Hace un par de años o algo así conseguí en una de las librerías de usados del centro La Canción de Salomón. Recuerdo que me costó como 1.5 de dolar o algo así. El libro me gustó, no solo porque es de la primer mujer negra en obtener el nobel de literatura sino por el estilo de narración que utiliza. Cultura negra.
Antes de ir a la visita hace dos sábados encontré a un voluntario leyendo El Inquisidor. Quedamos en que intercambiaríamos los libros ayer. Estoy ahora leyendo la historia de un inquisidor italiano, escrito por un argentino. Desde hace un mes o así he estado leyendo Stephen King, primero Mientras Escribo, luego Saco de Huesos, La Milla Verde y La Zona Muerta. Además, hemos tratado -con mi jefe- de revivir el grupo de lectura que tenían el año pasado en la oficina. Nos juntamos seis personas en el área de café de un Mc Donalds, el miércoles pasado, para comentar el primer capítulo de Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, de Dale Carnegie. No leo ahora muchos libros de este tipo pero me llamó la atención el reunirnos a conversar sobre libros.
Con mi jefe la relación no ha mejorado, es más, creo que se ha deteriorado más. Tengo cada vez menos paciencia con sus actos de inmadurez. Estuve hace unas dos o tres semans en conversaciones con mi ex jefa -via Skipe- sobre una oportunidad en la empresa en la que ella trabaja ahora. Supuestamente había pero para una posición que se mueve bastante entre países. Creo que, a menos que haya una real emergencia, pasaré de una posición de ese tipo. Los domingos con mis hijos son prioridad.
El viernes al mediodía se realizó una reunión en mi oficina para entregar los certificados del curso de reportes en el que estuve participando el mes anterior. Sorpresivamente -para mí mismo- fuí la nota más alta del curso y me entregaron una nota especial, del instructor del curso y el jefe máximo, además de los diplomas que me amparan como programador de una lenguaje de bases de datos y reporterías.
No he visto Batman, ni Spiderman, ni La Era del Hielo 4 ni ninguna de las películas que han estrenado últimamente. Simplemente no he encontrado con quien ir a verlas. Hace una semana o así mi ex esposa me convocó a su casa para que conversáramos con mi chica mayor. La adolescencia entró completamente en su vida y parece que va a perder matemáticas este año. Qué vaina.
Ayer se celebró el quinto aniversario de Fábrica de Sonrisas, el voluntariado que -lo repito- salvó mi vida hace un par de años. Cada año ha estado variando la forma de celebrar el aniversario. Hace dos años tuvimos un combate general en el lodo en el que terminé tirando mis zapatos y ropa que utilicé ese día. El año pasado se trató de organizar una pequeña feria tipo pueblo. No fue tan tan atractiva. Este año se organizó una serie de visitas masivas, incluyendo a los voluntarios de las sedes del interior y de El Salvador. Nuestro bus -eran como veinte- y otro nos dirigimos al hospital psiquiátrico de una de las zonas de la periferia de la ciudad. Terribles las condiciones en las que viven los internos. Al final de la visita estuve conversando en inglés con uno de los paciente durante una media hora o así.
De hecho había contactado a una chica de El Salvador un par de días antes de la visita y nos conocimos y estuvimos conversando un poco fuera de la fiesta que se celebró anoche. No soy fanático de fiestas - no me gusta bailar- pero me pareció que estaría animada ya que se había anunciado la presencia de un par de grupos de reggae. Al final la fiesta no estuvo tan tan bien. Si llegó la banda de reggae y un par de DJ's, estuvimos bailando en grupo con varios de los que habíamos visitado por la mañana. Un poco después de las nueve acompañé a mi mejor amiga del voluntariado a la plaza frente a la que se celebraba la fiesta pues necesitaba aire fresco. Allí me reencontré con mi nueva amiga salvadoreña y estuvimos como una hora conversando entre todos. El voluntario que vive en la misma colonia me llamó un poco antes de las diez para comentarme que se retiraba de la fiesta y ofrecerme jalón a mi casa. Aún pasamos a cenar a un Mc Donald's -yo un Mc Flurry-.
Desde hace un par de día estoy llevando un diario de mis gastos -creo que es otra vez esa época del año-, pues lo que usualmente utilizo en un mes lo gasté esta vez en tres semanas. Quiero comprobar cual es el nivel real de mis gastos. Lo que planeo hacer es ver cuantos días me dura realmente lo que había contemplado -desde hace casi cuatro años- para gastar en un mes.
El lugar en el que registro los sucesos que se van dando para resolver mi koan personal...
domingo, 26 de agosto de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
Permanencia total...
Busqué en internet un antónimo para el cambio... es más o menos como me siento por estos días. Creo que por primera vez en la vida del blog -más de dos años- pasé un mes sin ingresar ninguna nueva entrada. No le veía el sentido. Creo que por el tiempo en que dejé de escribir leí que Saramago había pasado más de cuarenta años sin escribir porque no había encontrado algo que decir. Me pareció interesante.
Me gustaría creer en algo. O talvéz me gustaría creer en algo similar a la mayoría de la gente. Dios, prosperidad, felicidad, qué se yo?. Por estos días ya hasta me parece un sueño -por la diferencia con mi actual realidad- los seis meses que asistí a un templo Zen. En esa época tenía la firme creencia que no seguiría buscando una forma de encontrar paz, sentido o perspectiva.
He continuado visitando -más o menos- con mi grupo de voluntarios. No con los grupos de visita con los que estoy anotado oficialmente sino con el de mi mejor amiga y con otro elegido al azar el último sábado. La otra semana se supone que haremos una actividad especial con los voluntarios ya graduados. En dos semanas se viene la convocatoria para la décima generación.
Con mi grupo de los sábados por la noche se he reunido algunas semanas y otras me he quedado en mi habitación a cenar.
Mi hija segunda cumple doce años en diez días. Le regalaré su primer teléfono celular. He estado llegandoa ver la computadora -que no hay forma que trabaje como espero- durante las noches de miercoles de los últimos dos meses o así. Tuve una conversació más o menos extensa con mi ex esposa hace como dos meses y ahora podemos conversar sin tanta carga emocional. Mis chicos siguen yendo al conservatorio.
Los martes y jueves me he estado quedando por tres semanas -y faltan como otras cinco- recibiendo un curso de Reporting Services. El trabajo sigue casi igual. No puedo quejarme. No sirve de nada, en todo caso.
El mes pasado leí Cometas en el cielo, En nombre de la rosa y una parte de Mientras escribo de Stephen King. Planeo participar nuevamente en el concurso de relato corto en el que me llevé el primer lugar hace un par de años.
Hace un par de sábados me encontré a un viejo conocido, en el restaurante en el cual usualmente almorzamos con mi grupo de visita. Me comentó que se dedica a coaching empresarial y me propuso que nos reuniéramos a tomar un cafecito cualquier día. Aún no lo he llamado. También se dedica a contratar personal.
Terminé de ver House y ví el último capítulo de la temporada de The Big Bang Theory. Ví en el cine The Avengers y Men in Black III. Empecé a ver The Newsroom. He estado tratando de conseguir videos de valores y cuestiones de ese tipo para compartirlos con mis chicos los domingos.
No se si viene a cuento pero me suena mucho este libro: La insoportable levedad del ser...
Me gustaría creer en algo. O talvéz me gustaría creer en algo similar a la mayoría de la gente. Dios, prosperidad, felicidad, qué se yo?. Por estos días ya hasta me parece un sueño -por la diferencia con mi actual realidad- los seis meses que asistí a un templo Zen. En esa época tenía la firme creencia que no seguiría buscando una forma de encontrar paz, sentido o perspectiva.
He continuado visitando -más o menos- con mi grupo de voluntarios. No con los grupos de visita con los que estoy anotado oficialmente sino con el de mi mejor amiga y con otro elegido al azar el último sábado. La otra semana se supone que haremos una actividad especial con los voluntarios ya graduados. En dos semanas se viene la convocatoria para la décima generación.
Con mi grupo de los sábados por la noche se he reunido algunas semanas y otras me he quedado en mi habitación a cenar.
Mi hija segunda cumple doce años en diez días. Le regalaré su primer teléfono celular. He estado llegandoa ver la computadora -que no hay forma que trabaje como espero- durante las noches de miercoles de los últimos dos meses o así. Tuve una conversació más o menos extensa con mi ex esposa hace como dos meses y ahora podemos conversar sin tanta carga emocional. Mis chicos siguen yendo al conservatorio.
Los martes y jueves me he estado quedando por tres semanas -y faltan como otras cinco- recibiendo un curso de Reporting Services. El trabajo sigue casi igual. No puedo quejarme. No sirve de nada, en todo caso.
El mes pasado leí Cometas en el cielo, En nombre de la rosa y una parte de Mientras escribo de Stephen King. Planeo participar nuevamente en el concurso de relato corto en el que me llevé el primer lugar hace un par de años.
Hace un par de sábados me encontré a un viejo conocido, en el restaurante en el cual usualmente almorzamos con mi grupo de visita. Me comentó que se dedica a coaching empresarial y me propuso que nos reuniéramos a tomar un cafecito cualquier día. Aún no lo he llamado. También se dedica a contratar personal.
Terminé de ver House y ví el último capítulo de la temporada de The Big Bang Theory. Ví en el cine The Avengers y Men in Black III. Empecé a ver The Newsroom. He estado tratando de conseguir videos de valores y cuestiones de ese tipo para compartirlos con mis chicos los domingos.
No se si viene a cuento pero me suena mucho este libro: La insoportable levedad del ser...
jueves, 31 de mayo de 2012
Miercoles... presentation...
El martes por la noche cancelé una reunión que íbamos a tener mi mejora amiga del voluntariado y el voluntario que nos acompañó al zoológico el domingo. El motivo es que lo habíamos dejado casi sin opciones después del zoológico. Cancelé la reunión porque me dí cuenta que por poco cometía el mismo error de la semana pasada: El lunes le había indicado a mi chica mayor que llegaría a su casa para ver la computadora. El martes por la tarde había conseguido que uno de los programadores me prestara una lectora de cd's y el martes por la noche quemé una imagen de Windows XP SP3 que tengo en mi portátil en un cd.
Ayer a las 6:30 llamé al programador -como habíamos quedado- para recordarle de la quemadora y al encontrarnos en la oficina me entregó la lectora. Durante toda la mañana estuve reunido con mi jefe pues teníamos que realizar los preparativos de la reunión del arranque de un proyecto. La reunión la realizamos al final de 11 a 1, y afortunadamente todo salío bien. No exactamente como lo habíamos planeado pero bastante parecido. Utilicé uno de los videos de Covey que había almacenado en mi buzon de gmail hace como cinco años. Al mediodía almorcé avena y frutas.
La tarde estuvo lenta. Estuve trabajando en una base de datos para almacenar métricas del proceso en desarrollo y a las 5:30 mi jefe me pidió que la acompañara al banco pues quería saldar -parcialmente- su deuda conmigo. El banco estaba medio lleno -un día antes de fin de mes- y salimos del banco casi a las 6:15. Me dirigí a mi habitación a cenar -asado, papas y soda- y un poco antes de las 8:00 me dirigí a la casa de mis peques.
Traté de reparar el sistema operativo, de restaurarlo y de rescatarlo. No funcionó. Al final formateamos el disco duro -son solo 10 gb-, les instalé Plants Vs Zombies y Brutal Chess. Estuve en la casa de mis peques casi hasta las 10:00. Al menos les dejé la máquina funcionando. Crée una cuenta para cada uno en Windows. Retorné a mi habitación a realizar 20 minutos de zazen y a ver una parte de Resident Evil III. Me dormí un poco después de las 11:00.
Este día me desperté a las 6:20. Hice 10 minutos de zazen y transcribí los pensamientos del día del libro que estoy leyendo. Son tres pequeños párrafos. Entré a mi trabajo un poco antes de las 8:00 y un poco después de las 8:00 mi jefe me contactó por skype para comentarme que había pedido el día pues tenía que realizar algunas gestiones y que estaría trabajando -un poco- desde su casa. El día va un poco lento pero debo empezar a afinar las métricas de mi proceso.
Ayer a las 6:30 llamé al programador -como habíamos quedado- para recordarle de la quemadora y al encontrarnos en la oficina me entregó la lectora. Durante toda la mañana estuve reunido con mi jefe pues teníamos que realizar los preparativos de la reunión del arranque de un proyecto. La reunión la realizamos al final de 11 a 1, y afortunadamente todo salío bien. No exactamente como lo habíamos planeado pero bastante parecido. Utilicé uno de los videos de Covey que había almacenado en mi buzon de gmail hace como cinco años. Al mediodía almorcé avena y frutas.
La tarde estuvo lenta. Estuve trabajando en una base de datos para almacenar métricas del proceso en desarrollo y a las 5:30 mi jefe me pidió que la acompañara al banco pues quería saldar -parcialmente- su deuda conmigo. El banco estaba medio lleno -un día antes de fin de mes- y salimos del banco casi a las 6:15. Me dirigí a mi habitación a cenar -asado, papas y soda- y un poco antes de las 8:00 me dirigí a la casa de mis peques.
Traté de reparar el sistema operativo, de restaurarlo y de rescatarlo. No funcionó. Al final formateamos el disco duro -son solo 10 gb-, les instalé Plants Vs Zombies y Brutal Chess. Estuve en la casa de mis peques casi hasta las 10:00. Al menos les dejé la máquina funcionando. Crée una cuenta para cada uno en Windows. Retorné a mi habitación a realizar 20 minutos de zazen y a ver una parte de Resident Evil III. Me dormí un poco después de las 11:00.
Este día me desperté a las 6:20. Hice 10 minutos de zazen y transcribí los pensamientos del día del libro que estoy leyendo. Son tres pequeños párrafos. Entré a mi trabajo un poco antes de las 8:00 y un poco después de las 8:00 mi jefe me contactó por skype para comentarme que había pedido el día pues tenía que realizar algunas gestiones y que estaría trabajando -un poco- desde su casa. El día va un poco lento pero debo empezar a afinar las métricas de mi proceso.
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