanzado un par de calles y le indiqué que me bajaría en la siguiente parada.  Inmediatamente detuvo la unidad y abrió la puerta.  Me bajé.

Caminé hacia la parada en la que había abordado el autobús y en el camino abordé un autobus extraurbano.  Este bus me llevó al Trebol y allí tomé otro autobús hacia la terminal.  Al final llegué como a las 8 menos cuarto a donde debía presentarme.  El plan era llegar no más tarde de las 8 menos cinco.  Desde este lugar le envié un mensaje a mi jefa y al programador que ha estado coordinando las implementaciones del programa en estas oficinas y él le habló a otro programador para que saliera a indicar que podía ingresar a las oficinas.

El programador que debía preparar la información de las pruebas llegó como a las 8:30 y se tardó otra hora y media configurando los ambientes y bases de datos de las pruebas.  A las 10:00 me presentaron a las personas que apoyarían con las pruebas y les realicé una presentación de un par de horas sobre las pruebas y la forma de llevarlas a cabo.

Salí a almorzar a las 1:00 en compañía de una técnica con la que me comunicaba el año pasado, la jefa del área que me prestó a las personas para las pruebas, el encargado de tecnología y un programador.  Pasamos por dos lugares en los que frecuentemente almuerzan y estaban atestados.  Finalmente almorzamos en una pizzería.

Un poco después de las dos retornamos a la oficina y me dediqué a tratar de actualizar las pruebas pues no había podido avanzar luego de la capacitación impartida.  Para variar mi jefa empezó a preguntarme -tonterías- sobre Skype y me tocó que estarle respondiendo y avanzando lo que podía en las pruebas.  Al final no estuvo de acuerdo con la forma en la que programé las pruebas y quería que retornara el día de mañana a la oficina.  Le indiqué que no había podido cambiar el cronograma.  Salí de la oficina un poco antes de las seis y retorné caminando tranquilamente a mi habitación.  Mañan planeo irme caminando.

martes, 3 de agosto de 2010

Ajedrez, lectura y novia...

Ayer había iniciado este post, titulandolo resiliencia, ese término, que según Wikipedia define a la capacidad de una persona de sobreponerse a los fracasos o algo así.

Lo que sucedió fué que ayer perdí la primer partida luego de cuatro victorias apabullantes en el torneo de ajedrez que estamos realizando en la oficina -creé un monstruo el año pasado al haber traído mi tablero al trabajo-, me sucede bastante, me cuesta reponerme de las derrotas, creo que he leído por allí que tiene que ver con algo de autoestima o con colocar la barra muy en alto. Al final creo que estan relacionadas las dos cosas. Anoche estuve verificando un par de partidas en Youtube y hoy que tenía otra partida bastante fuerte -aunque al compañero A ya le había ganado la anterior- quedé con un tablas en una partida que dominé en el 90% del desarrollo...

Acudo a un club de lectura que se realiza en la biblioteca de mi antigua universidad dos veces por mes. Hace quince días no hubo -o eso creí- así que estaba esperando esta reunión durante toda la semana. De hecho, desde que empecé mi semana laboral el domingo por la noche me dije: -Y bueno, al menos el jueves tengo Club de Lectura. El día de hoy me llamaron para confirmar la reunión, al cuestionar porque no hubo hace dos semanas la persona me comentó que si se habían reunido, aunque no habían publicado el evento y la persona que debía avisar telefónicamente no lo había realizado...

Lo que me lleva a la tercera palabra del título de este post. Al pasar nuestro jefe despidiéndose al finalizar su jornada este día comenté que estaba super animado pues mañana tengo club de lectura. Mi jefe es muy buen lector, de hecho por tener más de diez años de trabajar con el mismo programa una gran parte de su día la dedica a leer libros electrónicos. Sin embargo su comentario fué -mirando al compañero B-: -Debemos conseguirle una novia a Koan.

Y de hecho no, no creo que sea la parte faltante en la ecuación de mi vida -mi koan- en estos tiempos. El ajedrez y la lectura me entretienen. Ayudo con mi grupo de voluntarios. Valoro el tiempo que paso con mis chicos. Estudiaré formalmente filosofía. O ese es el plan.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Vida, muerte, sueños y cosas de esas...

Cuando hace frío sueño, o al menos, recuerdo mis sueños. Algunas veces que no hace frío también recuerdo mis sueños. A veces los sueños tienen significados, generalmente solo son el reflejo de lo que estoy viviendo, o esperando o extrañando. A veces, también son presagios -creo que fué Eric Fromm quien dijo que los sueños son como otro lenguaje y por lo tanto, su significado no puede buscarse como una traducción-, por ejemplo, es una creencia común en mi país, o al menos entre las personas con las cuales crecí que cuando uno sueña que un diente se cae, alguien cercano morirá. Cuando estaba en la universidad tuve un par de veces sueños de este tipo. También debo decir que he padecido molestias dentales desde mi adolescencia, y ultimamente las cordales me han dado un par de noches de dolor y de mañanas de abcesos, en fin. En esas ocasiones, a los pocos días alguien de mi familia medio cercana moría, me parece que fué un abuelo en un caso y una tía en otro.

La semana pasada soñé que se me caía un diente. El sueño era un poco psicodélico -o grotesco, quizá- pues el diente era parte de una prótesis que incluía una parte de los labios. En fin, el diente se me caía. Traté de no pensar mucho en el significado del mismo. La mamá de mi jefe ha estado enferma durante mucho tiempo, casi un año me parece, aunque había estado con más molestias últimamente. Mi jefe se había ausentado algunos días del trabajo. Ayer vino a trabajar, y como a media mañana vino a nuestra oficina a decirnos que su mamá acababa de fallecer. Entonces le comenté al compañero B lo de mi sueño.

Por solidaridad ayer me quedé trabando hasta las 17:00 -había entrado, como hoy a las 5:00-, luego fuí al banco a realizar la ceremonia de retiro, cambio, depósito, aunque no pude realizar los pasos dos y tres, pues el banco en donde mejor encuentro cambio estaba muy lleno. Calculé que me iba a tarder una hora o así, y preferí irme a mi casa con el dinero en moneda extranjera. Traté de no navegar mucho tiempo, solo revisé mi correo y los blogs. Me dormí alrededor de las 19:30, o al menos me acosté a esa hora, había puesto el reloj para las 12:30, y, como varias veces me ha pasado, confundí el AM con el PM en la alarma de mi PDA. De no haber sido porque alguien de la casa provocó sonidos a las 12:15, hubiera dormido hasta la mañana, pero, me desperté a esa hora, me bañé, vestí de negro -en realidad el único cambio fué la camisa- y me fuí a la funeraria. Llegué como a las 2:00, estaban el compañero P y M.A, quien es gerente de otra área de la empresa -P y M.A son vecinos-, y la familia de mi jefe. Estuvimos en conversaciones hasta las 4:15, y luego, con el compañero P y M.A nos despedimos. Le pedí aventón a M.A e inicié mi turno temprano.

Vida, muerte. La gente nace, la gente muere, es la más básica de las realidades, y sin embargo, seguimos alegrándonos cuando nace alguien y seguimos llorando cuando alguien muere. La vida sigue.