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jueves, 22 de septiembre de 2022

La lectura y sus consecuencias... Reading and its consequences ... La lecture et ses conséquences...

 He leído bastante... no sé si decir mucho pues todo es relativo... creo que mis hijos han leído mucho, pues empezaron a leer prácticamente desde que eran bebés: sus primeros regalos fueron libros impermeables y casi desde los tres años desarrollaron -con ayuda de la computadora- esa competencia.

Pero sí, he leído... casi desde la primaria cargaba a mano una selecciones o -si tenía suerte- un libro... incluso en salidas de la escuela, mientras otros hacían deporte o alguna actividad grupal generalmente prefería sumergirme en la lectura... o evadirme, quizá.

Y he tenido tiempos en los cuales no leo, la mayor parte de veces puedo conectarlo con algún malestar emocional o a veces incluso con la falta de sentido que muchas veces encontramos en las actividades que se realizan de manera cotidiana.

Hace unos años -bastantes- incluso creía que podía encontrar respuestas (o la respuesta) a la mayor parte de mis problemas; como socializar, resolver conflictos internos y externos, superar dificultades económicas o incluso encontrar el sentido de la vida... afortunadamente ya pasó esa etapa.

Ahora leo -la mayor parte de veces- nomás porque me gusta.

Pero incluso Rb me comentó hace unas semanas -muy de vez en cuando le comento sobre el libro actual- que sigue sorprendiéndose de la forma en la que me afectan los libros: usualmente al terminar de leer un libro mi estado de ánimo se pone a tono con el tema del mismo.

Y sí, me ha pasado muchas veces... por ejemplo con A Little Life... pero también he encontrado solaz en libros como Maybe You Should Talk to Someone o incluso la colección de The Wimpy Kid o alguno de los libros de escritoras humoristas que he estado leyendo los últimos años: Let's pretend this never happened o We are never meeting in Real Life o I've Still Got It... I Just Can't remember where I Put It.

Y hay otros libros que me permiten echar una mirada -por supuesto, desde el punto de vista del escritor- de ciertas afecciones... quizá La Soledad de los números primos, o El Dios de las Pequeñas Cosas o El Rastro Brillante del Caracol... o el de esta semana: The Curious Incident of the Dog in the Nighttime... autismo o algo parecido.

Este último no era muy extenso y lo terminé en tres o cuatro días -afortunadamente el trabajo ha estado bastante tranquilo- mientras tengo aún a medias el último de Jenny Lawson: Broken (in the best possible way); y sin habler completado aún el de Kamo.

También leí la semana pasada The Last Thing He Told Me y la semana anterior Never de Ken Follet; el primero porque me pareció interesante la portada -y la historia no estuvo tan mal- y el segundo porque Ken Follet... no pude dejarlo.

Ahora he empezado The Code Book que se supone que es de criptografía -algo a lo que podría dedicarme en el futuro- y volví a bajar Curiosidad: Por qué todo nos interesa; este último recuerdo que lo había empezado a leer hace algunos años y no logro recordar por qué lo dejé de lado.

Del libro de Yuval Noah Harari leí casi la mitad y luego nomás leí un par de capítulos sobre dios y la religión y los dos últimos: el penúltimo era sobre el sentido de la vida y el último sobre meditación... específicamente meditación Vipasanna.

Con lo que recordé que aún tengo pendiente -desde hace casi 15 años- la asistencia a un retiro de eso... en fin.

Durante tres sábados seguidos me he estado levantando a las 5:00 de la mañana para acompañar a Rb a una veterinaria que está del otro lado de la ciudad y al que lleva a su perra mas anciana a que le traten la vista: por la edad ya no produce lágrimas y debe estar medicada.

Debido a eso cancelé mis desayunos con mi único amigo de la facultad y con uno de mis últimos contactos de mi voluntariado más extenso; afortunadamente el auto no ha presentado ninguna complicación... hasta este domingo pasado.

El auto no arrancó cuando me preparaba para llevar a Rb a despedir a su hermana -quien regresaba al día siguiente al país vecino del norte- y tampoco logramos arrancarlo con ayuda de otro auto y cables para pasar corriente... aunque creo que lo que falló fue la forma en lo que lo hicimos.

Luego estuve viendo unos videos de Youtube y veo que aún debo mejorar en mi manejo de la situación de descarga de baterías... total que la vecina nos prestó uno de sus automóviles y llevé a Rb a la estación del Transmetro.

Dos o tres horas depués retornó con la hermana en cuestión y su hermano; que venían a dejarla y a ver el auto... el hermano de Rb quitó la batería de su auto, la instaló en el de Rb y lo arrancó, luego las intercambió y lo dejamos media hora encendido para que se cargara.

Por la tarde -para comprobar la situación- fuimos en auto a un gran supermercado a comprar unos cables para pasar corriente -pues ni eso teníamos hasta ese día- y no tunivmos ningún inconveniente... como este sábado había planeado desayunar con mi amigo asiático debo intentar arrancar mañana el auto y de no conseguirlo nomás llamaremos aun servicio de baterías a domicilio para adquirir una nueva.

Esta semana me llamaron mis padres para contarme que estaban recibiendo el material para la terraza de la casa del puerto y les transfería una suma bastante alta -el doble que el mes pasado- para el pago del material y una parte de la mano de obra... creo que en Octubre iré a ver cómo avanza la obra, aunque me enviaron fotos de la preparación.

Mi hijo menor me escribió al final antes de que acudiera a su casa a comprobar si estaba vivo o necesitaba algo de mi parte... me comentó que había tenido una semana bastante pesada y por eso no había dado señales de vida.

Fuí a su habitación hace un par de sábados; estaba lloviendo bastante fuerte, me tocó conducir con una visibilidad bastante limitada y nos costó un poco encontrar una pizzería, pero en general pasamos una tarde tranquila.

Mi hija mayor me escribió la semana pasada -primero había intentado llamarme- para contarme que tenía una entrevista para trabajar como maestra en una academia de inglés que se especializa en la preparación para call centers.

Dos o tres días después me volvió a escribir para contarme que estaba por empezar a trabajar en el lugar el lunes de esta semana... la verdad espero que le dure el trabajo aunque su estabilidad laboral no ha sido la mejor... igual mi estabilidad laboral -en general- nunca fue la mejor, hasta ahora que acabo de cumplir ocho años en mi actual empleo.

Y eso...

miércoles, 31 de agosto de 2022

El final de la (otra) historia... The end of the (other) story... La fin de l'(autre) histoire

En el 2013 (viernes, 25 de octubre) escribí un post sobre los hijos de dos escritores cuyos libros me habían afectado (El hijo del escritor y la hija de la poeta) y la diferencia de ambos casos: el hijo de Paul Auster (Daniel) estaba en libertad condicional por estar implicado en un asesinato; la hija de Clara Janés (Adriana) era una escultora.

Le comentaba sobre el post a mi hija mayor este sábado que cenábamos en un Subway y le contaba que me había enterado a principios de año que Daniel seguía en problemas… hace unos meses se había publicado que estaba siendo llevado a juicio por la muerte de su pequeña hija, una bebé de menos de un año de edad.

Al parecer la niña había muerto por una sobredosis mientras estaba bajo su cuidado; él decía que había consumido heroína y se durmió y que al despertarse vio que la niña no se movía; llamó a los servicios de emergencias y la niña fue llevada a un hospital, en donde fue declarada muerta.

Lo que no sabía hasta el momento de esta conversación es que la historia de Daniel realmente había llegado a su fin: en Subway googleé la noticia y entre los primeros artículos encontré un par de publicaciones que anunciaban su muerte.

Hoy que estuve buscando con un poco más de detenimiento tengo más detalles: luego de salir bajo fianza, a la espera de un juicio por homicidio involuntario, Daniel fue encontrado inconsciente en una estación del metro.

Según la noticia de The New York Times se trataba de una sobredosis de drogas y fue trasladado a un hospital en donde estuvo en coma durante seis días; luego de este tiempo se le retiró el soporte vital y se le declaró muerto; al parecer se había dedicado a la fotografía y a ser DJ.

Por otro lado, Adriana Veyrat Janés sigue trabajando como escultora y fotógrafa y a menudo realiza exhibiciones en museos de España y Europa además de haber publicado algunos libros de fotografía, uno en conjunto con su madre.

Uno muere, la otra vive… uno se sumió en la vida libertina y las drogas, la otra se licenció en Artes en una universidad española… uno tuvo una relación tórrida con sus padres y su madrastra, la otra incluso ha publicado trabajos en conjunto…

Pero últimamente, ¿cuál es la diferencia? Al final todos nos vamos a morir… tengamos o no tengamos, amemos u odiemos, suframos o disfrutemos… a todos nos espera el mismo final, o como dice el autómata al final de Blade Runner: 

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá del hombro de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Hora de morir.

Me había propuesto no meterme mucho en la vida de mis hijos -o al menos en la de la mayor y el menor, pues no puedo meterme mucho en la de la segunda: por ahora anda en Japón- por lo que no los contacté, luego de nuestro almuerzo de la primera semana, durante este mes.

Había planeado un desayuno con uno de mis últimos contactos de mi antiguo voluntariado con quien ya nos habíamos reunido en un par de ocasiones a principios de año; quedamos de reunirnos a las 7:30 en el Mc de costumbre.

Pero, el sábado temprano el automóvil se negó a arrancar; y la verdad no debía haberme sorprendido: el lunes o martes por la noche acompañé a Rb a comprar un termómetro digital pues su perro rompió el de mercurio que tenía desde hace muchos años.

La farmacia está bastante cerca -tres o cuatro calles- y me había ofrecido a ir a pie pero Rb se negó pues ya era un poco tarde y además, estaba lloviendo un poco; mi ánimo no estaba de la mejor forma: ese día le había enviado a mi madre mil dólares para iniciar la terraza de la casa del puerto y a mis casi cincuenta años aún me afecta negativamente realizar gastos mayores.

Total que hubo un connato de discusión en el auto pues yo iba repitiendo una frase sin sentido y Rb pensó que me refería a la salida, o a su constante búsqueda de respuestas sobre sus dolencias o a cualquier otro tema que la afectara. 

Al regresar me estacioné bastante abruptamente y salí del auto bastante rápido, y vi que la pantalla del radio -que ni usamos- aún brillaba, me quedé con la duda de por qué no se apagaba, pero como había visto que a veces se quedaba una luz en el estárter no le di mucha importancia.

Hasta el sábado que no arrancó… entonces, luego de escribirle a mi amigo sobre el retraso, llamé a un Uber y me enteré que siempre sí, también tenemos servicios de motocicleta a través de esta app en la ciudad.

Llegué al desayuno con 20 minutos de retraso -lo que me fastidia- pero no hubo mucho drama con mi amigo, desayunamos -interesante que él insistió en cubrir el costo en esta ocasión- y nos pusimos un poco al día.

Lo que me llamó la atención, sin embargo, fue que no tuve la misma paciencia que en las ocasiones anteriores, o sea, ya sabía que era antivacunas, ya sabía que era algo homofóbico y ya sabía que en general hace de menos cualquier opinión que no se alinea a las suyas (como yo, como muchos).

Pero ahora si sentí que no tenía mucha paciencia… en fin… luego de un poco más de una hora de tertulia me despedí con la justificación de la clase de lengua de señas y pedí otra motocicleta en la app de Uber, media hora después estaba pagándole al conductor en la garita cuando vi que Rb venía en el auto.

Y lo que pasó fue que como a medio desayuno Rb me llamó para preguntarme sobre el automóvil, pues no me vio y sí el auto estacionado; le comenté sobre la batería y lo que había observado la última vez que lo utilizamos y me comentó que iba a esperar a que viniera para ver quién nos pasaba carga.

Pero, al final decidió que vería si lo podía solucionar antes que yo viniera -pues le había comentado el día anterior que tenía planeado ir a cenar con mi hija mayor: ella me había escrito a principios de la semana- y fue con una de sus vecinas a pedir corriente.

La persona que la ayudó le recomendó que lo mantuviera funcionando al menos quince minutos y estaba regresando de conducir una vuelta cuando me vio apeándome de la motocicleta… fuimos a dar otra vuelta para asegurarnos que se cargara la batería y luego venimos a tomar la clase de lengua de señas.

Había quedado con mi hija mayor de reunirnos a las 5:00 por lo que a las 4:30 me despedí de Rb, tomé el auto y me dirigí a su habitación… llegué con un poco más de diez minutos de antelación, estacioné el auto y esperé hasta la hora acordada.

Se veía bastante movimiento en su casa, unos jóvenes entrando y saliendo y en una casa vecina un grupo de jóvenes adultos embriagándose; entré a tocar su puerta y luego nos dirigimos al Subway de costumbre.

En el camino le pregunté sobre sus días de descanso -creía que estaba descansando sábado y otro día- y me comentó que había renunciado al trabajo: una semana y media antes o algo así se había hartado y le había dicho a su supervisor que se retiraba.

Con lo que se le cierran completamente las puertas al segundo mejor call center de la ciudad; por haberse retirado a mitad de su turno de trabajo y sin ningún aviso previo creo que su expediente queda con una nota de ‘not for re hiring’ .

Me terminó de contar esto mientras cenábamos y traté de restarle dramatismo al asunto: al final todo se termina, hay que ver siempre que se puede hacer y así… para variar no me di cuenta que nomás estaba empeorando las cosas; durante un momento se retiró al baño a llorar.

Me disculpé por mi insensibilidad en el viaje de vuelta a su habitación a donde regresamos luego de la cena, a su sugerencia, y traté de cambiar el ambiente pero la verdad es que no soy muy bueno en lo que a relaciones sociales se refiere, ni siquiera con mis hijos.

Total que anda bastante deprimida, no sabe qué hacer, no sabe si seguir trabajando en call centers o en alguna otra cosa, de hecho no sabe -según ella- si quiere seguir trabajando o viviendo… en fin.

Y mi hijo menor… está -espero que aún esté- trabajando en el mismo call center, a donde entró luego de dos o tres meses de no trabajar luego de haber renunciado del mismo seis o siete meses antes; supuestamente estaba integrándose bien (a diferencia de mi hija mayor que debía acudir al sitio él estaba completamente desde su habitación).

Y ha estado siendo responsable: al iniciar a trabajar acá y no tener dinero me había pedido ayuda monetaria; le facilité el dinero, pero le indiqué que lo esperaba de vuelta -por aquello de la adultez y las responsabilidades- por lo que se comprometió a un plan de pago de seis meses.

El plan lo ha estado cumpliendo efectivamente y ya iría a la mitad del saldo de su deuda pero, desde hace un par de semanas no tengo noticias suyas… ni ha publicado nada en las redes sociales -al menos en las que lo puedo ver- ni ha respondido a una propuesta de reunirnos en un par de semanas que le envié por whatsapp hace cuatro días.

Si no se manifiesta en el resto de la semana acudiré a su habitación el sábado para confirmar que sigue vivo o si me necesita de alguna forma…

Del resto no hay mucho cambio… el domingo pasado fui a Cemaco a comprar un marco para el diploma del máster y ahora cuelga espléndidamente en una pared de la habitación en la que duermo, a noventa grados de mi título de ingeniero.

En el trabajo las cosas siguen casi igual… algunos días el trabajo está bastante intenso pero en general paso mucho mucho mucho tiempo simplemente esperando a que liberen alguna parte de las aplicaciones para aplicar el proceso de QA.

Empecé a leer 21 lessons for the 21st Century, del mismo autor de Sapiens y Homo Deus, aunque aún tengo a medias Midlife A Philosophical Guide; ambos autores judíos… terminé de leer Los Ritos del Agua y aún me falta el último capítulo de L’Evasion de Kamo.

También bajé Better Small talk, pero creo que este libro ya lo había descargado en alguna ocasión; igual he leído un par de capítulos y realmente no le encuentro sentido -o quizá nomás lo veo inalcanzable- a tener conversaciones verdaderas.

Y una semana de la unidad 8 (de 10) del nivel 4 (de 5) de Francés en Duolingo y de vez en cuando hago un poco de malabares y casi todos los días juego ajedrez contra mi Tablet -me gana el 75% del tiempo- y casi todos los días juego una versión de Scrable en línea (aunque trato de no hacerlo mucho pues suele ponerse bastante intenso).

Y hoy es el último día del octavo mes del 2022… mañana empieza el último cuarto del año… ¿qué nos traerá aún el fin de este período?


viernes, 19 de marzo de 2021

La vuelta al mundo en ochenta días... Around the World in eigthy Days... Le Tour du monde en quatre-vingts jours

Cuando estaba apenas entrando en la adolescencia -creo- mi padre se hizo asiduo cliente de una venta de material educativo que distribuía libros de Soperna, Bruguera y similares; allí fue donde empecé a leer de misterios y conspiraciones, un poco de inglés, un poco de ciencia y un montón de libros clásicos: una colección juvenil que incluía a Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain y muchos otros similares.

Nunca compró -me imagino que era carísima- la enciclopedia Nuevo Tesoro de la Juventud, por ejemplo; recuerdo que unos primos o amigos tenían esta colección y era buenísima; los clásicos que leí estaban versionados para lectores jóvenes sin mucha práctica, creo, pues más tarde pude acercarme a mejores (más extendidas) versiones de algunos de estos y la diferencia era bastante perceptible.

No sé si por eso es que me cuesta leer a los griegos clásicos; y dejé La Divina Comedia como en la página 2 o 3; en fin, he leído más autores contemporáneos pero por allí (y con las selecciones) fue por donde empezó mi gusto por la lectura; con la vuelta al mundo en ochenta días.

Según Duolingo llevo una cadena de 80 días de practicar francés diariamente; muchas semanas alcancé diariamente más de 500 XP -10 veces la meta diaria de la app- pero ahora lo rebajé a la mitad por cuestiones laborales -anoche incluso me costó llegar a este nuevo número-; creo que la próxima semana estaré pasando el checkpoint 4, aunque también he ido dejando abiertos la mayor parte de lecciones (únicamente llegado a la mitad de cada una) desde que rebajé mi meta personal diaria.

Según HabitBull llevo 63 días en cadena de Duolingo, de no entrar a sitios de videos para adultos y de practicar malabarismo con cuatro pelotas al menos tres veces al día; y 9 días sin parar de escribir código en JavaScript; lo segundo no me ha costado mucho por la variedad de actividades que estoy trackeando y con malabares sigo mejorando poco a poco cada día; o sea, no tener buena coordinación no es una excusa para dejar de aprender malabares, nomás se necesita mucha práctica y mucha paciencia.

JavaScript me gusta, esta semana incluso intenté escribir una pequeña aplicación para analizar uno de los archivos de mi trabajo -frecuentemente lo hago con Visual Basic sobre Excel pero no me estaba funcionando- al final sí escribí el código -con ayuda de un video de Youtube- pero no realicé todo el proceso con el mismo -sentí que me estaba atrasando mucho- sino completé la tarea con las herramientas tradicionales; pero sigo cada día un poco de JavaScript.

En tres días se cumple el período que HabitBull recomienda para establecer un hábito y en 7 días el límite que me puse a mi mismo como el período mínimo para trackear diariamente mi comportamiento en estos cuatro aspectos; luego compraré un pastel de chocolate para celebrar la finalización y me replantearé el futuro para los próximos meses.

Y es que la verdad el trabajo se puso super pesado y las dos personas del país sudasiático que me asignarno no brillan por su performance: durante estos días que estamos 100% dedicados al proyecto yo debo de entrar al doble de reuniones que ellos y aún así he hecho más trabajo funcional que ambos combinados; me he reunido un par de veces para ver cómo mejorar pero me preocupa las diferencias culturales a la hora de afrontar las responsabilidades; casi cada día le digo a Rb que lo más seguro es que me despidan en el transcurso de este proyecto; a ver cómo va eso.

Hoy mi hijo menor cumple 19 años, y desde este mes se ha emancipado por completo; dejó la facultad y está trabajando en un call center; con él se terminó mi etapa de responsabilidad paterna directa y no sé aún cómo sentirme; o sea, durante mucho tiempo aporté casi el 75% de mi salario a la manutención de mis peques; nunca me quejé por lo mismo sino que lo tomé como una responsabilidad que me alegraba cumplir.

Eso me mantuvo en alerta constante de tener suficiente dinero para cumplir con mis obligaciones por lo que conservar un trabajo siempre estuvo hasta arriba de mis responsabilidades; también eso me hizo limitarme en mi búsqueda de compañía femenina; durante estos 12 años solo tuve dos o tres relaciones esporádicas hasta que conocía a Rb, con quien llevamos más de 7.

Y tampoco quise más descendencia -igual, luego de que mi tercer hijo naciera me realicé una vasectomía-; creo que tres hijos estuvo bien, mi hija mayor y mi hijo menor no quisieron estudios superiores y trabajan en la industria bilingüe y mi hija mediana está a mediados de una carrera de arte en una universidad del imperio del norte; creo que puedo darme por satisfecho.

Hasta este mes el 25% de mi salario se lo asignaba a mis responsabilidades familiares y la verdad es que entre vivienda, alimentación, educación y el resto de gastos no alcanzo a cosumir más del otro 40 o 50% por lo que mi situación financiera está bastante bien y si me tocara empezar a buscar otro trabajo incluso puedo aceptar un salario menor al actual; no sé realmente cómo va a ser buscar trabajo a los cincuenta años pero tampoco me hago muchas ilusiones.

Esta semana me reuní con mi grupo del master en ciberseguridad para practicar nuestra presentación final y esta noche tendremos nuestro segundo ensayo; sólo faltará luego la presentación en vivo y habré completado este programa que duró un poco más de un año; el otro curso de ciberseguridad -de solo un mes de duración- finalizó hoy, aunque creo que de este último no tendré un comprobante -o uno que valga la pena-.

Y la otra actividad que no había considerado cuando hace unos días estaba pensando que no debo morder más de lo que puedo masticar es la escritura de libros; y esto porque luego de completar el libro de física el año pasado ya no me dieron más trabajo serio; nomás un par de capítulos de matemáticas para ayudar a otro autor y la revisión de varios capítulos de otro par de libros de matemáticas y estadística.

Hace un par de días me contactó el editor para pedirme que revisara un ejercicio que se me había pasado por alto en capítulo de ecuaciones que revisé el año pasado; la verdad es que se me pasaron un par de errores garrafales en el mismo por lo que me pasé un par de horas analizando y corrigiendo el texto -ayer me dormí casi a la una de la madrugada-.

En su mismo mensaje el editor incluía una parte de un nuevo capítulo de matemáticas que debo revisar, lo cual no es mucho pero, no está mal ganarse 100 dólares en el tiempo suelto de un par de días; y también es mejor que no haya mucho de ese trabajo por ahora pues mi trabajo principal está super complicado y creo que continuará en el mismo estado por un par de meses o así.

Sigo aún con La cuchara menguante -ahora hablando de los aspectos bizarros de la familia Curie, de la cual había leído en algún otro libro antes-; sigo con un capítulo diario del libro infantil en francés -excepto un par de noches que tuve que trabajar en lo de la editorial o realizar alguna otra tarea- y avanzando -muy lentamente- con The Dark Forest; pero es que la verdad la lectura no es una obligación sino un placer -y un desestresante usualmente-.

Y los días siguen contando...

martes, 17 de diciembre de 2019

Vivir, escribir -Living... writing...-

El sábado pasado fui con mi hijo menor a una reunión de un círculo de lectores que iba a comentar Un cuento de Navidad, de Dickens; leí que también se comentaría algo de Capote y de otro autor al que no le puse atención; quizá si hubiera leído habría sabido más o menos de qué iba la reunión. 

El escritor es Ambrosio Bierce y parece que tenía un problema con la Navidad -o con la humanidad, más bien-; según Bierce la Navidad es "una jornada diferenciada y que se consagra a la glotonería, la embriaguez, la sensiblería, los regalos, la estupidez pública y la conducta desordenada en casa".

El lugar de la reunión -un Centro Cultural, librería- es dirigido por alguien que ve la lucha de clases hasta en el café y que no había leído el trabajo de Dickens, sólo visto varias películas y caricaturas basadas en el mismo; la moderadora -progresista hipster- sí sabía de que iba el trabajo literario pero no guió al grupo hacia buenos terrenos; en cierto momento pedí que dejáramos la discusión social y retornáramos a la literatura.

Y debo agregar que eramos siete u ocho en el círculo y sólo tres o cuatro 'no conocidos' de los organizadores; lo repito: el círculo cultural en nuestro país es tan reducido que indefectiblemente encuentra uno a las mismas personas en los diversos escenarios culturales.

Pero aquí fue la primera vez que indiqué que me dedico a escribir, aunque como la mayor parte de nuestros artistas locales, como algo lateral a mi verdadero trabajo; y eso que no cultivo ningún genero literario, simplemente escribo libros de texto para la educación de los primeros niveles.

Creo que llevo como siete u ocho libros publicados -o catorce o quince si contamos los que preparamos en colaboración con Rb-, además de cinco o seis libros para mejorar el estilo y la forma de las letras, de los que aún espero recibir el pago algún día.

En todo caso, escribir me ayuda: cuando mi hija segunda se fué del país sufragué la mayor parte de sus gastos de viaje y relocalización por medio de los pagos recibidos por mis primeros trabajos de este tipo; además, mi trabajo real es bien irregular, frecuentemente trabajo incluso sábados y domingos así como muchas noche pero paso por horas o días sin mucho que hacer; además de leer y aprender un poco más de programación, escribir me permite llenar ese tiempo de tedio.

Mi hijo menor se graduó el mes pasado y entró sin dificultades a la facultad, dice que quiere estudiar informática, veremos cuánto le dura la convicción; mi hija mayor se cambió de trabajo a otro lugar del mismo tipo solo que ahora en vez de ayudar a conductores proporciona soporte a usuarios de una app de entregas a domicilio; creo que desechó por completo la idea de continuar con los estudios superiores.

Mi hija segunda se graduó a mediados de este año del college en el que estaba -me llevé a la grande y al pequeño a la graduación pues quería que tuvieran la experiencia de viajar en avión-, vino un par de meses al país y luego se fue con una beca por cuatro años al imperio del norte a estudiar Artes.

Hace tres meses cumplí cinco años en mi empleo actual, la verdad es que es todo un evento pues lo más que había tardado en otro lugar fueron cuatro años -y con una pausa de un par de meses a los dos años-; este mes cumplimos seis años de estar juntos con Rb y -luego del connato de despido- llevo casi dos de estar trabajando casi exclusivamente desde su casa.

También llevo como diez años de hacer trabajo voluntario con el grupo con el que visitamos hospitales, asilos, orfanatos y lugares parecidos; aunque aquí también me tomé -hicieron que me tomara- una pausa de varios meses, tiempo en el que empecé a visitar con otro grupo que hace el mismo tipo de trabajo pero con una nariz de otro color.

Y los días continuan nomás...

lunes, 2 de octubre de 2017

Unos se quedan, otros se van...

C tiene como mes y medio de estar viviendo en el campus del college que le dió una beca, dos países al sur del nuestro.  Hemos hablado un par de veces por whatsapp, aprovechando que tiene wifi en las instalaciones.  Según he visto en su facebook comparte habitación con una noruega y una estadounidense. La salida del país fue un relajo pues en la linea aérea no querían dejarla aboradr porque solo llevaba un pasaje de ida y no llevaba visa.  Al final me tocó que comprar un pasaje de autobús (mismo que se perdió) de Costa Rica a Nicaragua y ya todo marchó sobre ruedas.

K está a mediados de su segundo semestre en mi vieja facultad, aunque perdió el primer curso de matemáticas y está repitiendolo por ahora.  Además habla constantemente que quiere pasarse a la facultad de artes y de que quiere trabajar... no se qué hará finalmente y no creo que 'obligarla' a seguir estudiando algo que no la entusiasma sea un buen camino.

M cleaned his act.  El tercer bimestre, después de haberlo sentenciado nuevamente y ejecutado las consecuencias, salió en limpio y con un buen promedio.  Ahora sólo falta el último bimestre, en el cual lleva las mismas condiciones: o se aplica y sale en limpio o el dinero mensual es reducido.  Se supone que esta semana su colegio está de aniversario y la próxima son los exámenes del último bimestre.  No se ha decidido aún sobre qué estudiar luego del ciclo básico aunque ayer me insinuó que quiere estudiar Ciencias y Letras, en el mismo colegio, me imagino.  No se si al final va a estudiar algo 'serio' en la universidad o alguna cosa de humanidades... ¿en qué habré fallado?

Acabo de cumplir 37 meses en este trabajo (3 años y un mes).  El año pasado estuvo super pesado, trabajé casi todos los feriados y muchos días de muchas horas.  Este año estuvo un poquito más suave, tan suave que me dieron como 12 días de compensación por todos los trabajados el año pasado.

Hace como un mes vi un anuncio de un trabajo en uno de los más grandes call centers de la ciudad.  La posición era la misma que acá y me llamó la atención que uno de los analistas más antiguos de acá publicó en LinkedIn que ya iba a medio proceso.  Me dió curiosidad y apliqué por la misma vía.  Eso fue un lunes, el martes a la hora del almuerzo me llamaron y me entrevistaron de forma rápida en inglés y español.

Luego me volvieron a llamar cuando iba en el autobús de regreso a mi casa. La recepción era malísima e incluso el conductor, al pegarse mucho a un árbol, provocó un relajo al estallar un vidrio de una ventana lateral.  Esta entrevista tardó un poco más y la mayor parte fue en inglés.  A la siguiente semana me llamaron para evaluarme en programación, bases de datos y gramática inglesa.  Aproveché uno de los últimos días de compensación para ir por la mañana a esta cita.

Los exámenes estuvieron interesantes y de las tres preguntas de base de datos una realmente me puso a sudar.  Afortunadamente completé las pruebas y luego me dirigí a un centro comercial en la periferia de la ciudad, a recoger las fotografías de estudio de la graduación de C.  Después de eso pasé a migración a renovar mi pasaporte pero, como no llevaba el anterior, me tocó que retornar a mi casa por el vencido.  Al final renové mi pasaporte y luego me fuí a la casa de Rb, pues K fue a pasar la noche a la casa de su mamá y he aprovechado esas ocasiones para pernoctar donde Rb.

Me volvieron a llamar a la semana siguiente (tenía el últim par de días de compensación) para una entrevista técnica con una persona de El Salvador.  Eso fue hace dos semanas, como tenía dos días libres me pasé el miércoles en la casa de Rb, ella fue a una manifestación antigobierno y yo tomé su auto a las cuatro de la tarde para ir a esta entrevista, que fue bastante extensa y exclusivamente en inglés.  Salí como a las siete y me quedé en mi casa pues el tránsito estaba terrible.  Desde que me tocó llevar a C al aeropuerto he dejado en un par de ocasiones adicionales el automóvil fuera de mi casa.

La semana pasada me volvieron a citar, supuestamente para la penúltima entrevista.  Me habían citado para el lunes a las 6:00 pero a mediodía me la cambiaron para el día siguiente una hora antes.  Como había traído mi saco lo dejé acá en la oficina.  El martes salí rápido y pedí un Uber, llegué bastante temprano a la entrevista y me hicieron esperar como 45 minutos.  La entrevista (también por video conferencia) tardó como 30 o 40 minutos y me dijeron que me contactarían para la última.

Lo interesesante de este proceso es que otros dos analistas de acá han estado en el mismo, uno de ellos se quedó en los exámenes y el otro (el más antiguo) llegó hasta la misma entrevista en la que voy yo.  Además, cuando me entrevistaron hace dos semanas encontré al analista que estaba liderando el proyecto que terminamos hace un par de meses.  Él estaba en la fase de exámenes y, aunque me dí cuenta que no los completó, lo habían citado para la siguiente entrevista la semana pasada.

Tengo más de tres años acá, que es lo más que he durado en un mismo lugar en la misma posición.  No me molesta el trabajo pero en el presente proyecto aún no veo las cosas muy claras.  Además, hace un par de meses nos indicaron que uno de los beneficios de trabajar acá iba a ser removido.  Veremos si me llaman para la última entrevista, y cómo va; o si simplemente debo continuar acá y estar atento a otras oportunidades. 

En el área de redacción, participé en el concurso Tu Ciudad en 100 palabras, nuevamente.  No pude ir a la ceremonia de premiación porque coincidió con la entrevista técnica en el otro lugar, debo llamar para ver si obtuve algún lugar o mención honorífica.  De la editorial anterior no nos han vuelto a contactar y la amiga de Rb estuvo casi dos meses en Estados Unidos, el último mes prácticamente esperando que los vuelos se pusieran al día pues los estados que visitó sufrieron inundaciones por huracanes.  Se supone que nos reuniremos en un par de semanas para ver si continuamos con los libros de primaria.  A ver cómo va eso.

En el área de voluntariado, seguimos con las visitas cuando no se trata de actividades de formación o especiales.  Ayer visitamos un hospital psiquiátrico al que no había ido como en seis años.  Se celebraba el día del niño y mientras la mayoría de voluntarios estuvo en la fiesta, piñatas y refacción, con Rb nos pasamos a un aula en la que estaban 10 o 12 niños con necesidades muy especiales.  La visita estuvo bien.


lunes, 7 de agosto de 2017

Llegadas, partidas...

Acabo de hablar con Rb (el messenger de FB, no less), uno de sus hermanos mayores murió (por enfermedad) esta madrugada. Hoy temprano Rb me salió a dejar a la estación del Transmetro, tenía casi ocho meses de que no dormíamos juntos, o sea, quedarnos una noche entera en la misma cama.  Desde que mi hija mayor se pasó a vivir conmigo.  Los primeros meses pernoctábamos los sábados en casa de Rb, hasta que hubo un conflicto por los perros y decidí terminar con las visitas en familia.  La excusa era (y de hecho había mucho de eso) que trabajaba en labores editoriales los sábados por la noche; pero a veces no se puede tener todo.

Rb fue a visitar a su hermana residente en México, estuvo allí como tres semanas y esos sábados si me llevé a mis hijas (bueno, en la segunda ocasión solo a mi hija mayor) a la casa de Rb pues aprovechamos para lavar mucha ropa.  En la segunda ocasión mi segunda hija se quedó a dormir en la casa de su madre.  Lo mismo ocurrió anoche, Rb me estaba conduciendo a mi casa al final de la tarde cuando me llamó mi hija mayor, avisándome que se iban a quedar ambas a dormir donde su madre.  No recordaba que K se iba a quedar allí y la llamada era para avisar que C también se quedaba.  Como íbamos a medio camino con compras de PriceSmart y no tengo ahora ropa formal en la casa de Rb pasamos a mi casa a dejar las compras y una de mis computadoras, y a recoger una mudada formal, luego retornamos a su casa.

Esta semana es la última que C pasa en mi casa, el sábado debe realizar su prechequeo en la página web de la línea aérea y el domingo de madrugada debo llevarla al aeropuerto.  Su vuelo sale a las 6 AM por lo que creo que debemos estar allí a las 4 AM.  Planeo usar el auto de Rb para llevar a C al aeropuerto, creo que K nos acompañará.  Luego nomás nos quedaremos K y yo en casa.  No creo que mi hijo menor se pase a vivir en el corto plazo conmigo, una de las razones debe ser que su madre no trabaja y entonces se complicaría su vida cotidiana.  Y lo otro es que he sido bastante implacable; le había anunciado que si perdía otra vez una clase no iba a aportar el dinero que les doy mensualmente a él y su madre.  Perdió dos clases, informática (de todas, cuando él sabe programar) con un punteo bien bajo (creo que ya no la puede ganar en el año) por lo que cumplí mi promesa.  

Al final lo obligué a que retirara sus ahorros (que cubren como el 80% de lo que mensualmente les proveo) para que lo utilicen este mes.  Además, y como ya no hay mas ahorros, le indiqué que la manutención del próximo mes está directamente vinculada a sus resultados escolares.  El otro año le toca ya elegir una carrera profesional (si no pierde este grado) y la verdad no veo que vaya por buen camino.  A ver cómo se desarrolla eso.

C está casi lista para irse, aunque aún no ha empezado a preparar la maleta que llevará.  Lo único que tiene ya listo es su violín.  K está en su segundo semestre de Ingeniería, aunque no logró pasar matemáticas ni en el curso de vacaciones ni en segunda retrasada.  Irá atrasada en matemáticas y física y a ver como le va este semestre.  Como se ha puesto varias veces bien intensa la discusión sobre sus estudios, llegando a un connato de suicidio (que más veo como una inmadurez mal canalizada), le presenté tres opciones: seguir estudiando algo serio (ingeniería, arquitectura, medicina o así) y yo me hago cargo de todos sus gastos, incluso asignándole una pequeña suma semanal para cuestiones personales; estudiar algo menos serio (humanidades o así) y trabajar, aportando un 25% a los gastos de la casa; o no estudiar y dedicarse nomás a trabajar (aportando el 50% de los gastos de la casa).  Hasta el momento ha elegido la opción 1, y espero que se mantenga en su decisión. M es la gran incógnita ahorita, él ha dicho que quiere estudiar ingeniería (es muy bueno en cuestiones tecnológicas), pero hasta el momento no ha tomado con seriedad sus estudios.  Espero que esto cambie en el plazo inmediato.

Ayer no fui a visitar pues llegué temprano a la casa de Rb y en lugar de preparar desayuno o quedarme con la computadora en la sala me metí a la cama con ella y sus perros.  Al final nos levantamos tarde y no nos dió tiempo de ir a visitar el asilo al que hemos estado yendo los últimos domingos.  No me sentí tan tan mal pues el día anterior había estado teniendo síntomas de gripe y se supone que no debemos visitar cuando estamos enfermos.  El sábado llevé a C al dentista y a M a que retirara sus ahorros.  Ese día almorzamos en el restaurante de comida vegetariana favorito de C, coincidentalmente me empezó a molestar un diente (premolar según Rb) e hice una cita para hoy con la dentista.  Espero que se pueda salvar, sino será el primer diente no molar que pierda (he perdido como 4 muelas ya).

No hemos ido a visitar varios domingos durante los últimos dos meses (Rb más pues se fue a México un tiempo) porque nos reunimos con una ex compañera de Rb que se dedica a producir libros (de hecho ella fue el primer contacto para el trabajo que estuvimos realizando al inicio de año).  Las reuniones han sido para planear libros de ortocaligrafía para básicos y bachillerato y libros de ciencias naturales para el nivel primario.  Con Rb trabajamos el contenido de seis libros de ortocaligrafía y luego trabajamos el diseño de los mismos, Rb trabajó tres libros y yo dos; como esto último es algo que mis hijas habían visto en sus estudios les dí la mayor parte del trabajo.  Al final cada una recibió (aún debo hacérselos efectivo) como 150 dólares por un trabajo esporádico durante tres semanas, yo recibí como 50 dólares pues preferí que mis hijas se mantuvieran ocupadas, K estaba en sus vacaciones de medio ciclo y C nomás estaba yendo a recibir un curso de diseño dos días a la semana.

Hace como tres semanas fuimos por última vez a la editorial con la cual estuvimos trabajando desde principios de año; nos hicieron efectivo el último pago.  Se suponía que se querían reunir con Rb el viernes pasado para planear nuevos libros para el nivel básico pero al final ya no la llamaron.  Este día Rb llamó y le indicaron que la persona encargada había tenido una emergencia pero que aún estaba pendiente la reunión.  O sea, como que si habrá más trabajo allí, pero no este mes; lo que no me queda tan bien porque este mes la amiga de Rb se fue de vacaciones a Estados Unidos y yo ya entregué la parte del libro de primero primaria que tenía asignada. En mi trabajo 'normal' las cosas han estado un poco raras.  La semana pasada nos convocaron a una reunión para indicarnos que ya no tendremos la opción de trabajo remoto. El proyecto en el cual he estado trabajando desde el año pasado (y que durante unas semanas lideré) llegó a su fase final el sábado pasado, de hecho ese día trabajé hasta las 4 de la madrugada.  A ver si hay otro proyecto o me tocará (este mes cumplo tres años acá!) moverme hacia otro lugar. Veremos cómo va eso.

lunes, 1 de mayo de 2017

La cuenta de los días... ¿¿más de seis meses sin escribir aquí??

Anoche, o dos noches atrás, estaba conversando con mi hija mayor, contándole que tenía un blog, que era anónimo y que no había escrito mucho últimamente.  Pero no creí que eso fuera desde el año pasado.  Aunque sí he estado escribiendo de otra forma.  Rb, con quien ya pasamos de los tres años de relación fue contratada para escribir unos libros de texto para el nivel primario, como el trabajo era bastante me propueso que nos lo dividiéramos; estuvimos trabajando como tres meses esos libros y desde hace como mes y medio he estado escribiendo yo solo otro libro de texto, para la misma editorial.

Ha sido un trabajo arduo; he estado durmiendo alrededor de cuatro horas diariamente desde hace como cuatro o cinco meses.  Y hoy terminé la última unidad del libro que me tocó en solitario.  Es interesante como la vida te lleva a veces al objetivo que querías pero que no estabas buscando afanosamente.

Y además, han habido muchos cambios.  A partir de diciembre mi hija mayor se pasó a vivir conmigo pues hubo un episodio mero feo que incluyó un connato de corte de venas.  En fin... creo que jamás comprenderé a los jovenes de esta época.  Mi hija mayor se pasó a mediados de diciembre y, como no habíamos previsto que fuera tan rápido, estuvimos viviendo en la misma habitación como tres semanas.  Luego conseguí una habitación más grande unas cuadras más cerca de la universidad.  Igual hubo bastante drama en el movimiento, conseguir a un fiador, firmar el contrato, avisar en el otro lugar que luego de ocho años me estaba moviendo, etc.

Mi hija terminó el proceso para entrar a la universidad y entró a mi vieja facultad.  Le ha estado costando bastante seguir el ritmo universitario y temo que perderá el curso de matemáticas.  Se ha estado esforzando bastante, eso sí.  A finales de enero mi segunda hija me pidió moverse a mi lugar pues por la lejanía de la casa de su madre había llegado tarde varias veces a su colegio.  Hubo otra vez drama pero esta vez porque le afectó a la madre que quisiera moverse.  Al final Rb me apoyó para transportar otra cama que compré el mismo día que mi hija se movía y construí un segundo biombo.  Aquí estoy pagando 2.5 veces lo que pagaba en el otro lugar, tiene una habitación pequeña en el frente, una habitación más o menos del doble de largo en donde he construido un par de biombos para la privacidad de mi hija segunda y la mía propia.  Luego está otra habitación un poco más pequeña que la del frente y luego está un patio cubierto en donde está una pila de agua y a la par los servicios sanitarios.  He instalado a la par de la pila (y en el lado contrario a los servicios) una estufa que compré cuando nos movimos acá.

La convivencia con dos adolescentes ha sido de lo más interesante.  Además, he dejado de quedarme a dormir en la casa de Rb.  De hecho hubo un connato de rompimiento con Rb cuando mi hija mayor estaba pasándose, pues luego de tres años de relación, ella no conocía personalmente a mis hijos.  Se quejó de eso y me tocó ceder.  Al final ya se conocen los cuatro, aunque, para mis hijos Rb es nomás una muy buena amiga que nos presta el automóvil cuando lo necesitamos y con quien trabajo en la escritura de libros de texto.

La primera en conocerla fue mi hija mayor pues se estaba quedando en mi habitación sin nada que hacer y no había biblioteca por el feriado de navidad de la universidad.  Aprovechamos que Rb quería aprender Photoshop y estuvo yendo como tres días a la semana por dos semanas a su casa.  Luego, el día que nos movimos acá fuí por el automóvil y ya se conocieron los cuatro.  Ahora estoy trabajando dos días de forma remota y eso lo hago desde la casa de RB:  jueves viene a traerme de madrugada, trabajo en su casa, retorno por la noche a mi casa, vuelvo a irme el viernes por la mañana, retorno el viernes por la noche, el sábado lo pasamos iguals mis tres hijos y yo de la misma forma que ha sido los últimos ocho años y por la noche nos vamos con mis hijas a la casa de RB pues me conviene trabajar allí por su buena señal de internet y a ellas aprovecha también la red para sus juegos de multijugador.

Mi hija mayor entró al grupo de voluntariado en el que he participado durante los últimos siete años.  Está en la fase de entrenamiento por lo que los domingos por la mañana salgo a dejarla a un lugar en donde puede tomar el autobús, traigo a mi hija segunda a nuestro lugar de habitación y regreso a la casa de Rb para dormir un poco más y luego vamos juntos a hacer trabajo voluntario, o convivimos ese día nomás, cuando no hay trabajo voluntario.

El trabajo es un rollo, desde hace un buen tiempo he estado queriendo trabajar como Administrador de Proyectos pero aún no he encontrado la oportunidad, además los cursos y certificaciones son carísimos.  El año pasado estuve liderando un poco tiempo el proyecto pero luego retornaron al país los dos compañeros que se llevaron casi un año al gran país del norte.  A uno de ellos lo nombraron administrador del sector y al otro lider del proyecto en el que he estado trabajando.  Me frustró un poco al inicio pero, al final, también fue mi culpa pues me hestado negando a viajar todo este tiempo.  No me interesaba ausentarme del país y volver a separarme de mis hijos.  En fin.  Ah, también hubo otra separación empresarial en la compañia en la cual trabajo y ahora no quedé del lado de la original sino de la parte que separaron. Afortunadamente no ha habido ningún downsizing.  Aunque las perspectivas de crecimiento ahora son menores porque tendría que pasar aún otro par de filtros para llegar a la jefa que vive en el gran país del norte.

Estuve aplicando en la misma empresa para pasarme a desarrollar pero fue un esfuerzo muy raquítico.  No quedó en nada, nomás en la etiqueta de que quiero moverme.  

Mi hija segunda consiguió una beca para irse a estudiar por dos años a un país separado del nuestro por otros dos.  Es relativamente cerca y debe irse a mediados de agosto, por estos días andamos con los trámites y gastos de migración para que obtenga el visado de estudiante extranjera.  Se graduará de su colegio actual en un mes y espero ir, otra vez por mis padres, aunque ahora creo que les pediré que se queden a pernoctar en la casa de Rb.

Y la vida sigue.  Hoy terminé el libro que estaba escribiendo, será de esperar las revisiones y ver que debo agregar, o mejorar o eliminar.  Espero al menos esta semana dormir un poco más y también espero que me den más trabajo de escritura.  Es algo que me ha ayudado a estar tranquilo en el trabajo normal.  No se si mi hija mayor continuará la facultad, la carrera no es fácil y ella despotrica a cada tanto que no le gusta, que hubiera preferido estudiar algo creativo... creo que es algo común en los adolescentes de estos días.  En fin.  Mi segunda hija se graduará y se irá y mi hijo menor aún no se formaliza en sus estudios.  Hace dos años perdió el grado y el año pasado no perdió ninguna clase pero tampoco descolló en sus resultados.  Hace como tres semanas fuí por sus notas bimestrales y dejó un par de clases.  Sin sentido también, perdió Computación y aquí en mi casa formateas mis máquinas, instala software y escribe código.  En fin.

Con Rb cumplimos tres años de relación hace cinco meses y en mi trabajo cumpliré tres años de estabilidad laboral en cuatro meses.  Desde que mi hija mayor se pasó a vivir conmigo iniciamos a meditar cada noche, cuando mi hija segunda se pasó la incorporamos a la práctica, pero, cuando ví las dificultades que estaban teniendo para mantenerse al día con sus tareas escolares las dispensé de la práctica.  Yo sigo meditando 20 minutos cada noche, siempre que duermo acá. También esto practicando lo aconsejado por el creador de Dilbert.

A ver que otras sorpresas nos trae el 2017.

jueves, 14 de mayo de 2015

El fin -o los fines-...

Creo que pocas veces había pasado un par de meses sin publicar por acá.  Y el último post, como muchos del año pasado, no fueron siquiera entradas normales sino difusión de los artículos de The Original Hacker.

Pensar en el fin es usualmente un tabú.  Al menos en el fin de la vida.  Estamos condicionados para operar sin cuestionarnos hasta cuándo seguiremos respirando.  O, contrariamente, obsesionarnos con el final.  Es realmente complicado encontrar un punto medio.  Creo que es de las ventajas/desventajas de haber encontrado el Budismo Zen.  Ventaja porque me ha hecho ser un poco más consciente del día a día.  También esa es una desventaja pues tomar decisiones se hace entonces un poco complicado, o al menos diferente al de la mayoría de personas.

No sé como terminó la vida de mi padre.  Faltaba un mes para mi nacimiento cuando -supuestamente- se sometió a una operación de garganta en el hospital militar del país y se quedó en la mesa de operaciones.  Cuando mi hijo menor nació el pediatra nos comentó que tenía un soplo en el corazón -ninguna de mis hijas mayores lo tuvieron- pero que se autorepararía.  Fuimos a la Liga del Corazón -creo- por unos meses y aparentemente su corazón está bien.  

Nunca fui un buen deportista, aunque me encanta el Volleyball.  Parte de mis limitaciones es que no importa que tanto entrene siempre padezco de hiperventilación cuando corro.  También padecí bastante de síntomas de sinusitis durante mi niñez/adolescencia.  Hace como 20 años en mi viaje a Colombia, cuando el avión iba a la altura de Panamá, sentí un dolor super fuerte en el centro de la frente.  Tanto de ida como de vuelta.  Lo mismo me sucedió una vez un poco después cuando viajé a un departamento que está a la altura del nivel del mar -pacífico-.

Hace como 18 años tomé bastante medicación para tratar la sinusitis.  Me mantuvo bastante libre durante mucho tiempo.  Desde hace unos años los cambios de temporada me han pegado bastante fuerte.  Especialmente cuando estamos pasando de la temporada seca a la temporada lluviosa (por estos meses), me arde la frente, me arden los ojos -aunque esto me imagino que es producido por más de dos décadas frente a un monitor la mayor parte de mi día- y mi ánimo anda por los suelos.

Mis chicas terminaron el papercraft de Charizard hace un par de semanas, han hecho en este tiempo un gato y un perro.  Mi hijo está cerca de acabar el Charizard, le falta la cola únicamente.  Hace unas semanas fuimos al XpoComicon local.  El precio casi se duplicó con respecto al año pasado pero una amiga nos regaló las entradas.  Mi hjo compró un gorro de Link y mi hija segunda un gorro con orejas.  Mi hija mayor no compró nada.

Mi hijo menor perdió casi la mitad de las clases el primer trimestre -bueno, como el 30%-.  Mi hija mayor perdió una y mi hija segunda tuvo un promedio como de 90%.  También está avanzando en el proceso de becas en uno de los colegios más grandes de la ciudad.  Hemos ido ya a dos evaluaciones y para mediados de este mes ya pedí permiso pues toca la entrevista final.  A ver que tal.

La evaluación del mes pasado de mi hija segunda coincidió con la graduación de Administrador de Empresas de un antiguo supervisor.  Fuí por primera vez padrino de graduación en mi antigua universidad.  Gl vendrá el otro mes de Portland, había contantado a Erik para que me enviara unos libros pero, aprovechando que al dúo dinámico de nuestra área los enviaron nuevamente a Kentucky, logré traer ya el tercer y cuarto libro de The Wimpy Kid.

Ayer retorné medio temprano a mi habitación.  Desde que el dueño de la casa demolió el baño compartido con el otro apartamento me ha tocado utilizar los servicios del otro lado del patio.  Al menos he estado realizando una limpieza bastante buena de los mismos durante los sábados.  En fin, por no tener un baño adosado a la pared la estadía en mi habitación se ha hecho un poco menos sencilla.

Un poco antes del anochecer puse un poco de ropa en remojo pues ya no tenía camisas para la semana.  Luego me puse a ver un poco de Fb y en las otras dos computadoras (finalmente Klick me envió dos nuevas Lenovo) películas.  También intenté leer un poco de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?.  Al final paré durmiéndome bien temprano, o dormitando realmente.  Un poco después de las siete llegó el segundo inquilino más antiguo a solicitar mi parte del servicio de basura.  Me volví a acostar y puse la alarma para levantarme a las nueve.  Tenía que lavar.

Un poco después de las ocho sonó varias veces el timbre.  Usualmente no salgo a abrir la puerta pues es muy raro que lleguen a buscarme sin haberme llamado antes.  En este caso eran mis chicos, que llegaron a tocar la puerta de mi habitación.  Tenía la habitación bien desordenada y estaba dormitando.  Me puse una playera y salí a recibirlos.  Mis hijos menores van a participar en una pijamada en la iglesia a la que están asistiendo con su madre y mi hjo quería que le prestara una de mis bolsas de dormir.  Un poco después de las ocho y media los fuí a dejar a su casa.  La noche estaba bien fresca y me animó caminar un poco con mis peques.

El mes pasado no llegó nadie a la reunión de escritores que había programado.  La verdad no me sorprendió pues el centro histórico ha estado siendo escenario de una serie de manifestaciones populares bastante concurridas.  Usualmente al haber aglomeraciones, y más al haber grupos protestando, es fácil que se generen desórdenes.  Afortunadamente las manifestaciones han sido bastante ordenadas -la gente incluso recoge la basura generada- y, además de lograr que la vicepresidenta renunciara están abogando por una reforma -tan necesaria- del estado. Aún estoy considerando si convoco a una reunión este mes pues las acciones continúan.  A ver como va eso.

martes, 4 de noviembre de 2014

-Almost- All nights out...

La semana pasada estuve saliendo de mi habitación casi todas las noches.  Afortunadamente en el trabajo no ha habido muchas novedades, además de que las dos compañeras más antiguas se retiran para irse a trabajar a la compañía de celulares más antigua en el país.  El miércoles pasado comimos pizza para despedir a la segunda de ellas, cuyo último día en la oficina fue hoy.

El lunes por la noche pasé a la casa de mis peques a dejarles el Kindle, creí que su madre les dejaría utilizarlo ya que están de vacaciones.  Lastimósamente era una falsa esperanza.  Ni modo.  Ese día me llamaron por la mañana -la mamá de mis hijos siempre deja mi número en el instituto- para informarme que estaban considerando darle una bolsa de estudios a mi hija segunda por sus excelentes notas.  Llamé a mi ex esposa para comentarle que tenía que llevar la tarjeta de calificaciones de mi hija al instituto.

El martes por la mañana mi hija segunda me envió un mensaje: "hola pa, puedes pasar a dejarme la boleta de notas? gracias".  Mi hija me había dejado sus notas unas semanas antes pues quería sacarles una copia.  Cuando retorné a mi habitación por la noche vine a revolver todas las gavetas de la ropa.  Afortunadamente encontré la boleta debajo del gavetero.  Pasé a la librería a sacarle un par de copias y le llevé la original y una copia a mi hija.

Mi hija mayor había ido a aplicar a un trabajo el año pasado para las vacaciones y este año también fue a una pizzería a pedir trabajo de mesera o algo así.  Aún no cumple la edad mínima -16 años- para laborar por acá.  El lunes por la noche una chica de mi grupo de voluntarios publicó en Fb que en su call center estaban contratando vacacionistas.  En inglés.  

Le comenté la edad de mi hija y me contó que habían contratado a otra chica que cumple dieciseis a mediados de noviembre -mi hija los cumple el 23-.  El miércoles por la noche pasé por la casa de mis peques y le llevé la información a mi hija, indicándole que era una oportunidad pero que debía de tomarlo con calma.  Le dejé dinero para que preparase su aplicación en caso acudiera.  Ese día me había tocado almorzar solo pues me tocó que atender una reunión -virtual- justo a la hora en la que acostumbro bajar al comedor con mis compañeros.

La semana antepasada el círculo de lectura al que asistía hace unos años anunció que habría una reunión fuera de su programa por la visita del premio nacional de literatura de este año.  Lo programaron para el jueves de 6 en un centro cultural del centro histórico.  Salí un poco antes de las cinco y abordé el transmetro.  Estaba lloviznando.  Cuando llegué a la estación de la plaza central estaba lloviznando un poco más fuerte por lo que llegué con la camisa bastante mojada.  El círculo de lectura fue más un acercamiento al autor.  No me cayó bien.  Me cayó mejor su familia.  La familia de este señor se estableció en Estados Unidos cuando él tenía cuatro años y ha vuelto al país solo por temporadas.  Escribe en inglés y es traducido al español.  En fin.

El viernes, tal como había planeado salí a comer solo.  Al parecer todos los compañeros tenían diferentes reuniones por lo que salí a caminar.  Me dirigí al supermercado que queda como a cinco calles de mi trabajo y compré un par de bananos para almorzar, y un yogurt.  También compré bananos para el desayuno del sábado.  Me senté en una banca de una avenida bastante transitada a avanzar un poco en La Caída de los Gigantes.  El libro está buenísimo.  Salí un poco antes de las cuatro y media de la oficina y me dirigí a la casa de Rb quien preparó una muy buenas hamburguesas -con pan pita- y una de sus estupendas ensaladas.

El sábado tocaba internet con mis peques.  Como no quiero que bajen el ritmo al aprendizaje de CSharp hicimos un microciclo por la mañana: papercraft, CSharp y Duolingo.  Luego del ciclo salimos a comprar un aguacate y preparamos una ensalada para el almuerzo, luego nos dirigimos al café internet en donde pagué una hora y media en tres máquinas y dos medias horas en una cuarta que utilicé por períodos.  La universidad estaba cerrada por ser día de asueto por lo que nos dirigimos al restaurante de comida china a comprar un arroz frito y luego retornamos a mi habitación a almorzar.  Después del almuerzo hicimos un ciclo más extendido: Papercraft, Cubos, Duolingo y Lectura.  Para terminar el sábado vimos como quince minutos de Cómo Entrenar a tu Dragón 2 y luego los fui a dejar a su casa.  Por la noche Rb preparó sopa de fideos y tacos chinos.

El domingo habían avisado que no habría visita y Rb me había pedido que la acompañara con sus tres perros a la veterinaria pues les tocaba grooming a sus perras.  Después de desayunar nos dirigimos a la veterinaria y luego estuvimos viendo unos videos en su computadora.  Al mediodía salimos a comprar pollo asado para el almuerzo y luego fuimos por sus perras pues nos avisaron que ya estaban listas.  Por la tarde Rb hizo siesta y yo vi un poco de Transformers 4.  Mark Whalberg llegó ya a la edad en donde actúa del padre de la adolescente.  No la terminé de ver.  También me enteré de que había sido aceptado para participar en el taller de crónica al que había aplicado la semana anterior.  A las siete le pedí a Rb que me trajera a mi habitación.



Ayer el administrador del proyecto que estoy viendo -es nuevo- le escribió a la jefa de mi jefa indicándole que mi tiempo sería consumido totalmente por el proyecto.  Me tranquiliza un poco estar ocupado. He estado realizando pruebas con Selenium utilizando CSharp.  Hoy por la tarde hice una revisión general de mi estado financiero.  Luego de dos meses en mi posición actual tengo un equivalente a 3.66 meses de presupuesto como reserva.  Un par de meses antes de salir del último trabajo tenía el equivalente a seis meses, que es mi meta.

Hoy asistí a la primera reunión del taller de crónica.  No me sentí muy tranquilo de salir diez minutos después de la hora -oficial de salida-. Tomé el Transmetro hasta una calle en donde podía abordar un bus urbano -no llevaba la dirección del lugar del taller, sólo unas indicaciones que copié de Google Maps-.  Llegaron 9 personas -deberíamos ser 12-.  Hubo un poco de teoría pero está bien animado.  Al final leímos una de las crónicas -esa es la dinámica, se leerán un par por día- y luego le pedí aventón a otro de los participantes hasta una estación del transmetro.  Subí a la terraza a bajar un poco de ropa que había dejado anoche en el lazo.

viernes, 25 de octubre de 2013

El hijo del escritor y la hija de la poeta.

Hace un tiempo escribí sobre cómo gracias a la explosión de la información podemos conocer un poco más de los autores, sus libros e incluso los motivos o las circunstancia que rodearon al autor por la época en la que estaba en producción alguna de sus obras.

Me referí en esa ocasión –y por motivos bastante personales- a Paul Auster y al libro La invención de la soledad, en donde relata la difícil relación que tuvo con su(s) progenitor(es).  En fin, casi al final del libro Paul se pregunta qué pasará con Daniel, quien para esa fecha es un pequeño de cinco o seis años y que vive el divorcio de sus padres.

Hace un par de años o así que publiqué el post encontré en algún periódico estadounidense que Daniel estaba con libertad condicional por haber sido partícipe indirecto en el asesinato de un vendedor de drogas.  Según recuerdo Daniel no había crecido muy crecido todo lo bien que un padre esperaría y se dedicaba a una vida de despilfarro y drogas.  El asunto por el cual lo procesaron era un poco oscuro, según parece en una fiesta uno de los asistentes golpeó hasta la muerte al vendedor de drogas y, Daniel, aunque no participó en el hecho si registró el cadáver y tomó –no recuerdo si dos o – tres mil dólares.  Luego leí que Paul Auster acababa de publicar Diario de Invierno.

El año pasado o un poco antes compré en una venta de libros usados una copia de Cartas a Adriana, un libro de Clara Janés en donde le escribe dos o tres cartas por mes durante un año a su hija que tiene siete u ocho años.  El libro me encantó pues narra de forma bastante cándida el desarrollo de una chica –y su madre- a través de los primeros años.  Los temas de las cartas son variados: el miedo, la mentira, la pascua.  En fin, bastante grato de leer.

Estuve a punto de regalar el libro a mi mejor amiga de mi oficina anterior ya que frecuentemente me daba aventón a un lugar cercano a mi casa y conversábamos bastante sobre nuestros respectivos hijos.  El de ella tenía algo así como siete u ocho años y se le dificultaba bastante algunos aspectos escolares.  Al final tuve que pedirle el libro pues mis chicos –no recuerdo si alguna de mis hijas o mi pequeño- lo habían dejado a medias y querían terminarlo.

El año pasado o algo así estuve investigando un poco sobre Clara Janés y/o sobre su hija Adriana.  No recuerdo haber encontrado mucha información, o quizá no busqué mucho o quizá no estaba disponible la información. 

Por alguna razón hoy empecé a buscar nuevamente y tengo un poco más claro el panorama: Clara aún vive –tiene sesenta y algo- y es escritora y traductora de éxito.  Se divorció del papá de Adriana –Adriana Veyrat-, con quien estuvo casada durante catorce años y quien es un periodista de renombre también en España.  Sobre Adriana leí que es una escultora y fotógrafa de bastante renombre en Europa.

Me pregunto nuevamente, ¿qué provoca al final que Daniel sea un drogadicto y Adriana una artista consumada? Creo que es una pregunta que cualquier padre se haría.

martes, 7 de febrero de 2012

La invención de la Soledad... coincidencias...

El año pasado -o antepasado- leímos, en el club de lectura de la biblioteca de la universidad, un fragmento -el inicio creo- de La invención de la Soledad de Paul Auster. Me pareció que escribía bien el señor. Estadounidense y entre 50 y 60 años actualmente. Me llamó la atención que el libro empieza con la llamada en la que le cuentan la muerte de su padre. Me recordó a la película El Gran Pescado, no se si tiene relación. Ayer que me puse a investigar un poco más del autor -estuve entreleyendo un par de libros de Auster el domingo en la biblioteca de la universidad- me enteré que cumple años el mismo día que yo. Sus libros tratan -según algunos blogs- sobre la identidad, la soledad y cuestiones existenciales. El lenguaje y estilo me parecen bastante digeribles.

Mi cumpleaños no terminó bien. Como al mediodía al revisar mi correo de hotmail me encontré con un par de mensajes -muy escuetos- de mi ex esposa ofreciéndome que invirtiéramos el regimen con mis chicos. Yo los tendría toda la semana y ella los fines de semana. Me puso mal porque en mi situación actual no podría aceptar su oferta. Trabajo todo el día y no se como haría por las tardes con mis chicos. En fin, los mensajes me provocaron un bajón de ánimo bastante pronunciado. A las 6:30 me retiré de la oficina, me fuí a cenar a Patsy -igual que el año pasado- y luego retorné a la oficina para irme con el compañero A al partido de futbol de los viernes por la noche.

Como el compañero B no pudo acudir, al terminar el partido le pedí jaló a P y me pasaron a dejar al Trebol, de donde tomé el transmetro para dirigirme a mi habitación.
El sábado continuaba con el ánimo bajo. No recibí tampoco información de visita de mi grupo de la mañana y me fuí con el grupo de Mv a visitar el hospital de cancerología. La mayor parte de la visita la pasé con mi nueva amiga del voluntariado. Alrededor de una hora estuvimos conversando con un anciano que tenía un tumor detras de la oreja izquierda. El señor se veía bastante conservado a sus 84 años. Nos estuvo contando una gran parte de su vida. Nos agradeció por llegar a escucharlo. La última media hora la pasamos en una habitación en donde había un señor bastante grande en una cama y un joven -35 creo- en la otra. El joven tenía cancer en la columna vertebral y me comentó directamente que el doctor le había dicho que se iba a morir. Tratamos de pasar un momento con cada uno de ellos.

Después de la visita el grupo de Mv estaba organizando un almuerzo y había planeado acompañarlos un rato. Lastimosamente hubo bastante atraso en la obtención de la comida y preferí dirigirme al Wendy's en el que debía juntarme con mi grupo de la tarde. Con el grupo de la tarde visitamos un asilo -creo que es el más grande del centro histórico- en donde solo atienden a ancianas. Estuve una gran parte de la visita conversando con un par de ancianas bastante coherentes aún. También estuvimos cantando con un compañero que llevaba una guitarra.

Después de la visita la encargada del grupo de visita me entregó una bolsita de regalo de cumpleaños -con globos y algunas sorpresas infantiles-, nos repartieron unos cubiletes y luego nos dirigimos a la casa de una voluntaria que cumplía años ese día. La celebración estuvo genial, empezando porque alguien llevaba un par de bolsas de cascarones de carnaval. Después de armar un buen relajo con los cascarone estuvimos en la sala de la compañera, comiendo tacos y pastel. La encargada del grupo y su novio pasaron a dejarme a pocas calles de mi casa un poco después de las 9 y media.

El sábado había olvidado mi celular en la habitación y cuando retorné tenía como 10 llamadas perdidas. Un par de las llamadas era de Axl -se suponía que ibamos a salir ese día por la tarde- otro par de mis amigos voluntarios del sábado por la noche y los otros números eran desconocidos. También me había llamado mi jefa. Continué leyendo el libro de Larsson y me dormí casi a media noche.

El domingo nos pasamos la mayor parte de la mañana en la habitación con mis chicos. Yo había esperado que mi ex esposa saliera ese día para que conversaramos pero no sucedió. Sin embargo en el día yo no me sentí con muchos ánimos de hacer algo. Les comenté incluso a mis chicos que había algo que me estaba preocupando. Refaccionamos plátanos y almorzamos en el McDOnald's de la Universidad. Incluso encontré una mosca entre las papas fritas. Definitivamente mi energía no era la mejor ese día. Después de almorzar pasamos un rato a la biblioteca, en donde estuve ojeando libros de Paul Auster.

En la mañana habíamos estado jugando ajedrez -en simultaneo- con mis chicos pero el pequeño se había desesperado casi al final de la partida. Para terminar el día jugamos un ratito Dos y luego los fuí a dejar a su casa. Retorné a mi habitación y traté de continuar la lectura de Larsson pero empecé a dormitar. Como a las 8:00 tocaron el timbre y uno de mis vecinos salió a abrir. Vinieron a tocar a mi puerta y eran mi hija mayor y mi hijo menor. A mi hijo menor se le había olvidado realizar una tarea y venían a ver si tenía una moneda de otro país. Afortunadamente tenía una moneda de Nicaragua que me regaló el año pasado P, la que les dí. Continué leyendo un poco y me dormí antes de medianoche.

Ayer entré a mi trabajo a las 8:00. Mi jefa me comentó que me había estado llamando el sábado pues el papá de la practicante que nos ayudó en diciembre había muerto ese día. Cancer. Le conté que había olvidado mi celular. El día de ayer -y hoy- estuvo bien pesado, con bastante presión para avanzar en varias asignaciones. Salí de mi trabajo un poco antes de las 6:00 y fuí al club de ajedrez para la última ronda del torneo. No llegó la persona contra la que me tocaba jugar y me retiré como a las 7:30 del lugar. Cuando iba pasando por la estación de la 18 calle en el transmetro vi que Mv iba caminando por una calle lateral, hablando por teléfono. Me bajé en la etación y la esperé, nos venimos conversando -realmente casi solo yo con mi situación actual- hasta mi estación. Cuando revisé el correo en mi habitación encontré otro mensaje de mi ex esposa.

Este día entré al trabajo a las 8:00 nuevamente. En la mañana estuve trabajando fuertemente en una de las tareas prioritarias y luego me llamó el gerente general para una reunión con mi jefa y los supervisores de otras dos áreas. Estuvo bastante tensa la reunión pero traté de enfocarme en los hechos. Al final uno de los supervisores de otra área estuvo trabajando a la par mía una parte del resto del día para avanzar en la asignación -era algo que tenían que reparar- y al parecer ya está concluida. A la hora del almuerzo me dirig{i al banco en el que me depositan de mi trabajo para trasladar un poco de dinero a la cuenta que utilizo con tarjeta de débito.

Salí del trabajo casi a las 7:00. Uno de los programadores me dió jalón hasta un punto intermedio y pasé al supermercado a comprar un par de zanahorias. Como ya era bastante tarde cuando llegué a mi colonia encontré la panadería cerrada. Compré un par de galletas para cenar con té y encendiendo mi computadora estaba cuando un vecino vino a tocar la puerta. Me entregó un paquete. Primero pensé que era de parte de Erik. Luego vi el remitente y a pesar de ser de acá no lo reconocí. Como estaba dirigido con mi título profesional creí que era algo del Colegio de Ingenieros. El paquete traía un libro de lectura de sexto primaria y una carta de la editora, agradeciéndome el haber permitido incluir mi cuento en el libro. Ya había dado por hecho que la señora no iba a cumplir su promesa de enviarme un libro cuando publicaran mi cuento. Esto me levanta el ánimo: Recibir un libro que será utilizado como texto para sexto primaria con mi cuento y algunas actividades para trabajar valores.

viernes, 10 de junio de 2011

El cliché de la ficción...

Ayer llevé, por primera vez, un par de relatos impresos al taller de narrativa. Uno de ellos -con estilo erótico- narraba, desde el punto de vista femenino, las primeras dos citas con Al. La instructura insistió en que eso nunca pasaría y que por eso el relato adolecía de ingenuidad. Como diría Miguel Angel Asturias, la ficción supera a la realidad. Pero en este caso, la realidad estuvo tan fuera de lugar que no es aceptada como una ficción que supere a la realidad.

El miercoles, luego de revisar mis correos, y actualizar el blog, en la biblioteca, me dirigí al segundo día del taller de títeres. El segundo día sirvió, básicamente, para terminar el títere que habíamos iniciado el día anterior. Como al mío le faltaba únicamente agregarle los ojos no me pareció de mucho contenido el día. Al final también nos mostraron los instructores como preparar las manos y los brazos para una sesión de títeres: Ejercicios de calentamiento y así.

Me retiré diez minutos antes de las seis pues Al había quedado de llegar a mi habitación entre seis y media y siete. Había cronometrado el recorrido de mi habitación hacia el local del CCE, cuarenta minutos exactos. El retorno a la habitación estuvo complicado pues las seis es, al parecer, la hora pico por las tardes. Pasaron cuatro o cinco unidades del Transmetro antes d eque pudiera abordar una. Finalmente llegué a la estación más cercana a mi casa como a las 6:40. Estaba lloviendo y Al me había llamado para confirmarme que llegaría alrededor de las siete a mi habitación.

Pasó más o menos lo que esperaba que pasara. Empezamos a ver un poco de una película -El Secreto- y luego empezamos con los abrazos y besos. No me gustan las segundas partes -traté una vez de retornar a una empresa en la que había estado y no funcionó- pero acordamos con Al tomar con más calma esta vez la situación. No con respecto a las relaciones pues al final como que eso es la base de nuestro entendimiento. Se supone que nos veremos únicamente cuando ambos tengamos el suficiente tiempo. Al estuvo en mi habitación hasta las nueve de la noche. A esa hora salí a dejarla a su automovil.

Me dormí antes de medianoche pues había planeado levantarme a las 7:30 y llegar con mucha antelación a mi prueba del polígrafo para la oportunidad en la corporación. Me desperté incluso antes de las siete. Planché mi camisa y me alisté para la prueba. Salí de mi habitación un poco después de las ocho y llegué al lugar de la entrevsita como a las 9 y cuarto. Me atendieron de una vez. La poligrafista se veía bastante profesional -muy seria, diría- aunque Alx me había comentado que esta es una técnica para poner nerviosos a los candidatos. La prueba tardó un poco menos de una hora y sentí que estuvo un poco más sencilla que las anteriores. Para empezar, la poligrafista me dió una explicación bastante detallada del aparato y el proceso, luego realizó tres rondas de diez preguntas y con eso estuvo concluída la prueba. Me gustó que no tuve que rellenar ningún extenso formulario.

Retorné a mi habitación, pasé a cambiarme de ropa y a recoger una portátil. Me vine a la biblioteca a revisar mi correo y ver si había alguna otra oferta laboral. En el camino pasé a imprimir el par de relatos -uno de dos hojas sobre seducción y el otro, basado en mi proceso en la corporación, de siete páginas- y a sacar ocho copias para los asistentes al taller. Me estuve en la biblioteca hasta la una de la tarde y luego me dirigí al taller de títeres. En el camino pasé a almorzar a un Taco Bell -mi única segunda comida e el mismo día de toda la semana-.

El taller de títeres empezó tardísimo, casi a las tres y media. Este día lo dedicamos totalmente a la manipulación de títeres. Hicimos un par de dinámicas para romper el hielo y fomentar la creatividad y luego participamos, por parejas, en una pequeña improvisación, primero con los títeres propios y luego tomando un títere diferente. Un poco antes de las seis me retiré para participar en el Taller de narrativa. Esto no fué del agrado del tipo que estaba dirigiendo el taller de títeres y llegó al aula a conminarme a que volviera con el grupo para el acto final, la entrega de diplomas. Argumenté que la hora había concluído y que estaba en el otro taller pero volví un momento al salón de los títeres. No muy contento me dió mi diploma y me dijo que podía retirarme. No participé de las fotos de clausura pero la verdad me tenía sin cuidado recibir un documento atestiguando mi participación en el taller. Me interesaba el contenido más que un diploma.

El taller de narrativa estuvo intenso. Por ser la primera vez que llevaba una propuesta repartí rápidamente mis copias y pedí que se analizara mis textos. La crítica fué contundente. Desde mi contínua repetición de ciertos términos, hasta la falta de un viaje real en el texto y la profusión de detalles innecesarios. Sin mencionar que no creyeron lo que relataba sobre la seducción. Intenté no defenderme mucho sino tratar de tomar los puntos que me parecieron interesantes de los comentarios de la instructora y los compañeros. Leímos otros dos o tres textos de otros compañeros y realizamos un examen exhaustivo de los elementos de cada uno.

A las 9:00 terminamos el evento y me dirigí hacia el transmetro. Llegué a mi casa un poco después de las nueve y media. Terminé anoche finalmente La Reina de Los Condenados. Es interesante lo crítico que se vuelve uno al empezar a 'meterse' en la escritura. No me gustó el final del libro -eran más de seiscientas páginas- pero al menos ya puedo devolverlo en paz. Aún hice veinte minutos de Zazen antes de dormirme un poco antes de medianoche.

viernes, 13 de mayo de 2011

Friday the 13th...

Esta semana he estado llamando todas las noches -con excepción de ayer- a Al. Creo que su vida esta bastante complicada pues aparte de estarse poniendo al día por lo que se atrasó en esas dos semanas que estuvo viniendo asiduamente a mi habitación la condición de salud de su padre -es grande y tiene diabetes- le ha estado demandando más tiempo.

El martes por la mañana fui a la entrevista a la que había sido citado el lunes. Esta agencia de empleos trabaja exclusivamente -al parecer- para uno de los bancos más grandes del sistema nacional. La entrevista estuvo un poco escabrosa pues la señora insistió bastante en las razones de mi viaje a Estados Unidos. La posición es para Auditoría en el área de sistemas y el siguiente paso sería una entrevista con la persona encargada del área.

Al medio día fuí a almorzar al comedor a donde pasaba al menos una vez a la semana cuando estaba en mi anterior trabajo. Por la tarde fuí a renovar -otra vez- mi tarjeta del transporte urbano. En esta ocasión la persona que se encontró la tarjeta utilizó el -poco- saldo que había en ella. Que le aproveche. Antes de entrar a la oficina que emite las tarjetas compré en una librería en un comercial vecino un libro de Sudoku para Alx.

El miercoles me levanté tarde aprovechando que no tenía ninguna entrevista programada. Un poco antes de mediodía llamé a Al para saludarla y luego me dirigí a almorzar a la casa de Alx. En las ocasiones anteriores que había acudido estaban únicamente sus hermanas. En esta ocasión también estaban sus padres presentes. El almuerzo estuvo buenísimo -Alx es muy buena cocinando- y consistió en una sopa Minestrone y carne asada. Luego tomamos café y la mamá de Alx estuvo conversando sobre el grupo de Neuróticos Anónimos al que ha asistido.

Un poco después del almuerzo invité a Alx a caminar por su colonia. Iniciando el trayecto recibí una llamada de Al y quedamos de acuerdo en hablar por la noche. Como a la mitad de nuestra caminata también recibí una llamada de la persona que me había entrevistado el día anterior citándome a una entrevista con el encargado de área en el banco. Un poco antes de las seis Alx me dió aventón a un punto en donde podía tomar la camioneta, aprovechando que tenía que salir a reunirse con una amiga. Vine a mi habitación y preparé la papelería que debía llevar al día siguiente.

El jueves me levanté un poco después de las seis. Me alisté y me dirigí al banco. Llegué un poco antes de las 9 -hora de la entrevista- y tuve que esperar como media hora para que me atendieran. Al final no me atendió el director del área sino una de sus directora de 'sub-areas'. Coincidentemente la señora vive a unas pocas calles de mi casa y nos hemos visto en alguna ocasión. Estuvimos conversando sobre mi experiencia, expectativas y demás. No me sentí muy seguro en la entrevista pues ella estuvo insistiendo sobre el áre en el cual trabajaría y tengo cero experiencia en la misma, en sus normas y procedimientos. El siguiente paso sería una evaluaciones psicométricas online y la prueba del polígrafo -otra vez-. Veremos como continúa eso. Después de salir de esta entrevista pasé a las oficinas del seguro social a recoger el libro que había olvidado hacía un par de semanas en el auto de una voluntaria y que debía devolver el mismo día.

Alx me llamó un poco después de medio día para contarme que estaba con una gripe que le había estado molestando desde el día anterior. Coincidentemente yo había empezado a sentir un poco de molestias -un poco de secreción y dolor de cabeza-. Pasé a almorzar al mismo restaurante que el día martes y luego me vine a mi habitación. Traté de avanzar en mis tareas del taller pero dejé ambas a medias. A las 5:00 me dirigí al taller de narrativa en donde estuve hasta las 9:15. La sesión de este día versó sobre los tiempos en las narraciones y las diferentes formas de enfocarlo en nuestros escritos.

Retorné a mi habitación casi a las 10 y traté de ver Rush Hour e Identidad pero ninguno de los discos son legibles por mi computadora. Me dormí un poco después de medianoche luego de haberme tomado una pastilla que corta los sintomas de la gripe.

Este día me levanté -levantaron- como a las 8:30. Una persona de un colegio de Idiomas me llamó para citarme a una entrevista el próximo lunes a las 8:00. La posición es de Analista de Sistemas y aunque el área es el que he andado buscando creo que las funciones del puesto no son las que más me atraigan. Igual iré pues necesito aprender a manejar de una mejor forma las entrevistas.

Hoy se supone que viene Al. No la he visto desde el viernes pasado aunque hemos hablado casi todas las noches. Hay veces que lo mejor es aceptar lo que se ha recibido, disfrutarlo y estar dispuesto a que se acabe pronto. Aún no he aprendido a hacer esto.

viernes, 15 de abril de 2011

Semana completa...

El lunes fui a la entrevista a la que me habían convocado el viernes. Me levanté temprano y preparé cuidadosamente mi curriculum y mi ropa. Al final salí tarde de mi habitación y tuve que tomar un taxi para llegar al lugar de la entrevista, que no era muy alejado de mi habitación, gastando en el viaje de ida lo que hubiera gastado en tres semanas de transporte público. La entrevista fue bastante express, es una oficina de selección. Me dijeron que de continuar en el proceso se comunicarían conmigo antes del viernes, no lo han hecho por lo que asumo que no estoy entre los seleccionados para continuar en el mismo.

Como habíamos acordado con Axl nos reunimos por la tarde para tomarnos un café. Tenía mis dudas acerca de esta reunión ya que ella me había insinuado que tenía algunos problemas que quería consultarme. Al final el problema es que hace un mes mas o menos que termino con Fer y quería pedirme que sondeara si es algo que ya quedó así o aún se podía reparar. Lo dicho, una persona bastante complicada. Quedé de, en caso de poder hacerlo, hablar por msn con Fer y tratar de ver como estaba la situación con él.

El martes visité el hospital de oncología pediátrica, encontré a la niña a la que le quitaron la pierna y la vi bastante bien, al menos emocionalmente. También visité la unidad de cardiología, en donde estuve en la misma sala de espera del ala pediátrica. Encontré a una señora y su madre que tenían tres días de estar en el país. Habían venido de República Dominicana para el tratamiento de su bebé.

El miercoles no salí en todo el día de mi habitación. En la noche fuí a reunirme con una amiga que vino de Mexico. COn Pt trabajamos bastante cerca -al menos virtualmente- durante casi dos años, ahora que vino a recibir una capacitación en las oficinas locales aprovechamos para reunirnos. Retornando de la cena -y casi en el mismo lugar en donde me asaltaron hace casi dos años- un pickup bastante grande se detuvo y bajaron dos personas, una de ellas cargando una escuadra y me quitaron todo todo lo que traía: mi billetera con cincuenta dólares, mi celular y algun dinero que traía en las otras bolsas. Aún les pedí que me dejaran los documentos pero se negaron. Eso fue lo que más sentí en el momento ya que en la billetera llevaba el carnet del colegio profesional y el carnet del lugar a donde he llevado a mis chicos a la piscina durante este año. Ni modo, a veces las cosas solo pasan.

Cuando venía a varias cuadras de donde me asaltaron me percaté que tampoco traía mis llaves. Retorné a ver si habían quedado cerca del lugar pero no logré encontrarlas. Me vine a mi casa y traté de abrir la puerta de mi habitación -por olvidos previos tengo una cuerda que va de la cerradura a la ventanita de la puerta- pero estaba con llave. Fui a la casa del dueño de la casa pero su hijo me comentó que no estaba y que llegaría hasta el día siguiente, que todos estaban por salir. Bastante grotesca la escena, realmente. Eran casi las once de la noche. Retorné a la casa y decidí esperar en el pasillo -dormir si era posible- pero luego me recordé del voluntario que vive a cuatro cuadras de mi casa y fui a pedirle posada. Me desperté a las 11:00 del Jueves.

Cuando llegué a la casa del dueño salió el hijo menor -ya está en la universidad- a decirme que no estaba. Le expliqué nuevamente la situación y le dije que no tenía dinero ni acceso a mi habitación. Luego de esperar un buen rato me acompañó a mi habitación y me prestó las llaves de entrada a la casa y de mi habitación. Fuí al banco a sacar dinero nacional, pasé comprar otro celular -esta vez realmente el mas barato-, a una estación de policía a informar de los documentos perdidos y a una cerrajería a hacer un par de copias de cada llave.

En la noche fui al taller de narrativa. No hice las tareas ni imprimí el material que nos enviaron. La sesión estuvo bastante interesante, se trató sobre el ciclo de las historias y la creación de personajes. Nos dejaron más tareas. Luego de salir del taller -mas o menos a la misma hora de la noche anterior- me dirigí a mi habitación en donde estuve viendo nuevamente un par de películas que tengo en mi portátil.

Me levanté el viernes casi a las once de la mañana. Creo que hay bastantes signos de depresión.


miércoles, 23 de marzo de 2011

El ombligo de la semana...

Trato de recordar que hice el Lunes y no lo logro. Lo que es seguro es que no me levanté temprano como lo había planeado -otra vez- sino a media mañana. Ni siquiera salí a buscar almuerzo pues de mi día con los chicos me había sobrado un aguacate y tenía sopas en mi habiación. Pero si, tuve que salir aunque sea un rato pues usualmente además de aguacate a la sopa instantánea que preparo le agrego un par de salchicas y lo acompaño con tortillas.

En fin, me estuve casi todo el día leyendo El Reino del Dragón de Oro de Isabel Allende. También ví los últimos dos capítulos de Doctor House que había tenido en mi nueva computadora desde la semana pasada. Ahora recuerdo un poco más. estuve finalmente formateando mis dos máquinas viejitas para dejarlas un poco más veloces - o menos lentas - pues ahora que tengo tres máquinas en mi habitación estoy planeando enseñarles a mis pequeños a programar -html o scratch, aún no he decidido-.

Me parece que también el Lunes fue mi día de lavandería. Había dejado un baño de ropa en remojo desde el viernes y temo que esa técnica de lavado -dejar la ropa varios días en agua con detergente- es lo que ha contribuido al deterioro de mis pantalones de lona.

Entonces eso fue mi lunes: Leer, trabajar en mis laptops y lavar ropa. Por la noche, eso sí, respondí a varias ofertas de trabajo del correo que me envía diariamente un popular sitio de empleos del país.

El martes visité el hospital de oncología pediátrica. Salí muy mal de la visita pues a pesar que he tratado de no conectarme con personas a las que visito -más bien entretenerlas-, la niña que conocí el año pasado en un hospital y reencontré la semana pasada en este lugar estaba presentandose al hospital para que le amputaran una pierna. Salí muy muy mal de la visita. Me sentí -terriblemente- impotente.

Después de esta visita fuimos al hospital psiquiátrico en donde estuvimos jugando pelota un rato con los internos. Después de la visita me fuí con otras tres voluntarias y un voluntario a almorzar a un Wendy's bastante céntrico. Estuvimos en este lugar un poco más de una hora y luego una de las voluntarias me dió aventón a un lugar un poco más cercano a mi casa y caminé un par de kilómetros a mi habitación.

Por la tarde continué leyendo El Reino del Dragón de Oro, había planeado ir un par de horas a la biblioteca y luego invitar a cenar al voluntario que me prestó su bata la semana pasada. Al final de la tarde estaba quedandome dormido mientras leía cuando recibí una llamada del único amigo que conservo de la facultad. Me espabilé cuando me dijo que estaba enfrente de mi casa. Salí a conversar un rato y le mostré mi nueva adquisición -laptop-. Luego de cuarenta y cinco minutos o así se despidió y decidí ya no ir a la universidad, continuaba con el trabajo en la más viejita de mis computadoras.

A las 8:30 fui al puesto de asados que queda a pocas calles de mi habitación y me encontré con Hs. Le devolví su bata y estuvimos conversando un buen par de horas en el lugar. Lo invité a cenar. Con Hs quedamos en que trataríamos de volver a reunirnos para practicar zazen -meditación soto zen-. Me dormí alrededor de medianoche casi a punto de terminar el libro de Isabel Allende que estoy leyendo.

Este día me levanté un poco antes de las 9:00. Puse ropa en remojo y puse a una de mis máquinas a bajar una película. Como anoche estuve en conversaciones con unos voluntarios sobre viajar este fin de semana a Coatepeque estuve tratando de ordenar un poco mi habitación y decidir que llevar pues será de irme el viernes por la mañana y retornar el domingo de madrugada.

Al mediodía fuí al CCE/G a devolver el par de libros cuya fecha de vencimiento era hoy. Había planeado almorzar en el lugar al que acostumbro ir cuando visito esta biblioteca pero lo encontré cerrado. Iba pensando en lo malo que es que cierren este tipo de lugares en el que el almuerzo cuesta un par de dólares cuando me topé con el dueño del mismo. Me comentó que el cierra era solo por el día porque no había llegado el cocinero y me invitó a su otro comedor enfrente del cual casi estábamos. El almuerzo acá me costó tres dolares pero el ambiente era más agradable y el menú más completo.

Luego de almorzar pasé a la biblioteca del IGA a leer un rato y luego pasé a la biblioteca del CCE/G a devolver los libros y prestar otro par. Al consultarle a la bibliotecaria sobre el cupo para un taller de narrativa que impartirán a partir del próximo jueves en el lugar me comentó que aún había cupo pero que este día se vencía el plazo para solicitar la participación.

Me vine a mi habitación a verificar como iba la bajada de la película y a escribir el relato que es requisito para solicitar ser incluído en el taller de narrativa. Envié la solicitud y continúo trabajando en mis tres máquinas: bajando películas en dos e instalando el paquete para enseñarles programación a mis chicos en la tercera.