miércoles, 28 de octubre de 2020

Ya son más de siete meses... and god bless Coursera (and FUNSEPA)

Cuando estaba empezando la pandemia, o las medidas para evitar su propagación, hubo un meme que se hizo viral, decía algo así como: "Si no sales de esta situación con una nueva habilidad, un nuevo grado académico o dominando otro idioma, no te faltó tiempo, te faltó voluntad y disciplina"... o algo así.

Me lo recordó mi hija mayor cuando le comenté que estaba aplicando a un programa online de maestría que ofrecía una universidad española; más o menos por la época en que me gradué de la universidad había iniciado una maestría en Recursos Humanos en la universidad que tiene mejor nivel académico en cuestiones técnicas por acá; por allí nació mi hija segunda, renuncié a mi trabajo para ayudar a su madre pues la mayor no tenía dos años y eso fue todo.

Luego me negué a entrar a cualquier otra maestría, en parte porque se popularizaron al más que duplicarse el número de universidades privadas en el país; y también porque no estaba seguro de qué estudiar, o para qué; consideré un tiempo filosofía y otro tiempo bases de datos; al final este año me inscribí en este programa online para un máster en ciberseguridad.

Entré un mes luego de su inicio pero me puse al día y esta semana estoy completando el penúltimo tema del sexto módulo (son ocho); será otro mes este año para completar el séptimo, luego el octavo a principios del próximo año, y finalmente un trabajo de investigación; somos 8 o 10 estudiantes, cinco o seis de centroamérica y el resto de sudamérica; el nivel del programa es bueno y tendré -aunque no creo que me sirva mucho- un título más para agregar a mi hoja de vida.

El domingo pasado envié la última asignación a la editorial con la cual he estado colaborando desde hace varios años; al principio de la pandemia había empezado la redacción de un libro de física fundamental, luego de completar el mismo estuve revisando algunos capítulos de un par de libros de matemáticas -me tocó que recordarme del álgebra- y en el último mes redacté un capítulo de trigonometría y uno de estadística y probabilidad; creo que eso ha sido lo último en escritura para este año; a ver cómo viene el próximo.

Mi hija mayor renunció -o fue despedida, no lo tengo claro- de su segundo trabajo, me había estado pagando el préstamo para la computadora que utilizó desde el inicio de la pandemia pero como sé que no ahorra había ido acumulando ese dinero en una cuenta de ahorros y le comenté que era para los días de lluvia; estos son sus días de lluvia, se supone que está buscando un tercer trabajo pero no sé qué pasará.

Mi hija segunda sigue en el Imperio del Norte; completó su primer año en la universidad y trabaja en la misma; casi no le envío dinero -únicamente para su cumpleaños y Navidad-; su programa es de cuatro años y espera continuar con un doctorado cuando termine; espero que logre completar su vida en ese país pues acá no estaba contenta ni siquiera con el género asignado al nacer: había empezado a tomar hormonas; cuando se fue del país le comenté que esperaba que si se establecía en el imperio me reclamara; quien sabe si aún funciona eso, o cómo.

Mi hijo menor completó bien su primer semestre -online- en la universidad; aún nos vimos las primeras semanas de la pandemia; es más, me retiré de la casa de Rb por un mes completo para evitar los riesgos de contagio: me quedé por un mes completo en mi antigua habitación, incluso pagando por primera vez Internet para poder trabajar pues desde marzo nos prohibieron llegar a la oficina; pero luego hubo un cierre total los fines de semana y decidimos con Rb la reunión: ahora llevo acá más de dos meses y estamos tratando de no salir más de una vez cada par de semanas, nomás para aprovisionarnos de víveres.

Entonces, no veía a mi hijo desde mediados de Mayo hasta hace un par de semanas que me escribió para que le prestar la estufa que utilizaba en mi antigua habitación -cuando devolví las llaves me deshice de casi todo lo demás, vendí mi cama, mi gavetero y unas mesitas y tiré a la basura la mayor parte del menaje-; al parecer no estaba estudiando de la forma en que su mamá esperaba y le pidió que buscara un lugar dónde vivir.

Al final ya es mayor de edad -cumplió 18 en marzo- por lo que es completamente legal que pueda independizarse; hace un par de semanas le llevé la estufa, una mesita y algunos trastes a una habitación que empezó a alquilar muy cerca de la universidad; se supone que seguirá estudiando normal (aunque también tiene planes de trabajar en un call center) y estoy completamente de acuerdo en seguir haciéndome cargo de él financieramente mientras sus resultados universitarios sean aceptables; tampoco sé qué pasará.

Además de la maestría que empecé en Mayo estoy aprovechando que Funsepa puso a disposición de la población en general el acceso a Coursera -Rb me compartió la publicación en Twitter-; en el pasado había completado un par de cursos de esta plataforma pero nunca había obtenido un diploma -creo que el costo de los mismos es de cincuenta dólares-; incluso las últimas prácticas de Android que hicimos con mi hijo menor fueron basadas en un curso de estos.

Aprovechando mi tiempo de aislamiento me he inscrito -y completado- a tantos cursos que una persona de los patrocinadores -y de otra asociación que apoya a jóvenes a desarrollarse profesionalmente- me contactaron para contarme que era uno de los que más estaba aprovechando el programa y proponiéndome una entrevista en sus publicaciones y apoyo para encontrar empleo.

En ambos casos agradecí la llamada pero decliné la entrevista; no me sentiría cómodo que mi jefa cuestionara mi tiempo libre y tampoco estoy en la edad de andar buscando un nuevo trabajo: el mes pasado cumplí seis años en este y espero que me aguanten un poco más, espero que la maestría ayude aunque sea un poquito para el siguiente.

Entre los programas que he completado está una especialización en ciberseguridad por parte de IBM -por la relación con la maestría-, una especialización en Data Science -tenía un buen tiempo informándome sobre este tema-, varios cursos sobre lenguajes como Javascript y Python e incluso algunos sobre Project Management y Agile; la verdad es que la mayor parte de los mismos ha sido únicamente para validar lo aprendido en los últimos años; ha estado interesante.  

Durante los último meses he estado tratando de leer un poco más de cuestiones técnicas, especialmente de temas relacionados con ciberseguridad; leí Tubes, the Fifth Domain y casi todo de Press Here to Kill Everybody; además completé la saga de The Murderbot Diaries y he leído uno que otro libro que no es técnico ni ciencia ficción: Let's pretend this never happened, Furiously Happy y I've still got it. 

Actualmente estoy leyendo Big Brother de Lionel Shriver; en español, no sé cómo llegué a este libro pero está super interesante, empezando porque -aparentemente- es el procesamiento de la muerte del hermano de la autora por complicaciones con obesidad mórbida; además empecé a leer ¿Qué puede salir mal? de una Youtuber de divulgación científica; este libro es como una relectura de todo lo que escribí el año pasado en los libros de ciencias naturales sobre los sistemas del cuerpo humano.

También leí el último libro de Asimov, el que escribió -literalmente- con un pie en la tumba; y sigue sorprendiéndome los hechos que siempre creo conocer acerca de alguien que al final no es la historia completa; ese también estuvo muy bueno.

¿Qué sigue? La verdad no sé.  Esta pandemia ha cambiado muchas cosas, ya no es posible hacer el trabajo voluntario que me mantuvo activo durante una década; tampoco puedo caminar tanto ya que la distancia entre mi cama y mi oficina es de 8 pasos; trato de barrer y trapear al menos una vez a la semana para mantenerme activo físicamente pero estoy temiendo que la inactividad me afecte físicamente -durante toda mi niñez fui el 'gordo' de la familia-.

El acceso a Coursera sigue abierto hasta diciembre pero la asignación de cursos se termina en un par de días; me he inscrito a varios cursos para llenar noviembre y diciembre pero creo que aún haré otra revisión para ver si hay algún otro tema interesante que podría repasar durante este tiempo.

La maestría termina en marzo o abril del 2021 y luego pasará un tiempo antes de tener un diploma que compruebe que avancé un nivel académico más; mi hija mayor seguirá -creo- trabajando en call centers mientras tenga esa opción, no sé que otra cosa pueda hacer cuando ya no haya más call centers a los que pueda aplicar; mi hija segunda tiene tres años más en el programa actual en el imperio y mi hijo dice que quiere seguir estudiando pero también trabajar para ahorrar e irse del país.

Hace un par de meses empecé a averiguar sobre opciones de migración a Nueva Zelanda, está hasta al otro lado del mundo pero ya no tengo responsabilidades familiares directas por estos lugares; creo que ese país es una buena opción y según lo que estuve viendo en su página tengo una ventana de unos cinco años más para aplicar; pero por estos días, por el COVID-19, todo está en pausa.

Quién sabe qué vendrá el otro año; se supone que la situación de aislamiento continuará mientras no haya una vacuna -aunque Rusia dice que ya desarrolló una y hay varios proyectos en países del primer mundo, aún no hay nada claro- o un tratamiento seguro para el  COVID-19; al menos en mi trabajo el plan es mantenernos trabajando desde casa pero si hay reducción de planilla me tocaría volver a salir y aplicar pues no trabajar nunca ha estado dentro de mis planes.

De pronto lo que viene sea Europa -y el Louvre-, que era el plan de este año con Rb pero ha quedado en pausa por la situación mundial.

A ver cómo va todo.

lunes, 16 de marzo de 2020

El amor en los tiempos del coronavirus...

Hace casi once años publicaba una entrada sobre la epidemia en curso... la gripe porcina no fue al final la devastación que muchos predijeron, no hubo una gran cantidad de bajas y las actividades en general no sufrieron muchos cambios aparte de un par de días en que las personas estuvieron más pendientes de las noticias y en algunos países -como México- cerraron un par de días los servicios populares.

En esa época me encontraba, como tantas veces en mi vida, entre trabajos, a punto de entrar a trabajar a la microfinanciera en la cual laboré un par de años como Ingeniero de Soporte... también informaba de que no había nada en el plano romántico y que aún estaba acostumbrándome a ver a mis hijos solo una vez a la semana.

Once años después llevo más de diez de hacer trabajo voluntario -ahorita está suspendido por la pandemia-, casi seis de trabajar en el mismo lugar (probando software), más de cinco de una relación estable con Rb y más de dos de trabajar casi exclusivamentes desde casa (desde casa de Rb más bien).

Hace dos días -como casi todos los sábados- compartí casi toda la jornada con mi hijo menor; le dí como regalo de cumpleaños (cumple 18 este jueves) la libreta de ahorros en la que depósitabamos dinero de vez en cuando mientras iba creciendo: son como 130 dólares y aunque no es mucho espero que aprecie el valor del ahorro.

Como ya había empezado la bulla de la pandemia -los ciudadanos locales emularon a los estadounidenses y vaciaron muchos supermercados de papel higiénico- Rb me prestó su automóvil para evitar el transporte público... con mi hijo desayunamos normalmente (preparamos cereal y huevos con salchichas) y nos pasamos todo el día en la habitación.

La verdad el único cambio notable fue que no asistimos a la biblioteca de la Universidad... distribuimos el tiempo entre programar Python, jugar ajedrez, Scrabble, Go, Dominó, vimos el último capítulo de la cuarta temporada de Silicon Valley y un capítulo de la novena temporada de The Big Bang Theory, y leímos un montón. Para almorzar ordenamos comida de Mc Donald's.

Para evitar las aglomeraciones del transmetro también lo fuí a dejar a su casa... lo interesante es que vimos que las estaciones del transmetro aún estaban bastante llenas; como que la gente aún no ha internalizado lo importante que es la separación social en estos días.

En el college del imperio del norte en el cual se encuentra estudiando mi hija segunda se han tomado desde el principio con bastante seriedad la situación, he estado recibiendo comunicados en mi correo explicando las medidas tomadas para evitar la propagación del virus; finalmente la semana pasada avisaron que estaban cerrando por completo las clases presenciales y enviando a los estudiantes a casa.  

Unas horas antes del aviso habia conversado por messenger con mi hija y me había asegurado que no había necesidad de que retornara a casa pues debía trabajar en una investigación en el campus; como no quiero obligarla a tomar acciones indeseadas -y en la nota de aviso del college decía que estaban considerando algunos casos aislados- no he querido proponerle nuevamente que retorne; afortunadamente me encuentro actualmente en una buena posición económica y no habría dificultades para recibirla acá... queda la decisión (o la expectativa) de su lado.

Mi vieja facultad sí que cerró... en realidad toda la Universidad, y por un mes; mi hijo me comentó que en la clase de dibujo técnico se están pasando a Autocad para continuar online pero que Matemáticas -la más importante ahorita- sí puso pausa en las actividades... le recomendé que tratara de adelantar un poco de trabajo pero no se que tan escuchado sea mi consejo -no se si mi yo de 18 años hubiera seguido el consejo-.

Mi hija mayor me había comentado la semana pasada que en su trabajo posiblemente los mandarían a trabajar desde casa -otra gran ventaja de trabajar en un call center-, le había escrito la semana pasada pues se suponía que almorzaríamos esta semana y preferí declinar nuestra reunión debido a las medidas que el gobierno estaba empezando a tomar.

Ese día mi hija me comentó lo del trabajo desde casa y le ofrecí una de mis computadoras; declinó la oferta pues me dijo que prefería continuar llegando a la oficina, esta madrugada -trabaja de noche- me escribió para saber si la oferta seguía en pie.  Aparentemente están incrementando la solicitud para que trabajen desde casa.

Como una de las máquinas la estamos usando con mi hijo menor para programar Python y la otra tiene un sistema operativo de Linux (Ubuntu) le ofrecí patrocinarle una computadora nueva; con lo independiente que es se negó pero al presentarle la alternativa de un préstamo blando aceptó mi oferta, le transferí 400 dólares a su cuenta y espero que pueda comprarla hoy.

Como ayer no salimos a hacer trabajo voluntario -antes de la prohibición del gobierno con Rb ya habíamos decidido suspender por el riesgo para las personas de la tercera edad- aprovechamos para ir, esperamos que por última vez en todo un mes, a proveernos.

Fuimos al supermercado más grande de la ciudad a abastecernos de algunos productos alimenticios -y papel higiénico-, había un poco más de gente que de costumbre pero seguimos un protocolo muy cuidadoso de poner distancia con otras personas y desinfectarnos las manos al salir del lugar. Para almorzar ordenamos pizza.

Ayer también me dediqué al libro que acabo de iniciar: Física Fundamental para tercero básico; recibí el contenido a cubrir hace un par de semanas, cuando fuí a la editorial por una parte del dinero del anterior libro, e inicié la redacción del mismo la semana pasada; mi meta es entregar una unidad cada dos semanas por lo que en unos tres meses debería estar concluido.  De no afectar mucho la cuestión del coronavirus esto servirá para los pasajes a Europa el próximo año.

Y bueno, quién sabe si dentro de 10 años habrá otra entrada de 'El amor en los tiempos de (la pandemia en curso)' .

viernes, 28 de febrero de 2020

Juegos de Mesa (Board games...)

La mayor parte de la niñez de mis hijos los tuve únicamente un día a la semana y eso lo considero uno de los grandes fracasos de mi vida... desde pequeño soñé con tener una familia nuclear, pareja, hijos y así.. lastimosamente no se pudo.

Como viví un poco más de ocho años en una habitación con servicios adosados trataba de que pasaramos la mayor parte del tiempo en el exterior pues el área disponible era bastante limitada para cuatro seres humanos.

Traté de brindarles estructura, traté de enseñarles programación en varios lenguajes, varios juegos en computadora, el cubo de Rubik y una buena lista de juegos de mesa... empezando con el siempre presente ajedrez.

Cuando estaba trabajando como Ingeniero de Soporte para un Software de Microfinanzas recibí como regalo un Scrabble y fue el juego ideal ya que mis hijos han sido lectores voraces desde muy pequeños y las plazas del juego son cuatro.

Luego compramos Rumikub, recuerdo que por la misma época y también con una tarjeta de regalo del mismo lugar de trabajo... en el camino a comprar este juego unos asaltantes se subieron al bus y despojaron a los pasajeros de sus pertenencias, especialmente de celulares; en ese tiempo los Blackberries eran muy valorados.  Afortunadamente siempre he cargado celulares baratos y regalé a mis hijos del mismo tipo, fuimos ignorados por los asaltantes.

Otro juego que compramos quizá un año o un par de años después fue El Juego de la Vida, esperaba que mis hijos meditaran acerca de las decisiones que tenían que tomar mientras iban creciendo... no sé si funcionó: mi hija mayor no permaneció en la Universidad, mi hija menor sí se fue al Imperio del Norte con una beca por cuatro años y mi hijo menor está empezando su camino universitario en mi vieja facultad... quién sabe si continuará hasta el final.

También jugamos Dungeons and Dragons, damas, Blitz!, Monopoly, Mimi-k y varios juegos de cartas similares a Uno que compré en tiendas de rebajas o que incluso conseguimos como imprimibles para armar los sets.

Por el tiempo en que mi hija mayor ya se había independizado -y mi hija segunda se había ido a un college en otro país al sur del nuestro- conseguí los imprimibles de Settlers of Catan y pasamos varios meses con mi hijo armando el mismo; lo terminamos un poco antes de que su hermana segunda viniera de vacaciones luego de su primer año de college y lo jugamos varias veces.

Cuando mi hija segunda vino un año después al haber terminado los dos años de college realizamos la misma operación con Carcassone, aunque a diferencia con el anterior lo completamos en un poco más de una semana, incluso los tokens los modeló en arcilla mi hija.

Como por esta época -el otro mes se convierte en un adulto legal por acá- pasamos los sábados solo con mi hijo menor, y luego de haber obtenido la venia de mi hija mayor pues varios juegos eran de ella, agrupé la mayor parte de juegos -excepto ajedrez y Scrabble- y los doné a la organización educativa con la que colaboramos con mi hijo el primer sábado de este año.

Mi hijo está practicando ajedrez en la facultad -eligió eso como deporte- y aún trato de que juguemos alguna vez Scrabble, los otros juegos -incluyendo Clue- están pensados para más de dos jugadores y no tenía caso conservarlos... pero ayer bajé las reglas de otro juego que hemos comentado en algunas ocasiones: Go. A ver cómo va eso.