lunes, 16 de julio de 2012

Permanencia total...

Busqué en internet un antónimo para el cambio... es más o menos como me siento por estos días.  Creo que por primera vez en la vida del blog -más de dos años- pasé un mes sin ingresar ninguna nueva entrada.  No le veía el sentido.  Creo que por el tiempo en que dejé de escribir leí que Saramago había pasado más de cuarenta años sin escribir porque no había encontrado algo que decir.  Me pareció interesante.

Me gustaría creer en algo.  O talvéz me gustaría creer en algo similar a la mayoría de la gente.  Dios, prosperidad, felicidad, qué se yo?.  Por estos días ya hasta me parece un sueño -por la diferencia con mi actual realidad- los seis meses que asistí a un templo Zen.  En esa época tenía la firme creencia que no seguiría buscando una forma de encontrar paz, sentido o perspectiva.

He continuado visitando -más o menos- con mi grupo de voluntarios.  No con los grupos de visita con los que estoy anotado oficialmente sino con el de mi mejor amiga y con otro elegido al azar el último sábado.  La otra semana se supone que haremos una actividad especial con los voluntarios ya graduados.  En dos semanas se viene la convocatoria para la décima generación.

Con mi grupo de los sábados por la noche se he reunido algunas semanas y otras me he quedado en mi habitación a cenar.

Mi hija segunda cumple doce años en diez días.  Le regalaré su primer teléfono celular.  He estado llegandoa ver la computadora -que no hay forma que trabaje como espero- durante las noches de miercoles de los últimos dos meses o así.  Tuve una conversació más o menos extensa con mi ex esposa hace como dos meses y ahora podemos conversar sin tanta carga emocional.  Mis chicos siguen yendo al conservatorio.

Los martes y jueves me he estado quedando por tres semanas -y faltan como otras cinco- recibiendo un curso de Reporting Services.  El trabajo sigue casi igual.  No puedo quejarme.  No sirve de nada, en todo caso.

El mes pasado leí Cometas en el cielo, En nombre de la rosa y una parte de Mientras escribo de Stephen King.  Planeo participar nuevamente en el concurso de relato corto en el que me llevé el primer lugar hace un par de años.

Hace un par de sábados me encontré a un viejo conocido, en el restaurante en el cual usualmente almorzamos con mi grupo de visita.  Me comentó que se dedica a coaching empresarial y me propuso que nos reuniéramos a tomar un cafecito cualquier día.  Aún no lo he llamado.  También se dedica a contratar personal.

Terminé de ver House y ví el último capítulo de la temporada de The Big Bang Theory.  Ví en el cine The Avengers y Men in Black III.  Empecé a ver The Newsroom. He estado tratando de conseguir videos de valores y cuestiones de ese tipo para compartirlos con mis chicos los domingos.

No se si viene a cuento pero me suena mucho este libro: La insoportable levedad del ser...

jueves, 31 de mayo de 2012

Miercoles... presentation...

El martes por la noche cancelé una reunión que íbamos a tener mi mejora amiga del voluntariado y el voluntario que nos acompañó al zoológico el domingo.  El motivo es que lo habíamos dejado casi sin opciones después del zoológico.  Cancelé la reunión porque me dí cuenta que por poco cometía el mismo error de la semana pasada:  El lunes le había indicado a mi chica mayor que llegaría a su casa para ver la computadora.  El martes por la tarde había conseguido que uno de los programadores me prestara una lectora de cd's y el martes por la noche quemé una imagen de Windows XP SP3 que tengo en mi portátil en un cd.

Ayer a las 6:30 llamé al programador -como habíamos quedado- para recordarle de la quemadora y al encontrarnos en la oficina me entregó la lectora.  Durante toda la mañana estuve reunido con mi jefe pues teníamos que realizar los preparativos de la reunión del arranque de un proyecto.  La reunión la realizamos al final de 11 a 1, y afortunadamente todo salío bien.  No exactamente como lo habíamos planeado pero bastante parecido.  Utilicé uno de los videos de Covey que había almacenado en mi buzon de gmail hace como cinco años.  Al mediodía almorcé avena y frutas.

La tarde estuvo lenta.  Estuve trabajando en una base de datos para almacenar métricas del proceso en desarrollo y a las 5:30 mi jefe me pidió que la acompañara al banco pues quería saldar -parcialmente- su deuda conmigo.  El banco estaba medio lleno -un día antes de fin de mes- y salimos del banco casi a las 6:15.  Me dirigí a mi habitación a cenar -asado, papas y soda- y un poco antes de las 8:00 me dirigí a la casa de mis peques.

Traté de reparar el sistema operativo, de restaurarlo y de rescatarlo.  No funcionó.  Al final formateamos el disco duro -son solo 10 gb-, les instalé Plants Vs Zombies y Brutal Chess.  Estuve en la casa de mis peques casi hasta las 10:00.  Al menos les dejé la máquina funcionando.  Crée una cuenta para cada uno en Windows.  Retorné a mi habitación a realizar 20 minutos de zazen y a ver una parte de Resident Evil III.  Me dormí un poco después de las 11:00.

Este día me desperté a las 6:20.  Hice 10 minutos de zazen y transcribí los pensamientos del día del libro que estoy leyendo.  Son tres pequeños párrafos.  Entré a mi trabajo un poco antes de las 8:00 y un poco después de las 8:00 mi jefe me contactó por skype para comentarme que había pedido el día pues tenía que realizar algunas gestiones  y que estaría trabajando -un poco- desde su casa.  El día va un poco lento pero debo empezar a afinar las métricas de mi proceso.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Martes... The payment day...

El día de pago en mi trabajo fue ayer -creo-. Hoy fue el dia en que pasé a depositar la mensualidad que le paso a mis peques -y a mi ex esposa, para ser exactos-.

Anoche estuve investigando un poco sobre la autora de un libro que me prestó el maestro de ajedrez de la oficina. Es interesante el método que usa: Se elige un número entre uno y nueve y se consulta ese capítulo. Se leen -y mantienen durante el día- las tres afirmaciones que corresponden al día de la semana. Se suponía iba a consultar el capítulo 5 esta mañana pero cuando retorné de mi trabajo me dí cuenta que había tomado el capítulo tres.

Por la mañana hice 10 minutos de zazen antes de planchar mi camisa y bañarme. Entré a mi trabajo un poco antes de las 8:00 y estuve trabajando en la presentación que debemos realizar mañana con mi jefa. También nos reunimos un par de horas. Casi la mitad del tiempo mi jefa me comentó lo que la habáía molestado un comentario que realizó un compañero sobre su comportamiento en la boda de la secretaria a la que asistieron el sábado por la noche. Yo decidí no ir a la misma. El lunes pasado me dieron la invitación -el número de invitados a la recepción en mi caso era: 1- y el martes pasé a Cemaco a comprar -y enviar- el respectivo regalo. No me gusta participar en celebraciones de este tipo.

Al mediodía salí a retirar dinero de la cuenta en la que me depositan el salario y a depositar la misma cantidad en la cuenta de mi ex esposa. Después de pasar a los dos bancos pasé a comprar una doblada y almorcé en mi escritorio -junto con la avena diaria-. A media tarde P nos invitó a todos a un helado. P se va dentro de dos días -por tres semanas, creo- a Haití.

Por la tarde continué trabajando en el mismo tema y un poco después de las 5:30 me retiré de la oficina. Justo un poco después de que mi jefa se retirara. Es más, aún la encontré en el ascensor. Pasé al supermercado por un par de cajas de té y un par de paquetes de galletas -vine a pegarles una frase de motivación a cada una para entregarlas mañana en la presentación-. Afortunadamente este día no llovió pues tenía ropa tendida desde el sábado por la mañana. Vine a descolgar la ropa y a realizar veinte minutos de zazen. Luego salí a comprar el pan de la cena.