Hace cuatro años empecé este blog. Estaba pasando por mi primer período entre trabajos después del retorno definitivo a mi país. Estaba aún tratando de establecer un horario adecuado con mis peques, tenía a una amiga acá en donde vivo y, al igual que ahora, ninguna relación especial. Mis días transcurrían mayormente dentro de mi habitación. Leyendo, viendo películas, navegando internet. Más o menos como estos últimos tres días.
El martes por la mañana nos reunió la jefa de mi jefa y nos anunció los cambios. El 30% del personal se quedará con ella y mi jefa, el resto se integrará a una nueva división dentro de la gerencia. Yo quedé entre los que se quedarían con mi jefa. Al mediodía salí al protocolo bancario: Deposité un cheque con casi todo mi salario en la cuenta en donde tengo la mayor parte de mis ahorros. De esa misma cuenta retiré una cantidad un poco menor a la depositada por medio del cheque. Deposité una pequeña parte en la otra cuenta de ahorros que tengo, la mensualidad de mis peques en la cuenta de mi ex esposa y la parte que espero que me sirva para pasar un mes en la cuenta que manejo con tarjeta de débito. Luego retorné a almorzar a mi oficina: sopa con verduras.
El trabajo estuvo bien irregular entre el lunes y el martes. Traté de avanzar en el par de proyectos que seguirán bajo mi responsabilidad sin importar del lado del que trabaje. Por la tarde el jefe de la jefa de mi jefa nos reunió a todos en la sala de reuniones e hizo la presentación oficial del nuevo gerente. Un poco antes de la reunión la jefa de mi jefa me indicó que siempre debía cambiarme de área, o sea, ya no trabajaría con mi jefa. La reunión me pareció bastante bizarra, el jefe de la jefa de mi jefa no me pareció una persona muy profesional para hacerse cargo de un área tan grande pero algo debe tener para haber llegado a esa posición.
El nuevo gerente se ve bastante tranquilo. Ya había buscado su perfil en linkedin y sabía más o menos sus competencias. Por una parte me decepcionaba no seguir con mi jefa, por otra parte me gustaba continuar trabajando en proyectos, que era la razón principal de haberme cambiado de trabajo. En fin. Continué trabajando y un poco antes de las seis mi jefa me indicó que su jefa nos llamaba a reunión. Me imaginé que la reunión era para contarnos algo de las decisiones tomadas. Al final resultó que -al final final- continúo trabajando con mi jefa: Uno de los analistas que debía pasar con mi jefa pidió expresamente a la jefa de las supervisoras continuar en la misma posición.
Como me sentí bastante intranquilo con los cambios, y la jefa de mi jefa dijo que tenía que hablar con su jefe para ver si era posible dejar las posiciones de acuerdo a como ella esperaba, me retiré de la oficina un poco antes de las seis -es la primera vez que salgo tan temprano-. Vine a cenar té y pan tostado. También llamé a Al pues habíamos estado intercambiando mensajes por googletalk para ponernos de acuerdo sobre el día en que nos veríamos.
El miercoles empezaba nuestro feriado de semana santa. Entre mis planes estaba ver a Al el miercoles por la tarde, ir a la casa de mis papás el jueves, tener a mis chicos el viernes y aún no tenía planes para el sábado. Con Al habíamos quedado que me confirmaría si almorzábamos juntos el miercoles pues supuestamente debía ponerse de acuerdo con unas amigas para salir ese día o al día siguiente. Al me llamó un poco después de las once y quedamos de vernos en un restaurante a la una de la tarde.
A las doce del mediodía toda la oficina empezó a despedirse y retirarse. El compañero del BMW -ahora pasó a trabajar con mi jefa- me dió aventón a la estación del transurbano en donde me ha dejado frecuentemente y desde allí caminé a una estación del Transmetro para -dos estaciones más abajo- llegar al restaurante en donde nos habíamos citado con Al. Llegué al lugar como cinco minutos antes de la una y esperé hasta la 1:20, como Al no aparecía la llamé y resultó que estaba en el restaurante de la misma cadena pero de otra calzada. Me ofrecí a llegar a donde ella estaba pero prefirió conducir hasta mi ubicación.
Almorzamos, yo una hamburguesa y ella uno de los almuerzos de la casa. Conversamos un poco -es un poco difícil- y luego de una hora o así entre almuerzo y plática me preguntó si tenía planes para la tarde, le indiqué que quería invitarla a ver una película en mi habitación. Nos venimos. Yo quería que vieramos una comedia pero como le conté que acababa de ver El Lado Luminoso de la Vida, prefirió ver esa. Con cinco o diez minutos de película le comenté que había algo que había querido hacer desde que nos encontramos y empecé a besarla. Respondió a mis besos y luego paramos. Me dijo que quería dejar bien en claro que no quería nada serio. Yo estuve de acuerdo. Que no quería llamadas excesivas -por lo que nos peleamos hace dos años-, yo estuve de acuerdo. Otro par de condiciones por el estilo y todo iba bien.
Empezamos a desvestirnos y a acariciarnos más profundamente. En un momento me pidió que paráramos y me indicó que no podía seguir. Que no sentía que fuera justo para mí y blah blah blah. También que ha empezado a salir con un amigo y que aunque no son nada -y no sabe si llegarán a serlo- sentiría que estaba traicionándolo. Traté de razonar sobre lo claro que estábamos ambos en lo que estabamos haciendo y en que eramos ya dos adultos. Al final se vistió y se fue.
Pasé el resto de la tarde tratando de racionalizar lo ocurrido. Un poco antes del anochecer salí a la pastelería a comprar una porción grande de chocolate. También le comenté la escena a un par de amigas por facebook -una colombiana y una local-, ambas coincidieron en que era momento de buscar a alguien más. Yo creo que es el momento de ya no buscar más a alguien más.
El jueves me pasé todo el día en mi habitación. Y casi todo el día en cama. Me parece que me había dormido bastante tarde y me desperté a las 10:00. Estuve viendo películas -Skyfall- en mi compu y leyendo un poco. Salí unicamente un poco después del mediodía a comprar Pollo Pinulito. Retorné a almorzar a mi habitación y ya no salí más. Me dormí un poco antes de medianoche porque el viernes debía ir a traer a mis peques.
El viernes me desperté a las 7:00. Como tenía la habitación bastante limpia y ordenada seguí dormitando hasta las 9:00. Fuí por mis peques a las 9:30 y estuvimos la mayor parte de la mañana en mi habitación, compu, cubos de rubik y ejercicios de ajedrez. Un poco antes del mediodía fuímos a un supermercado a comprar pollo y embutidos y preparamos un buen asado. Después del almuerzo estuvimos leyendo un poco y jungando Clue y Scrabble. Para terminar el día vimos un poco de En camino a El Dorado. A las seis los fuí a dejar a su casa. Con el voluntario que vive en la misma colonia habíamos dejado abierta la posiblidad de cenar este día, le había enviado un mensaje de texto y me respondió que andaba fuera de su casa. Compré unas galletas y cené eso y te.
Hoy era el otro día temido. Sin nada que hacer. La verdad es que antes me deprimía pasar todo el día en mi habitación, usualmente sin vestirme, navegando por internet, leyendo algo o viendo películas. Ahora creo que ya lo estoy aceptando mejor. Digo, el jueves no me sentí tan mal de hacerlo. Igual, creo que a partir del lunes el trabajo estará más intenso de lo que ha estado durante estos dos meses. Ayer recibí un sms de mi ex jefa reclamándome que no le conteste sus mensajes en facebook y por haberle ocultado mi verdadera razón de salirme de mi anterior trabajo. Me escribió más o menos lo mismo por facebook: Que ella se había portando muy bien conmigo y que no entendía mis razones. La gente.
El lugar en el que registro los sucesos que se van dando para resolver mi koan personal...
sábado, 30 de marzo de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Idus de Marzo...
No se porqué marzo trae cambios usualmente a mi vida. Hace dos años estuve en un par de tórridas semanas con Al.
El fin de semana antepasado visitamos nuevamente el orfanato más grande de la ciudad y el área de maternidad del hospital más grande del centro histórico. Me acompañaron en la visita de la tarde dos voluntarios del grupo de la mañana. Uno de ellos es uno de los que mejor me cae pues se esfuerza en visitar a personas con necesidades a pesar de lo que lo cansa su prótesis -le falta la pierna izquierda desde la rodilla-.
Al final el voluntario de la prótesis me acompañó a la cena en la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Nos retiramos del lugar como a las 10:00. Me pasaron a dejar a mi habitación y me dormí un poco antes de medianoche. El domingo preparé un desayuno más o menos normal en la casa de mis chicos y fuimos al IRTRA, todo normal.
Durante la semana continúo casi la misma rutina de entradas antes de las ocho y salidas alrededor de las 7:00 pm. El martes por la mañana pasé a la casa de mis chicos pues era el cumpleaños de mi hijo menor y pasé a darle un abrazo.
Un par de días de la semana pasada me vine en Transmetro, otro día me dió aventón la compañera de mi jefa y el viernes el compañero que entró la misma semana que yo a la empresa me pasó a dejar a una estación del Transurbano. Ese día pasé a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia.
El sábado ya habían anunciado que no iban a haber visitas por lo que estaba dudando si irme a un círculo de lectura o a una reunion con mi clan oficial de visitas de la mañana de los sábados. Como también tenía que comprar el regalo de mi chico y quería ir a ver La Vía Dolorosa a la Frater mejor me fuí al círculo de lectura. Encontré -después de más de un año- a Engler quien me regaló una copia de su libro Postales. Estuvimos hablando -eramos como nueve o diez personas- sobre El Viejo y El Mar. El estilo, las historias, los personajes. Incluso llegó un noticiero de la televisión a cubrir la actividad.
Como al mediodía concluímos la actividad -el otro moderador del grupo me propuso involucrarme un poco más- y pasé a la venta de libros usados en donde compré El Poney Rojo de Steinceck, Pide Otra Pizza Por Favor! de Jesús Carazo y otro libro de un autor inglés. Pasé al supermercado a comprar un Lego que es también un juego de mesa y pasé a almorzar al Taco en el que usualmente nos reuníamos antes de realizar las visitas. Allí encontré a otros tres voluntarios y estuve con ellos casi una hora entre comida y conversación.
Luego me vine a mi casita. Un poco antes de salir de Taco me había llamado el voluntario que vive en la misma colonia para comentarme que no iríamos a ver La Vía Dolorosa como habíamos planeado pues el voluntario más grande de nuestro grupo de los sábados por la noche estaba teniendo una crísis familiar y habían planeado reunirnos para cenar e ir al cine como una muestra de apoyo.
Vine a mi habitación a leer un poco y me dormí. Como a las siete -luego de un par de llamadas- me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia y de allí nos fuímos a Miraflores en donde estaban dos voluntarias y el voluntario de la crisis familiar. Cenamos -tarde- comida china y entramos a ver Jack el Cazagigantes. Después de la película -terminó casi a medianoche- pasamos con el voluntario que vive en la misma colonia a una gasolinera por un capuchino y un pastel. Vine a mi casita a leer un poco aún y terminé durmiendome un poco después de la una de la mañana.
El domingo me levanté a lavar las camisas que había dejado en remojo el día anterior y pasé al supermercado a comprar un litro de yogurt. Preparé un desayuno a base de huevos, salchicas, yogurt, cereal de chocolate y banano. Venimos a mi habitación a leer un poco y jugar ajedrez. Luego fuimos a almorzar a Taco Bell y luego retornamos a jugar Scrabble, el Lego que mi hijo recibió de regalo y Clue. Después de ver un poco de El Dorado los fuí a dejar a su casa.
Retorné a mi habitación a cenar y a dejar un poco ordenado para empezar la semana bien. Ví también El Lado Luminoso de la vida. Me pareció aceptable. Me dormí un poco antes de las once de la noche.
Este día me levanté a las 5:30 y preparé los panes que estoy llevando los lunes a mi oficina, planché la camisa del día y me rasuré -barba de cinco días-. Llegué a mi oficina como a las siete y media -a partir del viernes que llegaron a registrar la huella ya puedo marcar entrada y salida-. Estuve en la mañana trabajando en un documento que debía revisar aunque me sentía bastante indispuesto -creo que me estaba molestando la presión-.
Mi jefa tuvo una reunión de emergencia con su jefa y el jefe de su jefa y me pidió que la cubriera en una reunión en el edificio principal de la empresa. Me dirigí a la reunión en compañía de dos ejecutivos que estaban organizándola y retorné como a la hora y media a la oficina. Que se veía vacía. La compañera de mi jefa que usualmente me dá aventón salió de su oficina y me indicó que debía entrar a la oficina de mi jefa pues habían reuniones grupales.
El rostro de mi jefa era bastante expresivo: Estaba en shock. En la reunión que acababan de tener se anunció que dividirían el área. Una pequeña parte quedará en donde está actualmente y el resto se irá a otra división. Personalmente no lo ví tan mal, igual acabo de entrar por lo que no creo que me cueste mucho integrarme a otra área. El ánimo en general de la oficina estuvo bastante bajo el resto del día. Traté de avanzar en otro par de tareas que tenía pendientes y como a media tarde me reuní con mi jefa para evaluar otra herramienta de gestión. Ella ya estaba un poco más calmada pero aún así me externó su preocupación por los cambios.
Salí al final como a las siete con la compañera de mi jefa -sospecho que será mi nueva jefa-. Esta señora es la que más tiempo tiene de las tres supervisoras y me comentó que mi jefa actual se quedará seguramente en el área con cinco personas -ahorita tiene a cuatro en su equipo- pero no seguramente con las que tiene actualmente. El resto se los dividirá entre ella y la otra supervisora y pasarán a la otra área. Eso si me preocupó un poco.
La compañera de mi jefa pasó a dejarme a un par de calles de mi habitación y vine a cambiarme de ropa -ha habido un calor bastante fuerte estos días-. Salí a comprar pan para la cena y salchicas para el almuerzo de mañana. Espero poder pasar dinero mañana de mi cuenta monetaria a mis cuentas de ahorro y la cuenta de mi ex esposa. Mañan -según mi posible nueva jefa- la jefa de mi jefa hará el anuncio oficial de la nueva organización. Veremos como va eso.
El fin de semana antepasado visitamos nuevamente el orfanato más grande de la ciudad y el área de maternidad del hospital más grande del centro histórico. Me acompañaron en la visita de la tarde dos voluntarios del grupo de la mañana. Uno de ellos es uno de los que mejor me cae pues se esfuerza en visitar a personas con necesidades a pesar de lo que lo cansa su prótesis -le falta la pierna izquierda desde la rodilla-.
Al final el voluntario de la prótesis me acompañó a la cena en la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Nos retiramos del lugar como a las 10:00. Me pasaron a dejar a mi habitación y me dormí un poco antes de medianoche. El domingo preparé un desayuno más o menos normal en la casa de mis chicos y fuimos al IRTRA, todo normal.
Durante la semana continúo casi la misma rutina de entradas antes de las ocho y salidas alrededor de las 7:00 pm. El martes por la mañana pasé a la casa de mis chicos pues era el cumpleaños de mi hijo menor y pasé a darle un abrazo.
Un par de días de la semana pasada me vine en Transmetro, otro día me dió aventón la compañera de mi jefa y el viernes el compañero que entró la misma semana que yo a la empresa me pasó a dejar a una estación del Transurbano. Ese día pasé a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia.
El sábado ya habían anunciado que no iban a haber visitas por lo que estaba dudando si irme a un círculo de lectura o a una reunion con mi clan oficial de visitas de la mañana de los sábados. Como también tenía que comprar el regalo de mi chico y quería ir a ver La Vía Dolorosa a la Frater mejor me fuí al círculo de lectura. Encontré -después de más de un año- a Engler quien me regaló una copia de su libro Postales. Estuvimos hablando -eramos como nueve o diez personas- sobre El Viejo y El Mar. El estilo, las historias, los personajes. Incluso llegó un noticiero de la televisión a cubrir la actividad.
Como al mediodía concluímos la actividad -el otro moderador del grupo me propuso involucrarme un poco más- y pasé a la venta de libros usados en donde compré El Poney Rojo de Steinceck, Pide Otra Pizza Por Favor! de Jesús Carazo y otro libro de un autor inglés. Pasé al supermercado a comprar un Lego que es también un juego de mesa y pasé a almorzar al Taco en el que usualmente nos reuníamos antes de realizar las visitas. Allí encontré a otros tres voluntarios y estuve con ellos casi una hora entre comida y conversación.
Luego me vine a mi casita. Un poco antes de salir de Taco me había llamado el voluntario que vive en la misma colonia para comentarme que no iríamos a ver La Vía Dolorosa como habíamos planeado pues el voluntario más grande de nuestro grupo de los sábados por la noche estaba teniendo una crísis familiar y habían planeado reunirnos para cenar e ir al cine como una muestra de apoyo.
Vine a mi habitación a leer un poco y me dormí. Como a las siete -luego de un par de llamadas- me dirigí a la casa del voluntario que vive en la misma colonia y de allí nos fuímos a Miraflores en donde estaban dos voluntarias y el voluntario de la crisis familiar. Cenamos -tarde- comida china y entramos a ver Jack el Cazagigantes. Después de la película -terminó casi a medianoche- pasamos con el voluntario que vive en la misma colonia a una gasolinera por un capuchino y un pastel. Vine a mi casita a leer un poco aún y terminé durmiendome un poco después de la una de la mañana.
El domingo me levanté a lavar las camisas que había dejado en remojo el día anterior y pasé al supermercado a comprar un litro de yogurt. Preparé un desayuno a base de huevos, salchicas, yogurt, cereal de chocolate y banano. Venimos a mi habitación a leer un poco y jugar ajedrez. Luego fuimos a almorzar a Taco Bell y luego retornamos a jugar Scrabble, el Lego que mi hijo recibió de regalo y Clue. Después de ver un poco de El Dorado los fuí a dejar a su casa.
Retorné a mi habitación a cenar y a dejar un poco ordenado para empezar la semana bien. Ví también El Lado Luminoso de la vida. Me pareció aceptable. Me dormí un poco antes de las once de la noche.
Este día me levanté a las 5:30 y preparé los panes que estoy llevando los lunes a mi oficina, planché la camisa del día y me rasuré -barba de cinco días-. Llegué a mi oficina como a las siete y media -a partir del viernes que llegaron a registrar la huella ya puedo marcar entrada y salida-. Estuve en la mañana trabajando en un documento que debía revisar aunque me sentía bastante indispuesto -creo que me estaba molestando la presión-.
Mi jefa tuvo una reunión de emergencia con su jefa y el jefe de su jefa y me pidió que la cubriera en una reunión en el edificio principal de la empresa. Me dirigí a la reunión en compañía de dos ejecutivos que estaban organizándola y retorné como a la hora y media a la oficina. Que se veía vacía. La compañera de mi jefa que usualmente me dá aventón salió de su oficina y me indicó que debía entrar a la oficina de mi jefa pues habían reuniones grupales.
El rostro de mi jefa era bastante expresivo: Estaba en shock. En la reunión que acababan de tener se anunció que dividirían el área. Una pequeña parte quedará en donde está actualmente y el resto se irá a otra división. Personalmente no lo ví tan mal, igual acabo de entrar por lo que no creo que me cueste mucho integrarme a otra área. El ánimo en general de la oficina estuvo bastante bajo el resto del día. Traté de avanzar en otro par de tareas que tenía pendientes y como a media tarde me reuní con mi jefa para evaluar otra herramienta de gestión. Ella ya estaba un poco más calmada pero aún así me externó su preocupación por los cambios.
Salí al final como a las siete con la compañera de mi jefa -sospecho que será mi nueva jefa-. Esta señora es la que más tiempo tiene de las tres supervisoras y me comentó que mi jefa actual se quedará seguramente en el área con cinco personas -ahorita tiene a cuatro en su equipo- pero no seguramente con las que tiene actualmente. El resto se los dividirá entre ella y la otra supervisora y pasarán a la otra área. Eso si me preocupó un poco.
La compañera de mi jefa pasó a dejarme a un par de calles de mi habitación y vine a cambiarme de ropa -ha habido un calor bastante fuerte estos días-. Salí a comprar pan para la cena y salchicas para el almuerzo de mañana. Espero poder pasar dinero mañana de mi cuenta monetaria a mis cuentas de ahorro y la cuenta de mi ex esposa. Mañan -según mi posible nueva jefa- la jefa de mi jefa hará el anuncio oficial de la nueva organización. Veremos como va eso.
martes, 12 de marzo de 2013
Better...
Y bien, mi semana mejoró después del lunes de la semana pasada. El martes ya llegué un poco más tranquilo y me dediqué más a lo mío. También le comenté a mi jefa sobre lo que me había puesto de bajón unas semanas antes: La cantidad de impuestos que debo pagar -realmente estoy ganando bastante menos que en mi anterior trabajo- y el hecho de que -por ahora- no tenga opción a una maestría -de coordinadores para arriba-.
El miercoles y el jueves salí a almorzar con el compañero que me ha dado aventón algunas veces. El viernes llevé avena. Desde el martes hasta el viernes estuve esperando a la compañera de mi jefa para que me diera aventón a mi colonia.
A partir del martes se había hablado en mi área de celebrar el día de la mujer. Tocaba el vienres. A partir del miercoles nos pusimos de acuerdo con Di, Champ y Frid para comprar rosas, imprimir unas tarjetitas y repartir el viernes unos chocolates y pastel. El jueves Di cumplió ocho años de trabajar en la oficina -admirable, realmente- y había comprado unos pies de queso para celebrarlo. Sobró uno y ese utilizamos al día siguiente. El discurso fue por mi cuenta. Hice una pequeña remembranza de Esther, las hermanas Mirabal, Ada Lovelace y Marie Curie.
El miercoles en la noche dejé mis batas en remojo. Las lavé el jueves por la mañana. El jueves por la noche dejé mi ropa de cama en remojo -dormí con una sleeping bag-, el viernes por la mañana las dejé tendidas. Habíamos estado en conversaciones -msg, gmail y cel- con Al y había posibilidades de que viniera el sábado. Prefiero estar preparado. Al menos tendría sábanas frescas.
El viernes salimos un poco después de las siete de la oficina. La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y vine a descolgar la ropa de cama y a cambiarme de ropa para ir a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Al me envió un mensajes comentándome que el sábado tenía una cena con su familia y que no podría venir. Estuve viendo un poco de The Words, muy buena película.
El sábado me levanté temprano y pasé por el voluntario que vive en la misma colonia. Fuímos al orfanato más grande de la ciudad. Estuve jugando con el mismo niño -y otros seis o siete más- que la semana pasada. Después de la visita pasamos por los helados y sentí que eso fue parte de lo que me hizo daño la semana pasada. De todos modos comimos allí y luego me dirigí a la visita de la tarde. En el área de maternidad del hospital más grande del centro.
Después de la visita retorné a mi habitación y estaba viendo aún The Words. Me quedé dormido y me levanté a las 11:00 pm. Salí a dejar ropa en remojo y continué durmiendo hasta las siete dle sábado. Me levanté a lavar mis camisas y luego me fuí a la casa de mis peques. Preparé huevos duros con jamón frito y aguacate. Mi hija mayor me ayudó a pelar una papaya pero botó la mayor parte cuando pasaba de la cocina al comedor. Desayunamos y luego venimos a mi habitación.
Estoy tratando de cambiar el ritmo. En vez de que los tres se pongan a armar tres cubos de Rubik -me estoy quedando sin cubos- ahora estamos turnándonos para que uno de ellos use la compu, el otro arme cubos de rubik y el otro converse conmigo. Mi hija mayor me contó que un compañero con el que ha estudiado casi tres años entró intempestivamente a una clase en donde ella estaba y gritó a los cuatro vientos 'K te amo!!!'. Típicos adolescentes, creo. Le comenté que debía de tener cuidado y que creía que estaba aún muy joven para empezar con relaciones románticas.
Desde el viernes se me acabó el shampoo. Usualmente me tarda varios meses pues uso el cabello bien corto. En esta ocasión me había dejado crecer bastante el cabello, de hecho estuve utilizando gelatina durante un par de semanas. Lo curioso es que perdí el shampoo que había compardo hacía unas semanas previendo que estaba por acabárse el que estaba usando. El viernes y sábado me bañé sin shampoo. El domingo por la noche compré un sobrecito.
Con mis chicos fuímos a Internet después de la nueva rutina. Nos tocó que esperar un rato pues está bastante concurrido el café internet de costumbre. Mis chicos contestaron al hijo de mi amiga de Portland y luego estuvieron jugando el resto de la hora. Después de internet nos dirigimos a una pizzería y almorzamos en la universidad. Luego estuvimos un poco más de una hora en la biblioteca. Para terminar el día retornamos a mi habiación a ver unos cortos que había bajado durante la semana y a ver un rato de El Dorado. También jugamos una partida de Clue.
A las seis y media los fuí a dejar y retorné a mi habitación a cenar, té con pan tostado y luego me corté -por fin- el cabello. También compré ingredientes para mis almuerzos de lunes y martes. Me bañé para librarme de los residuos de cabello y luego lustré mis zapatos y estuve leyendo un poco de El Cementerio de Praga. Me dormí un poco antes de las 11:30.
Ayer me levanté a las seis, preparé unos panes con salami y aguacate y me fuí a la oficina un poco antes de las ocho. Llegué bastante temprano y estuve trabajando un poco en uno de los documentos que llevo entre manos antes de bajar a un área de la empresa en la que debía reunirme para diagramar un proceso. Estuve con el diagrama hasta la hora del almuerzo y luego me dirigí al parquecito de costumbre. Almorcé tranquilamente, leí un poco del libro de Sylvia Boorstein y luego estuve meditando -dormitando casi- un rato. Retorné a mi habitación a continuar con el trabajo de la mañana y salí un poco después de las siete, junto con las tres supervisoras y otra compañera.
La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y compré pan tostado para cenar. Había planeado dormirme temprano, incluos estuve dormitando un poco pero luego me levanté a revisar mis correos y terminé viendo El Legdo Bourne. Me dormí un poco después de las once y media.
Hoy me levanté igual que ayer y preparé mi almuerzo: sopa instantánea con aguadate, tomate y zanahoria. Me fuí temprano a la oficina y llegué bastante antes que la mayoría. En la mañana me tocó reunirme nuevamente con las personas de ayer y estuve trabajando en el programa de procesos que había dejado en pausa un par de días. Al mediodía salí con mi sopa al parquecito. Antes pasé a trasladar dinero de mi cuenta del trabajo actual a la cuenta que manejo con tarjeta de débito. Esta quincena sobrepasé por completo mi presupuesto -y no ha terminado- y mañana se supones que invitaremos con los otros dos compañeros al desayuno comunal.
Estuve nuevamente almorzando, leyendo y meditando en el parquecito y luego retorné a continuar con el documento del día anterior. Me reuní con la jefa del área en la que estoy diagramando el proceso y luego retorné a mi escritorio a darle los últimos toques al documento. También estuve trabajando un poco en Access -por fin lo instalaron -. A las siete me despedí de mi jefa y sus compañeras que estaban en animada conversación. La compañera de mi jefa me indicó que saldía pronto pero preferí venirme en transmetro pues había planeado pasar a compra shampoo y un desodorante al supermercado que queda más cerca de mi habitación.
Al final compré el shampoo pero no encontré el desodorante que uso. También compré unas galletas para este domingo y un poco de atún. Luego me vine caminando a mi casita. Cené té y panito tostado y salí a lavar los trastos que había acumulado en este par de días. Planeo no dormirme muy tarde pues mañana la cita para el desayuno es a las siete de la mañana. Veremos como va eso.
El miercoles y el jueves salí a almorzar con el compañero que me ha dado aventón algunas veces. El viernes llevé avena. Desde el martes hasta el viernes estuve esperando a la compañera de mi jefa para que me diera aventón a mi colonia.
A partir del martes se había hablado en mi área de celebrar el día de la mujer. Tocaba el vienres. A partir del miercoles nos pusimos de acuerdo con Di, Champ y Frid para comprar rosas, imprimir unas tarjetitas y repartir el viernes unos chocolates y pastel. El jueves Di cumplió ocho años de trabajar en la oficina -admirable, realmente- y había comprado unos pies de queso para celebrarlo. Sobró uno y ese utilizamos al día siguiente. El discurso fue por mi cuenta. Hice una pequeña remembranza de Esther, las hermanas Mirabal, Ada Lovelace y Marie Curie.
El miercoles en la noche dejé mis batas en remojo. Las lavé el jueves por la mañana. El jueves por la noche dejé mi ropa de cama en remojo -dormí con una sleeping bag-, el viernes por la mañana las dejé tendidas. Habíamos estado en conversaciones -msg, gmail y cel- con Al y había posibilidades de que viniera el sábado. Prefiero estar preparado. Al menos tendría sábanas frescas.
El viernes salimos un poco después de las siete de la oficina. La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y vine a descolgar la ropa de cama y a cambiarme de ropa para ir a cenar a la casa del voluntario que vive en la misma colonia. Al me envió un mensajes comentándome que el sábado tenía una cena con su familia y que no podría venir. Estuve viendo un poco de The Words, muy buena película.
El sábado me levanté temprano y pasé por el voluntario que vive en la misma colonia. Fuímos al orfanato más grande de la ciudad. Estuve jugando con el mismo niño -y otros seis o siete más- que la semana pasada. Después de la visita pasamos por los helados y sentí que eso fue parte de lo que me hizo daño la semana pasada. De todos modos comimos allí y luego me dirigí a la visita de la tarde. En el área de maternidad del hospital más grande del centro.
Después de la visita retorné a mi habitación y estaba viendo aún The Words. Me quedé dormido y me levanté a las 11:00 pm. Salí a dejar ropa en remojo y continué durmiendo hasta las siete dle sábado. Me levanté a lavar mis camisas y luego me fuí a la casa de mis peques. Preparé huevos duros con jamón frito y aguacate. Mi hija mayor me ayudó a pelar una papaya pero botó la mayor parte cuando pasaba de la cocina al comedor. Desayunamos y luego venimos a mi habitación.
Estoy tratando de cambiar el ritmo. En vez de que los tres se pongan a armar tres cubos de Rubik -me estoy quedando sin cubos- ahora estamos turnándonos para que uno de ellos use la compu, el otro arme cubos de rubik y el otro converse conmigo. Mi hija mayor me contó que un compañero con el que ha estudiado casi tres años entró intempestivamente a una clase en donde ella estaba y gritó a los cuatro vientos 'K te amo!!!'. Típicos adolescentes, creo. Le comenté que debía de tener cuidado y que creía que estaba aún muy joven para empezar con relaciones románticas.
Desde el viernes se me acabó el shampoo. Usualmente me tarda varios meses pues uso el cabello bien corto. En esta ocasión me había dejado crecer bastante el cabello, de hecho estuve utilizando gelatina durante un par de semanas. Lo curioso es que perdí el shampoo que había compardo hacía unas semanas previendo que estaba por acabárse el que estaba usando. El viernes y sábado me bañé sin shampoo. El domingo por la noche compré un sobrecito.
Con mis chicos fuímos a Internet después de la nueva rutina. Nos tocó que esperar un rato pues está bastante concurrido el café internet de costumbre. Mis chicos contestaron al hijo de mi amiga de Portland y luego estuvieron jugando el resto de la hora. Después de internet nos dirigimos a una pizzería y almorzamos en la universidad. Luego estuvimos un poco más de una hora en la biblioteca. Para terminar el día retornamos a mi habiación a ver unos cortos que había bajado durante la semana y a ver un rato de El Dorado. También jugamos una partida de Clue.
A las seis y media los fuí a dejar y retorné a mi habitación a cenar, té con pan tostado y luego me corté -por fin- el cabello. También compré ingredientes para mis almuerzos de lunes y martes. Me bañé para librarme de los residuos de cabello y luego lustré mis zapatos y estuve leyendo un poco de El Cementerio de Praga. Me dormí un poco antes de las 11:30.
Ayer me levanté a las seis, preparé unos panes con salami y aguacate y me fuí a la oficina un poco antes de las ocho. Llegué bastante temprano y estuve trabajando un poco en uno de los documentos que llevo entre manos antes de bajar a un área de la empresa en la que debía reunirme para diagramar un proceso. Estuve con el diagrama hasta la hora del almuerzo y luego me dirigí al parquecito de costumbre. Almorcé tranquilamente, leí un poco del libro de Sylvia Boorstein y luego estuve meditando -dormitando casi- un rato. Retorné a mi habitación a continuar con el trabajo de la mañana y salí un poco después de las siete, junto con las tres supervisoras y otra compañera.
La compañera de mi jefa me pasó a dejar a mi colonia y compré pan tostado para cenar. Había planeado dormirme temprano, incluos estuve dormitando un poco pero luego me levanté a revisar mis correos y terminé viendo El Legdo Bourne. Me dormí un poco después de las once y media.
Hoy me levanté igual que ayer y preparé mi almuerzo: sopa instantánea con aguadate, tomate y zanahoria. Me fuí temprano a la oficina y llegué bastante antes que la mayoría. En la mañana me tocó reunirme nuevamente con las personas de ayer y estuve trabajando en el programa de procesos que había dejado en pausa un par de días. Al mediodía salí con mi sopa al parquecito. Antes pasé a trasladar dinero de mi cuenta del trabajo actual a la cuenta que manejo con tarjeta de débito. Esta quincena sobrepasé por completo mi presupuesto -y no ha terminado- y mañana se supones que invitaremos con los otros dos compañeros al desayuno comunal.
Estuve nuevamente almorzando, leyendo y meditando en el parquecito y luego retorné a continuar con el documento del día anterior. Me reuní con la jefa del área en la que estoy diagramando el proceso y luego retorné a mi escritorio a darle los últimos toques al documento. También estuve trabajando un poco en Access -por fin lo instalaron -. A las siete me despedí de mi jefa y sus compañeras que estaban en animada conversación. La compañera de mi jefa me indicó que saldía pronto pero preferí venirme en transmetro pues había planeado pasar a compra shampoo y un desodorante al supermercado que queda más cerca de mi habitación.
Al final compré el shampoo pero no encontré el desodorante que uso. También compré unas galletas para este domingo y un poco de atún. Luego me vine caminando a mi casita. Cené té y panito tostado y salí a lavar los trastos que había acumulado en este par de días. Planeo no dormirme muy tarde pues mañana la cita para el desayuno es a las siete de la mañana. Veremos como va eso.
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