viernes, 22 de enero de 2021

Pérdidas -losing...-

Cuando era niño leí una gran cantidad de Selecciones del Reader's Digest; creo que allí inició mi mala costumbre de leer las palabras en inglés como se leen en español, también creí mucha de la propaganda estadounidense sobre las maldades del comunismo y las bendiciones del sistema capitalista, o consumista, más bien; además, me tragué un montón de publicidad disfrazada de artículos, por eso creía que lo mejor para aprender otro idioma era Berlitz, por ejemplo.

Creo que en una de esos números leí una condensación de veinte mil leguas de viaje submarino, o algún otro libro de Julio Verne; en fin, al menos empecé a leer bastante joven y encontré muchas historias entretenidas; allí también me enteré de ese grupo que 'sabía más': los rosacruces; también planeé, pero nunca consumé, mi primera contribución editorial: con mi hermano discutimos varias veces el envío de textos cómicos a la sección La Risa, remedio infalible.

Entre los anuncios que encontré en estas revistas me llamó siempre la atención la sección de libros; en una de estas páginas ví una vez un libro que se titulaba Desnudo nací y en el resumen del mismo indicaba que era la historia de algún artista famoso y la forma en la que había decidido vivir: sabiendo que cualquier cosa que había hecho u obtenido era algo adicional a haber nacido; y bueno, luego de una rápida búsqueda en Google resulta que es de David Weiss, y es la 'biografía' de Rodin, me sonaba este nombre asociado al libro.

Me puse a pensar en las pérdidas esta mañana luego de encontrar un recibo en la mesa en la que como, trabajo y paso la mayor parte de mi tiempo por esta época; el documento está fechado en el último día laboral del año 2018 y formaliza la entrega de la reposición de mi documento personal de identificación.

Fue la última vez -espero que en mucho tiempo- que me toca repetir el trámite: tuve que pasar más de seis meses sin poder identificarme formalmente en mi país; esta última vez perdí mi dpi junto con la tarjeta de débito que estaba usando y una tarjeta del transporte urbano de la ciudad: los tres estaban en un tarjetero de cuero que Rb me trajo de su viaje a Colombia y lo dejé botado -creo- en un bus que abordé para dirigirme a la casa de su amiga que me estaba enseñando a diseñar libros.

La tarjeta de débito nunca la repuse -estaba a nombre de mi hijo menor y la verdad no quería repetir el trámite- y la tarjeta del transporte la repuse casi un año después de su pérdida; y así he perdido muchos documentos: en el pasado nuestro documento de identificación no era una tarjeta sino una libreta y llegué a reponerla cuatro o cinco veces, para lo cual tenía que viajar siempre a mi lugar de nacimiento.

Luego de re establecerme en la ciudad hace más de una década perdí mi carnet profesional, y un documento de identificación de la ciudad en la que viví en el país del norte, cuando fuí asaltado al acudir a una conferencia en una zona de la ciudad que no conocía como muy peligrosa; en este mismo sector y dos o tres años después -y a una hora demasiado alta- me volvieron a asaltar y perdí mi segundo o tercer dpi.

El carnet que me identifica como ingeniero no lo volví a tramitar pues no le veo una utilidad más que presumir; y el id de la ciudad del imperio del norte no tenía forma de reponerlo; también perdí a mi familia -o al menos la forma en la que la deseaba- hace más de doce años.

Al igual que el título de ese libro de Selecciones, Naked I came; entré a este mundo sin nada encima, todo lo que he aprendido u obtenido también quedará atrás cuando deba salir del mismo; creo que es una de las grandes enseñanzas del budismo: la raíz del sufrimiento proviene de aferrarse.

Desnudo nací.

domingo, 10 de enero de 2021

El primer mes... -The first month- [Tu parles français?]

Cuando inauguré este espacio (hace más de diez años) planeaba utilizarlo como una forma de auto exploración... Acababa de renunciar a mi primer empleo como ingeniero luego de dos años de idas y venidas al Imperio del Norte, aún estaba tratando de descifrar qué iba a hacer (o podía hacer) en cuestión de trabajo y lo más importante de mi vida: mis hijos; algunos meses publiqué bastantes veces, otros meses publiqué tonterías como dibujos o citas de algún libro que estaba leyendo; otras veces escribí sobre mis experiencias pasadas o lo que me atormentaba... en fin, todo un viaje.

 La verdad es que el fracaso de mi familia fue un golpe bastante duro; creo que nunca superaré el dolor que les causé a mis hijos, pero también he aprendido que las cosas pasan, algunas son agradables, algunas son desagradables pero al final todo es impermanente; traté de estar en la vida de mis hijos durante los siguientes doce años, algunos días fueron buenos, algunos fueron no tan buenos pero en general nos divertimos y aprendimos muchas cosas.

Empezando el segundo año de la pandemia de COVID 19 me encuentro en un empleo en el que ya debo esforzarme poco debido al tiempo transcurrido ejecutando las mismas funciones, y a que realmente me gusta la naturaleza del mismo; además en un par de meses planeo completar un programa de máster en ciberseguridad, acabo de completar el primer módulo (de 9, creo) de lenguaje de señas y estoy entrando en la segunda semana de mi aprendizaje de francés gracias a Duolingo.

En este tiempo también me convertí en escritor: dos años o así luego de mi vuelta al país me llevé el primer lugar en la primera edición de un concurso de microcuentos que organiza el gobierno municipal -dos o tres años después mi segunda hija se llevó el segundo lugar y yo me llevé una mención en el mismo-; el premio fue un diploma  una medalla dorada de plástico pero unos meses después una editorial me contactó para incluirlo en un libro de texto de sexto primaria.

Un poco más de un año después de retornar al país también empecé seriamente con el trabajo voluntario; pasé más de diez años -hasta el inicio de la pandemia- visitando semanalmente hospitales, orfanatos, asilos y similares con una nariz roja y una bata blanca; ser un risoterapeuta me ayudó a mantener una perspectiva adecuada durante mucho tiempo.

También me sirvió para trabajar con mi soledad; a diferencia de la mayoría de voluntarios no me involucré con un grupo fijo sino que durante mucho tiempo fui pasando de grupo en grupo de voluntarios pues me interesaba más interactuar con pacientes/residentes que reforzar relaciones sociales; sin embargo me mantuve bastante constante en un grupo de voluntarios que se reunían semanalmente los sábados o domingos por las noches a cenar y ver películas.

En este grupo conocí a una dama -no era voluntaria sino amiga de una voluntaria- con la que tuve una relación bastante tórrida durante varios meses; un año o así después tuve una relación bastante ligera con otra dama, esta vez sí era voluntaria: era viuda y creí que no habría drama pero de hecho sí, hubiera habido demasiado drama; finalmente, hace un poco más de siete años, conocí a Rb, también voluntaria; al principio nuestra relación fue bastante tórrida y dos años o así dentro de la relación hubo un poco de drama, pero en general me ha dado bastante paz: llevo un poco más de seis meses de estar viviendo en su casa.

Y con Rb también avancé en mi perfil de escritor; dos o tres años luego de estar juntos empecé a revisar y corregir algunos textos que estaba escribiendo para una editorial; unos meses después me pidió ayuda para realizar algunos textos; después escribimos una serie de libros juntos, luego una colección de libros con ella y nuestra editora y finalmente me quedé escribiendo libros de ciencias y matemáticas para una de las editoriales durante el último par de años.

Mis hijos fueron creciendo ante mis ojos, con todos los conflictos que podrían haberse esperado luego de la poco normal niñez que les fue provista; mi hija mayor tuvo un período bastante conflictivo con su madre y cuando cumplió la mayoría de edad me pidió moverse a mi lado; luego de ocho años de alquilar la misma habitación conseguí un apartamento un poco más grande en el que convivimos un poco más de un año; en ese tiempo empezó la facultad, se quiso suicidar y finalmente dejó la facultad; ahora tiene más de tres años de vivir por su cuenta y trabajar en call centers, aunque últimamente creo que ha trabajado más como traductora para personas con COVID 19.

Mi hija segunda también pidió moverse a mi casa tres o cuatro meses despues que su hermana mayor; ella no tenía conflictos -aún- con su madre sino que por el lugar en el que estaban viviendo -donde nacieron, realmente- había llegado tarde varias veces a su colegio; ella se graduó de uno de los colegios más caros de la ciudad gracias a una beca obtenida por sí misma pero en la cual me tocó involucrarme con entrevistas y algunos gastos menores.

Después de su graduación en ese colegio se marchó a un college en una nación tres países al sur del nuestro  allí si tuvieron conflictos con su madre pues primero no le parecía la idea de que se fuera y luego hubo diferencias con la orientación sexual de mi hija; en algún momento de esos años empezó a identificarse como transgénero; de hecho antes de irse -ya viviendo en mi casa- en una cena con mi hija mayor nos había dicho que se identificaba como chico; mi comentario fue: 'de acuerdo a Facebook puedes ser incluzo una cebra', o sea, los chicos de estos tiempos.

Cuando retornó del país del sur en las vacaciones de su primer año me comentó así de pasada que estaba tomando hormonas masculinas  y le expresé mi preocupación por las consecuencias en sus sistemas, pero, ya es mayor de edad, sus decisiones, sus consecuencias; cuanod completó los dos años retornó al país por unos meses antes de irse al imperio del norte con otra beca, esta de cuatro años, para estudiar artes y cultura japonesa; hace un mes o así organicé un zoom con los tres para ponernos al día.

Con mi hijo menor tuvimos conflictos bastante serios durante su formación básica; perdió el segundo grado básico y le tocó repetirlo en un colegio privado -aunque todos estudiaron la primaria en un colegio parroquial, para el ciclo básico su madre los inscribió en un instituto nacional experimental-; como tampoco estaba tomando en serio los estudios en este lugar me tocó obligarlo a que utilizara sus ahorros para que cubriera un mes de gastos de él y su madre.

En este colegio privado cursó segundo y tercero básico y aún hubo un connato de nuevas medidas de presión pero culminó el ciclo básico sin más contratiempos; luego hubo conflictos para que eligiera una carrera de nivel medio ya que su madre quería que estudiara solo los fines de semana; al final se graduó de bachiller en computación en un colegio privado; a mediados de su último año me lo llevé, junto con su hermana mayor, a la graduación de su segunda hermana, quería que tuvieran conmigo su primera experiencia de subirse a un avión.

Obtener su pasaporte fue un calvario pues, por se menor de edad, tuve que llevar una carta notariada, firmada por su madre, a migración y nos tocó que repetir el trámite como tres veces por errores en los documentos o falta de requisitos; toda una ceremonia; luego de graduarse de nivel medio mi hijo empezó -como su hermana mayor- su primer año en mi antigua facultad; a diferencia de su hermana mayor él si empezó con buen pié y completó el primer semestre sin muchos problemas.

Pero su segundo semestre no fue tan fácil -creo- pues su madre le pidió que consiguiera un lugar dónde vivir y se mudó a una habitación cerca de la universidad, a la cual le llevé la estufa, cilindro de gas y algunos otros enseres que me habían sobrado de mi anterior fase, viviendo solo.

Cuando regresé del Imperio del Norte -hace más de doce años- me fuí directo a la casa de mis papás -aunque ya solo mi hermano mayor vivía allí por ese tiempo- por un par de días, luego retorné a la ciudad a reencontrarme con mis hijos y un par de días después me moví a una habitación a tres calles de dónde ellos vivían; allí estuve durante ocho años, hasta que mi hija mayor me pidió mudarse conmigo; estuvimos juntos unas semanas allí y luego nos movimos a un lugar un poco más grande.

En este lugar también nos acompañó mi hija segunda; aunque la verdad es que el último año en la habitación anterior y el años que viví en este lugar casi nunca dormí en el mismo, por cuestiones laborales, principalmente, desde hace más de cuatro años he dormido la mayor parte de noches en la casa de Rb; mi hija mayor se fue a vivir en Enero y esperé a medio año a que retornara mi hija segunda pues había invitado a una compañera alemana a que la visitara en su país.

Cuando mi segunda hija retornó al país del sur a completar su programa de estudios,  viendo que ya no necesitaba tanto espacio, me moví a una habitación a pocas calles del lugar en el que había vivido más de ocho años; en este lugar pernocté unicamente cuatro o cinco noches durante el par de años que alquilé la habitación, el resto del tiempo dormí en la casa de Rb; incluso cuando mi hija retornó del país del sur para pasar un par de meses antes de irse al imperio del norte, le dí las llaves de la habitación y nos reunímos allí con mi hijo menor únicamente los sábados.

La verdad no había planeado vivir completamente en la casa de Rb pues me gusta tener mi espacio personal; en su casa he estado usando una habitación -sin acceso a sus perros- desde hace más de tres años pues prefiero dormir solo pero estaba cómodo con la situación; la última habitación la estuve utilizando un poco más de un año únicamente para reunirme con mi hijo los sábados.

Pero todo cambió con el inicio de la pandemia; primero acordamos con Rb tomar muy en serio las medidas de protección y como yo aún estaba saliendo los sábados decidimos que me quedaría en mi habitación hssta que las cosas se tranquilizaron; por primera vez en mi vida pagué completamente un servicio de internet y me quedé en mi habitación un poco más de un mes; trabajaba, cocinaba e inicié el máster durante ese tiempo; y estuve recibiendo allí a mi hijo los sábados, celebrando allí su cumpleaños que lo convertía en adulto.

Y luego la situación volvió a cambiar pues el gobierno decretó cierre total los fines de semana y pasé otras tres semanas en las que ya no veía a mi hijo pues estaban prohibidas las salidas en fin de seamana; entonces decidimos con Rb mi vuelta a su casa; y como se veía que la situación iba para largo, luego de un par de semanas le avisé que iba a entregar la habitación y a moverme completamente a su casa: vendí mi cama, mi ropero y unas mesas y tiré la mayor parte del resto de mis enseres; las pocas cosas que decidí conversar cupieron en seis cajas de plástico; Rb me regaló una séptima y allí están todas mis posesiones, en la habitación que en esta casa se usa de bodega.

Desde el inicio de la pandemia -antes de que en la mayor parte de lugares empezaran las medidas de control- con Rb decidimos mantener el distanciamiento social; un mes antes de que nuestro grupo de voluntarios cancelara las visitas nosotros avisamos que no continuaríamos, para proteger a los pacientes; hemos minimizados nuestras salidass por lo que no he visto a mis hijos desde hace más de diez meses (excepto en forma virtual hace un par de semanas); no me he cortado el pelo en casi un año y Rb únicamente salió cuando su segunda perra falleció hace un par de meses y cuando tuvo que ir -de emergencia- al dentista la semana pasada.

Durante este tiempo me he comunidado un poco más con mis papás gracias a que mi hermana menor nos ha mantenido más en contacto; a finales del año pasado estuvo en la casa de mis padres y me ayudó a solventar una situación un poco delicada por la que estaba pasando mi padre; por alguna razón había acumulado una deuda de un par de miles de dólares y habían empezado a embargarle parte de su salario; afortunadamente mi situación financiera está bastante solvende desde hace un par de años y pude liberarlo de esa carga.

También he hecno un par de videollamadas con mi tía favorita y su familia, con un viejo amigo de mi niñez que ahora vive en la ciudad en la que yo estuve en el imperio del norte y con un hermano de mi papá con el que no me comunicaba desde hacía más de veinte años; igual, algunas cosas nunca cambian.

La semana pasada mis antiguos compañeros del bachillerato se reunieron como lo hacen al menos una vez al año -yo los acompañé hace dos o tres años- y me dió un poco de nostalgia ver al grupo reunido; por otro lado la mayoría nunca me cayó bien ni siquiera en nuestra adolescencia; con algunos estudiamos desde los básicos y con la mayoría tuve problemas por mi forma tan especial de relacionarme con la gente; creo que por eso sentí deseos de iniciar el año en este espacio.

Estamos casi a mitad del primer mes del segundo año de COVID 19; en el imperio del norte empezaron a vacunar al personal médico a finales del año pasado y en un par de países de latinoamérica a principios de este; en el nuestro ni siquiera han definido un calendario de vacunación así que no tengo muchas esperanzas que la situación cambie en el corto o mediano plazo; además mientras en otros países siguen haciendo pruebas y llevando estadísticas, en el nuestro ya ni siquiera el ciudadano común es consciente de la situación: aunque muchos andan con mascarilla he visto algunas fotos de las playas repletas de gente.

En menos de un mes cumpliré cuarenta y ocho años y en un par de meses completaré el máster en el que me encuentro trabajando; continuaré todo el año con lenguaje de señas y con el francés en Duolingo; durante los primeros meses del año pasado aprendí a malabarear con tres pelotas y planeo este año aumentar a cuatro; he leído un par de libros en inglés este año -the checklist manifesto, permanent record de Snowden y un par de libros de blockchain- y planeo continuar leyendo en paralelo un libro en español, un libro en inglés y un libro en francés; también debo decidir qué más estudiaré luego de completar el máster acrual.

Le he ayudado financieramente a mi hija en dos o tres ocasiones desde finales del año pasado pues se había quedado sin empleo; planeo estar disponible para ayudarla pero también de alguna forma influenciarla para que mejore en la administración de sus finanzas personales; quiero estar disponible para ayudar a mis papás y a mi hija segunda pues en nuestro Zoom nos comentó que planeaba ir este año a Japón como parte de sus estudios.

Y con  mi hijo menor aún estoy sopesando qué hacer: en un par de meses cumple 19 años y me hago cargo del él financieramente; en nuestra última comunicación le comenté que lo seguiría haciendo mientras se dedicara seriamente a estudiar pero no sé qué toma él como seriedad; yo estudié ayudándome con una beca préstamo por lo que los primeros dos años de facultad fueron impólutos, luego trabajé un par de años como maestro; él perdió un curso en su segundo semestre, lo que lo atrasa bastante en su carrera; creo que debe aprender a ser más responsable de sus decisiones y su tiempo.

Veremos cómo va eso durante los siguientes meses de este año.



miércoles, 28 de octubre de 2020

Ya son más de siete meses... and god bless Coursera (and FUNSEPA)

Cuando estaba empezando la pandemia, o las medidas para evitar su propagación, hubo un meme que se hizo viral, decía algo así como: "Si no sales de esta situación con una nueva habilidad, un nuevo grado académico o dominando otro idioma, no te faltó tiempo, te faltó voluntad y disciplina"... o algo así.

Me lo recordó mi hija mayor cuando le comenté que estaba aplicando a un programa online de maestría que ofrecía una universidad española; más o menos por la época en que me gradué de la universidad había iniciado una maestría en Recursos Humanos en la universidad que tiene mejor nivel académico en cuestiones técnicas por acá; por allí nació mi hija segunda, renuncié a mi trabajo para ayudar a su madre pues la mayor no tenía dos años y eso fue todo.

Luego me negué a entrar a cualquier otra maestría, en parte porque se popularizaron al más que duplicarse el número de universidades privadas en el país; y también porque no estaba seguro de qué estudiar, o para qué; consideré un tiempo filosofía y otro tiempo bases de datos; al final este año me inscribí en este programa online para un máster en ciberseguridad.

Entré un mes luego de su inicio pero me puse al día y esta semana estoy completando el penúltimo tema del sexto módulo (son ocho); será otro mes este año para completar el séptimo, luego el octavo a principios del próximo año, y finalmente un trabajo de investigación; somos 8 o 10 estudiantes, cinco o seis de centroamérica y el resto de sudamérica; el nivel del programa es bueno y tendré -aunque no creo que me sirva mucho- un título más para agregar a mi hoja de vida.

El domingo pasado envié la última asignación a la editorial con la cual he estado colaborando desde hace varios años; al principio de la pandemia había empezado la redacción de un libro de física fundamental, luego de completar el mismo estuve revisando algunos capítulos de un par de libros de matemáticas -me tocó que recordarme del álgebra- y en el último mes redacté un capítulo de trigonometría y uno de estadística y probabilidad; creo que eso ha sido lo último en escritura para este año; a ver cómo viene el próximo.

Mi hija mayor renunció -o fue despedida, no lo tengo claro- de su segundo trabajo, me había estado pagando el préstamo para la computadora que utilizó desde el inicio de la pandemia pero como sé que no ahorra había ido acumulando ese dinero en una cuenta de ahorros y le comenté que era para los días de lluvia; estos son sus días de lluvia, se supone que está buscando un tercer trabajo pero no sé qué pasará.

Mi hija segunda sigue en el Imperio del Norte; completó su primer año en la universidad y trabaja en la misma; casi no le envío dinero -únicamente para su cumpleaños y Navidad-; su programa es de cuatro años y espera continuar con un doctorado cuando termine; espero que logre completar su vida en ese país pues acá no estaba contenta ni siquiera con el género asignado al nacer: había empezado a tomar hormonas; cuando se fue del país le comenté que esperaba que si se establecía en el imperio me reclamara; quien sabe si aún funciona eso, o cómo.

Mi hijo menor completó bien su primer semestre -online- en la universidad; aún nos vimos las primeras semanas de la pandemia; es más, me retiré de la casa de Rb por un mes completo para evitar los riesgos de contagio: me quedé por un mes completo en mi antigua habitación, incluso pagando por primera vez Internet para poder trabajar pues desde marzo nos prohibieron llegar a la oficina; pero luego hubo un cierre total los fines de semana y decidimos con Rb la reunión: ahora llevo acá más de dos meses y estamos tratando de no salir más de una vez cada par de semanas, nomás para aprovisionarnos de víveres.

Entonces, no veía a mi hijo desde mediados de Mayo hasta hace un par de semanas que me escribió para que le prestar la estufa que utilizaba en mi antigua habitación -cuando devolví las llaves me deshice de casi todo lo demás, vendí mi cama, mi gavetero y unas mesitas y tiré a la basura la mayor parte del menaje-; al parecer no estaba estudiando de la forma en que su mamá esperaba y le pidió que buscara un lugar dónde vivir.

Al final ya es mayor de edad -cumplió 18 en marzo- por lo que es completamente legal que pueda independizarse; hace un par de semanas le llevé la estufa, una mesita y algunos trastes a una habitación que empezó a alquilar muy cerca de la universidad; se supone que seguirá estudiando normal (aunque también tiene planes de trabajar en un call center) y estoy completamente de acuerdo en seguir haciéndome cargo de él financieramente mientras sus resultados universitarios sean aceptables; tampoco sé qué pasará.

Además de la maestría que empecé en Mayo estoy aprovechando que Funsepa puso a disposición de la población en general el acceso a Coursera -Rb me compartió la publicación en Twitter-; en el pasado había completado un par de cursos de esta plataforma pero nunca había obtenido un diploma -creo que el costo de los mismos es de cincuenta dólares-; incluso las últimas prácticas de Android que hicimos con mi hijo menor fueron basadas en un curso de estos.

Aprovechando mi tiempo de aislamiento me he inscrito -y completado- a tantos cursos que una persona de los patrocinadores -y de otra asociación que apoya a jóvenes a desarrollarse profesionalmente- me contactaron para contarme que era uno de los que más estaba aprovechando el programa y proponiéndome una entrevista en sus publicaciones y apoyo para encontrar empleo.

En ambos casos agradecí la llamada pero decliné la entrevista; no me sentiría cómodo que mi jefa cuestionara mi tiempo libre y tampoco estoy en la edad de andar buscando un nuevo trabajo: el mes pasado cumplí seis años en este y espero que me aguanten un poco más, espero que la maestría ayude aunque sea un poquito para el siguiente.

Entre los programas que he completado está una especialización en ciberseguridad por parte de IBM -por la relación con la maestría-, una especialización en Data Science -tenía un buen tiempo informándome sobre este tema-, varios cursos sobre lenguajes como Javascript y Python e incluso algunos sobre Project Management y Agile; la verdad es que la mayor parte de los mismos ha sido únicamente para validar lo aprendido en los últimos años; ha estado interesante.  

Durante los último meses he estado tratando de leer un poco más de cuestiones técnicas, especialmente de temas relacionados con ciberseguridad; leí Tubes, the Fifth Domain y casi todo de Press Here to Kill Everybody; además completé la saga de The Murderbot Diaries y he leído uno que otro libro que no es técnico ni ciencia ficción: Let's pretend this never happened, Furiously Happy y I've still got it. 

Actualmente estoy leyendo Big Brother de Lionel Shriver; en español, no sé cómo llegué a este libro pero está super interesante, empezando porque -aparentemente- es el procesamiento de la muerte del hermano de la autora por complicaciones con obesidad mórbida; además empecé a leer ¿Qué puede salir mal? de una Youtuber de divulgación científica; este libro es como una relectura de todo lo que escribí el año pasado en los libros de ciencias naturales sobre los sistemas del cuerpo humano.

También leí el último libro de Asimov, el que escribió -literalmente- con un pie en la tumba; y sigue sorprendiéndome los hechos que siempre creo conocer acerca de alguien que al final no es la historia completa; ese también estuvo muy bueno.

¿Qué sigue? La verdad no sé.  Esta pandemia ha cambiado muchas cosas, ya no es posible hacer el trabajo voluntario que me mantuvo activo durante una década; tampoco puedo caminar tanto ya que la distancia entre mi cama y mi oficina es de 8 pasos; trato de barrer y trapear al menos una vez a la semana para mantenerme activo físicamente pero estoy temiendo que la inactividad me afecte físicamente -durante toda mi niñez fui el 'gordo' de la familia-.

El acceso a Coursera sigue abierto hasta diciembre pero la asignación de cursos se termina en un par de días; me he inscrito a varios cursos para llenar noviembre y diciembre pero creo que aún haré otra revisión para ver si hay algún otro tema interesante que podría repasar durante este tiempo.

La maestría termina en marzo o abril del 2021 y luego pasará un tiempo antes de tener un diploma que compruebe que avancé un nivel académico más; mi hija mayor seguirá -creo- trabajando en call centers mientras tenga esa opción, no sé que otra cosa pueda hacer cuando ya no haya más call centers a los que pueda aplicar; mi hija segunda tiene tres años más en el programa actual en el imperio y mi hijo dice que quiere seguir estudiando pero también trabajar para ahorrar e irse del país.

Hace un par de meses empecé a averiguar sobre opciones de migración a Nueva Zelanda, está hasta al otro lado del mundo pero ya no tengo responsabilidades familiares directas por estos lugares; creo que ese país es una buena opción y según lo que estuve viendo en su página tengo una ventana de unos cinco años más para aplicar; pero por estos días, por el COVID-19, todo está en pausa.

Quién sabe qué vendrá el otro año; se supone que la situación de aislamiento continuará mientras no haya una vacuna -aunque Rusia dice que ya desarrolló una y hay varios proyectos en países del primer mundo, aún no hay nada claro- o un tratamiento seguro para el  COVID-19; al menos en mi trabajo el plan es mantenernos trabajando desde casa pero si hay reducción de planilla me tocaría volver a salir y aplicar pues no trabajar nunca ha estado dentro de mis planes.

De pronto lo que viene sea Europa -y el Louvre-, que era el plan de este año con Rb pero ha quedado en pausa por la situación mundial.

A ver cómo va todo.