Desde la semana pasada estoy en conversación con Klick -un ingeniero en electrónica que conocí en mis días de PDX- para ver si logro hacerme con una 'nueva' laptop. Nueva al menos para mi pues el plan es comprarla en eBay o FreeGeek, hacerla revisar por Klick y con la ayuda de GH -mi mejor amiga en PDX que está viniendo al país a mediados de marzo- traerla a mis dominios. Hemos estado cruzando varios correos desde el lunes o martes de la semana pasada y espero que pueda realizarse pues de mis dos actuales laptops, una funciona con un teclado externo y la otra tiene serios problemas con el disco duro -se queda trabado unos buenos cinco minutos al encenderla-.
Klick también está enviandome una batería de BIOS y un teclado para la primer máquina y un disco de 80 Gb para la segunda. Será -si logra darse todo- una buena renovación para mi equipo.
El viernes pasado salí de la oficina alrededor de las 3:00, pasé al banco -tres bancos- para depositarle la mensualidad a mis peques y me dirigí a un comercial de donde llamé a Axl para invitarla al cine -habíamos quedado en eso el día anterior-. Fuimos a ver Tron -que está bien- y a cenar a Subway. Axl es psicóloga, tiene 29 años, vive con sus papás y debo decir que tiene serios temas en la interrelación con otras personas. Creo que como amiga está bien, pues puedo aprender un montón de la psicología femenina -o de una parte de esta área-.
Luego de la cena la acompañé a su casa y retorné caminando a mi habitación -Axl vive en una colonia vecina de la casa de Pv me parece-. El día sábado me tocó visitar un hospital de rehabilitación del seguro social. La visita estuvo bien, había pocos pacientes por lo que me dirigí a las oficinas administrativas en donde estuve alegrándoles un poco la mañana a un par de secretarias y el chico pequeño -siete años me parece- de una de ellas.
También encontré a una abogada quien tiene problemas serios de movilidad y estuvimos en una amena conversación sobre libros -uno de mis temas favoritos-. Al mediodía mi grupo se dirigió al restaurante de costumbre y yo conseguí comunicarme con una de las voluntarias que dirige nuestra sede en un departamento a dos horas de la capital. Me tocó que pasar a mi casa, empacar un sleeping bag y dirigirme a la estación de buses para tomar el bus de las 14:00. En la estación me reuní con la voluntaria y su novio.
El viaje se realizó sin contratiempos -cuando estabamos saliendo de la ciudad llamé a Pj para confirmarle que no podría asistir al Karaoké al que había sido invitado y ella me comentó que el plan era un pastel sorpresa pues este jueves es mi cumpleaños- y llegamos una media hora antes del evento, . El evento estuvo bastante animado -a pesar de que el poder de convocatoria en ese lugar es una vigésima parte del mostrado en la ciudad- y terminamos la actividad alrededor de las 20:00 horas. Afortunadamente la voluntaria había arreglado para que llenaramos la sala de su casa de colchonetas -su papá también es parte del voluntariado- y luego de una cena en grupo nos retiramos bastante temprano a dormir pues la mayoría debíamos de levantarnos a las 4:30, yo para retornar a la capital y los otros para atender otra convocatoria en otro departamento aledaño.
Me desperté a las 4:30 y empecé a levantar al resto. La voluntaria y su novio me llevaron en auto a la terminal de buses y tomé un chicken bus que salió casi a las 5:00. Vine a la ciudad alrededor de las 8:00 y me dirigí a mi habitación para hacer la limpieza y preparar el día con mis chicos.
De acuerdo a lo planeado ayer teníamos la hora y cuarto de Internet. A las 9:30 llamé a mis chicos para ver si estaban listos y fuí a recogerlos. Pasamos aproximadamente una hora con los diarios y preparando el almuerzo -compramos pollo frito, aguacates y tomates para hacer una ensalada y tortillas de harina-. Una de las actividades que agregaremos a los domingos es ver caricaturas en inglés. Según el comentario de un amigo es la forma en la que en Israel logran que los niños sean bilingües. Empezamos a ver un capítulo de Phineas y Ferb -uno de los programas favoritos de mis chicos- y la verdad el nivel de conversación que utilizan en la caricatura es bastante accesible, aún para mi.
Fuimos a la hora y cuarto de Internet en el café internet de afuera de la Universidad y luego nos fuimos a almorzar y a jugar un rato a los campos de la universidad. También estuvimos entre media hora y cuarenta y cinco minutos en la biblioteca. Regresamos a mi habitación un poco después de las cinco y vimos aproximadamente media hora de Bee Movie. A las 6:10 fuí a dejarlos a su casa pero no había nadie -excepto el perro dentro de casa-, tampoco contestaba su mamá el celular así que retornamos a mi habitación. Terminamos de ver Bee Movie -en el interín recibimos una llamada de mi ex, le indiqué a mi chica mayor que le avisara que los llevaría a las 7:30- y a las 7:10 los llevé nuevamente a su casa. En esta ocasión si estaba mi ex esposa.
Terminé mi fin de semana buscando información de como hacer un fénix de Origami y respondiendo los correos de Klick sobre la búsqueda de la laptop. Este día le escribí -y recibí una respuesta favorable- a GH y ella estuvo de acuerdo en traer la laptop. Solo resta conseguir una buena opción y que Klick la verifique antes del envío.
Había llamado a Axl el sábado en la noche pero no respondió mi llamada, hoy me llamó para comentarme que estaba en el karaoké -yo había sido invitado pero por el viaje me excusé- y que no había oído el celular. Quedamos en salir nuevamente este sábado.
El lugar en el que registro los sucesos que se van dando para resolver mi koan personal...
lunes, 31 de enero de 2011
viernes, 28 de enero de 2011
Taller Teatral con Macaco Eléctrico -El Final-...
No sé porqué mi período de entusiasmo en las -nuevas- actividades se ha ido acortando con el tiempo. El año pasado que asistí al retiro de FdS -que dura solamente dos días- al final de la tarde del segundo día estaba con una cara que todos me preguntaban si estaba enfermo o qué. El día de ayer con el taller de teatro me sentía en forma parecida. Ya no quería saber nada de nada, por decirlo de una forma amable. Como que aunque intente ser parte de un grupo mi naturaleza retraída termina siempre pasando la factura. O puede ser también que he estado durmiendo únicamente entre cuatro y cinco horas cada noche esta semana y el desvelo al final me quitara toda la energía. No sé.
Al menos ayer en la mañana me tocó hacer en mi trabajo algo que me encanta: programar. Me pasé casi media mañana escribiendo código para que un cliente obtuviera cierta información de su base de datos.
Lo visto en el último día del taller:
-Empezamos, igual que los días anteriores, con desplazamientos alrededor del aula, tratando de llenar todo el espacio disponible y caminando -o avanzando- en tres distintos niveles: Alto, medio y bajo. Caminábamos al ritmo de unas gradas portátiles usadas como tambor. Contínuamente el instructor nos daba indicaciones como: Al cesar el sonido, saludar a la persona con la que nos cruzamos como si no nos hubieramos visto en veinte años. Hacerlo como si estuviera explotando la cabeza o saliendose los ojos. Hacerlo en camara lenta. Se trataba también de ver al público -los dos instructores- en cada variación.
-Luego nos formamos por parejas y trotábamos alrededor del aula por turnos. Al sonar un redoble de las gradas debíamos improvisar una escena. Bastante complicado. Esto se repitió dos veces.
-A continuación, varias parejas pasaron a realizar un ejercicio de traducción: Uno de los integrantes debía dar un discurso como un personaje muy importante -en un lenguaje inventado- y el compañero debía traducirlo. Muy bueno. No me ofrecí de voluntario en este.
-La última actividad -nos cortaron media hora del horario porque había una inauguración de una muestra de arte- la realizamos en grupos de cinco -o seis- integrantes: Debíamos preparar en cosa de diez minutos una coreografía y presentarla. En mi grupo elegimos una versión libre de 'Las Mañanitas'. Fuimos los primeros en realizar la presentación y se nos pidió que la repitieramos pero ahora como si fueramos un ejercito. Luego como si fueramos niños de preprimaria. Se repitió la actividad con todos los grupos -cinco grupos me parece- y siempre se solicitaba que se repitiera de forma distinta: Como locos, dramáticamente, como religiosos, etc.
Según nuestros instructores se quedaron dos actividades sin realizar, me parecieron también muy interesantes:
-En la primera actividad -por parejas- uno de los actores debía estar realizando cualquier rutina y el otro compañero debía llegar a darle una terrible noticia, tan terrible que se había quedado mudo y debía transmitir la información sin utilizar palabras.
-En la otra actividad -me parece- ambos miembros de la pareja debían interpretar la misma rutina pero uno debía realizarlo sin hablar y el otro debía narrar todo lo que se estaba realizando.
Al finalizar la coreografía nos sentamos en una ronda y comentamos lo realizado en el día -y en el taller en general-. Luego llegó la representante del CCE a entregarnos sendos diplomas de participación en el taller.
Me despedí de algunos de los participantes -realmente no tenía muchos ánimos- y esperé a la voluntaria y su novio para retornar a mi casita. En el exterior del CCE algunos de los participantes del taller se pusieron a realizar malabares -clavas y contact ball- y un par de grupos se puso a planear futuras reuniones para continuar con la práctica. A sugerencia de mi amiga me uní a uno de los grupos y estuve participando escuetamente de los planes -la verdad no creo que pueda integrarme a ninguno de los grupos por cuestiones de horario- y compartiendo un poco del cigarro que estaban circulando en el grupo.
Al final nos retiramos como a las 19:30 y tomé el bus casi a las 8:00. Llegúe a mi casa alrededor de las 9:00 y pasé a comprar algo de comida para mi cena pues no había comido nada desde ante del mediodía. Llamé a Pv para ver como había estado su día -había recibido una llamada de su cel a las 4:50 AM- y a Axl para invitarla al cine. Quedamos con Axl de reunirnos a las 5:00 pm e ir a ver Tron. Puse la alarma para mi último día de madrugar a las 4:30 y me dormí.
Al menos ayer en la mañana me tocó hacer en mi trabajo algo que me encanta: programar. Me pasé casi media mañana escribiendo código para que un cliente obtuviera cierta información de su base de datos.
Lo visto en el último día del taller:
-Empezamos, igual que los días anteriores, con desplazamientos alrededor del aula, tratando de llenar todo el espacio disponible y caminando -o avanzando- en tres distintos niveles: Alto, medio y bajo. Caminábamos al ritmo de unas gradas portátiles usadas como tambor. Contínuamente el instructor nos daba indicaciones como: Al cesar el sonido, saludar a la persona con la que nos cruzamos como si no nos hubieramos visto en veinte años. Hacerlo como si estuviera explotando la cabeza o saliendose los ojos. Hacerlo en camara lenta. Se trataba también de ver al público -los dos instructores- en cada variación.
-Luego nos formamos por parejas y trotábamos alrededor del aula por turnos. Al sonar un redoble de las gradas debíamos improvisar una escena. Bastante complicado. Esto se repitió dos veces.
-A continuación, varias parejas pasaron a realizar un ejercicio de traducción: Uno de los integrantes debía dar un discurso como un personaje muy importante -en un lenguaje inventado- y el compañero debía traducirlo. Muy bueno. No me ofrecí de voluntario en este.
-La última actividad -nos cortaron media hora del horario porque había una inauguración de una muestra de arte- la realizamos en grupos de cinco -o seis- integrantes: Debíamos preparar en cosa de diez minutos una coreografía y presentarla. En mi grupo elegimos una versión libre de 'Las Mañanitas'. Fuimos los primeros en realizar la presentación y se nos pidió que la repitieramos pero ahora como si fueramos un ejercito. Luego como si fueramos niños de preprimaria. Se repitió la actividad con todos los grupos -cinco grupos me parece- y siempre se solicitaba que se repitiera de forma distinta: Como locos, dramáticamente, como religiosos, etc.
Según nuestros instructores se quedaron dos actividades sin realizar, me parecieron también muy interesantes:
-En la primera actividad -por parejas- uno de los actores debía estar realizando cualquier rutina y el otro compañero debía llegar a darle una terrible noticia, tan terrible que se había quedado mudo y debía transmitir la información sin utilizar palabras.
-En la otra actividad -me parece- ambos miembros de la pareja debían interpretar la misma rutina pero uno debía realizarlo sin hablar y el otro debía narrar todo lo que se estaba realizando.
Al finalizar la coreografía nos sentamos en una ronda y comentamos lo realizado en el día -y en el taller en general-. Luego llegó la representante del CCE a entregarnos sendos diplomas de participación en el taller.
Me despedí de algunos de los participantes -realmente no tenía muchos ánimos- y esperé a la voluntaria y su novio para retornar a mi casita. En el exterior del CCE algunos de los participantes del taller se pusieron a realizar malabares -clavas y contact ball- y un par de grupos se puso a planear futuras reuniones para continuar con la práctica. A sugerencia de mi amiga me uní a uno de los grupos y estuve participando escuetamente de los planes -la verdad no creo que pueda integrarme a ninguno de los grupos por cuestiones de horario- y compartiendo un poco del cigarro que estaban circulando en el grupo.
Al final nos retiramos como a las 19:30 y tomé el bus casi a las 8:00. Llegúe a mi casa alrededor de las 9:00 y pasé a comprar algo de comida para mi cena pues no había comido nada desde ante del mediodía. Llamé a Pv para ver como había estado su día -había recibido una llamada de su cel a las 4:50 AM- y a Axl para invitarla al cine. Quedamos con Axl de reunirnos a las 5:00 pm e ir a ver Tron. Puse la alarma para mi último día de madrugar a las 4:30 y me dormí.
jueves, 27 de enero de 2011
Taller Teatral con Macaco Eléctrico -día dos de 3-...
Debido a lo sedentario de mi trabajo, y eso a pesar que camino todo lo que puedo, ayer amenecí con dolor en las pantorrillas, producto de los ejercicios que estuvimos haciendo en el primer día del taller de teatro.
Para el segundo día se nos había pedido que lleváramos una nariz roja, de preferencia con elástico -o pita o lazo- incluida. Como no tengo de estas y no tenía tiempo para aquirir una llevé la que utilizo en mis visitas de los sábados.
El segundo día del taller inició con caminata alrededor -y entre- el aula al ritmo del sonido de unas gradas portátiles usadas como tambor. Al haber una pausa en el redoble debíamos de saltar, decir nuestro nombre, sonreir al público, recitar una receta de comida, maltratar en un lenguaje inventado y declarar nuestro amor en forma alternativa y sucesiva.
Luego realizamos un par de rondas de cuento aportando cada uno una palabra. Luego se trató de aportar una palabra al cuento pero ir recitándolo desde el principio hasta la palabra que agregábamos. Luego, por grupos de cuatro, pasamos al frente y debíamos contar una historia manteniendo las manos detrás de la espalda. El instructor iba indicando cuando el siguiente debía dar un paso al frente y continuar con la historia.
A continuación, y siempre en una ronda, empezamos a cantar al estilo ópera. Primero utilizando lo que nos recordáramos de cualquier canción de ópera. Luego debíamos de realizar los mismos gestos y utilizar la misma voz pero recitando una receta de comida. Luego una declaración de amor. Después insultando a alguien pero con palabras sin sentido. Por último practicamos en parejas -en mi caso en trío- la técnica del espejo, con la que debíamos imitar todo lo que el compañero hacía.
La parte más importante del segundo día vino a continuación: Por grupos de tres debíamos subir al escenario -me ofrecí como voluntario en el primer grupo- y tratar de abrir una caja imaginaria, dentro de las cuales estaban las narices rojas -estas si eran reales-. Los dos compañeros con los que pasé sí son actores en serio. A uno de ellos lo ví actuar hace unos meses en una comedia que se representó al aire libre en el Cerrito del Carmen en el Festival Xpresarte. En esa obra se utilizaba incluso un perrito amaestrado.
El otro voluntario fue el que el primer día hizo toda una rutina de mimo para expresar sentimientos amorosos. Estuvimos durante un tiempo que sentí bastante largo -entre cinco y diez minutos- tratando de descubrir como abrir la caja. Probamos con palancas imaginarias, una sierra imaginaria -mi idea-, a patadas, a batazos, con dinámita -insistí bastante en el tema-, levántandola y dejando caerla, hablándole con amor, etc. Al final la instructora nos indicó que la caja estaba abierta y sacamos las narices para colocárnosla.
Todo el grupo pasó sucesivamente al escenario y, salvo un grupo que no logró integrarse bien para intentar su apertura, finalmente abrimos la caja y nos colocamos la nariz roja. Creo que se trataba de aprender a interactuar y acoplarse a las ideas que iban surgiendo en el grupo y además como una iniciación a la portación de una nariz roja. En mi caso tengo más de ocho meses de utilizar continuamente la nariz por lo que no me emocionaba mucho el resultado final. Me interesó eso sí el desarrollo sobre el escenario.
Después que todos terminaron con el ejercicio de la caja hicimos una ronda y comentamos lo visto en el día. La misma voluntaria del primer día me dió aventón a una parada del transmetro y retorné a mi casa a lavar un pantalón de lona para el viernes y a coser un botón que le falta a la camisa que planeaba utilizar hoy. Un poco antes de dormirme llamé a Pv y nos pusimos al día de nuestra semana.
Para el segundo día se nos había pedido que lleváramos una nariz roja, de preferencia con elástico -o pita o lazo- incluida. Como no tengo de estas y no tenía tiempo para aquirir una llevé la que utilizo en mis visitas de los sábados.
El segundo día del taller inició con caminata alrededor -y entre- el aula al ritmo del sonido de unas gradas portátiles usadas como tambor. Al haber una pausa en el redoble debíamos de saltar, decir nuestro nombre, sonreir al público, recitar una receta de comida, maltratar en un lenguaje inventado y declarar nuestro amor en forma alternativa y sucesiva.
Luego realizamos un par de rondas de cuento aportando cada uno una palabra. Luego se trató de aportar una palabra al cuento pero ir recitándolo desde el principio hasta la palabra que agregábamos. Luego, por grupos de cuatro, pasamos al frente y debíamos contar una historia manteniendo las manos detrás de la espalda. El instructor iba indicando cuando el siguiente debía dar un paso al frente y continuar con la historia.
A continuación, y siempre en una ronda, empezamos a cantar al estilo ópera. Primero utilizando lo que nos recordáramos de cualquier canción de ópera. Luego debíamos de realizar los mismos gestos y utilizar la misma voz pero recitando una receta de comida. Luego una declaración de amor. Después insultando a alguien pero con palabras sin sentido. Por último practicamos en parejas -en mi caso en trío- la técnica del espejo, con la que debíamos imitar todo lo que el compañero hacía.
La parte más importante del segundo día vino a continuación: Por grupos de tres debíamos subir al escenario -me ofrecí como voluntario en el primer grupo- y tratar de abrir una caja imaginaria, dentro de las cuales estaban las narices rojas -estas si eran reales-. Los dos compañeros con los que pasé sí son actores en serio. A uno de ellos lo ví actuar hace unos meses en una comedia que se representó al aire libre en el Cerrito del Carmen en el Festival Xpresarte. En esa obra se utilizaba incluso un perrito amaestrado.
El otro voluntario fue el que el primer día hizo toda una rutina de mimo para expresar sentimientos amorosos. Estuvimos durante un tiempo que sentí bastante largo -entre cinco y diez minutos- tratando de descubrir como abrir la caja. Probamos con palancas imaginarias, una sierra imaginaria -mi idea-, a patadas, a batazos, con dinámita -insistí bastante en el tema-, levántandola y dejando caerla, hablándole con amor, etc. Al final la instructora nos indicó que la caja estaba abierta y sacamos las narices para colocárnosla.
Todo el grupo pasó sucesivamente al escenario y, salvo un grupo que no logró integrarse bien para intentar su apertura, finalmente abrimos la caja y nos colocamos la nariz roja. Creo que se trataba de aprender a interactuar y acoplarse a las ideas que iban surgiendo en el grupo y además como una iniciación a la portación de una nariz roja. En mi caso tengo más de ocho meses de utilizar continuamente la nariz por lo que no me emocionaba mucho el resultado final. Me interesó eso sí el desarrollo sobre el escenario.
Después que todos terminaron con el ejercicio de la caja hicimos una ronda y comentamos lo visto en el día. La misma voluntaria del primer día me dió aventón a una parada del transmetro y retorné a mi casa a lavar un pantalón de lona para el viernes y a coser un botón que le falta a la camisa que planeaba utilizar hoy. Un poco antes de dormirme llamé a Pv y nos pusimos al día de nuestra semana.
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