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martes, 27 de mayo de 2025

Leer, aprender y mainsplanning... Read, learn and mainsplanning... Lire, apprendre et mainsplanning...

Lo de que nada me llame la atención -o me emocione, realmente- me ha estado preocupando los últimos tiempos; incluso he pensado que puede ser patológico; o quién sabe, quizá nomás crecí con tan poco -y tan pocas expectativas- que simplemente no me permito esperar nada.

O sea, no me 'gusta' viajar; aunque de joven sí tenía cierta expectativa con este tema; al final, he estado en tres países: en Colombia, por trabajo; en el Imperio del Norte, por despecho; y en la Suiza centroamericana, para asistir a la graduación de mi hija mediana.

Pero he tenido -desde hace varios años- los recursos para ir a Europa; o sea, incluso lo planificamos con Rb antes de que se viniera la pandemia; pero no es algo que 'anhelo'; tampoco adquirir cosas -aunque el año pasado le compré el departamento a mis hijos- como automóviles o similares.

Y estaba comentándole eso este día -otra vez- a Rb, mientras sacábamos a caminar a sus perros; y su comentario fue que de hecho, sí tengo intereses: leer, aprender, y mansplanning; esto último me dolió -o molestó-; o sea, sí, a veces me cuesta quedarme callado.

En mi adolescencia -al menos un par de personas- me calificaron como sabihondo; también la madre de mis hijos me lo remarcó alguna vez; pero -iluso de mí- creí que ya había dejado atrás esas costumbres -que califico como- inmaduras.

O sea, según yo, es torpeza social: alguien más me dijo últimamente que interrumpo a las personas en las conversaciones; no sé si eso tiene remedio -o cura-; idealmente, creo, la atención plena (o mindfulness) sería un buen camino: darme cuenta de cuando no debo explicar las cosas, o interrumpir; y mantener la boca cerrada.

No sé si es posible, o cómo.

Por otro lado, terminando las dos vueltas que damos con los perros, me puse a pensar que de hecho sí, hay otra cosa que me llama la atención: la meditación; llevo casi cuatrocientos días de meditar antes y después de dormir.

El reto que me puse fue completar mil días -agregando un minuto cada cincuenta días, habiendo empezado con diez minutos-; y no había previsto qué hacer después de completar los mil días; pero, ahora creo que ya sé: acudir a un retiro de diez días de meditación Vipassana.

Hace más de diez años me anoté para asistir a uno de estos retiros, aquí en la ciudad; pero luego decliné la asistencia: mi excusa fue que serían dos fines de semana que no vería a mis peques; la razón más fuerte es que temía que la experiencia me cambiara; el temor de la pérdida del ego, me imagino.

Le comenté sobre el evento a la psicóloga a la que reencontré el mes pasado; y ella sí acudió; también lo hizo luego su hermano -mi doctor personal-; al final, creo, él fue nomás una vez; ella ha acudido varias veces durante los últimos años.

El segundo día del fin de semana pasado nos estuvimos -con Rb- casi todo el día pintando las dos habitaciones; el día anterior Rb había adquirido un galón de pintura de color azul claro; con lo que pintó un par de paredes de cada cuarto de dormir; también la mayor parte de manchas de las otras paredes.

Por la tarde cocinamos los almuerzos para los días laborales; y también preparé las gelatinas: abrí una nueva bolsa de Psyllium, por lo que la textura de las gelatinas mejoró bastante -con el anterior paquete usualmente quedaban varios grumos en la superficie-.

El lunes me llamaron del departamento al cual fui a acompañar a un grupo de misioneros el año pasado; decliné la llamada -apagué el teléfono-: con el segundo proyecto en el que estoy actualmente me he quedado sin disponibilidad para salir de la ciudad.

Y estoy en una disyuntiva (?) realmente: no creo que pueda estar más de algunas semans en el mismo; pero no estoy seguro del límite; y no quiero comprometerme a apoyar a un grupo y luego incumplir el compromiso; por otro lado, odio renunciar; o sea, nomás espero que las puertas vayan cerrándose.

El inicio de la semana laboral, por otra parte, estuvo bastante tranquilo: en el Imperio del Norte celebraban el Memorial Day (o día del soldado caído); que es el día en el que se honra a todos los que han muerto en las innumerales guerras que han tenido; total que tanto del trabajo, como del segundo proyecto, los mensajes se redujeron por completo.

Pero sí estuve trabajando; y en lo que me gusta: mi compañero más brillante me ha estado involucrando en una propuesta para automatizar una serie de tareas cotidianas; había visto algo del este código -o al menos del ambiente- hace un par de años; y estuve -desde el fin de semana- estudiando el código y, al final, cambiando una pequeña parte.

Por la noche avancé un poco con The Wandering Earth II (la noche anterior había terminado de ver la segunda temporada de The Last of Us; no me gustó el final: detesto cuando una serie se queda en un cliffhanger) y en la lectura de la última parte de Filterworld.

El cual terminé el martes por la mañana: después de meditar, resolver los wordles y entrar a la reunión de la mañana había pensado dormir un raro; pero no lo hice; nomás me quedé en la cama, pero completé la última parte del libro; la verdad me pareció interesante; ahora empiezo Feel Good Productivity.

Como tenía reunión del segundo proyecto a la una de la tarde (se supone que Martes y Jueves debemos hablar sobre los avances) salimos con Rb -y sus perros- a caminar, antes del almuerzo; después me encerré en mi habitación y comenté que seguía con lo mismo: KT.

Luego, aún a media reunión, salí al comedor y acompañé a Rb en el almuerzo; después lavé los trastes y, a las dos, entré a otra reunión: mi compañero más brillante había citado a nuestra supervisora para presentarle el proyecto en el que ha estado trabajando: automation.

La reunión fue corta y bastante productiva: según nuestra supervisora ahora debemos enviarle la propuesta a la persona en el Imperio del Norte que nos ha estado asignando tareas; pero, la reunión para formalizar la misma tendrá que tener lugar hasta dentro de dos semanas: nuestro PM anda de vacaciones.

Y a ver cómo sigue eso...
 

lunes, 22 de abril de 2024

Las intermitencias -otra vez- de la muerte... The intermittencies -again- of death... Les intermittences -encore- de la mort...

El día de mi cumpleaños más reciente publiqué unos cuantos párrafos sobre un amigo que había decidido finalizar su permanencia en este ciclo un par de días antes; cáncer, recurrente; aunque al parecer con un período de varias décadas entre su aparición y el episodio final.

Y ahora toca alguien un poco más cercano: Rc... estudió con Rc el bachillerato; no estoy seguro si el ciclo básico también lo cursamos en el mismo instituto; total que antes de graduarnos tuvimos cierta amistad: recuerdo que le presté un par de libros en alguna ocasión.

Y me llamaba la atención que sus padres estaban divorciados y él vivía permanentemente con su padre; pernoctando algunas noches en la casa de su madre: el señor tenía una tapicería y Rc ocupaba una gran parte de su tiempo ayudando en las labores.

Y luego -como es mi costumbre- pasé muchos años sin contactarlo; de pronto lo vi en la playa en algún feriado de Semana Santa; y en una ocasión recuerdo que me dio aventón en su moto cuando iba hacia la casa de mis padres.

Hasta hace tres o cuatro años que empecé a escribirle con un poco más de frecuencia: leí en sus estados de whatsapp que tenía algunas molestias de salud; y luego me enteré de la naturaleza de sus males: le habían quitado una parte de la lengua por un tumor cancerígeno y estaba recibiendo radioterapia.

Y, como la mayor parte de estas historias, tuvo una remisión; he tenido cuidado de continuar con la comunicación -incluso fuimos a almorzar el año pasado con mi único amigo de la infancia- y un poco antes de eso me comentó que le habían informado de metástasis en los pulmones.

Rc ha continuado con quimioterapias -viene cada par de meses a la ciudad- y hace una semana publicó en su Whatsapp un par de números por si no podía ser contactado en su número personal; le escribí y me comentó que estaba internado porque uno de los tumores estaba dificultándole la respiración; y que este martes -mañana- tenía que subir a la ciudad para continuar con su tratamiento.

Y a ver cómo continúa eso.

El martes pasado me levanté a las seis de la mañana; medité, participé en la reunión diaria del trabajo, y después me volví a dormir hasta las nueve; durante la mañana le ayudé a Rb a instalar el antivirus en su nueva computadora y saqué del agua las dos botellas grandes de concreto.

Por la tarde caminamos hasta la tienda de suministros tecnológicos pues Rb necesitaba un mouse para su nueva laptop; también pasamos a un supermercado, donde compré tortillas de harina y -en la tienda de descuentos- un bote de especias, todo para mi hija mayor.

El miércoles fue bastante rutinario: limpieza por la mañana y almuerzo de pollo y ensalada; al mediodía tuve la reunión quincenal con mi supervisora pero no hubo muchas novedades en la misma; hice un poco de malabares y en los ejercicios post jornada laboral utilicé la botella que pesa más de diez libras.

Al mediodía -cuando vino el señor de las verduras- había obtenido huevos, tomates y manzanas para mi hija mayor; y a las seis y media fui a su habitación; el dueño de la casa tenía estacionado su gran automóvil en la cuneta; con tan mala voluntad que no dejaba espacio para otro auto.

Subí a la habitación de mi hija, le entregué lo que llevaba y puse té; luego bajé a mover el auto a la cuneta de la casa anterior -espero que no haya problemas con eso-; luego tomamos té y jugamos un poco de scrable; luego de una hora retorné a mi casita.

El jueves me levanté -como el día anterior- a las seis y media; pero no me volví a meter a la cama luego de la meditación matutina -y la reunión-; Rb fue al mercado y al retornar me trajo tres donas de Krispy cream; el día anterior había intentado correr la versión portable del programa que uso para bajar libros, sin éxito.

Este día lo instalé en la nueva máquina de Rb y aproveché para bajar un libro adicional de RuPaul y un par de otros libros que encontré en alguna lista que vi online; aunque también decidí autolimitarme en el uso de la computadora nueva de Rb para evitar incidentes desagradables.

Después del horario laboral caminamos hasta los supermercados en dirección norte pues debíamos comprar lechuga para los almuerzos del fin de semana y bananos para los desayunos -estoy terminando los dátiles que me cedió Rb hace unas semanas-; además compré un arrolladito para la visita del sábado a mi hijo menor y el domino a mi hija mayor.

El viernes me levanté a las seis para preparar mi desayuno de costumbre; aproveché para limpiar un par de teclas de la nueva computadora de Rb -y por eso lo de la autolimitación-; este día fue que leí el mensaje de que Rc y me comuniqué con él; en la rutina de ejercicios incorporé completamente la botella que pesa más de diez libras.

El sábado me levanté a las siete de la mañana; estuve haciendo Duolingo y ajedrez y, antes de que Rb le diera desayuno a sus perros, la llevé a la oficina en la que nos tocó recoger el libro hace unos días: allí le enviaron un saco de comida para la cena de sus perros; esta comida la había ordenado hacía más de una semana a una tienda de la segunda ciudad más grande del país.

El trámite total de la recepción fue bastante tortuoso: Rb estuvo continuamente verificando el estado de la entrega en la página de esta empresa; y llamó un par de veces al servicio al cliente para verificar las fechas de entrega; al final, afortunadamente, no hubo ningún incidente en la agencia y pudimos utilizar el auto para transportar el saco de cincuenta libras.

Después de que Rb le hubiera dado desayuno a sus perros -y desayunara ella misma- fuimos a los supermercados en dirección sur: en el supermercado más alejado compré bolsas de frijoles para los desayunos de dos meses y en el otro supermercado compramos pollo y bananos.

Al mediodía me dirigí a la habitación de mi hijo menor; Rb me comentó que el periférico estaba lleno en ambas vías, y al salir vi que el número de autos en circulación estaba bastante alto; por lo que decidí entrar a la ciudad por la otra vía: logré subir casi el ochenta por ciento de la cuesta sin mucho contratiempo.

Luego el tráfico se puso bastante pesado: las vías de ingreso a la ciudad se reducen de cuatro a tres; y además había un exceso de transporte pesado en circulación; al final tuve que llamar a mi hijo a la hora en la que usualmente nos reunimos (la una de la tarde) para avisarle que llegaría con diez minutos de retraso.

Y exactamente a la hora prevista estaba estacionando el auto en la calle aledaña de costumbre; lo llamé desde fuera de la casa en la que habita y fuimos a almorzar a Subway; en donde estuvimos -entre almuerzo y conversación- por un poco más de una hora.

Después retornamos a su casa; mi hijo está aún explorando opciones de formación -está considerando estudiar un técnico de dos años en una universidad privada para ser fullstack developer- y le propuse que viéramos algunas opciones un poco más cortas; en lo que empieza el siguiente semestre; además preparamos té y compartimos la mitad del arrolladito que llevaba empacado para la ocasión.

Revisamos el sitio web de una institución técnica que tiene raíces del Opus Dei; pero no había mucha información en el lugar; luego vimos el sitio de la institución de capacitación técnica más grande del país (allí tomamos un -decepcionante- curso de Python hace cuatro o cinco años) y nos inscribimos en un curso de dos meses para aprender React.

Pagué las dos cuotas -y bueno, pagó él pero le transferí el dinero a su cuenta- y acordamos que durante la duración del mismo estaré llegando dos sábados al mes a su habitación para que trabajemos en conjunto; a las cinco de la tarde -vi muestras de somnolencia- me despedí de mi hijo y retorné a mi casita.

Como uno de los requisitos para recibir el curso de React es contar con una computadora, en cuanto retorné a casa empecé a ver qué podía hacer con la última Lenovo en estirar la pata; y sí, el disco SSD está completamente muerto: revisé algunos discos antiguos de medio tera y al menos con tres de ellos logré arrancar la máquina.

Ayer me levanté un poco antes de las ocho y, luego del desayuno, empecé a trabajar en el disco duro que utilizaba la máquina que murió hace poco: tenía una versión de Ubuntu de hace tres o cuatro años pero me estuvo dando problemas de arranque desde hace un par de años -y por eso lo cambié-.

Aún no me decidía a formatear ningún disco duro pues estuve encontrando bastante información nostálgica en los tres (videos, programas, fotos y así); al final elegí este último para trabajar: después de trasladar la información a mi disco portátil de un tera -y luego de tratar infructuosamente de reducir el tamaño de la partición existente- lo formateé; aunque aún así no funcionó.

A las cinco y media me dirigí a la casa en la que habita mi hija mayor; afortunadamente el tráfico estaba bastante ligero y, también felizmente, no había ningún auto estacionado en la cuneta frente a la casa: me parqueé cómodamente y subí a la habitación; en donde estuve un par de horas, entre scrable, los cubos de Rubik y té -con la otra mitad del arrolladito-.

Antes de retirarme -recién había empezado a llover- mi hija me pidió ayuda con la lavandería: este viernes debe ir al hospital a que le tomen radiografías y -por su situación actual- no ha podido proveerse de ropa limpia; preparamos una bolsa con un par de mudadas y nos despedimos -también recabé las bolsas de basura de su habitación para bajarlas al basurero general-.

La lluvia estaba un poco fuerte y me mojé ligeramente antes de entrar al auto; luego el periférico estaba bastante lleno -y un trailer iba circulando lentamente en el carril central-; después la lluvia se calmó y pude entrar sin ninguna novedad en mi casita -aunque el auto patino al frenar muy bruscamente en la vuelta en U que debo realizar antes de llegar a la calle en la que habito-.

Hoy me levanté a las seis y cuarenta y, luego de meditar diez minutos, participé en una reunión del equipo de trabajo que duró más de una hora; luego me dormí hasta la hora que he decidido realizar la limpieza tres veces por semana (nueve y cuarenta y cinco).

Después de la limpieza y el desayuno puse la ropa de mi hija mayor -y mi ropa de cama del mes pasado- en un ciclo extendido de lavado; a la vez empecé a trabajar nuevamente en la instalación de Fedora en el disco que anteriormente tenía Ubuntu.

Y aún sigo con eso...

miércoles, 20 de diciembre de 2023

El frío en los huesos -y cincuenta libros-... The cold in the bones -and fifty books-... Le froid dans les os -et cinquante livres-...

Hacía bastante tiempo que no se dejaba venir una ola de frío ártico por nuestro país caribeño... tanto que ya se me había olvidado tomar las precauciones debidas a tales circunstancias; de hecho no tengo más que una chumpa de cuero -artificial, creo- y un sudadero, del colegio del que se graduó mi hija segunda, para paliar el actual descenso de la temperatura ambiental.

Las condiciones actuales empezaron hace unos días y se espera que continúen durante esta y la próxima semana; además del intenso frío -la sensación térmica en algunas partes del país es por debajo de los cero grados centígrados- ha habido vientos bastante fuertes por lo que es probable que ocurran daños a la infraestructura o viviendas.

Por otra parte; este año, que me propuse leer con un poco más de orden -para obligarme a leer temas serios-, pude contabilizar cincuenta libros finalizados; hubo tres o cuatro que empecé a leer y que decidí no terminar -porque el tema ya no me atrajo o porque (en una ocasión) el tema era muy árido-; también hubo otros que leí sin planificar y llevo otros dos o tres 'a medias'.

Pero en general durante todo el año estuve leyendo de forma intercalada Ficción, No Ficción, Tecnología y Análisis Transaccional/Meditación; además literatura en Español; y luego también estuve leyendo otro libro de cualquier tema atractivo entre cada una de las cinco líneas principales.

Pero desde que empecé mis vacaciones -mañana se terminan- estuve leyendo muy esporádicamente y al final el libro número cincuenta ya no lo leí con el mismo esquema: System Collapse es el último (número siete) de la colección The Murderbot Diaries, de Martha Wells.

Creo que fue en GoodReads donde encontré por primera vez referencias a esta escritora y el libro All Systems Red y luego fuí consiguiendo el resto de los libros de la colección; pero ya no había escuchado de la misma hasta hace un par de semanas que me enteré -con un par de semanas de atraso- del lanzamiento del último capítulo.

Me tocaba leer los últimos capítulos de Head First Design Patterns y no me sentí con ánimos; preferí leer -en cuestión de dos o tres días- el libro de Martha Wells y la verdad es muy bueno; además me enteré que la autora está en tratamiento por cáncer de seno, así que no sé si habrá más entregas de esta serie.

Y luego terminé -entreleí realmente- los dos últimos capítulos de Heads First Design Patterns, nomás para no dejarlo a medias; como es el caso de un par de libros en español que aún tengo marcados como 'in progress' pero no sé si algún día los terminaré... en fin.

El jueves pasado, después de que Rb le dió el desayuno a sus perros, nos dirigimos al parque de diversiones más grande de la ciudad; este lugar -financiado por los trabajadores de la industria privada y administrado por una de las familias criollas- tiene bastantes juegos mecánicos y áreas verdes.

Como Rb no consume comida que no haya sido preparada bajo control llevaba algunos recipientes con alimentos elaborados por ella misma; yo había comprado el día anterior bacon y algunos otros embutidos y había preparado uno de mis tradicionales panes que incluyen también huevo, tomate y aguacate.

Por ser temporada de vacaciones escolares el parque estaba muy concurrido por lo que la espera en cada juego al que se subió Rb fue bastante extendida; al final nomás pudo abordar cuatro o cinco juegos -y se subió conmigo a la rueda de Chicago gigante y a un tren al que acompañaba a mis hijos en su época-.

Como los perros almuerzan un poco antes de las tres decidimos retirarnos del lugar -luego de almorzar- un poco después de las dos; no hubo mucho tráfico de vuelta pero en un semáforo Rb se percató que el auto estaba teniendo cierto brico en el funcionamiento del motor. 

Traté de no darle importancia al salto que estaba dando el motor cuando no avanzaba el auto -me imaginé que era algo del filtro de gasolina; como que no le llegaba suficiente al motor o algo así-; el viernes me levanté a las cinco pues tenía un desayuno muy temprano y no quería llegar tarde.

El desayuno era con un ex supervisor de hace más de quince años con quien habíamos desayunado otro par de veces durante el año; la reunión era en un restaurante de una de las arterias más utilizadas para entrar o salir a la ciudad.

Pero el tráfico no estuvo muy pesado y llegué al lugar incluso antes de que lo abrieran (abren a las 6:30 AM); estuve esperando casi quince minutos dentro del auto y cuando por fin abrieron me dirigí al interior del restaurante -y me dí cuenta que las luces del auto estaban encendidas-.

Retorné a apagar las luces y luego entré al restaurante y pedí un capuchino y un pastelillo para hacerle tiempo a mi amigo; a las 7:00 le envié un mensaje comentándole que ya estaba en el lugar y mi amigo llegó un poco más tarde.

Estuvimos como hora y media en el lugar, entre desayuno e intercambio de presentes, (yo le llevaba una bota de marshmallows que había adquirido el día anterior- y él me regaló (otra vez) una bolsa de chocolates de su propia cosecha -él y su esposo tienen un emprendimiento de venta de chocolates artesanales-.

Me despedí con un poco de precipitación porque no me estaba sintiendo muy bien del estómago -como que el pan del día anterior estuvo demasiado pesado-; retornando a casita debo pasar por un puente al fondo de un valle; las pendientes son bastante pronunciadas y en la subida sentí que el auto no estaba respondiendo bien.

Como debía salir por la tarde le comenté a Rb que me iría en transporte público pues no me daba confianza que el auto perdiera potencia al subir la cuesta del puente; y es que había programado una reunión con mi primer ahijado profesional para las cuatro de la tarde de ese día.

Pero, afortunadamente, mi ahijado me escribió al mediodía comentándome que la entrada a la ciudad que utiliza estaba siendo reparada y que estaba bloqueado el acceso a la misma: acordamos mover la reunión para el miércoles de la siguiente semana.

El sábado había quedado de reunirme con mi hija mayor para almorzar; como había decidido andar en transporte público salí un poco más temprano (alrededor del mediodía) que de costumbre y aún así llegué con bastante antelación a su habitación.

Con mi hija nos dirigimos al Domino's Pizza que queda a pocas calles de su habitación y comimos en el lugar una pizza de peperoni y un calzone tropical; acompañados de un doble litro de Fanta; luego del almuerzo -nos entretuvimos casi una hora en el lugar- retornamos a su habitación para armar el cubo de rubik de 4x4x4 de colores y de 3x3x3 de espejo.

Un poco después de las cuatro y media le indiqué a mi hija que me retiraría pues no me estaba sintiendo muy bien del estómago -antes de salir de casa había tomado un poco de Pepto-Bismol pero sus efectos no fueron muy efectivos-; mi hija me acompañó a la estación del Transmetro pues ella debía dirigirse a comprar un regalo para su hermano.

El domingo por la mañana invertimos una hora con Rb en el corte de café de las plantas que tiene en el patio frontal y en el patio posterior; creo que completamos alrededor de diez libras del grano y, luego de dejarlo almacenado para su posterior despulpamiento, preparamos unas alitas de pollo para almorzar.

A media tarde me dirigí a la casa de mi amigo voluntario que vive en la misma colonia donde habité por más de ocho años; como llegué con quince minutos de anticipación aproveché para cruzar la calle y cortarme el cabello en la peluquería que se encuentra justo frente a su casa.

A las tres y cuarenta y cinco toqué a su portón y nos dirigimos en su automóvil a la misma tienda de donuts a donde habíamos acudido en nuestra reunión del mes pasado -creo que con él es con quien más frecuentemente nos reunimos-.

Estuvimos en el lugar un par de horas entre conversación, café y donuts: hicimos trabajo voluntario con la misma organización por casi diez años por lo que tuvimos muchas experiencias con diferentes grupos de visitas en diferentes instituciones.

A las cinco y media le indiqué que me retiraría y que aprovecharía que estábamos al lado de una estación de transmetro para dirigirme al centro comercial en donde tomo el bus que me trae de vuelta a casa; en el centro comercial compré un par de roscas vienesas pues tenía previsto visitar a mis papás al día siguiente; luego retorné a mi casita.

El lunes me levanté a las cinco de la mañana, me bañé y empaqué en la mochila términa cuatro recipientes de hielo; luego salí a tomar el busito para empezar el viaje hacia el puerto; no esperé mucho y en menos de media hora estaba en el lugar desde donde puedo abordar los buses que se dirigen a la costa sur.

Tomé un bus con destino a la cabecera del departamento en donde se encuentra el puerto en el que viven mis padres y en poco más de hora y media estaba apeándome del mismo, justo en la entrada de la ciudad; allí abordé un microbusito y una hora más tarde estaba llegando al puerto (el precio de ambos buses fue el mismo -alrededor de cuatro dólares-).

Luego caminé hacia la casa de mis papás -tuve que caminar el doble de lo habitual pues me equivoqué al bajarme del busito antes de lo debido-; y cuando llegué encontré únicamente a mi padre pues mi madre había salido a encontrarme.

Mi madre me había llamado un poco antes pero ninguno de los dos mencionó en qué tipo de transporte me dirigía por lo que ella asumió que iba en el bus directo desde la ciudad y fue a esperarme a la estación; mi padre la llamó para comentarle que ya había llegado y un poco después retornó a casa.

En la entrada de la colonia donde viven mis padres pasé a saludar a la presidenta del comité de vecinos y le entregué una de las roscas que había comprado el día anterior; luego de que mi madre retornó preparamos café y compartimos la otra rosca.

Luego estuvimos conversando sobre el documento que le he estado ayudando a preparar a mi madre sobre la voluntad que tiene de repartir sus propiedades -las de ambos realmente- entre mis tres hermanos y yo; es un tema escabroso pues nunca nos hemos comunicado bien en familia.

Después estuvimos revisando nuevamente la construcción que he estado realizando desde hace más de un año -en esta ocasión lo único nuevo fue la pared exterior- y haciendo un poco de planes acerca del futuro de la misma.

La revisión la hice en gran parte solo con mi padre pues mi madre se ausentó para adquirir el pescado que le había encargado cuando le comenté que los visitaría; al final no fueron las trece libras de la última vez sino únicamente diez libras; pero otra vez se negó a recibir dinero por las mismas.

Un poco después de mediodía les pedí que me acompañaran al lugar desde donde se abordan los buses que vienen directo a la ciudad y, por llegar con más de media hora de anticipación a la salida del próximo, aprovechamos para compartir una gaseosa en una tienda aledaña al lugar.

A la una y media abordé el bus e inicié el retorno a la ciudad; el viaje estuvo bastante tranquilo e incluso el retraso que había previsto en el lugar en donde aún están reparando la ruta fue mínimo; a las cuatro de la tarde estaba abordando el busito que me deja justo frente a la calle donde vivo y poco después estaba entrando a casa para almorzar.

Ayer martes me despertó una llamada de mis padres para avisarme que que estaban en camino a la ciudad pues querían completar el trámite que mi padre no había podido realizar el martes anterior; les agradecí por la comunicación y les pedí que me mantuvieran al tanto de sus progresos.

Un poco después me volvieron a llamar comentándome que estaban abordando el transmetro pues luego del transbordo podían llegar hasta una estación a pocas calles de la oficina estatal a la cual debían acudir; y un poco más tarde mi padre me llamó nuevamente para contarme que estaban por ingresar a la oficina.

Luego me volvieron a llamar para indicarme que habían completado el trámite pero que debían retornar a las tres y media para recoger el carnet por el cual habían acudido (eran alrededor de las once y media de la mañana) y que planeaban esperar en el parque central.

Consideré que era mucho tiempo de espera (cuatro horas) y ya había empezado el bajón actual de temperatura ambiental; le propuse a mi padre que les enviaría un auto para que se dirigieran a la casa de mi tía (su hermana menor)  pero antes la llamé para confirmar que se encontraba en su casa.

Ordené un Uber (el viaje me costó como cinco dólares) y media hora después mis padres estaban frente a la casa de mi tía; nunca habían llegado a esa dirección pero como el auto los dejó justo enfrente mi tía nomás salió a recibirlos.

A las dos y media ordené otro Uber y en él se dirigieron mis padres a recoger el carnet; el trámite fue rápido y un poco después mi padre me llamó para confirmarme que ya podían retornar a la estación desde donde salen los buses al puerto.

El problema fue conseguir un Uber de vuelta pues al parecer el trayecto era muy largo y ningún piloto tomaba el viaje; luego de más de media hora de estar actualizando la app -y la computadora- y cambiar el destino a la mitad del camino -y luego extender el viaje- por fin un auto los recogió.

Pero ya era bastante tarde (más de las cuatro); mi padre me había comentado que el último bus salía a las cinco y la hora estimada de llegada eran las cinco y cinco; pero al parecer este conductor era bueno moviéndose en el tráfico y llegaron justo a las cinco de la tarde a la estación.

Cuando ví que el viaje había terminado (me costó once dólares y medio) llamé a mis papás para ofrecerme a ir por ellos en caso no hubieran podido abordar el bus pero mi padre me confirmó que en efecto ya iban en el bus camino al puerto.

Después salimos con Rb a caminar en la calle interior de la colonia en lo que el mecánico terminaba de hacerle servicio al auto -había venido justo cuando estaba arreglando el último viaje de mis padres y nos había comentado que había que cambiar una bobina del motor-.

Luego de dar un par de vueltas a la colonia el mecánico nos comentó que había concluido el trabajo -fueron ciento treinta dólares- y nos retornó el automóvil; antes de despedirnos le regalé a su hijo el último cubo de Rubik de colores de 3x3x3 que había adquirido al principio del año.

Hoy había hecho el firme propósito de levantarme tarde pero no pude quedarme en la cama después de las nueve de la mañana; me levanté al baño y luego levanté todas las cosas del piso pues la aspiradora está programada para su ciclo a las diez de la mañana.

Estuve haciendo Duolingo y jugando un poco de ajedrez y al mediodía almorzamos con Rb lo mismo que el día de ayer (sopa de pollo con arroz y aguacate); después del almuerzo sacamos a caminar a los perros y a las tres tomé el auto para dirigirme a la reunión con mi ahijado profesional.

No había mucho tráfico pero me equivoqué de salida del periférico y al entrar al comercial me entretuve bastante en encontrar parqueo (tuve que subir hasta el quinto nivel); pero llegué diez minutos antes al lugar de la reunión.

Mi ahijado llegó con un poco de retraso y ordenamos unos cafés y unos de esos panes que ahora está vendiendo McDonalds (de jamón con queso); estuvimos en el lugar un poco mas de dos horas entre conversación y refacción y luego nos despedimos -también le regalé los chocolates que había recibido el viernes pasado-.

Luego subí por el automóvil; y salí a un tráfico demencial: nomás para tomar el periférico (cuatro o cinco calles) tuve que conducir más de quince minutos; y para retornar a mi casita me tomó casi una hora (más del doble de lo habitual).

Pero llegué sin ninguna novedad; y espero que sea la última salida de esta naturaleza del año.

Y a ver cómo va eso...


 

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Vacaciones... Vacations... Les Vacances...

La semana pasada fue corta en el área laboral: desde hacía unas semanas había pedido diez días de vacaciones y el primer día de las mismas era el viernes; el jueves no tuve ninguna nueva asignación y nomás le avisé a mi compañero más antiguo sobre mi próxima ausencia y que estaba dejando su correo en mi mensaje de autorespuesta del correo electrónico.

El viernes por la mañana acudimos con Rb a los dos supermercados que quedan en dirección sur y aproveché para comprar una magdalena para la visita que tenía programada para la tarde; al mediodía tomé un busito local para dirigirme a la casa de mi prima.

Al final de la ruta -y justo en las afueras de la ciudad- abordé otro bus y luego de más de dos horas de viaje llegué a la casa de mi prima; ella salió a recibirme con la petición de que almorzáramos en un parque ecológico al que quería llevar a su hijo que se moviliza en silla de ruedas.

Mi prima terminó de preparar el almuerzo y luego nos dirigimos al lugar; en donde almorzamos y dimos un corto recorrido pues la mayor parte del lugar no es accesible a silla de ruedas; luego retornamos a su casa en donde compartimos la magdalena con una taza de café.

A las cinco y media me despedí de mi prima y su hijo e inicié el retorno a mi casa; el trayecto -por alguna razón- estuvo mucho más corto y un poco después de las seis y media estaba entrando a mi casita; y ese fue el primer día de mis vacaciones más extensas en el presente trabajo.

El sábado por la mañana volví a subirme al árbol de níspero del patio delantero para cosechar más de diez güisquiles, que espero que sean los últimos de la temporada; antes de la cosecha de los güisquiles asistí a la clase de inducción de la ONG con la que colaboraré la primera semana de enero en la interpretación inglés-español.

Estaba aún desayunando cuando me recordé de la misma y entré con media hora de atraso; afortunadamente -creo- la reunión se extendió casi una hora más de lo planeado; al mediodía me dirigí a la habitación de mi hijo menor.

Luego de pasar por mi hijo nos dirigimos a Subway, en donde almorzamos y nos entretuvimos un poco más de una hora comentando los últimos hechos de la cotidianidad de cada uno, y algunas de las películas o libros que cada uno ha visto.

Después retornamos a su habitación en donde estuvimos armando el cubo de rubik de colores de 4x4x4 y el cubo de rubik de espejo de 3x3x3; también nos dirigimos a la panadería que esta a un par de calles de su casa pero no encontramos ningún pastelillo.

Entonces caminamos las cuatro o cinco cuadras que separan la habitación de mi hijo del mercado de la colonia pues al lado hay una panadería bastante grande; allí compramos un par de milhojas y retornamos a su casa a preparar té.

Para terminar la tarde resolvimos tres o cuatro ejercicios de ajedrez -jaque mate en tres movimientos empezando las piezas blancas- y un poco después de las cinco nos despedimos y retorné a mi casita; el domingo acudimos con Rb al supermercado en donde compramos productos a granel.

Luego de retornar a casa, y almacenar en el refrigerador los productos congelados, nos dirigimos caminando al supermercado más cercano en dirección sur a proveernos de bananos para los desayunos y lechuga para ensaladas del almuerzo.

Por la tarde preparé un chocolate con leche y marshamallows y la verdad no me agradó completamente el resultado: derretí un par de angelitos en el chocolate mientras hervía y luego de servir la mayor parte en una taza grande lo recubrí con varios marshmallows pequeños.

El resto del chocolate lo serví en otra taza pequeña -quizá la mitad de la capacidad-; este último no estuvo tan mal pero el primero lo sentí excesivamente dulce; y además -debido a los angelitos- el chocolate conservó una muy alta temperatura.

El lunes me levanté a las seis de la mañana y luego de bañarme y leer un poco me dirigí al Mc Donald's en donde me he estado reuniendo con mis amigos desde el año pasado; no sé si debido a la fecha o a que era lunes el tráfico estaba más pesado que de costumbre.

Había acordado una reunión/desayuno con mi único amigo de la universidad para las siete y media de la mañana pero a las siete y veinticinco aún no había tomado la vía principal para ingresar a la ciudad; por lo que tuve que llamarlo para excusarme por la impuntualidad.

Al final llegué con quince minutos de retraso -lo que creo que no es muy grave pero igual me fastidia la impuntualidad-; con mi amigo estuvimos en el lugar un par de horas entre desayuno y conversación y además aproveché para regalarle una bolsa de marshmallows que había decidido no consumir.

Después de retornar a casa caminamos con Rb a la tienda de ropa de segunda mano donde frecuentemente nos proveemos de prendas de vestir; aunque no andaba buscando ropa en este caso sino algunas tazas pues el sábado, mientras estaba en la habitación de mi hijo, rompí una de las que cargo en mi mochila.

Compré dos tazas en la tienda de ropa usada y luego -en la tienda de descuentos- compré otro par de tazas nuevas pues pienso ofrecerle esos regalos a mis hijos locales en el almuerzo del día antes de navidad de este año.

Ayer volví a salir temprano; había quedado con uno de mis últimos amigos del voluntariado en reunirnos a las nueve en un Mc Donald's del centro; por el atraso del día anterior (ví que había cola incluso cuando estaba retornando a casa) salí antes de las siete de la mañana.

No hubo mucho tráfico en el punto del día anterior pero sí cuando estaba por llegar al centro histórico; al final llegué con hora y media de anticipación al lugar de la reunión pero había considerado ese extremo.

Había planeado ocupar esa hora y media entre la práctica de los cubos de Rubik y hacer un poco de Duolingo; lo malo es que olvidé llevar anteojos de lectura por lo que no pude hacer nada de la segunda intención.

Un poco antes de las ocho, también, me llamó Rb para comentarme que mis padres me habían llamado y que se dirigían al centro histórico para realizar el trámite de la cédula docente de mi papá; acordamos que nos reuniríamos todos en el centro.

Mi amigo llegó un poco después de las nueve de la mañana y estuvimos entre desayuno y conversación un poco más de una hora -también le regalé la otra bolsa de marshmallows que me sobraba-; en el ínterin continué comunicándome con Rb para sincronizar la reunión con mis padres..

Casualmente Rb abordó el mismo bus articulado que mis padres y nos encontramos los cuatro en el centro sin mucha dificultad; luego ella se fue a comprar frutas y verduras en el mercado central y yo acompañé a mis padres a la oficina estatal en donde debía realizar el trámite.

Lo malo es que mi padre no traía un documento necesario por lo que el tiempo en la oficina fue bastante corto; llamé a Rb pues pensé que podíamos salir los cuatro de la ciudad; pasar a dejar a mis padres a la estación de buses y retornar a casita.

Pero mi padre me sugirió que podíamos adelantar algo del trámite en el centro por lo que nomás me despedí de Rb en el lugar y acompañé a mi padre a un estudio fotográfico para ver si podía obtener las fotos que también le faltaban para el trámite.

Al final no se pudo lo de las fotos porque el tiempo de entrega es de veinticuatro horas; por lo que retornamos al estacionamiento y luego conduje a mis padres al centro de mayoreo desde donde salen los buses directos al puerto.

Luego de despedirme de mis padres retorné a mi casita y vine justo a la hora del almuerzo; por la tarde estuve nomás adelantando un poco de las lecciones de html y css que he estado completando desde la semana pasada -creo que ya voy a la mitad del programa-.

Hoy volví a levantarme temprano pero, antes de dirigirme a la oficina a recoger el carnet de un parque de diversiones estatal, estuve en cama más de media hora haciendo Duolingo y revisando mis correos.

Un poco después de las siete y media me levanté y me dirigí al edificio en donde se encuentran las oficinas de la empresa en la que laboro; entre el bus de la colonia y los dos buses articulados de la ciudad me tomó casi dos horas llegar a mi destino.

Afortunadamente el carnet estaba listo para su entrega y nomás firmé de recibido y pude iniciar el camino de retorno: otro par de horas; vine un poco antes de las once y media y me entretuve con los ejercicios de desarrollo web antes del almuerzo.

Desde la semana pasada -el jueves me parece- he estado teniendo reuniones nocturnas -por whatsapp- con el sobrino de mi ahijada profesional: perdió matemáticas y física fundamental en tercero básico y está preparándose para exámenes de recuperación para principios del otro año.

Hemos estado viendo un poco de factorización y otro poco de ecuaciones lineales y ecuaciones de segundo grado; la verdad ha estado bastante interesante refrescar los temas que estudié hace más de treinta años en el primer semestre de la facultad.

Se supone que continuaremos trabajando durante las próximas tres semanas -al menos seis días a la semana- pues la primera semana de enero debe someterse a los exámenes de recuperación; estoy tomando el período como trabajo voluntario y le indiqué a mi ahijada que puede 'pagarme' con un cincho formal y una refacción en el mismo McDonald's que nos reunimos hace como seis meses.

Y a ver cómo va eso...

 

miércoles, 6 de diciembre de 2023

El eterno retorno... The eternal return... L'éternel retour...

Hace unas semanas completé el árbol de lecciones de Francés en Duolingo; luego me quedé nomás completando diariamente las lecciones que se renuevan en la última sección... hasta ayer: hubo una nueva actualización de las lecciones y agregaron un par de nuevas secciones (veintiún y treinta y nueve unidades respectivamente)... así que aquí vamos de nuevo.

También he estado realizando diariamente lecciones de FreeCodeCamp en las cuales he practicado html y css; la verdad es que es bien básico: o sea, ya tengo mi propia página en la que he incluido scripts de php y javascript; pero me sirve para practicar los conocimientos esenciales del diseño web.

Y hace un par de noches me llamó mi padre para comentarme que iba a subir a la ciudad ayer; y me sirvió para darme cuenta que a mis cincuenta años aún no manejo las situaciones repentinas de la forma en la que me gustaría: Rb me comentó que me veía molesto luego de la llamada.

Y no estaba molesto, nomás pensativo sobre lo que debía hacer al día siguiente: mi padre me comentó que vendría (vendrían, con mi madre) alrededor de media mañana pues tenían que pasar antes a realizar algunos trámites a la cabecera departamental.

Se suponía que un poco después de las diez me llamarían para que fuera por ellos al puente que está justo en la entrada de la ciudad; que luego tenían que realizar un trámite -de jubilación, me parece- en el centro; lo que significaba que no era nomás arreglar su transporte en la ciudad.

Al mediodía revisé mi whatsapp y ví que tenía una llamada perdida cuatro horas antes; intenté llamarlos por vía telefónica un par de veces y luego los llamé por whatsapp: mi madre contestó comentándome que los trámites en la cabecera departamental habían tomado demasiado tiempo y que iban de regreso a su casa... en fin.

Y es que he estado intranquilo porque dentro de dos días empiezo mis vacaciones más largas en nueve años: o al menos las más largas sin tener nada planeado en concreto para ocuparme en las mismas; a mediados de año tomé un período casi similar -dos días menos- pero el noventa por ciento estaba destinado a ayudar en una jornada médica.

En este caso había tenido la esperanza de hacer lo mismo pero al final la jornada médica -de otro grupo- se realizará hasta la primera semana de Enero del próximo año -ya pedí seis días de vacaciones para participar en la misma-.

De acuerdo a los registros de mi trabajo -y contando los diez días  que tomaré este mes y los cuatro del próximo- la suma de mis vacaciones durante los últimos nueve años son veintinueve días; o sea, casi dos períodos completos por lo que aún debo tomar al menos otra cantidad similar el próximo año para rebajar el balance al mínimo que es pagado de acuerdo a la normativa: cinco años.

El viernes pasado, en nuestra visita al supermercado luego de la jornada laboral, compré una bolsa con cincuenta marshmallos empacados individualmente: fuí invitado a una reunión con el grupo con el que participaré en la jornada médica del próximo mes y quería llevarles un detalle a los invitados -se suponía que serían alrededor de treinta y cinco-.

El sábado por la mañana volví a subirme al árbol de nisperos del patio delantero para cosechar güisquiles de la enredadera que Rb sembró este año; al final bajé como veinte unidades y Rb se encargó de repartirlas entre los vecinos.

Al mediodía -bastante tarde, realmente- me dirigí a la biblioteca del centro histórico en donde he estado organizando reuniones para conversar sobre conceptos filosóficos; en esta ocasió había propuesto el tema del concepto del tiempo.

Y otra vez la reunión estuvo bastante escueta: hay un anciano que ha estado siempre y se nos unió otro señor que estaba en la misma aula desde antes del evento; un poco más tarde llegó otro de los frecuentes y casi al finalizar mi hija mayor y otro indigente que había participado en otro par de ocasiones.

Al final la reunión es para conversar un poco y tomar café, pan y galletas; y también ha sido una excusa para ver a mis hijos más de una vez en el mes; con mi hijo había conversado durante la semana y me había comentado que llegaría a la reunión pero no se quedaría luego pues tenía otro compromiso; al final no llegó y me pregunto si fue porque le aconsejé que viera bien sus horarios para no andar corriendo.

Total que salí de mi casa un poco después de las doce y el tráfico estaba bastante pesado y en vez de los treinta y cinco o cuarenta minutos que me lleva usuamente llegar al parqueo esta vez me tomó más de una hora: a la una con dos minutos estaba entrando al parqueo.

Llegué a la biblioteca un poco antes de la una y diez y -afortunadamente- al parecer no estaba el asistente de costumbre y tuve que ir a avisarle a la directora que empezaría la reunión: ella y una asistente temporal me ayudaron a preparar el espacio y la reunión se desarrolló sin muchos percances.

También la terminé antes: usualmente nos brindan dos horas pero la directora me pidió que lo redujera media hora pues tenían otra actividad; luego de despedirme de todos -y limpiar el espacio- le propuse a mi hija que almorzáramos en Subway.

Estuvimos con mi hija en el Subway más cercano a su habitación un poco más de una hora entre almuerzo y conversación; luego nos dirigimos al café internet de la universidad pues había enviado un documento con cuatro páginas para imprimir cuarenta pequeñas tarjetas navideñas.

Después de pasar por las impresiones pasé a dejar a mi hija a su habitación y retorné a mi casita; por la noche recorté las tarjetas navideñas y pegué una a cada marshmallow que planeaba regalar en la reunión del domingo.

El Domingo me levanté temprano pues quería hacer algunas lecciones de Duolingo y bañarme antes de llevar a Rb a la iglesia -y luego al convivio-; después de pasar a dejar a Rb me dirigí al departamento aledaño en el que se encuentra la pizzería en donde era la convocatoria.

La reunión estuvo interesante: incluso encontré a dos personas que también participaron en la jornada médica del otro grupo; la comida consistió de hamburguesas con papas -a pesar de que era una pizzería- y hubo una serie de juegos en los cuales se repartieron varios regalos.

Yo participé en tres de los juegos y al final me gané un regalo con empaque de la tienda en la que usualmente compramos utensilios de cocina; el paquete estaba bien pesado y decidí no abrirlo hasta retornar a la casa.

Lo cual fue una decepción pues esperaba que fuera algo electrónico o funcional y en realidad era una lámpara de gas; que es un artefacto raro: una canastilla de metal llena de bloques de sal; al parecer la sal se había empezado a degradar y la canastilla muestra signos de herrumbre.

Igual traté de que no me afectar pues es nomás un regalo y generalmente lo que hago con este tipo de dádivas es regalárselo a alguien más; en este caso decidí nomás regalárselo al personal que extrae la basura.

La semana laboral ha estado bastante lenta: durante estos tres días nomás ayer estuve en comunicación constante con el desarrollador que más nos ha estado apoyando y al final pude cerrar el último de los bugs que había creado; luego nomás he estado a la espera de nuevas asignaciones.

La semana pasada terminé los dos libros de ciencia ficción que estaba leyendo: Old man's war y Lock in; ambos libros son del mismo autor y la verdad me gustaron bastante; aunque decidí no continuar con el mismo autor -ambos libros son los primeros de su respectiva saga-; aún no decido mi próximo libro en esta línea.

También terminé el libro que estaba leyendo entre cada línea de lectura: Numbers don't lie; y empecé a leer What the Luck? que trata sobre la regresión a la media y la forma en la que nos confunde en la vida diaria; la otra opción aquí era Genome: The autobiography of a Species in 23 chapters; que será el siguiente.

En español terminé las Voces de Adriana y empecé a leer Cualquier verano es un final que trata sobre el suicidio asistido y la amistad -o amor- entre dos chicos; en No ficción voy por el setenta y cinco por ciento de How the World really works que es del mismo autor que Numbers don't lie.

En Tecnología aún sigo avanzando con Head First Design Pattern; está super pesado pero me he hecho el firme propósito de no dejarlo a medias; finalmente, en Meditación, creo que me falta uno o dos capítulos de Zen Training para pasar al siguiente: Meditation for beginners...

Y a ver cómo va eso...

   

martes, 28 de noviembre de 2023

Las intermitencias de la muerte... Death with interruptions... L'intermittence de la mort

Leí este libro de Saramago hace muchos años; me parece que se lo habían dejado de tarea a una amiga del voluntariado que estudiaba -ahora ya se graduó- psicología; creo que me comentó que ella no lo había leído sino simplemente completado la tarea. 

El libro me pareció, como casi todolo que leí de este autor, supremo; en un país donde ya no ocurren fallecimientos la sociedad debe buscar nuevas formas de completar el ciclo e incluso los negocios alrededor del tema deben buscar nuevos horizontes.

Y claro, el amor; o las relaciones, o la soledad; hay en el libro la historia de un músico que empieza a tener una relación con un personaje que resulta ser la muerte; y me parece que es el tema central de los libros de Saramago: la pareja.

Hace dos viernes visité -luego de varios años- una capilla funeraria; un día antes Rb me había comentado que una persona con quien había estudiado teología acababa de fallecer: era alguien ya mayor y se sometió a un exámen cerebral del que ya no despertó.

Total que después de la última comida del día de sus perros nos ataviamos con ropa negra y nos dirigimos a las capillas de uno de los grandes funerales de la ciudad; como el tiempo ha estado fresco incluso portaba mi eterna chumpa de cuero negra.

En el lugar Rb saludó a la familia de la persona fallecida y a algunas amigas; yo me limité a acompañarla y a tomar un par de tazas de café con sus respectivos panes y muffins; también pasó a saludarnos el pastor y me invitó -como no- a acompañarlos en la iglesia.

Estuvimos un poco más de una hora en el lugar -llegamos justo a mitad del servicio religioso- y luego nos despedimos de los deudos y retornamos al parqueo al otro lado de la calle -existe un túnel para evitar cruzar la calzada- para dirigirnos finalmente a casita.

La segunda mitad de la semana pasada estuvo igual de tranquila en el trabajo: por ir rumbo al final del año la mayor parte de los proyectos bajan sus actividades pues una gran cantidad de personas aprovechan para solicitar vacaciones.

El miércoles al mediodía me dirigí al restaurante a donde nos habían convocado para el almuerzo de fin de año del equipo de trabajo; como había planeado llevé un recipiente hermético con botonetas y las repartí a -casi- todos los asistentes a la actividad.

La comida transcurrió sin grandes incidentes, en un ambiente festivo y conociendo un poco más a los miembros del equipo -era la tercera vez que nos reuníamos en tres años-; lo malo sucedió al final pues los gift cards con los que contábamos no habían sido activados.

Nuestra manager local se hizo cargo de la situación pero al final eso alargó nuestra estadía en el lugar por lo que el sello del parqueo del restaurante ya no fue válido y me tocó que pagar por ocho horas de parqueo -estuve un poco más de cuatro horas en el lugar-.

Total que el costo de la actividad fue de 3 dólares por la propina que no es cubierta por los organizadores y cinco dólares por el sobretiempo en el parqueo; pero en general creo que estuvo bien: a pesar de declinar la invitación para el baby shower de la manager más tarde, le entregué al inicio del almuerzo lo que le habíamos comprado con Rb.

El jueves se celebra el día de acción de gracias en el imperio por lo que nuestro project manager nos había indicado que iba a suspender la reunión; además, coincidentemente, la mayor parte del equipo local se quedó sin acceso a la red en la cual trabajamos.

Aprovechando la fecha le escribí a mi ex directora y a un par de contactos que viven en el imperio para congratularlos por el día; nomás la primera y un par de amigos de hace más de quince años respondieron al saludo y mantuvimos una pequeña conversación online.

El viernes también habíamos previsto que no habría reunión diaria pues la mayor parte del equipo iba a tomarlo como puente -black friday-; sin embargo encendí mi computadora un poco antes de las ocho y al ver que alguien había iniciado la reunión me uní a la misma.

Al final nomás estuvimos -de los más de quince- tres personas y la reunión duró menos de cinco minutos -usualmente tarda entre quince y treinta minutos-; luego me comuniqué con el project manager para ponerlo al tanto de la situación.

En la tarde me tocó que subir nuevamente al árbol de Ficus del patio delantero pues habíamos visto un par de güisquiles que ya estaban en el punto de cosecha; al final eran más de los que nos habíamos percatado y terminé bajando como veinte -y raspándome en varios lugares-.

De los güisquiles cosechados guardamos dos o tres y le resto los repartió Rb a los vecinos y unos pocos los regalamos cuando salimos a caminar luego de la jornada laboral -afortunadamente incluso alcanzaron para los guardias de la calle-.

El sábado por la mañana adelanté un poco en Duolingo: aprovechando la tranquilidad de la liga semanal estuve trabajando en quedar en los primeros lugares de la misma; al mediodía me dirigí a la habitación de mi hijo menor.

Con mi hijo estuvimos conversando -como con su hermana mayor la semana anterior- sobre últimas voluntades y testamentos; salimos a almorzar a Taco Bell y luego pasamos a la panadería que está a un par de calles de su casa por unos brazos gitanos.

Para finalizar la tarde estuvimos practicando con el cubo de Rubik de 4x4x4 y mi hijo estuvo armando el cubo de Rubik de 3x3x3 de espejo; además resolvimos un ejercicio de ajedrez un poco complicado y un poco antes de las cinco nos despedimos y retorné -bastante temprano- a mi casita.

El domingo me levanté super tarde; tan tarde que ya no medité -lo mismo había sucedido el viernes-, nomás tomé mi desayuno y luego me puse a hacer algunas lecciones en Duolingo; después fuimos con Rb a los supermercados del lado norte.

Al mediodía preparamos un buen almuerzo con pescado y por la tarde, para evitar dormirme, estructuré la tarde en ciclos de treinta minutos: freecodecamp, malabares con tres y cuatro pelotas, ajedrez, Duolingo, leer.

El domingo por la mañana había visto en un update de whatsapp que la suegra de mi amigo el gestor cultural había fallecido; estuve sopesando si ir o no al velorio pues no es que tengamos una relación tan cercana y a la señora -y su hija- la había visto únicamente en una ocasión.

Finalmente -al principio de la noche- decidí que iría al menos a saludar y le pedí el auto prestado a Rb, también había visto que la capilla funeraria se encontraba bastante cerca; apenas saliendo de los límites del municipio.

Esta funeraria es bastante pequeña y está bastante aislada -sin embargo me cobraron 3 dólares para ingresar al parqueo- y en el velorio había nomas cinco o seis personas; saludé a la esposa de mi amigo y luego estuve esperándolo pues no se encontraba en el lugar.

Me entretuve en la espera jugando un poco de ajedrez y cuando llevaba cuatro o cinco partidas mi amigo llegó al lugar; luego de saludarlo e inquirir sobre el desenlace me entretuve en el lugar un poco menos de una hora, conversando sobre diversos temas políticos y culturales; un poco después de las ocho me despedí y retorné ami casita.

Desde el jueves de la semana pasada he estado explorando -por haber visto un certificado del sitio en el linkedin de uno de los desarrolladores- freecodecamp; estoy interesado en al menos cuatro de los certificados que ofrecen.

El lunes terminé las lecciones para obtener el primero de los certificados -Csharp- y empecé a avanzar en los ejercicios del segundo: HTML; estuve casi todo el día en esto y llegué casi al final de la primera -de cinco- partes, las cuales espero completar esta semana.

Y a ver cómo va eso...


viernes, 18 de noviembre de 2022

El Mítico Hombre-Mes… The Mythical Man-Month… Le Mythe du mois-homme

Serendipia por todas partes… La semana pasada (o un poco antes) terminé de leer El Mítico Hombre-Mes que es un libro super clásico de administración de proyectos escrito hace como 40 o 50 años pero que aún tiene muchos conceptos vigentes para la situación actual del ramo.

Creo que hace unos cinco o seis años -cuando aún anhelaba llegar a ser Project Manager- lo encontré en alguna lista de libros esenciales para quienes se iniciaban en el campo y lo bajé a mi Kindle… leí el primer capítulo y luego dije ‘Neee, igual ni me voy a dedicar a esto’.

Pero hace un mes o así se lo mencioné a mi supervisora en el proyecto actual -una joven ingeniera que también da clases en una de las universidades católicas locales- y luego me dije: ‘y bueno, no me voy a dedicar a esto pero igual los conceptos pueden ayudarme en las revueltas de los proyectos en los cuales participo’.

Y lo leí en una semanas… combinándolo con Americanah -que también he terminado- Games People Play -finalizado hace una semana o así- y Bad Feminist, de Roxane Gay; había estado barajando las ideas para mi próximo post en el blog pero aún no me decidía a redactarlo… hasta hoy.

Y es que en HackerNews -he incrementado mi tiempo en este sitio mientras reduzco mi tiempo en Facebook y Twitter- publicaron (y en el primer lugar) la noticia de la muerte de Fred Brooks (https://twitter.com/stevebellovin/status/1593414068634734592); entré al link -aunque ya no entro a Twitter- para ver de quién se trataba y en el primer comentario comentaban que fue el líder del proyecto OS/360 de IBM… y justo: El Mítico Hombre-Mes… el libro se basa en gran parte en el desarrollo de este proyecto.

Así que uno de los grandes teóricos de la administración de proyectos de tecnología ha muerto hoy (ayer, realmente), según Wikipedia, a la edad de 91 años…

Y este libro fue el primero que completé del cuarteto… llegando a los últimos dos capítulos me planteé cómo continuaría con mi actual ciclo de lectura; empecé a considerar que podía seguir buscando libros del mismo tema para sustituir los que fuera concluyendo, en estas áreas: Tecnología, Ensayos, Análisis Transaccional y Ficción.

Para sustituir el de Tecnología encontré Code, que explora la programación de computadoras desde una base muy muy fundamental: empezando con la historia del telégrafo, los relays y cómo pueden ser combinados para armar una computadora muy primitiva pero funcional… para explicar Assembler, que es uno de los lenguajes de más bajo nivel.

Para sustituir Americanah encontré dos libros: Stories of your Life and others -que es una compilación de historias cortas entre las que está el origen de la película Arrival- y Eleanor Oliphant is completely fine; leí la primera historia de ambos pero decidí completar primero el de Eleanor Oliphant… es una historia interesante.

Para continuar con Análisis Transaccional estuve considerando leer Yo Estoy Bien, Tú Estas Bien o Qué dice usted después de decir Hola… finalmente me decidí por Scripts you live; y, de acuerdo a lo que he leído hasta ahora, no leeré You Estoy Bien, Tú Estas Bien luego sino Qué dice usted después de decir Hola.

Y para continuar con los ensayos consideré algún libro sobre feminismo o un tema similar pero me decidí (por ahora) por Stupid Things I won’t do when I get Old, que es de un autor homosexual de más de sesenta años y me pareció adecuado ya que en un par de meses estaré entrando a la cincuentena; su forma de escribir es interesante.

Para esta última área también he reservado ya el próximo libro: Entangled Life; que es -según su portada- un estudio extenso del reino Fungi y cómo los hongos construyen nuestros mundos, cambian nuestras mentes y forman nuestro futuro… se oye bastante interesante.

Y Twitter… afortunadamente no soy fan del sitio -Rb sí-: a menos de un mes de la toma de este sitio por el hombre más rico del mundo el relajo sigue… luego de tener que recontratar a varios ingenieros que despidió cuando separó a la mitad del personal, revertir la funcionalidad de cuenta verificada -por la suplantación de identidad- y afirmar que el sitio sigue en crecimiento no se ve muy claro si se irá a la quiebra o nomás continuará su funcionamiento normal… creo que al final le ayudó -indirectamente- a los demócratas a mantener el senado en las pasadas elecciones de midterm.

La semana pasada invité a desayunar -en uno de los restaurantes Fancy del centro histórico- a uno de mis últimos contactos de mi antiguo voluntariado… unas semanas antes me había llamado para pedirme unos setenta y cinco dólares que necesitaba para el pago de servicios pues parece que sus negocios estaban teniendo dificultades y ese día me devolvió el préstamo.

El desayuno estuvo bastante tranquilo y lo más sorprendente -para mí- es que tuve que pagar casi un tercio del valor del mismo en el parque por un par de horas de espacio… una locura; después del desayuno vine a realizar la primera parte del examen final de lengua de señas; afortunadamente repasamos con Rb por un par de días y el resultado -espero- que no sea muy malo.

La semana pasada me llamó mi madre para comentarme que ya habían construido las gradas al segundo nivel de la casa del puerto -nomás eso fueron como doscientos cincuenta dólares- y confirmar que seguiremos con la construcción del segundo nivel: le di luz verde a esto.

El camp code al que estaba aplicando hace un par de semanas aceptó mi solicitud y me admitieron al Slack en el que se desarrolla el mismo… pero voy a declinar pues, además de que el costo total es de alrededor de tres mil dólares, implica un cambio de empleo y la verdad no me llama la atención por estos día dejar mi actual lugar de trabajo.

Lo que planeo hacer es completar algunos cursos adicionales en Platzi -creo que aún me quedan un par de meses de acceso a la plataforma- especialmente sobre programación en móviles; de hecho estoy considerando dedicarme el próximo año a aprender Flutter que es una opción de Google para programación multiplataforma.

Además, desde hace un par de semanas, estoy ayudándole al segundo hijo de mi único amigo de la universidad a aprender programación: mi amigo me había pedido que le revisara una tarea, luego el joven (el otro año se gradúa del bachillerato) me pidió consejos sobre libros de programación y le sugerí que mejor trabajáramos en un par de proyectos; ahorita estamos a medias de un Tic Tac Toe bastante básico pero con el cual está aprendiendo los conceptos básicos de coding.

La próxima semana planeo -aún debo pedirle permiso a mi supervisora- reunirme con un antiguo amigo a quien recién contacté hace un par de meses: fuimos bastante amigos mientras empezábamos el bachillerato -yo en mecánica, él en computación- pero luego nos alejamos completamente… en esa época ambos asistíamos a iglesias bastante similares y luego yo me vine a la Universidad y así.

Nos reencontramos en Facebook hace unos meses -cuando estuve tratando de comunicarme con mi hermano mayor a solicitud de mis padres- y hemos estado conversando de vez en cuando por Whatsapp; casualmente su hijo viene a la ciudad a participar en un concurso de música cristiana y planeamos reunirnos luego de no vernos después de casi treinta años.

Mañana espero reunirme con mi hija mayor y mi hijo menor para ir a ver Wakanda Forever; será la primera vez que vayamos a una sala de cine luego de más de tres años… me parece que las últimas veces que fuimos juntos fue cuando salieron las películas de Los Vengadores -y con mi hijo únicamente fuimos a ver The Joker-…

Y a ver cómo va eso…

domingo, 7 de febrero de 2021

Competencias -To compete...- [concourir...]

Hace unos años comentaba con mis hijos que sospechaba que no era tan bueno en ajedrez porque me faltaba la malicia (o la maldad) de aprovecharme de la debilidad de mi oponente, o sea, me cuesta ser despiadado; en algunos juego de canicas de mi niñez recuerdo que evitaba tomar demasiada ventaja sobre mi -o mis- oponentes, y muchas veces era contraproducente porque resultaba perdiendo.

En general considero que tengo una inteligencia superior al promedio -y me lo confirmaron también en un par de lugares de trabajo en los que me evaluaron-; a veces pienso que si hubiera tenido más estímulos u oportunidades de niño habría terminado trabajando en un laboratorio o centro de investigación; en fin, lo que ha pasado ha pasado.

Afortunadamente he logrado continuar practicando ajedrez más constantemente gracias a la tecnología: cuando compré mi primera Palm, hace como 15 años las primeras dos aplicaciones que le instalé fueron: Ajedrez y lector de libros en formato epub; con el primero podía pasarme todo el tiempo de espera en cualquier lado sin ningún problema y con el  segundo continuar los libros que tenía en papel o que no podía conseguir en ese formato.

Hace como siete años compré mi primer Kindle; Rb lo rompió accidentalmente en una de nuestras visitas a un orfanato y lego ume ayudó a reponerlo; sin embargo, el formato utilizado por este gadget (mobi) no es tan popular como el utilizado originalmente por la Palm (que ya ni existe); además es un poco incómodo para el transporte constante: almacené mi Kindle hace como tres años y ahora el 90% de mis lecturas las realizo en mi celular, en el que tampoco falta el mismo Ajedrez GNU.

La ventaja de jugar Ajedrez contra el procesador del teléfono es que sé que definitivamente puede ganarme (y a casi cualquier ser humano) por su capacidad de procesamiento; me mantuve jugando en el nivel tres hasta como hace cinco años y por estos día ya llevo más de un año de jugar en el nivel 5 -creo que es intermedio-, ganando un 30% o 40% de las veces; creo que me ayuda a mantener la concentración, elevar mi nivel de análisis y sobre todo, poner atención o darme cuenta.

Esta semana he estado pensando en las competiciones porque el mes pasado leí un artículo sobre el funcionamiento de las Leagues en Duolingo: cada semana la aplicación realiza un agrupamiento random de 30 (o 50) estudiantes y mantiene un track de los puntos acumulados diariamente; el domingo se cierra la competencia y los primeros 10 (o 15) lugares suben al siguiente nivel, los últimos 10 (o 15) bajan al nivel anterior y los que están en el intermedio continúan en la misma League.

Cada League es identificada por una piedra preciosa o metal; el primero creo que es cobre y el último diamante; leí en ese artículo que una forma aconsejable de participar es pasarse los primeros días acumulando una pequeña cantidad de puntos -para no estimular la competencia- y los últimos dos días hacer puntos como loco para llegar al primer lugar.

Los tres primeros lugares de la semana se llevan una cantidad diferente de puntos extras -aún no tengo claro para qué sirven, además de obtener un par de lecciones extras o vestir al ávatar-; el primer lugar se lleva 30 o 40 puntos, el segundo lugar 10 (o 15) menos y el tercer lugar 10 (o 5 menos).

No recuerdo qué día de la semana empecé con el francés en Duolingo pero recuerdo que la primera semana ni siquiera me percaté de las ligas; la seguna me llevé el primer lugar sin mucho esfuerzo; la siguiente tripliqué mis puntos durante los primeros dos o tres días pues había otro estudiante casi con el mismo comportamiento y luego se retiró.

La cuarta semana volví a obtener el primer lugar sin mucho esfuerzo; y luego está la semana que termina hoy (en cuatro horas); en el artículo que leí el autor mencionaba algo de bots en las ligas; decía que no había nada confirmado pero que varias personas sospechaban su existencia pues veían comportamientos fuera de lo común en la acumulación de puntos.

La verdad no creo que haya bots -quizá sí- sino estudiantes que pagan la versión premium para avanzar sin sobresaltos, y sin ninguna otra actividad que los distraiga de su estudio de idiomas; creo esto porque Rb acaba de pasar el tercer checkpoint luego de año y medio de tomar una lección diariamente y yo estoy por llegar a ese mismo checkpoint -en unos 15 días-, si continúo con el mismo ritmo.

La tercera semana, por alguna razón, logré triplicar mi meta diaria y el otro estudiante que iba a mi ritmo hizo 200 o 300 puntos menos cada día durante los primeros tres días y luego creo que hizo lo mínimo -no sé si estaba siguiendo el consejo del artículo que yo había lído-.

Durante esta semana ha habido otro estudiante que ha hecho cada día 300 o 400 más puntos que yo excepto ayer; ayer antes de que llegara la hora del cierre (00:00 hrs UTC) me quedé a 8 puntos de alcanzarlo -puse en pausa Duolingo porque Rb me pidió acompañarla a ver una serie- y cuando retorné un par de horas después tenía otra vez como 400 puntos extras.

Para esta mañana el primer lugar tenía casi 1,000 puntos sobre el segundo lugar; igual, desde el tercer día que ví que cuando estaba casi por alcanzarlo su punteo aumentaba 400 o 500 puntos en el siguiente par de hora decidí retirarme de la competición por el primer lugar; el segundo está bien, son solo 10 puntos extras menos y además, me gusta pensar que compito conmigo mismo y no contra otra persona.

Y compito conmigo mismo pues lo que trato de mantener son los cuatro objetivos diarios -al menos durante los siguientes 42 días (ya van 24)-: no porno, escribir código cada día, sobrepasar los 500 puntos diarios en Duolingo y practicar tres veces al día malabares.

Además debo trabajar... :) Desde los últimos dos meses del año pasado los proyectos en los que trabajo han estado bastante pasivos y mis labores han estado bien limitadas pues nada más he estado como apoyo a un equipo del subcontinente del Este Asiático; la semana pasada mi jefa me comentó que durante este mes el proyecto principal a mi cargo aún está en ajustes y la verdad espero que el trabajo no me absorba tanto el mes próximo para continuar con mis objetivos.

Además continúo leyendo en los tres idiomas: estoy por terminar el primer libro de The Three-Body Problem, creo que me faltan dos o tres capítulos; ya pasé de la mitad del segundo libro de francés; primero de los cinco o seis que planeo leer antes de pasarme a Young Fiction; y empecé a leer, luego de ver un video de un youtuber físico español sobre el tema, La Cuchara Menguante, en español.

El autor de este último libro es estadounidense, así que hubiera podido leer el mismo en inglés, pero, como ya tengo en cola los otros dos del escritor chino, preferí conseguir la versión en español; del mismo autor leí hace unos años -en papel, en la biblioteca de mi vieja universidad- El Pulgar del Violinista, y creo que leeré aún otro: The Tale of the Dueling Neurosurgeons; aún no decido si en español o inglés.

Con Javascript sigo en el segundo curso de este lenguaje y planeo luego continuar con un curso de hacking a través de la misma herramienta; y en el tema de malabares continúo practicando religiosamente tres veces al día; la fuente con tres pelotas ya está más estable y ya puedo hacer hasta 100 lanzamientos de una pelota con la misma mano.

Había planeado comprar hoy otro juego de pelotas pues una de las que utilizo ya se partió por la mitad y ya habíamos programado con Rb una salida a los supermercados para este día; desafortunadamente no encontré pelotas de tenis en el lugar en el que adquirí las actuales: debo seguir practicando con las mismas hasta que pueda agenciarme de un nuevo juego.

Ah, y ayer empezó el segundo módulo de Lenguaje de Señas, un poco desordenadito pero igual, es otra de las actividades que espero continuar durante al menos el próximo par de años; por otro lado, mis padres insistieron en devolverme la mitad del dinero con el que les ayudé el último mes del año pasado; la verdad me cansé de repetirles que no necesito el dinero y además, planeo actuar de la misma forma que con mi hija mayor: reservando ese dinero aparte para cuando vuelvan a tener necesidad... a ver cómo va eso.


martes, 4 de febrero de 2020

Onomástico -and 30 days challenge-

Ayer cumplí cuarenta y siete años.

También cumplí diez años de ser voluntario en mi grupo de risoterapia; la convocatoria a la que asistí la documenté en este mismo blog cuando cumplí treinta y siete años... en ese tiempo estaba trabajando como Ingeniero de Soporte de un software de microfinanzas y recibí casi doscientos mensajes de felicitación en Facebook por mi cumpleaños.

Ayer recibí como veinticinco mensajes en Facebook, me llamó una amiga que ya no es parte del voluntariado, me escribieron mensajes otro par de conocidos y me llamó mi papá en la noche; también me puse de acuerdo con mi hija mayor para almorzar este día; no nos hemos visto desde nuestro almuerzo de Navidad.

También me escribió un ex compañero laboral de hace más de quince años, quien además de felicitarme me invitó a volver a trabajar como Consultor en Implementacion de ERP; le agradecí la oferta pero le comenté sobre mi estabilidad laboral actual.

Cuando inicié este año me propuse algunas metas -como casi todas las personas como casi todos los años-... leer más, cuidar mi situación financiera, aprender a malabarear con tres pelotas, y un desafío de treinta días.  Empecé con renunciar a Facebook por un mes y la verdad no fue un gran desafío porque desde el año pasado (o el anterior) he ido reduciendo cada vez más el tiempo que le dedico a las redes sociales.

Ingreso a Twitter cada varios meses y a Facebook algunas veces por semana; evitar concientemente entrar a Facebook a enterarme de la vida de mis contactos fue bastante fácil, la única excepción fue la información necesaria para el viaje que realizamos con mi hijo menor para apoyar a una fundación educativa en el interior y algún seguimiento a mi otro grupo de voluntarios de risoterapia.

Desde la primera semana de Enero me puse a ver videos en Youtube para aprender a malabarear con tres pelotas; era uno de los temas que se suponía que nos enseñaban en mi grupo de voluntarios pero fue otra de las áreas manejadas deficientemente.  

Por alguna razón había aceptado mi total falta de coordinación pero en esta ocasión abordé el malabarismo como lo hice con el cubo de Rubik: dividiendo el aprendizaje en partes; conseguí un par de videos que explicaban la forma de aprender a malabarear y empecé con lo más básico: una pelota; estuve practicando varios días el primer paso, luego un poco más de una semana con dos pelotas y finalmente aprendí la técnica de la cascada, ahora solo me falta practicar y practicar y practicar.

Malabarear con tres pelotas ha sido bastante complicado, he estado practicando dos o tres veces al día por al menos quince o veinte minutos -incluso bajé un video que cuenta los segundos con música de fondo-; no se si es la experiencia común pero luego de diez minutos o así los brazos me han dolido, lo que espero que mejore con la práctica; además en la tercera o cuarta semana de Enero tuve uno de mis períodos de desánimo; no se si sólo por la práctica de malabarear o tiene algo que ver que el trabajo está bastante irregular o que no avanzo mucho en mis lecturas o cualquier otra razón o combinación de las mismas.

Según Rb mis días azules también pudieron deberse a que uno de los libros que estoy leyendo documenta la historia del cáncer desde la antigüedad... quizá tiene razón, me parece un poco deprimente los estragos de la enfermedad, la forma en la que actúa la quimioterapia y los pocos avances que se han encontrado realmente para el tratamiento de la misma; pero quizá contribuye a mi bajo estado de ánimo el hecho de que únicamente salga de casa los sábados -para convivir con mi hijo menor- y de que me despierte todos los días a las cinco de la mañana para ayudarla a pasear a sus perros; ella se duerme nuevamente hasta las nueve y yo tengo que levantarme entre siete y ocho para trabajar.

Son tres libros los que estoy leyendo en forma paralela; los tres en inglés y dos del mismo autor, un médico nacido en India y especializado en Oncología; el primer libro es sobre el cáncer y el segundo sobre el gen; mucha de la información del segundo la conocía de manera superficial pues me ha tocado escribir sobre genética y herencia en los libros de ciencias naturales que escribí los últimos años.

Pero los detalles sobre Mendel, Darwin, Franklin y muchos otros están contados de una muy buena forma en el libro, junto con detalles que no había encontrado en ninguna otra parte -aunque la mayoría pueden ser corroborados con una buena búsqueda en Internet-.

El tercer libro es de un psicólogo israelí que ganó el premio Nóbel de Economía a principios de la década pasada; el libro se llama Thinking, fast and slow y examina de forma muy detallada los dos sistemas de pensamiento que la mayoría utilizamos: uno muy rápido que no analiza el entorno y el otro que necesita de más información para actuar.

Los tres libros los llevo como al veinticinco por ciento y creo que pasará un par de meses antes de que los concluya, pero también me ha gustado el ritmo de los mismos, la cantidad de información que contienen y la forma en la que están narrados.

En el mes de diciembre terminé el segundo libro de ciencias naturales que escribí el año pasado; de hecho un día antes de Navidad envié a la editorial la última unidad del mismo.  Durante ese mes envié cuatro o cinco unidades completando en tres semanas lo que me había llevado antes tres meses; y luego ya no recibí noticias de ellos.

A finales de Enero le escribí a mi editor (no sé si esa es su función laboral o aún si realiza esa función en nuestra relación de trabajo) preguntando sobre el estado de la última información remitida y me contestó un par de días depués con un par de comentarios sobre una de las unidades y pidiendo un poco más de información para completar la última; además me ofreció continuar el trabajo con el tercer libro para completar el grupo.

Cuando estaba por terminar mi desafío de los treinta días sin Facebook empecé a pensar sobre el siguiente, sopesando principalmente dos: renunciar al azúcar (al menos al agregado al café y otras bebidas) o renunciar a ver porno; al menos por un mes.

Ambos temas son bastante sensitivos; todos los que me conocen saben sobre mi adicción a los dulces; el café lo tomo bastante dulce -Rb lo toma sin azúcar-, me encantan las donas y pasteles y en general cualquier alimento con un alto grado de dulzura; y el porno ha estado en mi vida desde mi niñez, ha sido un tema delicado aunque no tratado tan abiertamente como el anterior.

Por crecer en un puerto creo que tuve acceso a información que otras personas encuentran un poco más difícil, como revistas pornográficas; creo que las primeras que ví en mi etapa educativa primaria habían sido bajadas de un barco y compartidas luego en grupo.

Cuando entré a la adolescencia también llegó la televisión por cable a nuestra comunidad y, como muchos adolescentes de mi generación, esperaba con ansias los viernes por la noche de Cinemax; cuando estaba saliendo de la universidad encontré en una incipiente Internet la literatura erótica y estas últimas décadas he sido un visitante asiduo de los sitios gratuitos de videos de adultos.

Así que terminando Enero me decidí a un desafío personal de treinta días sin acceder a mis sitios habituales de videos o imágenes con contenido erótico; y puede parecer un cliché pero ayer que me puse a ver una película albanesa de ciencia ficción sobre un viaje a Alpha-Centauri, la robot se pasaba como un diez por ciento del tiempo desnuda y parte de su trabajo incluía satisfacer al piloto que dirigía la nave, en fin, no cabe duda que el sexo vende pero continúo con el desafío consciente de evitar la pornografía durante febrero.

Mi hijo va por sus primeras semanas en mi antigua facultad y, como casi todo en su vida, se lo está tomando tranquilo; mientras mi hija mayor había elegido natación como el área de deportes (en mi tiempo solo había atletismo) mi hijo se decantó por el ajedrez; y a diferencia de su hermana mayor, que recibía -sin necesitarlas- clases de inglés, él ha decidido presentar el certificado que lo libera de las mismas.

Durante el último mes hemos estado trabajando en una aplicación en Python para comparar documentos en formato PDF; hay varios de este tipo en el mercado y en mi trabajo uso uno de código abierto pero estamos aprovechando para practicar la programación orientada a objetos y estamos casi por finalizar la primera versión.

Este domingo fue la primera visita del año con mi antiguo grupo de risoterapia; visitamos un asilo al que fuimos un par de veces el año pasado y convivimos con sus cinco o seis residentes durante un par de horas; al final de la visita el encargado del grupo -que también se hace cargo de las visitas en general- me comentó que aún no ha revisado la app que le envié el año pasado para compartir la información de visitas.

Esta app la realicé utilizando MIT App Inventor y aunque muy básica me sirvió para aprender a compartir información utilizando la plataforma Firebase de Google; luego de completarla planeé subirla a la App Store pero al parecer únicamente aceptan código de Android o similares; este año retomé Android Studio (ahora con Kotlin) y estoy trabajando en la traducción de la App; aún me falta mucho.







martes, 10 de febrero de 2015

El sentido de la vida es 42...

La semana pasada cumplí cuarenta y dos.  Estuve publicando en mi twitter un par de citas relacionadas con la Guía del Autoestopista Galáctico sobre el número 42 y la respuesta a todas las preguntas del Universo. También me quedé a trabajar en mi oficina hasta las 8:00 pm -había entrado a las 7:00-.

Al día siguiente asistí a un concierto de tambores japoneses que se realizaba en nuestro teatro nacional para conmemorar los 80 años de relaciones diplomáticas con Japón.  Lo interesante de la noche, además de los tres japoneses ejecutando dos tambores y una flauta, fue el hecho de que por primera vez en poco más de un año me molesté con Rb.  Y fue una tontería.  Algo de que ella llegara tarde a la actividad y además de eso me reclamara por haberla ido a intentar ayudar a parquearse.  Aunque claro, su versión de los hechos es distinta.  Igual, el enojo no nos duró más de la función de tambores japoneses.

Habíamos considerado que me llegara a quedar esa noche a su casa pero cuando lo he hecho me ha tocado levantarme una hora antes pues salir de su sector de la ciudad es bastante complicado.  Hace tres semanas que me quedé el domingo por la noche vine casi media hora tarde al trabajo.

Hace tres semanas me tocó por primera vez trabajar en fin de semana por acá.  Lastimosamente no pude manejar bien las cosas con la mamá de mis peques y no pude tenerlos ni el sábado ni el domingo.  Me pasé todo el fin de semana en la casa de Rb.  Todo el sábado monitoreando el estado de una instalación y por fin el domingo realizando una batería de pruebas.  Al final hubo problemas con el ambiente en el que estaba probando y mi jefa y su jefa me cuestionaron sobre el alcance de las pruebas que había realizado.

Con Klick hemos estado intercambiando correos durante las últimas semanas.  Supuestamente la próxima semana me enviará un par de portátiles con sus bolsas, además de otra portátil para utilizar sus partes, un ventilador y un par de baterías de respuesto.  Lo que es providencial pues este sábado mi ThinkPad no quiso trabajar.  Retorné el sábado por la mañana e iba a poner a cargar mi teléfono, cuando intenté encenderla -ha estado con problemas de ventilador por varios meses- únicamente me mostró un mensaje: FAN ERROR.  No pude ni siquiera ingresar al BIOS.  

El sábado en la noche, invité a Rb al restaurante a donde voy a cenar para mi cumpleaños desde que retorné al país.  Antes de salir puse la computadora de cabeza y al parecer eso hizo que el ventilador se liberara, cuando la encendí el domingo por la noche trabajó sin ningún problema.

Hace dos semanas por fin pudimos utilizar el carnet del IRTRA con mis peques.  Nos fuimos a pasar una buena parte del sábado al Mundo Petapa.  Durante varias semanas han estado trabajando en iteraciones y ahora con métodos en CSharp.  El Charizard de papel que están haciendo en Papercraft va como al 30%.  No sé aún que figura los podré a armar cuando terminen esto.

El día de mi cumpleaños me escribió Gl, quería enviarme un poco de dinero a través de un nuevo servicio de transferencia de dinero por internet.  Le envié los datos de la cuenta bancaria que utilizo con tarjeta de débito y ya no volví a saber de ella.  Lo bueno es que realmente no esperaba recibir efectivo para mi cumpleaños. De los 1530 contactos o así en FB me escribieron como 100 personas,  El sábado anterior habíamos asistido con Rb a la casa del voluntario que vive en la misma colonia en donde celebramos el cumpleaños de una de las voluntarias del sábado por la noche.

La semana pasada y antepasada me tocó trabajar varias noches hasta tarde.  Uno de los días tomé el transmetro y fuí a dar toda una vuelta por la ruta, en total una hora.  Los otros días sólo he salido a comprar un par de galletas.

Terminé de leer Die Trying -el segundo de la serie Jack Reacher-, ahora he empezado a leer el primer libro de la serie de la Brújula Dorada. Mis hijos están leyendo Matar un Ruiseñor y una serie del mismo escritor de Percy Jackson.

Anoche estuve soñando que retornaba a trabajar a un -o dos?- lugar de mi pasado.  No sé al final como me siento en mi actual posición.  Me encanta mi función y la política de la oficina es bastante normal.  De hecho desde el primer martes hasta hoy he estado trayendo cada semana un dulce o un chocolate para mis compañeros del pasillo -12 en total-.  Creo que fue eso lo que los motivó a comprarme un pastel luego del almuerzo el día de mi cumpleaños.  También tuvimos pastel ese día por los cumpleañeros de Enero y Febrero de todo el nivel.

Hay días que estoy bien, hay días que no estoy muy bien.  Creo que toda mi vida será así.  O eso espero.