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miércoles, 24 de enero de 2024

La vieja mentira... The old Lie... Le vieux mensonge...

...no dirías con tanto entusiasmo a niños 
ardientes por una gloria desesperada, 
La vieja mentira: Dulce et decorum est 
Pro patria mori.
Wilfred Owen


El título está en uno de los últimos capítulos de Genome The Autobiography of a Species in 23 Chapters; libro que estoy por terminar en un par de días, y que trata de la muerte desde el punto de vista de nuestro código genético.

Me ha estado costado bastante avanzar en el libro: lo he encontrado bastante denso en algunos puntos -o quizá es que he estado tratando de leerlo durante las tardes y acabo muchas veces dormitando-; pero me he forzado a continuar para seguir con el resto de las líneas de lectura.

Y es que mi ánimo ha estado tan bajo durante estas primeras semanas del año que incluso esta semana le comenté a Rb que estoy en ese ciclo en el que dejo de encontrarle sentido a muchas cosas; por ejemplo, decidí no formarme profesionalmente en tanatología.

O sea, creo que es como la vieja mentira: no hay decoro o dulzura en la muerte; es nomás el punto final de la vida; algunos lo tomarán con calma, otros con desesperación; en algunos casos será tranquilo, en la mayoría de los casos habrá dolor.

Pero eso, es nomás el final; y creo que una gran parte de mi decisión fue leer un poco sobre Elisabeth Kubler; la austríaca -convertida en estadounidense- que inició el movimiento del cuidado paliativo en el imperio del norte.

O sea, sí, empezó un movimiento que me parece bastante admirable; pero, por otra parte, también se involucró -en su época- con el espiritismo -supuestamente incluso su esposo la abandonó por esta razón- y, muriendo en el dos mil cuatro, nueve años antes había sufrido una serie de quebrantos de salud que la dejaron incapacitada.

Y, como quizá era de esperarse, cuando se vió confinada a una silla, renegaba de todo el trabajo que había hecho diciendo -según un artículo periodístico- que había desperdiciado su vida porque nada había cambiado en el sistema y que al final de su vida lo único que sentía era enojo.

Como le comentaba a Rb cuando -por fin- nos enviaron la información sobre el curso de tanatología que imparte la sección local de la fundación Elisabeth Kubler -son como mil dólares por nueve meses de estudio, pero le envié casi diez veces eso  a mi hija para su último año de universidad-: es bastante diferente hablar de algo a enfrentarlo.

Pero no se limita a formación; incluso me he estado cuestiónando últimamente sobre el sentido de seguir viendo frecuentemente a mis hijos; o a los conocidos a los que he estado viendo un poco más periódicamente desde hace dos años... está algo confuso el panorama.

No sé -bueno quizá sí sé- si una gran parte de la causa proviene del estado laboral en el que me encuentro: después de casi un año de estar en mi posición actual aún no veo claro cómo mi función -o el proceso del cual soy parte- encaja con el sistema al cual acepté moverme antes de la mitad del año pasado-.

O sea, los días van tan lentos -o vacios- que me ha permitido aumentar la cantidad de lectura e incluso explorar algunas otras opciones en el ínterin: el jueves y el viernes de la semana pasada nomás estuve revisando especificaciones de algunas funcionalidades.

El sábado por la mañana volví a subirme a los árboles del jardín -aunque había caído una llovizna ligera- para bajar ocho o nueve güisquiles -la mayoría de los cuales fue repartido en el vecindario- y al mediodía me dirigí a la habitación de mi hija mayor.

Con mi hija nos dirigimos a Taco Bell -luego de pasar a un cajero pues había olvidado mi efectivo y me tocó llamar a Rb para que me transfiriera cincuenta dólares- y almorzamos en el interior del restaurante; poniéndonos al día de las última novedades: al final del mes se cambiará de habitación y me pidió ayuda para la mudanza.

Luego regresamos a su habitación en donde estuvimos armando los cubos de rubik de 4x4x4 de colores y de 3x3x3 espejo; habíamos planeado hacer un par de ejercicios de ajedrez pero el tiempo se nos fue con un par de donas y té y a las cinco de la tarde me despedí pues había acordado reunirme con una conocida en las afueras de la universidad.

El tráfico estaba bastante pesado en la universidad por lo que entré a parquearme frente a la rectoría y le escribí a mi conocida -es una persona sorda bastante conocida en el medio y me interesaba practicar lenguaje de señas- y, luego de un par de mensajes, pasé por ella -y un su amigo sordo- justo en el portón de salida.

Nos dirigimos a un centro comercial en donde compartimos un café y un pastel -nos acompañó el amigo que llevábamos y otra persona sorda que se moviliza en motocicleta-; la reunión estuvo muy interesante pues aunque mi amiga se expresa bastante bien verbalmente los otros tipos utilizaban casi exclusivamente la lengua de señas.

Departimos en el lugar por un poco más de una hora -la llegada al lugar nos consumió bastante tiempo pues el tráfico en el anillo periférico estaba bastante pesado- y un poco antes de las siete les indiqué que me retiraba y nos despedimos; la verdad no me quedaron deseos de repetir la experiencia.

El domingo por la mañana había previsto llevar a Rb a su iglesia pero la noche anterior me había indicado que aún no se decidía a asistir; al final desistió y nomás me dirigí a las diez y media al Mc Donald's donde usualmente me reuno con mis conocidos.

Desde los últimos meses del año pasado había estado en conversaciones con una persona que quería donar algunos libros y me había ofrecido a trasladarlos a la biblioteca en la cual estuve realizando las reuniones de diálogo filosófico.

Como llegué un poco temprano al lugar me compré un helado y me dispuse a esperar a la señora; quien llegó con diez o quince minutos de retraso -y acompañada por su esposo y su bebé- y que afortunadamente se estacionó justo a mi lado en el parqueo: trasladamos de automóvil como cuarenta libros.

Por la tarde había planeado ir a visitar al voluntario que vive en la colonia en donde viví por más de ocho años; pero un poco después del mediodía me llamó para excusarse pues su familia que vive en uno de los departamentos del norte le había caído sin avisar: pospusimos la reunión.

El día anterior también me había escrito mi doctora para cancelar el desayuno que teníamos programado para el día de mi cumpleaños: debe someterse a un procedimiento médico y me propuso una reunión más tarde; pero había previsto almorzar en casa y por la tarde cenar con Rb.

Los primeros tres días de esta semana han seguido bastante calmados en el tema laboral; el domingo por la tarde saqué de la cubeta donde tenía sumergidas en agua las cuatro botellas que había llenado con cocreto el jueves; las puse sobre la balanza de la cocina y pesaron un poco más de cuatro libras.

Con estas botellas empezamos la ejercitación el lunes luego de terminar la jornada laboral; como estamos usando muñequeras que pesan una libra los ejercicios de fuerza lo estamos haciendo con un peso de un poco mas de cinco libras.

Y los ejercicios no se sintieron tan pesados como la semana pasada; además de que decidimos no hacer despechadas hasta fortalecer los brazos a través de la ejercitación con pesas; también los días subsiguientes el dolor no ha sido tan intenso como la semana pasada.

Ayer luego de la jornada laboral caminamos un par de kilómetros en direcció sur y luego pasamos a comprar aguacates a la tienda del señor de las frutas y verduras; y en el trayecto si empezó a sentirse el efecto de los ejercicios del día anterior.

Este día ha estado bastante tranquilo -aunque acabo de hablar con el dev que más nos ha apoyado- y debo de documentar un par de detalles de una de las funcionalidades que he estado revisando desde la semana pasada.

La semana pasada completé la primera temporada de Condor -el libro debe ser muy bueno- y aunque el desarrollo de la misma fue bastante satisfactorio -mucha mucha acción- el final se sintió muy apresurado; ahora estoy a la mitad de la segunda temporada y aunque ha habido menos acción espero que el final esté mejor.

También empecé a ver ayer Godzilla minus one...

Y a ver cómo va eso.

jueves, 18 de enero de 2024

El dolor de los huesos... The pain in the bones... La doleur dans les os...

Llevo -llevamos con Rb- más de nueve meses de estar haciendo ejercicios en casa: los martes tenemos una rutina de media hora de kickboxing y los jueves una rutina de un poco más de media hora de ejercicios abdominales.

Hasta esta semana: A finales del año pasado le había propuesto que cambiáramos nuestra rutina este año -salir a caminar lunes, miércoles y viernes y hacer ejercicios martes y jueves-; mi propuesta era agregar otra rutina de ejercicios para los lunes y ahora salir a caminar martes y jueves.

Pero, por mi participación en la segunda jornada médica durante el final de la primera semana y el inicio de la segunda, hasta esta semana nos decidimos a comenzar la nueva rutina; en todo caso, antes de este lunes ya tenía preparado un video con la nueva rutina de ejercicios.

Y, de acuerdo a mi sugerencia, los ejercicios que busqué para esta nueva rutina tienen como objetivo aumentar la fuerza o resistencia; lo malo es que no previmos las consecuencias a corto plazo de este nuevo ciclo: el dolor en los huesos.

Y sí, nos costó terminar los cuarenta minutos de ejercicios (incluyendo ejercicios de calentamiento al inicio y de estiramiento al final) y desde el mismo lunes empezamos a quejarnos de dolor en varias partes del cuerpo.

Pero lo peor -para mí- fue el martes por la mañana: me desperté con un dolor constante en el brazo derecho -por encima del codo-; se lo comenté a Rb y ella me indicó que en su caso era más la parte baja de la espalda.

Los últimos días de la semana pasada estuvieron igual de tranquilos que el final del año: nomás el jueves me reuní con mis dos compañeros para intentar llegar a un consenso en cuanto al plan que debemos desarrollar para establecer nuestro proceso dentro del sistema actual.

El sábado me reuní con mi hijo menor y, aprovechando que el campus central de la universidad está ahora abierto, le propuse que compráramos pollo frito y almorzáramos en el lugar en donde pasamos la mayor parte de fines de semana con sus hermanas.

Luego del almuerzo le pedí que me acompañara al centro comercial más cercano para reponer el cubo de 4x4x4 que le regalé a la estudiante asiática de la jornada médica; después retornamos a su habitación y tomamos té y pastel de chocolate; nos despedimos alrededor de las cinco de la tarde y retorné a mi casita.

El domingo acompañé a Rb al supermercado en donde nos proveemos de artículos a granel; ella gastó casi doscientos dólares -yo no compré nada-; luego pasamos a una bodega china para ver si habían mancuernas para realizar los ejercicios del lunes pero estaban bastante caras.

También pasamos a un par de tiendas de ropa usada pues en ese lugar a veces se encuentran artículos de este tipo pero el resultado también fue negativo; en la última Rb compró un recipiente para transportar frutas y yo compré un helado; después regresamos a casa a almorzar alitas de pollo.

El lunes inauguramos la nueva rutina semanal de ejercicios y desde ese día el brazo izquierdo ha seguido doliéndome; un poco menos, pero aún siento molestias; incluso esta mañana Rb me aplicó árnica luego de negarme a tomar analgésicos.

Y el resto de la semana ha continuado con la baja actividad laboral; nomás he puesto un par de reuniones con el compañero con el que mejor me llevo para revisar un par de hallazgos; y ayer por la tarde estuve en conversaciones con el dev en el imperio del norte que más nos ha ayudado para avanzar un poco.

El martes fuimos a comprar cuatro botellas de agua y un recogedor de basura pues el lunes me tocó barrer ya que la aspiradora ha estado trabajando de forma bastante irregular; además pasamos a comprar un cartón de huevos a la tienda del vendedor de frutas y verduras.

Ayer me escribió mi hija mayor para que le transfiriera los ciento treinta dólares mensuales que debe pagar para continuar con el curso de técnico en urgencias médicas que está cursando con la esperanza de trabajar en el extranjero -es la cuarta cuota de seis-.

También, al final de la jornada laboral, acompañé a Rb a comprar frutas y verduras y pasamos a la ferretería a comprar tres libras de cemento y nueve libras de arena pues decidimos hacer nuestras propias pesas de concreto para los ejercicios semanales.

Hoy le envié a mi hija segunda cuatro mil quinientos dólares -segunda parte de la matrícula de su último año en el college- y espero que con eso se terminará mi apoyo directo -aunque se supone que me devolverá el dinero dentro de dos años, no cuento con ello-.

Rb salió hoy a su visita semanal al mercado del centro histórico y yo me puse a preparar concreto con el cemento y la arena que compramos ayer; pero el concreto me alcanzó únicamente para rellenar tres botellas por lo que tuve que salir nuevamente a la ferretería a comprar otra libra de cemento y tres de arena.

Terminé de preparar el concreto para la última botella y luego lavé todos los instrumentos -incluyendo la cubeta en donde había preparado la mezcla-; luego llené un recipiente con agua y sumergí las botellas en el el mismo -de acuerdo al consejo recibido de mi amigo constructor-.

Sigo avanzando con In Five Years en la línea de ficción y con La Reina Roja -está muy buena- en la línea de español; además me decidí por Genome The Autobiography of a Species in 23 Chapters en el caso de los libros que leo entre cada línea -seguiré con el tema de la suerte después-.

También, por algunas notas que leí en este último libro, decidí ya cuál será mi siguiente lectura en español (después de esta trilogía de novela negra): El mundo de las palabras de Steve Pinker; en francés sigo con el segundo libro de Aurore; aunque también decidí que mis próximas lecturas en este idioma serán de la ganadora del premio nobel de literatura de 2022.

En No ficción planeo -por fin- leer The Good Life de Robert Waldinger; sobre el cual había leído un par de artículos el año pasado y me había hecho el firme propósito de conseguirlo; en Tecnología sigo con El Método Lean Startup y en meditación con el libro de Kornfield.

Y a ver cómo sigue eso...



miércoles, 10 de enero de 2024

La segunda -y la última quizá-... The second -and the last maybe-... La deuxième -et la derniere peut-etre-...

Ayer terminó la segunda jornada médica en la que participo como intérprete y la verdad no me dejó con ganas de seguir por ese rumbo en lo que respecta a trabajo voluntario; anoche que Rb me preguntó si planeaba volver a participar concordamos en que esta no era la opción más eficiente: tres horas para llegar y más o menos el mismo tiempo para regresar cada día.

Pero aún tengo -al menos- otro mes y medio de tiempo libre que debo llenar durante este año así que tendré que seguir explorando esta área; quizá si la jornada se realizara en la misma forma que la del año pasado: ocho días residiendo en el lugar.

Se suponía que esta semana la institución que imparte el diplomado en Tanatología empezaría sus actividades regulares; por lo que el lunes les escribí por Whatsapp inquiriendo información sobre el programa, contenido, horarios y similares; nomás me repondieron de vuelta ofreciéndome una pronta respuesta.

Ayer completé dos de los libros en progreso: 13 steps to bloody good luck -bastante corto y bastante ligero- y How the World really works -bastante extenso, bastante sólido-; creo que el siguiente en la lista de los que leo entre líneas principales tendrá el mismo tema: la suerte.

Y en el caso de no ficción, creo que me decantaré por el libro sobre el genoma que había estado sopesando leer entre las líneas principales; en las cuales sigo avanzando: en ficción voy por el cuarto o quinto capítulo de Five Years y la historia ha tenido giros interesantes.

En Español terminé de leer Cualquier Verano es un Final y aún estoy procesando la historia: o sea, es ameno y está narrado en primera persona; el tema central es la muerte y habla bastante sobre la amistad y el sentido de la vida; el final me pareció bastante inesperado (anticatártico).

Aunque el año pasado había puesto pausa a la novela negra -en especial en español- luego del último libro encontré una trilogía que me llamó la atención y obtuve los tres libros en un mismo archivo: Reina Roja, Loba Negra y Rey Blanco.

Empecé a leer el primero y se ve bastante prometedor: bastante acción y un ritmo adecuado; creo que leeré los tres en este ciclo de lectura; en la misma forma en que leí el último libro de Roberto Bolaño el año pasado -2666-.

En Francés continúo con el segundo libro de Les Fabuleuses Aventures d'Aurore (son tres en total) y la semana pasada estuve bajando varios libros adicionales en este idioma; como para tratar de aumentar el nivel de lectura en este idioma (los de Aurore son para edades entre nueve y doce años).

En Tecnología estoy avanzando con El Método Lean Startup pero no lo estoy encontrando muy técnico; ni siquiera muy administrativo; de hecho se siente más como un libro de emprendimiento; y en Meditación apenas estoy empezando con el libro de Jack Kornfield: Meditation for Beginners.

El jueves pasado me levanté a las 5:20 pues había estimado los tiempos de preparación, caminata y autobús para llegar al punto de encuentro con el bus de la jornada médica a las 6:30 -al final llegué con más de diez minutos de antelación-; como le había puesto redes a mi teléfono para toda la semana pude seguir al detalle el paso del mismo por el punto de inicio y el anterior.

Y me dí cuenta que una persona había llegado tarde al punto de encuentro por lo que tuvimos que esperarla quince minutos en donde abordé el bus; y luego otra persona avisó que no había visto el bus en el segundo punto por lo que tuvimos que esperar otros quince -o treinta minutos, no sé- en el último punto de encuentro.

De todos modos llegamos temprano a la localidad -a un par de kilómetros de mi primer lugar de trabajo como ingeniero-; este lugar -centro educativo de la comunidad Bahai- es administrado por un par de ancianos del Imperio del Norte que se aparecían de forma aleatoria para conversar sobre las bondades del lugar.

Y a diferencia de la jornada en la que participé el año pasado en esta ocasión no venían médicos extranjeros; puros estudiantes de secundaria; y me resultó un poco desconcertante descubrir que el objetivo final -creo- de la experiencia es únicamente acercar a estas personas a una práctica real.

También percibí demasiadas personas en la parte de administración -no sé si en la del año pasado había tal cuerpo organizativo, pero no se notaba-; en esta ocasión sí: había como tres o cuatro líderes -para ocho o diez personas-; incluso un supervisor de intérpretes.

Y los servicios -refacción, café, almuerzo- no me agradaron para nada: galletas y gaseosas -las mismas botellas los tres días- y agua caliente para café instantáneo; creo que lo que más me gustó fue la gelatina que acompañó el almuezo el segundo día.

Siempre es un gusto -hasta cierto punto- conocer a personas que vienen a experimentar el país y a las personas que se acercan a recibir la ayuda brindadda por este tipo de organizaciones; la mayor parte de los estudiantes eran chicas -treinta o así contra dos o tres chicos- y la mayor parte de casos no eran tan graves.

Pero la organización fue bastante deficiente; y realmente me había agradado este grupo porque había percibido que se enfocaba bastante en el orden; pero no: el segundo día nos atrasamos como una hora porque no hicieron bien el horario de una parte del grupo; y el tercer día fue peor; vine con un par de hora de atraso.

El día jueves no llegé desayuno pues había estimado que podría refaccionar algo en la pausa de la mañana; pero al ver que nomás nos ofrecían una galleta y gaseosa decidía llevar el deayuno el resto de la semana.

Por lo que el viernes me levanté veinte minutos antes y preparé para llevar el panito que usualmente consumo el último día de mi semana laboral y el primer día de mi fin de semana; por no haber estimado bien los tiempos me tocó que correr un poco para llegar al punto de encuentro del bus; llegué justo cuando estaba estacionándose.

El día transcurrió de forma similar al anterior; la única variante fue que me asignaron un grupo diferente al primer día para ayudar con la interpretación; y que al final del día nuestro bus no podía iniciar el recorrido pues tuvimos que esperar más de una hora a uno de los integrantes porque se habían atrasado.

El sábado me levanté también a las cinco y llegué a una buena hora al punto de encuentro -nomás esperé cinco o die minutos-; la jornada transcurrió sin muchos sobresaltos -con un tercer grupo de estudiantes- y como era el último día en este lugar terminamos bastante temprano.

Pero tuvimos que esperar más de dos horas a que el mismo grupo que nos atrasó el día anterior concluyera su trabajo; afortunadamente había llevado mi tablet y aproveché para leer un poco antes de que iniciara el viaje de vuelta a la ciudad.

Había estado en comunicación constante con Rb y habíamos sopesado que sacara el auto para la parte final del retorno pues temíamos que no habría bus a esa hora -ya casi eran las ocho de la noche- afortunadamente aún encontré un busito y al final incluso pude pasar a comprar un poco de pan en una panadería del camino.

El domingo me levanté super tarde -entre siete y ocho de la mañana- y me pasé una buena parte de la mañana en cama; luego fuimos con Rb a la tienda en donde nos proveemos de ropa pues ella necesitaba unos tenis; yo no había planeado comprar nada pero encontré un pantalón de mi talla por lo que aproveché para reponer el que debo tirar pronto.

Al mediodía preparamos alitas para almorzar y por la tarde nomás estuvimos en casa; ella viendo series y yo leyendo y viendo alguna parte de una película; también estuve conversando con mi hija segunda pues me escribió para pedirme dinero para la segunda -y última espero- parte de su matrícula.

Así que el próximo jueves debo enviarle -al igual que el año pasado- una cantidad equivalente a más de dos meses de mi salario; y este mes estará bien cargadito financieramente pues el miércoles mi hermana me pidió un préstamo de cien dólares para pagar una multa de su moto y mi prima favorita me pidió un préstamo de trescientos cincuenta dólares.

El lunes me volví a levantar a las cinco pues aunque los últimos dos días de la jornada médica eran en un lugar diferente los horarios del bus no se modificaban; además nos tocó que pasar por nuestra ciudad colonial pues debíamos pasar por el líder internacional del grupo.

Esta persona fue quien realizó la entrevista inicial para participar en la organización y casualmente ha estado estudiando ciberseguridad por lo que cuando hemos coincidido -ahora ya dos veces- la conversación ha sido fácil.

Esta parte de la jornada médica se realizó en el salón municipal de un pueblito que se ubica entre el lugar de mi primer trabajo como ingeniero y el lugar de donde proviene mi familia paterna -y a quienes aún debo una visita-; no hubo grandes cambios -nuevo grupo de estudiante- y sorprendentemente el viaje de retorno se realizó sin ningún contratiempo.

Lo curioso fue que al mediodía que le estaba mostrando mis cubos de rubik -había llevado dos de 3x3x3 de colores, el de 3x3x3 de espejo y el de 4x4x4 de colores- a una intérprete local; una estudiante de mi grupo de ese día -de ascendencia asiática- se interesó por el de 4x4x4 y estuve enseñándole algunos pasos para armarlo; y el retorno fue tan bueno que incluso vine antes de que cayera la noche.

Ayer fue el último día de la jornada médica -y mi último día de vacaciones-; no hubo ningún contratiempo  en los puntos de encuentro pero había un accidente en la ruta así que llegamos al destino final con un poco de atraso.

Me asignaron un grupo diferente al día anterior -todo normal- aunque una de las estudiantes de este grupo había formado parte del grupo con quienes estuve el día sábado -el día lunes reorganizaron los grupos de estudiantes-; la noche anterior había estado sopesando sobre regalarle mi cubo a la estudiante que se había entusiasmado con el mismo pero aún no había decidido.

Aunque en los grupos de los otros cuatro días habíamos visto hasta siete u ocho pacientes -a veces en pareja o grupos de tres- ayer nomás vimos tres pacientes; pero estuvieron bien interesantes: la primera era una señora con tres de sus seis hijos -al final atendimos a cuatro-; esto nos consumió todo el tiempo antes de la refacción.

Luego un maestro jubilado con padecimientos de diabetes -que incluso empezó a explicarle al doctor (local) el concepto de tic, al verlo jugar ansiosamente con su sello de médico-; y luego del almuerzo a una señora que había tenido dieciseis hijos y con una diabetes tan descontrolada que el médico la refirió al hospital local -con la sospecha que no atendería-.

Un poco después del almuerzo la estudiante de ascendencia asiática se acercó a pdirme prestado el cubo del día anterior por lo que se lo entregué y continué explicándole algunos pasos; cuando terminamos nuestras labores continuamos con la práctica y al final se lo regalé.

Un poco después de las cuatro empezaron los discursos y fotos de despedida y luego ayudamos a subir el equipo al autobus pues debíamos pasar dejando todo a las oficinas que el grupo tiene en la entrada a la ciudad colonial; en donde incluso recibí una playera conmemorativa.

La salida de esa ciudad estuvo bastante complicada pues hay trabajos de construcción pero el resto de la ruta estuvo bastante tranquilo; al final vine a mi casita a las siete y media a tomar café con pan y un poco de papaya y a continuar viendo Anatomy of a Fall.

Y a ver cómo sigue eso...

martes, 14 de noviembre de 2023

Setenta y un años y un título universitario... Seventy-one years and a university degree... Soixante et onze ans et un diplôme universitaire...

Mi padre cumplió setenta y un años el jueves pasado; estuve bastante informado del hecho porque desde la semana pasada -luego de la visita a mi tía- soy parte de un grupo que contiene a varias decenas de primos y tíos de esa rama de la familia.

Y ese día me llamó mi madre para pedirme que lo acompañara al día siguiente pues tenía que venir a la ciudad por su título universitario -se graduó (por fin) de Profesor de Educación Media-; mi madre se oía mal y me comentó que estaba con problemas de baja presión y había ido a consulta al instituto de seguridad social.

Le comenté a mi madre que me haría cargo de todo y que llamaría por la noche a mi padre para ponernos de acuerdo; y por la noche llamé a mi padre para coordinar el día siguiente; pero, al revisar mi calendario semanal me percaté que justo al medio día del viernes debía participar en dos reuniones de planificación.

Entonces decidí que aunque no podía acompañar a mi padre en las vueltas de ese día al menos me haría cargo de brindarle transporte (bendito Uber); para no complicar mucho la situación no le comenté sobre mi decisión y nomás le hice saber a Rb que, finalmente, no saldría al día siguiente.

El lunes, martes y miércoles de la semana pasada estuvieron bastante trabajosos: por fin empezamos a realizar las funciones para las que nos trasladaron al nuevo equipo; entre mi compañero más nuevo y yo nos dividimos la ejecución de tareas específicas de una nueva funcionalidad.

Debido a eso no pude avanzar casi nada en mis lecturas durante la primera parte de la semana; y es que en vez de llevar un libro entre lecturas ahora estoy leyendo uno de no ficción y dos de ciencia ficción; y el turno de las lecturas normales era para no ficción: How the world really works.

El martes por la noche ordené el cubo de espejo (al final pagué casi quince dólares entre el valor del cubo y el costo del envío); y aunque el monto gastado es más del doble de lo que hubiera gastado de haber comprado el que mi amigo me había mostrado, creo que el que adquirí es mucho más parecido al que perdí hace un par de meses (y que me había regalado mi hija mayor en la última navidad).

Ese mismo día llegué (por fin) a mi objetivo de Duolingo: alcanzar el nivel legendario en todos los niveles de Francés; y fue un evento bastante anticlimático pues no hubo ningun reconocimiento de la app por el logro; incluso empecé a explorar Alemán porque a partir de ese día ya nomás me queda trabajar en la lección que se renueva cada día y temí que necesitara Jewels para realizarlas.

El miércoles estuve a la espera de la entrega del cubo (incluso me llamaron la noche del martes para confirmar la compra pues era pago contra entrega) pero no recibí nada; incluso antes de salir a la caminata vespertina le dejé el dinero al guardia de la colonia por si la entrega se realizaba mientras estaba fuera.

El jueves temprano -estaba aún en cama- vinieron a dejarme el cubo de espejo con lo que ya no me queda -por el momento- ninguna reposición pendiente; además, ese día escribí al área de recursos humanos de mi empresa para reponer el carnet del parque de atracciones más grande dentro de la ciudad.

Ese día Rb salió a realizar sus compras semanales de fruta que realiza desde hace unos meses en uno de los mercados del centro histórico; al retornar me traía un par de brownies de nuestro lugar preferido de comida palestina como celebración por el logro de Duolingo.

El viernes le escribí por chat a un par de personas de recursos humanos y al final me refirieron con una analista que me envió el listado de requisitos para la reposición del carnet y luego me tocó que llenar, imprimir, firmar, escanear y enviar por correo el formulario, junto con una fotografía digital.

Se supone que el trámite se demora entre quince y treinta día hábiles por lo que no sé si lo obtendré a tiempo para acudir con Rb al parque de diversiones durante las dos semanas que tendré de vacaciones el próximo mes.

El viernes estuvo en comunicación constante con mi padre pues debido a las reuniones de trabajo no pude acompañarlo a la recepción de su título; el profesor que lo acompañó la última vez -es un operador político- me llamó a las siete para comentarme que lo iba a esperar en la estación de buses del puerto.

Esta persona había venido más temprano pues tenía una cita médica en uno de los hospitales nacionales más grandes del país y luego se había comprometido a acompañar a mi padre en el trámite; llamé a mi papá a la hora en la que había planeado salir del puerto (ocho de la mañana) para comentarle que ya lo esperaban y que les ordenaría un automóvil.

A las diez y media de la mañana recibí la llamada comunicándome que el bus estaba en la estación y ordené un Uber que por cinco dólares y en un poco más de media hora transportó a mi padre y a su acompañante al Museo de la Universidad -por alguna razón allí sería la ceremonia-.

A pesar de haber llegado con más de dos horas de anticipación -y a pesar de haber sugerido- mi padre y su acompañante prefierieron esperar en el lugar pues el primero andaba con molestias gastrointestinales y temían que ocurriera un incidente que estropeara el día.

Se suponía que el acto de entrega de títulos iba a ser de dos a cinco de la tarde por lo que en algún momento consideré que podía unirme al grupo luego de mi horario laboral; pero, por la situación precaria de salud en la que se encontraba mi padre, le entregaron el título a las dos de la tarde.

A las dos y media me avisaron que ya estaban libres y que querían retornar a la estación de buses por lo que les ordené otro Uber (este me costó un poco más de seis dólares) y en un poco menos de una hora estaban de vuelta en la estación.

Durante todo este período estuve en constante comunicación con mi papá (le había puesto internet para todo el día en su teléfono), con su acompañante y con mi hermana menor (también le había puesto internet a un teléfono que estaba usando)  quien se había quedado acompañando a mi madre por su estado delicado de salud.

A las siete de la noche me comuniqué por última vez con mi padre ese día: me llamó cuando estaba ya entrando en su casa luego del viaje en autobús; al final no estuvo tan mal el día; a pesar de no haberlo podido acompañar en el evento pude hacerme cargo de su movilización en la ciudad.

Por los cambios de horarios -u otras razones- no había meditado desde el sábado hasta el jueves; el viernes, aprovechando que la primera llamada del día fue a las siete de la mañana retomé mi práctica de meditación y no la he dejado ni siquiera el domingo que usualmente tomaba como pausa.

El sábado me levanté un poco después de la siete y después de meditar, desayunar y hacer un poco de Duolingo me pasé el resto de la mañana leyendo un poco de no ficción y ciencia ficción; a las once y media alisté todo lo necesario (aunque olvidé los vasos de duroport!) para la reunión en la biblioteca.

Tenía el firme propósito de no llegar tan temprano al centro pues el parqueo es super caro y al final he pagado por casi cuatro horas de parqueo por las dos horas que dura la reunión; y sí, ese día pagué tres dólares de parqueo en lugar de los cuatro habituales.

La reunión estuvo bastante tranquila con dos de los asistentes habituales (además de mis dos hijos) y otro par de personas nuevas; un tipo mayor que vive en el mismo albergue que otros asistentes del pasado y un joven profesor de literatura que aportó el lado intelectual a la reunión.

Finalicé la reunión diez minutos antes que de costumbre e invité a mis hijos a almorzar al Subway de la zona en la que viven; estuvimos en el lugar casi una hora entre almuerzo -sub del día- y conversación y un poco después de las cuatro y media pasé a dejarlos a sus habitaciones.

Luego me dirigí a la casa de mi tía pues mi prima mayor me había invitado a la celebración de cumpleaños de su padre -era a las cuatro por lo que llegué con una hora de retraso-; la reunión fue bastante agradable, con tamales y pastel de dos tipos y estuve departiendo un poco más de una hora.

A las seis y media me despedí de todos pues debía pasar a un supermercado a comprar unas peras para Rb (me había llamado cuando estaba almorzando con mis hijos) y un poco después de las siete de la noche estaba estacionando el auto frente a la casa.

El domingo me volví a levantar temprano a meditar y luego de desayunar, practicar francés en Duolingo y leer un poco salí al patio frontal a quitar las malezas que se acumulan bajo el limonar; además ayudé a cosechar qüisquiles: bajé alrededor de veinte de la enredadera.

Por la tarde me dirigí a la casa de mi amigo voluntario con quien acostumbraba a cenar hace más de diez años y lo invité a un café y una dona en la tienda de donas más antigua de la zona; estuvimos en el lugar hasta que cerraron -casi a las cinco y media- y luego retorné a dejarlo a su lugar de habitación.

Ayer y hoy han estado bastante relajados en el tema laboral; se suponía que nos ibamos a reunir ayer a primera hora para ver la planificación de las próximas tres semanas (sería la segunda parte de la reunión del viernes) pero el administrador del proyecto cambió la reunión para este día.

Entre el Domingo y ayer completé los dos capítulos que me tocaban del libro de tecnología: Heads First Design Patterns; me cuesta mucho el tema pero estoy mentalizándome para completarlo y pasar luego a un tema un poco menos escabroso -pero no menos técnico- para continuar con esta línea.

Hoy a primera hora -afortunadamente pude meditar antes- realizamos la parte final de la reunión de planificación pero debo reconocer que no veo claro mi futuro en el equipo: de las cinco o seis tareas previstas ninguna estaba a mi nombre; en todo caso no quise resaltar el tema y seguiré -como hasta ahora- apoyando a mis dos compañeros en la realización de sus asignaciones...

Y a ver cómo va eso.




martes, 7 de noviembre de 2023

Días de trabajo... Workdays... Jours de travail...

Les he comentado en varias ocasiones a mis hijos -y a alguna otra persona con la que me relaciono- que mi trabajo es bien inestable: he trabajado varias veces sin parar por dos días seguidos -incluyendo noche y día- y he trabajado sin tomar un descanso por varias semanas -solo de día-; pero también ha habido días en que mi única labor en la jornada es una reunión de quince minutos al inicio del día.

Usualmente las personas se muestran deseosas de un trabajo así -porque primero cuento la parte final del párrafo anterior- y ya no tan deseosas cuando cuento sobre las otras características de mi trabajo; en fin, creo que debo ser más cuidadoso para hablar.

Y esta semana el trabajo está como la parte que no le gusta a la mayoría de las personas: ayer estuvo tan pesado que no hice mi lección de Duolingo de antes del mediodía; o sea, pasé toda la mañana entre reuniones y tareas y cuando me dí cuenta ya habían pasado las doce -hora límite para obtener un chest para puntuar doble en las lecciones-.

Y es que se vino fuerte -como siempre- las asignaciones de tareas y apenas pude ayudarle a Rb con el pelado y partido de papas para la preparación del pollo en crema -de almendras- que habíamos planificado para el almuerzo de ayer.

En fin...

El miércoles pasado fue el primer día del mes de noviembre y acá -creo que por toda latinoamérica- se celebra el día de los santos o el día de los muertos; y -al menos acá- se observa como día de asueto; había planeado ir a visitar a mi tía y, luego de acudir por la mañana a un supermercado, le propuse a Rb que me acompañara.

Después de que Rb le diera de comer a sus perros nos dirigimos a la zona colindante en donde ha vivido mi tía desde que se mudó a la ciudad -hace cincuenta y dos años, nos comentó-; yo llevaba la magdalena que había comprado por la mañana y Rb llevaba un recipiente con té, debido a que no ingiere nada que no ha preparado personalmente.

Estuvimos con mi tía -y mi tío- un poco más de una hora, entre conversación, café, té, magdalena y muchos recuerdos familiares; también Rb contó lo usual: sus viajes por los cinco continentes, los países que más le han gustado y así; luego retornamos a casa.

El jueves y viernes estuvieron más animados en el tema laboral ya que empezamos poco a poco a tomar más tareas en el nuevo equipo; además, nos asignaron a otro analista por lo que ahora el equipo se compone de cuatro -aunque el analista más antiguo está en una ausencia de un par de meses por apoyar otro proyecto-.

Por cuestiones de cambios de hora en el imperio del norte toda la semana pasada estuve entrando a trabajar a las siete de la mañana; y el jueves y viernes -para avanzar en un par de tareas- me levanté a las cinco de la mañana, realicé los veintiún minutos de meditación y luego me dediqué a mi trabajo.

El sábado me levanté a las cinco menos cuarto pues había planeado ir a la casa de  mi amigo a quien le estoy enseñando a armar el cubo de Rubik y la última vez me había tardado un par de horas en el trayecto -vive justo al otro lado de la ciudad-.

En esta ocasión había planeado utilizar transporte público y Uber; un poco después de las cinco me dirigí a pié al lugar en el que pasan los buses intermunicipales y tomé una unidad hasta la estación más concurrida del Transmetro.

Abordé una unidad express -cobran el doble- y me dirigí al centro histórico; en donde abordé otra unidad hacia el Obelisco; en donde abordé otro bus intermunicipal que me llevó hasta Carretera a El Salvador.

En un gran centro comercial de este sector entré en un Mc Donalds y luego de utilizar sus servicios sanitarios ordené un Uber Moto; que finalmente me condujo hasta la calle en la que se encuentra la casa de mi amigo; el primer bus me cobró casi un dolar y el segundo un poco más de medio dolar; el viaje en Uber me salió en tres dólares; lo que no estuvo tan mal.

Le indiqué al conductor de la moto que me dejara en el inicio de la calle pues de allí a la casa de mi amigo son como cien metros en una cuesta a más de cincuenta grados de inclinación; faltaban como cinco minutos para la hora acordada (siete y media) cuando recibí una llamada de mi amigo; misma que casi no pude contestar pues estaba como a diez metros de distancia y ya no tenía aliento.

Luego de recuperar la respiración normal nos pusimos a cocinar; yo había llevado ingredientes para preparar un desayuno bastante típico: un omelette de media docena de huevos (al cual tuvimos que agregarle otro par) con relleno de jamón, salami, peperoni, chile pimiento y cebolla; plátanos fritos y frijoles colados.

Al terminar de preparar el desayuno mi amigo le bajó su porción a su esposa -quien aún estaba despertándose- y nosotros desayunamos en el comedor de la casa: la construcción es de madera y de un estilo bastante armónico.

Luego del desayuno estuvimos practicando los pasos cuatro y cinco de mi método para armar el cubo de rubik de 3x3x3 y a las diez que había planeado iniciar el retorno a mi casa mi amigo se ofreció a darme aventón pues debían salir con su esposa.

El viaje de vuelta estuvo más tranquilo e incluso pasamos a un gran centro comercial en donde había esperado reponer mi cubo de 3x3x3 de espejo pero, lastimosamente, el modelo que tenían en un kiosko del lugar era más pequeño que el que perdí hace un par de meses -creo que finalmente deberé comprarlo on line-.

Mi amigo pasó a dejarme a la misma estación del transmetro desde donde empecé mi recorrido en este medio más temprano y desde allí abordé una unidad hasta el comercial en donde se toman los buses que me dejan al otro lado de la calle frente a mi colonia.

Preparamos el almuerzo con Rb y luego de almorzar y de sacar a caminar a sus perros nos dirigimos al supermercado más cercano en dirección norte (a un par de kilómetros);  luego nomás estuvimos viendo series y películas en la habitación de Rb.

El domingo habíamos planeado ir al supermercado en el que nos proveemos de artículos a granel por lo que luego de desayunar nos dirigimos al lugar; pero no encontramos un tipo de aceite que Rb utiliza para cocinar por lo que pasamos a otro supermercado más pequeño y luego a la sucursal local del mismo supermercado que visitamos más temprano.

En el tercer lugar encontramos por fin el aceite buscado y yo aproveché para comprar una magdalena pues había planeado visitar a mi prima que enviudó justo hace un año; luego del almuerzo (alitas) y de sacar a caminar a sus perros tomé el auto y me dirigí a la casa de mi prima.

Como mi prima creyó que llegaría con Rb (me comentó que) había hecho una limpieza bastante profunda -tienen como ocho perros-; estuvimos un poco más de una hora entre conversación, café magdalena y al final se nos unió su hijo menor; tiene veintiseis años y acaba de empezar -otra vez- a trabajar en el mismo call center que trabaja mi hijo menor.

A las cinco y media me despedí de mi prima y retorné a mi casita; ni el día anterior ni ese leí mucho; ya terminé de leer Why People Believe in Weird Things pero aún no he empezado el otro de Smil; y es que mientras estaba buscando qué leer de ficción empecé tres libros a la vez: Old Man's war, Locked in y Love Death & Robots.

El primero es sobre viajes interplanetarios -y personas de edad avanzada- el segundo sobre surrogates y el tercero es la colección de historias de ciencia ficción sobre las que se basó la primera temporada de la serie de Netflix del mismo nombre.

Los primeros dos están muy buenos y creo que los tomaré como lectura inter líneas (ambos) pero el tercero ya no muy me gustó; del tercero había empezado a leer una historia y luego ver el capítulo de Netflix, pero, la cuarta o quinta historia introduce vampiros y no me agrada la mezcla de fantasía con ciencia ficción.

Pero igual, por lo ocupado que he estado los últimos días mi rutina se ha estado descarrillando bastante; a pesar que a partir de ayer empecé con las reuniones a las 8:00 -o quizá debido a eso- no he meditado ni ayer ni hoy (ni lo había hecho el sábado y el domingo) y no he leído mucho desde el viernes...

Y a ver cómo sigue eso...

lunes, 11 de septiembre de 2023

Esas fechas... Those dates... Ces dates là...

La computadora me recuerda que hoy es una de esas fechas resaltadas por la población en general... usualmente la pregunta es ¿dónde estabas en esta fecha en el dos mil uno? pero ya antes de ese año en la misma fecha se había completado el golpe militar en Chile cuyas consecuencias legales aún están dilucidándose por esta época... diecisiete años de dictadura.

Lo último me lo recuerda por whatsapp el gestor cultural con quien me reuní ayer por la tarde; hace trece o catorce años acudí a la reunión con la que conmemoraban el primer -o segundo- aniversario de la fundación de su grupo de lectura y luego hemos estado esporádicamente en contacto durante la última década.

Incluso les acompañé durante algunas sesiones en un intento de planeación estratégica hace ocho o nueve años; al final no se pudo avanzar pues aún no se reunían las condiciones mínimas requeridas -lo aprendí mucho más tarde- para completar exitosamente este proceso.

Y lo reencontré nuevamente hace unos meses -esta ciudad es realmente un pañuelo- un poco antes de iniciar mi reunión sabatina de diálogos; ese día nomás nos saludamos pero luego la directora del lugar me escribió pidiendo mi autorización para compartirle mi número.

Un poco después me escribió para que nos tomáramos un café alguna tarde y acordamos una fecha; pero luego tuve que mover la fecha pues finalmente logramos ponernos de acuerdo con mi segunda ahijada profesional y era una reunión que había propuesto desde el año pasado.

Ayer finalmente nos tomamos un café -yo también ingerí dos donas por lo que mi  entrada al sueño estuvo muy difícil anoche- y conversamos durante un poco más de una hora en uno de los cafés más antiguos de la ciudad.

Y la reunión me dejó bastante pensativo porque hasta este momento aún no puedo dilucidar claramente de qué se trató; aunque creo que al final era sobre las preguntas eternas de la vida: qué he hecho, qué quiero hacer y qué puedo hacer.

Creo que ningúno de los dos podemos dar una respuesta clara a la segunda y la tercera; aunque en su caso estuvo barajando bastantes opciones sobre lo que quiere hacer e incluso algunas líneas de acción para lo que puede hacer; pero nos despedimos sin ninguna conclusión sobre esto último...

El lunes pasado me llamó mi hija para confirmar el préstamo que me había solicitado el sábado; ese día me había llamado pero creo que venía manejando por lo que fue hasta que entré a casa que leí su mensaje: quería un préstamo bastante alto -como cuatrocientos dólares- y proponía un pago de sesenta dólares al mes.

En la llamada del lunes inquirí sobre el destino del préstamo pues aún me preocupa que siga malgastando el dinero que obtiene -en este caso obtendría de mí- y adujo gastos médicos -aún anda viendo si es realmente glaucoma lo que está causandole molestias oculares- y para seguir trabajando: su teléfono ya no funciona tan bien. Le transferí el dinero. El viernes -su día de pago- realizó el primer depósito.

Y esto es algo que me ha estado preocupando toda la semana; o sea, creo que es bueno que mis tres hijos tengan una opción a endeudarse por medio de un banco -los intereses son asfixiantes- pero tampoco quiero que se convierta en uno de los juegos del Análisis Transaccional.

A mi hijo menor le presté más o menos la misma cantidad cuando había dejado de estudiar y aún estaba empezando a trabajar y luego le presté más de cuatro veces esa cantidad y me lo terminó devolviendo en un poco menos de un año; su hermana mayor es la primera vez que me pide un préstamo tan alto y nomás espero que no se vuelva costumbre.

Y luego está mi segunda hija; ella me está pidiendo -igual, con las mismas condiciones- un préstamo -en dos partes- de más de veinte veces la cantidad; y espera devolvérmelo en un período de dos años a partir de un año del desembolso; esto me ha tenido más pensativo pues es una suma -para mí- bastante fuerte.

De hecho creí que la fecha para depositarle la primera parte era el viernes pasado por lo que me pasé todo el día a la expectativa y no pasó nada; por la noche revisé nuestras conversaciones en Facebook -el único medio por el que nos comunicamos- y resulta que la fecha es el próxio martes... sigo a la expectativa.

La semana laboral estuvo casi vacía: la semana anterior me habían convocado para una reunión -entrevista- el martes; lo que me mantuvo bastante pensativo durante el fin de semana; al menos esperaba que en la reunión se aclarara un poco qué me depara el futuro cercano;

A la reunión -organizada por el director del área del país más poblado a nivel mundial- también fue invitada mi directora actual, el jefe de desarrolladores del país asiático y un analista de mi área con un nivel más alto; y estuvo fatal: el director se presentó y me pidió información general pero el analista de mi área me realizó preguntas bastante técnicas y no pude darle respuestas satisfactorias a las dos más específicas.

Al final de la reunión -tardó como media hora- mi actual directora intentó que se concluyera de buena forma la reunión pero su contraparte del país asiático ya no estaba en la misma; por lo que dió por terminada la reunión indicando que ella vería con el otro director sobre los siguientes pasos.

Lo cual me ha mantenido de un ánimo bastante bajo; en todo caso sopesé entre contactar a quien me había hecho las preguntas difíciles -creo que trabajaría a su lado de completarse el movimiento- para ver si ya estaba calendarizada una fecha de inicio de proyecto o seguir en contacto con mi directora para darle seguimiento a la comunicación con su contraparte.

Al final decidí no hacer nada; o casi nada: al día siguiente -al final de la jornada- contacté al analista senior por nuestra herramienta interna de mensajería para mostrarle la extensión de explorador que he usado, para responder a una de sus preguntas; también le mandé el video con el que completé la última tarea del taller que nos fue impartido por una analista de su país: en este muestro que sí he escrito código similar al de las preguntas específicas.

Y eso, decidí no hacer nada más: ni inquirir sobre fechas de reunión, ni dar seguimiento con mi jefa a mi situación; evectualmente deben asignarme a un equipo y asignarme tareas; esperaría que fueran de lo que he estado haciendo durante el último año pero tampoco sería terriblemente malo si me retornan a realizar las tareas que hacía antes...

Los ejercicios que hacemos con Rb post jornada laboral no sufrieron ninguna variante; excepto el viernes: nos llamaron de la tienda en donde adquirimos la aspiradora robótica para avisarnos que ya podíamos pasar a recogerla por lo que al final de la tarde en lugar de la caminata de costumbre tomamos el auto para ir por el aparato.

El sábado por la mañana acudimos al supermercado de artículos al por mayor pues había planeado comprar comida para el perro de mis padres y los perros de Rb también necesitaban reposición de sus concentrados.

Al mediodía me dirigí a la habitación de mi hija mayor pero, a diferencia de nuestras reuniones habituales, no nos encaminamos a ningún restaurante: mi hija había pasado por un episodio de dos días de comer exageradamente -según ella buscando placer-.

Total que un poco antes de que yo llegara a su habitación había vomitado parte de lo que había ingerido los dos días anteriores por lo que la ingestión de más comida quedaba descartada; al parecer lo que hizo fue el resultado de que -por su situación ocular- dejó el alcohol, el tabaco y cualquier otra sustancia.

Como no me gusta comer junto a alguien que no puede hacerlo nomás la acompañé a la farmacia a que adquiriera suero y acetaminofen -en el camino le compré un cubo de Rubik de 4x4x4x- y compré un helado y una bolsa de snack.

Estuvimos hasta las cinco en su habitación entre conversación y resolución del nuevo cubo de Rubik y al final de la tarde también preparamos té -habíamos salido a comprar un solo panito-; un poco después de las cinco nos despedimos y retorné a mi casita.

Y ya tengo una solución del cubo de Rubik 4x4x4: el viernes estuve buscando en la red rutas alternativas para el último paso y encontré una que -a pesar de contar con 18 movimientos- tiene cierto ritmo en la ejecución por lo que entre el sábado y el domingo terminé de internalizarla.

El domingo me levanté tarde -alrededor de las ocho- y no hice meditación ni dibujo ni nada de lo que acostumbro los otros días de la semana; nomás el desayuno que preparo los últimos tres días de la misma; tampoco tuve que sacar el auto pues Rb decidió que no iría a la iglesia por la mañana.

Me pasé casi toda la mañana en cama: entre lecturas y dormitando; al mediodía preparamos las alitas de costumbre y a las tres y cuarto llevé a Rb a su clase de Teología; luego me fuí a esta cafetería a donde habíamos acordado reunirnos con el gestor cultural; la misma cierra a las cinco por lo que nos tocó terminar nuestro diálogo en el patio del centro comercial.

Un poco antes de las seis lo pasé a dejar a su casa -vive en la misma colonia en donde tienen sus habitaciones mi hija mayor y mi hijo menor- y retorné a mi casita; durante la semana había terminado de ver Special Ops: Lioness y The Peripheral y había empezado a ver Foundation, pero no estoy seguro si completaré las dos temporadas...

Y a ver cómo sigue eso...


miércoles, 9 de agosto de 2023

Pérdidas X.0... Losses X.0... Pertes X.0...

Iba a poner de título Pérdidas 2.0, o Pérdidas 3.0 o algo así pero me imagino que ya van varias entradas con el mismo título así que este es nomás otro texto que se refiere a las pérdidas que vamos experimentando en esta realidad.

Y es que volví a perder otro de los regalos de mi hija mayor; la vez anterior fue el primer gorro que me había tejido -ahora tengo do más, uno similar al perdido y otro que más parece un bonete de los poetas malditos- y ahora fue el cubo de rubik que tiene formas en lugar de colores.

A mi semana de interpretación llevé nomás dos elementos de distracción -bueno, cuatro si se cuentan al celular y a la tablet-: mi tablero de ajedrez más antiguo y el cubo de Rubik -de espejo creo que le llaman- que mi hija me dió hace un par de navidades.

El tablero lo utilicé únicamente el penúltimo día de estadía en el hospital pues luego de haber realizado el inventario nos quedamos sin qué hacer y disputamos unas partidas con el enfermero con el que había estado trabajando y otro par de voluntarios del Imperio del Norte.

El cubo creo que lo había extraído de la mochila un par de días antes y el vecino de litera -el que roncaba y hablaba en sueños- me lo pidió prestado; y aunque me lo devolvió en el transcurso del día no puedo dejar de sospechar de su persona, pues estuvimos conversando un poco sobre el tema la mañana en la que debíamos abandonar el hospital.

O lo extrajeron de la mochila -estoy casi seguro que lo empaqué antes de retornar a mi casita- o por alguna razón lo dejé olvidado en alguna parte... el resultado es el mismo: ayer antes de meditar -y durante casi toda la meditación- me percaté que no tenía más el cubo.

Y es una vaina, pero también me dije que es nomás un trozo de plástico con cobertura plateada; ayer estuve buscando en la red y encontré un proveedor local que lo ofrece en veinte dólares; y también le conté al amigo al que estoy enseñando a armar el cubo de colores y me comentó que en un comercial cercano a su casa ha visto del mismo tipo.

Quedamos en que si pasaba por el lugar me avisará y yo le mandaré el dinero... aunque esto creo que no será muy conveniente pues de acuerdo a mi calendario anual espero que nuestra próxima reunión -vive hasta el otro extremo de la ciudad- sea el primero de octubre... es demasiado tiempo.

En fin, ayer que era mi último día de vacaciones aproveché para acompañar a Rb al centro pues debía comprar medicamentos contra alergias respiratorias e ir al mercado por su ración semanal de frutas; cuando pasamos al comercial en donde tomamos el busito de vuelta a casa ví un cubo parecido al perdido.

Pero, este era más pequeño y las piezas no estaban tan ajustadas como el que me regaló mi hija por lo que mejor compré un cubo de colores 4x4; creo que hace más de diez años que aprendí -y enseñé a mis hjos- a armar el cubo de colores de 3x3 y hace cinco o seis años adquirí otro de 2x2.

Este sería el cuarto cubo que me propongo aprender a armar y aunque he escuchado de dos fuentes distintas un par de variantes para armarlo se me hace que al final realizaré el mismo procedimiento que con el de 3x3: investigar hasta destilar una serie de pasos que me permita completar los seis lados.

Había planeado escribir esta entrada desde ayer pero esta mañana que reinicié mi labor cotidiana recibí una invitación para una reunión en la que se tratarían los pasos a seguir en nuestro proyecto: se suponía que ya había noticias más firmes sobre el futuro del mismo y del personal involucrado.

Y no, nos reunimos a mediodía con quien se quedó a cargo de nuestra área -nuestra supervisora se largó hace un par de semanas- y lo que nos dijo fue bastante inquietante: aunque aún no hay noticias de qué sucederá individualmente la única certeza es que nadie continuará trabajando en este proyecto.

O sea, -según ella- el 80% del equipo se irá a un área con bastante requerimiento de personal, otro 10% se irá a la parte administrativa y el número restante se irá a un área que tiene que ver con reclamos o seguimiento a incidentes.

Lo que quiere decir que seguimos en la misma posición: esperando; pero al menos ya es un hecho que debemos aceptar que continuar trabajando en el proyecto no es una opción; de acuerdo a esta gerente la próxima semana nos convocarán por separado para evaluar el inventario de habilidades que compartimos hace unos meses y conocer cuál será nuestro destino -al menos laboralmente hablando-...

Y a ver cómo va eso...

domingo, 20 de enero de 2013

Fin de semana genial...

Ayer me levanté temprano, como a las 7:30. Había quedado con mis peques que llegaría a su casa a las 8:30 pues se suponía que a esa hora su madre ya no estaría por allí. Mi hija mayor me envió un mensaje un poco antes de las 8:00 pidiéndome que llegara a las 9:00 pues habían tenido ciertos contratiempos -andan con una especie de gripe- y su madre aún no se retiraba. Al final llegué a la casa de mis peques como a las nueve y cinco y su madre aún estaba por allí. Al parecer tuvieron un accidente con el perro -orinó en dos camas- y estaba sacando la ropa de cama.

Para ayudar un poco -o eso creí- les propuse a mis peques ir a la biblioteca de la universidad. Fuimos al tercer nivel -teníamos mucho tiempo de no ir- y estuvimos leyendo algo de Asimov, Christie y del autor de El mundo de Sofía. Un poco antes de mediodía nos dirigimos al mercado y compramos aguacates para el almuerzo y pasamos a una heladería a comprar helados de chocolate para mezclarlos con los bananos que había llevado temprano. Preparamos rodajas de banano mezcladas con cuadritos de helado y refaccionamos. Le guardamos un poco a su madre en la refrigeradora.

Luego nos pusimos a preparar el almuerzo: Salchicas en salsa y coditos con mayonesa. También guardamos un poco para su madre. Almorzamos tranquilamente y luego ibamos a jugar Clue pero mis peques tenían bastante tarea. Los acompañé un poco más de una hora mientras mi hija mayor hacía unos formatos de Artes Plásticas, mi hija segunda transcribía unas canciones nacionales y mi hijo menor marginaba páginas de su cuaderno de estudios sociales.

A las cinco y cuarto -como habíamos planeado- me despedí de mis peques pues se suponía que su madre llegaría como a las 5:30. A las seis mi hija mayor me envió un mensaje contándome que seguían con sus tareas y que todo estaba bien. Un poco antes de las seis y media la llamé y me comentó que su madre acababa de llegar. Había esperado que mi grupo de los sábados por la noche me llamara, pues era el cumpleaños de una de las voluntarias pero no recibí ninguna llamada. Estuve viendo el final de Tres idiotas y leyendo un poco. Me dormí un poco antes de las diez de la noche.

Este día me levanté bastante tarde, casi a las 8 y media. Estuve actualizando mis redes sociales y luego ordené mi habitación. A las nueve y media fuí por mis peques pero iban atrasados. Salió mi hijo menor a pedirme quince minutos más de tiempo. Me dirigí al mercado en donde compré cuatro aguacates y a la panadería por un poco de pan para el desayuno. Vine a mi habitación a bajar un par de videos de Stand Up comedy y un poco antes de las diez llamé a mi hija mayor para ver si ya estaban listos. Fuí a traerlos.

Al venir a mi habitación mis hijos me dieron sus diarios y les dí tres cubos de rubik y un problema de ajedrez para que lo resolvieran. Mientras tanto, aproveché para desayunar. Luego vimos un par de videos en mi computadora. Más tarde nos dirigimos al mercado por la fruta de la refacción y las verduras para preparar el almuerzo. Retornamos a mi habitación y refaccionamos melón. Hacía tiempo que quería filmar a mis chicos resolviendo el cubo de Rubik y aproveché que tengo baterías nuevas.  Subimos a la terraza en donde nos tomamos un par de fotografías y preparamos un video de un poco menos de cuatro minutos donde todos resolvimos un cubo.  Menos yo, me confundí en el último paso.

Luego nos pusimos a preparar los embutidos y verduras para el almuerzo: Burritos.  Un poco después de la una de la tarde nos dirigimos al IRTRA. Como eran casi las dos buscamos un lugar para almorzar y luego del masivo almuerzo estuvimos leyendo un poco. Luego compré dos pasaportes de doce juegos y nos subimos todos a la rueda de Chicago gigante. Mi hija mediana y mi chico entraron nuevamente a La Casa de Don Chebo y con mi hija mayor los esperamos, conversando un poco sobre el sinsentido de la mayoría de canciones modernas.

Luego los tres se subieron al Ala Delta, mis hijas al Ratón Loroco y mi hija mayor y mi hijo pequeño nuevamente al Ala Delta. Para finalizar mis chicas se subieron nuevamente al Ratón Loroco y luego dimos una vuelta por la periferia del zoológico. Como ya eran más de las cinco los animales empezaban a recogerse para dormir y el sitio estaba bastante vacío. Salimos a tomar un bus del Transurbano y retornamos a mi habitación. Mis chicos me ayudaron a lavar los trastes del día y luego vimos un fragmento de un Stand Up Comedy de Dane Cook y quince minutos de Tangled. Un poco antes de las seis y media fuí a dejarlos a su casa.

Como a los quince minutos mi chica mayor me envió un mensaje para que la acompañara a comprar unas pastillas contra la alergia que debía tomarse y había olvidado comprar. La esperé fuera de mi casa y la acompañé a la farmacia, luego la retorné a su casa. Como el almuerzo fue enorme -incluso me sobró un burrito para mañana- ya no cené sino que actualicé el blog que llevamos con mis chicos y el hijo de K. Luego lustré mis zapatos y preparé la ropa que llevaré mañana. Estoy viendo Prometheus -online- pero no creo que termine de verla esta noche. Quiero dormirme temprano para empezar con buen pie mi primer día en mi nuevo trabajo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Jueves, regalos, regalos...

Voy atrasado con los regalos.  Afortunadamente compré la semana pasada el teléfono que había planeado darle a mi hija mayor.  Antier estuve buscando un libro que mi chico escribió en su lista de sugerencias: Ben y Yo -o más bien Ben and Me-.  No encontré el libro en el país.  Una librería que creía bien cara tenía uno en inglés de Benjamín Franklin y coloqué el pedido online, me pareció un buen precio -como seis dólares-.  Adicionalmente pregunté si podían conseguirme el otro libro.  Este si lo consiguen pero cuesta como 10 dólares.  Ordené el primero que había visto y me confirmaron anoche que lo traen en tres o cuatro semanas.  Le daré una impresión del pedido a mi chico ya que a sus hermanas les estoy dando, además de los regalos un par de tarjetas telefónicas del valor más pequeño.

Ayer entré a trabajar un poco antes de las ocho.  Han estado un poco pesados los días pues no sólo me toca avanzar en mis pruebas sino apoyar en algunas tareas extras a mi jefe.  Por la mañana me escribió el amigo que vive en el centro histórico, contándome sobre locales, precios e incluso enviándome unas fotografías de los tableros de ajedrez que había visto el día anterior.

A la hora del almuerzo -salí como a las 1:30 a almorzar- me dirigí al Walmart que está a pocas cuadras de mi trabajo.  Compré un lego que habíamos visto con mis chicos el domingo y que mi hijo había dado como aceptable para regalo.  También compré un plátano, un par de bananos y un par de zanahorias.  Pagué la cuenta y retorné a mi oficina a almorzar la avena que llevé con la fruta comprada.

Continué trabajando en lo mismo por la tarde -realmente tratando de avanzar subrepticiamente en otro par de pruebas- y le avisé a mi jefe que me retiraría a las 5:30 pues debía ir a comprar regalos para mis hijos.  A las 17:35 me retiré de la oficina.  Al mediodía había sacado dinero de un cajero pero no tenía sencillo por lo que pasé a un café en donde trabajé hace unos seis o siete años para que pedir billetes más pequeños.  Llegué rápido al centro y compré el tablero de ajedrez -más dama- que había visto en las fotos que me envió mi amigo.  Luego tomé el transurbano para regresar a mi habitación.

Por la noche me llamaron mis papás.  Desde el año pasado -creo- tienen la costumbre de enviarles dinero a mis chicos para fechas especiales.  Esta navidad no es la excepción.  Estuvimos conversando un momento con mi papá y luego les dí el número de cuenta de cheques que tengo en el banco más grande del país.  Ví el capítulo 9 de Homeland segunda temporada y me dormí.

Hoy me costó un poco menos levantarme.  Dejé el reloj para las seis pues planeaba llevar la acostumbrada ensalada de zanahoria y atún.  Rallé una de las zanahorias que traje anoche pero no encontré atún.   Creía que aún tenía pues hace algunos meses ví que tenía un montón de latas.  Me llevé sólo la zanahoria rallada en uno de los trastes de comida china.

Entré a mi trabajo un poco antes de las ocho.  En el ascensor -desistí de las gradas hace como una semana- encontré a uno de los programadores nuevos.  Uno de los que estuvieron tomando fuertemente para el convivio.  Me contó un poco de cómo terminaron el convivio, llegaron al final entre tres y cuatro de la mañana a sus casas.  Continué por la mañana con las pruebas que estaba realizando por mi lado.

Al mediodía fuí a Juguetón, planeaba comprar un cubo de Rubik original para mi pequeño.  Otro de los items en su lista.  La sorpresa - o quizá no tanto - es que están agotados.  Desde la oficina llamé a otro par de lugares y tampoco encontré.  Supuestamente en una juguetería de la zona 10 tienen uno y, aunque estaba apartado, la dependienta me prometió que llamaría si no llegaban a recogerlo entre hoy y mañana.  Sino consigo el Rubik le compraré una figura de acción a mi chico.

Por la tarde estuve conversando con una dama que conocí en Facebook -pero que era parte de mi grupo de voluntarios-.  Es auditora -y un poco llenita- y el año pasado -o antepasado?- me comentó que tenía una relación un poco extraña con un mexicano que había venido a trabajar al país y luego había retornado a su país.  Ella incluso fue a verlo hace más de un año.  En fin.  Se supone que nos veremos la otra semana.  También le dí los 15 dólares a mi jefe para el almuerzo del domingo.

Casi al finalizar mi jornada laboral -durante la tarde estuve complementando una prueba antes de liberar una versión- estuve conversando con una amiga de tres o cuatro trabajos anteriores.  Le comenté que no me habían llamado del banco desde la semana pasada y que estaba pensando en llamar a la que sería mi jefa.  Estuvo de acuerdo.

Saliendo de mi trabajo llamé a mi chica mayor y estuvimos conversando un rato.  Estaban jugando Bancopoly.  Luego llamé a la persona que me entrevistó la semana pasada pero el cel sonó hasta enviarme al buzón de mensajes.  Como a medio camino me llamó mi papá, para comentarme que ya habían depositado en mi cuenta.  La verdad había revisado online y me había dado cuenta que les estan mandando bastante dinero a mis chicos -el doble de lo delaño pasado-.  Les agradecí por el detalle y les prometí hacer todo lo posible por llevar a mis chicos a principios del otro año.  En un local un poco después encontré a mi prima favorita y su hijo menor.  Me recordó que tengo que llegar a su casa para navidad, al almuerzo.


Había planeado pasar a comprar una torta para cenar -ya se está convirtiendo en habíto, también- y unas cuadras antes de llegar al lugar recibí otra llamada, esta vez de la persona que me entrevistó en el banco hace dos semanas.  Me comentó que ya tenían los resultados de las pruebas psicométricas y que su jefa había estado enferma.  Que ya enviaron mis datos a la empresa que realiza el estudio socio económico y que seguramente la otra semana me llamaban para entrevista, que casi 100% segura estaba que yo era el elegido.  Me emocioné.  Pasé a comprar la torta y una gaseosa y snack a una tienda y me vine a cenar.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Martes, Club de lectura -que no es de lectura-...

Ayer me tocó nuevamente ingresar a la oficina de nuestra subsidiaria local.  Llegué un poco antes de las 8:00 y el guardia me dijo que tenía que esperar hasta la hora de apertura normal.  Llamé al programador que está haciendose cargo de esta subsidiaria pero no me constestó.  Como a los diez minutos me devolvió la llamada y uno de sus compañeros bajó a franquearme la entrada.  Estuve trabajando con el mismo personal -y el jefe de contabilidad- hasta el mediodía y a la hora del almuerzo me despedí de todos.  Pasé a comprar un hotdog callejero y me dirigí a mi oficina.

Hace mucho tiempo nos estábamos reuniendo cada dos semanas.  Ahora es una vez al mes.  Al inicio intentamos leer un libro de Dale Carnegie.  Ahora desistimos de la lectura, al menos estructurada.  El jefe de mi jefe si es, al parecer, un lector consuetudinario.  Está leyendo por estos días Cincuenta sombras de Grey. Yo estoy leyendo Cartas a Adriana, de una periodista española y la semana pasada leí Querido Señor Henshaw de Barbara Cleary.

La reunión del club de 'lectura' de ayer fue en uno de los centros comerciales más caros de la ciudad.  De hecho yo propuse el lugar pues el lunes había recibido un correo de la tienda de juguetes en la cual mis chicos participaron en la competencia del cubo de Rubik informándome que ya tenían los diplomas disponibles pero que estaban en la sucursal de esa tienda de este comercial.  Yo había planeado que cenáramos allí pero me había asegurado que había un café no muy caro: Café Barista.

Como a media tarde el jefe de mi jefa pasó al lugar en el que trabajamos -mi escritorio está a la par del del cuarto miembro del grupo de lectura- y nos indicó que tenía que realizar unos trámites en el RENAP y que llegaría al lugar que decidiéramos.  Yo propuse este centro comercial pues le quedaba a él a la mano y yo podría pasar a traer los diplomas.  Un poco antes de las seis el otro compañero me indicó que teníamos que salir pues el jefe de mi jefa ya se encontraba en el lugar.

El tráfico estaba pesado.  Nos tardamos como cuarenta y cinco minutos para llegar al lugar y al final, alguien -no estoy seguro si fue el jefe de mi jefa- propuso que cenáramos en Nais Aquarium, que es el acuario más grande del país -creo-.  Había oído comentarios de que era bastante caro pero, me resigné al costo, pensando en que si no, quien sabe cuando iría por los diplomas de mis chicos.  Afortunadamente cargaba mi tarjeta de débito pues mi jefa me había pedido que le prestara dinero para cubrir la cena.  Un poco después de acomodarnos -y ordenar- indiqué que iba al baño y aproveché para recoger los diplomas de mis peques.

Estuvimos en el lugar un par de horas.  Hablando un poco de libros y mucho sobre películas. Y viendo los peces.  La comida es cara.  Gasté casi lo mismo que el mes anterior en Cayalá.  La comida fue miejor en el otro lugar, también.  Durante la parte final de la conversación el jefe de mi jefa bromeó con ella porque de pronto se había quedado callada.  Yo lo había notado, pero creí que tenía algo que la preocupaba, familiar o de la misma índole.  Igual, sé el grado de inmadurez que se maneja por lo que traté de no darle mucha importancia.

Un poco después de las nueve nos despedimos y el jefe de mi jefa pasó a dejarme a mi casa.  Ví la mayor parte de Taken 2 y me dormí un poco antes de la medianoche.


martes, 27 de noviembre de 2012

Lunes, Life is going on...

Ayer me levanté temprano.  Había puesto el reloj para las cinco y terminé levantándome como a las 5:30.  Planché mi camisa, me bañé y un poco después de las 6:00 me dirigí a mi trabajo.  Llegué exactamente a las 7:00 a mi oficina.  Mi jefa se apareció como quince minutos después.  El favor que quería pedirme era que le ayudara con su tarea de programación.  Yo había desistido de enviar la tarea el jueves por la tarde.  Mi jefa me contó que ese día no había habído clase pero que si habían recibido la tarea y que el instructor indicó que quienes no la habían entregado tenían hasta el martes a medio día para enviarla por correo.

Sigh.  Ayudarla con la tarea.  Traté de explicarle lo trabajosa que estaba la tarea y estuve ayudándole un poco con la misma -escribiendo las instrucciones realmente-.  Luego me pasé casi todo el día detenido en mis pruebas pues uno de los servidores -los dos en una parte del día- no estuvo funcionando.  Al mediodía bajé al tercer nivel y compré una pizza personal.

Cuando estaba sentándome vi a alguien en la mesa contigua con un cubo de rubik con imágenes del Real Madrid y el Barcelona.  Le pregunté si podía armarlo y me ofrecí a enseñarle.  Luego estuve casi todo el almuerzo conversando con este tipo.  Piloto de una agencia de viajes que se encarga de transportar a turistas dentro y fuera de la ciudad.  Lo interesante es que creo que ambos estamos casi en la misma edad y también tiene tres peques.  No tan peques realmente, una chica de 17, otra de 15 y un chico de 13.  Como estaremos con mis peques dentro de tres años.

Luego del almuerzo retorné a continuar con mis asignaciones y a buscar algunos documentos que nos estaba pidiendo el área de Soporte.  Me iba a retirar a las 5:30 pero por enviar los documentos que había encontrado terminé saliendo casi a las 18:00.  En el camino llamé a mis peques para ver como estaban y me comentaron que estaban jugando Poker.  Al parecer su abuelo materno había llegado por la tarde y les había estado enseñando el juego.

Vine a mi habitación y empecé a ver Yo, Robot después de limpiar el disco pues la noche anterior se había quedado trabajo el reproductor de videos.  Un poco después de las 8 mi ex esposa me llamó, comentándome que necesitaba salir y pidiéndome que llamara a los peques a la hora o a las dos horas pues retornaría luego de un par de horas.  Estuve de acuerdo y luego de colgar se me ocurrió que podía aprovechar la noche.  La llamé de vuelta y me ofrecí para llegar a pasar esas dos horas con mis peques. Estuvieron buenísimas.  Me llevé cuatro cubos de rubik y el Scrabble y estuvimos jugando Scrabble en inglés.  Y conversando.  Bastante.

Mi ex esposa retornó como a las 10:15.  Me despedí y me vine a ver -ahora si- Yo, Robot.  Me dormí un poco antes de las doce de la noche.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Vacaciones de Noviembre -14 años ya?-

Como mi jefa me había indicado que no puedo tomar más de tres días seguidos de vacaciones distribuí los quince días a los que tengo derecho entre los cumpleaños de mis chicos y el día de la madre.  Más un par de día en septiembre sin ningún motivo.  Con excepción de hoy, cada fecha programada la he tenido que ir corriendo en uno o dos días por cuestiones laborales.

El martes continué trabajando en la asignación del lunes, bastante pesada por cierto.  Salí como un poco antes de las 6 de la oficina y pasé a ver si estaban los diplomas de la competencia de Rubik en la que participaron mis peques.  Aún no los tenían.  Como no había podido formatear la computadora el día anterior -y había dejado bajando un XP por torrent- pasé a comprar otro cd al supermercado y traté nuevamente de formatear la computadora.  La computadora se reseteó antes de terminar de instalar Windows y cuando traté de ingresar nuevamente al cd de instalación no lo pude hacer pues no me reconoció el teclado usb.

El miercoles estuve una parte del día con la misma funcionalidad de la semana y la otra parte en reuniones de equipo y de capacitación.  También estuve recordándole a mi jefa que no llegaría jueves y viernes.  Al parece no estaban bien registrados todos los días que he tomado de vacaciones durante el año -11 en total- y un poco después del mediodía mi jefa estuvo confirmando -por skype- las fechas.  Me apoyé en mi correo laboral, en Google Calendar y en este blog para confirmar las fechas.

Almorcé una doblada de pollo y había planeado salir a mi hora normal.  Un poco antes de mi hora de salida me programaron una hora de capacitación y luego de esto mi jefa aún me entretuvo con un detalle de unas pruebas y la lista de los puntos de la capacitación.  Al final terminé de laborar a las 7:30, le pedí aventón al compañero B y me indicó que saldría a las 8:30, como no quería quedarme tan tarde iba a retirarme pero mi jefa me ofreció aventón.  Al final salimos como a las 8:10 y mi jefa pasó a tirarme a la Universidad.  Compré un hotdog en la gasolinera y me vine a mi habitación a cenar.

Lo de la cena fue porque esta semana está diferente.  Vine a mi habitación y conecté un adaptador que tenía en el archivo de mi trabajo para instalar el teclado usb en el puerto ps2 de la computadora.  Traté de instalar nuevamente Windows Xp pero no lo logré en dos ocasiones.  Finalmente a la tercera si logré instalarlo e instalé un par de juegos en la computadora.  Me acosté finalmente com oa las dos de la mañana, puse Hancock en mi portátil y le dí media hora para que se apagara.  Previendo que tenía el día libre apagué mi teléfono pero tal como me imaginé como a las seis y media se apareció el dueño de la casa a cobrar el alquiler mensual.

Salí a pagarle y a comentarle lo del polvo blanco con que su hijo había inundado el baño y mi habitación la semana pasada.  Estuvimos conversando un rato y luego retorné a la cama.  Terminé de ver Hancock y me quedé dormitando otro rato.  Irónicamente a las 8 ya estaba levantándome.  Había planeado levantarme al menos hoy al mediodía -mañana tengo visita por la mañana- pero creo que mejor ordenaré un poco mi habitación y sacaré un poco de ropa a remojar.  También debo ir a comprarle su regalo a mi chica mayor.  Hoy cumple catorce años.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Sábado, Rubik

El viernes había planeado salir a las 5:30 para pasar a comprar unos cubos de rubik que mis chicos pudieran utilizar en la competencia a la que los había inscrito para el día sábado.  Al final salí como a las 6 menos cuarto.  Salí caminando a una estación del transmetro y me dirigí a la estación de la universidad en donde compré tres cubos.  Lastimosamente no habían de calcomanías de colores sino de los de cuadros de plástico de colores, los cuales se traban más facilmente.  Después de comprar los cubos me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia para cenar los asados de costumbre.

El sábado me levanté un poco después de las seis y me fuí en bus al Mc Donald's en donde se juntaría el grupo con el que iba a visitar.  Iniciamos la visita un poco tarde -a las 8:30-, el lugar era un hogar en donde se atiende a niños de escasos recursos, se les dá habitación a niños del interior provenientes de familias en extrema pobreza y hogares super poblados.  Los ponen a estudiar también, tienen una biblioteca impresionante en esta casa.

Estuve jugando Dos con un grupo de niños y un par de voluntarios y haciendo un par de figuras d eorigami.  La visita terminó a las 10:30, en lo que hacíamos la retroalimentación y nos tomábamos las fotografía respectivas llegó el medio día.  Una de las voluntarias me pasó a dejar a la intersección del periférico con la calzada San Juan y tomé un bus a la casa de mis peques -había llamado a mi hija mayor para avisarle que pasaría a las 12:30 en vez de a la 1:30-.

Pasé por mis chicos, Compramos ingredientes para sandwiches y preparamos un muy buen almuerzo en mi habitación.  Luego nos fuimos a Miraflores en donde se realizó el Primer Concurso Semi Oficial de Cubos de Rubik en Guatemala.  El evento estuvo muy mal organizado.  El espacio era muy pequeño y no hubo coordinación.

Al final -luego de un par de momentos tensos con mi hija mayor porque quebró dos cubos al estarlos armando- fuimos al edificio en donde trabajo a retirar dinero -andaba casi sin efectivo y les había dicho a mis hijos que les daría tres dólares si veía que se esforzaban en el evento-, luego pasamos a ver el final de la categoría A -los que lo arman en menos de un minuto-.  Mis chicos habían participado en la categoría C -lo que lo arman entre dos y diez minutos-.  Mi hijo menor quedó en primer lugar de su categoría con 2:02 minutos de tiempo de armado - realmente ignoro cuantos estaban participando en esta categoría-, mi hija mayor en segundo lugar -2:06- y mi hija segunda en tercer lugar: 3:05 minutos.

Luego de comprar unos helados de cono de Mc Donalds abordamos el bus de vuelta a casa.  Los pasé a dejar a su casa, vine a descancar un rato y luego me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia, a donde nos habían convocado para la celebración del cumpleaños de uno de los asiduos.  Al final el homenajeado llegó tardísimo pero en su ausencia comimos -yo una torta mejicana- y partimos un pastel, también vimos Inframundo 3.  El cumpleañero llegó un poco después de las 11:00 pm y como a las 11:30 uno de los voluntarios pasó a dejarme a mi casa.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Comer -apenas-, Rezar -nunca-, Amar -?-.

Del libro de Elizabeth Gilbert recuerdo la mayor parte.  Lo que recuerdo definitivamente fue la búsqueda que inicié luego de terminar de leerlo de un lugar para meditar.  Llegué luego de un par de semanas -y dos o tres lugarse de meditación- o algo así a Dharma Rain Zen Center, a donde estuve asistiendo un poco más de seis meses.

El libro es el viaje de una dama para encontrar la iluminación -y/o el amor?-.

La comida no es uno de mis placeres -no se si alguna vez lo fue-,  de hecho desde hace muchos años he dicho que si ya existiera -en forma accesible- comida en cápsulas sería feliz.  Por estos días desayuno un café con dos o tres panecillos.  Almuerzo pizza/empanadas/algo frecuentemente con una porción de avena pura.  Casi no ceno, cuando lo hago usualmente es té y pan tostado.  Excepto los viernes, la mayoría de los viernes ceno con el voluntario que vive en la misma colonia:  Asado y café con pan dulce.

Desde hace unos meses mi visión se ha deteriorado.  La vez que caí completamente en la cuenta fue en un almuerzo en el food court del lugar en el que trabajo, estaba almorzando y leyendo El Inquisidor.  La vista se  me empañó -ya había ocurrido otras veces- y esta vez pasé toda la tarde viendo borroso.  Decidí mejorar un poco mi alimentación, o volver a elevar su nivel más bien.  Desde entonces trato de comer al menos un par de días una ensalada de zanahoria con atún.  Creo que ha mejorado mi visión.

Continúo en la búsqueda de mejorar laboralmente.   Tengo ahora poca paciencia con mi jefe.  En el pasado me divertía ver que me asignaba todo el trabajo y luego cuando tenía dudas me llamaba constantemente para que le explicara que había hecho.  Ahora me desespera.  Anoche, navegando en uno de los sitios de empleo en el cual usualmente reviso si hay oportunidades interesantes encontré una de estas.  Uno de los grandes bancos de mi país está buscando un auditor en sistemas de calidad -ISO-.  Trabajé hace tres o cuatro lugares estableciendo un sistema de estos.  Tengo bastante formación en el tema pero hace años que no entro de lleno en el proceso.  Envié mi CV y contacté esta mañana a una voluntaria cuyo papá era un gran ejecutivo en este banco.  Ahora ya no trabaja allí.  Veremos como va esto.

Anoche terminé de leer Papaíto Piernas Largas, se lo había regalado a mis peques -no se a cual de ellos- el año pasado. Interesante el libro, la autora era sobrina de Mark Twain.  Estoy leyendo por estos días -en inglés- Wolf Brother de Michelle Paver.  Con mis peques espero ir mañana a un concurso de Cubos de Rubik.  Preferí inscribirlos a ellos y quedar yo al margen.  No creo conveniente ponerme a competir con ellos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Illness... gajes del oficio...

El domingo me dormí bastante rápido, al final el desánimo que había estado sintiendo en el día no era solo por enterarme de como les va a mis chicos, también había una intoxicación alimenticia en proceso.  Creo que el estado de ánimo tiene mucho que ver en desarrollar o no una dolencia.  En fin, no se si la intoxicación me puso mal o el ponerme mal hizo que me pegara la intoxicación.  Durante el domingo, además del desánimo anduve con dolor de cabeza la mayor parte del día, cuando retorné con mis chicos de la universidad me tomé unos acetaminofén y al menos el dolor de cabeza desapareció.

Ayer me levanté un poco antes de las 6, sintiéndome bastante mal, otra vez de la cabeza y ahora también del estómago.  Como debía llevar el desayuno a la reunión con mi jefa pasé por la panadería a comprar un par de croissants y a la tienda de la esquina a comprar un jugo Kerns de manzana.  Llegué a la oficina como a las 7:00.  Por supuesto no había llegado nadie.  La señora de la limpieza llegó como a las 7:30 y mi jefa un poco antes de las 8:00.  Un poco después de las 8 nos reunimos.  Mi jefa me preguntó el motivo de mi enfado -tenía mala cara de seguro- y le comenté que me estaba sintiendo mal del estómago.  De hecho interrumpí un par de veces la reunión para correr al baño.  Me ofreció retirarme y continuar trabajando desde mi casa si me sentía muy mal pero me hice el macho y continúe en la oficina.

Me puse bastante mal.  La otra razón para no retirarme a mi habitación fue que debía depositar la mensualidad de mis chicos.  Al mediodía bajé al banco -me estaba sintiendo muy mal-, retiré dinero de mi cuenta de ahorros y deposité la misma cantidad en la cuenta de mi ex esposa.  Sentí fiebre y escalofríos mientras hacía la cola del segundo banco.  Retorné lo más aprisa que pude a mi lugar y continué con mi jornada, pues tenía un poco de retraso en la tarea que estaba realizando.  Durante la tarde me fuí poniendo peor.  Acudí un par de veces más a los servicios y a media tarde casi dejé de trabajar en mi escritorio.  Finalmente acudí al botiquín que tiene la secretaria y tomé Peptobismol, para controlar el estómago, al menos.  No conseguía el ánimo para redactar el correo que debía enviar con el resultado de la tarea que acababa de finalizar.

Un poco antes de la hora de salida convocaron a la reunión del pastel por los cumpleañeros del mes.  No había comido desde la mañana pero no tenía hambre, sin embargo, como había estado leyendo que en casos de intoxicación alimenticia es una buena medida consumir pan, me esforcé -poco- y me comí la parte del pan del pastel que repartieron.  Un poco antes de las seis le pregunté -por Skype- a mi jefa sobre su hora de salida y le pedí aventón a mi casa.  La verdad no me sentía con ánimos de retornar a mi casa, caminando o en autobús.  Al final mi jefa salió como a las 18:30 y me dió aventón.

Había quedado el domingo con mis hijos que los llamaría el lunes por la noche para confirmar si no asistirían al conservatorio ese día, para pasar el día juntos.  Me había quedado sin saldo en el celular desde el sábado.  Como no me sentía nada bien me vine a tirar a mi cama y empecé a conversar conmigo mismo -en inglés- sobre lo mala que es mi vida y que lo único que me importa en el mundo son mis chicos, que sino, no valdría la pena.  Deliraba -o talvez no-.

Como a las 9 me llamó LG.  Creí que después de lo ocurrido el sábado -unfriend en FB incluído- ya no volvería a llamarme, como necesitaba de todos modos levantarme a comprar tiempo para el celular contesté la llamada.  Estuvimos conversando un rato, ella incluso bromeó sobre la posibilidad de que los panqueques hubieran tenido la culpa y no tuve el ánimo de contarle que no había probado sus panqueques.  Después de terminar la llamada me conecté a mi cuenta que administro por internet y le cargué un poco de tiempo a mi celular.  Llamé a mis chicos y quedamos en que llegaría por ellos a las 10:00 de la mañana.

Continué durmiendo -ni siquiera me levanté a lavarme los dientes- hasta las 9:00 de ayer.  Me levanté todavía bastante mal pero ya con visos de recuperación.  Me bañé, cambié mi ropa de cama -no entraré acá en muchos detalles- y fuí por mis chicos un poco antes de las 10:00.  Les comenté mi estado de salud y lo que había pasado el día anterior y les dije que no podríamos salir a lugares muy lejanos por cuestiones de logística.  Nos estuvimos en la mañana en mi habitación con los cubos de Rubik y Scrabble -también online-, vimos un capítulo de Phineas y Ferb y compramos galletas , jugo de melocotón -para ellos-  y gaseosa -para mi- para la refacción.

Después del mediodía nos dirigimos a una pizzería que no queda muy lejos de mi habitación -aunque si más lejos de la universidad- y compramos unas pizzas personales -para ellos- y un poco de wantán -también para ellos- en un restaurante chino que encontramos en el camino.  Retornamos a mi habitación a almorzar pues creyendo que la universidad no estaría abierta -de hecho lo estaba- no había sacado trastos.  Después de almorzar jugamos un poco de damas chinas, luego lavamos los trastes y como había sido un día no muy normal vimos un poco más de una hora de Rango -la terminamos de ver-.  Después de la película todavía jugamos un par de partidas de Dos y luego los fuí a dejar a su casa, alrededor de las seis.

Después de retornar a mi habitación sentí un poco de hambre pues, a excepción de unos mordiscos a un par de wantán y unas cuantas galletas no había comido desde el día anterior.  Preparé una sopa de vaso y estuve viendo una parte de Eurotrip y jugando un poco de BrutalChess.  Me dormí un poco después de las 10:00.  Todavía estuve conversando un poco con mi mejor amiga del voluntariado.  Creo que iremos este fin de semana a ver The Avengers.

Hoy me levanté un poco antes de las 7:00.  Planché mi camisa, me bañé, preparé avena y me dirigí a mi trabajo.  Llegué un poquito antes de las 8:00.  Mi jefa llegó como a las 9:00 y me estuvo pidiendo bastante información para un par de reportes que debía presentar durante el día.  No me desagrada ayudarla -de hecho se que es parte de mis obligaciones-, pero percibo que esto lo toma como algo que debo de realizar sin dejar de lado lo que esté trabajando en el momento.  Y me desespera muchas veces con la forma de obtener la información.

No salí a almorzar.  En la mañana solo tomé un café y al mediodía tomé la avena que había llevado.  Después del mediodía mi jefa me asignó para cubrirla en una reunión bastante larga -al final duró un poco más de tres horas-.  Como a media reunión -el teléfono es de altavoz- me llamó a la sala en donde nos reunimos frecuentemente.  Me pregunté qué habría hecho para que me sacara de esa reunión pues era una de las vitales de nuestra función.  Al final en la sala estaba ella en reunión con su jefe, estaban revisando uno de los documentos para los que me había estado pidiendo información.  El jefe máximo estaba cuestiónando a mi jefa sobre un punto que ella no podía explicar claramente -yo tampoco pude-. Al final -entre los tres- aclaramos el punto y luego me disculpé pues tenía que regresar a la otra reunión.

Después de la reunión -era una hora después de la 'hora de salida'- retorné a mi escritorio a concluir la tarea en que había estado trabajando desde ayer por la tarde.  Mi jefa estaba en su lugar pero la ví muy concentrada en su pantalla.  De hecho le devolví uno de los estandares que me había prestado.  Como a la media hora se retiró.  Como había llegado otra de las asignaciones que tienen prioridad total antes de que concluyera lo que llevaba entre manos me demoré media hora más en salir.  Al final iba a retirarme a las 7:00 pero surgió otra tarea por la cual mi jefa había tenido una diferencia con la supervisora más antigua ayer.  Para evitar conflictos entre áreas terminé también esta y salí alrededor de las 7:30.

Estaba saliendo del edificio cuando recibí un mensaje de texto.  Era mi hija mayor comentándome que mi hijo menor quería que lo llamara.  Los llamé.  Mi hijo quería contarme que había logrado armar únicamente dos lados del cubo de Rubik.  Ayer les permití que se llevaran un cubo cada uno -y un juego de dados de bolsillo a mi chico-.  Armar sólo dos lados de un cubo de Rubik es casi tan -o más-  complicado que armar los seis lados.  Al final me contó mi chico que lo había logrado en dos ocasiones aunque aún no tenía muy claro la forma de hacerlo.  Le comenté que ese era el chiste, lograr llegar al método.  Lo felicité sin embargo por el logro.  Hablé un poco con mis chicas y luego hablé un poco con mi ex esposa.

No se si me arrepentiré.   Creo que debemos hablar.  Por el bien de los chicos espero.  No será sencillo. Las diferencias que hay y siempre habrán.  También le comenté que no me parecía adecuado que fuera un tiempo de los cinco cuando habláramos.  No quiero que mis chicos se ilusionen con algo que yo no dejaré que suceda.  En fin.  Hablamos unos minutos.  Al parecer bien.  La conversación con mi ex esposa duró lo que me tardé en cruzar Miraflores -usualmente lo cruzó cuando salgo de noche de mi trabajo-.  Como a medio camino de Miraflores oí que alguien gritó mi nombre de voluntario.  Volteé a ver y era una chica con la que visitamos en alguna ocasión.  Como iba un poco sombrío con la conversación devolví el saludo de lejos.

Entré a mi habitación un poco después de las 8:30.  Me preparé té y cené el último par de galletas del paquete que compramos ayer.  Puse ropa en remojo -me urgía- y traté de bajar otro poco de Eurotrip.  No he podido.  Al menos ya tengo tres salidas en las cuales le gano a Brutal Chess la mayoría de las veces.