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sábado, 18 de octubre de 2025

Un mejor futuro... A better future... Un meilleur avenir...

En el budismo -o al menos, en el budismo zen- -o al menos, así lo entendí- se enfatiza el no aferrarse; ni al pasado, ni al presente, ni al futuro; o sea, impermanencia total; yo lo he tomado -lo leí, creo, en alguna parte- como no esperar, no tener esperanza.

Lo que de buenas a primeras suena bastante dark: o sea, la mayor parte de las personas tienen la esperanza de un mejor mañana; y es lo que mueve a la mayoría a continuar con sus esfuerzos.

Pero, creo que, tiene sentido; al menos para mí: no importa el esfuerzo, o los resultados, o los fracasos; al final todos llegaremos al mismo lugar; o a la misma situación; o sea, nadie sale ganador de esta partida.

Yo, al menos, no lo encuentro deprimente; quién sabe si porque lo he intelectualizado; o simplemente porque ya tengo cincuenta y dos años y no espero grandes cosas de la vida; me basta con disfrutar -a veces no literalmente- el día, tratar de ser amable con las personas, y pasar un poco de tiempo con mis hijos.

Me puse a pensar -otra vez- en esto en la mañana del sábado anterior: vino de visita mi amigo asiático autista -trato de invitarlo a desayunar cada tres meses, pero la última vez lo había citado en la cafetería que más visito-.

En esta ocasión -igual que como seis meses atrás- le pedí que viniera a la casa de Rb: preparo un omelete con embutidos, champiñones y chile pimiento; frijoles refritos, platanos fritos, y café; han sido, en general, buenas reuniones.

La última vez había decidio no invitarlo acá pues no me había sentido cómodo cuanod Rb intentaba conversar 'normalmente' con él: yo nomás lo dejo que hable y hable y hable; agregando nomás, de vez en cuando, algún comentario.

Pero el sábado mi amigo estuvo actuando un poco diferente: hacía grandes pausas al hablar; e incluso tenía ciertas dificultades al responder a preguntas directas; yo lo noté un poco, pero no le dí mucha importancia; Rb lo notó y me conminó a que le preguntara si le había sucedido algo.

Trate de hacerle una pregunta bastante ligera; pero no me dió ninguna respuesta específica; más tarde le comenté a Rb que quizá estaba intentando auto regularse; o sea, a mí me ha sucedido varias veces; después de algún evento desafortunado, como un reclamo directo, o un deliz social importante, me retraigo.

Pero hubo algo más que me dejó pensativo: en cierto momento de la conversación mi amigo volvió a referirse a su situación indicando que esperaba que mejorara: encontrar un trabajo en donde reciba un poco más de dinero; y en el que sienta que su contribución es más importante.

Y es que, personalmente, yo no espero eso: me gusta mi trabajo -no es perfecto- y no espero encontrar otro 'mejor'; afortunadamente mis egresos son de alrededor de la mitad de mis ingresos; y tampoco tengo grandes aspiraciones sobre la 'contribución' que mi trabajo pueda representar.

Es más, en muchas ocasiones lo encuentro irrelevante: mucho del trabajo que realizo puede ser obviado; y no es que no me esfuerce; de hecho trato de realizar las tareas asignadas con el cuidado necesario; pero, muchas veces, el resultado queda totalmente fuera de mi control.

Entonces, le comentaba a Rb que me llamaba la atención las esperanzas de mi amigo; tenemos casi la misma edad, pero yo no ando en búsqueda de algo más; o sea, uno de mis temores vitales es que me despidan de mi trabajo actual -aunque en otras ocasiones deseo que lo hagan-, encuentro curiosa la diferencia.

Y a ver cómo sigue eso... 

El domingo anterior había previsto visitar al voluntario que vive en la colonia en la que crecieron mis chicos: repito lo mismo cada mes desde hace un par de años; había comprado, para el efecto, una bolsa de pan tostado.
 
Unos días antes Rb me había pedido que cortáramos el monte del patio delantero: había crecido bastante y les provoca dificultades a los perros cuando salen a aliviarse de sus necesidades fisiológicas; así que a media mañana nos pusimos a la tarea, completándolo en un poco más de un ahora.
 
A las tres menos cuarto me dirigí a la casa del voluntario; llevaba la bolsa de pan tostado que había comprado la tarde anterior, y el tablero de ajedrez: a pesar de no haber querido continuar con el cubo de Rubik, aún podemos jugar una partida cada mes.
 
El tránsito estaba bastante bien y llegué a la casa de mi amigo un poco antes de las tres de la tarde; y nos pasamos el siguiente par de horas entre café -había llevado un par de los paquetes individuales que me son tan convenientes- y ajedrez.
 
Al igual que las veces anteriores me esforcé en no ganar; pero estuve casi a punto de perder: me quedé sin la dama y mi amigo logró hacer una segunda; al final, y casi por casualidad, mi rey quedó en una posición sin opción a movimiento; o sea, ahogado; aunque mi amigo lo publicó como una victoria.
 
Un poco antes de las cinco me despedí de mi amigo y me dirigí a la cafetería en la que frecuentemente invito a mis conocidos a desayunar; allí me reuní con mi amiga psicóloga a la que ví hae casi tres meses -cuando hubo una serie de temblores en la ciudad-.
 
Mi amiga llegó un poco después de las cinco; el plan era que nos tomáramos un café y un pastel; pero mi amiga no había tenido tiempo de almorzar; con lo que ordenó una hamburguesa, yo pedí un café y un pastel, y me hice cargo de la cuenta.
 
Estuvimos por un poco más de una hora en el lugar; y, noté -no por primera vez, que en este caso yo ocupo el lugar del amigo autista: hablo y hablo y hablo; un poco antes de las siete nos despedimos y retorné a la casa de Rb.
 
El lunes esetuvo bastante tranquilo en el trabajo: al parecer el proyecto en el que trabajo está ampliando su área de aplicación, y el supervisor está tratando de involucrarse más en esa parte, dejando al equipo local sin mucho control.
 
Con Rb completamos la rutina de ejercicios a primera hora de la mañana; por la tarde, luego de la jornada laboral, bajamos a los supermercados en direcció sur a comprar un poco de canela y algunos bananos.
 
El martes continuó la saga actual de Rb y sus dificultades ginecológicas: luego de algunas semanas con medicación recetada por un endocrinólogo -para tratar la tiroides- empezó a tomar anticonceptivos, para controlar una pequeña masa en el útero.
 
Pero, al parecer, esto último no le cayó nada bien: su período se alargó por más de una semana y empezó a sentir algunas otras molestias; leyó en internet que si había dolores debía ir con el médico; y empezó a sentir dolores.
 
Entonces, ese día fue a la ginecóloga que le recetó los anticonceptivos; y, como la clínica ya no se encuentra en el municipio, la salí a dejar al transmetro; de allí viajó unos cuantos kilómetros hasta la estación cerca de la casa de su mejor amiga.
 
En ese lugar pasaron por ella los papás de su mejor amiga: la doctora está atendiendo en un hospital privado de una zona algo alejada; y Rb no quería manejar; la doctora le hizo un nuevo ultrasonido y determinó que, además de la masa encontrada antes, ahora se presentaban unos miomas.
 
Por lo que le indicó que no continuara con los anticonceptivos; los papás de la mejor amiga de Rb la habían esperado en la clínica y luego la trajeron a la colonia; después del horario laboral nos dirigimos a los supermecados en dirección sur.
 
El miércoles me tocaba salir de casa: la semana anterior la supervisora había pospuesto el almuerzo trimestral pues su hija -tiene un poco más de un año- estaba presentando problemas de salud -alguno de esos virus que captan en el colegio-.
 
Rb ordenó el medicamento que la ginecóloga le había indicado el día anterior: la indicación era que lo tomara si el flujo continuaba; pero había algo sobre esperar dos o tres días para ver la evolución.
 
Pero no, Rb llamó a la farmacia -fueron más de sesenta dólares-; yo había decidido pasar a saludar a mi amigo que vive en el otro lado de la ciudad; trabaja en un lugar más o menos cercano al lugar en el que estaba programado el almuerzo.
 
El almuerzo estaba previsto para las doce y media; salí a las diez de la mañana, previendo que me tomaría un par de horas llegar al edificio en el cual trabaja mi amigo; quien se suponía saldría a mediodía.
 
El plan era que nos reuniéramos a las doce, tomar un café -o similar- y luego me llevaría -en moto- al restaurante en donde debía estar media hora más tarde; al final llegué al lugar a las doce menos cuarto.
 
Le escribí a mi amigo y me quedé esperando en la parte frontal del edificio en el que trabaja; y esperé hasta las doce y cuarto sin ninguna respuesta; a esa hora le envié un mensaje comentándole que me retiraba y entré a la estación del transmetro que se encuentra frente al lugar.
 
Llegué al restaurante -mediterráneo- con cinco minutos de retraso; mi supervisora ya se encontraba con el discurso inicial; pero no fui el último: tres o cuatro personas llegaron durante la siguiente hora; y el último llegó casi a las tres.
 
La comida del lugar estuvo buena: gyro y papas fritas; las segundas las identifiqué, el primero lo nombró Rb cuando le envié una fotografía del almuerzo; pero la reunión fue bastante extensa: tres equipos diferentes presentaron los detalles de sus labores.
 
El fin de la reunión estaba previsto para las tres y media; el día anterior le había escrito a mi primo -el segundo hijo del hermano menor de mi papá- para que nos reuniéramos cuando saliera de su trabajo: sale a las cuatro y eran como cuatro o cinco estaciones de transmetro de distancia.
 
Pero la reunión se alargó; por lo que le envié un mensaje, comentándole lo sucedido y pidiéndole que nos reuniéramos en un punto intermedio; entonces pude despedirme tranquilamente de todas las personas que llegaron.
 
Después caminé hasta un Mc Donald's y me entretuve la siguiente hora jugando ajedrez en Duolingo; también estuve en constante comunicación con mi primo, para saber el progreso de su viaje; un poco después de las cinco nos encontramos en la estación del transmetro más cercana.
 
De allí caminamos a la estación anterior y tomamos una unidad hasta el comercial en donde se estacionan los busitos que llegan al municipio; a un lado -casi- de este comercial hay otro en donde se encuentra Dunkin Donuts, hacia allí nos dirigimos.
 
Invité a mi primo a café y donas -él ordenó dos- y nos quedamos en el lugar por un poco más de una hora; Rb me había escrito un poco antes para perdirme que retornara antes de las ocho, pues no quería empezar su nueva medicación en soledad.
 
Con mi primo la conversación es un poco rara: ha estado leyendo masivamente desde hace unos años -cerró la carrera de auditoría pero no ha hecho esfuerzos por graduarse- por lo que sus temas de conversación son bastante intelectuales.
 
Un poco antes de las siete le indiqué que debía retornar a mi casa y me acompañó hasta el busito; luego nos despedimos; vine como a las siete y media pero Rb me indicó que había decidido no tomar la medicación: entre sus ingredientes estaba el almidón de maíz.
 
El jueves siguió tranquilo el trabajo; de hecho continuamos sin las reuniones del mediodía; tampoco pude avanzar mucho -pero sí terminé una prueba que tenía pendiente desde hacía varias semanas-.

Rb salió al supermercado y volvió antes del mediodía; en el ínterin hice un poco de Duolingo, preparé una taza de arroz y salí a comprar un par de zanahorias, para las ensaladas del almuerzo; me trajo unos cubiletes.

Después del almuerzo Rb tuvo una crisis: mientras le estaba dando de comer a su perra más anciana me indicó que se sentía mal; sentía las manos dormidas y una debilidad extrema; yo estaba lavando los trastes del almuerzo.

Con las manos jabonosas me acerqué y le hice un par de preguntas para evaluar su nivel de malestar; ella se acostó en el piso -había estado sentada- y me indicó que temía desmayarse; traté de tranquilizarla.

Luego se desesperó porque la perra no comía -lleva alimentándola de esa forma durante varios años- y la situación se puso bastante dramática -o tensa?-; yo traté de continuar con mi rutina; me preparé un café y le preparé un té.

Un poco después Rb se tranquilizó; y me indicó que no le había gustado que me mantuviera tan pasivo mientras ella sentía que debía ir a un hospital, o llamar a los bomberos, o algo parecido.

Yo nomás le indiqué que estaba dispuesto a realizar alguna de esas acciones cuando la situación lo ameritara; al final nos reímos -un poco- del suceso, y continuamos la jornada normal: incluso salimos a caminar al final de la tarde.

Y a ver cómo sigue eso...

martes, 30 de julio de 2024

El retorno a casa 2024 (el final)... Back home 2024 (the end)... Le retour à la maison 2024 (la finalisation)...

Se suponía que el último amigo al que vería en mi visita a casa de este año pasaría por a las diez de la noche para tomarnos un café en un comedor al lado de la estación de buses del Puerto; el año anterior habíamos procedido de la misma forma aunque en esa ocasión -un año después de habernos reencontrado- nos acompañó su esposa y su hijo.

Pero, quizá sin mucha sorpresa, durante la noche estuvo enviándome mensajes indicando que estaba por desocuparse y al final pasó media hora más tarde de lo acordado; mi hermano salió a saludarlo y luego nos dirigimos a la estación -en esta ocasión no lo acompañaba su familia-.

Le comenté lo que acababa de ocurrir con mi ex compañero del bachillerato -su fallecimento- y, aunque en la última ocasión que conversamos, su esposa había indicado que conocía a la hermana de mi amigo, él no pudo identificarlo.

El tránsito estaba bastante tranquilo y unos pocos minutos después estaba parqueándose frente al comedor; me indicó que, como había tenido una celebración de cumpleaños -además de la cena habitual- nomás quería un café; yo ordené una tortilla de harina -mi platillo favorito del lugar-.

Estuvimos un poco más de una hora entre alimentos y conversación y quince minutos antes de la medianoche me acompañó a la fila de abordaje del autobús; me pareció intersante que -al igual que en mi viaje al departamento colindante con nuestro vecino del sur- en el viaje de vuelta a la ciudad no me obligaron a desprenderme de mi herramienta multiusos antes del abordaje.

El viaje de vuelta no tuvo muchos contratiempos: nomás me pareció interesante que mi vecina de asiento se mostrara un poco locuaz; y creo que la explicación la encontré un poco antes de entrar a la ciudad: un policía abordó el bus para verificar identificaciones y resultó que la chica era migrante.

Y las respuestas que le dió al policía me parecieron de lo más particular: en vez de un documento le mostró el boleto del bus y le indicó que estaba tramitando su identificación y que ese era su comprobante; mencionó que tenía doce años de vivir en el país pero su acento era muy fuerte.

Un poco después de que el policía bajara -no le prestó mucha atención, realmente-, ví que intercambiaba miradas con un par de ancianos que viajaban en el lado opuesto del pasillo y luego llamó a alguien para comentarle que acababa de pasar por el 'último' puesto de migración; pobre gente.

El otro incidente ocurrió mas o menos a medio camino -afortunadamente en este horario de viaje no hay una parada a mitad de la ruta-: durante el día un camión que transportaba una cisterna de combustible había volcado y la ruta estaba dañada; nos tocó que esperar casi una hora para pasar.

Lo bueno es que dormí la mayor parte del trayecto: un poco después de abordar el bus empecé mi período de meditación -dándome cuenta casi en el acto de que no había hecho Duolingo en todo el día-; me resigné a dejar pasar el día sin mi lección diaria, pues igual -por no haberme saltado un día en los últimos tres años- tengo cuatro freezes.

Pero, unos pocos minutos antes de medianoche, el copiloto pasó revisando los pasajes de abordaje y tuve que abrir los ojos para mostrarle mi recibo; por lo que aproveché los últimos tres minutos del día para mantener mi streak intacto.

Después de medianoche intenté nuevamente meditar pero no completé los doce minutos; ingual, a pesar de que esa era uno de mis inquietudes: romper el hábito de meditar antes y después de dormir; pude ir y retornar manteniendo la rutina.

Por la hora que perdimos en el accidente a mitad del trayecto no nos salvamos del tráfico matutino de la entrada a la ciudad: en vez de entrar a la estación a la hora esperada (entre cuatro y cinco de la mañana) lo hicimos un poco después de las seis de la mañana.

Como tenía la mochila conmigo -no me tocó dejarla en el equipaje, como en el viaje de ida- nomás me apeé del autobús y me dirigí a la estación del Tansmetro que se encuentra a cuatro o cinco calles de distancia.

No había mucha cola para abordar las unidades por lo que un poco más tarde estaba apeándome del mismo en el comercial en donde se estacionan los busitos que vienen por la colonia; afortunadamente ya había uno a punto de partir; por lo que, un poco después de las siete de la mañana estaba tomando la llave de emergencia que mantenemos en el jardín de Rb y entrando a casa.

Concluyendo el viaje a casa del 2024... 


domingo, 28 de julio de 2024

El retorno a casa 2024 (la partida)... Back home 2024 (the going)... Le retour à la maison 2024 (le départ)...

Cuando compré el boleto para ir a la casa donde crecí -hasta los dieciocho años- me di cuenta que había una opción para las siete de la noche; generalmente elijo el último viaje del día pues prefiero viajar de noche; y hasta la última vez el último viaje era a las seis de la noche; usualmente la hora de llegada a la estación de la cabecera departamental es alrededor de medianoche.

Sopesé elegir el viaje de las siete de la noche; pero luego pensé que estaría afectando a mi hermano mayor pues, en vez de media noche, tendría que ir por mí a la estación a la una de la mañana o a una hora similar; total que elegí el viaje de las seis; y el pago tampoco estuvo nada fácil: el sitio de pago de la empresa de transportes no me aceptó la tarjeta de crédito por tener fecha de vencimiento: 07/24; por alguna razón la tomaba como ya vencida.

La tarjeta de débito de Rb también tenía el mismo mes/año como fecha de vencimiento por lo que tampoco era posible utilizarlo; contacté a mi amigo que vive en el otro extremo de la ciudad y, afortunadamente, la fecha de vencimiento de su tarjeta es para el próximo año; le transferí los quince dólares del valor del boleto y un poco después me envió la copia del mismo.

Eso fue un par de días antes del viaje; el miércoles, luego de las rutinas diarias (rutina de ejercicios de los miércoles) y de comprar tiempo de internet para mi teléfono por dos días; salí a tomar el busito al boulevard principal, un poco antes de las cuatro de la tarde.

El bus pasó rápido -los horarios son bien inciertos- y un poco después estaba apeándome en el comercial en donde se estacionan -y en donde está la estación del Transmetro-; llegué a la última estación un poco antes de las cinco por lo que entré en un supermercado que se encuentra a un costado de la plaza.

Me envié treinta y cinco dólares al celular y compré un cepillo de dientes y un jabón de baño; luego salí al cajero que se encuentra en el portal del comercial y retiré el efectivo -tenía más o menos una cantidad similar en la billetera pero estimé que  (con el pasaje de vuelta) necesitaría más dinero-.

Llegué a la estación de buses hacia el puerto un poco después de las cinco y media; tuve inconvenientes para imprimir el boleto de abordaje pero el cajero me explicó el código de barras que debía colocarse en el lector.

A las seis de la tarde abordamos el autobús; media hora después habíamos avanzado únicamente un par de calles del centro histórico -el tráfico estaba super pesado-; durante el trayecto fui comentándole a Rb las calles que apenas avanzábamos y, dos horas después, le indiqué que estábamos dejando la periferia de la ciudad.

Dos horas nomás para salir de la ciudad fue un nuevo record; cuando llegamos al lugar de la mitad del trayecto -donde la misma empresa tiene un hotel y restaurante- eran casi las once de la noche y el bus de las siete se estaba estacionando justo detrás del nuestro.

No había cenado -aunque creo que sí había refaccionado- pero no tenía nada de apetito y decidí nomás bajar a estirar las piernas -y pasar al baño-; a las once el bus tomó nuevamente su recorrido y llamé a mi hermano para comentarle que llegaría tardísimo.

Me indicó que lo llamara cuando faltar aproximadamente una hora para llegar a la estación -en la estación más grande entre la ciudad y el puerto, creo- y, efectivamente, a la una de la mañana lo llamé para que iniciara su viaje a la estación.

El bus llegó, finalmente, un poco después de las dos a la estación del Puerto y mi hermano ya estaba en el lugar esperándome -con su moto más nueva-; abordamos el vehículo y nos dirigimos a la casa de mis padres -en la que mi hermano ha vivido solo por los últimos veinte años-.

Llegamos al lugar y mi hermano me cedió el dormitorio que tiene reservado para la visita de mis padres: acaban de instalar una disco en el local vecino por lo que la bulla nocturna alcanza niveles desagradables; un poco antes de las tres de la mañana puse la alarma para las seis e intenté dormir un poco.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Los valores... The values... Les valeurs...

Leyendo What do you want out of life me topé con el libro Educated; la autora del primero lo pone como ejemplo de la forma en la que algunas personas tienen que separarse de los valores con los que crecieron para encontrar un sentido a la vida.

O algo así... Había visto Educated en alguna lista en donde usualmente encuentro mis recomendaciones de lectura (GoodReads); creo que no lo leí porque, usualmente, prefiero leer los libros que no alcanzaron la cúspide de las listas que este sitio publica.

Y me parece que una de las razones de no leerlo es que me sonaba a historia de superación de la comunidad negra; y estos libros son -para mí- usualmente muy emotivos: he leído bastante -quizá no suficiente- sobre la lucha de los derechos civiles de la comunidad y realmente me conmueven.

Pero no, la historia es sobre una chica criada sin ninguna educación formal -o asistencia médica formal- por una familia de religiosos fundamentalistas de la iglesia mormona; ella logra ingresar a la universidad y convertirse en una historiadora (PhD).

Entonces bajé el libro; pero estoy aún dudando si leer lo o no; al final es su historia -dentro de miles(?)- y al buscar un poco de información sobre la autora me encuentro con que hay un libro -posterior- de su madre; y sí, la señora autopublicó un libro para contar 'su versión de los hechos' y en su sitio hay otros títulos -publicados de la misma forma- sobre aceites esenciales y homeopatía.

O sea, la primera tiene un PhD en historia de una universidad inglesa y la segunda escribe sobre aceites esenciales y homeopatía; además de haber educado a sus hijos en una familia preparacionista... como que no habría muchas dudas de a quién creerle más.

Pero, como casi todo en la vida -me imagino-, las cosas no son tan sencillas como se ven a primera vista; al final, no todo lo que se relata en un libro de no ficción -como está catalogado el primero- es relatado como sucedió -y eso, dejando de lado la plasticidad de las memorias-.

Aún no me decido cuál será el siguiente libro cuando termine A good life...

El domingo por la mañana volvimos a acudir con Rb a la biblioteca del centro histórico: la directora me había contactado para comentarme que no podían utilizar la mayoría de los libros que le había llevado y que podía pasar a recoger el balance.

La verdad no le encuentro mucho sentido a esto: igual, los libros terminarán en la basura -no creo que alguna otra biblioteca pueda usarlos-; pero, como me había ofrecido a retirar los libros que no les interesaran, volví a parquearme en el mismo lugar (dos dólares) para recoger dos cajas de libros.

Aprovechando que estábamos en el centro dimos -nuevamente- un recorrido por la zona histórica e incluso entramos a una de las tiendas en donde adquirimos ropa usada: he estado buscando un Scrabble más portátil y encontré uno en seis dólares -aunque luego me di cuenta que le faltan 4 tiles-.

Retornamos a casa a preparar alitas de pollo y pasé el resto de la tarde entre lectura, ajedrez y Duolingo; a las seis de la tarde me dirigí a la habitación de mi hijo menor pues había quedado de llevarle a mi hija una bolsa de dormir: la noche anterior había estado realmente mala para ambos.

Afortunadamente tenía la bolsa que mi hija mediana dejó acá -y que me llevé a la primera jornada médica el año pasado-, ¡en la cual encontré el cubo de espejo que había dado por perdido el año pasado! con lo que ahora tengo ocho cubos para practicar.

Estuve con mis hijos un rato -la habitación aún seguía en un estado deplorable de limpieza- y estuvimos  conversando sobre las opciones para mi hija mayor -no podrá trabajar durante varios meses- y me ofrecí -cómo no- a mantener abierta la línea de crédito que les ofrezco para superar los baches.

También hablamos un poco sobre adolescencia y adultez: cuando comenté que actualmente la adolescencia se está prolongando más que en el pasado, mi hijo menor rebatió diciendo que ya tiene dos años viviendo solo y trabajando y que se considera un adulto funcional. No pude -quise- discutir sus argumentos.

El lunes empezó un poco lento en el trabajo: ya he terminado las asignaciones de este ciclo y nomás he estado tratando de adelantar un poco con algunas de las tareas perennes de mi función; por la noche -de acuerdo a lo conversado- pasé por un par de tiendas a adquirir un par de sillas de plástico e implementos para el hogar (avena, especias, pelador, lejía, etc).

Mi hija mayor había tenido que pernoctar una noche adicional en la habitación de su hermano porque su amigo andaba de viaje -creo que en el puerto- y hasta este día pudo entregarle las llaves para acceder a su habitación; a las ocho de la noche pasé por ella y nos dirigimos al lugar al que se movió el mes pasado (y donde se supone ocurrió la fractura de la pierna).

La casa está al lado del periférico por lo que el nivel de ruido es bastante alto -esto ha dificultado que pueda trabajar como traductora médica- y su habitación está en el tercer nivel -creo que esto empeora todo-; me estacioné en la acera -muy mala ubicación realmente- y la ayudé a transportar lo que llevaba hasta su cuarto.

Su habitación estaba -casi como la de su hermano- en bastantes malas condiciones; la única diferencia es que ella tiene un espacio un poco separado para los alimentos y también unos servicios independientes; estuve con ella un rato y luego nos despedimos.

Cuando estaba por abordar el automóvil me percaté que había olvidado mi mochila en la habitación -traía de regreso la bolsa de dormir de mi hija mediana- pero, afortunadamente, mi hijo me había hecho copia de las llaves por lo que pude retornar por la misma.

Ayer fue un día terrible -en el área personal-: me pasé el día trabajando un poco en mis tareas perennes y otro poco jugando ajedrez y avanzando con el libro en francés que estoy acelerando en su lectura; Rb fue -luego del mediodía- a un evento de su personaje de ficción favorito.

Se suponía que debía darle de comer a sus perros a media tarde -siempre lo he hecho y nunca he tenido dificultades con esto-; pero, ayer lo pasé completamente por alto; además, el evento al que Rb había ido fue cancelado por lo que estuvimos conversando sobre whatsapp y cuando vino estaba de muy mal humor.

Cuando Rb vino nos dirigimos a los supermercados en dirección sur: debíamos adquirir bananos y yo quería comprar un rollo de cinta médica pues mi hija mayor debe reponer su vendaje antes de la siguiente consulta médica -este viernes-.

Las compras estuvieron bien pero, cuando estaba lavando unos trastes, Rb abrió la refrigeradora y se dio cuenta que los recipientes de caldo de pollo que se le agregan a la comida de los perros estaban sin tocar: y allí ardió Troya; se me pasó completamente alimentar a sus perros.

Y, la verdad me preocupa que algo tan sencillo -y tan vital para ella: los perros son la principal razón de su vida- se esfumara completamente de mi mente; ya me ha pasado otras veces -en más de una ocasión me he saltado una reunión de trabajo-, pero ahora realmente me preocupa estar perdiendo facultades.

En fin, que Rb se puso hecha una furia -creo que tenía razón- y yo nomás me disculpé lo mejor que pude -muy mal realmente, no se me da-; y no sé que va a pasar: o sea, no me pesa volver a vivir solo, pero me preocupa tener sucesos de este tipo: olvidarme completamente de algo a lo que me había comprometido.

Por otra parte, la reacción inicial de Rb fue bastante extrema: azotó un par de puertas y elevó bastante la voz al reclamarme mi descuido -otra vez, creo que tenía razón-; pero luego se tranquilizó y trató de justificarme por la situación actual de mi hija mayor.

Y no sé si tiene algo de razón en esto último, o simplemente vuelvo a comprobar el gran aprecio que me tiene: digo, con la mamá de mis hijos un error de esta magnitud hubiera significado días y días de conflicto; con ella nos acostamos en paz -aunque yo sigo intranquilo por mi gazapo-.

Y a ver cómo sigue eso...


miércoles, 3 de enero de 2024

De una medusa a un sombrero, pasando por un marsupial... From Jellyfish to Fedora, and even a marsupial... De la méduse au chapeau en passant par un marsupial...

Pasé casi una semana sin mi computadora con Linux: desde hace un par de semanas mi Ubuntu 20.04 (Jammy Jellyfish) empezó a comportarse raro; si intentaba ver el menú de aplicaciones la pantalla se cerraba y debía volver a loggearme.

Me imaginé que era porque había instalado algunas aplicaciones de terceros y alguna de estas estaba entorpeciendo el proceso de actualización del sistema; por varios días intenté identificar la app que estaba causando problemas para limpiar los errores.

También intenté instalar otro par de escritorios (Mate y xfce) pues creí que el problema era con el que viene por default (Gnome) e incluso actualicé -lo que no había querido hacer en casi dos años- a Ubuntu 24.04 (Noble Numbat).

Y esto fue lo que terminó de dañar mi computadora -ya tiene más de ocho años de edad-; durante varios días no pude utilizarla: ya ni siquiera me permitía acceder al escritorio; por lo que estuve probando debuggear el arranque e incluso utilizar solo xfce como escritorio.

En el interín dañé (!) mi memoria de 12 Gb y no me permitía formatear la de Rb de 8Gb cuando intenté crear una unidad par arrancar la computadora y actualizar a la última versión de Ubuntu; y al lograr realizar esto último me dí cuenta que quizá el problema era el mismo que intentar instalar Windows 10: la falta de recursos.

Y esto porque efectivamente pude arrancar la máquina pero cuando intentaba realizar una instalación limpia lo único que me mostraba era un gran cuadro blanco en el escritorio; luego de un día de esto decidí -por fin- cambiar a otra distro de Linux; y después de leer un poco -y recordar el consejo de mi ahijado profesional- me decidí por Fedora.

Fedora va por estos días en su versión 39 -no tiene nombres creativos como Ubuntu- y hasta ayer me enteré que es mantenida por Red Hat, que es parte de IBM; así que -por el momento, al menos- creo que estoy cubierto: no quería utilizar open source que puede ser abandonado de un día para otro.

Así que adió Ubuntu; fue un placer utilizar el sistema por más de quince años -incluso conocí al fundador de Canonical, la empresa que lo distribuye- y aprender sobre sistemas operativos fuera del área comercial.

Ahora es el turno de Fedora: su instalación fue más ligera que la de Ubuntu (1.5 Gb contra 5 Gb) y el grupo de aplicaciones que ofrece es más limitado; sin embargo, para lo que utilizo esa computadora: navegar, editar texto y escribir código; creo que es suficiente.

Ayer completé el primer libro del año: What the luck? que es sobre la regresión a la media y que -como le  comentaba a mis hijos el sábado pasado- cerca del final del mismo aún no tenía claro cual era la tesis del mismo: la suerte juega un papel importante en la mayoría de los resultados.

Este libro lo estaba leyendo entre mis líneas principales de lectura; ahora he comenzado con otro que viene más o menos con el mismo tema: 13 steps to bloody good luck; que es de una persona de India que cuenta de forma amena sus apreciaciones sobre el peso de la suerte en la obtención del éxito.

La semana pasada trabajé de martes a viernes pero debido a que el PM está de vacaciones no hubo reunión diaria de seguimiento por lo que mis días estuvieron llenos de la revisión del ambiente de trabajo y poco más.

Y las actividades post jornada laboral -Rb tomó también toda la semana de vacaciones- estuvo bastante normal: lunes, miércoles y viernes caminamos hacia uno de los supermercados que quedan a una distancia más o menos equidistante; y martes y jueves realizamos ejercicios en la sala de la casa.

El sábado -treinta- tomé el automóvil a mediodía y me dirigí a la habitación de mi hija mayor; luego pasamos por mi hijo menor y nos dirigimos a almorzar a Subway; en donde estuvimos un poco más de una hora y donde les obsequié un cuaderno y un lapicero a cada uno.

Luego les pedí que me acompañaran a una tienda de computadoras pues esperaba comprar un DVD para intentar la instalación limpia de Noble Numbat; no encontré un disco con suficiente espacio -aunque mi hijo aprovechó para comprar un teclado-.

Entonces pasé a dejar a mi hija a su habitación y le pedí a mi hijo que revisáramos una de las memorias -que creí que cargaba- en su computadora; al final no cargaba ninguna de las dos memorias por lo que solo pasé a utilizar su aseo y luego me dirigí a la casa de mi amigo el gestor cultural.

Se suponía que íbamos a ir por un café y donas pero como los ví en medio de compras de comida le propuse que compráramos una magdalena y compartieramos con su esposa; al final salimos a comprar una magdalena de amapola y luego refaccionamos con su esposa.

Un poco antes de las seis me despedí de mi amigo y retorné a mi casita; el último día del año la misma vecina de la cena de navidad nos trajo tres tamales y consumí uno de ellos en la cena; almacenando el otro par en el refrigerador.

El lunes fue día de asueto -por ser el primero del año- y aproveché para dejar atrás Ubuntu e iniciar mi utilización de Fedora; al menos recuperé mi computadora personal e inicié a instalar los programas que pueden servirme: Notepad++, Zoom, Tor, entre otros.

Ayer fue el primer día de labores pero como el PM sigue de vacaciones hasta el lunes nomás recibí una notificación para la primera reunión este día; la cual fue bastante escueta pues del equipo local de ocho personas nomás dos personas estamos en línea.

Y a ver cómo sigue eso...


domingo, 31 de diciembre de 2023

Cinco años... Five years... Cinq ans...

Desde hace unos años -no cinco, pero quizá dos o tres- había estado pensando en escribir -y/o analizar más bien- cómo ha cambiado mi vida en diez años, cinco años y un año; y luego preguntarme (o prever-!?-) cómo estaré dentro  de un año, cinco años y diez años.

Pero no lo he hecho; y no sé muy bien el motivo... quizá aún soy muy supersticioso -aunque luche constantemente contra el pensamiento mágico y trate de formarme en el pensamiento crítico-; hasta el último día del dos mil veintitrés.

Y creo tener la excusa perfecta: bajando los últimos libros de mi biblioteca digital preferida encontré Five Years; no sé si estaba en GoodReads -creo que no- o si mi biblioteca me lo estaba recomendando o simplemente lo encontré entre los acompañantes de alguno de los libros que estaba bajando.

El caso es que bajé Five Years y parece que es un chicks book: una exitosa abogada judía tiene una vida perfecta y va a la entrevista de trabajo que ha estado esperando desde que era niña (!) para trabajar en la mejor firma de Nueva York; y le preguntan cómo se ve en cinco años.

Esta es una pregunta clásica de los proceso de selección -la he odiado siempre-: nunca he sabido si la mejor respuesta es tirar hacia la humildad: me veo haciendo este mismo trabajo dentro de cinco años; o tirar a la grandeza: me veo dirigiendo esta compañía.

La cuestión es que nuestra heroína ya había practicado la respuesta y responde con una versión detallada de cómo será su vida en cinco años; la entrevista concluye, ella sigue con su vida perfecta pero en la noche se 'transporta' cinco años en el futuro y su vida no es como la había previsto.

Esos son los primeros tres capítulos; me imagino que en el resto del libro nos enteraremos de qué fue lo que pasó y las razones por las cuales lo que haya pasado es lo mejor que pudo haber pasado en su universo; y al final de cuentas la autora puede escribir lo que le salga del corazón, ¿no?.

Y no ha cambiado 'tanto' mi vida en diez años; hace diez años ya había iniciado mi relación de pareja más larga -la actual- pero aún estaba en mi anterior trabajo -que ya odiaba-; aún veía a mis hijos un día todas las semanas y participaba continuamente en las visitas de mi grupo de voluntarios.

Hace cinco años ya vivía la mayor parte de días en la casa de Rb, ya llevaba cuatro años en el trabajo más largo que he logrado mantener -aunque justo por estas fechas me estaban confirmando que no me despedirían (fue un año intenso)-; ese año fui padrino profesional por segunda ocasión.

También estaba viendo una vez a la semana únicamente a mi hijo menor: mi hija mayor se había ido a vivir sola y mi hija segunda tenía ya un año de estudiar en la Suiza centroamericana; además, utilicé por primera y unica vez mi sello profesional y estaba preparándome para renovar la visa para el imperio del norte -al final me la denegaron (en dos ocasiones!)-.

Hace un año indicaba por acá que era la primera vez que veía a uno de mis hijos (mi hija mayor) bajo los efectos del alcohol -se repitió este año-; y aunque su comportamiento no es extremo -o sea, puede funcionar socialmente- me incomoda verla 'achispada'.

También terminaba el año en el que me había propuesto mejorar mis 'relaciones sociales' a través de una contínua invitación a desayunar a mis conocidos/amigos: he invertido una cantidad considerable de tiempo y dinero pero creo que continuaré en la misma línea este año; incluso me casé el año pasado.

En el plano laboral, hace un año, estaba ya en una nueva posición; que era a la cual había querido moverme desde hacía un buen tiempo; además, ya había concluido el curso de lengua de señas que estuve tomando por tres años junto a Rb; y ya había empezado a leer con más orden (este año contabilicé cincuenta y dos libros completados).

No sé -nadie sabe- en dónde estaré en un año, cinco años o diez años; el otro año tendré cincuenta y dos, en cinco cincuenta y seis y en diez, sesenta y uno;  si continuara trabajando igual y la economía sigue igual, en tres años sería millonario -aunque eso no creo que sea un gran hito-.

Por una parte desearía continuar en el mismo trabajo por los siguientes diez años -aunque lo veo poco probable-; por otra parte espero que me despidan en el corto/mediano plazo -para obtener el pasivo laboral-: si llego a 'retirarme' en este trabajo el pasivo laboral 'se pierde'.

Por la situación económica actual temo no poder encontrar un trabajo similar; he especulado bastante sobre trabajar en un call center pero no sé si sea capaz de hacerlo: las jornadas son maratónicas y creo que ese tipo de empleos están diseñados -al menos por acá- para la gente joven.

Después de dos años en silencio tampoco veo futuro en el área editorial; fue una aventura placentera el período de tres o cuatro años que nos dedicamos al campo con Rb pero como que algunos eventos es mejor que sean temporales.

Y también están las jornadas médicas: asistí a una el año pasado -residiendo una semana en el lugar- y asistiré a otra la próxima semana -con viajes diarios al lugar-; me entusiasman pues me permiten practicar inglés y ayudar; pero aunque he visto que hay personas que se dedican profesionalmente a esto no lo veo como una salida laboral; nomás como un voluntariado.

Como la tanatología: la próxima semana las instituciones educativas reinician sus actividades y espero recibir la información para inscribirme en un diplomado del tema; me ha llamado la atención desde hace un tiempo y me daría acceso para colaborar con un grupo de voluntarios de psicología.

Podría decirse que mi vida no ha cambiado mucho en los últimos diez años; pero al final todo cambia, y contínuamente; al final de eso -creo que- se trata la vida: todo es impermanente...

Y a ver cómo sigue eso...

sábado, 20 de agosto de 2022

La contadora canadiense asiática, el policía budista tailandés y el master en ciberseguridad

Muchas muchas veces al leer un libro, especialmente de los que considero esenciales se me olvida que al final es la comunicación de una persona, sus puntos de vista sobre un tema o situación y todo su bagaje personal, incluyendo sus intereses económicos.

Trato de recordarme con frecuencia de este hecho pero eso no evita que muchos libros me afecten de formas que quizá no sean las más adecuadas, o normales, desde el punto de vista lector o incluso profesional.

Y no me refiero a únicamente libros de no ficción: Maybe you should talk to somebody se supone que es de no ficción pero aún así no está escrito en piedra que toda la información o historias que la autora transmite en sus páginas sea completamente real.

Y luego están los de ficción; por ejemplo A little life; un libro enorme, tanto en extensión como en la historia y los personajes; y que es ficción, y que no obstante, me costó completarlo y aún más superarlo... y al final, es nomás un libro... una historia hilvanada por una escritora estadounidense de ascendencia coreana y japonesa.

Y algo similar me estaba sucediendo las últimas semanas con la serie de libros de Ava Lee y Bangkok... la primera se compone de 8 o 10 libros (nomás leí los primeros tres) y trata sobre una contadora canadiense de ascendencia hongkonesa que se dedica a recuperar deudas.

El escritor es, por supuesto, un canadiense pero la descripción que hace de los personajes y lugares asiáticos llega (o fue mi caso) a hacer olvidar al lector que es el punto de vista de un occidental sobre la forma en la que los asiáticos realizan negocios -o practican la violencia-.

The Wet Rat of Wanchai lo encontramos con mis hijos hace cuatro o cinco años en un restaurante que incluye juegos de mesa; nos pasamos un par de horas en este lugar con mi hijos menores -era la época en que estaba completamente desconectado de mi hija mayor- y mi hija segunda empezó a leer el libro en el lugar.

Luego lo conseguí en formato digitaly lo completamos... y estuve buscando -sin éxito- por mucho tiempo la versión digital de la secuela: The Disciple of Las Vegas; hasta este año que se me ocurrió buscar al autor en el sitio de libros en donde he estado encontrando la mayor parte de mis últimas lecturas.

Al final leí The Disciple of Las Vegas y The Wild Beasts of Wuhan... los libros son acción pura, un poco como los de Dan Brown: en tres o cuatro páginas el autor va de un continente a otro, interactúa con una amplia gama de personajes y resuelve los conflictos de formas inesperadas.

Y la serie de Bangkok... el escritor es, en este caso, un abogado británico que practicó derecho en Hong Kong y luego se dedicó a la escritura... Había leído unas páginas de Bangkok Tatoo hace casi quince años y había luego -sin éxito- buscado la versión digital del mismo.

Hasta que, al mismo tiempo de conseguir los libros de Ava Lee se me ocurrió que quizá también podía conseguirlo en el mismo sitio... al final me enteré que Bangkok Tatoo es el segundo libro de una serie, el primero titulado Bangkok 8.

Total que leí Bangkok Tatoo, con todas su carga de prostitución, corrupción policial -aunque el autor se disculpa con la policía de Bangkok antes de iniciar cada libro- y su muy -o quizá no tanto- particular versión de budismo.

Luego de terminar este libro me sumergí en Bangkok 8 que trata además de los temas antes mencionados sobre transexuales y el proceso de reasignación de género... este tema se repite en el segundo libro pero de una forma un poco menos violenta.

La conclusión es que cinco libros sobre violencia asiática son suficientes... ahora me falta el último capítulo de L'Evasion de Kamo y acabo de bajar un libro -encontrado en Hacker News- sobre las crisis de la edad media... nomás seguiré leyendo en francés y un poco en inglés... y otro poco en español.

Y el master en Ciberseguridad... esta semana, por fin, y luego de más de dos años arribaron los diplomas de la universidad española que certifican que completé los requisitos del master en ciberseguridad... son dos diplomas, uno de la universidad y otro de la institución de enlace, además de copias de los mismos que certifican por parte de La Haya que son válidos en la mayor parte del mundo.

Pero, por otra parte, perdí la oportunidad en certificarme en AZ-204... había estado estudiando diariamente durante los últimos diez días o así, y me sentía medio confiado a medida que la fecha del examen se acercaba.

Sin embargo, el día del examen -el lunes pasado, que era día de asueto por acá-, luego de realizar el procedimiento de presentación pasé más de media hora tratando, sin éxito, que los examinadores accedieran a la cámara de mi portátil... no sé si se debió a que intenté utilizar la máquina de mi trabajo o al wifi.

Digo, había realizado todas las pruebas previas con la misma máquina y en la misma habitación, pero ese día simplemente no funcionó y, luego de media hora, bloquearon mi ingreso al lugar del examen... total que perdí el voucher (con valor de 165 dólares) para acceder al exámen.

Y ni modo, ahora nomás debo esperar que Platzi haga honor a su ofrecimiento del voucher para el AZ-900 (de un menor nivel que el anterior) para ver si puedo utilizar la computadora de Rb -y una conexión física- para acceder al menos a este exámen.

Hace un par de semanas almorcé con mi hijo menor y mi hija mayor... ambos están trabajando en la empresa de telecomunicaciones más grande de Canadá, ambos están trabajando como back office (por medio de chats) pero, mientras el menor trabaja desde su casa, la mayor debe ir todos los días al sitio... espero que les dure el trabajo.

Y mi hija segunda, el día de mañana está programado su vuelo hacia Tokio, en donde se supone va a estar hasta la primera semana de diciembre, pues su boleto de retorno está programado para el quinto día de ese mes... espero que aproveche su estadía en el lugar y que no tenga contratiempos retornando al imperio del norte para completar sus estudios.

Y la casa en el puerto... esta semana tuvimos un par de llamadas con mi progenitora; el lunes me llamó para confirmar el tipo de terraza que quería utilizar en la construcción... ya había decidido hace mucho tiempo que utilizaría prefabricados, pero, como el sábado pasado desayuné con mi amigo el dibujante en construcción, le pedí unos días para confirmar.

Estuve leyendo un poco sobre ambas opciones, o terraza prefabricada o terraza fundida; la primera opción es un poco más económica y los resultados no son, supuestamente, tan diferentes, por lo que al final llamé ayer a mis padres y le confirmé a mi mamá que me inclinaba por la opción prefabricada... se viene gastos fuertes en este renglón.

Y el trabajo... llevo un par de meses en la actual posición y la verdad algunos días es realmente incómodo participar nomás en una reunión de media hora y desconectarme practicamente el resto del día, pero, por otro lado, es la naturaleza del trabajo.

Han contratado a cuatro o cinco analistas adicionales... me parece que dos de ellos ya habían trabajado acá por lo que ya conocen de qué va el trabajo... los otros tres aún están aprendiendo; y esta semana me agruparon con dos de los nuevos para trabajar en un tema un poco laborioso.

Total que me ha tocado estar resolviendo dudas sobre temas que aún estoy conociendo, la mayor parte nomás trasladándolas hacia arriba y luego transmitiendo la información en el sentido contrario; al menos ayer si dediqué casi seis horas a las tareas asignadas y al final tuvimos una buena retroalimentación de los resultados presentados.

Y esta semana Rb tuvo una crisis sanitaria: le empezó a faltar el aliento y estuvo en consulta con su doctor de costumbre durante una buena parte del día -y de la noche, ese día casi no dormí-... al final acudió a una consulta a la mañana siguiente y le diagnosticaron una bronquitis... actualmente está en tratamiento.

Y eso, algunos días -muchos- siento que leer, jugar scrabble, jugar ajedrez, trabajar, ver una que otra serie o película no tienen ningun sentido... y sospecho que así es... pero bueno, al final, es lo que es.. o, ¿de qué sirve buscarle tres o cinco pies al gato?

sábado, 28 de mayo de 2022

Cambios (2022)... Changes (2022)... Changements (2022)...

Al igual que mi anterior publicación, ya he utilizado en el pasado el mismo título por lo que es mejor agregarle el año...

Y es que estoy frente a un gran cambio... de empleo; o más bien de trabajo... luego de la entrevista del miércoles pasado decidí no pensar mucho en el tema pues realmente quería pasarme a una posición más técnica pero tampoco quería decepcionarme de no lograrlo en esta ocasión.

Y justo el  lunes me escribió la persona de recursos humanos que me había coordinado la entrevista con mi jefa y mis dos ex compañeros con la novedad de que había sido seleccionado para la posición, el resultado: a partir del otro mes aumento mis ingresos mensuales en 25%, me muevo a una posición más técnica y -lo que valoro más por estos días- dejo de administrar personal.

Me sentí muy animado con el correo de confirmación y el mismo día le hablé a mi nuevo supervisor, agradeciéndole por todo; además, me apresuré a cumplir con los requerimientos para la formalización de la oferta laboral: la presentación de mis antecedentes penales, antecedentes policíacos y un acuerdo para revisar mi solvencia crediticia (aún hacen eso).

El martes me enviaron el documento de aceptación para que lo firmara y luego de enviarlo de vuelta; también le escribí a mi jefa (que ahora pasará a ser la jefa de mi jefe) para agradecerle y empezar a ver cómo será la transición; que no será nada fácil pues el equipo que dirijo actualmente se está haciendo cargo -desde hace muy poco tiempo- de dos proyectos.

El miércoles le hablé a mis dos analistas -luego de consultarlo con mi jefa- y le comenté al primero de ellos que tenía mi apoyo si quería -a pesar de tener apenas un año en la posición- hacerse con la dirección del equipo; igual he seguido trabajando como siempre.

El jueves no pasó mucho y el viernes el manager del equipo de devs con los que estamos trabajando en los dos proyectos me escribió para confirmar la noticia... pues aunque mi jefa ya lo había comentado a los directores -uno de ellos me escribió el miércoles para felicitarme- hasta ese día lo hizo público.

En la reunión del viernes del segundo proyecto -que dirige un canadiense- el lead lo comentó nomás empezando la agenda diaria; al menos el representante comercial -estadounidense con el que había trabajado ya hace varios años- se mostró decepcionado de mi marcha; igual, no será fácil para nadie.

Para empezar me esperan dos meses de 'prueba' en la nueva posición y durante los mismos voy a estar cubriendo ambas posiciones (la actual y la futura) en un porcentaje variando del 80%-20% en la primera semana a 20%-80% en la última.

Y es que hasta que ya viene el cambio me doy cuenta que he estado haciendo 'prácticamente' lo mismo durante los últimos siete años y medio; el trabajo me ha gustado en general y además me dió tiempo para desarrollarme un tiempo como escritor de libros de texto e incluso diseñador de libros de texto; ahora se viene otra etapa.

El miércoles me apresuré a concluir mis actividades laborales a la hora oficial -usualmente trabajo una o dos horas más- pues tenía que dictar la clase de cristales a la que me había anotado al inicio del mes... la clase es interesante, sobre cristales pero bastante básica.

Me había estado preparando para hacerla un poco amena y empezar con información precisa antes de entrar en la parte experimental de la misa; al final me tocó empezar con las actividades (disolución de componentes y armado de modelos).

La segunda parte será el próximo miércoles y espero estar mejor preparado; al menos completé uno de los modelos hoy; las seis niñas de la clase grupal se quedaron a medias y la niña de la ciudad que está recibiendo la clase lo logró completar durante la hora.

Continúo leyendo Come as you are y me sigo diciendo que es un libro que me habría ayudado mucho al inicio de mi adultez -o al final de la adolescencia-; igual me imagino que todo llega cuando debe llegar, pero bueh... terminé de leer Take Down y ya no he avanzado en ningún otro libro.

Lo que si completé fue la ruta de aprendizaje para Data Science Analyst de Platzi... igual, creo que por ser una cuenta 'empresarial' no tengo derecho a recibir un diploma en papel; nomás continuaré acumulando diplomas digitales; como el de finanzas personales; aún estoy sopesando qué más 'estudiar' en los 307 días que me restan de acceso al sitio.

También me enteré la semana pasada que fui uno de los 708 challengers que completaron el reto para obtener el voucher para certificarse en AZ-900; la verdad es que completé las clases y los módulos de Microsoft en dos o tres días ya hace casi tres meses y no había hecho más que bajar las preguntas del sitio que me ayudó en la certificación de Networking el año pasado.

Pero, decidí aplicarme un poco más y bajé una app para repasar preguntas similares a las del exámen; además empecé a pasar las preguntas que bajé hace unos meses a una hoja electrónica; ya voy por el 33% y luego pues me dedicaré a repasar diariamente como hice con el otro reto el año pasado; creo que el otro mes son los exámenes y espero obtener el certificado.

Igual, es válido por dos años nomás -el de Networking no tiene fecha de caducidad- además me metí a otro challenge exclusivo de Microsoft y se supone que puedo obtener otro voucher para certificarme en el primer nivel de Data Science; son 21 módulos y voy como por el 25%.

Y eso... 

En el área social no hay muchos avances; se suponía que hoy desayunaría con la amiga que me ha estado ayudando con la recuperación del dinero que le descontaron a mi papá por el embargo que habían aplicado en su salario (son como 2,000 dólares).

Se suponía que habíamos acordado lugar, fecha y hora desde hace un par de meses pero al inicio de esta semana que le escribí se puso con evasivas y ayer que le dí la opción de pasarlo para otro día se mostró aliviada; que porque está ayudando a su hijo con las tareas... me cuesta entender a las mujeres.

Y luego le propuse a mi amigo oriental -creo que tiene cierto grado de autismo- con el que desayuné al inicio del mes que repitieramos hoy (esta semana fue su cumpleaños) y primero me dijo OK y un par de horas después me dijo que no se había percatado que tenía otro compromiso... me cuesta entender a la gente.

Con mi amigo oriental -es de aquí pero su mamá o abuela sí nació en China- trabajamos en una planta láctea un par de meses hace como 15 años; luego lo ví en un transmetro hace como 7 u 8 años; luego lo encontré cerca de donde viví con mis hijas hace como cuatro años.

Luego lo encontré cuando me fuí a vacunar previo a mi viaje a la Suiza Centroamericana; él también iba a ese país pero por un encuentro de su grupo de estudios gnósticos; y así hemos estado de vez en cuando en contacto; él se graduó del mismo colegio que mi hija mediana -pero sin beca- y luego se graduó de ingeniero y Msc en química en una universidad del imperio del norte.

La cuestión es que desde hace unos 7 u 8 años se le ocurrió que ya no quería dedicarse a la química sino a la ciencia de datos; se metió a una maestría en transformación digital y a muchos talleres de ciencia de datos con Google y similares; ahora trabaja como analista de datos pero ha andado a la caza de un empleo como científico de datos -sea lo que sea eso-.

El próximo sábado había planeado reunirme con la chica del voluntariado a quien serví de padrino de graduación en mi Alma Mater; pero no sé aún si se dará; tentativamente contacté a mi mejor amigo de mi último voluntariado (con quien me reuní hace un par de meses) y me dijo que me confirmaba esta semana.

Luego el otro sábado no desayunaré con nadie sino que iremos con Rb a la oficina de mi abogado a firmar el contrato de unión legal; creo que incluso debo mostrarme animado por el evento pues hasta él me comentó que actuaba como si me estuvieran obligando a hacerlo.

Y no, ese sábado sí tengo planeado un desayuno: con mi amigo voluntario al que pagué para que hiciera los primeros trámites del saldo de la deuda de mi papá hace casi dos años; y luego el otro sábado desayunaré con un ex compañero de trabajo de hace como 15 años; luego repetiré con mis chicos.

Y casi no he practicado malabares; de vez en cuando tomo las cuatro pelotas de juggling pero me duelen rápido los brazos: falta de práctica; sigo con Duolingo y mañana o pasado terminaré el nivel tres de Francés; creo que será hasta mediados del 2023 que completaré los cinco niveles de los 10 módulos.

De vez en cuando juego ajedrez en mi tablet y creo que debo comprar otra máquina pues esta ya tiene muchas teclas defectuosas -de allí las palabras mal escritas- y tiene Windows 7; la otra ya usa permanentemente un teclado externo -y tabién tiene windows 7- y extraño trabajar con Ubuntu.

Tengo una máquina bastante antigua que a veces arrancaba y a veces no y es la única en la que tengo instalado Ubuntu; recuerdo que tiene muy poco disco duro y muy poca ram por lo que era un poco difícil hacer algo de programación en la misma.

En un poco más de un mes terminaré el nivel interedio 2 de lengua de señas nacionales; con eso serán dos años de estar estudiando el tema y me quedará otro año para completar el nivel avanzado; se supone que luego hay cursos especiales para interpretación pero la verdad no sé si seguiré luego de completar los seis 'normales'.

No se si seguiré dando clases con el grupo con el que estoy esta semana; la verdad me gustaba más lo que hice por casi diez años con mi anterior grupo de voluntarios y me imagino que era porque realizaba una activad en la que me transformaba totalmente: actuaba de forma totalmente extrovertida por un par de horas.

Lo que sí es cierto es que debo encontrar una forma más constante de hacer trabajo voluntario; nomás debo encontrar nuevamente algo que realmente me guste, o que sienta que realmente estoy ayudando de alguna forma a alguna persona.

Y a ver cómo va eso...

domingo, 22 de mayo de 2022

Pérdidas (2022)... Losses(2022)... Pertes (2022)...

 Estoy casi seguro que ya había escrito una entrada sobre el mismo tema (y bueno, fue enero del año pasado), por lo cual le estoy colocando a este el año en curso... ayer perdí el gorro que mi hija mayor me tejió hace unos meses y del cual nunca me separaba al salir de casa -o al menos al salir utilizando el automóvil pues aún en nuestra latinoamérica unida llevar el cabello crespo hasta los hombros no envía un buen mensaje cuando eres bajito y morenito-... una vaina.

Ayer ví a mi hija mayor y a mi hijo menor... desde que hemos empezado a reencontrarnos (a finales del año pasado) había estado estimando verlos al menos una vez cada dos meses pues están empezando el camino de la veintena y no quiero inmiscuirme en sus vidas personales.

Nos vimos un par de veces a finales del año pasado y luego para mi cumpleaños, para el cumpleaños de mi hijo menor y una tercera vez en un sábado en medio de estos... aunque esa vez fue únicamente para almorzar; en general nos reunimos después de mi clase de lengua de señas, almorzamos y pasamos la tarde conversando, viendo videos o jugando algun board game -pero en las computadoras-.

Ayer había planeado que retornáramos a origami pues al final el arte de la conversación no es fuerte con ninguno de los tres y realizar una actividad manual nos ayuda en el desarrollo del diálogo; lastimosamente el papel que pasamos a comprar luego de almorzar en Taco no fue el mejor para la actividad: papel construcción.

Al comentar sobre la frecuencia de las reuniones también estuvieron de acuerdo en probar una el próximo mes; por lo que ahora sí planeo llevar las instrucciones claras para armar una pelota de futbol de origami (son dos grupos: 12 hexágonos y 30 pentágonos) y llevar un papel más adecuado para origami: papel ariel o papel arcoiris.

Empecé a leer Come as you are después de ver que lo mencionaban en un capítulo de The Good Doctor; igual con Rb no hemos tenido relaciones desde hace varios meses pues debido a su re acercamiento a su iglesia no se siente cómoda con las relaciones 'fuera del matrimonio'; en tres semanas iremos a la oficina de mi abogado y resolveremos esto último.

Llevo Come as you are como al 20% y lo dejé en pausa porque empecé a leer TakeDown, que es un thriller que explora la posibilidad de un segundo atentado en Nueva York cinco o seis años después del primero; el libro es como los de Dan Brown: acción pura, y lo encontré mientras buscaba otro con el mismo título.

Hace un par de semanas leí TakeDown de 1996; lo bajé porque lo mencionaban en un video de YouTube en donde hablaban de los hackers más peligrosos -o famosos, no recuerdo- en la historia de la informática: el libro está escrito por un japonés hijo de un premio nobel de química y dedicado a la seguridad informática al que le hackean (esto fue hace como 30 años) sus máquinas y le roban software.

La historia es muy buena y se desarrolla en la época en la cual yo estaba a la mitad de mis estudios universitarios; al inicio me puso un poco nostálgico al darme cuenta de lo lejos que siempre estuve de sumergirme en la informática en esa época; luego nomás lo leí como lo que era: una explicación de la forma en la que lograron detener a un black hat.

También leí El Mundo no es como crees; que es sobre los bulos que se difunden por internet -y aún antes de la era de la desinformación-; empecé El lado oscuro de Internet que más parece un panfleto de amenazas cibernéticas que un libro de ciberseguridad y The Everything Kids Learning French, que bajé de VK para continuar practicando francés.

Leí All the bright Places que se llevó varios premios del género de  Young Adult y del cual creo que hicieron una serie, pero aún no decido si veré la serie; casi no he estado consumiendo contenido audiovisual -aparte de los canales de difusión científica que sigo en Youtube-.

Además leí The Psycology of Money, que encontré buscando algunos libros de no ficción; este libro me dió bastante paz para aceptar mi situación actual y venidera; creo que nunca olvidaré lo que un escritor dijo que tenía que no poseía un billonario que estaba agasajándolos en su mansión: suficiente.

Empezando a explorar Platzi vi en la pila de libros detrás de una profesora The Atheist who didn't exist y empecé a leerlo pero lo dejé como al 30% porque me aburre la discusión sinfín de un pastor protestante tratando de invalidar las creencias -o no creencias- de los ateos.

Más o menos me pasó lo mismo con La Izquierda Feng Shui, aunque en este avancé hasta el 66%; el libro fue escrito por un divulgador científico y youtuber mexicano-español que básicamente critica cualquier posición liberal de esta generación; sentí que era nomás una repetición de lo mismo, aunque aún no he descartado terminarlo; a diferencia del anterior.

Rb me mostró el otro día un tweet donde uno de nuestros intelectuales locales mencionaba que estaba leyendo The Basic Laws of Human Stupidity; lo bajé del sitio en el cual he conseguido la mayor parte de mis lecturas de este año y me sorprendió por su cortedad: son un par de ensayos sobre el tema escritos por un historiador de economía italiano del siglo pasado.  Creo que lo leí en un par de horas, pero igual, tiene detalles bastante interesantes.

No me decido aún a leer 21 lessons for the 21st century; su autor -creo que es filósofo -no, historiador-, israelita y homosexual- se volvió superfamoso con su otro par de libros: Sapiens y Homo Deus; personalmente desconfío de los super ventas; pero creo que lo exploraré al terminar lo que tengo a medias.

El que sí creo que -finalmente- leeré es The Subtle Art of don't give a f*ck; lo he visto varias veces y mi hijo me comentó hace un tiempo que lo había -según su costumbre- entreleído varias veces; ayer que almorzamos me comentó que lo había completado en varias ocasiones y que pensaba volver a repasarlo un día de estos: creo que aborda de una forma 'interesante' la situación mundial actual.

La semana pasada revisé el estado de mi aplicación a una green card y el resultado fue el más probable: denegado; igual las probabilidades eran ínfimas, por lo que el plan A sigue su camino, en tres semanas firmaremos con Rb un documento que nos convertirá en una pareja unida legalmente; yo le he repetido varias veces -incluso tuvimos una conversación con bastante drama la semana pasada pues creo que repetí el tema una vez más de las recomendadas- que para mí no tiene ninguna importancia o cambia en algo mi percepción de la situación.

Yo no le he comunicado -aparte de a mi abogado- a nadie sobre mi cambio de estado civil legal -ni siquiera a mis padres o a mis hijos- pero creo que era irreal mi percepción de que para Rb también era únicamente un requisito legal: ella sí lo ha estado comunicando a cualquier persona con la que habla -sus hermanas, sobrinas, amigas, contactos, etc- e incluso su mejor amiga quería venir del imperio del norte para 'servir de testigo' en la ceremonia.

Pero no, no habrá ceremonia; y ya le había preguntado a mi abogado acerca de los testigos, su respuesta: no es necesaria la presencia de ningún testigo; así que seremos Rb, el abogado y yo... creo que la ley obliga a que sean leídas las cláusulas legales que afectan el contrato y luego deberemos firmar, y ya... aunque claro, usualmente las cosas no son tan sencillas como uno ve, o espera.

El trabajo sigue más o menos igual; hace un par de semanas me tocó -otra vez- amanecer; afortunadamente ya nos hicimos cargo con el equipo local de developers del segundo proyecto por lo que aun cuando el viernes pasado también tuvimos que instalar en producción -pasa prácticamente cada viernes- ya no empezamos tan de madrugada; me conecté a las seis de la mañana que es una hora más manejable que empezar a las 2 o las 3.

Mis analistas siguen también bastante igual: el primero de ellos muy comprometido con el trabajo y cumpliendo cabalmente con las tareas; el segundo tratando de trabajar lo menos posible y evadiéndose todo lo que puede; el viernes antepasado le hablé a mi jefa pues se ausentó al final de la tarde del trabajo sin ningún aviso; esta semana trabajó un poco mejor pero el viernes me 'pidió permiso' para ausentarse el lunes en la mañana pues debe procurar 'servicios' para una casa que acaba de adquirir.

Por otra parte, este miércoles me 'entrevistaron' para la posición a la que he querido pasarme desde finales del año pasado (o inicios de este); se suponía (o yo suponía, realmente) que me iba a entrevistar una persona de Recursos Humanos, pues fue quien programó la reunión; pero no, al entrar en la reunión era mi jefa (quien finalmente es la hiring manager) y mis dos excompañeros que ahora dirigen el área al cual quiero pasarme.

La entrevista fue bastante tranquila; inicié rapport recordando las veces que trabajamos en el pasado -él trabajaba en una área bien restringida pero nos dió apoyo en un par de ocasiones; ella fue mi vecina de cubículo por un par de años y me apoyó bastante cuando recién inicié en la empresa; luego empezaron a salir juntos- y luego contesté a las preguntas 'técnicas' que me formularon.

Luego de la entrevista le escribí a quién sería mi nuevo supervisor comentándole que no sabía que la entrevista sería con él y su novia y me comentó que por el momento todo iba bien, que nomás debía esperar a escuchar de Recursos Humanos sobre los siguientes pasos; y a ver cómo va eso, porque la verdad no me importa aumentar mis ingresos en un 20% -actualmente mis gastos 'normales' no superan el 50% de mis ingresos- pero sí me encantaría dejar de administrar personal; era algo de lo cual ya me había librado y no es una actividad que aprecie; igual, siempre hay diferentes variables que no están bajo mi control.

Este sábado desayunaré con mi amiga a la estoy pagando por resolver las gestiones para que le devuelvan los dos mil quinientos dólares que le descontaron a mi padre hace más de un año; la burocracia estatal funciona de formas muy misteriosas y lentas pero al menos esto es algo que decidí -luego de consultarlo con mis padres- subcontratarlo; sobre todo para evitar que mis padres tengan que estar viajando para visitar oficinas estatales en la ciudad.

Hace un mes o así en mi grupo antiguo de voluntarios anunciaron que estarían reiniciando actividades; por alguna razón no me generó nada de interés el volver a visitar con ellos; al menos por el momento, sin embargo, he estado en conversaciones con otro grupo de voluntarios y este miércoles (y el siguiente) estaré dictando una clase sobre cristales a unos niños del poblado que visitamos con mi hijo menor hace un par de años; esta podría ser la actividad que he estado echando de menos desde el inicio de la pandemia: ayudar.

El mes pasado mi madre me llamó para confirmar si estaba dispuesto a iniciar la construcción en el terreno que me cedieron en el puerto; como he estado escuchando que la inflación disminuirá el valor del dinero por la situación post pandemia -y no he logrado aún adquirir una casa en la ciudad- decidí empezar en el puerto: les envié las instrucciones -y un par de 'planos'- de construcción y cada mes les he enviado como 800 dólares para echar a andar el proyecto; espero ir en Julio a ver el avance y completarlo (unos ocho o nueve mil dólares, espero) para finales de año.

Y eso, sigo practicando de vez en cuando malabares con cuatro pelotitas -y enseñandole a mi hija mayor la cáscada con 3-; sigo jugando ajedrez esporádicamente en mi tablet; sigo diariamente con francés en Duolingo -el próximo lunes espero completar el tercer nivel (de cinco)- y sigo obteniendo diplomas de Platzi -digitales, porque aunque ya completé una de las 'rutas' al parecer mi tipo de cuenta no me dá opción a diplomas en papel-; además sigo esperando que me envíen el diploma de la maestría que completé el año pasado.

El otro mes creo que es el examen para obtener la certificación de Azzure por la cual me metí inicialmente a Platzi pero también me enteré que tengo las mismas opciones a obtenerla en mi trabajo; igual, será únicamente otra certificación más...

Y a ver cómo continúa esto...

domingo, 20 de marzo de 2022

Que veinte años no es nada... That twenty years are nothing... Que vingt ans ne sont rien

Ayer mi hijo menor cumplió veinte años... la mediana (¿o el mediano? ¿o los medianos?) tiene 21 y la mayor 23; y aunque el cantante de tango diga lo contrario, sí, veinte años son un montón de cosas: viajes, risas, lágrimas, almuerzos de fin de semana, desayunos de fin de semana, pasteles en la noche o en el fin de semana... muuuchas cosas.

Mi hija mayor sigue trabajando como traductora médica, creo que es el empleo en el que ha tardado más tiempo; a mi hijo menor lo despidieron de su trabajo -tardó solo cuatro mese en este y es también su empleo más largo- y la mediana trabaja a tiempo parcial en el college en donde acaban de darle su tercer spring break.

Como había programado almuerzo/pastel con mi hijo menor y su hermana mayor para el día de ayer le había propuesto a la mediana que tuvieramos una videoconferencia; lastimosamente (?) tenía ya compromisos adquiridos por lo que nomás fue lo habitual.

Ayer, luego de la clase de lengua de señas, tomé el auto y me dirigí a la casa de mi hija mayor... nos habíamos reunido para almorzar también hace dos o tres semanas pues quería aprovechar que con mi doctora teníamos planeado reunirnos la tarde de ese sábado.

Por lo del inicio (oficial, creo) de la endemia he estado saliendo más: ya voy desayunando dos veces con mi abogado, una vez con mi único amigo de la facultad y pasé una tarde con mi tía favorita; de hecho hace un par de semanas descargué un template de Excel de un calendario 2022 para ir organizándome: actualmente tengo ocupados los sábados hasta junio.

La segunda vez que desayuné con mi abogado pasé a la casa de mi hija mayor en el viaje de vuelta para entregarle dos botellas de desinfectante de frutas y verduras; se suponía que una de las botellas era para mi hijo menor pero, como aún estaba trabajando, no podíamos vernos ese día.

La segunda vez que pasé por mi hija mayor tuvimos exámen en la clase de lengua de señas por lo que salí super temprano, me bañé y me dirigí a su habitación; la encontré aún dormida y me disculpé por no avisar antes de mi arribo; ese día le entregamos la botella de desinfectante a mi hijo menor y almorzamos en Subway; luego pasé varias horas con mi doctora en un Krispy Kream.

Ayer la clase terminó a la hora normal y antes de salir de casa llamé a mi hija mayor para evitar despertarla cuando llegara; de hecho la desperté con mi llamada pero cuando pasé por su habitación -una media hora más tarde- ya estaba esperándome.

Fuimos por su hermano y pasamos por la farmacia de costumbre para adquirir una mascarillas pues la mayor parte de los negocios aún no te atienden si no portas una; luego nos dirigimos a almorzar a Del Puente... había planeado estar con mis hijos hasta las 6:00 o así -como en las ocasiones anteriores- pero mi hijo nos comentó que su madre pensaba llegar como a las 4:30 por lo que decidimos con mi hija mayor retirnarnos a las 16:00 y terminar el día en su habitación.

Como mis padres han estado insistiendo en legalizar el terreno que habían planeado regalarme en el puerto y ya tengo algún documento legal que me respalda lo llevé ayer para mostrárselo a mis hijos y comentarles de los planes que tengo de construir una casa de fin de semana en el lugar y que incluso se me ocurría que se puede alquilar en sitios como AirBnB o similares.

Además les comenté que posiblemente adquiera la casa de Rb -su hermana me la ofreció la semana pasada que pasó acá-; que si se da el caso voy a construir un apartamento independiente de tres niveles en la parte de atrás del terreno para su utilización en situaciones de emergencia (o no) por cualquiera de nosotros cuatro.

Mi hijo menor no le vió ningún inconveniente; mi hija mayor se mostró un poco reacia, por el mal trato que han tenido con Rb, pero le repetí que la edificación sería completamente independiente; igual, quién sabe si se dará la adquisición, aunque me facilitaría(?) muchas cosas.

Despues de dejar a mi hijo menor nos dirigimos con mi hija mayor a su habitación en donde estuvimos jugando algunos multiplayers en su Nintendo Switch (no comprendo la mayor parte de esta tecnología), viendo videos musicales y practicando un poco malabares.

Ayer le regalé tres pelotas de malabares; las anteriores que le había regalado eran pelotas de tenis pero estas tienen el inconveniente de rebotar y hacer más difícil la continuidad de la práctica de malabares, especialmente cuando se está aprendiendo.

Las pelotas de malabares las encontré hace unas semanas en Dollar City; en este lugar he comprado las pelotas de tenis y las pelotas de malabares que he adquirido en el pasado; aunque estas últimas eran mejores que las de tenis su tamaño era muy pequeño pues fueron diseñadas para tecniquitas (malabares con los pies).

Total que ahora Dollar City está vendiendo juegos de tres pelotas de malabares a un precio bastante barato (como dos dólares) y pude adquirir varios de estos paquetes; y la verdad me ha ayudado a mejorar mi aprendizaje actual de malabares con cuatro pelotas.

A las seis me despedí de mi hija y retorné a mi casa, en donde la convivencia ha estado bastante diferente a años anteriores: Rb ha seguido con sus padecimientos estomacales y de ansiedad; no me ha sido nada difícil apegarme a sus restricciones alimenticias pero sí me ha costado apoyarla en sus ataques de ansiedad (no sé cómo reaccionar y ya me estoy cansando de verla llorar todos los días).

O sea, no cansado de hartarme, sino de no saber qué hacer; y no saber cómo reaccionar o cuándo actuar con normalidad o con cuidado pues no sé cual su estado emocional -ciego emocional que es uno- y ha habido connatos de discusión porque no puedo ponerme a tono son su estado de ánimo... en fin, a ver cómo sigue la cosa.

Por lo pronto continúo trabajando en el mismo proyecto en el trabajo aunque el segundo de mis analistas mejicanos deja mucho que desear en su desempeño el primero ha continuado con su buena actitud y cumplimiento de las tareas asignadas; se supone que trabajaremos todo el otro mes en el mismo proyecto y a ver qué decide luego nuestra jefa para continuar.

Y eso, también he iniciado mi reconexión (!) con los pocos contactos que aún tengo: mi abogado, mi doctora, otro doctor, mi amigo de la facultad; hace unas semanas también ví a mi hermano mayor -luego de más de cinco años- pues pasó por la ciudad en su viaje a visitar a mis papás -también después de varios años-.

La otra semana veré a mi contacto que se dedica a dibujo de construcción y espero que él me pueda diseñar lo que planeo construir en el puerto (y quizá en la casa de Rb) luego visitaré a mi prima favorita, luego veré nuevamente a la mejor amiga de Rb y así... a ver si luego de medio año puedo seguir con el mismo ritmo...

O a ver si al final viajaré a otro país para restablecerme e iniciar desde cero... uno nunca sabe qué le depara el futuro...


martes, 15 de febrero de 2022

A mitad del camino... Half way... à moitié...

 Hoy es el día cincuenta de mi challenge anual... o bueno, he estado haciéndolo desde hace tres años pero no se sí lo continuaré haciendo durante los próximos años... de pronto encuentro una variación; en el 2020 hice tres challenges de 30 días cada uno -creo- de forma consecutiva; el año pasado aumenté los challenges a cuatro de forma paralela y a 64 días... este año me propuse cinco y a cien días; de pronto el próximo año hago un par de forma paralela por cincuenta días y realizo tres consecutivos... quién sabe.

La pandemia parece que empieza a remitir y a perfilarse como una endemia... al menos en el imperio del norte y usualmente los demás países seguimos sus pasos; o al menos en esta parte del mundo ha sido lo común durante las últimas décadas; lo último que leí es que cuatro o cinco estados están ya dejando los mandatos obligatorios de mascarilla.

Y previendo que ya las cosas deberían de empezar a 'normalizarse' hemos estado saliendo un poco más de casa: el sábado pasado fuimos por primera vez en dos años a la megapaca: de mis cuatro pantalones de lona tres ya estaban casi inservibles y Rb necesitaba unos tenis.

Y quería ropa nueva porque había programado una visita para el domingo: habíamos quedado con mi prima favorita que nos encontraríamos en la casa de su mamá el domingo por la tarde; además ese mismo domingo Rb volvió a su congregación luego de siete años de ausencia.

Pero el fin de semana empezó más temprano: el sábado me reuní con mi abogado (o al menos el abogado al que he acudido por necesidades notariales durante los últimos años) para ver las implicaciones legales de los matrimonios en nuestro país.

Y es que debido a todo lo que ha pasado con Rb desde el fin del año pasado quiere ponerse a cuentas con sus creencias y parte de eso es dejar de vivir como pareja sin un sustento legal; y lo que me comentó el abogado es que es bastante riesgoso pues casarse es sencillo pero divorciarse conlleva muchas dificultades, especialmente para la parte masculina.

Igual creo que a mis casi cincuenta años evitar legalizar la unión en la que he estado desde hace un buen tiempo nomás refleja una falta de madurez o una negación de las responsabilidades que como adulto debo afrontar; aunque Rb quería que lo hicieramos cuanto antes le indiqué que lo mejor es que nos esperáramos un tiempo y acordamos en Junio.

Y no sé qué va a pasar; personalmente creo que todo lo que inicia finaliza eventualmente o al menos, que nada es para siempre; no sé si su acercamiento religioso será algo que nos irá distanciando paulatinamente o alguna otra cuestión; al final todo se termina, lo que me molestaría es que las cosas se complicaran para una finalización, aunque creo que tampoco he sido nunca bueno con los finales.

Mañana viene la hermana de Rb del país vecino del norte; han estado conversando bastante desde que empezaron todas sus molestias de salud y creo que fue ella la que al sugirió el casamiento, o hacerlo de forma más o menos precipitada; no espero nada bueno de su visita y creo que dependerá de cuanto tiempo se quede por acá lo que marcará bastante el progreso de nuestra relación con Rb.

Y es que al final esta es su casa; aunque Rb haya vivido ininterrumpidamente acá como cuarenta años, ella fue la propietaria original de la casa, luego creo que estuvo a nombre del papá de ambas y luego de su muerte regresó a su nombre; y a mí me da igual: no tengo ninguna propiedad y no me interesa obtener una, más que por evitar la depreciación del dinero y/o dejarle algo a mis hijos.

La casa es de ella, Rb ha vivido acá como cuarenta años y yo he vivido más o menos regularmente como cuatro o cinco años -y ya de forma estable durante un poco más de un año- pero no tendría ningún inconveniente en retornar a vivir a una habitación; de hecho el día que me reuní con mis peques les coenté que de pronto necesitaba moverme y les pedí que averiguaran si habían espacios disponibles donde estaban viviendo.

Total que el sábado me levanté un poco más temprano que de costumbre y pase por H a las siete para ir a desayunar a un Mc Donald's; estuvimos hablando sobre las cuestiones legales con respecto al matrimonio, divorcio y adquisición de propiedades; lo pasé a dejar casi a las 9:30 a su casa.

Luego retorné a casa pues teníamos clase de Lengua de Señas de 10:30 a 12:30; por la tarde fuimos a la megapaca en donde adquirí un pantalón de lona y una pantaloneta Calvin Klein; el domingo por la mañana fui a dejar a Rb a la iglesia y al medio día fui por ella y pasamos por Subway para almorzar.

En la tarde me dirigí a la casa de mi tía en donde estuve un poco más de dos horas con ella, su esposo y mi primo favorito; fue un fin de semana bastante diferente a los que habíamos tenido durante más de dos años: saliendo varias veces cada día.

En el trabajo seguimos aún recibiendo training del mismo proyecto que debemos tomar a partir del próximo mes y empezamos a recibir otro training de un proyecto un poco más pequeño que también nos tocará estar viendo; además estamos preparandonos para el último release del actual proyecto que está programado para la madrugada de este viernes.

Terminé de leer Counting y dejé a medias Eloquent Javascript (sigo escribiendo Javascript por las noches pero me concentro en Cypress) y Periodic Tales; empecé a leer American Gods y espero terminarlo esta semana: el libro empieza muy bien -no me dí cuenta que el autor era el mismo de Good Omens hasta ayer o antier- pero luego se va a clichés y estereotipos; no creo que lea más del mismo autor al concluir este.

Y a ver cómo se viene la segunda mitad de mi challenge 2022...



viernes, 28 de enero de 2022

Mil cerebros y Siempre Alice... A Thousand Brains and Still Alice... Mille Cerveaux et Toujours Alice

El primero de los dos libros del título lo recomendó -o al menos lo dicen un montón de sitios click-bait- Bill Gates y es uno de los que aún tenía pendientes desde finales del año pasado -creo-; el segundo lo encontré entre las recomendaciones de non-fiction de Good Reads; y no lo encontré directamente sino como otro de los libros de uno de los finalistas de Non Fiction del año pasado: Remember, de Lisa Genova.

Y la lectura un poco más constante es uno de los objetivos que me propuse en mi versión personal de Challenges 2022: en esta ocasión son 5 y de 66 días que completé el año pasado he aumentado a 100 -este día marca el 31 de la saga-; para llevar la cuenta intenté instalar habitbull en mi nuevo celular pero no era compatible, ahora uso una app llamada Habit Tracker.

Los cinco hábitos que estoy practicando cada día son: leer, malabares, beber medio litro de agua y escribir javascript; estos primeros cuatro se tratan de hacer actividades y no tengo un tiempo específico en el día; el primero usualmente lo hago a lo largo del día, el segundo y tercero generalmente por la mañana y el último casi siempre antes de dormirme.

El quinto hábito no es de hacer sino de evitar: consumir cualquier tipo de material exclusivo para adultos; por su propia naturaleza lo marco como completado al final de cada día; otro hábito que sigo diariamente es Francés en Duolingo y como ya voy en mi día 394 -y eso lo trackea Duolingo- ya no lo incluyo en mi tracking diario: continúo haciendo entre 200 y 300 xp diarios y espero completar los cinco niveles este año.

El libro de Jeff Hawkins -creador de la Palm Pilot- versa sobre su teoría de la forma en la que funciona la neurocorteza en nuestro cerebro: según sus investigaciones existen miles de columnas que trabajan de forma coordinada para realizar toda la función cerebral; además explora algunas preguntas sobre la inteligencia artificial y el futuro del estudio de la inteligencia.

El segundo libro apenas lo estoy empezando este día -aunque paralelamente con el libro del cerebro terminé de leer Ready Player Two- pero siento que su tema es algo que llega muy cerca de casa: Alzheimer; de hecho recuerdo que no quise ver la película -con una de mis actrices favoritas- porque temí que afectaría a RB; su papá sufrió de la enfermedad durante los últimos años de su vida.

Ahora que encontré el libro pues es una experiencia más personal -y solitaria-; aunque le comenté a ella que estaba leyéndolo; además del historial familiar de Alzheimer Rb también tiene una condición neurológica que le provocaba de niña episodios epilépticos -me lo comentó cuando empezamos a salir- pero que mantiene bajo control tomando una medicación diaria.

El tema de la salud de Rb ha sido bastante característico: acostumbra automedicarse cuando tiene alguna molestia como gripe o alguna infección similar; o sea, una gripe algo fuerte y toma antibióticos, dolor de estómago o de cabeza y toma acetaminofen o similares.

Esa fue parte de las razones por las que la pandemia nos afectó de forma un poco más fuerte que al común de las personas o que hayamos sido tan extremistas durante estos dos años al grado de haber recibido nuestra primera visita hace como un mes: es bastante consciente de su salud.

Y la situación actual empezó -o al menos se agudizó- hace unos tres o cuatro meses: después de una comida que nos afectó el estómago -a mí me afectó un par de días pero ella continuó con molestias- nos tratamos por la bacteria de la gastritis.

A pesar de mi reticencia a tomar antibióticos en este caso dí mi brazo a torcer y -después de los respectivos exámenes de laboratorio- la acompañé en su tratamiento con antibióticos a pesar de que no presenté síntomas de gastritis.

Rb completó el tratamiento y luego siguió tomando medicamentos para normalizar su función gástrica; pero, paralelamente empezó a padecer molestias que encajaban bastante con la menopausia -sudores, aceleración del ritmo cardíaco, entre otras- y acudió a la consulta ginecológica.

La ginecóloga la examinó y le mandó una serie de exámenes que no encontraron razones para su estado actual: la menopausia esperará otros cinco o seis años; el diagnóstico de la doctora fue que el aislamiento en el que hemos vivido le está provocando estados de ansiedad y le recetó un ansiolítico -creo-.

Pero, también le recomendó una consulta con la cardióloga; quien tampoco encontró signos físicos que explicaran sus síntomas; y creo que ella le comentó que podía deberse a su condición neurológica y que sería recomendable una consulta con un neurólogo.

Y no sé qué pasará.

Hace cinco o seis años recuerdo que Rb me comentó un episodio mientras realizaba una llamada estando en un supermercado y de pronto no podía recordar un número o un nombre y de la angustia que sintió pues pensó que era un síntoma de Alzheimer; pero luego no se ha vuelto a presentar.

No sé si ahora está entrando en esa etapa.  Y tampoco sé qué hacer.

Aunado a la situación física/mental está la condición 'espiritual', aunque en ese terreno yo no me aventuro; la hermana de Rb -que perdió a su hijo mayor hace como siete años por cáncer y se ha vuelto contra la medicina convencional- ha estado tratando de que vuelva a la comunidad religiosa en la que ambas crecieron -y de hecho yo también crecí-.

Rb está pensando retornar a congregarse a una iglesia de corte cuaquera y no sé si eso será un parteaguas de la relación pues yo no soy creyente: no tengo nada contra la religión o las creencias de otras personas pero considero que la fe es algo muy personal y dogmático: se tiene o no se tiene; se cree en un creador o no se cree: yo no creo.

En un par de día realizaremos nuestra primera visita social en dos años: Rb se siente culpable de no haber visitado a su amigo desaparecido el año pasado; y también porque se rehusó a ver a su mejor amiga el mes pasado -vino del imperio del norte a ver a su familia-; este domingo iremos a visitar a la amiga con la que escribimos los libros de orto-caligrafía hace unos años.

Por mi parte yo tengo programado visitar a mi hija mayor e hijo menor el siguiente fin de semana: la otra semana llego a los 49 y habíamos planificado reunirnos para la ocasión, aunque mi cumpleaños es el jueves celebraremos de alguna forma el sábado.

Esta será como la tercera o cuarta vez que veo a mi hija mayor en los últimos meses y la segunda que veo a mi hijo desde que decidió abandonar sus estudios universitarios; además mañana voy a hablar -por zoom- con mi hija segunda, que acaba de completar su tercer año viviendo en el imperio del norte; a ver qué dicen los peques.

Por fin pude terminar La música de los números primos -antes de los libros actuales- y además leí el cuarto libro de Carmen Mola: La Bestia; decidí no terminar, por el momento, The Socrates Express y aún tengo pendiente acabar los dos libros de Kanban que dejé a medias.

Por lo pronto, luego de los dos libros de Lisa Genova, creo que me pasaré a leer Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño; luego deberé retornar a las listas de non fiction de GoodReads -o algún otro sitio similar- para decidir qué más leer este año.

En el trabajo me quitaron a mi analista que vive en el subcontinente asiático y me asignaron a otro que vive en el país vecino del norte; no lo veo tan proactivo como a mi analista actual pero estoy tratando de irlo integrando a las tareas del proyecto que no termina de echar a andar -justo hoy fue el cuarto deployment y se espera un quinto-.

Además mi jefa me comentó que -junto con el cambio de analista- también está cambiándo la naturaleza de mi equipo: al finalizar el proyecto actual en lugar de tomar uno nuevo para garantizar la calidad mientras se está desarrollando vamos a estar tomando proyectos ya establecidos y trabajando con un equipo de desarrollo en nuevas funcionalidades de los mismos.

Y a ver cómo va eso...