lunes, 24 de mayo de 2021

Logro legendario en Duolingo... Legendary achievement on Duolingo... Accomplissement Légendaire sur Duolingo...

En Duolingo, al menos aprendiendo francés y al menos en la versión móvil, y como parte de su estrategia de gamificación; existen una serie de logros que se otorgan conforme se avanza en el árbol de estudio del lenguaje seleccionado: el más alto es el búho de oro, cuando se alcanza el final del árbol; otros son bastante sencillos como el de fotogénico, al agregar una fotografía al perfil o el de amigable, al agregar a tu lista de following a tres usuarios.

Otros logros tienen que ver con el número de días que se ha utilizado la app y otros con el número de lecciones o de frases cubiertas; los más complicados de alcanzar tienen que ver con la liga en la que se está participando y el lugar en la misma; de estos últimos únicamente me faltaba conseguir el logro Legendario: ocupar el primer lugar en la liga Diamante.

Cuando estaba dedicándole bastante tiempo a Duolingo -unos dos o tres meses atrás- me puse a investigar cómo era el funcionamiento de las ligas; afortunadamente existen bastantes sitios -incluído el sitio de usuarios de Duolingo- en donde se dan bastantes detalles de las mismas; aprendí, por ejemplo, que todo inicia -y termina- los Lunes a las 00:00 UTC; o Domingo a las 6:00 PM en mi zona horaria.

Además alguien daba consejos en su sitio personal sobre cómo obtener el logro Legendario; sin embargo, la estrategia delineada por esta persona -que aún nolo había conseguido- era muy sencilla: cada día de la semana hacer los XP suficientes para estar cerca del primer lugar pero no sobrepasarlo o no sobrepasarlo por mucho pues muchos empezaban una competencia feroz para permanecer en el primer lugar; y luego el último día hacer muchos XP para alcanzar el primer lugar -y el logro Legendario-.

Cuando llegué a la liga Diamante, la última, ya no estaba haciendo muchos XP diarios como para alcanzar el primer lugar en la misma; además, me dije, como debo pasar varios meses en la misma, eventualmente llegaré al primer lugar en alguna semana; también me dí cuenta de algo que habían comentado en los foros de Duolingo: algunas personas lograban obtener hasta 5,000 XP en un solo día; al ver esto nomás continué alcanzando mi meta diaria sin importar la posición en la liga; al menos nunca he bajado a la liga anterior, lo que le ocurre a los últimos tres o cuatro lugares de cada liga.

Y aquí está la clave, al menos en mi caso, para obtener el logro Legendario sin tanto tanto esfuerzo: como la liga se abre el Lunes a las 00:00 con -supuestamente- un grupo aleatorio de estudiantes, los primeros en ingresar a la liga y empezar a acumular XP son usualmente los más competitivos -esos que terminan con 10,000 XP o más el Domingo a las 6:00 PM en mi horario local-; entonces, decidí desde hace unas semanas no ingresar tan pronto a la liga, es decir, esperar hasta una hora cercana al final del primer día para que se me asignara a un grupo con un nivel de competencia menor.

Y esta semana esto funcionó muy bien; luego de empezar con 250 XP o así el primer día, continué con una acumulación mediana cada uno de los días subsiguientes hasta terminar con 3,000 XP y obtener el logro legendario; el segundo lugar acumuló menos de 2,000 XP y el tercero aún menos; por lo que no, no es tan difícil obtener esta insignia, se trata nomás de esperar el momento justo y mantenerse luego cada día unos 100 o 200 XP sobre el segundo lugar.

Ahora ya solo me fantan dos logros: Wildfire, que cambia conforme se van acumulando días de estudio y según ví en el teléfono de RB ya no cambia despues de 365 días; y Conqueror, que se obtiene al conseguir una corona en cada uno de los niveles del lenguaje; el primero lo conseguiré el último día del año y el segundo cuando consiga el búho de oro; es decir, cuando llegue al final del árbol pues actualmente nomás estoy completando dos coronas en cada una de los niveles.

Como he disminuido mi tiempo diario de Duolingo me estoy enfoncando en completar al menos una corona cada día y, como me faltan alrededor de 112 lecciones y son dos coronas por cada una, estoy estimando 224 días; o sea que estaría terminando francés el 3 de enero del próximo año; aunque como hay algunos días -pocos- que hago más de una lección podría completar antes los últimos dos; veremos cómo va eso; el plan es luego aplicar en un call center en francés para medir el nivel real alcanzado.

Ya no completé la trilogía de The Three Body Problem ni seguí leyendo libros infantiles en francés; he tratado de enfocarme más en el trabajo aunque, como le comenté a Rb, si los dos analistas que tengo a cargo se dedicaran al menos al mismo nivel que yo no estaría tan decepcionado del proyecto; igual he tratado de ir cubriendo todas las tareas del mismo aunque soy consciente que no he indagado con la misma profundidad que con los proyectos anteriores: he tomado más el estilo de mis compañeros del sureste asiático dejando algunos cabos sueltos que serán encontrados -o quizá no- más tarde.

Además el proyecto va super raro; el project manager es también de este país del sureste asiático aunque ya está radicado en el imperio del norte; luego presentó a otra persona con las mismas características étnicas y geográficas que se iba a hacer cargo del proyecto pues el debía realizar otras tareas, o algo así; pero luego de un par de semanas este último se despidió deseándonos suerte y luego asignaron a una PM local -basada también acá- y quien tomará a partir de esta semana la dirección del proyecto; incertidumbre.

Estas últimas semanas traté de leer un poco sobre desarrollo de carrera (a mis casi 50!) y algo de coaching pero ambas lecturas fueron tan poco estimulantes que no completé ninguno de los tres libros que empecé sobre esos temas; lo que si completé -y dejé a medias el segundo- fue un libro de una bloguera negra queer estadounidense: Meaty de Samantha Irby; son una serie de ensayos publicados anteriormente en su blog y su estilo cómico e irreverente -y en algunos casos muy profundo- me llamó la atención.

Luego empecé a leer en español Annihilation, que es un libro de la serie Star Wars; pero lo dejé a medias porque leí buenos comentarios de una escritora japonesa de novela negra; la semana pasada leí -en inglés- Grotesque y ahora llevo a medias Cut; las historias que presenta y la forma de narrarlas me parecen bastante interesantes; luego de completar el segundo planeo leer When Breath Becomes air, de un médico -again- Indio en el imperio del norte y su camino hacia la muerte por cáncer.

Ayer estuve hablando con uno de mis excompañeros de bachillerato -tengo como siete años de no verlo- con quien hemos conversado algunas veces a través de Whatsapp; hace un par de semanas anunció por ese medio que iba a estar fuera de línea unos días por problemas de salud; cuando lo anunció le mandé un mensaje de ánimo y ayer volvimos a conversar; yo supuse que sus problemas de salud tenían que ver con COVID pero no: le amputaron una parte de la lengua por una masa y está a la espera de saber si tendrá que recibir quimioterapia.

Una vaina, mi genereración del bachillerato está llegando al punto en donde este tipo de afecciones, creo, serán un poco más comunes.

Ya no me he comunicado con mi patrocinador de laptops y tampoco he leído más del libro de administración de servidores y es algo que mantengo in the back of my mind pues es una deuda que aún debo saldar; tampoco he seguido practicando malabares con cuatro pelotas: esporádicamente tomo algunas veces las mismas y practico unos cinco o diez minutos pero es otra cosa en la que debo mejorar.

Tampoco seguí escribiendo Javascript y es algo que debo continuar; de la universidad española no han dicho nada sobre el título de la maestría y aún no me inscrito en ningún nuevo programa para aprender alguna otra tecnología, o actualizarme en alguna de las que ya domino.

El mes pasado hubo un connato de inversión pues RXN quería que le sirviera de financista para la adquisición de una grua -o algo así- de construcción la cual planeaba reconstruir y luego vender; la inversión era como de cuatro mil dólares y estuve a punto de transferírselos; pero al final no lo hice porque sentí que nomás estaría patrocinándole su vida familiar.

El hijo mayor de mi hermano -y la esposa de mi hermano- me contactaron también por Facebook para pedirme dinero por algún problema académico que estaban afrontando; y decidí no donarles los doscientos dólares que me estaban solicitando como un préstamo pues también considero que no es la mejor forma de ayudarlos.

Hace un par de semanas envié una nota a mis tres hijos sobre el mismo tema pues mi hijo menor renunció sin pensárselo tanto a su segundo call center y me llamó para pedirme dinero para su renta -a lo que accedí-; en la nota -que publicaré pronto por acá- les hago ver que como adultos que son -el pequeño tiene 19 años- deben hacerse cargo de su vida: que yo estoy acá para echarles la mano con emergencias -como lo de la renta o el viaje que mi hija segunda quiere hacer a Japón- pero que no puedo hacerme cargo completamente de ninguno porque estaría afectándolos al no permitirles que se responsabilicen de sus vidas.

Aún no hemos llegado a fin de mes así que no sé que ha decidido hacer mi hijo menor -mi hija mayor trabaja y se mantiene mayormente sola y la segunda también- quien era el principal destinatario de mi declaración de intenciones; tampoco he decidido completamente qué haré si no puede/quiere trabajar y no puede/quiere estudiar; a ver en qué termina todo.





martes, 20 de abril de 2021

¿Qué hacer cuándo no sabes qué hacer? -what to do when you don't know what to do?-

Es una pregunta tan común que se pueden encontrar -como de casi todo- miles de artículos en internet para buscar respuestas -About 5,370,000,000 results (0.70 seconds)-; casi tantas respuestas como habitantes en nuestro planeta; quizá es un indicador de que casi todos nos realizamos la misma pregunta a lo largo de la vida; quizá la única diferencia es el ritmo con el que vuelve a surgir la pregunta, o los temas sobre los cuales no sabemos qué hacer.

En mi caso ha sido una constante desde hace mucho tiempo; y me imagino que es una mezcla -como casi todo- de la genética y los factores externos que condicionaron el desarrollo de mi personalidad; y vuelve uno de los temas que Freud (supuestamente) identificaba como parte nuestro nivel de satisfacción vital; específicamente el laboral.

La afirmación de que mi vida laboral ha sido rara creo que se queda corta, pero en nuestra región -a menos que haya una combinación de factores sociales y suerte- es una constante para la mayor parte de la población; no es como que vivamos en un lugar donde los sueños se hacen realidad: un mínimo porcentaje de la población llega a la universidad y -salvo casos específicos- la realización laboral viene de la mano de explotación laboral o corrupción estatal.

Durante los dos últimos años de educación superior trabajé como profesor de computación pero sabía que era algo temporal; igual cuando terminé la carrera no tenía ni idea en qué podía trabajar un profesional de mi ramo -interesante, después de cinco años de estudio-; y mi primer experiencia profesional no fue nada satisfactoria: en una fábrica de repostería me hice cargo de varias líneas de producción; la única experiencia memorable fue un viaje de un par de meses a la capital colombiana para dar soporte a una línea de producción.

Esa fue mi -corta- experiencia en producción (uno de los sueños de los que estudian mi carrera); luego estuve otro par de meses en una instalación similar en la ciudad hasta que me cambié al área de Calidad en otra fábrica de candelas; allí fue donde finalmente hice mi tesis y obtuve el cartón que me identifica como licenciado.

Después hice mi transición a los Sistemas de Calidad (ISO 9001) y al área de servicios, certificando a una cadena de cafés en la norma de Gestión de Calidad; luego vinieron el par de años entre mi país y el imperio del norte en donde hice -por primera vez- trabajos físicos en un taller de cables; en el intermedio también trabajé como ingeniero de soporte de un MRP e intenté trabajar en una línea de producción -en esta ocasión de productos lácteos-.

Incluso en ese intermedio entré a la fábrica de ropa más grande del país pero me deprimió ver gente doblada todo el día sobre una máquina; en fin.  Cuando me re establecí en el país trabajé un par de meses en una imprenta industrial viendo también tecnología; la segunda parte me gustaba pero la parte de producción no la encuentro nada atractiva: exprimir a las personas por un poco más de resultados me parece realmente raro.

Luego estuvo el periodo como ingeniero de soporte de un software de microfinanzas y un par de experiencias bancarias; en auditoría y en proyectos; me despidieron del último banco pero no me avergüenza reconocer que me cuesta llevarme con la gente, especialmente si veo que sus acciones están en un área gris de la ley.

Y ahora mi trabajo actual; una gran estabilidad; aunque han habido en estos siete años varias reorganizaciones e incluso un despido hace un par de años, y he pasado por tres jefes -de tres distintos países- me ha dado bastante paz; logré finalizar mi periodo de responsabilidad paternal directa sin muchos problemas e incluso me ha permitido obtener una maestría y escribir más de una docena de libros (me enorgullece el de física fundamental aunque mi nombre sólo aparece como parte del grupo de escritores el contenido es totalmente mío).

La vaina es la incertidumbre; tan presente siempre pero tan difícil de manejar por mi parte: el proyecto que estoy liderando por estos días es bastante inconstante y le comenté a Rb que me siento como que voy en un auto con los frenos defectuosos pero no estoy a cargo de la conducción por lo que solo puedo imaginar de dónde vendrá el golpe pero no puedo hacer mucho por evitarlo.

Y la otra vaina es la edad; o sea estoy a menos de dos años de llegar al medio siglo y, de acuerdo a un artículo de AARP, en cualquier entrevista con dos candidatos con las mismas calificaciones siempre se elegirá al de 30 años sobre el de 50 años; a menos que en la decisión se incluya al Networking; pero esa quizá es la peor parte de la historia: no se me dá; apenas puedo conservar el contacto con mi familia directa -incluidos mis hijos- como para presentar una amplia red de contactos.

Recuerdo que cuando estaba en el último banco me comentó mi jefa -y no por primera vez, y no por mi primera jefa- que debía mejorar mis relaciones interpersonales; recuerdo que me puse a la tarea como lo hago con casi todo: leyendo; recuerdo que bajé un par de libros enfocados en el Networking para Introvertidos; creo que no terminé ninguno de los dos; o creo que me despidieron antes de que pudiera terminarlos, en fin.

Igual, de los más de quince trabajos que he tenido durante los últimos treinta años creo que solo uno lo conseguí utilizando el networking (y no era una apuesta segura pues quien me refirió también refirió a otras dos personas con más o menos las mismas calificaciones -o realmente yo estaba mejor calificado-) o sea que no fue tan directo el networking: el de ISO.

Aunque para llegar a ese banco también me refirió mi jefa anterior; aunque según pude darme cuenta con el correr de los años su razón no fue 'ayudarme' sino agredir a mi jefa durante ese tiempo: tuvieron siempre ciertos conflictos personales y como que no le cayó bien que hubiera heredado mis servicios; en fin, la gente y sus razones para 'ayudar'.

De los dos trabajos que "conseguí" por medio de networking renuncié al primero después de un poco más de dos años pues lo ví como un Dead-End (empresa familiar sin muchas opciones) y del segundo me despidieron por mi 'incomodidad' de trabajar con el equipo: al final era el único profesional, los demás nomás tenían mucha experiencia en el sector bancario -y mi jefa que acababa de graduarse de una de esas universidades de papel que abundan ahora en el país-.

Entonces, no sé qué hacer: en cuatro meses cumpliré -cruzo los dedos- siete años en mi posición actual y, salvo por un par de ocasiones en que traté de que mejoraran mis condiciones, no me quejo de la misma; pero, estoy trabajando -como casi siempre- en un proyecto con muchas incertidumbres y liderando -eso no es tan común- a otros dos analistas del gran país del sureste asiático; no me siento nada seguro; a ver en qué termina esto.

Después de terminar el reto de 70 días -y celebrarlo con pastel de chocolate- ya no quise iniciar nada nuevo pues justo estaba empezando a ponerse complicado el proyecto actual, también me cambiaron de jefa y además mi amigo científico que me proveyó de las últimas dos computadoras me propuso que lo ayudara a migrar su servidor actual.

Terminé -por fin- La Cuchara Menguante y The Dark Forest, y dejé a medias el tercero o cuarto libro de francés que estaba leyendo; además reduje a casi lo mínimo mi práctica de francés -primero bajé de 500 a 250XP y ahora con suerte hago 150 o así al día-; sigo practicando malabares pero no tan constante mente: trato de practicar de vez en cuando 15 o 20 minutos pero ya ha habido un par de días en el último mes que no he hecho nada de malabares.

Mi hija mayor sigue trabajando en el mismo lugar, creo; ha vuelto a pedir mi ayuda financiera en un par de ocasiones y me preocupa que no tenga un buen manejo de su presupuesto; mi hijo menor me llamó hace una semana o así porque no le estaba yendo muy bien en el trabajo y estaba pensando renunciar; y retornar a la facultad; le aconsejé que pensara bien qué quería hacer porque todo al final tiene diferentes consecuencias.

Mi hermana menor estuvo grave de COVID en el asueto de semana santa; mi madre me llamó para comentarme que unas primas enfermeras la estaban cuidando y al final logró superar la enfermedad; únicamente pude ayudarla con un poco de dinero para medicamentos; hace un par de noches llamé a mi hermano menor quien trabaja, como mi hermano mayor, con estructuras metálicas; Rb insistió en que hiciera la llamada pues en las redes sociales estaban reportando inundaciones en el área en donde vive; afortunadamente no fue afectado.

La respuesta a mis preocupaciones sería algo así como: mejora tu networking y/o busca la especialización en un campo; a mis casi cincuenta no sé si lo primero es aún posible y lo segundo no se si realmente sea una opción; aunque no descarto la participación en un bootcamp; algo tendré que hacer.


viernes, 26 de marzo de 2021

El final del camino... The end of the way... La fin du chemin...

Y bueno, tanto como del camino no es el final; eso será hasta cuando coloquen la lápida, o creo que esa era una de las frases de un filósofo griego -un hombre felíz se encuentra en el cementerio-, aunque no logro encontrar la cita ahora con Google... es nomás el final de mi challenge (este año) de 70 días; ayer fue el día setenta y ahorita estoy ordenando un pastel de chocolate para celebrar su conclusión.

Y también hoy acabó -al menos en actividades- el master que inicié hace casi un año; entré casi un mes tarde y me tocó que ponerme al día con un módulo pero en general estuvo interesante, aprendí un montón sobre metodologías de ciberseguridad y además, me permite alcanzar el siguiente nivel de educación formal: hace unos años me había planteado alcanzarlo antes de los cincuenta.

Tenía más de dos años de no utilizar mi traje formal -aunque por ser una videoconferencia nomás fue el saco con un pantalóno vaquero-; nos conectamos a la sesión con mis otros dos compañeros a las siete de la mañana -dos de la tarde en la madre patria- y presentamos unas diapositivas de nuestro trabajo final; el evaluador fue uno de nuestros maestros del último año -la verdad el que mejor me cayó pues por enseñarnos criptografía le dediqué más atencion que a los otros módulos- y aunque señaló un par de deficiencias en nuestro trabajo nos felicitó por el tema y el desarrollo.

Ahora, de acuerdo a mi compañera- nomás es de esperar todo el trámite burocrático para la emisión del título; quien sabe si aún lo veré este año; en todo caso -o para fines prácticos- ya es un tema concluido y nomás es de esperar; ahora me tocará buscar algún otro programa para mejorar mi currículum o ampliar mis conocimientos.

Con respecto a los cuatro objetivos del challenge tampoco puedo quejarme; no me costó limitar mi consumo de material audiovisual durante setenta días pues las otras tres actividades me mantuvieron bastante ocupado; creo que seguiré con los mismos 250XP diarios en Duolingo hasta alcanzar el buho de oro; pero creo que ya no continuaré religiosamente con dos prácticas al día de malabares sino que estaré utilizando cualquier tiempo suelto para mejorar mi coordinación: el trabajo sigue poniéndose pesado.

Y en Javascript llevo ahora 16 días desde que me salté uno escribiendo código diariamente; con este creo que seguiré igual al menos hasta fin de año pues al final decidí no ingresar al bootcamp online viendo que el proyecto que estoy liderando está -o nació realmente- bastante complicado.

Esta semana concluí el tercer libro infantil en francés y durante dos noches no he leído nada en este idioma pues se me olvidó pasar el último de estos libros a la tablet; ya pasé de la mitad de La Cuchara Menguante y acabo de llegar a la tercera -y última, creo- parte de The Dark Forest; creo que continuaré con el mismo ritmo (y los últimos dos libros) hasta medio año.

Por lo demás creo que me tomaré un par de días libres de todo (menos del trabajo, porque obvio) y luego empezaré a pensar sobre lo que puedo (o debo, o quiero) hacer durante el resto del año; y a ver cómo va eso...