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domingo, 8 de septiembre de 2024

La década... The decade... La decade...

El lunes cumplí diez años de empleo continuo; todo un triunfo considerando que he trabajado en más de veinte lugares durante los últimos treinta y dos años; justo inicié un dos de septiembre porque el lunes de hace diez años fue uno de septiembre y es un asueto federal en el Imperio del Norte (Labor day) por lo que usualmente se suspenden las actividades en empresas como las que trabajo.

Me levanté a las seis y media; medité y e hice Duolingo; por el asueto en la casa matriz no hubo reunión diaria; por lo que me quedé dormitando en la cama; hasta las nueve y media; antes de dormirme realicé un repaso del tercer grupo de preguntas -me fue bastante mal: como noventa y cuatro por ciento- y después del mediodía revisé la última parte; al final de las ochocientas treinta y tres preguntas debo repasar 25 -es lo que respondí erróneamente- aunque algunas fue simplemente porque no seleccioné la opción elegida; o no seleccioné ninguna.

También vi cinco o seis videos del curso que estoy tomando; me parece que si logro terminar de ver todos los videos antes del próximo jueves voy a tratar de repasar los que vea más importantes para el examen.

Al mediodía cocinamos -y almorzamos- un pollo en crema de almendras -y loroco-; un muy buen almuerzo para dos días; un poco antes había ingresado en el sistema interno la solicitud de los dos días de vacaciones del mes (doce y veintiséis) y luego envié la invitación a los dieciséis miembros del equipo para que participen en el evento de formación de ciberseguridad.

Mi hijo menor me escribió para recordarme de los cien dólares que debo transferirle mensualmente por la compra de acciones de su empresa; y al enviar el comprobante le recordé que debe transferirme -lo que hizo- ciento cincuenta dólares como cuota mensual del apartamento -su hermana mayor me dio en efectivo ciento veinte dólares el día anterior-.

Además mi hija mayor me había escrito en la madrugada para enviarme la factura de la electricidad del apartamento -la primera de ellas: ocho dólares-; la que cancelé en el acto y le envié el comprobante; por la mañana me enviaron -de la oficina de RRHH- un mensaje en el correo electrónico, felicitándome por alcanzar los diez años de trabajo; y mi supervisora me escribió por la tarde para agradecerme por el inicio de la actividad de capacitación que estoy promoviendo.

Después del horario laboral hicimos la rutina de ejercicios de los lunes; Rb compró una pesa de más de veinte libras hace una semanas; lo que le provocó dolores en uno de los codos; por lo que suspendió su uso y me la cedió momentáneamente: con lo que aumentó la dificultad de mi rutina.

El martes me levanté a meditar a las seis y media; a las siete entré a la reunión diaria del equipo; estuve practicando las veinticuatro preguntas incorrectas y luego decidí dividir el archivo en cinco partes; cada uno con mas o menos ciento sesenta preguntas.

A media mañana llamé a mis papás para avisarles que iba a llegar el sábado; mi papá me comentó que estaba ausentándose ese día pues retomó sus estudios para Licenciarse en Educación; luego hablé con mi madre y se me ocurrió que podría ir el domingo y así se lo hice saber; o sea, me gusta más viajar el sábado pues tengo el domingo para descansar antes de la semana laboral; pero a veces no se puede hacer lo que uno quiere.

Después del horario laboral fuimos a los supermercados en dirección norte: compré un par de salsas y varias cocas en la tienda verde de descuentos; algunas frutas en un supermercado y Rb pasó a comprar uvas en la tienda en donde ha estado proveyéndose últimamente.

Venimos a dejar esas compras y retornamos a la tienda de las frutas y verduras en donde compramos huevos y algunas otras legumbres; por la noche avancé un poco -me está costando- con Los Escorpiones; también modifiqué la app de registro de gastos para que los totales sean solo sobre la información presentada (o sea, por fecha o total).

El miércoles me levanté a las seis y media; medité y entré a la reunión diaria; luego me dormí un poco  -igual que el día anterior- pero ahora estaba consciente que debía estar despierto antes de las nueve y media pues tenía la reunión quincenal con mi supervisora.

A las nueve salí a desayunar y luego volví a la cama para la reunión; que estuvo bastante tranquila; básicamente quería saber cómo iba la organización del evento de Ciberseguridad: el Dev me había sugerido el día anterior que podíamos entregar un certificado avalado por la supervisora y cuando se lo planteé estuvo de acuerdo y además ofreció un premio especial para el que acumulara más puntos en las actividades.

Al mediodía preparamos una tortilla española con papas, champiñones y chile pimiento; y almorzamos eso con un pequeño trozo de pollo a la plancha; sacamos a caminar a los perros (el día anterior nos habíamos atrasado con eso a causa de la lluvia).

Después del horario laboral realizamos la rutina de ejercicios de los miércoles y luego estuve revisando la app de registro de gastos (lo estuve haciendo casi todo el día) para que las gráficas funcionaran igual que los totales: nomás con lo que se muestra en pantalla.

El jueves Rb salió, por su compra semanal de frutas, al mercado del centro histórico; le había indicado que no me obsequiara ningún pan dulce ese día sino que me trajera dos pares de zepelines pues pensaba llevarle eso a mis papás en la visita del domingo; pero cuando me llamó decidí no comprarlos pues la fecha de vencimiento estaba muy cerca.

Por la mañana me reuní con el Dev y la PM para afinar los detalles del arranque del evento de ciberseguridad; revisamos los volantes a distribuir y conversamos un poco sobre la mecánica de las siguientes semanas.

Antes de esta reunión me había reunido nomás con el Dev pues tenía algunas dudas de una tarea que le había enviado y al final acordamos que me la reasignara para pedir más información al Dev que más nos ha ayudado en esta área.

Por la tarde, después del horario laboral, acudimos a los supermercados en dirección sur; compré frijoles para desayunos de al menos cuatro meses; también compramos bananos y algunas frutas en la tienda; también compré el pan de mis desayunos de la semana; antes de los supermercados acompañé a Rb a una carpintería que queda a unas calles: quería la cotización de una estructura de madera para facilitar la deshidratación de sus frutas y legumbres.

El viernes  recibí respuesta a mi correo del día anterior y le reasigné la tarea al Dev; este día decidí que no me examinaré para obtener el certificado de Product Owner; y la verdad es que, revisando algunos conceptos el día anterior, volví a encontrarme con el requisito por el cual decidí no perseguir la ocupación de Business Analyst: buen trato con las personas.

Decidí que debo seguir explorando certificaciones que se adecúen con mi perfil: Quality o Cybersecurity; de hecho consideré obtener un certificado básico de Cybersecurity pero cuesta casi lo que me costó el año y medio de maestría en el mismo tema: dos mil dólares.

De todos modos bajé tres o cuatro libros sobre el certificado y me puse como meta extraer las preguntas y trabajar con mi app hasta dominarlas por completo; ese día procesé el primer libro, lo que me dejó con más de ciento veinte preguntas; aún no he logrado completar un ciclo con las mismas; por la tarde, después del horario laboral, realizamos la rutina de ejercicio de los viernes.

El sábado no tenía programada ninguna salida -había pasado la visita a mis papás para el día siguiente- por lo que Rb me había pedido que la acompañara a una vidriería a cotizar la misma estructura para deshidratar frutas; pero construida de aluminio; luego pasamos a los supermercado en dirección norte por algunos ingredientes para los almuerzos de la próxima semana; almorzamos un consomé de pollo y ensalada.

Después del almuerzo ayudé a Rb a bajar algunos racimos de níspero del árbol que está en el patio de enfrente; luego de que les diera de comer a sus perros fuimos a llenar el tanque de gasolina del auto, preparándome para el viaje del domingo; en el camino pasamos nuevamente a la vidriería de la mañana pues había dejado una muestra del estante de su deshidratador actual: la carpintería le respondió y se decidió por la opción de madera.

Después de llenar el tanque (veinticinco dólares pues estaba medio vacío) olvidé pasar por la pastelería de costumbre para comprar los pasteles que había planeado llevar a donde mis papás: nos tocó dar la vuelta y meternos nuevamente al tráfico; afortunadamente ya estaba un poco más ligero.

Por la noche cargué de una vez la el saco de comida para perros y la cafetera para evitar hacer mucho ruido por la mañana; me retiré temprano a dormir pues había planeado levantarme a las cuatro y cuarto de la mañana.

Hoy me levanté a la hora prevista; medité, me bañé y preparé unos panes franceses con huevo y jamón; luego entré a despedirme de Rb; arranqué el auto a las cinco de la mañana; el guardia de la garita no estaba despierto.

El camino al puerto estuvo bastante tranquilo; no sé si fue por ser Domingo pero, con excepción de un par de tramos a medio camino -se dañó la ruta a principios del invierno por lo que de seis carriles hay únicamente dos habilitados- pude mantener una buena velocidad.

Llegué a la casa de mis papás a las seis y veinte; mi madre estaba saliendo del terreno en donde está la construcción que realicé hace un par de años; mi papá aun estaba durmiendo; noté muchos muchos zancudos en las habitaciones de la casa.

Preparé café en la cafetera que llevaba y luego movimos unas sillas a la construcción y allí desayunamos; partí una de las magdalenas que había comprado ayer y estuvimos allí un rato entre desayuno y conversación.

En el ínterin mi madre estuvo en comunicación con la (ex) presidenta del comité de vecinos pues es ella la que nos provee de pescados; después del desayuno subí con mi padre al segundo nivel de la construcción que tienen a la par de la mía: hace unas semanas le agregaron un anexo al primer nivel y terminaron la terraza del segundo.

Luego mi padre me pidió ayuda pues no podía pasar una boleta de pago -está terminando el penúltimo año de la licenciatura en educación- de su celular a la computadora; aproveché para quitarle bloatware y también pagar en línea su boleta (pagamos como ocho dólares cada semestre).

Afortunadamente mi padre tenía un ventilador a la par de la computadora; lo que mantuvo a la mayoría de los zancudos alejados; un poco después le llevaron los pescados a mi madre (casi veinte libras, creo) y empezó a limpiarlos.

Terminé de limpiar la computadora de mi padre y le pedí que me ayudara a revisar los líquidos del automóvil (lo había hecho la tarde anterior pero quería evitar sorpresas desagradables); mi madre terminó la limpieza de los pescados.

Había planeado empezar el viaje de retorno a las once pues se suponía que los pescados llegarían a las diez y media; al final ya estaba todo listo a las diez por lo que decidí iniciar el retorno; afortunadamente el tránsito estaba bastante ligero; con la excepción del mismo tramo de la mañana pude mantener una buena velocidad: a las once y cuarto estaba estacionando el auto frente a la casa de Rb; un poco después empezamos a preparar el almuerzo: alitas de pollo, consomé de lo mismo y ensalada.

Después del almuerzo sacamos a caminar a sus perros y después me puse a lavar los trastes del almuerzo; además, había previsto limpiar la estufa este día: desde que me hago cargo protejo la bandeja con papel aluminio y ya se veía bastante dañado.

Me puse a trabajar en eso: puse las hornillas en una solución de agua y vinagre y le apliqué desengrasante a la bandeja; a las tres estaba terminando la limpieza de la estufa y la armé para preparar el té de Rb: el mío lo preparo siempre con el microondas.

Habíamos planeado ir a la tienda de ropa de segunda mano en la que usualmente nos proveemos; pero Rb se dio cuenta que estaba dormitando mientras trataba de ver (otra vez) The Batman; por lo que me indicó que mejor descansara.

Traté de leer un poco en mi cama pero realmente estuvo dormitando intermitentemente durante dos o tres horas; sí leí un poco de The Road to Character; luego hice un poco de Duolingo -volvieron a darme los tres días de Super Duolingo-.

And life just goes on...

domingo, 1 de septiembre de 2024

Estudios y gastos... Studies and expenses... Etudes et dépenses...

Hay dos temas que han sido bastante constantes en la mayor parte de mi vida: la continuidad en los estudios y el control de mis gastos; lo primero porque es lo que ha permitido llevar una vida medianamente satisfactoria, y lo segundo porque me gusta sentir que tengo cierto control sobre mi vida. 

Y en eso he estado invirtiendo bastante tiempo durante las últimas semanas (o meses): he estado trabajando en dos apps en React para mejorar en ambas áreas; en el primer caso es una app que me permite aplicar el concepto de Pace Learning, y creo que va por buen camino; en el segundo caso es la sustitución de la app que usé durante cinco años para registrar mis gastos diarios. 

Ambos proyectos tienen muy buena pinta actualmente; aunque creo que debo dejarlos ya en pausa y dedicarme -por el momento- a reforzar -con ayuda de la app- mi manejo de información de Product Owner (y Scrum en general); y también trabajar en mis otros dos proyectos: una app para llevar mi lista de tareas (a medias) y una app para mejorar mi conocimiento de valores (apenas iniciada). 

Y a ver cómo va eso... 

El lunes pasado me levanté a las seis de la mañana para trabajar un poco antes de entrar a la reunión diaria; luego practiqué un par de veces las veinte preguntas en las que me confundí en mi última autoevaluación de PSPOI. 

Después de desayunar ayudé a Rb con la preparación de las verduras para el almuerzo (pelar y trocear algunos vegetales) ; a las diez y media me dirigí al área técnica de la empresa pues mi supervisora consiguió headsets para el equipo (los USB que he estado usando los últimos cuatro o cinco años ya no daban para más). 

Antes de empezar a conducir consulté con Waze el trayecto; pero, me equivoqué al introducir el nombre del edificio; cuando iba a medio camino me di cuenta y llamé a Rb para que me pasara la dirección correcta. 

Eso me atrasó diez minutos (sino hubiera sido nomás media hora de viaje); afortunadamente el parqueo está abierto a los colaboradores y en recepción ya tenían preparado el equipo; retorné luego sin ningún contratiempo (aunque el tráfico si estuvo un poco pesado y la gente se desespera en los cruces); vine a casa un poco después de las once y media. 

Después del horario laboral hicimos la rutina de ejercicios de los lunes; por la noche volví a repasar las quinientas preguntas y ahora tuve nomás 17 errores; me llevo casi dos horas completar todas la preguntas; pero creo que debo ampliar mi estudio del tema antes de pagar doscientos dólares para examinarme y obtener el certificado. 

El martes me levanté a las seis de la mañana; medité y me llevé la compu -con el nuevo headset- a la cama; estuve revisando un par de tareas antes de entrar a la reunión diaria; que estuvo un poco rara porque el PM movió muchas de las asignaciones sin fijarse en el marco de fechas. 

Había pensado que no quería desayunar muy temprano pero no había previsto dormirme después de la reunión; pero, como me quedé en la cama, me dormí hasta las nueve de la mañana que Rb entró a la habitación; salí a desayunar y a ver algunas cuestiones laborales. 

También empecé a revisar las diecisiete preguntas que respondí mal en la autoevaluación del día anterior; creo que para mejorar el pace learning, voy a dejar un par de días sin examinarme; y ya no me tiraré las quinientas preguntas en una sola sesión sino las dividiré en tres o cuatro grupos -antes las había dividido en cinco grupos-. 

Además, me di cuenta que el calendario que me proporcionó ChatGPT para dosificar los videos del curso está incompleto -creo que no dejé que lo terminara de generar-; revisé todos los videos y son en total seis días extras (veintisiete en vez de veintiuno) y, como había dosificado un día intermedio, eso significa dos semanas extras. 

Decidí que voy a incrementar el ritmo de revisión de los videos; en vez de dos cada dos días, voy a intentar ver uno por la mañana y un por la noche; quizá pueda examinarme al final de la segunda semana de septiembre; el doce o el trece; nomás estaré enviando los videos con el mismo ritmo; si mi compañera continúa, pues ha estado teniendo dificultades con la salud de su bebé. 

El miércoles dividí las quinientas setenta y siete preguntas en cuatro archivos; me parece que las primeras veces que contesté todas las preguntas de una vez -casi dos horas- tuve veintidós incorrectas; la segunda vez fueron diecisiete; ahora que lo hice en cuatro partes fueron dieciséis; o sea, estoy mejorando pero me gustaría hacerlo más. 

Estoy a punto de terminar Ving mille lieues sous la mer y ya bajé otro par de libros en francés; veremos cómo siguen estos: el de Julio Verne me costó completarlo; en algunas partes el lenguaje se me hacía muy cuesta arriba; también terminé el libro de No Ficción: Tracers in the Dark y me pasé a algo más humanista: The Road to Character; a ver qué tal. 

He estado viendo más de dos videos al día de PSPOI y también he estado buscando más autoevaluaciones en la red; usualmente obtengo un punteo arriba del noventa por ciento; pero no sé qué tanto me puedo guiar por estos resultados; programé una reunión para el jueves con el dev y la pm que me estarán ayudando con el evento de ciberseguridad; hasta más tarde me di cuenta (porque Rb me lo recordó, creo) que el jueves es uno de esos dos días de vacaciones que debo tomar cada mes; les escribí para pasar la reunión para el día siguiente. 

El jueves me levanté a las siete y, después de meditar, me puse a hacer Duolingo; luego me levanté a desayunar pues había acordado acompañar a Rb al mercado; -ha estado teniendo bastantes molestias con su codo derecho-. 

Después de que Rb tomó su desayuno nos dirigimos al mercado; yo llevaba el libro Conejo Blanco Lobo Rojo, que rescaté de las cosas que mi hijo iba a tirar a la basura cuando devolvió la habitación en la que estuvo viviendo desde que se independizó (casi cuatro años). 

Me molesta un poco usar mascarilla -aunque casi la mitad de los pasajeros del bus llevaban- pero es algo que hago por consideración con Rb; había bastante tránsito para salir del municipio por lo que nos llevamos casi una hora en llegar a la estación del Transmetro. 

Afortunadamente el transmetro no estaba tan lleno; ni el mercado; Rb compró su fruta semanal y luego pasamos al supermercado en donde adquiere algunas harinas con las que prepara sus galletas; me ofreció una docena de muffins -lo de costumbre- pero preferí un par de panes grandes (menos de la mitad del precio). 

Por suerte el busito no estaba lleno y el conductor no se tardó mucho en arrancar la unidad; venimos casi al mediodía; desde la mañana de ese día -creo que lo encontré el día anterior- estuve procesando una página de Github en la que encontré otras doscientas sesenta preguntas para el examen. 

Lo que necesitaba era formatearlas de la misma forma que las anteriores para poder usar mi app y trabajar en las mismas; y eso me pasé haciendo casi todo mi día libre; después del horario laboral fuimos a los mercados en dirección sur pues Rb quería comprar bananos; retornando pasé a comprar el pan de mis desayunos de los siguientes tres días. 

El viernes entré a la reunión diaria del equipo nomás para informar sobre el avance en mis tareas; luego no funcionaba el ambiente en el que usualmente trabajamos; a las diez había calendarizado una reunión con el dev y la pm para ver el inicio del evento de ciberseguridad. 

La reunión estuvo bastante bien -el dev, que tiene bastante experiencia organizando, se emociona, pero bueh-; ya estamos preparados para iniciar el evento; el resto del día lo pasé leyendo la última parte del libro de terapia ACT, y refinando la lista de preguntas que repaso (también vi tres videos del curso de PO): combiné todas las preguntas y eliminé las más parecidas (arriba del noventa y cinco por ciento de igualdad, me parece) por medio de un script de Python. 

Ayer sábado me confundí y lavé la ropa de cama -y de vestir- (usualmente lo hago el primer día del mes); preparé el desayuno y luego fuimos con Rb a los supermercados en dirección norte pues ella no tenía alitas para el almuerzo de mañana. 

Después me dediqué a revisar las preguntas del autoexamen; al mediodía hice veinte minutos de biking -sigo ayudándome con el mismo video de Youtube, para principiantes- y, luego de una buena ducha, me dirigí al apartamento de mis hijos; estuvo un poco pesado el tránsito pero llegué al parqueo un poco antes de la hora acordada (doce y media) subí al séptimo nivel y encontré a mi hija terminando de hacer la limpieza. 

Antes de llegar había llovido un poco fuerte y desde el séptimo nivel se veía aún cierta llovizna; le propuse a mi hija que bajáramos a ver cómo se veía el exterior y ya en la recepción nos decidimos a caminar las ocho cuadras hasta el parque de diversiones más grande de la ciudad. 

Afortunadamente no nos llovió en el camino -aunque pude ver que a mi hija aún le cuesta bastante caminar (el martes tiene cita en el seguro social para ver qué procede)- y pudimos llegar sin contratiempos al restaurante que se encuentra en el interior del parque temático. 

El plan era comprar -igual que con su hermano menor- una pizza y una gaseosa; pero cuando llegamos a la estación había una cola de tres o cuatro personas -y no pizzas-; pregunté a la encargada y nos indicó que faltaban dieciocho minutos para que llegaran las próximas. 

Le propuse a mi hija esperar y un poco después me indicó que le estaba molestando la pierna; le pedí que tomara una mesa del área -tienen un pequeño techo de concreto- y continué esperando; las pizzas llegaron y compré lo esperado. 

Luego almorzamos al aire libre; y empezó a llover, bastante fuerte; afortunadamente sin viento pero aún así preferimos sentarnos en la mesa -a la par de la comida- pues el agua si llegaba a la parte baja de las sillas. 

Después se calmó la lluvia -nos sobraron cuatro porciones de pizza y la mitad del doble litro de Pepsi- y le propuse a mi hija que entráramos a la función de las cuatro del teatro; volví a ver la obra de la semana pasada (aunque ahora había tres actores más en escena). 

Al terminar la obra le sugerí a mi hija que volviéramos a su apartamento, aprovechando que no estaba lloviendo; en el camino pasamos por la misma panadería donde compré el zepelín la semana pasada y adquirí otro; y una docena de pan dulce para la visita que había acordado con mi prima para esa tarde. 

Retornamos al apartamento y preparé té -de menta-; mi hija le habló a su hermano para ver si iba a salir de la habitación pero le indicó que no se encontraba de humor -también le había hablado antes de que saliéramos (pues había considerado pedir comida a domicilio, por la lluvia)- por lo que nomás fuimos ella y yo; estuvimos conversando sobre la terapia de la que he estado leyendo últimamente: ACT. 

A las cinco me despedí de mi hija y me dirigí a donde mi prima; la lluvia estuvo intermitente en toda la tarde pero el tráfico no estuvo muy pesado -salvo una pequeña parte en el periférico-; llegué a donde mi prima a las cinco y media y le pedí que preparara café; y compartimos el panito que había llevado. 

Me estuve en su casa, conversando sobre su trabajo -lleva un año de ser burócrata-, sus hijos -su hijo menor (veintisiete?) volvió a abandonar los estudios- y la vida en general; a las seis y media me despedí e inicié el viaje de retorno; que sí estuvo un poco más pesado, por el tránsito que causa la lluvia. 

Por la noche estuve viendo un poco de la serie de espías canadienses que estamos viendo con Rb y completando un par de los archivos de más de doscientas preguntas con la app que me está permitiendo prepararme para el examen. 

Hoy me levanté a las seis y media; medité y volví a la cama a hacer Duolingo; luego salí a desayunar y a revisar las veinticuatro preguntas que había contestado mal en el último ciclo de autoexamen de PSPOI. 

También me puse a modificar la app que uso para registrar mis gastos: mejoré las opciones de edición y borrado; además le transferí a Rb el monto -realmente simbólico- que le entrego mensualmente por vivir en su casa, y transferí la cuota mensual de mantenimiento del apartamento; le envié el comprobante a mi hija mayor. 

A media mañana Rb me pidió ayuda para cosechar las flores del loroco del patio de atrás; invertimos bastante tiempo pero logramos acumular una libra con catorce onzas -Rb fue a regalarle media libra a nuestra vecina-. 

Después nos pusimos a desmontar un poco el patio frontal: por la lluvia las malezas se reproducen con mucha mayor velocidad que de costumbre; al terminar -bastante sudado- me bañé y concluí las modificaciones a la app de los gastos; y le agregué a la app de los exámenes una muestra de la estructura del archivo que debe utilizarse. 

Estuve trabajando en eso hasta la preparación del almuerzo; Rb se encargó -como casi siempre- de las alitas de pollo y yo -como de costumbre- de preparar la ensalada de lechuga, zanahoria, manzana verde y aguacate. 

Después del almuerzo sacamos a caminar a los perros y, mientras Rb sacaba a su perra más anciana, me puse a ver tres videos del curso de PSPOI; eso me llevó casi media hora; después preparé las gelatinas de los desayunos de los primeros cuatro días de la semana. 

 And life just goes on...

lunes, 26 de agosto de 2024

Días y días... Days and Days... Jours et jours...

El lunes pasado me levanté a las seis y media; medité y entré a la reunión diaria; el resto de la mañana estuve afinando la app de estudio: le agregué código para guardar las preguntas contestadas erróneamente y bajarlas al final del ejercicio -dividí las quinientas preguntas en cinco grupos para facilitar su manejo-. A las once hicimos la rutina de ejercicios de los lunes.

Por la tarde hice un examen online para el certificado previo al que estoy estudiando y obtuve una calificación de 90%; me da esperanzas para el examen del próximo mes; después del horario laboral acompañé a Rb a la tienda, compramos una papaya; que pelé y partí cuando regresamos a casa; a las siete entré a una clase de Educación en Medios, patrocinada por la embajada del Imperio; una decepción realmente, pero ni modo, es lo que hay.

El martes me levanté a las seis de la mañana para avanzar un poco en mis tareas antes de la reunión diaria; luego de la reunión me quedé en cama leyendo un poco del libro de Julio Verne y haciendo Duolingo; un poco después de las nueve me levanté a desayunar.

Después del desayuno estuve resolviendo un par de los archivos de preguntas de la app y viendo un par de scripts de Python para concatenar los archivos con las respuestas incorrectas (al final fueron setenta y dos); luego estuve un rato en la cama de Rb y tuvimos una discusión bien interesante al comentarle sobre mis últimas lecturas de ACT, que aún no tenía claros mis valores y que quería hacer terapia.

Fue una conversación extraña porque parece un tema bastante sensible -se supone que ella estuvo en terapia- y se emociona bastante al hablar de los cambios que produce en los terceros la transformación de una persona que acude a terapia; igual surgió nuevamente el par de conflictos -desavenencias realmente- que hemos tenido en las últimas semanas; pero al final nomás me quedé más pensativo que de costumbre -que ya es bastante-.

Un poco después del mediodía la amiga de Rb -nuestra editora- le escribió para comentarle sobre las ‘regalías’ de los seis libros de orto-caligrafía que elaboramos hace como seis años -se supone que al final imprimieron nomás cinco- y el resultado fue este: después de todo este tiempo nos tocan ochocientos dólares a cada uno (la editora, Rb y yo); al menos compraré -por fin- una portátil en la que pueda instalar la última versión de Ubuntu.

Por la tarde fuimos a los supermercados en dirección sur, a comprar bananos, lechugas -y sal y arroz para un experimento culinario que quería hacer Rb-; luego nomás esperé a las siete para la segunda -y última clase- de medios de la embajada del imperio.

El miércoles me levanté a las cinco y media para realizar algo en el trabajo antes de la reunión diaria; estuve revisando algunas tareas y después de la reunión me quedé un rato en cama; a media mañana tuve la reunión quincenal con mi supervisora; me comentó que tenía luz verde con mi propuesta de training en ciberseguridad; a principios de semana la pm más nueva me había contactado para ofrecerse como soporte y este día el programador que ha ido a todas las reuniones informales hizo lo mismo.

A las once realizamos la rutina de ejercicios; he estado avanzando un poco en mis lecturas -ya solo un ciclo de The Seven husbands of Evelyn Hugo- y he dedicado bastante tiempo a mi preparación para el exámen de Professional Scrum Product Owner I: este día extraje las respuestas incorrectas del examen de PSM (cinco preguntas) y del de PSPOI (veintitrés preguntas) y las agregué al archivo con las otras quinientas cuarenta y nueve.

Además, el día anterior había metido todas las respuestas incorrectas que había obtenido después de haber revisado las quinientas un par de veces (setenta y dos) y me había enfocado en mejorar mi comprensión de las mismas.

Después del horario laboral fuimos con Rb a los supermercados en dirección norte: ella tenía que reponer un colador que había quemado un par de días antes -intentó colar arroz caliente y la redecilla de plástico se derritió-; ahora compró uno metálico.

También compró algunas medicinas pues ha estado teniendo ciertas molestias en su aparato reproductor; aprovechando la salida pasamos a una tienda de frutas donde se abasteció de uvas y compramos, en la tienda del boulevard, una papaya para las cenas.

El viernes por la mañana me reuní con el dev y la PM que se ofrecieron a ayudarme con el evento de ciberseguridad que estoy preparando para los próximos tres meses; había previsto media hora pero al final nos tardamos un poco más de una hora en ampliar el contenido y definir algunas fechas para empezar.

Como es costumbre durante las últimas semanas, realizamos la rutina de ejercicios  a las once de la mañana; por la tarde Rb se dirigió a su iglesia pues tenía que participar en una actividad para cumplir con los requisitos del programa de estudios teológicos que retomó hace un par de años -después de tenerlo en pausa por más de tres décadas-.

El sábado me levanté a las siete de la mañana; después que Rb tomara su desayuno nos dirigimos a los supermercados en dirección sur; no nos tardamos mucho más de una hora; después del mediodía hice veinte minutos de bicicleta estacionaria, luego me bañé y me dirigí al departamento de mis hijos; había quedado en que llegaría por mi hijo menor a la una.

Llegué unos minutos antes de la una; como nos asignaron el parqueo más cercano al portón está bastante fácil el ingreso; subí al séptimo nivel y entré al apartamento; mi hijo aún estaba alistándose por lo que aproveché para lavar los trastes que tenían en el lavatrastos.

Un poco después salió de su habitación y conversamos un momento; le propuse que almorzáramos en el parque recreativo más grande de la ciudad -está a ochocientos metros de distancia-; y nos dirigimos caminando al lugar.

Compramos una pizza y un doble litro de pepsi y buscamos una mesa para almorzar; lo bueno es que el parque es bastante amplio y hay varias áreas exclusivas para ingerir alimentos; después del almuerzo nos estábamos dirigiendo al zoológico del lugar pero retornamos al teatro a ver el musical que presentan varias veces todos los fines de semana.

Después del musical caminamos al final del zoológico; hay una nutria en un pequeño estanque; como ya eran más de las cuatro de la tarde iniciamos el viaje de regreso; en el camino pasamos a una panadería por un pequeño zepelín.

Cuando entramos al apartamento estaba mi hija preparando su desayuno -a sus veintisiete años continúa con muy mala higiene de sueño-; preparé té y compartimos el zepelín entre los tres; luego conversamos sobre la situación en general y cómo podría hacerse el apartamento un poco más confortable; un poco después de las cinco me despedí de ambos y retorné a casita.

El domingo me volví a levantar a las siete; después de desayunar retorné a la cama a hacer Duolingo y a leer un poco del libro de la línea de español: Los escorpiones; después de que Rb tomara su desayuno nos dirigimos al supermercado en donde compramos artículos a granel.

Antes del supermercado pasamos a dos grandes tiendas de artículos chinos; en la primera Rb compró unas coderas y yo compré tres cubos Rubik de 3x3x3; en la siguiente tienda Rb compró unas pesas y un mat de ejercicios, yo no compré nada.

Lo interesante es que Rb había olvidado su tarjeta de débito pero, afortunadamente, yo cargaba efectivo por lo que pude hacerme cargo de estos pagos; en el supermercado extrajimos trescientos dólares de un cajero automático y procedimos con las compras: yo compré comida para los perros de mis papás -en dos semanas voy a su casa- y un par de artículos para mis hijos -parte de su cuota mensual es para consumibles-.

Después retornamos a casa a almorzar; a las tres y cuarto me dirigí a la casa del voluntario que vive en la colonia donde viví por más de una década; pasé por él a las tres y media y nos dirigimos a una cafetería en donde frecuentemente invito a desayunar a mis conocidos.

Aunque en esta ocasión él había invitado: como no había almorzado él ordenó una hamburguesa y yo pedí un café y un pastelito; estuvimos en el lugar un par de horas, entre conversación y comida; además le regalé uno de los cubos que había comprado en la mañana; a las cinco y media lo fui a dejar a su casa y retorné a mi casita.

Por la noche terminé, por primera vez, el repaso completo de las quinientos setenta y siete preguntas que tengo en la app para la preparación del examen de Product Owner -antes lo había dividido en cinco partes-; pero, además, corregí algunas de las preguntas para que se alinearan a la última versión de la guía; me dormí un poco después de medianoche pero al final mi puntuación fue de noventa y seis -nomás veinte preguntas respondidas incorrectamente-.

Y a ver cómo sigue eso...

domingo, 18 de agosto de 2024

El Estudio... The Study... Le Studio...

Creo que -con pocas excepciones- a lo largo de mi vida esta afirmación ha sido veraz: me gusta estudiar; y sí, fui maltratado de niño -de forma muy fea- porque a veces no obtenía las calificaciones que mi madre esperaba; pero bueno, de todos modos me gustó estudiar; y más que estudiar -creo- leer.

Porque incluso le comentaba a Rb un episodio del tiempo que pasé en el Imperio del Norte: acostumbraba leer con mi primer device inteligente -una de las primeras Palm Pilot- y en varias ocasiones alguno de mis compañeros de trabajo me preguntó qué estaba estudiando; mi respuesta: not studying, just reading.

Y he estado pensando esto porque han sido pocas las ocasiones en que me quedado sin involucrarme en un estudio -formal o informal-; la última década ha sido muy buena: un master en ciberseguridad; más de cien cursos en Coursera; algo así en Platzi; y ahora me puse como meta obtener el certificado de Professional Scrum Product Owner.

Estoy tratando de involucrar a una ex compañera de la maestría -que vive en el país donde los ingleses ejecutaron al pirata William Walker- y le he estado enviando, cada dos días, los videos que ChatGPT organizó para dosificar un curso en mes y medio.

Se supone que para la mitad del próximo mes habremos observado todos los videos y estaremos preparados para someternos al examen (una hora, ochenta preguntas, doscientos dólares); pero, he empezado a autoexaminarme diariamente en con el contenido de un libro con más de quinientas preguntas sobre el tema.

Y a ver cómo va eso...

Por la tarde del domingo pasado me embarqué en mi nuevo proyecto: prepararme para la certificación como Professional Scrum Product Owner I; he estado viendo unos videos de un curso de Udemy que bajé hace unas semanas -y la semana pasada involucré a mi compañera de la república al sur de nuestro país con quien llevé la maestría en ciberseguridiad-.

Hace unos días redescubrí un libro que había bajado sobre el tema hacía algunas semanas; es un epub con varios exámenes de muestra para obtener esta certificación; entonces, me puse a trabajar en: convertir el archivo, primero a pdf luego a txt; extraer la información; almacenarla en una base de datos -al final mejor la metí en un archivo json-, y crear una app en react para practicar con las preguntas del libro -son más de quinientas-.

Y eso me pasé haciendo toda la tarde -y parte de la noche- del domingo: con el archivo como txt, primero intenté crear una base de datos en postgresql -pero había que realizar muchas configuraciones en mi máquina con fedora 39-; luego instalé mysql y creé la estructura de las tablas para almacenar la información.

Luego me decanté por json y estuve escribiendo -con ayuda de las cuatro AI- un script en Python para extraer la información del archivo de texto; eso me llevó la mayor parte del tiempo; al final logré limpiar y depurar bastante la información para luego almacenarla.

El lunes por la mañana empecé a escribir una app en React para revisar las más de quinientas preguntas;  y un poco antes del mediodía llegué a un muy buen punto en el desarrollo y lo subí a github para poder practicar en cualquier lugar -con acceso a Internet al menos-

Por la tarde salimos a comprar los ingredientes para preparar una refa para el personal del servicio de extracción de basura; el plan -se me había ocurrido hace algunos meses- era obsequiarlos con un sandwich, un jugo, un par de bananos y un par de bolsas de snacks; lo último lo habíamos comprado hace algunas semanas, y Rb había comprado los jugos hace unos días; este día compramos los bananos, el jamón, las salsas y el pan.

El martes estuvimos pendientes de la hora en la que entraría el camión de la basura; Rb había revisado el número de personas y había concluido que venían aproximadamente seis personas; aunque yo usualmente veo tres (o quizá había más en otras actividades).

Un poco antes del mediodía -cuando el señor de la garita nos avisó- salí con la caja en la que habíamos puesto las seis refas y, como a tres casas de distancia, le pedí al conductor del camión de la basura que bajara y le hice entrega de las refas.

Continué refinando la app para autoexamen: le puse un límite -primero de cinco y luego de tres- al número de preguntas incorrectamente respondidas para repasarlas; luego le puse un límite de tres al número de repasos para facilitar el aprendizaje espaciado; después del horario laboral llevamos a los tres perros de Rb a su vacuna anual -no estoy seguro de cuales- y fue una faena meter a los dos grandes atrás y tratar de controlarlos en la clínica veterinaria.

El miércoles estaba pensando que por alguna razón -tendencia a hábitos- Rb ha estado, desde hace algunas semanas, haciendo ejercicios todos los días; creo que empezó después del viaje a la casa de mi hermano mayor: como no estaba por acá para salir a caminar empezó a ejercitarse también los martes y jueves.

Yo le indiqué que no aumentaría el número de días que hemos estado ejercitandonos desde el año pasado -o más bien desde este año-: no creo conveniente llegar a extremos pues temo el efecto rebote; pero, después de que traje la bicicleta estacionaria, había pensado en realizar ejercicios en la misma los martes y jueves; aunque no lo he hecho religiosamente; creo que -a mis cincuenta y uno- realizar ejercicios, que aceleran la respiración y las palpitaciones, tres veces a la semana es suficiente.

Además, por alguna razón Rb ha preferido que las rutinas de los lunes, miércoles y viernes se realicen a las once de la mañana en vez de a las cuatro de la tarde; lo que me causa cierto conflicto, pues es aún horario laboral.

Llevamos un poco más de una semana de hacer los ejercicios antes del mediodía y el miércoles no fue la excepción; por la tarde, después del horario laboral, salimos a la gasolinera a ver si estaba el camión que vende uvas; no estaba.

El jueves me levanté a las seis de la mañana; era feriado laboral por ser la fiesta patronal dela ciudad; medité y me bañé; luego me dirigí al restaurante en donde nos habíamos citado con mi doctora para desayunar.

Como no había casi nada de tráfico llegué al lugar con quince minutos de anticipación; iba a enviar -como es mi costumbre- un mensaje  avisando que ya estaba en el lugar pero ví que quince minutos antes me había escrito para comentarme que no había sonado su alarma y que estaba alistándose.

Me dispuse a esperar -me imaginé que una media hora- revisando mis correos, jugando un poco de ajedrez, revisando la app de autoevaluación y -finalmente- haciendo Duolingo; estaba a medias con Duolingo cuando se apareció mi doctora; estuvimos las siguientes tres horas en el lugar entre desayuno y conversación -trece dólares-; como a media reunión Rb me escribió porque no se recordaba que iba a salir; ella se dirigió al mercado del centro histórico.

A las once retorné a mi casita y seguí afinando algunos detalles de la app de autoevaluación; Rb retornó al mediodía -me trajo unos enrolladitos de canela- y almorzamos un caldo de hígados de pollo con arroz; por la tarde hicimos ejercicios -Rb bicicleta estacionaria y abdominales y yo únicamente bicicleta estacionaria-; por la noche terminé el libro de programación que estaba leyendo desde hacía algunas semanas (grokking simplicity) y empecé el siguiente de la línea: Ciberseguridad para principiantes.

El viernes me levanté a las seis y media de la mañana; medité y -a las siete- entré a la reunión diaria; el día anterior había trabajado un rato y presenté el resultado de mi última tarea; la reunión estuvo bien escueta pues muchos habían tomado como puente el día.

Por la tarde -un poco después de las tres- vino una de las amigas que Rb conserva del antiguo X; hacía casi un año había venido a visitarla y en esta ocasión la excusa fue que quería probar unas tostadas con salsa que Rb había mostrado en una publicación.

Yo aproveché para darle una de las últimas libras de café que me quedan del viaje a mi últma jornada de voluntariado; también compartí con ella uno de los flanes que preparé el día anterior -con cobertura de dulce de leche- para el sábado.

Un poco después de las seis la amiga de Rb se despidió y continuamos con nuestra rutina diaria; yo no cené pues el día había estado bastante copioso en el tema de comida; por la noche estuve leyendo Vingt mille lieues sous la mer.

Otra: después de más de cuatro años -creo- es posible que veamos un poco de frutos de los más de nueve libros de ortocaligrafía que confeccionamos con Rb -y nuestra editora, e incluso mis hijas- hace ya varios años; al parecer el domingo hablarán con Rb para ver algo de resultados financieros.

Ayer, sábado, me levanté a las ses menos veinte; medité, hice Duolingo y me bañé; luego me puse a preparar el desayuno pues había invitado nuevamente a mi amigo asiático autista; toda la operación del desayuno me tomó cuarenta minutos: a las siete mi amigo se presentó, mientras yo estaba terminando de preparar el café.

Estuvimos las siguientes tres horas y media entre desayuno -y flan-, conversación y un poco de computadoras -él ha traído últimamente su portátil-; también me trajo un mini ajedrez magnético -pensado para viajes- yo había esperado uno de figuras grandes -y estaba dispuesto a pagar por él-, pero ni modo, no siempre las cosas suceden como uno espera.

Otra: un poco después de las ocho mi hija mayor me escribió para que le prestara ocho dólares: tenía que ir a su clase presencial mensual y lo había olvidado -y no tenía dinero para Uber-; la operación estuvo embrollada: le transferí el dinero a una cuenta que ya no usa y me tocó volver a enviar la misma cantidad a la cuenta correcta.

Por la tarde me puse a revisar mi máquina con Fedora 39 pues estuve observando una ralentización general de su operación; al final encontré que hay varios sectores defectuosos en el disco -no es la primera vez que veo esto con máquinas corriendo Linux- y me deprimió un poco el hecho de que deberé -nuevamente- backupear la información para salvar algo; también estuve practicando el exámen PSPOI.

Hoy me levanté a las seis y media -anoche me dije que debo acostumbrarme a esta hora pues de lunes a viernes me ayuda a entrar con tiempo a mi trabajo-; después de meditar volví a la cama a leer un poco -después de sacar (y meter) a la perra más anciana de Rb-; estaaba dormitando y luego puse la alarma para las ocho y media.

Me levanté a preparar mi desayuno y luego hice un poco de Duolingo; antes de llevar a Rb a su iglesia (usualmente salimos de acá a las diez menos cuarto); había un poco de tráfico pero un poco después estaba de vuelta en casa.

Me pasé las siguientes dos horas -hasta que Rb me llamó para que fuera por ella- sacando copia de la información con Fedora 39 y almacenándola en el disco portátil de Rb; además traté de depurar un poco -en la máquina más nueva de Rb- mi disco duro portátil -tiene muchos archivos duplicados-.

Avancé bastante con lo primero pero no con lo segundo -son varias horas de procesamiento por lo que lo realizaré uno de estos días de madrugada-; un poco después de las doce y media Rb me llamó y fuí por ella; luego preparamos las alitas de los domingos; luego tuvimos que esperar a que la lluvia amainara para sacar a caminar a sus perros; en el ínterin revisé dos quintos de las preguntas del exámen y veo que estoy mejorando día con día.

Y a ver cómo sigue eso.