martes, 20 de abril de 2021

¿Qué hacer cuándo no sabes qué hacer? -what to do when you don't know what to do?-

Es una pregunta tan común que se pueden encontrar -como de casi todo- miles de artículos en internet para buscar respuestas -About 5,370,000,000 results (0.70 seconds)-; casi tantas respuestas como habitantes en nuestro planeta; quizá es un indicador de que casi todos nos realizamos la misma pregunta a lo largo de la vida; quizá la única diferencia es el ritmo con el que vuelve a surgir la pregunta, o los temas sobre los cuales no sabemos qué hacer.

En mi caso ha sido una constante desde hace mucho tiempo; y me imagino que es una mezcla -como casi todo- de la genética y los factores externos que condicionaron el desarrollo de mi personalidad; y vuelve uno de los temas que Freud (supuestamente) identificaba como parte nuestro nivel de satisfacción vital; específicamente el laboral.

La afirmación de que mi vida laboral ha sido rara creo que se queda corta, pero en nuestra región -a menos que haya una combinación de factores sociales y suerte- es una constante para la mayor parte de la población; no es como que vivamos en un lugar donde los sueños se hacen realidad: un mínimo porcentaje de la población llega a la universidad y -salvo casos específicos- la realización laboral viene de la mano de explotación laboral o corrupción estatal.

Durante los dos últimos años de educación superior trabajé como profesor de computación pero sabía que era algo temporal; igual cuando terminé la carrera no tenía ni idea en qué podía trabajar un profesional de mi ramo -interesante, después de cinco años de estudio-; y mi primer experiencia profesional no fue nada satisfactoria: en una fábrica de repostería me hice cargo de varias líneas de producción; la única experiencia memorable fue un viaje de un par de meses a la capital colombiana para dar soporte a una línea de producción.

Esa fue mi -corta- experiencia en producción (uno de los sueños de los que estudian mi carrera); luego estuve otro par de meses en una instalación similar en la ciudad hasta que me cambié al área de Calidad en otra fábrica de candelas; allí fue donde finalmente hice mi tesis y obtuve el cartón que me identifica como licenciado.

Después hice mi transición a los Sistemas de Calidad (ISO 9001) y al área de servicios, certificando a una cadena de cafés en la norma de Gestión de Calidad; luego vinieron el par de años entre mi país y el imperio del norte en donde hice -por primera vez- trabajos físicos en un taller de cables; en el intermedio también trabajé como ingeniero de soporte de un MRP e intenté trabajar en una línea de producción -en esta ocasión de productos lácteos-.

Incluso en ese intermedio entré a la fábrica de ropa más grande del país pero me deprimió ver gente doblada todo el día sobre una máquina; en fin.  Cuando me re establecí en el país trabajé un par de meses en una imprenta industrial viendo también tecnología; la segunda parte me gustaba pero la parte de producción no la encuentro nada atractiva: exprimir a las personas por un poco más de resultados me parece realmente raro.

Luego estuvo el periodo como ingeniero de soporte de un software de microfinanzas y un par de experiencias bancarias; en auditoría y en proyectos; me despidieron del último banco pero no me avergüenza reconocer que me cuesta llevarme con la gente, especialmente si veo que sus acciones están en un área gris de la ley.

Y ahora mi trabajo actual; una gran estabilidad; aunque han habido en estos siete años varias reorganizaciones e incluso un despido hace un par de años, y he pasado por tres jefes -de tres distintos países- me ha dado bastante paz; logré finalizar mi periodo de responsabilidad paternal directa sin muchos problemas e incluso me ha permitido obtener una maestría y escribir más de una docena de libros (me enorgullece el de física fundamental aunque mi nombre sólo aparece como parte del grupo de escritores el contenido es totalmente mío).

La vaina es la incertidumbre; tan presente siempre pero tan difícil de manejar por mi parte: el proyecto que estoy liderando por estos días es bastante inconstante y le comenté a Rb que me siento como que voy en un auto con los frenos defectuosos pero no estoy a cargo de la conducción por lo que solo puedo imaginar de dónde vendrá el golpe pero no puedo hacer mucho por evitarlo.

Y la otra vaina es la edad; o sea estoy a menos de dos años de llegar al medio siglo y, de acuerdo a un artículo de AARP, en cualquier entrevista con dos candidatos con las mismas calificaciones siempre se elegirá al de 30 años sobre el de 50 años; a menos que en la decisión se incluya al Networking; pero esa quizá es la peor parte de la historia: no se me dá; apenas puedo conservar el contacto con mi familia directa -incluidos mis hijos- como para presentar una amplia red de contactos.

Recuerdo que cuando estaba en el último banco me comentó mi jefa -y no por primera vez, y no por mi primera jefa- que debía mejorar mis relaciones interpersonales; recuerdo que me puse a la tarea como lo hago con casi todo: leyendo; recuerdo que bajé un par de libros enfocados en el Networking para Introvertidos; creo que no terminé ninguno de los dos; o creo que me despidieron antes de que pudiera terminarlos, en fin.

Igual, de los más de quince trabajos que he tenido durante los últimos treinta años creo que solo uno lo conseguí utilizando el networking (y no era una apuesta segura pues quien me refirió también refirió a otras dos personas con más o menos las mismas calificaciones -o realmente yo estaba mejor calificado-) o sea que no fue tan directo el networking: el de ISO.

Aunque para llegar a ese banco también me refirió mi jefa anterior; aunque según pude darme cuenta con el correr de los años su razón no fue 'ayudarme' sino agredir a mi jefa durante ese tiempo: tuvieron siempre ciertos conflictos personales y como que no le cayó bien que hubiera heredado mis servicios; en fin, la gente y sus razones para 'ayudar'.

De los dos trabajos que "conseguí" por medio de networking renuncié al primero después de un poco más de dos años pues lo ví como un Dead-End (empresa familiar sin muchas opciones) y del segundo me despidieron por mi 'incomodidad' de trabajar con el equipo: al final era el único profesional, los demás nomás tenían mucha experiencia en el sector bancario -y mi jefa que acababa de graduarse de una de esas universidades de papel que abundan ahora en el país-.

Entonces, no sé qué hacer: en cuatro meses cumpliré -cruzo los dedos- siete años en mi posición actual y, salvo por un par de ocasiones en que traté de que mejoraran mis condiciones, no me quejo de la misma; pero, estoy trabajando -como casi siempre- en un proyecto con muchas incertidumbres y liderando -eso no es tan común- a otros dos analistas del gran país del sureste asiático; no me siento nada seguro; a ver en qué termina esto.

Después de terminar el reto de 70 días -y celebrarlo con pastel de chocolate- ya no quise iniciar nada nuevo pues justo estaba empezando a ponerse complicado el proyecto actual, también me cambiaron de jefa y además mi amigo científico que me proveyó de las últimas dos computadoras me propuso que lo ayudara a migrar su servidor actual.

Terminé -por fin- La Cuchara Menguante y The Dark Forest, y dejé a medias el tercero o cuarto libro de francés que estaba leyendo; además reduje a casi lo mínimo mi práctica de francés -primero bajé de 500 a 250XP y ahora con suerte hago 150 o así al día-; sigo practicando malabares pero no tan constante mente: trato de practicar de vez en cuando 15 o 20 minutos pero ya ha habido un par de días en el último mes que no he hecho nada de malabares.

Mi hija mayor sigue trabajando en el mismo lugar, creo; ha vuelto a pedir mi ayuda financiera en un par de ocasiones y me preocupa que no tenga un buen manejo de su presupuesto; mi hijo menor me llamó hace una semana o así porque no le estaba yendo muy bien en el trabajo y estaba pensando renunciar; y retornar a la facultad; le aconsejé que pensara bien qué quería hacer porque todo al final tiene diferentes consecuencias.

Mi hermana menor estuvo grave de COVID en el asueto de semana santa; mi madre me llamó para comentarme que unas primas enfermeras la estaban cuidando y al final logró superar la enfermedad; únicamente pude ayudarla con un poco de dinero para medicamentos; hace un par de noches llamé a mi hermano menor quien trabaja, como mi hermano mayor, con estructuras metálicas; Rb insistió en que hiciera la llamada pues en las redes sociales estaban reportando inundaciones en el área en donde vive; afortunadamente no fue afectado.

La respuesta a mis preocupaciones sería algo así como: mejora tu networking y/o busca la especialización en un campo; a mis casi cincuenta no sé si lo primero es aún posible y lo segundo no se si realmente sea una opción; aunque no descarto la participación en un bootcamp; algo tendré que hacer.


viernes, 26 de marzo de 2021

El final del camino... The end of the way... La fin du chemin...

Y bueno, tanto como del camino no es el final; eso será hasta cuando coloquen la lápida, o creo que esa era una de las frases de un filósofo griego -un hombre felíz se encuentra en el cementerio-, aunque no logro encontrar la cita ahora con Google... es nomás el final de mi challenge (este año) de 70 días; ayer fue el día setenta y ahorita estoy ordenando un pastel de chocolate para celebrar su conclusión.

Y también hoy acabó -al menos en actividades- el master que inicié hace casi un año; entré casi un mes tarde y me tocó que ponerme al día con un módulo pero en general estuvo interesante, aprendí un montón sobre metodologías de ciberseguridad y además, me permite alcanzar el siguiente nivel de educación formal: hace unos años me había planteado alcanzarlo antes de los cincuenta.

Tenía más de dos años de no utilizar mi traje formal -aunque por ser una videoconferencia nomás fue el saco con un pantalóno vaquero-; nos conectamos a la sesión con mis otros dos compañeros a las siete de la mañana -dos de la tarde en la madre patria- y presentamos unas diapositivas de nuestro trabajo final; el evaluador fue uno de nuestros maestros del último año -la verdad el que mejor me cayó pues por enseñarnos criptografía le dediqué más atencion que a los otros módulos- y aunque señaló un par de deficiencias en nuestro trabajo nos felicitó por el tema y el desarrollo.

Ahora, de acuerdo a mi compañera- nomás es de esperar todo el trámite burocrático para la emisión del título; quien sabe si aún lo veré este año; en todo caso -o para fines prácticos- ya es un tema concluido y nomás es de esperar; ahora me tocará buscar algún otro programa para mejorar mi currículum o ampliar mis conocimientos.

Con respecto a los cuatro objetivos del challenge tampoco puedo quejarme; no me costó limitar mi consumo de material audiovisual durante setenta días pues las otras tres actividades me mantuvieron bastante ocupado; creo que seguiré con los mismos 250XP diarios en Duolingo hasta alcanzar el buho de oro; pero creo que ya no continuaré religiosamente con dos prácticas al día de malabares sino que estaré utilizando cualquier tiempo suelto para mejorar mi coordinación: el trabajo sigue poniéndose pesado.

Y en Javascript llevo ahora 16 días desde que me salté uno escribiendo código diariamente; con este creo que seguiré igual al menos hasta fin de año pues al final decidí no ingresar al bootcamp online viendo que el proyecto que estoy liderando está -o nació realmente- bastante complicado.

Esta semana concluí el tercer libro infantil en francés y durante dos noches no he leído nada en este idioma pues se me olvidó pasar el último de estos libros a la tablet; ya pasé de la mitad de La Cuchara Menguante y acabo de llegar a la tercera -y última, creo- parte de The Dark Forest; creo que continuaré con el mismo ritmo (y los últimos dos libros) hasta medio año.

Por lo demás creo que me tomaré un par de días libres de todo (menos del trabajo, porque obvio) y luego empezaré a pensar sobre lo que puedo (o debo, o quiero) hacer durante el resto del año; y a ver cómo va eso...



viernes, 19 de marzo de 2021

La vuelta al mundo en ochenta días... Around the World in eigthy Days... Le Tour du monde en quatre-vingts jours

Cuando estaba apenas entrando en la adolescencia -creo- mi padre se hizo asiduo cliente de una venta de material educativo que distribuía libros de Soperna, Bruguera y similares; allí fue donde empecé a leer de misterios y conspiraciones, un poco de inglés, un poco de ciencia y un montón de libros clásicos: una colección juvenil que incluía a Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain y muchos otros similares.

Nunca compró -me imagino que era carísima- la enciclopedia Nuevo Tesoro de la Juventud, por ejemplo; recuerdo que unos primos o amigos tenían esta colección y era buenísima; los clásicos que leí estaban versionados para lectores jóvenes sin mucha práctica, creo, pues más tarde pude acercarme a mejores (más extendidas) versiones de algunos de estos y la diferencia era bastante perceptible.

No sé si por eso es que me cuesta leer a los griegos clásicos; y dejé La Divina Comedia como en la página 2 o 3; en fin, he leído más autores contemporáneos pero por allí (y con las selecciones) fue por donde empezó mi gusto por la lectura; con la vuelta al mundo en ochenta días.

Según Duolingo llevo una cadena de 80 días de practicar francés diariamente; muchas semanas alcancé diariamente más de 500 XP -10 veces la meta diaria de la app- pero ahora lo rebajé a la mitad por cuestiones laborales -anoche incluso me costó llegar a este nuevo número-; creo que la próxima semana estaré pasando el checkpoint 4, aunque también he ido dejando abiertos la mayor parte de lecciones (únicamente llegado a la mitad de cada una) desde que rebajé mi meta personal diaria.

Según HabitBull llevo 63 días en cadena de Duolingo, de no entrar a sitios de videos para adultos y de practicar malabarismo con cuatro pelotas al menos tres veces al día; y 9 días sin parar de escribir código en JavaScript; lo segundo no me ha costado mucho por la variedad de actividades que estoy trackeando y con malabares sigo mejorando poco a poco cada día; o sea, no tener buena coordinación no es una excusa para dejar de aprender malabares, nomás se necesita mucha práctica y mucha paciencia.

JavaScript me gusta, esta semana incluso intenté escribir una pequeña aplicación para analizar uno de los archivos de mi trabajo -frecuentemente lo hago con Visual Basic sobre Excel pero no me estaba funcionando- al final sí escribí el código -con ayuda de un video de Youtube- pero no realicé todo el proceso con el mismo -sentí que me estaba atrasando mucho- sino completé la tarea con las herramientas tradicionales; pero sigo cada día un poco de JavaScript.

En tres días se cumple el período que HabitBull recomienda para establecer un hábito y en 7 días el límite que me puse a mi mismo como el período mínimo para trackear diariamente mi comportamiento en estos cuatro aspectos; luego compraré un pastel de chocolate para celebrar la finalización y me replantearé el futuro para los próximos meses.

Y es que la verdad el trabajo se puso super pesado y las dos personas del país sudasiático que me asignarno no brillan por su performance: durante estos días que estamos 100% dedicados al proyecto yo debo de entrar al doble de reuniones que ellos y aún así he hecho más trabajo funcional que ambos combinados; me he reunido un par de veces para ver cómo mejorar pero me preocupa las diferencias culturales a la hora de afrontar las responsabilidades; casi cada día le digo a Rb que lo más seguro es que me despidan en el transcurso de este proyecto; a ver cómo va eso.

Hoy mi hijo menor cumple 19 años, y desde este mes se ha emancipado por completo; dejó la facultad y está trabajando en un call center; con él se terminó mi etapa de responsabilidad paterna directa y no sé aún cómo sentirme; o sea, durante mucho tiempo aporté casi el 75% de mi salario a la manutención de mis peques; nunca me quejé por lo mismo sino que lo tomé como una responsabilidad que me alegraba cumplir.

Eso me mantuvo en alerta constante de tener suficiente dinero para cumplir con mis obligaciones por lo que conservar un trabajo siempre estuvo hasta arriba de mis responsabilidades; también eso me hizo limitarme en mi búsqueda de compañía femenina; durante estos 12 años solo tuve dos o tres relaciones esporádicas hasta que conocía a Rb, con quien llevamos más de 7.

Y tampoco quise más descendencia -igual, luego de que mi tercer hijo naciera me realicé una vasectomía-; creo que tres hijos estuvo bien, mi hija mayor y mi hijo menor no quisieron estudios superiores y trabajan en la industria bilingüe y mi hija mediana está a mediados de una carrera de arte en una universidad del imperio del norte; creo que puedo darme por satisfecho.

Hasta este mes el 25% de mi salario se lo asignaba a mis responsabilidades familiares y la verdad es que entre vivienda, alimentación, educación y el resto de gastos no alcanzo a cosumir más del otro 40 o 50% por lo que mi situación financiera está bastante bien y si me tocara empezar a buscar otro trabajo incluso puedo aceptar un salario menor al actual; no sé realmente cómo va a ser buscar trabajo a los cincuenta años pero tampoco me hago muchas ilusiones.

Esta semana me reuní con mi grupo del master en ciberseguridad para practicar nuestra presentación final y esta noche tendremos nuestro segundo ensayo; sólo faltará luego la presentación en vivo y habré completado este programa que duró un poco más de un año; el otro curso de ciberseguridad -de solo un mes de duración- finalizó hoy, aunque creo que de este último no tendré un comprobante -o uno que valga la pena-.

Y la otra actividad que no había considerado cuando hace unos días estaba pensando que no debo morder más de lo que puedo masticar es la escritura de libros; y esto porque luego de completar el libro de física el año pasado ya no me dieron más trabajo serio; nomás un par de capítulos de matemáticas para ayudar a otro autor y la revisión de varios capítulos de otro par de libros de matemáticas y estadística.

Hace un par de días me contactó el editor para pedirme que revisara un ejercicio que se me había pasado por alto en capítulo de ecuaciones que revisé el año pasado; la verdad es que se me pasaron un par de errores garrafales en el mismo por lo que me pasé un par de horas analizando y corrigiendo el texto -ayer me dormí casi a la una de la madrugada-.

En su mismo mensaje el editor incluía una parte de un nuevo capítulo de matemáticas que debo revisar, lo cual no es mucho pero, no está mal ganarse 100 dólares en el tiempo suelto de un par de días; y también es mejor que no haya mucho de ese trabajo por ahora pues mi trabajo principal está super complicado y creo que continuará en el mismo estado por un par de meses o así.

Sigo aún con La cuchara menguante -ahora hablando de los aspectos bizarros de la familia Curie, de la cual había leído en algún otro libro antes-; sigo con un capítulo diario del libro infantil en francés -excepto un par de noches que tuve que trabajar en lo de la editorial o realizar alguna otra tarea- y avanzando -muy lentamente- con The Dark Forest; pero es que la verdad la lectura no es una obligación sino un placer -y un desestresante usualmente-.

Y los días siguen contando...