lunes, 30 de diciembre de 2019

La rueda de la vida –the wheel of life-

La rueda de la vida es un concepto del budismo que representa el ciclo de vida, muerte y renacimiento; un ciclo de sufrimiento del cual los budistas buscan escapar y está sostenida por un demonio llamado Yama o Señor de la muerte.

Con este título se conoce también a una de las herramientas más populares del coaching aunque su concepción es menos dramática que la de los budistas: en este caso se trata de analizar las diferentes parcelas en las cuales podemos dividir nuestra vida, por ejemplo: salud, amigos, finanzas/economía, familia, trabajo, desarrollo personal, pareja y diversión/ocio.

Una vez definidas las áreas personales más importantes se evalúan de 1 a 10 de acuerdo a nuestra percepción colocando su valor en el radio de un círculo con los valores más bajos al centro y los más cercanos al perímetro del mismo, algo así:


A pesar de que trato de compartimentar las diferentes áreas de mi vida –por ejemplo, mis hijos separados completamente de mi vida en pareja-  me es difícil evaluar por separado cada una de ellas; pero creo que es un buen ejercicio a pesar de la subjetividad de las áreas o los criterios para evaluar el nivel de las mismas.

Salud: No tengo ninguna enfermedad crónica, padezco gripe unas dos o tres veces por año y cuando no mido bien lo que como alguna indigestión; aunque de unos meses para acá también mi cuerpo me recuerda el proceso digestivo algunas madrugadas.  Hace unos cinco años uso anteojos para leer, la graduación es pequeña y espero no usar anteojos progresivos o permanentes en el corto/mediano plazo. Quizá el aspecto más deficiente en esta área es el dental; cuando viví en el imperio del norte perdí un par de muelas de un lado y cuando retorné a mi país un par del otro lado; me he rehusado a usar prótesis dentales, a pesar de que tengo una fija porque me quebré un diente frontal cuando era niño; también la uña del pulgar del pie derecho la tengo dañada desde mi época universitaria.

Finanzas/economía: Desde que me separé de mi familia nuclear he sido más cuidadoso con este aspecto pues no quería dejar que mis hijos pasaran malos tiempos por mi culpa; desde que retorné al país hace doce años he intentado mantener un fondo, equivalente al menos a seis meses de presupuesto mensual, para enfrentar eventualidades como quedarme sin trabajo –que ya pasó varias veces-; en algunas épocas este fondo ha bajado hasta tres meses y medio pero debido a mi estabilidad laboral actual podría pasar un par de años sin trabajar y continuar con el mismo nivel de gastos. Hace años preparaba presupuestos para planear mis gastos, en la actualidad solo me aseguro de que mis egresos mensuales sean menores a mis ingresos.

Trabajo: Me gusta mi trabajo y ya tengo cinco años realizándolo y aún no me aburre; varios de mis ex compañeros de facultad o de otros trabajos tienen ahora grandes puestos de dirección aquí o en otros países y a veces me frustra tener una posición staff; pero eso era lo que busqué por mucho tiempo: trabajar en tecnología, ayudando a otros, sin administrar personal.  Creo que por el clima mundial/empresarial este año seré despedido (ya había pasado hace dos años pero no se concretó) y mi temor más grande es que por estar cerca del medio siglo se me niegue continuar con el mismo tipo de trabajo en otra empresa.  He estado tratando de prepararme para esto continuamente, mejorando o ampliando mis habilidades en programación o en metodologías actuales de tecnología.

Diversión y ocio: No sé si esto es lo más sencillo o lo más complicado: me molestan las vacaciones y el ocio en general; me gusta programar, jugar ajedrez –especialmente contra el teléfono- y Scrabble –especialmente online-; leo varios libros al mes de casi cualquier género y en inglés o español. Tengo una bicicleta pero casi no la utilizo por el lugar en el que paso mis días desde hace varios años. Veo películas y series online. Creo que el trabajo voluntario también entra en esta categoría pues me transformo totalmente cuando lo realizo.

Pareja: Otra fácil –por el momento-, con Rb llevamos seis años de relación, he estado cuasi viviendo en su casa durante los últimos dos años; pero no doy nada por sentado y me molesta que se me tome en esa forma.  No me aferro a que estaremos siempre juntos ni espero en el corto/mediano plazo formalizar nuestra relación con algún acuerdo legal.

Desarrollo personal: Esta también es difícil de evaluar para mí, ¿Cómo se cuantifica si estoy creciendo como persona? Me gusta aprender nuevas cosas, parte de mis lecturas y algunos videos que descargo para mejorar mis conocimientos. En Noviembre/Diciembre fuimos con mi hijo a un curso de Python –pésimo, por cierto- pero creo que podría hacer más para desarrollarme.

Familia: Otra difícil; mi hija mayor vive sola, trabaja en un call Center y está empezando a trabajar en un estudio de tatuajes – no creo que sea el sueño de un padre ese escenario-; mi hija segunda vive en el imperio del norte con una beca por cuatro años para estudiar arte en una universidad del medio este, por alguna razón está empeñada en cortar los lazos de comunicación –hablamos escueta y digitalmente cada varios meses-; mi hijo menor está por entrar en mi facultad –o no- y hoy empezaría su periodo de entrenamiento en un call center –diferente al de mi hija mayor-.  En resumen: solo mi segunda hija optó –hasta el momento- por estudios superiores –y en arte-, no sé qué será de mis hijos en el futuro y eso me preocupa. Mis papás viven a una hora o así de distancia y aunque los veo dos o tres veces por año creo que está acercándose el momento cuando tendré que hacerme cargo de ambos.  Con mi hermano mayor hablamos una o dos veces por año, igual con mi hermano pequeño y mi hermana menor.  Casi no tengo ningún otro contacto familiar aparte del saludo esporádico con algún primo o tío.

Amigos: Otra complicadilla, de mi niñez conservaba hasta hace un par de años a un único amigo pero la última vez que fui a mi pueblo natal me comentaron que estaba trabajando en lugares poco recomendables y preferí evitar algún contacto; de mi época de la facultad aún hablo alguna que otra vez con el Chino y de la misma forma con George quien me contactó hace dos o tres meses para que le extendiera una carta de recomendación. No he visto a ambos desde hace varios años.  Del resto de trabajos que he tenido no conservo ningún contacto, excepto Pb, con quien estuve departiendo varias veces hace siete u ocho años; hace cuatro o cinco años se fue a un país del cono sur a dirigir la sección local de la petrolera para la cual trabaja.  Hace unos días me comentó que andaba por acá y quedamos en que nos tomaríamos un café antes de que abandone otra vez el país. Mis otros buenos amigos son la pareja que ha venido dos o tres veces al país y quienes me ayudaron cuando viví en el imperio; ahora nos mantenemos en contacto por correo electrónico.

Y eso. A ver cómo viene el 2020.


martes, 17 de diciembre de 2019

Vivir, escribir -Living... writing...-

El sábado pasado fui con mi hijo menor a una reunión de un círculo de lectores que iba a comentar Un cuento de Navidad, de Dickens; leí que también se comentaría algo de Capote y de otro autor al que no le puse atención; quizá si hubiera leído habría sabido más o menos de qué iba la reunión. 

El escritor es Ambrosio Bierce y parece que tenía un problema con la Navidad -o con la humanidad, más bien-; según Bierce la Navidad es "una jornada diferenciada y que se consagra a la glotonería, la embriaguez, la sensiblería, los regalos, la estupidez pública y la conducta desordenada en casa".

El lugar de la reunión -un Centro Cultural, librería- es dirigido por alguien que ve la lucha de clases hasta en el café y que no había leído el trabajo de Dickens, sólo visto varias películas y caricaturas basadas en el mismo; la moderadora -progresista hipster- sí sabía de que iba el trabajo literario pero no guió al grupo hacia buenos terrenos; en cierto momento pedí que dejáramos la discusión social y retornáramos a la literatura.

Y debo agregar que eramos siete u ocho en el círculo y sólo tres o cuatro 'no conocidos' de los organizadores; lo repito: el círculo cultural en nuestro país es tan reducido que indefectiblemente encuentra uno a las mismas personas en los diversos escenarios culturales.

Pero aquí fue la primera vez que indiqué que me dedico a escribir, aunque como la mayor parte de nuestros artistas locales, como algo lateral a mi verdadero trabajo; y eso que no cultivo ningún genero literario, simplemente escribo libros de texto para la educación de los primeros niveles.

Creo que llevo como siete u ocho libros publicados -o catorce o quince si contamos los que preparamos en colaboración con Rb-, además de cinco o seis libros para mejorar el estilo y la forma de las letras, de los que aún espero recibir el pago algún día.

En todo caso, escribir me ayuda: cuando mi hija segunda se fué del país sufragué la mayor parte de sus gastos de viaje y relocalización por medio de los pagos recibidos por mis primeros trabajos de este tipo; además, mi trabajo real es bien irregular, frecuentemente trabajo incluso sábados y domingos así como muchas noche pero paso por horas o días sin mucho que hacer; además de leer y aprender un poco más de programación, escribir me permite llenar ese tiempo de tedio.

Mi hijo menor se graduó el mes pasado y entró sin dificultades a la facultad, dice que quiere estudiar informática, veremos cuánto le dura la convicción; mi hija mayor se cambió de trabajo a otro lugar del mismo tipo solo que ahora en vez de ayudar a conductores proporciona soporte a usuarios de una app de entregas a domicilio; creo que desechó por completo la idea de continuar con los estudios superiores.

Mi hija segunda se graduó a mediados de este año del college en el que estaba -me llevé a la grande y al pequeño a la graduación pues quería que tuvieran la experiencia de viajar en avión-, vino un par de meses al país y luego se fue con una beca por cuatro años al imperio del norte a estudiar Artes.

Hace tres meses cumplí cinco años en mi empleo actual, la verdad es que es todo un evento pues lo más que había tardado en otro lugar fueron cuatro años -y con una pausa de un par de meses a los dos años-; este mes cumplimos seis años de estar juntos con Rb y -luego del connato de despido- llevo casi dos de estar trabajando casi exclusivamente desde su casa.

También llevo como diez años de hacer trabajo voluntario con el grupo con el que visitamos hospitales, asilos, orfanatos y lugares parecidos; aunque aquí también me tomé -hicieron que me tomara- una pausa de varios meses, tiempo en el que empecé a visitar con otro grupo que hace el mismo tipo de trabajo pero con una nariz de otro color.

Y los días continuan nomás...

lunes, 8 de julio de 2019

Birthdays (cumpleaños)


Hace poco le contaba a Rb -creo que era su cumpleaños- que nunca tuve una piñata o algo parecido en mi niñez… la verdad los recursos eran bien limitados; aunque unas noches más tarde volví a recordarme de un cumpleaños en particular, no recuerdo cuantos estaba cumpliendo, cinco? seis?

Mi abuelo materno fue un alcohólico, un tiempo había sido cantero -como su padre, creo- pero básicamente era un campesino sin tierras, hace cinco o seis años mi madre me conto que ella nació en el pequeño país vecino del sur porque sus padres habían viajado a una finca a trabajar en una cosecha.

Mis abuelos maternos se divorciaron cuando llevaban cuatro hijas -mi madre es la tercera -, desde hace mucho tiempo he pensado que se separaron porque mi abuela seguía dándole hijas y realmente necesitaban hijos varones para las tareas del campo; alguna vez mi madre me conto que a ella la enviaban a vivir a donde un primo de mi abuelo porque en su casa no había para comer.

En fin, no sé por qué, ni cómo, ni cuándo, mis abuelos se separaron; creo que mis dos tías mayores ya estaban casadas en esa época; mi abuela luego llegaba de visita a la casa de mis papas cada ciertos años; fue hasta mucho después que me entere que vivía en la ciudad vendiendo periódicos.

Mi abuelo, hasta donde la memoria me alcanza, se ganaba la vida cortando árboles en la montaña y vendiendo leña; era un trabajo duro.  La mayor parte del tiempo vivía en la montaña, un hacha al hombro y un machete en la cintura; recuerdo también que vi como construían con mi padre las dos primeras casas en donde crecí.

En el patio construyeron la cocina en la segunda casa donde vivimos: eran cuatro horcones con un techo de manaca y un gran poyo donde mi madre torteaba y cocinaba; mi abuelo le agregó una especie de tapanco y allí vivía; o al menos allí dormía y tenía almacenadas sus escasas pertenencias; también pasaba algunas temporadas en la casa de la segunda hermana de mi mama, en una colonia vecina.

En mi casa era donde mi abuelo almacenaba la leña que luego vendía; tenían una relación muy estrecha con mi hermano mayor pues era su nieto más grande con el que convivía, mi hermano lo acompañaba a la montaña y lo ayudaba con su trabajo; cuando mi abuelo no tomaba nos hacía barriletes que eran la envidia de nuestros amigos; trompos que bailaban mejor que los de fábrica y nos regalaba canicas de colores.

Usualmente cuando no tomaba también se mantenía donde la hermana de mi mama y generalmente cuando pasaba por sus etapas alcohólicas se refugiaba en la casa de mi mama; tomaba de un vino que ahora he visto en el mercado y que es utilizado en la cocina: Farolazo.

Cuando no tomaba también asistía a una iglesia evangélica; no se quién fue el que inicio la tradición en mi familia pues tanto mis abuelos paternos como maternos venían -como la mayor parte de nuestro país – de una larga tradición católica.  La familia de la hermana de mi mama también era católica pero en mi casa asistíamos a diferentes iglesias evangélicas.

Cuando tenía cinco o seis años mi madre me baño y vistió con una buena mudada y me envió al servicio religioso nocturno con mi abuelo; además me dio algo a lo que aún no le encontraba sentido: cinco o seis monedas de un centavo.  Esa noche acompañe a mi abuelo a la iglesia a la que asistía y en la que toda la congregación cantó un coro de cumpleaños, luego me puse de pie y fui a depositar la ofrenda que mi madre me había dado: un centavo por cada año de vida.

Mi abuelo agarraba “furias”, varias semanas en las que tomaba sin parar; alguna vez un compañero de la escuela me comentó que había llegado a su casa en ese estado pidiendo comida; murió cuando tenía nueve años: había ido a visitar a una familia en otro departamento y un bus lo arrolló.

Hoy llamé a mi papa porque mi hermana me aviso que es el cumpleaños de mi madre, que si podía llamarla; ni recibo llamadas para mi cumpleaños ni estoy acostumbrado a hacerlo; así nos criaron.  Pero quise hacer una excepción.  Si los cálculos no me fallan mi madre está cumpliendo 64 o 65 años, tenía 17 o 18 cuando me dio a luz y mi hermano mayor ya tenía 2 años.

Realmente marque el número de mi mama pero fue mi papa quien contesto, que mi madre se había ido a trabajar a pesar de que él le sugirió que se tomara el día libre por ser su cumpleaños; la verdad no me causa sorpresa su decisión, creo que lo reflejo muy bien al llevar cinco años trabajando en mi función actual sin haber tomado un periodo completo de vacaciones.