lunes, 13 de enero de 2020

Algunos libros para empezar el 2020… Some books starting the year...

He dejado de usar casi completamente mi Kindle, es como que mi celular está más al alcance de la mano y además de jugar ajedrez y Scrabble puedo usarlo para continuar con mis lecturas; uno de los objetivos que me puse este año es dejar de leer en español ya que creo que necesito mejorar mi gramática en inglés.

Los libros los consigo en format epub y los abro en mi Samsung con una app bastante cómoda llamada Lithium; el año pasado leí la mayor parte de los libros de esta forma y este año empecé con cuatro:

-Maybe you should talk to someone: escrito por una periodista judía que luego de trabajar en el cine y en la televisión ha escrito varios libros sobre relaciones y tiene una práctica como psicoterapeuta; su historia es interesante y me resonó bastante por la práctica de buscar nuevos campos laborales. Además ella decidió concebir un hijo a través de una clínica y empieza el libro contando cómo su pareja de dos años rompe abruptamente su compromiso y planes para casarse.  En el libro se narran cinco o seis historias paralelas acerca de la evolución de pacientes  (incluida ella misma) en la práctica de la psicoterapia. Lo terminé como en dos semanas y me ha dejado bastante tranquilo.

-Will my cat eat my eyeballs?: escrito por una administradora de una funeraria para responder a treinta preguntas realizadas por menores de edad acerca de la muerte; está escrito en tono irónico y aclara varios conceptos -varios que ya conocía- sobre decesos, descomposición de tejidos y creencias comunes sobre la muerte y la manipulación de los cadáveres por parte de las funerarias. Lo estuve leyendo de forma paralela al anterior y lo terminé un par de días después del mismo.  Al menos lo leí en inglés.

-American Predator: una periodista narra la persecución y arresto de un asesino en serie del que únicamente se conce una víctima pero que al parecer era tan inteligente y cuidadoso que se estima sus víctimas fueron más de diez.  El libro está escrito en forma de entrevistas con el acusado y se evidencia la poca protección real contra una de estas personas: psicópatas sin un patrón para elegir a sus víctimas y perpetrar sus asesinatos.

-Red, White & Royal Blue: es un libro para la nueva generación, es como una distopia en donde luego de Obama una mujer obtiene la presidencia estadounidense; se llevó el premio a la mejor relevación y a la mejor historia de amor (creo) en los premios Goodreads -en donde he estado buscando desde hace algunos años mis próximos libros a leer-.  La historia se centra en el romance post adolescente del hijo de la presidenta estadounidense y el príncipe de Inglaterra; lo estoy leyendo para comprender un poco mejor a esta generación y lo común de la homosexualidad, bisexualidad, pansexualidad, etc.

Hoy comencé a leer The Emperor of all Maladies de un médico de la India, en el que se esboza una biografía del cáncer y planeo continuar on The Gene, del mismo autor sobre la genética en nuestras vidas.

Ayer acudí con mi hijo a la biblioteca de la Universidad; era el primer sábado del año en que está abierta y es refrescante que el bibliotecario a cargo de recibir los paquetes te salude con un 'Qué bueno verlos por acá'.

El año pasado -o antepasado- leí un par de libros de Stephen Hawking y tengo aún a medias otro en la biblioteca; avancé un poco en el mismo este sábado pero aún estoy lejos de terminarlo; además de la biblioteca asistimos con mi hijo a una exposición de modelos de vehículos en miniatura a la cual habíamos acudido hace un par de años.

También visitamos una exposición de arte -varias pinturas, un par de instalaciones y un cortometraje- en un antiguo taller de la difunta empresa estatal de ferrocarriles del país reconvertido ahora en un centro local de arte hípster; Los Jardineros era el nombre de la exposición.




lunes, 30 de diciembre de 2019

La rueda de la vida –the wheel of life-

La rueda de la vida es un concepto del budismo que representa el ciclo de vida, muerte y renacimiento; un ciclo de sufrimiento del cual los budistas buscan escapar y está sostenida por un demonio llamado Yama o Señor de la muerte.

Con este título se conoce también a una de las herramientas más populares del coaching aunque su concepción es menos dramática que la de los budistas: en este caso se trata de analizar las diferentes parcelas en las cuales podemos dividir nuestra vida, por ejemplo: salud, amigos, finanzas/economía, familia, trabajo, desarrollo personal, pareja y diversión/ocio.

Una vez definidas las áreas personales más importantes se evalúan de 1 a 10 de acuerdo a nuestra percepción colocando su valor en el radio de un círculo con los valores más bajos al centro y los más cercanos al perímetro del mismo, algo así:


A pesar de que trato de compartimentar las diferentes áreas de mi vida –por ejemplo, mis hijos separados completamente de mi vida en pareja-  me es difícil evaluar por separado cada una de ellas; pero creo que es un buen ejercicio a pesar de la subjetividad de las áreas o los criterios para evaluar el nivel de las mismas.

Salud: No tengo ninguna enfermedad crónica, padezco gripe unas dos o tres veces por año y cuando no mido bien lo que como alguna indigestión; aunque de unos meses para acá también mi cuerpo me recuerda el proceso digestivo algunas madrugadas.  Hace unos cinco años uso anteojos para leer, la graduación es pequeña y espero no usar anteojos progresivos o permanentes en el corto/mediano plazo. Quizá el aspecto más deficiente en esta área es el dental; cuando viví en el imperio del norte perdí un par de muelas de un lado y cuando retorné a mi país un par del otro lado; me he rehusado a usar prótesis dentales, a pesar de que tengo una fija porque me quebré un diente frontal cuando era niño; también la uña del pulgar del pie derecho la tengo dañada desde mi época universitaria.

Finanzas/economía: Desde que me separé de mi familia nuclear he sido más cuidadoso con este aspecto pues no quería dejar que mis hijos pasaran malos tiempos por mi culpa; desde que retorné al país hace doce años he intentado mantener un fondo, equivalente al menos a seis meses de presupuesto mensual, para enfrentar eventualidades como quedarme sin trabajo –que ya pasó varias veces-; en algunas épocas este fondo ha bajado hasta tres meses y medio pero debido a mi estabilidad laboral actual podría pasar un par de años sin trabajar y continuar con el mismo nivel de gastos. Hace años preparaba presupuestos para planear mis gastos, en la actualidad solo me aseguro de que mis egresos mensuales sean menores a mis ingresos.

Trabajo: Me gusta mi trabajo y ya tengo cinco años realizándolo y aún no me aburre; varios de mis ex compañeros de facultad o de otros trabajos tienen ahora grandes puestos de dirección aquí o en otros países y a veces me frustra tener una posición staff; pero eso era lo que busqué por mucho tiempo: trabajar en tecnología, ayudando a otros, sin administrar personal.  Creo que por el clima mundial/empresarial este año seré despedido (ya había pasado hace dos años pero no se concretó) y mi temor más grande es que por estar cerca del medio siglo se me niegue continuar con el mismo tipo de trabajo en otra empresa.  He estado tratando de prepararme para esto continuamente, mejorando o ampliando mis habilidades en programación o en metodologías actuales de tecnología.

Diversión y ocio: No sé si esto es lo más sencillo o lo más complicado: me molestan las vacaciones y el ocio en general; me gusta programar, jugar ajedrez –especialmente contra el teléfono- y Scrabble –especialmente online-; leo varios libros al mes de casi cualquier género y en inglés o español. Tengo una bicicleta pero casi no la utilizo por el lugar en el que paso mis días desde hace varios años. Veo películas y series online. Creo que el trabajo voluntario también entra en esta categoría pues me transformo totalmente cuando lo realizo.

Pareja: Otra fácil –por el momento-, con Rb llevamos seis años de relación, he estado cuasi viviendo en su casa durante los últimos dos años; pero no doy nada por sentado y me molesta que se me tome en esa forma.  No me aferro a que estaremos siempre juntos ni espero en el corto/mediano plazo formalizar nuestra relación con algún acuerdo legal.

Desarrollo personal: Esta también es difícil de evaluar para mí, ¿Cómo se cuantifica si estoy creciendo como persona? Me gusta aprender nuevas cosas, parte de mis lecturas y algunos videos que descargo para mejorar mis conocimientos. En Noviembre/Diciembre fuimos con mi hijo a un curso de Python –pésimo, por cierto- pero creo que podría hacer más para desarrollarme.

Familia: Otra difícil; mi hija mayor vive sola, trabaja en un call Center y está empezando a trabajar en un estudio de tatuajes – no creo que sea el sueño de un padre ese escenario-; mi hija segunda vive en el imperio del norte con una beca por cuatro años para estudiar arte en una universidad del medio este, por alguna razón está empeñada en cortar los lazos de comunicación –hablamos escueta y digitalmente cada varios meses-; mi hijo menor está por entrar en mi facultad –o no- y hoy empezaría su periodo de entrenamiento en un call center –diferente al de mi hija mayor-.  En resumen: solo mi segunda hija optó –hasta el momento- por estudios superiores –y en arte-, no sé qué será de mis hijos en el futuro y eso me preocupa. Mis papás viven a una hora o así de distancia y aunque los veo dos o tres veces por año creo que está acercándose el momento cuando tendré que hacerme cargo de ambos.  Con mi hermano mayor hablamos una o dos veces por año, igual con mi hermano pequeño y mi hermana menor.  Casi no tengo ningún otro contacto familiar aparte del saludo esporádico con algún primo o tío.

Amigos: Otra complicadilla, de mi niñez conservaba hasta hace un par de años a un único amigo pero la última vez que fui a mi pueblo natal me comentaron que estaba trabajando en lugares poco recomendables y preferí evitar algún contacto; de mi época de la facultad aún hablo alguna que otra vez con el Chino y de la misma forma con George quien me contactó hace dos o tres meses para que le extendiera una carta de recomendación. No he visto a ambos desde hace varios años.  Del resto de trabajos que he tenido no conservo ningún contacto, excepto Pb, con quien estuve departiendo varias veces hace siete u ocho años; hace cuatro o cinco años se fue a un país del cono sur a dirigir la sección local de la petrolera para la cual trabaja.  Hace unos días me comentó que andaba por acá y quedamos en que nos tomaríamos un café antes de que abandone otra vez el país. Mis otros buenos amigos son la pareja que ha venido dos o tres veces al país y quienes me ayudaron cuando viví en el imperio; ahora nos mantenemos en contacto por correo electrónico.

Y eso. A ver cómo viene el 2020.


martes, 17 de diciembre de 2019

Vivir, escribir -Living... writing...-

El sábado pasado fui con mi hijo menor a una reunión de un círculo de lectores que iba a comentar Un cuento de Navidad, de Dickens; leí que también se comentaría algo de Capote y de otro autor al que no le puse atención; quizá si hubiera leído habría sabido más o menos de qué iba la reunión. 

El escritor es Ambrosio Bierce y parece que tenía un problema con la Navidad -o con la humanidad, más bien-; según Bierce la Navidad es "una jornada diferenciada y que se consagra a la glotonería, la embriaguez, la sensiblería, los regalos, la estupidez pública y la conducta desordenada en casa".

El lugar de la reunión -un Centro Cultural, librería- es dirigido por alguien que ve la lucha de clases hasta en el café y que no había leído el trabajo de Dickens, sólo visto varias películas y caricaturas basadas en el mismo; la moderadora -progresista hipster- sí sabía de que iba el trabajo literario pero no guió al grupo hacia buenos terrenos; en cierto momento pedí que dejáramos la discusión social y retornáramos a la literatura.

Y debo agregar que eramos siete u ocho en el círculo y sólo tres o cuatro 'no conocidos' de los organizadores; lo repito: el círculo cultural en nuestro país es tan reducido que indefectiblemente encuentra uno a las mismas personas en los diversos escenarios culturales.

Pero aquí fue la primera vez que indiqué que me dedico a escribir, aunque como la mayor parte de nuestros artistas locales, como algo lateral a mi verdadero trabajo; y eso que no cultivo ningún genero literario, simplemente escribo libros de texto para la educación de los primeros niveles.

Creo que llevo como siete u ocho libros publicados -o catorce o quince si contamos los que preparamos en colaboración con Rb-, además de cinco o seis libros para mejorar el estilo y la forma de las letras, de los que aún espero recibir el pago algún día.

En todo caso, escribir me ayuda: cuando mi hija segunda se fué del país sufragué la mayor parte de sus gastos de viaje y relocalización por medio de los pagos recibidos por mis primeros trabajos de este tipo; además, mi trabajo real es bien irregular, frecuentemente trabajo incluso sábados y domingos así como muchas noche pero paso por horas o días sin mucho que hacer; además de leer y aprender un poco más de programación, escribir me permite llenar ese tiempo de tedio.

Mi hijo menor se graduó el mes pasado y entró sin dificultades a la facultad, dice que quiere estudiar informática, veremos cuánto le dura la convicción; mi hija mayor se cambió de trabajo a otro lugar del mismo tipo solo que ahora en vez de ayudar a conductores proporciona soporte a usuarios de una app de entregas a domicilio; creo que desechó por completo la idea de continuar con los estudios superiores.

Mi hija segunda se graduó a mediados de este año del college en el que estaba -me llevé a la grande y al pequeño a la graduación pues quería que tuvieran la experiencia de viajar en avión-, vino un par de meses al país y luego se fue con una beca por cuatro años al imperio del norte a estudiar Artes.

Hace tres meses cumplí cinco años en mi empleo actual, la verdad es que es todo un evento pues lo más que había tardado en otro lugar fueron cuatro años -y con una pausa de un par de meses a los dos años-; este mes cumplimos seis años de estar juntos con Rb y -luego del connato de despido- llevo casi dos de estar trabajando casi exclusivamente desde su casa.

También llevo como diez años de hacer trabajo voluntario con el grupo con el que visitamos hospitales, asilos, orfanatos y lugares parecidos; aunque aquí también me tomé -hicieron que me tomara- una pausa de varios meses, tiempo en el que empecé a visitar con otro grupo que hace el mismo tipo de trabajo pero con una nariz de otro color.

Y los días continuan nomás...