miércoles, 29 de diciembre de 2021

El último mes... The last month... Le dernier mois...

Hoy se cumplen exactamente 365 desde que empecé a aprender Francés en Duolingo... Hoy obtuve el últio nivel del penúltimo achievement (Wildfire=365-day streak) y el primer nivel (de 5) del último achievement (Conqueror); además hoy planeo completar el checkpoint del nivel 10, para obtener el búho de oro.

Mi lectura -como en los meses o años recientes- ha estado bastante inconstante; algunas semanas leo varios libros, algunas semanas no leo más que artículos; pero estos dos últimos meses me ha sucedido algo interesante con las escritoras: luego de leer los tres libros de Carmen Mola (que realmente es el seudónimo utilizado por tres escritores) encontré un libro de Joan Didion.

Esta escritora -que murió la semana pasada a los 87 años- provenía de la élite estadounidense pero los dos libros que leí en un par de semanas me resonaron bastante:  en The year of magical thinking expone una especie de diario que llevó durante el primer año luego de la muerte de su esposo.

Ambos eran escritores y ambos trabajaron la mayor parte de su vida en su hogar; además de viajes como corresponsales y trabajo de televisión ambos escribieron varias novelas; encontré el libro bastante interesante y luego leí el siguiente: Blue Nights.

En el segundo libro narra la vida y muerte de su hija adoptiva: Quintana Roo; quien ya estaba en cuidado intensivo cuando sucedió la primer muerte; creo que hay también un documental que sacó Netflix este año en el que se examina la vida de Joan; lo dicho, élite.

Aún así, creo que el dolor es universal y como dice nuestro máximo cantautor; '...se sufre en ambos lados de las clases sociales; usted sufre en su mansión, yo sufro en los arrabales.'

Luego de unos encontré otro libro un poco similar: Luz de Febrero; no recuerdo por qué no lo leí en inglés y e parece que la razón es que no lo encontré en los sitios donde usualmente obtengo mis lecturas; creo que porque el título original es Olive, again.

Si hubiera encontrado el libro original me parece que hubiera preferido leer primero Olive Kitteridge; ya que Luz de Febrero es realmente una secuela; al final leí ambos, el primero sí lo leí en inglés; ambos son realmente una serie de relatos o retratos de varias personas de una pequeña comunidad de Nueva Inglaterra en donde se examina las vidas y -muchas- muertes en el poblado.

El hilo conductor entre todos los relatos -y ambos libros- es Olive Kitteridge; una ex maestra de matemáticas más alta y corpulenta que la media y con una filosofía de vida bastante interesante; se habla mucho del amor y desamor y de las relaciones padres-hijos.

Luego de completar estos libros retorné a The Code Breaker; el libro me pareció muy bueno pero creo que no leeré más de Walter Isaacson; creo que tres biografías han sido suficientes; después retorné a The Socrates Express pero nomás lo llevo como a la tercera parte; la semana de Navidad me la pasé casi sin leer algo.

Hace unos días retomé La música de los números primos y he avanzado algunos capítulos: está interesante toda la discusión sobre las matemáticas y la naturaleza de estos números; pero, desde hace un par de día empecé a leer seriaente Your Brain on Porn.

Llevo más de la mitad de este úlitmo y aunque la mayor parte de datos que presenta sobre el funcionamiento del cerebro y las adicciones es anecdótico lo estoy tomando como base para mis challenges de 2022: desde hace un par de días inicié la cuenta de los hábitos diarios: beber 1 vaso de agua, leer, malabares, javascript y Nop; aunque hace un mes o así me había planteado incluir en mi rutina diaria el estudio de ajedrez aún no he encontrado una forma adecuada para mejorar diariamente mi práctica. 

Hace dos años hice tres challenges de 30 días: no he vuelto a agregarle azúcar al café desde esa ocasión y además aprendí a malabarear con tres pelotitas; el año pasado aumenté los hábitos a 66 días: inicié el aprendizaje de malabares con cuatro pelotitas; este año me estoy planteando los cinco hábitos mencionados arriba por 100 días.

El día 24 me reuní con mi hija mayor y mi hijo menor; como ya no hay clases de lenguas de señas aproveché la mañana para cortar café en el jardín de Rb y al mediodía tomé su automóvil para dirigirme a la casa de mi hija; luego de pasar a calibrar una de las llantas nos dirigimos a la casa de mi hijo en donde pasamos toda la tarde entre ponernos al día, almorzar (McDonald's), intercambiar regalos (mi hijo me regaló un libro y mi hija un cubo de rubic 3x3 de formas) y ver algunos videos.

El día de Navidad lo pasamos sin sobresaltos con Rb, y tenemos el mismo plan para el día de año nuevo, la única novedad es que mañana debo (por última vez en el año) levantarme a media madrugada para atender el tercer deployment de mi proyecto en producción; espero que pase sin novedades para completar el año.



sábado, 4 de diciembre de 2021

Hijos, libros, vida... Kids, books, life... les enfants, les livres, la vie...

Y bueno, el título lo escribí sin consultar ningún diccionario o traductor... de algo me sirve llevar más de siete años trabajando en inglés y casi un año de estar aprendiendo francés en Duolingo... :)

Hace unas semanas fui a ver a mi hija mayor y la encontré mejor que la última vez; parece que su trabajo se ha estabilizado un poco y aunque tiene aún conflictos con el administrador del edificio en el que vive al menos la encontré de un mejor humor que la última vez que nos vimos.

Incluso observé que se había comprado un nuevo par de zapatos tenis; fue la segunda vez que la visito después de su última crisis; en la ocasión anterior, y debido a la lluvia, nos quedamos en su casa, pedimos una pizza y conversamos un tiempo; luego nos dirigimos a un parque que está dentro de su colonia.

Esta vez, que no estaba lloviendo y que vimos al administrador haciendo limpieza frente al edificio, salimos a una Domino's que queda cerca de su casa, almorzamos en un parquecito frente al negocio y luego nos dirigimos a la Universidad en donde le obsequié unas pelotas de tenis para que pueda practicar un poco de malabarismo; estas dos veces pasamos casi toda la tarde del sábado juntos.

A mi hija segunda le escribí hace unas semanas para ver cómo andaba y para informarme sobre sus planes a mediano plazo: si el viaje a Japón se confirma estoy dispuesto a financiarcelo; me comentó que todo iba normal y que aún no se sabía nada del tema de Japón debido a la situación con la pandemia que aún no da señales de acabarse.

A mi hijo menor no lo había contactado en varios meses, nomás para depositarle el dinero con el que estaba apoyándolo para que continuara en la facultad; mi hija mayor me había comentado que se comunicaban esporádicamente pero que no le había respondido directamente cuando le había preguntado sobre su progreso en los estudios.

Al final le escribí esta semana, antes de depositarle, y para pedirle una certificación de estudios; no quería presionarlo pero pensé que debíamos hablar para ver cual era su situación y sus planes en el corto y mediano plazo.

Y lo que resulta es que no le fue bien en el semestre y -otra vez- ha dejado la facultad; al menos entendí que completó el semestre pero me comentó que está trabajando desde hace unas semanas en un call center; no con el teléfono en esta ocasión sino por medio de chat.

Según él, no me había contado sus últimas novedades porque no sabía cómo iniciar la conversación; conversamos un poco ese día -ambos estábamos trabajando- y quedamos de conversar al día siguiente; pero justo a esa hora mi PM empezó a contactarme y finalmente abrió una llamada; por fin completamos una conversación la noche del miércoles y quedamos en seguir comunicándonos de una mejor forma.

Incluso programé una reunión para los tres para la semana antes de Navidad; creé un grupo en Whatsapp y les he estado escribiendo desde hace un par de días para que nos reunamos a almorzar -como hacíamos cuando eran niños- y quedamos en vernos en un par de sábados.

Las dos últimas ocasiones en que he ido a visitar a mi hija mayor -y debido a que la app de las motocicletas ya no me funcionó- he tomado el autobús -después de más de un año- pues el auto había estado en el mecánico durante más de un mes.

La experiencia en el bus no fue mala pues se mantiene una distancia adecuada y los horarios son convenientes, y la verdad prefiero usar el transporte público que manejar; desde que reinicié mi periodo de vivir solo me propuse no adquirir un automóvil -u otras posesiones superfluas- y me gustaría continuar de la misma forma.

Pero el asunto del automóvil es un poco complicado con Rb pues a ella le es útil para llevar a sus perros al veterinario, o para realizar algunas compras masivas -como la comida para sus perros-; el auto se lo regaló su jefa hace como ocho años y al parecer la reparación se le complicó al mecánico pues por ser un modelo de más de veinte años es difícil conseguir algunos repuestos.

La semana pasada el mecánico vino a dejarle una tarjeta de un supermercado a Rb y estuvieron conversando sobre la situación del auto; al final acordaron una compra/venta -casi un regalo de parte de la primera- y el mecánico le dió una referencia para la compra de otro auto de uno de sus clientes, este con una edad como de 15 años.

Estuvimos hablando con el propietario de este otro auto y acordamos la compra; pero cuando se iba a realizar la entrega nos llamó para comentarnos que no encontraba el título de propiedad y que debia tramitar su reposición; total que supuestamente se hará la transacción a mediados de este mes.

El valor de la compra es bajo -alrededor de dos mil dólares- y el modelo no es tan exótico como el del auto anterior por lo que esperamos que haya menos dificultades a la hora de realizar el servicio o las reparaciones que nunca faltan.

Hace un par de semanas me contactaron -otra vez- del lugar en el que había surgido una oportunidad laboral hace unos meses; en esta ocasión me entrevistó directamente la gerente de contratación del proyecto y todo fue bien; luego me entrevisté con el equipo (eran como seis personas) y ya no fue tan bien; y decidí bajar mi cuenta de LinkedIn por un buen tiempo pues la verdad no quiero -mientras no me despidan de mi trabajo actual- que me sigan contactando de otras empresas.

Lo interesante es que más o menos por los mismos días me llamó un ex compañero de una empresa en la que trabajé hace como 10 años; quería referencia de una persona que realizara las funciones que he desempeñado durante los últimos años -y en esa otra empresa-.

Acordamos que lo apoyaría pero que mi involucramiento no requerirá más de dos horas diarias, con una retribución bastante módica, y de acuerdo a las horas que invierta en el desarrollo del proyecto; incluso vino hace una semana para confirmar la aceptación de los términos por medio de la lectura de los procedimientos de operación de su empresa; a ver cómo va eso.

Porque la verdad no quiero renunciar a mi trabajo actual, aunque el proyecto que estoy liderando se ha ido complicando con el paso de las semanas y aunque teníamos como fecha límite entregarlo a mediados de este mes el equipo de gestión ya está realizando los trámites para que la fecha de entrega se alargue hasta el fin del año.

Después de terminar la serie Mortalis me quedé nuevamente sin mucho material de lectura; o al menos material de lectura deseable; estuve leyendo un par de libros sobre KanBan pero dejé a medias el primero y el segundo en las primeras páginas; es un tema que debo mejorar pero aún debo forzarme a completar ambos libros.

Al menos terminé de leer Cuentos filosóficos; pero no terminé -me faltaron como tres o cuatro capítulos- 50 cosas que hay que saber sobre política; empecé a leer One Last Stop que es de la misma autora de otro libro LGBT que leí a principios del año pasado -o de este año, no recuerdo- pero lo dejé a medias pues me pareció menos interesante que el anterior.

Entonces empecé a buscar libros de no ficción o de ciencia ficción; leí Atomka, de un autor español -o francés- y Cartas a una joven matemática, de Ian Stewart; además, Armas de Destrucción matemática de una científica de datos -con conciencia social- estadounidense.

Leí más o menos la mitad de Spin Nulo -de otros autores españoles- pero más o menos ví por dónde iba el argumento y no me atrajo completarlo; luego leí La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero; había leído hace como diez años de esta misma autora La hija del canibal y la verdad me gusta su estilo.

La ridícula idea de no volver a verte trata sobre Marie Curié -y sobre la muerte del esposo de la autora- y me pareció muy bueno; o quizá muy adecuado para mi actual estado de ánimo; pues hace unas semanas me encontré buscando en Google el texto 'y si mejor me muero?'.

Google me llevó a un sitio de una escritora española de novelas con temas lésbicos y en una entrevista a esta autora indicaba que estaba por leer el último libro de Carmen Mola, aunque ya se había difundido que el seudónimo -que ganó el premio Planeta de este año- son en realidad tres escritores de ese mismo país.

Bajé este libro de Carmen Mola -se llama La bestia y según leí en la contraportada se sitúa hace más de un siglo o algo así- pero me llamó la atención su trilogía anterior: La novia gitana, La red púrpura y La nena: novela negra total; bajé los tres libros y los leí en menos de una semana; aún tengo pendiente leer La bestia.

Después de leer Novela Negra quise leer algo más serio y empecé a leer A thousand Brains y La música de los números primos; ambos se ven bastante interesante pero los dejé en pausa pues conseguí otro libro del mismo autor de las biografías de Steve Jobs y Leonardo Da Vinci que leí hace unos años.

El libro se llama The Code Breaker y está super interesante: se centra en las premios nobel de medicina del año pasado y de los laboratorios e investigadores que estuvieron involucrados en el desarrollo de la tecnología CRISPR.

Espero terminar el libro de CRISPR y empezar a completar los libros que he ido dejando en pausa, desde los de matemáticas hasta los de KanBan; y a ver cómo va eso...




 

jueves, 7 de octubre de 2021

Las cosas de la vida -y la muerte-... The things of life and death... Les choses de la vie -et de la mort-...

Había pensado escribir sobre esto hace unos siete u ocho años; estaba iniciando mi relación con Rb y sucedió aquí frente a su casa un evento bastante inusual: la casa de Rb se ubica a pocos metros de un cañón bastante amplio y bastante profundo y el día en cuestión una perra se extravió en el fondo del mismo.

La casa en donde esta perra vivía se encuentra justo en la otra calle y el hijo menor del matrimonio -creo que andaba por la mitad de la veintena de años- bajó a buscar a la perra y luego de varias horas tuvieron que llamar a los bomberos pues no había retornado.

Con Rb estábamos en el inicio de nuestra relación y no recuerdo si por mensajes de texto o por el messenger de Facebook o por Whatsapp me fue contando el desarrollo de la historia, desde que el joven vino a preguntar por la perra (creo que todos saben que ella se desvive por sus mascotas rescatadas), por la mañana me parece, hasta que todo terminó, por la noche.

Y las notificaciones estuvieron llegando a mi teléfono más o menos a cada hora: el joven viniendo, luego retornando y bajando al cañón, un tiempo después los papás del joven viniendo a buscarlo, luego la llamada a los bomberos, los que pusieron un puesto de rescate frente a la casa de RB; al final, muy tarde los bomberos subieron con el cadáver del joven... unas horas después otro equipo de bomberos rescató a la perra... viva.

Y el corolario de la historia es que un par de meses más tarde la municipalidad envió a un equipo de trabajadores a que colocaran una malla justo al otro lado de la calle de Rb -y cubriendo casi dos calles- para evitar que niños o mascotas tuvieran un acceso demasiado fácil al área.

 Otro evento del que me recordé hace poco -creo que estábamos hablando con Rb sobre el colegio de donde se graduó su mejor amigo- fue de la época en la que fuí profesor de bachillerato: hace 25 años era común que los estudiantes universitarios se emplearan como profesores de colegio pues, al ser un empleo de medio tiempo, les permitía continuar con los estudios superiores.

Y fue la opción que busqué para los últimos dos años de mi carrera; y por una u otra razón terminé como profesor de informática en uno de los colegios de un sector bastante privilegiado pero con alumnos que habían sido expulsados de colegios del mismo sector económico pero con reglas de disciplina y estudio más estrictas.

Escuché historias un poco mágicas, como que unos años antes un profesor de educación física, graduado de la escuela militar nacional había proclamado -cuando lo despidieron- que él únicamente había llegado a este colegio a realizar investigaciones sobre tráfico de drogas -o algún asunto de la misma índole-.

Pero sí había personajes variados: hijos de finqueros con una actitud hacia el estdio bastante pobre; hijos de antropólogos hippies, hijos de diputados -ahora creo que los envían a estudiar al extranjero- y también estaba un estudiante con un nombre extranjero pero al que llamaré Mario.

Yo llegué a la mitad del ciclo escolar cuando Mario estaba cursando el cuarto bachillerato; con muy pocas excepciones el alumnado estaba en la fase difícil de la adolescencia y la rebeldía afloraba en su mayor parte con desgano hacia el estudio y en algunos casos con connato de violencia.

Mario era uno de los alumnos más tranquilos pero la razón era rara; aunque tenía a mi cargo el área informática durante ese semestre me encargué nomás de la parte teórica, bastante aburrida por cierto; pero recuerdo que Mario llegaba usualmente a dormirse al escritorio; y a ninguno de sus compañeros lo sorprendía.

También, a pesar de tener un rostro agraciado y un color de ojos bastante claro, su apariencia era usualmente desaseada: su camisa andaba siempre arrugada, los pantalones usualmente tenían alguna mancha y su cabello rizado se veía realmente mal.

Recuerdo que sus apellidos eran de origen francés -o suizo, no estoy seguro- y en alguna ocasión conversamos brevemente sobre su origen familiar; en general era bastante tranquilo pero no invitaba a confidencia; y así acabo el cuarto bachillerato.

La cosa no cambió mucho el siguiente año aunque alguno de los compañeros llevó un periódico en donde se daba cuenta de un desfile de moda en un gran centro de convenciones de la ciudad y la mayor parte de los alumnos se mostró sorprendida de ver que uno de los modelos era Mario; bromearon con que se había tenido que bañar para asistir al mismo.

Un corto tiempo después hubo un pequeño incidente cuando la directora -el colegio era dirigido por un matrimonio en su cincuentena- sacó con bastantes muestras de disgusto a un par de jóvenes que habían ingresado para visitar a algunos de sus amigos.

No recuerdo haber visto que Mario interactuara con este par de jóvenes pero se me quedó en la memoria uno de ellos: rubio, bajo y con el cabello recojido en una coleta; se veía una especie de playboy local y cuando llegó había sido rodeado por un grupo de alumnas a las que ya conocía, o eso me lo pareció.

Por alguna razón en esa época era bastante asiduo del periódico local de mayor circulación -allí fue donde conseguí la mayor parte de mis empleos durante más de la mitad de mi vida laboral- y un día encontré en la sección nacional una nota en la que relataban que habían encontrado en el baúl de un auto, y con señales de tortura, a dos personas: Mario y el joven de la coleta.

Unos días después comenté la noticia con uno de sus ex compañeros y su comentario fue bastante filosófico: e que al anda mal acaba... hace una década o así -cuando Internet entraba de lleno en la esfera privada- busqué información sobre Mario -tecleé sus cuatro nombres en Google- y encontré su lápida -hay un sitio que se dedic a recopilar este tipo de información-.

Creo que allí me enteré que su mamá -o abuela o tía- era antropóloga pero no me enteré de mucho más; hasta hace unos meses que volví a recordarme de tema y busqué nuevamente su nombre y ví que apareció en un informe de las naciones unidas -o una organización simiar- como víctima de ejecución extrajudicial y señalando como responsable a un mando medio de nuestra institución policíaca local... la verdad quién sabe como estuvo todo.

Y luego pienso en cómo nuestra ciudad es un pañueo -o todo está conectado con todo-: porque el mejor amigo de Rb, es como 10 años menor y lo ha conocido desde que asistían a la escuela dominical, se graduó de ese coegio; y también proclamaba que era básicamente el desagüe de los buenos colegios y en los últios años él mismo andaba en monkey business.

Y al inicio de esta semana Rb recibió una llamada bien triste de la esposa de su amigo: había ido en viaje de trabajo a uno de los puertos del pacífico de nuestro país y tenía tres días sin dar señales de vida; como Rb conoce muy bien los detalles de su vida su conclusión fue rápida: desaparecido.

Y hace un par de días publicaron en las noticias locales sobre un vehículo calcinado encontrado en un departamento aledaño a este puerto de pacífico: era la camioneta de lujo que manejaba el amigo de Rb; y eso... las cosas de la vida... y la muerte.