lunes, 28 de abril de 2025

Un millón de XP... A million XP... Un million de XP...

Iba a dejar como título nomás: Un millón; pero hubiera sido algo clickbait... o sea, los dos o tres lectores de este espacio podrían haber pensado que se trataba de dinero; y no, aún no he llegado a esa cantidad -ahora que compré el apartamento estoy más lejos que antes-.

La semana pasada llegué a un millón de XP en Duolingo; esto dice Gemini sobre el concepto del token: "En Duolingo, los XP (o puntos de experiencia) son la principal moneda utilizada para recompensar el progreso y el aprendizaje. "

A principios de año había visto que estaba cerca de esta cantidad; pero, como los primeros dos años fueron bastante intensos, había estimado que pasaría todo el año sin lograrlo; pero no, esta semana sobrepasé la cantidad; y mantengo también mi streak en Busuu.

El lunes pasado me levanté a las seis y media; había estado soñando bastante durante la noche -o al menos, me recordaba de varios sueños-; creo que se debió a que -luego de los calores de la semana- estuvo lloviendo casi toda la noche.

Después de meditar encendí la computadora del trabajo; y resolví los wordle de Inglés y Francés en mi celular; entré a la reunión de las siete pero estaba bastante vacía; de hecho era el único miembro del equipo local.

Después de la reunión me quedé dormitando en la cama; hasta después de las ocho y media; a esa hora me levanté a preparar el desayuno; después -como Rb estaba viendo algunos videos a alto volumen- retorné un rato a la cama.

Pero no estuve mucho tiempo allí: Rb me pidió ayuda para mover unos bloques de blocks -cuatro o cinco blocks- que una vecina le regaló; y que espera utilizar para construir una casa para los gatos a los que ha estado alimentando.

Después de ayudarla -incluso pidió prestada una carretilla a otra vecina- retorné al interior de la casa y me cambié de ropa: la anterior había quedado cubierta de tierra y polvo.

Recibí un correo del lugar en el que estaba aplicando para tener un segundo trabajo: querían entrevistarme el día siguiente; como me había indicado mi colega, le avisé de la entrevista y quedamos en reunirnos para un poco de guía.

El martes tenía la entrevista con el lugar del Imperio del Norte al que estaba aplicando; la mañana estuvo bastante normal: meditación, wordle (en inglés y francés), Duolingo y Busuu; y la reunión diaria del equipo.

En este último punto ha estado algo rara la situación; la persona que nos ha estado asignando tareas -y que se toma el papel de ‘manager’ muy en serio, a pesar de ser un analista como el resto de nosotros- ha estado pidiendo más información sobre los avances; los que han sido muy pocos.

Total que marqué una hora en mi calendario del trabajo para atender la otra entrevista; la cual estuvo genial: nomás era la persona de Recursos Humanos y el encargado de tecnología.

No hubo preguntas raras -como hablar sobre una debilidad- sino que simplemente fue como una conversación sobre el trabajo que realizan, el equipo que han conformado -de tres países de latinoamérica: acá, Perú y República Dominicana-.

Lo único diferente, quizá, fue que me preguntaron sobre mis pasatiempos cuando no estoy trabajando; les comenté que leo un montón -y les hablé un poco sobre Peopleware-; que salía a veces con mis hijos, que ya viven solos, y que jugaba un poco de ajedrez.

La reunión fue sobre Zoom, la recibí dentro de mi habitación -me puse una camisa sobre la playera negra- y tardó un poco mas de media hora; Rb me comentó que se me oía bastante animado: y sí, ese es el personaje que construyo cuando voy a una entrevista.

Quedaron en que me informarían luego sobre el resultado de la entrevista; además, le escribí al amigo que me refirió para comentarle; él me escribió un poco después, para indicarme que el resultado era positivo y mostrarme el correo en donde recomendaba mi contratación -sobre otros dos referidos-.

Luego entré a una reunión bastante rara con el equipo con el equipo local y nuestro nuevo lead; básicamente intentó mostrarnos algunas pruebas, pero no le funcionó tan bien, y nos asignó varias tareas para el día siguiente.

Para preparar mi café de las tardes -y de la mañana, los fines de semana-, utilizo el microondas; pero para preparar el té de Rb siempre utilizo la estufa; estaba terminando de lavar los trastes cuando me dí cuenta que la llama de la estufa estaba débil; y Rb llamó para que nos repusieran el tambo de gas.

Al finalizar el horario laboral nos dirigimos con Rb a los supermercados en dirección norte; en la tienda de descuentos compramos un par de bombillas led: el día anterior se había quemado el foco del cuarto en el cual almacena la comida de los perros; y aprovechamos para comprar también uno de reserva.

Luego, en el supermercado que se encuentra en donde tomamos los buses intermunicipales, compramos un poco de bananos; por la noche avancé en el reto de Duolingo: dos mil XP, hice una lección de portugués en Busuu, y jugué algunas partidas de ajedrez.

El miércoles estaba decidido a trabajar un poco -más-: no había logrado avanzar en la tarea que nos habían asignado el día anterior; casualmente, muy temprano, uno de los analistas me preguntó sobre la misma.

Entonces programé una reunión; para que el analista que más controla la herramienta que utilizamos nos explicara; este joven es bastante brillante, aunque no le entendí mucho, el otro analista al parecer sí.

Volvimos a reunirnos con el lead a la hora del almuerzo -nos hemos quejado sobre esto, pero continúa programando las reuniones a la misma hora- y estuvo indagando sobre el avance; los dos analistas que estábamos pendiente le indicamos que aún estaba en progreso.

Volví a dejar la reunión mientras sacaba a caminar a los perros con Rb; luego contacté a la persona con la que estuve trabajando la documentación hace algunas semanas: él ha instalado el equipo que debemos utilizar.

De hecho aproveché su contacto: no sabe utilizar Excel y lo he estado ayudando las últimas semanas con cuestiones de formatos de un documento que le pidió nuestro lead; en fin, le pedí que me ayudara con la tarea que tenía a medias.

Y sí, me sirvió bastante su ayuda: pude, por fin, ejecutar dos máquinas virtuales diferentes, para sincronizar el funcionamiento de tres diferentes aplicaciones, con lo que, finalmente, obtuve algunos de los resultados que estaba buscando.

Después del horario laboral realizamos la rutina de ejercicio de los miércoles; el ambiente estaba bastante caluroso; pero no tuvimos muchos problemas para completar todos los ejercicios; sigo escuchando francés mientras los realizo.

Después del baño me metí a la habitación de Rb y ví el final de una película de acción que había empezado a ver un par de días antes; con el actor de Drax y la actriz de Resident Evil.

El jueves era mi último día de vacaciones -programadas- del mes; habíamos acordado con Rb de acudir al parque temático más grande de la ciudad; el día anterior ella había preparado unos panes con plátano verde y planeábamos llevar unos sandwiches de pollo con los mismos.

Me levanté a las seis y media, medité y resolví los dos wordle que hago diariamente; luego hice un par de lecciones de Duolingo; a las siete en punto entré a la habitación de Rb, para despertarla.

Luego me puse a preparar un par de ensaladas; también mi desayuno; completé las ensaladas y ayudé a Rb a ordenar la mochila que nos llevaríamos al viaje; después, mientras ella le daba de comer a sus perros y tomaba su desayuno, me metí a la habitación a hacer más lecciones de Duolingo.

A las nueve nos dirigimos al parque temático; según waze nos llevaría más de una hora el viaje -usualmente me toma treinta o cuarenta minutos-; y sí, a las pocas calles ya nos encontramos con un tránsito bastante pesado.

Y sí, nos llevamos un poco más de una hora para llegar a nuestro destino; Rb había elegido la fecha pues suponía que no habría mucha gente después de Semana Santa; pero nos equivocamos completamente: estaba repleto de buses escolares.

Entramos y, además de ver los mejores juegos detenidos, encontramos colas con más del doble de la longitud de la última vez; durante un momento pensé en proponerle que fueramos a otro lugar; pero ella me sugirió que volviéramos a casa.

El viaje de vuelta no estuvo tan tardado como el de ida: el tránsito en este sentido estaba más ligero -aunque aún vimos un pequeño accidente vial justo antes de entrar al paso a desnivel en donde le partí la defensa delantera al auto-.

Estaba previendo un día bastante tranquilo: el almuerzo ya estaba preparado y esperaba pasarme la tarde avanzando en mis lecturas; y jugando ajedrez o alo similar; pero Rb me comentó que ese día había venido su mejor amiga del Imperio del Norte; y me pidió que la acompañara a su casa.

La mejor amiga de Rb tiene como diez años menos que ella -creo que, igual, la mayor parte de mis amigos son bastante jóvenes-; y ha vivido en el Imperio -se casó con un nativo de allí- desde hace más de doce años.
Total que, después de darles de comer a los perros, nos dirigimos a la casa de los papás de la amiga de Rb; el tránsito de ida estuvo un poco pesado: como cualquier otro jueves -o cualquier día realmente- en esta ciudad.

Los papás de la mejor amiga de Rb viven en una colonia exclusiva muy cerca de una de las áreas más comerciales de la ciudad; nos tardamos un poco en la garita porque no llevábamos la dirección; pero entramos sin más contratiempo; para parquear el auto debí de subirme a la banqueta frente a la casa.

La amiga de Rb y su esposo estaban desempacando aún las maletas -al parecer acaban de llegar del aeropuerto- y el niño -el domingo se celebraría su primer año en el zoológico- estaba de lo más cómodo con todo el movimiento.

Estuvimos en el lugar durante un poco más de dos horas; entre conversación con toda la familia y algo de afinación para el evento del domingo; en cierto momento me quedé solo con el estadounidense y estuvimos conversando; aunque cuesta mucho entender su español.

Un poco antes de las siete de la tarde nos despedimos e iniciamos el retorno a casa; cuando acabábamos de llegar me había tocado que mover el auto, lo parqueé frente a una escuela que se encuentra en la misma calle.

El tránsito no estuvo muy pesado y un poco más tarde estábamos entrando a la calle donde he estado viviendo durante los últimos años; por la noche ví un poco de la segunda temporada de Andor -aunque me dormí en varios puntos-.

El viernes retorné al trabajo: empecé la jornada a las seis y media, con meditación, wordle en inglés y francés; y la reunión diaria del equipo de las siete de la mañana; luego me levanté a preparar el desayuno de los fines de semana.

Durante la mañana tuve un par de reuniones: la semanal con todos los compañeros del equipo -los de acá y los del imperio- y la de la una de la tarde, con los de acá y el lead del área.

Estuve ayudando al compañero del Impero con quien trabajé en la documentación hace una semanas: quería insertar unos hiperlinks en una página del libro de Excel que está preparando; pero eran más de doscientos.

Apenas iba por menos de la cuarta parte y quería explorar si había una forma de hacerlo de una mejor forma; por lo que me puse a escribir un poco de código -ayudado por Claude y Chatgpt-; al final completé cuatro buenos procedimientos, aunque ya no pudimos probarlos pues él se retiró luego de la reunión del mediodía.


Al final de la tarde hicimos los ejercicios de la rutina de los viernes; el ambiente estaba bastante cálido; después de la ducha estuve viendo un poco de Andor -aunque creo que seguí quedándome dormido- y terminé de leer Una Pequeña Suerte; iba a empezar el último libro de Murakami -La ciudad de los muros inciertos (?)- pero lo encontré bastante extenso -más de seiscientas páginas-.

El sábado me levanté a las seis y media de la mañana; he tratado de mantener la misma hora en la alarma del celular, para acostumbrarme a un buen ritmo; medité, resolví los wordle en inglés y francés.

Como tenía que despertar a Rb a las siete de la mañana, no hice Duolingo; diciéndome que completaría la porción matutina cuando retornara de llevarla al zoológico nacional.

Desperté a Rb y me preparé el desayuno de los fines de semana -había olvidado consumir la quinta gelatina el día anterior-; después del desayuno estuve escribiendo un poco de código.

A las nueve de la mañana salí a encender el automóvil; y conduje a Rb al lugar en el que sería celebrado el primer año del niño que -su mejor amiga y su esposo- adoptaron el año pasado.

El tránsito estuvo un poco lento antes del punto en donde se combinan las líneas que confluyen en la entrada a la ciudad; luego mejoró; la hora esperada de llegada al lugar eran las nueve y media; llegamos con cinco minutos de retraso.

Hacía tanto tiempo que no pasaba por el lugar -la última vez que estuve allí fue cuando mis mejores amigos vinieron de la ciudad del Imperio del Norte en la que viví un par de años; y fuimos allí en compañía de mis (en ese entonces) peques- que no sabía que habían cambiado el lugar de entrada.

Total que la dejé en dode recordaba que estaba la entrada y Rb tuvo que caminar hasta doblar la esquina, y buscar el nuevo punto de entrada -aunque creo que en realidad ya había visto en esa ocasión la nueva entrada, en fin-; luego de dejarla en el lugar conduje de vuelta.

Me pasé el resto de la mañana viendo videos de Youtube, contactando a algunos conocidos por Whatsapp -debo mejorar en este punto- y preparando el segundo desayuno -olvidé por completo las lecciones de Duolingo-.

También, un poco antes del mediodía, empecé a preparar lo que sería mi almuerzo: el día anterior Rb me había traído un par de pirujos de una de mis panaderías favoritas; los que preparé con un poco de pollo con mayonesa que me había dejado.

Pero eso fue solo el principio; también desinfecté, rallé y herví un cuarto de repollo; trocée una longaniza, un chorizo y una salchicha y los freí; preparé guacamol; y piqué medio tomate y un poco de chile pimiento que le habían sobrado a Rb.

Total que preparé un par de panes bastante cargados; los envolví en papel de aluminio y los consumí un poco después de la una de la tarde; luego saqué a caminar a los perros; empezando por la más pesada, luego el único macho; y por último, la más anciana.

En el ínterin estuve en comunicación por whatsapp con Rb: ya había salido de la celebración pero había abordado el Transmetro; me había pedido que fuera por ella al lugar en donde tomamos los busitos que vienen hacia acá; pero no fue tan sencillo.

Su viaje se tardó tanto que entorpecería la comida de sus perros a las tres menos cuarto -también había salido, a las once de la mañana, a alimentar a los gatos de los cuales se ha estado haciendo cargo durante las última semanas-

Total que le dí de comer a los tres perros; luego me quedé esperando a ver qué iba a hacer; un poco después me escribió desde la estación de los busitos, comentándome que había perdido un billete de diez unidades y que fuera por ella; lo que hice en el acto.

En la noche estuve viendo un poco de una película del 2008: Street Kings; recordaba haberla visto ese año -o quizá el siguiente-, pero me llamó la atención que uno de los protagonistas (Forrester) había actuado con un papel -más o menos similar- en la película -del 2025- que ví la noche anterior: Havoc.

El domingo me levanté a las seis y media; medité, resolví los wordle en inglés y francés y retorné a la cama, a leer un poco; estuve en la cama hasta las ocho; creo que también completé las lecciones de Duolingo; a esa hora me levanté a prepararme el desayuno.

Me sentía un poco desvelado: Rb me había despertado a las tres de la mañana; se levanta todos los días para alimentar a su perra más anciana; y, al entrar al baño, se percató que el depósito estaba derramando agua.

No sabía como regular la altura del flotador del mismo; busqué un tornillo o similar, pero no lo encontré; incluso esa era la indicación de Youtube; pero buscando un poco más, encontré el instructivo de la válvula; y bajé un poco el nivel; y me costó volver a dormirme.

Que no fue como el de todos los domingos: Rb me había traído el almuerzo que repartieron en la fiesta de cumpleaños a la que asistió el sábado: un trozo de lasagna, un poco de ensalada y un pirujo.

Un poco después de las nueve nos dirigimos al mercado del centro histórico: como las manifestaciones no permitieron que Rb hiciera sus compras el viernes, habíamos acordado acudir ese día al mercado.

Afortunadamente el busito no tardó mucho en pasar; y el transmetro estaba bastante vacío; incluso varios puestos del mercado estaban cerrados; pero los lugares en donde Rb adquiere sus frutas semanales estaban atendiendo.

Después de las compras retornamos al comercial en donde tomamos los busitos que nos traen a casa; en ese lugar entramos al supermercado y compramos un poco de bananos y un poco de pollo; del que Rb le suministra a su perra en las madrugadas.

Retornamos a casa bastante temprano; Rb me comentó que tiraría el volcán de hojas secas que la vecina ha estado acumulando al lado de donde parqueamos el automóvil: ella mantiene muy muy limpia su casa, por dentro y por fuera; pero esas hojas secas nomás las estuvo apilando en la acera.

Rb sacó un recogepolvos, un rastrillo y un baño; como no quería quedarme pasivo saqué el basurero que adquirí cuando viví en el apartamento con mis hijas; y nos tomamos un poco más de media hora en tirar todas las hojas en el barranco del otro lado de la malla.

Al mediodía comimos las alitas de pollo habituales, y preparé un par de enormes ensaladas; también consumí la mitad de una botellita de una botellita energética que nos habían regalado en la calle unos días antes -nos regalaron dos, y en ambos casos, nomás consumí la mitad; y tiré el resto-.

Después del almuerzo estuve leyendo un poco del libro en francés; a las tres de la tarde le preparé el té de manzanilla a Rb; llevaba varios días de estar consumiendo trozos de mango maduro, pues es la época; además, Rb me había traído dulces y espumillas del cumpleaños.

A las tres y cuarto tomé una ducha; a las tres y media metí en mi mochila un rompecabezas de madera para construir un arco del triunfo -me lo obsequió en una navidad, hace unos años, mi hijo menor- y me dirigí a la pizzeria en donde me reuní con mi amigo del trabajo hace unas semanas.

Llegué justo unos minutos antes de las cuatro y mi amigo Testigo de Jehová ya se encontraba en el lugar; lo invité a ingresar a la pizzería y pedimos un par de cafés y un par de porciones de pastel -él un tres leches, yo uno de chocolate-.

Nos estuvimos en el lugar un poco más de hora y media, entre conversación y recuerdos de la época laboral que compartimos hace más de quince años; al final se hizo cargo de la cuenta -a pesar de que insistí varias veces que yo pagaría-: seis dólares.

Despues de despedirnos crucé la calle para entrar a una de las tiendas de la ferretería más grande del país; un par de días antes había dejado caer el pelador de frutas y se había quebrado; compré uno similar por un poco más de seis dólares; luego retorné a casa.

 Por la noche avancé un poco con la película de Keanu Reeves que había empezado a ver el día anterior; también leí el segundo capítulo del lubro de francés, para completar el ciclo del mismo; luego avancé un poco con el libro de Seligman.

Está muy bueno...

lunes, 21 de abril de 2025

Más pérdidas... More losses... Plus de pertes...

Hace un tiempo escribí un post sobre las pérdidas en mi vida... como en la de todo el mundo; aunque en esta ocasión, me parece que me refería a la pérdida de una gorra del trabajo -que pude reponer fácilmente gracias a mi supervisora-; y de un cubo de rubik de espejo -que luego encontré dentro de una bolsa de dormir-.

En otra ocasión dejé mi caja de lápices e insumos de dibujo en la casa de mis papás; eso lo recuperé en el viaje que realicé tres meses más tarde; pero en esta ocasión es algo que no recuperaré: la pluma con el logo de mi colegio profesional.

Pero no me dolió; total, en la sede deben venderlos por diez o doce dólares; y ¿a quién debo presumirle de ser profesional? estoy en el ocaso de mi vida laboral -¿ocho o diez años?- por lo que encuentro bastante irrelevante el dato.

En fin.

El lunes pasado me desperté a las seis y media; medité, jalé la computadora de la mesa del comedor a la cama, resolví los wordle en francés e inglés; e ingresé a la reunión diaria del equipo: la que sigue siendo nula para el equipo local.

También me percaté que el nuevo lead había cancelado la reunión que hemos tenido durante las últimas dos semanas; en las que el equipo local presenta los avances en la asignación en curso; el día estuvo bastante lento; casi no leí, jugué algunas partidas de ajedrez y ví algunos videos de Youtube; también me contactó mi compañero multitrabajos, inquiriendo sobre si había tenido algún contacto luego del miércoles.

Le indiqué que seguramente había sido descartado del proceso, por alguna razón; a lo cual se mostró sorprendido pues, supuestamente, refirió a tres personas pero hizo énfasis en que prefería trabajar conmigo. Igual no tengo esperanzas, ni decepción.

Almorzamos el guiso que Rb había preparado el día anterior, acompañado con un tercio de las papas que cocí el día anterior; nomás las doré un poco antes del almuerzo; luego sacamos a caminar a los perros.

Más tarde lavé los trastos y preparé café y té; el día siguió bastante lento; al terminar el horario laboral realizamos la rutina de ejercicios de los lunes; luego de la ducha estuve tratando de activar la licencia de Microsoft Office de la computadora antigua de Rb; pero no lo logré; por la noche terminé de ver G20.

El martes estuvo igual que silencioso, en el área laboral, como el día anterior; Rb pasó la aspiradora durante la mañana -se había olvidado de cargarla el día anterior-; y avancé en las lecturas de la línea de inglés: Tell me Everything; y francés: La mort expliquée a ma fille.

Almorzamos lo mismo que el día anterior: el guisado de pollo que Rb había preparado el domingo; y yo doré el segundo tercio de las papas que había cocido el mismo día; después del horario laboral nos dirigimos a los supermercados en dirección norte: Rb tenía que comprar una licencia para utilizar office en su computadora nueva; su licencia anterior -gratis- se había acabado un par de días antes y ahora debía pagar sesenta y cinco dólares para seguir utilizando la suite.

Para mientras había estado utilizando su computadora anterior: allí le había instalado en el pasado la versión 2016 de este grupo de programas; y, aunque la licencia no estaba activa, podía seguir editando los documentos de su trabajo.

Por la tarde me escribió el compañero con los tres trabajos: me comentó que le parecía raro que no hubieran seguido con el proceso; que había referido a tres personas, pero que había indicado que prefería trabajar conmigo; le agradecí y quedamos en que llegaría a su casa el primer sábado de mayo.

En el camino pasamos a un par de aceiteras a ver si tenían tapones para el radiador; en la segunda encontramos uno -siete dólares-; y también me enteré que no debo hablarle en inglés en un ambiente en el que nadie más lo haga; cosas de la vida.

Caminamos luego al supermercado; en donde Rb extrajo efectivo del cajero automático; y luego a la tienda de informática en la que usualmente nos proveemos de periféricos; luego retornamos al mercado verde de rebajas; aquí compramos un galón de refrigerante; también compré un paquete de una docena de café Nescafé; de los mismos que he estado consumiendo con mis hijos.

En el otro supermercado compramos el pollo para asar el primer día del asueto de semana santa; luego retornamos a casa; los paquetes estaban bien pesados y realmente me costó el viaje de retorno; incluso el brazo derecho -y los dedos de esa mano- se resintieron, por la carga.

Cuando retorné a casa me puse a preparar un pequeño documento, proponiendo la adopción de una técnica de aseguramiento de calidad en nuestro proceso: por la mañana habíamos recibido un mensaje del PM, recordándonos que, de acuerdo a los objetivos anuales, se continuaba midiendo el nivel de este aspecto; por la noche ví el primer capítulo de la segunda temporada de The Last of Us; aunque estuve teniendo microsueños a mitad del video; luego hice Duolingo, Busuu, y jugué algunas partidas de ajedrez.

El miércoles me levanté a las seis y media de la mañana; con el sentimiento de que era el último día laboral de la semana: jueves y viernes son de asueto, de acuerdo al código de trabajo del país; pero no estaría tan bien: habían programado una reunión de entrenamiento en el trabajo para las seis de la mañana, el jueves; decidí que pondría la alarma del reloj para esa hora, entraría a la reunión, y luego continuaría con el asueto.

Después de meditar, resolver los wordle en inglés y francés; y entrar a la reunión diaria; me quedé en cama; pero no me dormí: hice más de media hora de Duolingo; por primera vez coincidí en la misma liga semanal con Rb; y además, ella me había escogido para el reto semanal.

Traté de no terminar el reto -creo que dejé tres o cuatro lecciones pendientes-; y luego me levanté a preparar el desayuno; por alguna razón no preparé bien las gelatinas de la semana; y su consistencia quedó bastante líquida.

A media mañana me percaté que tenía un correo de la persona que me había contactado la semana pasada para aplicar en el otro trabajo; su mensaje era bien escueto: nomás confirmando que había recibido el correo anterior.

Le contesté con una captura de pantalla del mensaje de confirmación del sitio en el que hice la prueba técnica; y preguntando si debía de repetir el proceso; también le comenté a mi amigo; quedamos en que esperaríamos a ver cómo continúa el proceso.

A media mañana tenía programada la reunión quincenal con mi supervisora; en general estuvo mejor que la última: la mayor parte del tiempo nomás conversamos sobre la familia y la vida -su hija anda por el año y medio de edad-; y le comenté que le había enviado un documento de propuesta de mejora, aunque no avanzamos en esto.

A las diez entré a una reunión de entrenamiento: se trataba de la adopción de una nueva tecnología, para mejorar el proceso de todo el departamento; y se suponía que iba a tardar hora y media; habíamos quedado con Rb que luego iríamos a la tienda, pues ya nos estaba haciendo falta un cartón de huevos.

Pero la reunión se extendió más de una hora; por lo que Rb se encaminó sola a la tienda; un poco más tarde me vestí y me dirigí a encontrarla; llegué al lugar pero aún no se habían terminado las compras; por lo que nomás tomé el cartón de huevos y retorné a casa.

La reunión seguía; y se prolongó hasta más de dos horas; luego de la misma me puse a preparar el último tercio de las papas que habíamos previsto para los almuerzos de esta semana, después del almuerzo Rb tuvo la reunión semanal con su equipo de trabajo -la programaron más temprano que de costumbre- y, luego, sacamos a caminar a los perros; después preparé el té y café de la tarde.

Al final del horario laboral realizamos los ejercicios de la rutina de los miércoles; después de la ducha le pedí a Rb que me acompañara a la panadería, quería comprar el pan para los desayunos de viernes, sábado y domingo; pero ambas panaderías estaban cerradas.

Por la noche acompañé a Rb viendo la serie de horneo de pasteles que hemos estado viendo desde hace algunas temporadas; mientras veíamos esto cocí las papas que debía asar al día siguiente; también preparé una versión modificada del pastel de zanahoria.

Reduje a la mitad las cantidades; aunque no tanto la zanahoria; también le agregué un par de cucharadas de avena en hojuelas, dejé la misma cantidad de bicarbonato de sodio y de vinagre; y reduje la cantidad de azúcar; lo horneé en el microondas y no quedó tan mal.

El jueves me levanté a las cinco y media de la mañana; era el primer día libre de Semana Santa (Jueves y Viernes santo son asuetos por acá) pero quería entrar a una reunión de training para los recién llegados al equipo.

Medité e intenté resolver los wordle en inglés y francés; fallé en el primero (STOOD) pero completé el segundo; luego entré a la reunión; era una revisión general de la tecnología que utilizamos en el trabajo; después de la reunión me quedé un rato en la cama; haciendo Duolingo y leyendo un poco del libro de Seligman que estoy leyendo antes de la línea de No Ficción; me levanté a desayunar y luego esperé a que Rb estuviera lista para salir a su visita semanal al mercado del centro histórico.

Salimos un poco después de las nueve y cuarto; y no se veía ningún busito en el boulevard; realmente había poco tránsito, al parecer mucha gente salió de la ciudad en esta ocasión; caminamos hasta el lugar en el que tomamos los buses intermunicipales y un poco después llegamos al comercial en donde está la estación del Transmetro; el cual estaba también bastante vacío.

Una buena parte de los puestos del mercado estaba cerrado; pero Rb pudo comprar la mayor parte de sus frutas semanales sin ningún contratiempo; luego tomamos el transmetro de regreso a la estación de los busitos.

En ese lugar entramos al supermercado pues necesitábamos un par de botellas de desinfectante de frutas y verduras; también compré un poco de pan tostado -y chorizos y longanizas-; luego salimos a ver si habían busitos; pero nos tocó tomar un bus intermunicipal.

Nos apeamos en el mismo lugar en donde lo tomamos más temprano; el sol estaba bastante intenso y Rb decidió que mejor tomáramos un busito allí, hacia casa; nos tocó esperar un buen tiempo, pero, un poco antes del mediodía, estábamos entrando a casa.

Vine a encender el fuego para preparar el asado bimensual; antes de salir había dejado formada una pequeña pirámide de carbón, con un botecito de gel con alcohol en el centro; incluso había visto un video en Youtube para mejorar la técnica de encendido.

Nos pasamos la siguiente hora y media asando pollo para dos semanas, luego las papas y, por último, los paquetes de chorizos y longanizas que había comprado por la mañana; almorzamos bastante tarde -casi a las dos- y después sacamos a caminar a los perros; el sol seguía bastante intenso; después de lavar los trastos preparé el té y el café de las tardes.

Rb tomó una siesta un poco después y yo estuve a punto de hacer lo mismo -ya no me molesta tanto, pero aún trato de evitarlo- pues me puse a leer un rato en la cama; pero decidí hacer un par de lecciones de portugués en Busuu, y con eso evite el sueño vespertino.

A las cinco salimos a caminar: nos dirigimos en dirección a los supermercados en dirección sur; alcanzamos el más lejano e iniciamos el camino de vuelta; aún pasamos a un par de panaderías a ver si había pan normal; pero no, únicamente tenían pirujos de semana santa.

En el supermercado más cercano compramos un poco de bananos -se nos habían acabado los maduros desde el día anterior- y un par de lechugas; luego retornamos a casa; por la noche estuve viendo una película de fantasía con Dave Bautista; además de haciendo un poco de Duolingo, un poco de BUsuu y jugando algunas partidas de ajedrez; esto último estoy tratando de controlarlo, pues siento que le dedico mucho tiempo.

El viernes me levanté tarde: puse la alarma del celular para las siete y media; a esa hora me levanté a meditar; resolví los wordle diarios en inglés y francés; luego me metí a la cama, pero no me dormí: me puse a hacer lecciones de Duolingo; me levanté un poco más tarde a preparar el desayuno de los fines de semana.

Como no había conseguido pan francés durante la semana, descongelé una tortilla de harina -creía que tenía dos en el freezer, pero resultaron ser cuatro-; durante el resto de la mañana estuve leyendo, y jugando un poco de ajedrez.

Almorzamos el pescado semanal; luego sacamos a caminar a los perros de Rb; después lavé los trastes y preparé un par de tazas de té; habíamos quedado con el amigo de mi primer trabajo, que reencontré en la celebración del colegio profesional, de reunirnos a las cuatro.

Pero un poco después de las dos me escribió, para correr la hora un par de horas más tarde; por lo que pudimos realizar la rutina de ejercicios de los viernes con Rb; luego nos duchamos, y luego tomé el auto y me fuí al comercial en donde está la cafetería en donde usualmente invito a mi amigos.

Era bastante temprano y no había mucho tránsito; por lo que cuando llegué al lugar, decidí pasar a los servicios públicos del mismo: me había estado sintiendo un poco incómodo del estómago y, al parecer, no había realizado aún mi visita diaria a esta instalación.

Cuando entré a la cafetería noté que estaba muy concurrida; por lo que le escribí a mi amigo para que nos reuniéramos en el Mc Donald’s del lugar; un poco después de las seis me llamó, para comentarme que iba un poco tarde.

Pero no fue mucho lo que tuve que esperar; llegó un poco después y pasamos la siguiente hora resumiendo nuestras vidas de los últimos treinta años -acompañados por un par de helados de limón-; a las siete  y media me despedí de mi amigo y empecé el retorno a casa; justo cuando estaba saliendo del restaurante me dí cuenta que había extraviado -perdido, más bien- el lapicero que recibí junto con la plaqueta por los veinticinco años -una vaina-.

El sábado me levanté a las seis y media; después de meditar resolví el wordle en inglés, pero no pude resolver el de francés, terminando con la racha de treinta y ocho días en ese idioma; en inglés llevaba únicamente dos o tres días en línea.

Después de hacer un poco de Duolingo -y Busuu- me levanté a preparar el desayuno de los fines de semana; luego esperé a que Rb desayunara, para dirigirnos luego a los supermercados en dirección sur: compramos bananos y lechuga.

A las doce menos cuarto saqué a caminar a la perra más pesada de Rb; ella aprovechó para sacar a caminar a su otro perro más grande; después me metí a la ducha y, luego, me dirigí al departamento de mis hijos.

El tránsito estaba super ligero; por lo que llegué con casi media hora de antelación; me instalé en el espacio de la sala y le envié un mensaje a mi hijo, comentándole que ya me encontraba en el lugar; Él salió un poco después y nos dirigimos al parque temático de costumbre; tenía mis dudas sobre si podríamos entrar: era el sábado de semana santa y unos diez años antes no habíamos logrado ingresar al lugar.

El cupo máximo -está anunciado afuera- es de doce mil quinientas personas; afortunadamente no se había alcanzado la capacidad disponible; entramos sin ningún problema y nos dirigimos a comprar el almuerzo.

Allí si estaba diferente la situación; lo más que hemos encontrado antes en la cola de las pizzas había sido tres o cuatro personas; en esta ocasión había más de veinte; y el lugar en general se veía bastante poblado.

Pero no nos tardamos mucho en la cola de la comida: como solo es de pagar y recibir, el trámite es bastante sencillo; lo que sí nos costó fue encontrar un lugar para comer: las dos áreas de mesas estaban a reventar; e incluso la banca bajo el árbol estaba ocupada por dos o tres familias.

Afortunadamente encontramos una sombra en una de las áreas verdes con vista a la piscina; nos instalamos en el lugar y procedimos a consumir la pizza y la gaseosa; como esta estaba al tiempo nos habían entregado una bolsita con cubos de hielo.

Pero, por la inclinación del lugar, a mí se me cayó un par de veces el vaso desechable que estaba utilizando; derramando bastante líquido en cada ocasión; usualmente nos sobra casi la mitad de la botella -la cual dejo en el refrigerador del departamento-; en esta ocasión, la botella estaba casi vacía.

También la pizza fue consumida un poco más de lo usual -generalmente también dejo la mitad en el refrigerador, en esta ocasión fue quizá una tercera parte-; nos quedamos en el lugar armando los ocho o nueve cubos de Rubik que usualmente cargo en la mochila.

Luego, un poco antes de las cuatro de la tarde, nos dirigimos al teatro del lugar; en donde asistimos a la última función del musical que han estado presentando últimamente; también este lugar estaba mas lleno que de costumbre.

Después de salir del teatro iniciamos el camino de retorno; yo le había pedio a mi hijo que me acompañara a comprar muffins al mismo lugar al que había acudido con su hermana la semana anterior, y hacia allí nos dirigimos.

Finalmente caminamos de vuelta al departamento; eran más de las cinco de la tarde y mi plan era que nos despidiéramos a las cinco y media; pues le había ofrecido a mi segunda prima favorita que la pasaría a ver a las seis de la tarde.

Cuando entramos al departamento encontramos a mi hija mayor; con pinta de acabar de levantarse; y con el cuento constante de que está trabajando en corregir sus horas de sueño; preparamos café y compartimos los muffins.

A las seis menos cuarto me despedí de mis hijos y me dirigí a la casa de mi prima; a donde llegué con cinco minutos de retraso; el tránsito estaba bastante tranquilo; y mi prima me recibió amablemente en su hogar; quienes no fueron tan amables fueron los cinco o seis perros que tienen; siempre arman un alboroto cuando llego.

Junto con los muffins había comprado un paquete de pan tostado; lo que obsequié a mi prima; quien me estuvo contando sus últimas aventuras: está estudiando trabajo social en una de esas nuevas universidades de papel.

También tuvo un pretendiente hace unos meses -luego de más de dos años de viudez-; el tipo había trabajo para ella y su esposo mucho tiempo antes; ella no le dió una respuesta afirmativa -lo dejó en el limbo- y, al final, el susodicho siguió su camino; muriendo un par de meses después -bastante rara la historia-.

Ahora mi prima está siendo pretendida por un señor que tiene casi la edad de mi tío -le lleva más de veinte años a mi prima- y le ha estado ofreciendo el cielo y las estrellas; mi prima lo ha mantenido también en la incertidumbre, nomás aceptando todas sus invitaciones.

A las siete y cuarto me despedí de mi prima e inicié el retorno a casita; por cuestiones del asueto nacional, el tránsito seguía super ligero; estaba a un par de calles de la colonia cuando recibí una llamada de Rb, verificando si todo iba bien.

Por la noche realicé algunas lecciones de Duolingo, algunas lecciones de Busuu, y jugué algunas partidas de ajedrez; teniendo cuidado, eso sí, de limitar el tiempo que consumo en esto último; porque si no lo hago, le dedico demasiado.

El domingo me levanté a las seis y media; medité y resolví los wordle en inglés y francés; luego retorné a la cama; estuve leyendo un poco del primer libro de Harry Potter -en francés-; había leído el primer libro de esta serie hace más de veinte años -en español-, por lo que la historia aún resonaba.

Después de que Rb desayunara nos dirigimos al supermercado más cercano en dirección sur; en esta ocasión no quería caminar más de lo necesario: el sol ha estado bastante intenso; al mediodía Rb cocinó las alitas dominicales y yo preparé un par de ensaladas enormes.

Por la tarde Rb se pasó casi toda la jornada viendo series en su cama; yo aproveché un poco el tiempo para leer y jugar algunas partidas de ajedrez -también tomé una siesta de quince minutos-; a media tarde preparé un par de tazas de té.

Como habíamos cocinado el jueves para toda la semana, no necesitamos meternos a la cocina al final de la tarde; pero nos tocaba lavar el ecofiltro que usamos para el agua que consumimos; ahora ya no se realiza cada tres meses sino cada seis meses; y es la última lavada al filtro actual; dentro de seis meses tendremos que cambiarlo.

Y a ver cómo va eso...

lunes, 14 de abril de 2025

Otra oportunidad... Another opportunity... Une autre opportunité...

Hace mucho tiempo que no aplico a un trabajo; técnicamente hace cuatro años o así estuve en un proceso para trabajar con una empresa del Imperio del Norte (otra), trabajando con un equipo local.

En esa ocasión me contactaron por LinkedIn; pasé tres o cuatro entrevistas: una general, un par de técnicas y una última con el equipo con el que trabajaría; al final no me seleccionaron, pero no me quedó un mal sabor de boca.

Realmente no quería cambiarme de trabajo, y tampoco me atraía -mucho- la idea de tener dos trabajos al mismo tiempo; aunque justo por esa época se estaba poniendo de moda ese estilo con los trabajadores remotos.

Y la semana pasada tuve otra 'oportunidad'; aunque técnicamente aún no se ha cerrado, no creo que continue en el proceso: mi colega -que ya tiene dos trabajos- está por comenzar un tercero el primer día del próximo mes; y me refirió para trabajar en su equipo.

Ese mismo día me ayudó a adecuar mi hoja de vida; lo que está bien, pues él se mantiene bastante actualizado en el tema; luego me escribieron de la empresa en la que está por empezar: debía llenar un aplicación en línea -y subir mi cv-, además, debía completar una prueba técnica.

Creo que hay dos razones por las que el proceso fue negativo: cambié un par de detalles en el Curriculum que subí al sitio, con respecto al que le había enviado a mi amigo: nomás intercambié la posición del correo electrónico y del celular; y, bajé un nivel en portugués: de B2 a A1.

Y lo otro, que me preocupa más: en el correo decía que la prueba estaba estimada para quince minutos -el temporizador de la misma en el sitio era de dos horas-, pero la completé en alrededor de cuarenta minutos.

O sea, creo que me tardé más del doble de lo que habían comentado; y creo que eso ha dado al trasto con la oportunidad; la que no estaba muy mal; el plan era continuar con el trabajo actual y realizar este; con lo que, practicamente, hubiera duplicado mis ingresos mensuales.

Pero bueno, a ver cómo sigue eso...

El lunes pasado fue bastante normal: en la mañana, dos reuniones, luego una tercera con el equipo local; el lead dijo que ya nomás debía trabajar con el equipo local; me reunió con mi compañero menos favorito, consulté con un dev pero no me dió información.

Almorzamos pollo y papas; sacamos a los perros; me volví a reunir con los compañeros del Imperio del Norte; les comenté que ya nomás debía trabajar con el equipo local; y traté de avanzar un poco en la tarea que nos habían asignado junto con mis tres compañeros del equipo.

Mi hija mayor me escribió para ayudarla con el pago de cuarenta y cinco dólares para un curso de inglés en la universidad; lo pagué en línea; luego me llamó mi padre para que le pagara siete dólares -al final resultaron ser ocho- para tener internet en su teléfono: por algo de la universidad.

No pude pagar esto en línea, me tocó que ir a la tienda; por la noche mi hija me escribió contrita: su saldo bancario no le permitía cancelar los cuarenta y cinco dólares; le indiqué que no me interesaba que me pagara pronto; que podía tomarse el tiempo necesario.

También pagué el internet del departamento; y luego, aprovechando, pagué también el internet que utilizamos acá; después de meditar -casi a medianoche- intenté dormirme; pero, por alguna razón, me costó mucho mucho conciliar el sueño.

El martes también fue un inicio normal: la alarma sonó a las seis y media; medité, resolví los wordle en inglés y francés; y luego entré a la reunión diaria; después me quedé en cama, durmiendo hasta las ocho y media.

A esa hora me levanté a desayunar; el resto del día estuvo más o menos igual: bastante poco trabajo; aunque realmente tenía asignaciones: con el equipo local debíamos avanzar en la tarea en conjunto, pero aunque somos cuatro nomás tenemos acceso a dos estaciones remotas.

Por otra parte, el equipo del Imperio del Norte estuvo escribiéndome en la app de mensajería, aunque les había comentado el día anterior que ya no seguiría con ellos; o sea, nomás les estuve ayudando con formatos en Excel.

Almorzamos lo mismo que el día anterior: pollo y papas doradas; luego sacamos a caminar a los perros, lavé los trastes, y preparé el café y té de la tarde; le había pedido a Rb que salieramos a caminar a las cuatro de la tarde, pues había quedado de reunirme con un excompañero de trabajo a las cinco y media.

Total que a las cuatro nos dirigimos a los supermercados en dirección sur; caminamos hasta la altura del más alejado, luego retornamos al que queda a medio camino; en donde compramos un poco de bananos.

Cuando regresamos, como aún no eran las cinco, tomé una ducha; luego tomé el auto e inicié el camino hacia el Mc Donalds en donde me reuní el año pasado con mi psiquiatra; y, aunque el inicio del camino estuvo bastante tranquilo, me tomó más de media hora llegar al lugar.

De hecho llamé un par de veces a mi amigo, para comentarle que llegaría tarde; pero no respondió a mi llamada; llegué, por fin, al comercial y le envié un mensaje de texto -a las 5:36 en whatsapp-; comentándole que ya me encontraba por allí.

Tampoco me contestó el mensaje, por lo que me dispuse a esperar un poco; a las seis y cuarto decidí retornar a casa; el tránsito no estaba muy pesado y, dando la vuelta en el boulevard principal recibí una llamada de mi amigo.

Se había olvidado de la reunión, pero estaba en camino; me propuso que regresara; pero le comenté que el tránsito en el otro carril estaba bastante pesado; le propuse que nos reuniéramos en un restaurante italiano que se encuentra en el comercial en donde usualmente tomo los buses intermunicipales.

Llegué al lugar a las seis y media y él llegó un poco más tarde; mi amigo es cinco años más viejo que yo, pero recibió su título de la facultad doce años después de que yo me graduara; estuvimos en el lugar un poco más de una hora, con un café y un pastel; luego retorné a casita.

El miércoles me levanté a las seis y media; después de meditar retorné a la cama; y, después de la reunión, me quedé dormitando en la cama; hasta casi las nueve; a esa hora me levanté a prepararme el desayuno.

El día laboral estuvo casi igual; aunque, cuando me levanté, me dí cuenta que tenía varios mensajes en la app del trabajo, y en Whatsapp; los del trabajo eran de los compañeros del Imperio del NOrte: querían que les ayudara con algunas consultas en Excel.

Los de whatsapp eran de mi compañero que tiene dos trabajos al mismo tiempo -tres, realmente, pues empieza otro el primero de mayo-; y me comentaba que estaban buscando a una persona para cubrir funciones similares a las mías; que si aplicaba, podía referirme.

Me pasé el resto de la mañana mejorando mi hoja de vida -recortándola, realmente-; y, al principio de la tarde, recibí un correo de la empresa en la que empezará a trabajar, invitándome al proceso de selección.

Terminé de confeccionar mi hoja de vida y luego entré al sitio de la empresa; llené un formulario, subí mi hoja de vida y luego completé -me costó- un cuestionario de varias preguntas técnicas; la persona había escrito que me tomaría quince minutos, pero me tomó casi cuarenta.

Después del horario laboral hicimo, con Rb, la rutina de ejercicios de los miércoles; un poco antes le había tocado que salir a comprar las verduras; en previsión de las interrupciones del señor que viene a proveer a la cuadra; también nos percatamos que no vino el mecánico.

El jueves me levanté a las cinco y media: habían programado una reunión de entrenamiento a las seis; medité los diecisiete minutos y, luego de resolver los wordle en inglés y francés; intenté entrar a la reunión.

Pero no había nadie; y, cuando revisé el correo, encontré un correo de la noche anterior comentando que se había suspendido la reunión, por cuestiones técnicas; así que me dormí otro rato; hasta las siete.

Entré a la reunión diaria; sin muchas novedades, y luego continué dormitando; levantándome, otra vez, hasta las nueve; a esa hora me levanté a desayunar; y, otra vez, encontré varios mensajes en la aplicación del trabajo.

Algunos eran de mis compañeros del Imperio; y otro era del Lead, pidiéndome que lo llamara; y estaba por hacerlo cuando me agregaron a una reunión; la cual fue bien penosa: el documento va mal y los compañeros no lograron explicar la razón; yo nomás dije que me estaba limitando a ayudar al equipo local.

El resto de la mañana sí trabajé: me puse a revisar lo que mis compañeros del equipo local han estado haciendo las últimas dos semanas; y encontré bastante información; por lo que me puse a agregar algunos detalles de la tarea que tenemos en común.

Rb se había ido al mercado del centro histórico y retornó al mediodía; pero, estaba tan ocupado, que no pude recibirla como de costumbre; al mediodía, mientras ella descansaba, calenté el almuerzo: pollo y papas dorados.

Después del almuerzo sacamos a caminar a los perros; pero eso también tuvo su dificultad: encontramos a un par de perros sueltos; los cuales tenían malas intenciones; por lo que empezamos a caminar de vuelta, pero Rb se enredó con la correa del perro y se cayó, lastimándose la rodilla izquierda.

Afortunadamente pudo ahuyentar a los perros que andaban sin correa, por lo que completamos las dos vueltas sin más novedades; después entré a lavar los trastos, cortar la papaya y preparar el café y el té de la tarde.

Al mediodía había llamado al mecánico para inquirir sobre su ausencia el día anterior; y se ofreció a venir por la tarde; también recibí un mensaje de mi padre; y me negué a continuar comprándole saldo de internet para su celular: o sea, estoy dispuesto a ayudar a mis padre, pero a veces se comportan como niños.

Un poco después de las cuatro y media nos dirigimos a los supermercados en dirección sur: pasamos al más cercano a ver si había yogurt -Rb le da a su perro cuando lo medica, y justo la habían llamado para comentarle que les tocaba desparasitante-, pero no había.

Afortunadamente encontramos en el supermercado más lejano; luego pasamos a la veterinaria, por los desparasitantes de los perros; y al supermercado, para comprar un poco de bananos; luego retornamos a casa.

Cuando entramos a la calle el guardián nos comentó que el mecánico había venido; y, efectivamente, estaba -junto con su hijo- trabajando en el auto; el cual no tenía nada grave: nomás limpió, y calibró, los frenos; ahora ya no hacen ruido al accionarlos.

Por la noche estuve viendo la segunda parte -de tres- de A Working Man -la última de Jason Statham-; luego me retiré un rato a mi habitación, para completar las lecciones de Duolingo, y algunas de Busuu.

El viernes se suponía que ya no íbamos a poder entrar al área virtual en la cual realizamos la mayor parte de nuestras labores; pero sí pudimos; de todos modos, nos convocaron a una reunión a media mañana, para mostrarnos la forma correcta de continuar con la conexión.

La reunión tardó más de una hora, pero el equipo local ya había sido guiado en la forma de resolver la inconveniencia; lo que faltaba era que nos dieran acceso; y lo interesante es que de los cuatro analistas locales, solo yo pude acceder.

Y eso fue porque se necesitaba utilizar una cuenta que habíamos usado en el pasado; más de un año antes; y se debía resetear el password de esa cuenta; ninguno de mis compañeros se recordó de la contraseña anterior: yo la tenía debidamente anotada.

Inmediatamente después de ese training tuvimos nuestra reunión semanal; que no tuvo muchas novedades: nomás que no entró el colega del Imperio del Norte más experimentado; el equipo local nomás presentó los avances de la semana.

El resto del día estuvo bastante tranquilo y, al final de la tarde, realizamos la rutina de ejercicios de los viernes; por la noche terminé, por fin, la parte que estaba leyendo del libro de tecnología; me llevó más de tres días, y continué con el libro en francés sobre la muerte.

EL sábado me desperté a las seis y media; es la hora a a la que suena todos los dias la alarma del reloj; pero no me levanté, le puse una hora más a la alarma y continué durmiendo hasta las siete y media.

A esa hora me levanté a meditar, luego hice un poco de Duolingo y, después, salí a preparar el desayuno de los sábados; Rb se levantó un poco más tarde, renqueando debido al accidente que tuvo el jueves con su perro.

A las diez de la mañana salimos a caminar en dirección sur; llegamos hasta la altura del supermercado más lejano, y en el de la mitad del camino compramos un poco de bananos, y un poco de pollo.

Cuando retornamos me puse a leer un poco; luego, a las once menos cuarto saqué a caminar a la perra más pesada de Rb; después me bañé, metí en la mochila mi plaqueta conmemorativa de los veinticinco años como profesional -y una cajita de incaparina- y conduje hacia la casa de mis hijos.

El tránsito estaba bastante calmado; y se sentía la diferencia luego de que el mecánico ajustara los frenos del auto; llegué a la casa de mis hijos antes de la una; estacioné el auto y subí al séptimo nivel.

Encontré a mi hija terminando de lavar trastes; deposité la placa al lado del router del Internet y luego cometí un error muy grande: por tratar de mantener llenos los recipientes de granos eché un poco -bastante, realmente- de hojuelas de avena en el recipiente de arroz.

Traté de repararlo retirando la avena; pero no pude retirarla toda; le comenté a mi hija que no creía que hubiera problemas cocinando el arroz -quizá con un poco de avena- pues ambos son cereales; pero no sé cómo lo tomará mi hijo menor.

Le propuse a mi hija dirigirnos al parque temático a ocho calles de distancia y hacia allá caminamos; ella aún renqueando: la semana pasada acudió al hospital de la seguridad social y le indicaron que ha estado caminando mal.

Aunque ya era el primer sábado antes del feriado de semana santa; y creí que las intalaciones iban a estar llenas, realmente estaban bastante vacías; o al menos, no estaban a reventar; compramos una pizza y un litro de pepsi y nos dirigimos al área de mesas; afortunadamente no estaban reservadas en esta ocasión.

Almorzamos allí; luego estuvimos armando los cubos de Rubik -en cierto momento había olvidado uno de los pasos- y luego le propuse a mi hija que nos dirigieramos a la rueda de Chicago; la cual estaba cerrada, me imagino que por mantenimiento, pues estaba girando, pero el área de filas estaba bloqueado.

Íbamos a comenzar a caminar hacia el departamento, pero nos recordamos de la obra de teatro: por fin habían cambiado; eran las cuatro y cinco y la misma empezaba a las cuatro, por lo que aún pudimos entrar a las instalaciones.

Se trataba, en esta ocasión, de un musical, presentando rutinas de bailes de los años sesentas, setentas y ochentas; en general estuvo bien; luego sí, comenzamos a caminar de vuelta al departamento.

Pero, como le había pedido a mi hija que me acompañara al supermercado, cruzamos la avenida principal y compré nueve paquetes de café Nescafé preparado, y un paquete de cuatro cubiletes de chocolate.

Luego, sí, retornamos al edificio y subimos al séptimo nivel; en donde preparamos café; le escribí a mi hijo menor para convidarlo, pero ignoró mi mensaje; por último, vimos media hora de una película stop motion muy rara: Blood Tea and Red String.

A las seis me despedí de mi hija mayor e inicié el retorno a casa; el cual estuvo un poco complicado en la última parte: desde la salida de la ciudad el tránsito estaba un poco pesado; estacioné el auto frente a la casa de Rb.

Ella salió a colocar los platos de los gatos en el cofre trasero del auto, pero antes me indicó que se oía un ruido en el área del motor; y sí, al parecer el radiador había expulsado refrigerante, por lo que, ahora sí, me propuse cambiar el tapón del mismo.

Por la noche ví la primera -de tres- parte de una película de acción estadounidense: G20; también hice un poco de Duolingo, un poco de Busuu, y jugué algunas partidas de ajedrez; y, antes de dormirme, leí un poco de Open when.

El domingo me levanté a las seis y media de la mañana; había pasado una mala noche; hacía tiempo que no sufrí parálisis del sueño; pero, en la madrugada creo, me desperté después de una pesadilla muy mala: intenté repetidamente despertarme, cuando lo logré estaba muy agitado.

Después de meditar me metí a la cama nuevamente, pero no me dormí: resolví los wordle en inglés y en francés; luego hice algunas lecciones de Duolingo  y una de Busuu; luego me levanté a preparar el desayuno de los domingos.

Rb se levantó un poco más tarde; después del desayuno retorné a la cama a leer un rato: avancé un poco con Open when; a las ocho y media me metí al baño, tomé una ducha y me preparé para salir.

Saqué las llaves del auto y titubeé sobre llevarme la tapa del radiador, ya que iba a pasar por una de las ferreterías más grandes de la ciudad; al final retorné a media calle para abrir el auto y extraer el tapón del radiador.

A las nueve llegué al lugar en el cual habíamos acordado reunirnos con mi amigo de ascendencia asiática -y que tiene rasgos de autismo, además de ser parte de una secta coercitiva-: habíamos quedado de acudir a la representación de la Vía Dolorosa, en una de las iglesias más grandes del país.

Mi amigo ya estaba en el lugar y, cómo la presentación iniciaba a las diez, y la ferretería nos quedaba a medio camino, le pedí que me acompañara a comprar el tapón del radiador; pero no había en este lugar.

Nos dirigimos a la iglesia y entramos a la nave principal; para mi amigo era la primera vez; yo había ído al mismo evento doce años antes: cuando apenas empezaba a salir con Rb la había invitado a asistir a una presentación nocturna de la obra de teatro.

La función empezó puntualmente a las diez; bastante música y bastante sentimiento religioso; la historia es bastante conocida; hubo una pausa a las once, que yo aproveché para dirigirme -por segunda vez- a los servicios sanitarios, y terminó a las doce del mediodía.

Cuando la obra terminó, y el pastor principal pidió que todos permanecieran en el lugar, para continuar el servicio, le indiqué a mi amigo que era hora de retirarnos; nos dirigimos al restaurante de comida china vegetariana al cual acudimos cada vez que mi hija segunda viajaba.

También es el último lugar a donde acudimos con Rb para comer afuera -ya no lo hacemos a causa de sus alergias alimenticias-; el buffet es bastante variado y lo facturan por peso.

Yo me serví varias pequeñas porciones de seis o siete platillos -incluyendo dos pequeños rollos de relleno dulce-; cuando pasamos a caja  mi amigo me indicó que él me invitaba -fueron nueve setenta y cinco y trece dólares, respectivamente, aparte la bebida-.

Estuvimos en el lugar un poco más de una hora, entre comida y conversación; esto segundo es bastante complicado con mi amigo: actúa como -me imagino- que actuaba yo cuando era adolescente; o sea, hablando sin parar e interrumpiendo constantemente.

A la una y media le indiqué que un poco después debía retirarme, pues le había ofrecido a Rb retornar a casa a las dos -para ayudarle con la caminata de los perros grandes-; por lo que pedimos la cuenta, mi amigo canceló, y nos despedimos.

Rb me había escrito un poco antes para comentarme que había un incendio a un par de calles de distancia y, efectivamente, ví pasar un par de camiones de bomberos; además, habían bloqueado una de las vías y habilitado la otra para que el tránsito fluyera en ambas direcciones.

Vine a casa justo a las dos de la tarde y encontré a Rb terminando de realizar la caminata con la perra pequeña; entré a dejar mis llaves y le pusimos correas a los perros grandes; y realizamos la caminata sin ninguna novedad.

Después lavé algunos trastes que estaban en el lavatrastes y pelé la papaya que estaba sobre la refri; a las tres Rb me indicó que se dormiría un rato, yo preparé un té de menta para mí y estuve actualizando un poco de información en mi computadora.

Había puesto una alarma para las cuatro de la tarde, para despertar a Rb; un poco antes había puesto la ollita con té de manzanilla; a las cuatro le hablé y le dejé el té junto a la cama.

Me estaba sintiendo bastante somnoliento pero no quería dormirme; sin embargo, me llevé la computadora  a la cama y me pasé la siguiente media hora viendo videos de Youtube y dormitando.

Un poco antes de las cinco Rb entró a darme a probar el guisado de pollo que había preparado; eso terminó de despertarme y pasé la computadora a la mesa del comedor; Rb también me recordó que debía preparar las papas para la semana.

Por lo que saqué la segunda red de papas que compramos hace un par de semanas, las partí todas a la mitad y las puse a hervir; el proceso me tomó casi una hora; luego las puse a enfriar, antes de meterlas a la refri.

Por la noche estuve viendo la segunda parte de la película de acción con Viola Davis: G20; también hice un poco de Duolingo, un poco de Busuu y jugando varias partidas de ajedrez en el celular; otra vez tuve dificultades para conciliar el sueño.

Y a ver cómo sigue eso...