martes, 29 de agosto de 2023

Eso llamado trabajo... That called work... Ce qu'on appelle le travail...

Ayer fue la última reunión diaria del proyecto al cual me moví hace año y medio... mi primer cambio de funciones luego de ocho años en la misma empresa; antes de eso pasé por varios proyectos, diferentes equipos, supervisores y administradores. 

Y aunque hace cuatro o cinco años hubo un período en el que estuve buscando trabajo pues habían despedido a todos los equipos locales, y también ha habido períodos de muy muy baja actividad, creo que es la primera vez en la que el cambio está siendo tan formal por una parte e inquietante por la otra.

Y es que empezó hace un par de meses con anuncio abrupto que el proyecto se iba a congelar; y muchas reuniones en donde se aseguró que nadie iba a ser separado del trabajo; que nomás algunos se quedarían dando mantenimiento al proyecto mientras la mayor parte de colaboradores eran movidos a otros equipos.

Finalmente nadie se queda en el equipo -al menos de mi departamento-: dos de los compañeros -creo quel os dos más nuevos- fueron movidos a un área especializada y el resto -tres, creo- nos movemos a una sección con la cual tuve cierta relación hace dos o tres años.

De toda la información que he estado leyendo -muy poca oficial- concluí que el inicio 'oficial' de la asignación de tareas en la nueva área empezaría el primero de septiembre; es decir el viernes dentro de dos días -justo el día que cumplo nueve años por acá-; pero en la reunión de ayer se cerraron todas las tareas del proyecto actual.

Pero ayer fue uno de los días más ocupados -al menos de las últimas semanas- pues el arquitecto del proyecto pidió soporte en una tarea y casualmente se trataba del área en la que más trabajé durante los últimos meses; pero al mediodía ya había concluido y ahora creo que nomás debo esperar un par de días para ver qué se viene de nuevo...

A ver cómo sigue eso.

El miércoles pasado se acabo el cilindro de gas propano que antes nos alcanzaba para seis meses pero ahora -a causa de todo lo que Rb cocina debido a sus alergias alimenticias- apenas nos llega a los cuatro meses; también el precio se incrementó desde la última vez, aunque este ha estado bastante inestable.

En nuestra caminata post horario laboral fuimos hasta el supermercado más alejado del lado sur -y el más barato- en donde adquirí las cocoquitas suficientes para un par de meses -estimo que consumo una por semana-; también compramos bananos y lechuga en el otro supermercado del mismo lado.

El jueves Rb salió por la mañana en lo que se ha convertido su aventura semanal al exterior: fue una de las recomendaciones de alguno de sus doctores pues el aislamiento, al parecer, agudiza las molestias provocadas por las alergias y demas condiciones que padece.

Usualmente acude a uno de los mercados municipales del centro y a algún supermercado de un punto intermedio; la mayor parte de las veces me compra un pastel, un pie, o algún otro alimento de los que sabe tengo debilidad: aún soy adicto al azúcar; en esta ocasión me obsequió con un par de zepelines que había estado buscando últimamente.

El sábado me reuní con mi hija mayor; luego de que se terminaran las clases de lengua de señas me he quedado sin qué hacer por la mañanas pero en esta ocasión -a petición de Rb- estuvimos trabajando por una hora removiendo las malezas del jardín.

Al mediodía me dirigí a la habitación de mi hija y luego almorzamos en Burger King; tenía mucho mucho tiempo de no visitar esta cadena y creo que la comida no fue muy bien recibida por mi sistema digestivo.

Estuvimos en el restaurante por un buen tiempo y luego retornamos a su habitación, en donde estuvimos resolviendo varios problemas de ajedrez del libro de Polgar; como había olvidado el libro en el cual anotamos los ejercicios nos tocó elegir los ejercicios al azar y los sentimos más fáciles que los últimos.

Luego de los ejercicios caminamos a una panadería cercana para comprar unos pequeños zepelines para tomar con té; en lugar de zepelines compramos algunas donas y retornamos a la habitación a preparar el té y a concluir la tarde; también me pidió otro préstamo -25 dólares- para terminar el mes.

A las cinco y media -como lo habíamos acordado- me despedí de mi hija y me dirigí a la casa de mi abogado; hacía mucho tiempo que no nos reuníamos pues la mayor parte de sus fines de semana los dedica a impartir clases universitarias.

Durante el año pasado nos reuníamos casi cada mes y luego de que oficiara el casamiento -a medio año- creo que nuestras reuniones se espaciaron; este año creo que nomás nos habíamos reunido en una o dos ocasiones; y era la primera vez que nos reuníamos por la tarde -lo invité a un café y donas en Dunkins-.

Estuvimos alrededor de una hora en Dunkin -él incluso compró otro café y otra dona- poniéndonos al día de las últimas novedades de cada uno y creo que está bien que siga siendo mi abogado pero veo muy poco atractivo el estrechamiento de la amistad: tengo poca paciencia con la misoginia; a las siete lo llevé de vuelta a su residencia y retorné a mi casita.

El domingo había planeado reunirme por la tarde con mi amigo de tres trabajos anteriores pero unos días antes adujo que andaba con molestias gripales y no quería exponerme, no fuera a ser COVID; por lo que nomás me tocó llevar y traer a Rb de su iglesia y el resto del tiempo lo dediqué a leer y a jugar ajedrez.

Y a armar el cubo de rubik de 4x4x4: creo que fue el primer día que logré completar los cuatro niveles; aunque al final fue una combinación entre niveles, OLL y PLL; estas últimas se refieren a movimientos para ordenar caras opuestas o apareadas en el último nivel.

En todo caso ya logré completar este cubo y estoy planeando escribir -como hice con el cubo de 3x3x3- los pasos del algoritmo y dejarlo almacenado acá: para que me sirva de recordatorio o por si puede servirle a alguien más.

Y a ver cómo va eso.


 

martes, 22 de agosto de 2023

El eterno retorno... The eternal return... L'éternel retour...

Hace tres años o así -estábamos empezando a salir de la pandemia, creo- empecé a ver un poco más a mi hija mayor -y a mi hijo menor también-... en el caso de la primera fue porque el administrador del edificio donde estaba viviendo me contactó para comentarme que andaba dando paseos sobre el tercer o cuarto nivel y fuera de la baranda de seguridad.

Entonces me hice el propósito de verlos un poco más pues me preocupaba que la situación general los estuviera marginando más socialmente; además del trabajo que realizan: ambos trabajan de forma remota.

Creo que a la reunión de los tres en la última navidad mi hija mayor llegó tomada: se estaba riendo por cualquier detalle y al cuestionarla nos comentó que había estado tomando; no le dije nada pues ya tiene más de veinte años y se mantiene sola; creo que puede hacer de su vida lo que se le antoje.

Pero me incomoda interactuar con ella cuando anda bajo los efectos del alcohol -como este último sábado que llegó a la reunión de dialéctica socrática que estoy organizando dos sábados al mes-: no sé bien qué actitud tomar; o seguir actuando normalmente o mostrar mi incomodidad por su comportamiento.

Además, creo que sería bastante hipócrita simplemente aconsejarle o sugerirle que no tome: durante mi época universitaria -y algunas veces luego de esta- también consumí alcohol; llegando a emborracharme en dos o tres ocasiones; la ventaja (?) es que a mí me producía urticaria por lo que no fue nada complicado decidir dejar de hacerlo.

Nietzche, en La Gaya Ciencia -nunca lo he leído, por cierto-, retoma el pensamiento de Hermes para indicar que no sólo son los acontecimientos los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez, en una repetición infinita e incansable... estoicismo puro y duro.

Hoy me levanté a las seis de la mañana y estuve bajo las sábanas casi media hora antes de levantarme a meditar -tenía dos días de no hacerlo-; luego hice un ejercicio de dibujo -también dos días sin actividad acá- y luego estaba empezando a leer las treinta páginas del ciclo de Lean Your Loneliness Slowly Against Mine cuando recibí una llamada por whatsapp.

Me cuesta bastante contestar este tipo de llamadas pues debo desbloquear el teléfono, luego entrar a whatsapp y luego contestar la llamada; generalmente quien llama cuelga antes de que conteste y me toca retornar la llamada; en este caso sí pude hacerlo: era mi hija mayor llamándome para pedirme un préstamo de doce dólares.

Y su llamada me dejó bastante inquieto pues el sábado que departimos -almorzamos en Taco Bell junto con su hermano menor- me preguntó cómo hacía para ir a donde un médico -mi respuesta: vas a una clínica-; la llamada de hoy era para pedirme prestado dinero para comprar medicamentos para los ojos; al parecer le han estado doliendo y quería comprar lágrimas artificiales para mejorar la lubricación.

Le indiqué que no veía bien que se automedicara y que sería mejor que consultara con alguien que se había pasado seis o siete años en la universidad aprendiendo a reconocer diferente dolencias del cuerpo humano; de todos modos le mandé el dinero y luego me escribió para comentarme que había decidido seguir mi consejo: iría al médico.

A ver cómo sigue eso.

El domingo me levanté a las cuatro de la mañana y preparé dos de los panes que preparaba cuando salía con mis tres hijos -o que he llevado al puero a mis últimas visitas con mis padres-: pan francés, huevo revuelto con embutidos, ketchup, mayonesa, aguacate, tomate y lechuga.

Eché en la maleta térmica dos botellas de hielo, tres coquitas, cuatro jugos de pera, los panes que había preparado y un sandwich que sobró de los que preparó Rb; además de bolsas de snacks, galletas y un banano; a las cuatro y media levanté a Rb y nos dirigimos al lugar en el que me había comprometido a pasar catorce horas vigilando que el proceso de votación no tuviera anormalidades.

La convocatoria había sido para las cinco y veinte pero la mayoría de los treinta y cuatro fiscales había indicado que llegaría a las cinco; yo llegué a las 5:01 y anuncié en el grupo de whatsapp que ya estaba en el portón; luego me encontré con la coordinadora y el pequeño grupo de fiscales.

A diferencia de los fiscales del otro partido -les estaban pagando por el día de trabajo- que habían llegado casi una hora antes, que portaban un uniforme para identificarse y a quienes se les proporcionó una silla de plástico para utilizar durante la jornada, la mayor parte de nuestro grupo llegó tarde, y no nos identificábamos más que porque la mayoría cargábamos nuestros propios banquitos.

El grupo a cargo de la mesa de recepción de votos estaba compuesto por cinco personas (dos chicas) y me parece que todos provenían de la misma iglesia (me parece que el Tribunal Supremo Electoral recluta a grupos de voluntarios en este tipo de instituciones o en grandes empresas); el presidente es Licenciado en Administración de empresas, una de las chicas era su hermana y la otra estaba por concluir la carrera de Abogacía.

El presidente fue bastante formal y jovial a la vez -estuvo amenizando la jornada con marimba y música popular (y música clásica, a mi petición)- y la jornada se desarrolló sin muchos contratiempos; al final se presentó el 67% de los convocados y únicamente hubo tres casos raros: dos personas que se presentaron a votar con el documento de identificación deteriorado.

La mesa estuvo abierta desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde; me ausenté de la misma únicamente diez minutos a las una de la tarde -para ir al baño- mientras la fiscal del otro partido fue apoyada por su coordinador cuando tenía que ausentarse y para el desayuno, refacción y almuerzo -aunque tuvieron dificultades con el almuerzo y se los entregaron con un par de horas de retraso-.

A las siete se realizó el conteo de votos y fue emocionante verificar que el partido al que estaba apoyando con la fiscalización obtuvo el 87% de los votos mientras el otro partido únicamente el 11% -el resto fue de votos nulos-; luego de tomarle fotografía -de acuerdo a lo establecido- al acta de finalización y entregar el documento de resumen a la coordinadora llamé a Rb para que llegara por mí.

En la espera volví a encontrar a un personaje bastante particular que había conocido en la madrugada: antes del inicio de la acción saludé a un anciano que llevaba una silla y al notar su fuerte acento le pregunté su procedencia; me indicó que tenía cuarenta y un años de vivir en el país y diez de haber adoptado la nacionalidad.

También me comentó que conocía personalmente al candidato presidencial del partido al cual estábamos apoyando y que esperaba que su gestión cambiara el rumbo que han seguido los gobiernos durante las últimas décadas; mientras esperaba a Rb en la noche conversamos un poco sobre el desarrollo del día y los resultados y nos despedimos.

Otra de las voluntarias que conocí por la mañana también anciana nos había comentado que se había graduado hacía mucho de la universidad nacional y que había tenido que marcharse al exilio cuando llevaba media década trabajando en la misma; nos comentó que ya había participado varias veces como fiscal de mesa de junta receptora de votos.

Por la noche le envié un mensaje a esta anciana comentándole que estaba agregando su contacto en whatsapp para mantenernos en contacto; no recibí ninguna respuesta; quien sí me escribió ayer fue el ex ciudadano británico; al buscar información en la web encontré que tiene una amplia trayectoria en el comité olímpico local.

Como el otro mes cumple una década de que le otorgaran la ciudadanía local le propuse que desayunáramos el sábado siguiente a esa fecha y quedamos en que estaríamos en contacto para afinar los detalles de la reunión.

Otra cosa que ocurrió el domingo fue que cuando retornamos a casa coloqué la mochila, el banco y mi teléfono en la parte trasera del auto y retorné al interior del mismo para extraer el vaso térmico en el que había llevado café por la mañana; cuando Rb tomó mis cosas para entrar a la casa dejó caer mi celular y la parte superior de la pantalla se astilló totalmente.

Total que ayer fuimos a un centro comercial a buscar una forma de reparar la pantalla pero el cambio costaba más de sesenta dólares mientras que la colocación de un vidrio templado nomás seis dólares; elegí la segunda opción y espero que el teléfono me aguante otro par de meses; se supone que el otro mes Rb renovará su contrato telefónico por lo que puede cambiar su teléfono sin costo -realmente paga como 12 centavos de dolar por el cambio- y yo podré quedarme con el Huawei que ella usa actualmente.

Aprovechando que estábamos en el lugar entramos a Walmart, en donde compré una docena de muffins -mitad de sabor vainilla y mitad de sabor chocolate- y luego retornamos a casa; en el camino decidimos acudir al supermercado más cercano y barato por pollo para la perra más vieja de Rb pero resultó que este producto estaba agotado.

Al final de la tarde, y como estuvo toda la tarde la amenaza de la lluvia, nomás salimos a caminar dentro de la colonia -usualmente le damos cinco o seis vueltas a dos calles con lo que estimamos completar el par de kilómetros que caminamos tres veces a la semana-.

Aún no he respuesto el cubo de Rubik de espejo (tamaño irregular de los cuadros) que perdí cuando fuí a traducir en la jornada médica pero estoy bastante avanzado con la resolución del cubo de rubik de colores de 4x4: ya nomás me falta el último nivel (aunque en la solución del cubo de Rubik de 3x3 este último nivel implica cuatro pasos de siete).

Sigo avanzando con el libro noruego de matemáticas y romance; espero acabarlo dentro de un par de ciclos -hoy estaba leyendo por la mañana pero al final terminé durmiendome casi dos horas-; el de español (El Mono Obeso) aún lo tengo bastante crudo pero voy rápido con The Huntress (dos capítulos por ciclo).

No sé si todos los libros del autor de The Song of the Cell me deprimen o si es nomás la pesadez de su forma de escribir lo que me baja el ánimo; es extraño porque creo que son libros muy buenos... también creo que será el último que leeré de este autor; creo que en este ciclo terminaré The Agile Samurai y me falta un largo camino con el libro de Zen (y con la meditación en general).

En el plano laboral no ha cambiado mucho la cosa; a los otros compañeros que no enviaron a mi nuevo proyecto les asignaron ya uno diferente y se desconectaron totalmente del actual; tanto que hoy que me habían asignado trabajar con uno de ellos me reasignaron todo el trabajo pues ya están con tareas asignadas de su nueva área.

Según el analista más antiguo de mi área lo que estoy trabajando a partir de este día deberé finalizarlo a más tardar el jueves por la tarde pues el viernes debe realizarse la entrega y la otra semana estaremos ya trabajando en tareas de nuestra nueva asignación...

Y a ver cómo va eso.

lunes, 21 de agosto de 2023

Y llegó -otra vez- la Primavera... And spring came -again-... Et le printemps est revenu -encore-...

A nuestro país se le conoce -¿o se le conoció? ¿o se le quiso conocer?- como el país de la eterna primavera gracias a la multitud de microclimas que poseemos... y alguien dijo que los dos gobiernos de la década de 1944 y 1954 fue la primavera en el país de la eterna tiranía; ahora esperamos que esa primavera haya retornado.

Ayer elegimos -sí, hubo más de la mitad de abstencionismo- por primera vez al hijo de un ex presidente y eso ya es decir bastante porque usualmente quienes han ocupado ese cargo se han preocupado nomás de despilfarrar el dinero de los préstamos que le otorgan al país y robar a manos llenas.

Y también ganó porque es un hombre, eso hay que decirlo; nuestra sociedad es tan machista que la elección de una mujer para el cargo de la primera magistratura es una idea que la mayoría ve como algo tan extraño como un vecindario en Marte.

Tampoco era una buena candidata la contendiente: ex esposa de un presidente salpicado -como todos- de corrupción y con fama de haber sido ella la que detentaba el poder en esa época; se dedicó nomás a criticar al recién electo y a prometer el oro y el moro a las masas; incluso un bono monetario a los motociclistas -eso fue su última semana de campaña-.

Y su compañero de fórmula tampoco la ayudó: pastor que decía que no era pastor -los ministros de culto están vedados de la contienda- y con muy pocas luces: creyó que con mencionar a la NASA se le tomaría como un intelectual... en fin.

Pero soy realista -¿o estóico? ¿o cínico?- y sé que muy poco puede cambiar -aún si se quiere cambiar- pero quizá ese es el punto... los que han estado hasta ahora -con muy poquitas contadas excepciones- no han querido cambiar nada... nomás robar todo lo que pueden y asegurar su futuro y el de sus familias y allegados...

A ver cómo sigue eso...

El martes pasado fue un día de asueto por acá pues se conmemora a la Virgen de la Asunción y es uno de los descansos que no son móviles; también me hizo pensar que durante el último año he estado tomando -por fín- la mayor parte de los descansos asignados: en el pasado aún en estas fechas me mantenía al pendiente del correo o el chat del trabajo.

Aunque fue  descanso laboral me levanté a las siete pues había acordado reunirme con mi doctora a las ocho para celebrar su cumpleaños; creo que cumplió treinta y cinco hace un par de días; el desayuno empezó a las ocho y, como casi siempre, nos despedimos casi al mediodía.

Retorné a mi casita a almorzar y por la tarde; luego de que Rb le diera de comer a sus perros, nos dirigimos al supermercado de las compras masivas a proveernos de muslos de pollo y los ingredientes para preparar los almuerzos que habíamos ofrecido para dos mesas receptoras de votos de la segunda vuelta electoral.

El miércoles, luego del horario laboral, nos dirigimos con Rb al supermercado más cercano -y con los precios más bajos- para completar los ingredientes de los cuarenta almuerzos que debíamos preparar el sábado por la noche.

El jueves Rb salió por la mañana a realizar algunas compras en el centro histórico y completó la lista de ingredientes para los almuerzos; por la tarde, y luego del horario laboral y los ejercicios del día, salimos a comprar los panes que utilizo para mis desayunos de los días viernes y sábado.

El viernes, también luego del horario laboral, compré los embutidos que planeaba utilizar para mi comida del domingo y el jamón para los sandiches de los cuarenta almuerzos; sin embargo, al día siguiente le avisaron a Rb que la mesa en la que yo actuaría de Fiscal no aceptaría almuerzos para evitar malentendidos.

El sábado le compramos dos neumáticos nuevos al automóvil pues dos de los que hemos estado usando durante el último par de años ya estaban bastante deteriorados, especialmente el que ha estado más tiempo del lado frontal derecho -el que el mecánico reparó este año-.

Ese día me levanté temprano y luego de desayunar me dirigí al mismo supermercado a donde habíamos acudido el martes pues ya habíamos cotizado el cambio de neumáticos, además del balanceo de las cuatro llantas y la alineación del sistema de dirección.

Estuve en el lugar desde las ocho y media hasta las diez y media; a esa hora retorné a mi casita pues, aunque tenía ya en el automóvil todo lo necesario para mi reunión quincenal de diálogo filosófico, no quería llegar tan temprano -cada hora de parqueo vale un dolar- y aún tenía las bolsas de agua que necesito para el té en casa.

Un poco antes de mediodía me dirigí al centro histórico y luego de dejar el auto en un parqueo público me dirigí a la biblioteca municipal en donde me han estado brindando dos horas para reunirme con un pequeño grupo -la mayor parte indigentes- a conversar sobre las grandes preguntas de la filosofía.

La reunión estuvo -como siempre- muy bueno; casi al final de las dos horas llegó mi hija mayor -con un aroma muy fuerte a alcohol- y un poco después mi hijo menor; luego de limpiar el lugar y despedirme de los asistentes -fueron como siete u ocho personas- invité a mis hijos a almorzar en Taco Bell.

Mis hijos me ayudaron con los implementos -la cafetera y la mochila en la que transporto vasos y similares- y nos dirigimos al Taco Bell más cercano a sus lugares de habitación; compramos tres de los almuerzos más populares y estuvimos en el lugar por un par de horas.

Mi hija a los veinticuatro años sigue -creo- aún con la crisis de la adolescencia encontrando atractivo embriagarse de vez en cuando con uno de sus únicos dos o tres amigos; mi hijo menor, por otra parte, me sorprendió al declarar que cree que está entrando a la adultez: ahora está empezando a planear con un poco más de antelación y además de retornar a la universidad está pensando seriamente en emigrar a otro país.

Y a ver cómo va eso...